El triunfo de Clío

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07/06/2004

Los olvidados

stalingrado.jpg"Crea fama y échate a dormir" es el consejo que da el refranero castellano casi siempre escueto y certero. Parece que hubieran visto ayer las emisiones televisivas sobre el 60º aniversario del desembarco aliado en Normandía, que, sin llegar a la estulticia de una locutora de informativos de RNE que dijo que Normandía supuso el fin de la II GM (con un par), se caracterizaron por la loa panegirista más acusada.

Reconozco que han sido demasiadas las novelas, películas... sobre el Día D para que me extrañe tal situación, pero ha sido una buena ocasión (por desgracia desperdiciada) para haber zanjado alguna deuda histórica. No se trata, por descontando, de restar importancia histórica al desembarco aliado, pero sí de tener una perspectiva global sobre el desarollo de la II GM que no se libró sólo en Europa Occidental y en el Pacífico como las películas norteamericanas tienden a considerar. En cuanto a Europa concierne, lo que supuso una ruptura decisiva en la marcha del conflicto fue el bienio 1942-1943 y su escenario principal no fue ningún lugar en Europa Occidental sino la URSS. ¿Ejercitamos un poco la memoria? Al finalizar el invierno de 1941-1942 el Ejército Rojo emprende tres ofensivas, dos de ellas destinadas a levantar el cerco de dos ciudades sitiadas, Leningrado (antes y ahora, San Petersburgo) y Sebastopol, y la tercera a reconquistar la ciudad de Jarkov. Las tres acabaron en desastre.

El Alto Mando del Ejército (O.K.H.) alemán se encontró así ante una situación favorable que quisieron aprovechar. El 28 de junio comenzó la ofensiva alemana con la ruptura del frente de Kursk y su avance posterior hacia el Cáucaso. Los soviéticos, inferiores en material, fueron arrollados. Los restos del ejército ruso se concentran en una ciudad, Stalingrado (actual Volvogrado). Los alemanes cometieron entonces un inmenso error estratégico, el de querer conquistar Stalingrado a cualquier precio. Sin embargo, las divisiones Panzer que no habían encontrado un rival a su altura en campo abierto no estaban preparadas para una lucha urbana que es lo que se encontraron en Stalingrado. Soviéticos y alemanes combatieron por cada metro de una ciudad en ruinas con un heroísmo digno de mejor causa. Tal vez los generales alemanes se dieron cuenta de que estaban desperdiciando sus mejores tropas en un objetivo menor, pero entonces intervino la insuperable incapacidad militar de Hitler. Engañado por su propia propaganda sobre la transcendencia de conquistar Stalingrado, el Führer transmitió a von Paulus su deseo de un pronto final feliz. El general del VI Ejército alemán ordenó una ofensiva general contra los tres grandes complejos industriales de Stalingrado, la fábrica de tractores, la planta de municiones "Barricada" y el complejo siderúrgico "Octubre Rojo". Era el 4 de octubre de 1942.

Lo que siguió fue un horror que todavía hoy resuena en las cartas y testimonio de los que se vieron envueltos en aquel combate apocalíptico. Durante tres semanas se luchó cuerpo a cuerpo por aquel puñado de terreno. "Octubre Rojo" cayó en manos alemanas, pero tanto en la fábrica de tractores como en "Barricada", grupos de resistentes proseguían el combate pese a su inferioridad numérica. Pequeños contraataques y la presencia constante de los francotiradores (y las francotiradoras) soviéticos minaba el ataque alemán que acabó deteniéndose por pura y simple extenuación.

Si los alemanes se habían concentrado en la conquista de Stalingrado, los soviéticos no habían cometido el mismo error. La heroica resistencia de aquellos hombres y mujeres les había dado lo que más necesitaban, tiempo para reponerse de la derrota de la primavera, para crear nuevas divisiones y equiparlas con lo producido por las factorías soviéticas y con los suministros enviados por los aliados a través de los convoyes del Báltico. El mariscal Zhukov decidió pasar a la contraofensiva. Von Paulus fue avisado por los servicios de inteligencia de lo que estaba sucediendo, pero éste no quiso desobedecer las órdenes de Hitler. El 19 de noviembre, Zhukov atacó y cercó a los sitiadores.

Nuevamente, los alemanes cometieron un error de bulto. En lugar de intentar romper el cerco, decidieron permanecer en sus posiciones y esperar el buen tiempo primaveral confiados en que la Luftwaffe podría abastecerles por vía aérea... lo que estaba fuera de sus posibilidades. El dos de febrero de 1943, sin alimentos ni municiones lo que quedaba del VI Ejército alemán se rindió. El Ejército Rojo hizo más de 130.000 prisioneros.

No obstante la derrota de Stalingrado, el ejército alemán en el Frente Oriental seguía siendo considerable (más de 5 millones de soldados) y en el verano de 1943 (5 de julio) los alemanes comienzan una gran ofensiva desencadenando lo que se conoce como "la batalla de Kursk", el combate a mayor escala de la historia. Para hacerse una idea de lo que fue, por parte alemana se movilizaron 100 divisiones (17 acorazadas, 3 blindadas y 80 de infantería) y por parte del Ejército Rojo alrededor de un millón y medio de soldados. Durante cinco días, los alemanes continuaron la ofensiva nuevamente a un precio altísimo. Entonces contraatacaron los rusos. En los durísimos combates ambos bandos sufrieron una auténtica sangría en hombres y equipo, pero ahora el Ejército Rojo tenía una capacidad superior para reponer unos y otros. El 12 de julio comienza una segunda contraofensiva rusa y el 26 las tropas alemanas deben retroceder para evitar quedar de nuevo cercadas como en Stalingrado. El 23 de agosto los soviéticos reconquistan Jarkov. A partir de ese momento, la ofensiva rusa no se detendrá hasta la entrada en Berlín.

Tal vez (bueno, sin duda) el desembarco de Normandía sea más conocido que la batalla de Kursk y Eisenhower lo sea más que el mariscal Zhukov, pero dónde la II GM cambió su signo fue en el Frente Oriental. Los combates que allí tuvieron lugar no tienen equivalentes en el Frente Occidental ni los sufrimientos que padecieron los rusos con los de los demás aliados. Se estima que más de 20 millones de ciudadanos soviéticos murieron, que quedaron completamente destruidos o casi 17.000 ciudades y 70.000 pueblos ocasionando que más de 25 millones de personas quedasen sin hogar. 31.000 fábricas, 64.000 kilómetros de vías férreas y más de 45 millones de cabezas de ganado mayor desaparecieron durante el conflicto.

Díganme, en medio de la conmemoración del desembarco en Normandía, ¿alguien recordó esto? Todavía era comprensible (nunca justificable) que en los años de la Guerra Fría no se quisiera reconocer el trascendental papel de la URSS en la derrota de la locura nazi, pero hoy ya no hay motivo para el silencio.
07/06/2004 11:52 Enlace permanente. Tema: Historia

11/05/2004

La seducción de los culpables (historia con moraleja)

comic_code.jpgPocas personas necesitarían explicaciones sobre la "caza de brujas" del senador McCarthy y su Comité de Actividades Norteamericanas. Como siempre ha sido cierto aquello de que "Unos son más iguales que otros", la cinematografía y el "glamour" que rodeaba al Jolibú de la época actuaron como caja de resonancia para que el nombre del senador sea hoy sinónimo de intolerancia, fanatismo y ataque a las libertades individuales. Nada, por cierto, que no se mereciera con creces por su actuación.

Otras personas, por contra, escaparon casi de rositas al atacar otras formas artísticas y de expresión con menos atracción popular. ¿Alguien sabe quiénes fueron Frederic Werthan y Estes Kefauver? En caso afirmativo, ya saben de qué va a ir esta historia. En caso contrario, tendremos una buena ocasión de aprender de la historia que tan mala es la censura como el linchamiento moral que conduce a la autocensura.

En el mismo año en que el Comité comenzó sus actividades que estuvieron a punto de destruir el Hollywood de la época (y que sí destrozaron carreras y vidas de los acusados de comunismo), en 1947, William Gaines heredó una editorial dedicada a los cómics. Su nombre era Educational Comics, pero Gaines lo mudó por Entertaining Comics aunque pasaría a la historia de este arte con sus iniciales E.C. No fue el único cambio. Se olvida completamente de la finalidad educativa mediante historias bíblicas y lanza revistas dedicadas a cinco temas, humor, ciencia ficción, terror, bélico y policiaco.

No sólo introdujo unos temas "adultos" sino que también revolucionó los guiones y los dibujos que abundan en truculencias de todo tipo sin dejar de tener una alta calidad (ahora mismo las colecciones de cómics de terror y policiacos se están editando en España por obra de Planeta-DeAgostini bajo los títulos "Clásicos del terror" y "Clásicos del suspense"). Guiones salvajes (y con una carga de "mala leche" social digna de encomio) realizados frecuentemente por el propio Bill Gaines y su "mano derecha" Al Feldstein y dibujos que rozan lo caricaturesco (Jack Davis, Jack Kamen, Joe Orlando, Graham "Ghastly" Ingels, Bill Elder...) y que dejan poco a la imaginación no eran algo fácilmente digerible por la sociedad de la época y menos cuando se destinaban, supuestamente, a la infancia (el mito de cómic=público infantil tardaría aún en caer).

Supongo la cara que pondría un padre si, por "casualidad" echaba mano a la revista del niño y se encontraba con una historia de un necrófilo casado con una vampira que se quedaban encerrados en una cabaña en medio de un temporal de nieve [1] (dejo que intenten averiguar el final aunque sospecho que no lo lograrán. Es, pese a todo, una historia de Amor...). Canibalismo, asesinatos atroces (a veces cometidos por niños), mutilaciones, putrefacción... aparecen una y otra vez y de forma muy explícita. Sea por su truculencia o por su calidad (o incluso por las hermosísimas mujeres que aparecían como víctimas, culpables o desencadenantes de las tragedias) las publicaciones de EC se hicieron con un hueco en el mercado que, por otra parte, estaba en baja por cambios culturales y sociales. Sólo las de ciencia ficción no funcionaron comercialmente, pero eran una apuesta personal del propio Bill Gaines así que también continuaron existiendo.

Todo ello cambió en 1954 cuando el doctor Frederic Werthan publicó un libro titulado "Seduction of the Innocent" (La seducción del inocente) en la que pegaba un buen repaso a los cómics que resultan ser algo así como el Anticristo. Partiendo de hechos anecdóticos y sin tener la menor idea de estadística, Werthan acusa a los cómics de estar presentando a la infancia unos personajes amorales (Batman y Robin son dos homosexuales, la Mujer Maravilla una lesbiana fetichista... según su curiosa interpretación, claro) que conducían a los niños por el camino de la amoralidad y la delincuencia hasta llegar, en ocasiones, al asesinato. Obviamente, existían asesinatos cometidos por niños que leían cómics (lo difícil es que hubiera sido de otra forma por una mera cuestión de estadística) y, de hecho, un caso de éstos (convenientemente aireado por los padres bienpensantes de rigor) había llevado, años atrás, al establecimiento de un primer código de conducta para editores (por ironías de la vida, uno de sus promotores fue el padre de Bill Gaines, Max C. Gaines) pero éste era vulnerado un mes sí y otro también por EC.

Esta vez la cosa fue mucho más grave. El éxito del opúsculo del doctor Werthan (jaleado por los sectores más reaccionarios de la sociedad norteamericana) acabó en la Comisión del Senado sobre Delincuencia Juvenil presidida por Estes Kefauver. Sabedor de que EC estaba en el punto de mira (había pisado demasiados pies para que fuera de otra forma con sus soldados que no estaban encantados de combatir por los EEUU sino que sufrían miedo, hambre, frío... y que, incluso, eran unos cobardes redomados [2], sus policías que no vacilaban en recurrir a la tortura para arrancar una confesión [3] o que llegaban al asesinato por sus prejuicios raciales [4], su pueblo capaz de linchar a un hombre por creerle comunista [5], su denuncia de los prejuicios antisemitas [6] y contra la minoría negra [7], sus posturas progresistas en contra del sufrimiento a los animales por cuestiones estéticas [8]...) Bill Gaines pidió comparecer ante la Comisión. Allí recordó que sin libertad de expresión, Estados Unidos no sería diferente a la URSS o España y defendió la inocuidad de los cómics por muy truculentos que éstos fuesen. Se le preguntó si le parecía de buen gusto una ilustración de EC que representaba a un marido que sostenía en una mano la cabeza de su esposa. Y Gaines respondió que sí para un cómic de terror, que lo que hubiera sido de mal gusto era representar el cuello manando sangre.

Si bien la Comisión no tomó ninguna medida contra los Cómics en general y EC en particular (se lo impedía la propia Constitución, claro) el linchamiento público era irreparable. Para salvar la cara (y posiblemente para cargarse la exitosa EC) se constituye la Comics Magazine Association of America que el 26 de octubre de 1954 promulga el Comic Code, una autocensura de obligado cumplimiento. Puesto que legalmente no podían imponerlo, empleron la presión económica. Las publicaciones que no obtuvieran el "nihil obstat" no serían distribuidas lo que suponía que no se venderían.

¿Qué imponía el Comic Code? Pues cosas tan peregrinas como "Los criminales no tienen que motivar simpatías, ni sus fechorías, no se mostrarán detalles explícitos de sus acciones, las fuerzas de la Ley se presentarán de forma intachable, el bien siempre triunfa sobre el mal, no se pueden ver actos de excesiva violencia, ni recrearse en secuestros, ni mostrar mucha sangre, la palabra "Crimen" no puede aparecer en portada como principal o destacada." [9] "En los cómics se prohíben las palabras "horror" y "terror", se prohíben las historias que atenten contra la moralidad y la sensibilidad del lector, no se pueden mostrar zombies, vampiros, fantasmas, espíritus, hombres-lobo, caníbales, ni objetos relacionados con ellos." [9] "Se prohíbe todo lo que vulnere el buen gusto, tanto en dibujo como en texto. Nada de obscenidades, deformidades físicas, vulgarismos y coloquialismos." [9] "Tampoco se puede ridiculizar las religiones, mostrar desnudos, posturas lascivas, vestidos incorrectos, ni exagerar los atributos femeninos." [9]

Si esto fuera "Caballero sin espada" Bill Gaines hubiera encontrado una salida. Como es la vida real, de todas las publicaciones de EC sólo sobrevivió una de las dedicadas al humor, la todavía existente MAD. Las demás tuvieron que ser clausuradas en 1955. La autocastración supuso una involución de los cómics del que sólo comenzaría a salir en la década de los 60 con los cómics en blanco y negro (que no estaban afectados por el Code) de la editorial Warren (James Warren y Forrest J Ackerman) publicados en las revistas Creepy (en España Vampus), Eerie (en España Rufus) y Vampirella (que conservó el mismo título en España).

Los que pretendieron "cargarse" al advenedizo Gaines lo lograron (al menos en parte, porque siguió "dando caña" desde MAD), pero al precio del divorcio de una parte del público al que no gustó nada la gazmoñería imperante por obra y gracia del Code. Después de haber visto los excesos de EC, el leer historias de un extraterrestre de Krypton dedicado a capturar espías comunistas se mostraba aún más irreal de lo que ya era.

¿La moraleja prometida en el título? El que la hace, aunque sea disfrazando sus cortapisas a la libertad de expresión con bellas palabras de protección a la infancia, la paga. Esperemos que los que en este país (tan socialmente avanzado y tan defensor de la libertad de expresión... según dicen nuestros políticos) los que se dedican a elaborar "listas negras" de periodistas, a "suspender" las tertulias políticas en RNE hasta después de las elecciones europeas... tomen buena nota; pero si algo enseña la Historia en relación con los políticos es que éstos nunca aprenden de los errores ajenos (y muy pocas veces de los propios).

NOTAS:
[1] Two of a Kind! publicado en The Vault of Horror nº 26 IX/X 1952. Edición en español ¡Tal para cual! Biblioteca grandes del cómic. Clásicos del terror nº 8. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2003.
[2] Yellow! publicado en Shock SuspenStories nº 1 II/III 1952. Edición es español ¡Cobarde! Biblioteca grandes del cómic. Clásicos del suspense nº 6. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2004.
[3] Confession! publicado en Shock SuspenStories nº 4 VIII/IX 1952. Edición es español Confesión. Biblioteca grandes del cómic. Clásicos del suspense nº 6. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2004.
[4] The Guilty! publicado en Shock SuspenStories nº 3 VI/VII 1952. Edición es español ¡El Culpable! Biblioteca grandes del cómic. Clásicos del suspense nº 6. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2004.
[5] The Patriots! publicado en Shock SuspenStories nº 2 IV/V 1952. Edición es español ¡Los Patriotas! Biblioteca grandes del cómic. Clásicos del suspense nº 6. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2004.
[6] Hate! publicado en Shock SuspenStories nº 5 X/XI 1952. Edición es español ¡Odio! Biblioteca grandes del cómic. Clásicos del suspense nº 6. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2004.
[7] Under cover! publicado en Shock SuspenStories nº 6 XII 1952/I 1953. Edición es español ¡Bajo la Máscara! Biblioteca grandes del cómic. Clásicos del suspense nº 6. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2004.
[8] Whar fur?! publicado en Shock SuspenStories nº 5 X/XI 1952. Edición es español A flor de piel. Biblioteca grandes del cómic. Clásicos del suspense nº 6. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2004.
[9] Citado por Enrique Torres en su artículo El Comic Code. Biblioteca grandes del comic. Clásicos del terror nº 4. Editorial Planeta DeAgostini. Barcelona, 2003.

BIBLIOGRAFÍA:
Artículos introductorios de Enrique Torres a las diversos números de las colecciones y editorial ya reseñadas.
11/05/2004 13:48 Enlace permanente. Tema: Historia

17/04/2004

El viento en las jarcias

kidd.jpg¿Qué saben Vds. del capitán Kidd? Me imagino que su respuesta, exactamente igual a la que yo hubiera dado hasta hace pocos días, es que fue un célebre pirata de finales del S XVII que acabó ahorcado a comienzos del S XVIII. Incluso si están al tanto de las leyendas sobre tesoros piratas enterrados recordarán que, supuestamente, hay una fortuna producto de las rapiñas del capitán Kidd escondida en la isla de Oak.

Sin embargo ¿es eso cierto? Que el capitán Kidd fue ahorcado por piratería al anochecer del viernes 23 de mayo de 1701 y que su cadáver permaneció expuesto sobre el Támesis como advertencia a futuros piratas está fuera de toda duda. Que realmente se dedicara a la piratería es mucho más dudoso. A defender la inocencia de Kidd se dedica un libro de reciente aparición: "El cazador de piratas. La historia secreta del capitán Kidd" por Richard Zacks (Traducción de Ricard Martínez i Muntada. Ed. Círculo de Lectores. Barcelona, 2004. 567 Págs.) ¿Se ha vuelto loco Mr. Zacks, pretende escribir un libro de éxito demoliendo, sin pruebas, lo que antes se aceptaba como cierto? Nada de eso. Al contrario que otros títulos recientes (el engendro de "El código da Vinci", sin ir más lejos) éste es fruto de una paciente búsqueda documental por los archivos de medio mundo, desde el Archivo Nacional Británico a los archivos del Estado de Nueva York, del Estado de Massachusetts... Sin embargo, tampoco estamos ante un "tocho" académico con más notas que texto y de difícil y casi incomprensible lectura. "El cazador de piratas" pertenece a esa categoría difusa (y apasionante) que se sitúa entre la narración y el ensayo historiográfico. Adopta una escritura narrativa (que no es sinónimo de ficticia), pero no deja de señalar al final del texto las localizaciones y signaturas de los documentos que le permiten sostener sus afirmaciones. Sin ser una novela ni un ensayo al uso, se lee de un tirón sin dejar de ser un texto riguroso.

La pregunta que se deberían estar planteando (y si no es así, les recuerdo que el pensamiento crítico no debe moderarse ante textos que hagan afirmaciones extraordinarias por el hecho de que éstas no caigan en el campo del esoterismo) es ¿cómo se explica que el capitán Kidd si no fue un pirata acabara colgando de una horca? A explicarlo dedica Mr. Zacks esta obra que, por desgracia, ha pasado casi desapercibida. Por de pronto, el capitán Kidd no responde a la imagen de un pirata. Era héroe de guerra, había contraído un matrimonio ventajoso (no piensen mal, todo hace pensar que realmente estaban enamorados) y era uno de los puntales de la sociedad de Nueva York en aquella época cuando la actual capital del mundo tenía unos 5.000 habitantes. Aunque rico y respetado, Kidd no dejó nunca de ser un aventurero. En 1695 se encontraba en Londres buscando un empleo de capitán de la Armada Real al que consideraba haberse hecho merecedor por su actuación contra Francia en el Caribe. Allí coincide con un conocido, Robert Livingston, que a su vez había oído a lord Bellomont (que había sido nombrado gobernador de la bahía de Massachusetts) asegurar que el rey deseaba acabar de una vez por todas con la piratería que causaba graves pérdidas al tráfico comercial con la India. Livingston recomienda a lord Bellomont que se contrate a Kidd como cazador de piratas, pero Bellomont no consigue del Almirantazgo que se ceda ningún barco para esa tarea. Livingston insiste. Si no hay un barco "oficial" tal vez podrían encontrarse socios capitalistas que armaran uno. Dellomont, que siempre tenía problemas económicos, ve la posibilidad de un buen negocio. Entre lord Bellomont y Livingston consiguen reunir el apoyo de cuatro hombres poderosos, Charles Talbot, conde de Shrewsbury, Henry Sidney, conde de Romney, Lord John Somers, guardián del real sello y miembro del Consejo Real, y el almirante Edward Russell, primer Lord del Almirantazgo.

El 10 de octubre, Kidd, Livingston y lord Bellomont firman un contrato de corso. Dos claúsulas son sorprendentes, por la segunda Lord Bellomont se comprometía a gestionar del rey la cesión de cualquier mercancía que Kidd lograra capturar a los piratas en vez de su entrega a los legítimos propietarios. Por la décima, los bienes apresados serían entregados a lord Bellomont en Boston (donde como gobernador tendría la obligación de residir en el futuro) sin dar cuenta alguna a la Corona. A este contrato, que evidentemente es una patente para robar a los ladrones y repartirse el botín sin dar cuentas a nadie, se añadió un compromiso por parte de Kidd. Si fracasaba en su empresa tendría que indemnizar con 20.000 libras a sus socios. Simplemente, esto supondría su ruina total y absoluta.

A partir de ahí comienzan los problemas. Provisto de un barco construido ex profeso, el Adventure Galley, Kidd se ve obligado a reclutar a la "flor y nata" de las tripulaciones. Como la tarea de cazar piratas no era la más atractiva para un marino, termina por aceptar a cualquier tripulante, entre ellos varios ex-piratas y aun eso ofreciendo parte de los beneficios que correspondían a los socios capitalistas. Por otra parte, una compañía monopolizaba el comercio con la India, la Compañía de las Islas Orientales que no tenía ni idea del nombramiento como corsario de Kidd y a la que, además, no la hacía ninguna gracia que hubiera barcos armados cerca de sus rutas comerciales. El capitán Kidd sufre una racha de mala suerte, el barco construido apresuradamente hace aguas, la tripulación sufre una virulenta epidemia y los piratas no aparecen por parte alguna. Si Kidd no logra una presa acabará arruinado así que se pone en el límite de la ley. Un corsario podía atacar barcos enemigos (en este caso franceses). Esto puede parecer claro, pero en la práctica no lo era tanto. Muchos barcos eran fletados por mercaderes de varias nacionalidades y solían disponer de varios salvoconductos de diversos países. Kidd enarbola pabellón francés y aborda un mercante que al ver la bandera que mostraba entrega al corsario un salvoconducto francés. Técnicamente eso le convierte en presa legítima, pero varios de los mercaderes eran, en realidad, neutrales y recurren al Gran Mongol que pone el grito en el cielo y aprieta las clavijas a los paisanos de aquel "pirata", la Compañía de las Indias Orientales. Ésta, que ya sospechaba de las intenciones de aquel barco con el que habían tenido más que palabras alguno de sus propios navíos (al parecer, Kidd replicó al fuego que había comenzado un barco de la Compañía que le tomó por pirata), propagan la noticia de que el capitán Kidd está fuera de la ley. Para rematar el desastre, finalmente Kidd logra encontrar un barco pirata... al que se une su tripulación que considera mejor negocio el dedicarse a la piratería que a perseguirla.

Cuando Kidd logra regresar a las colonias con su presa mercante nominalmente francesa y con los pocos hombres que le han permanecido fieles se encuentra con que lord Bellomont le arresta como pirata. La razón es sencilla, las acusaciones públicas de piratería contra Kidd ponían en una situación comprometida a hombres poderosos. Éstos debían mostrar contra él la mayor dureza para salvar su propia situación, muy desairada en virtud del extraño compromiso al que habían llegado en su contrato y que podía salpicar al propio monarca. Lo que siguió es fácil de imaginar. Traslado a la Gran Bretaña para celebrar un proceso en el que se presentan testimonios inculpatorios demostrablemente falsos y en el que no se presentan pruebas que hubieran ayudado a la defensa. Kidd proclamó hasta el final su inocencia aunque, como ya dijimos, no le sirvió de nada.

Ésta es la tesis que defiende Zacks y que, en todo caso, habrá de ser respondida por los historiadores expertos en este periodo histórico y en la piratería en general. En cualquier caso, es un libro muy interesante y una magnífica recreación de la época que merece una lectura pausada.
17/04/2004 18:54 Enlace permanente. Tema: Historia

16/04/2004

Todos iguales

triunfo_lamuerte.jpgPocos cuadros resultan más desoladores que "El Triunfo de la Muerte" de Pieter Brueghel . Ese ejército de perros, caballos y hombres reducidos a esqueletos que se arrojan sobre los vivos para llevarlos consigo supone la constatación de una verdad evidente, ante la muerte todos somos iguales. Hombres, mujeres, un rey, soldados, un bufón... todos son avasallados por las hordas esqueléticas. Las distintas actitudes de los personajes, el hombre que desafiante desenvaina la espada, el bufón que se esconde bajo una mesa, la mujer que intenta huir, la que se agarra la cabeza entre las manos... son igualmente inútiles. Sólo una pareja de enamorados parecen ajenos a la atroz escena... hasta que advertimos que sobre la cabeza de la mujer aparece un esqueleto burlón tañendo un instrumento musical. Ni siquiera el amor confiere algún tipo de esperanza, éste es el desolador mensaje de esta vanitas. Ante la muerte, todos quedamos igualados, pero ¿y hasta entonces?

"Todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros" es una frase que se ha hecho famosa. Voy a contarles una leyenda (reitero que es eso). Friburgo, 1312. Los asistentes a los servicios religiosos de la catedral escuchan un estruendo. Al princio piensan en un trueno, pero pronto la gente comienza a dirigirse hacia el monasterio de San Martín en donde parece haberse originado la explosión. El prior explica a la multitud que un extraño accidente ha sucedido cuando el fraile Berthold Schwarz estaba triturando "sal pétrea". La humareda y el olor a azufre que llenaban la sala en la que realizaba sus experimentos muestran la intervención del demonio. Después se aclara que el fraile había mezclado y machacado en un almirez "sal pétrea", azufre y carbón vegetal y que sobre el polvo resultante había caído una chispa ocasionando la terrible explosión que había conmocionado Friburgo. Fray Berthold acababa de inventar la pólvora.

Esta leyenda (en realidad la pólvora fue introducida en Europa por los árabes) no obstante, es interesante por una causa, desde muy pronto la pólvora se considera una invención demoníaca. ¿Por qué? Podemos pensar en que la respuesta es obvia, la pólvora es peligrosa. Se emplea en la guerra y mata. ¿Por qué, entonces, la pólvora se demoniza y el arco no? Bueno, el olor a azufre que deja su uso hace pensar en las calderas de Pedro Botero. Es una posibilidad, pero hay otra arma cuyo uso se prohibió en las guerras entre cristianos (en la guerra con los musulmanes sí podía usarse) pese a que no dejaba olores sospechosos, la ballesta. ¿Qué tienen en común ambas? Que hacían que los participantes en una batalla igualaran sus posibilidades de morir.

Temo que la idea que tenemos de un combate medieval están distorsionadas por películas made in "Jolibú". Pensemos en un caballero medieval de finales de la Edad Media. Acudía a la guerra montado en un caballo de batalla (es decir, más alto y robusto de los habituales para los usos pacíficos). Iba acorazado de la cabeza a los pies y tenía otra ventaja, toda su vida se había entrenado para la lucha. Frente a él se encontraban otros caballeros como él y sus mesnadas. Olvídense de cualquier representación moderna de infantes uniformados, capaces de realizar acciones coordinadas, con armas más o menos decentes... porque la mayoría eran campesinos sin instrucción militar alguna y mal equipados (las armas costaban muy caras). Unamos a ello que los caballeros tenían más interés en capturar a sus iguales enemigos que en matarlos (por un cadáver no se pagaba rescate) y tendrán una imagen bastante más realista de lo que pasaba. Un caballero tenía muchas menos posibilidades de morir en combate que los infantes. Sólo había un arma capaz (y eso con suerte) de igualar las tornas, el arco largo; pero su uso preciso requería años de entrenamiento. Sólo en Inglaterra y Gales se practicaba su uso con frecuencia. A poco que pensemos en esa situación nos daremos cuenta de sus consecuencias, los caballeros (que pertenecían a la nobleza feudal) tenían los privilegios y tenían el poder militar. Cualquier revuelta campesina podía ser aplastada sin demasiada dificultad y sin excesivo derramamiento de sangre... azul. En realidad, el mayor peligro que corría un caballero era el verse descabalgado. El peso de la armadura le inmovilizaba dejándole indefenso y a merced de una daga insertada a través de las articulaciones de la coraza o de un pico de guerra clavado en las ranuras del yelmo para permitir la visión.

Sin embargo, ese orden se vio perturbado por la ballesta, cuyos virotes podían atravesar una coraza y que no precisaba el continuo entrenamiento de los arcos. No obstante, tenía dos problemas. El primero es que conforme aumentaba la resistencia de las armaduras se tuvo que incrementar la potencia de las ballestas. La verga (es decir, el arco) metálica fue la solución, pero trajo aparejada una nueva complicación. La fuerza necesaria para tensar la cuerda era considerable, tanto que era difícil hacerlo a mano pese al añadido de un estribo en la boca de la ballesta que servía para sujetarla con el pie mientras se empleaban ambas manos para hacer retroceder la cuerda. Un nuevo artilugio hizo su aparición, el armatoste, un conjunto de manivelas y poleas que permitían armar la ballesta. Si consideramos el significado que terminó adquiriendo en español la palabra armatoste (algo aparatoso y de poca utilidad) tendremos una idea aproximada del tiempo que se precisaba para hacer un disparo. El segundo problema es que la humedad afecta a la cuerda destensándola (de ahí deriva la expresión "mear las cuerdas" como sinónimo de estropearle a alguien un negocio) y si armar una ballesta no es algo fácil, cambiar la cuerda es aún peor. Pese a todo ello, con una ballesta en las manos un ganapán podía enviar a un caballero a reunirse con sus antepasados. La respuesta, claro, fue prohibir su uso militar entre cristianos, aunque el éxito que tuvo en actividades venatorias permitió su difusión. Los caballeros dejaron de estar tan seguros como antes.

Si la ballesta les puso en peligro, las armas de fuego terminaron por convertir la caballería acorazada en una reliquia del pasado. Por supuesto, no fue algo rápido. Las primeras armas de fuego hacían más ruido que daño. Pesadas e imprecisas (no sólo las primeras fórmulas de pólvora eran poco potentes por la inadecuada proporción de los componentes sino que además el salitre -o sal pétrea- solía obtenerse rascando las paredes con lo que era más impuro que los pensamientos de un adolescente), mostraban, además, cierta peligrosa tendencia a explotar. Hay un manuscrito miniado inglés de 1326 (De officiis regum de Walter de Milimete) que muestra una escena que habla por sí misma. Una bombarda dispuesta sobre unos caballetes y un artillero (con loriga) que la dispara mediante un largo palo con una mecha en su extremo.

Como todo progresa en este mundo (especialmente si se trata de medios para matar más y mejor al enemigo) las armas de fuego se hicieron portátiles (bueno, o algo así porque la considerada como arma de fuego portátil más antigua conservada, la bombardilla de Loshult -hacia 1350 y que se expone en el Museo Histórico de Estocolmo- pesa algo más de 9 kilos). De fecha posterior en unos cuarenta años en el mismo museo se conserva un trueno de mano cuyo peso no llega al kilogramo. No obstante, seguían sin ser armas demasiado útiles. Las prácticas realizadas empleando réplicas y pólvora similar a la de la época dejan su empleo efectivo reducido a menos de 50 metros. No obstante eran armas fáciles de fabricar y mucho más baratas que los pertrechos de un caballero. El perfeccionamiento de las armas con gancho (en alemán, haken-büchse) así llamadas por tener un gancho en el cañón que se sujetaba en un parapeto para limitar el retroceso, daría lugar a un arma mucho más temible, el arcabuz. El empleo de arcabuceros combinados con artillería supondría el fin de una forma de combatir. La caballería acorazada desaparece y esa eliminación tendría consecuencias sociales obvias. El papel de la infantería se vuelve decisivo y con ello comienza el declive de los privilegios nobiliarios.
16/04/2004 02:20 Enlace permanente. Tema: Historia

15/04/2004

73 años... y un día

bandera_republicana_escudo.jpgPermítanme, por una vez, una declaración personal. Me encantaría ver la proclamación en España de la III República. Nada tengo en contra (todo lo contrario) de D. Juan Carlos I. Sencillamente, me parece inconcebible que en un país democrático la jefatura del estado sea vitalicia y hereditaria. No soy, evidentemente, el único español que piensa así. Siempre se ha dicho que España es un país monárquico y un pueblo republicano al contrario que Francia.

Incluso los reyes españoles más influenciados por las ideas de monarquía divina y gaitas semilares tuvieron buen cuidado de mantener aspectos populares e incluso castizos. Tal vez por ello y al contrario de lo sucedido en Rusia, Francia, Inglaterra... ni uno sólo de los monarcas españoles desde la Edad Media fue ejecutado o asesinado, aunque alguno hiciera méritos sobrados para ello. No deja de ser curioso en un país en el que el padre Mariana en su obra De rege et regis institutione (1599) había defendido el magnicidio: "Mas si el rey atropella la República, entrega al robo las fortunas públicas y privadas y desprecia y conculca las leyes públicas y la religión sacrosanta... esto no se le debe disimular de modo alguno" "...el que secunde los votos de la república e intente quitar la vida al príncipe, juzgo que en modo alguno obrará injustamente" causando con ello un escándalo en otros países (en París se quemaron públicamente ejemplares de esta obra) y ninguno en la propia España.

En cuatro ocasiones el pueblo español expulsó a sus monarcas, pero nunca se llegó a más. Por si no lo recuerdan, los tres primeros fueron Carlos IV forzado a abdicar en su hijo Fernando VII por el motín de Aranjuez, José I al ser derrotado el ejército napoleónico en la Guerra de la Independencia e Isabel II por la Revolución de 1868. La cuarta ocasión, por el contrario, fue totalmente pacífica porque fue motivada... por unas elecciones municipales que ni siquiera ganaron los partidos que se proclamaban como republicanos. Si no lo entienden no se preocupen porque lo sucedido sigue siendo motivo de disputa historiográfica. Tal vez haya que comenzar por una aclaración, lo sucedido y la percepción de lo sucedido son dos cosas distintas.

El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales, la primera de las tres elecciones que debían suponer la vuelta a la normalidad democrática después de la dictadura (o de la dictablanda, como entonces se dijo) de Primo de Rivera. El apoyo del monarca Alfonso XIII al general y dictador le había hecho extraordinariamente impopular, algo a lo que también ayudaron los escándalos de corrupción, el caciquismo... que se habían dado durante su reinado; pero nadie esperaba lo que iba a pasar. Como dijimos, las elecciones municipales iban a ser seguidas por elecciones provinciales (el 3 de mayo) y generales (el 7 de junio). Éstas no llegaron a celebrarse. En otras ocasiones los partidos republicanos habían ganado elecciones municipales en las grandes ciudades sin que pasara nada (por ejemplo, en 1903). ¿Qué cambió en esta ocasión? El mismo día 12 por la noche el Gobierno comienza a recibir los resultados de las capitales de provincia. Quedan estupefactos al advertir que municipios que consideraban leales a la monarquía habían dado la mayoría a los republicanos. Marañón diría después de Toledo "Hasta los canónigos han votado la República". Sólo en nueve capitales de provincia (Ávila, Burgos, Cádiz, Gerona, Lugo, Palma de Mallorca, Pamplona, Soria y Vitoria) vencen los monárquicos. La sensación de derrota se extiende por el Gobierno reunido en el despacho del ministro de la Gobernación, el Marqués de Hoyos. A la salida de esa reunión, el conde de Romanones declara a los periodistas: "Han sido ocho años que, al fin, han hecho explosión."

En la madrugada del día 13 de abril, el ministro de la Guerra, general Berenguer, telegrafía a las capitanías generales avisando de la derrota electoral que consideraba cierta. En la mañana de ese mismo día, Gabriel Maura, ministro de Trabajo, propone a Alfonso XIII que se olvide de las restantes elecciones, que convoque elecciones a Cortes Constituyentes y que, mientras tanto, abandone el país. A mediodía el almirante Aznar y varios ministros acuerdan celebrar Consejo esa misma tarde. Preguntado por los periodistas, Aznar pronuncia una frase que se ha hecho célebre: "¿Crisis? ¿Qué mas crisis quieren ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y amanece republicano?" Esa tarde, en el Consejo, varios ministros afirman que han perdido la legitimidad para gobernar y se niegan a seguir en funciones. La Cierva y Bugallal se oponen y, finalmente, llegan a una solución de compromiso. Olvidar las elecciones provinciales e ir, directamente, a las generales. El general Mola afirmó, posteriormente, que el Consejo había decidido presentar su dimisión en pleno al rey, pero si esto fuera cierto, nadie se tomó la molestia de comunicárselo a Alfonso XIII. Éste se siente cada vez más ninguneado por sus propios ministros.

En la madrugada del martes 14 de abril, Vigo declara la República en España. En un país en el que el alcalde de Móstoles se permitió el lujo de declarar la guerra a Francia en 1808, no es algo sorprendente. Después lo hizo Éibar. Cuando la noticia llega a Madrid comienzan a congregarse manifestaciones en las calles. D. Alfonso llama al subsecretario de Gobernación, Mariano Marfil, y le pide que actúe contra ellas. Marfil le comunica que eso es imposible. En ese momento, parece ser, que D. Alfonso considera que no tiene otra salida que el exilio. Comienza una ronda de consultas con los ministros. A Ventosa y a Hoyos les asegura que no se siente legitimado para emplear la violencia. Al conde Romanones le pide que se entreviste con D. Niceto Alcalá Zamora. En esa entrevista, Romanones pide al político republicano un plazo de unas semanas para conocer el resultado definitivo de las elecciones. Alcalá Zamora se niega a ello. La mitad de los gobernadores civiles se han adherido a la proclamación de la República y la Guardia Civil se niega a actuar contra los republicanos. Alcalá Zamora concede a D. Alfonso XIII el plazo hasta la puesta de sol para abandonar España en paz. A las 3 de la tarde, Romanones se entrevista con el rey. A las 4, la bandera tricolor ondea en el Palacio de Comunicaciones. Los políticos republicanos se ufanan ante la prensa internacional por la victoria electoral y el cambio de régimen. El Gobierno monárquico se reúne en el Palacio Real a las cinco menos cuarto. El general Berenguer asegura que la Monarquía no puede contar con un apoyo firme del ejército. Llega entonces un mensaje del Comité Republicano que exige la entrega del poder antes de las 7 de la tarde. D. Alfonso aprueba un Manifiesto redactado por Gabriel Maura en el que suspende el poder real. A las seis y media el Gobierno abandona el Palacio Real. El reinado de Alfonso XIII ha acabado y comienza la andadura de la II República.

El caso es que el Gobierno se sentía derrotado en las urnas... y no había sido así. Aunque los resultados definitivos nunca se proclamaron, al añadir a las capitales de provincia (en las que, como ya dijimos, sí ganaron los republicanos) las del resto de localidades, el resultado se invierte. El republicano Madariaga da las cifras de concejales monárquicos electos: 41.224; concejales republicanos electos: 39.248. Los problemas de escrutinio y notificación de resultados provocaron que unos y otros creyeran que el resultado fue distinto al que realmente fue. No obstante, es poco probable que aunque se hubieran sabido estos datos el resultado final fuera otro. Los errores de D. Alfonso habían sido de tal calibre que hasta sus colaboradores más cercanos sentían que la proclamación de la República era inevitable. El derrotismo de que hicieron gala todos ellos (excepto La Cierva y Bugallal) incluido el propio monarca es la mejor prueba de ello. Posteriormente, D. Alfonso declaró: "Yo no tenía derecho, en 1931, a imponerme por la fuerza cuando las principales poblaciones de la Monarquía se habían pronunciado contra ella." aunque, tal vez la mejor definición de lo sucedido en esos días fue la que hizo Lerroux: "La Monarquía se hundió, no la derribó nadie. Lo que hicieron los republicanos fue poner en su lugar, ya vacío, la República."
15/04/2004 01:53 Enlace permanente. Tema: Historia

06/04/2004

Dos rombos

canecillo.jpgDurante muchos, muchos años, las palabras "tiene dos rombos" era la señal de que los niños debíamos irnos a la cama porque la película que comenzaba en la Televisión Española sólo estaba autorizada para mayores de 18 años. Dado que en esa época estábamos en la dictadura del general Franco, las razones para esos dos rombos no eran nunca el sexo explícito (sencillamente, esas películas no se exhibían) sino sexo implícito, violencia... Curiosamente, nadie pensó en colocar los dos rombos a determinadas iglesias de mi tierra y de las vecinas tierras cántabras y burgalesas pese a que en ellas sí había sexo explícito que, incluso, hubiera sido calificado como "aberrante" por los censores del régimen franquista. Entiéndanme, no me refiero a que en esas iglesias se practicasen actos sexuales de cualquier tipo y sí a las representaciones artísticas que contienen. ¿Sexo en las iglesias? Sí. Es sabido que en muchas sillerías góticas hay escenas de este tipo. Tal vez lo sea menos el arte erótico en el Románico pese a que a diferencia de épocas posteriores, en el Románico las representaciones pornográficas no se esconden. Están en lugares perfectamente visibles. La pregunta es clara ¿por qué se tallaron tales escenas?

Y eso nos coloca en la necesidad de ser humildes y confesar: "No lo sabemos". No es, precisamente, por falta de teorías. El problema es que ninguna de ellas, por si misma, explica todo el fenómeno. Veamos alguna de ellas, aunque ya les anuncio que la pregunta quedará sin respuesta.

Se ha dicho que responden a la pervivencia de antiguas supersticiones. Por ejemplo, en la iglesia de San Cebrián de Mudá (Palencia) hay un canecillo itifálico (traducido, un pene erecto). Este mismo símbolo aparece frecuentemente en el arte romano como amuleto tanto portátil (en forma de colgante) como asociado a edificios (por ejemplo, en Pompeya). No obstante, muchas otras representaciones eróticas no tienen ese precedente.

También se ha pretendido que eran parte de un programa propagandístico. Estamos hablando de zonas que debían repoblarse en lo que llamamos Reconquista. El colocar imágenes pornográficas podía incitar a las parejas a mantener relaciones sexuales con lo que aumentaría la natalidad. Sin embargo, imágenes como la que ilustra este artículo, procedente de la iglesia de Revilla de Santullán (Palencia), muestran diversas técnicas masturbatorias que son lo menos adecuado para fomentar la reproducción (en todo caso servirán para fomentar las lesiones musculares ai se intentan poner en práctica).

También se ha señalado una influencia de otros artes, como el hindú, en los que el acto sexual no es algo reprobable. Sin embargo, las zonas en las que se documentan las representaciones eróticas románicas no son zonas comerciales, cruces de caminos en los que hubiera contactos con otras culturas. Por el contrario, son zonas rurales, en muchos casos de montaña y notablemente aisladas.

Tal vez más acertadamente, se ha hablado de que, sencillamente, se mostraba la lujuria como se muestran otros pecados, de forma explícita. Esto es válido para muchas de las representaciones que se sitúan en el exterior de la iglesia en forma de canecillos (en el románico, con frecuencia, las imágenes negativas -representaciones de los pecados, animales como el mono, el león, el lobo, la lechuza, el macho cabrío y animales monstruosos- se colocan en el exterior del templo, mientras en el interior se ubican las imágenes positivas -escenas bíblicas, animales como el perro y el pelícano, símbolo eucarístico,- con un claro sentido simbólico, fuera del edificio sagrado imperan las tentaciones, el mal, el demonio... pero la iglesia es el refugio contra todo ello) pero también hay este tipo de escenas en el interior. Por ejemplo, el capitel de la pareja que se estimula sexualmente en la Colegiata de Santillana del Mar (Cantabria) o el del fraile que se levanta el hábito para mostrar su pene erecto en San Vicente de la Barquera (Cantabria). Sin embargo, los que se adhieren a esta explicación señalan, con razón, que la división entre interior y exterior del templo no es tajante, que hay símbolos positivos también en el exterior y negativos en el interior aunque predominen los negativos en el exterior y los positivos en el interior.

También razonablemente se ha señalado que la moral de los hombres del románico no es la moral posterior. Por ejemplo, uno de los canecillos de San Martín de Fromista (Palencia) muestra a una mujer completamente desnuda con un niño en brazos y que parece formar una serie con otros que ilustran el proceso del parto. Pocos se fijan (por la altura a la que está colocado) en que el niño está nimbado, tiene la aureola de santidad alrededor de la cabeza por lo que, posiblemente, lo que quiso representarse de forma mucho más cruda y realista de lo que se haría en épocas posteriores, es la Natividad de Cristo. De igual forma, en el interior de la misma iglesia no se tuvo ningún reparo en ilustrar uno de los episodios más extraños del evangelio de Marcos (Mc. 14, 51-52) cuando en el Prendimiento uno de sus discípulos que iba cubierto con una sábana la deja caer y escapa completamente desnudo.

Cuando la moral fue cambiando, muchos sacerdotes se encargaron de hacer desaparecer ese tipo de imágenes (por ejemplo, en la restauración de San Martín de Frómista en el S XIX se eliminaron diversos canecillos pornográficos) lo que plantea el problema de si este tipo de representaciones fueron mucho más frecuentes que los restos conservados hasta hoy.

Tal vez la respuesta a la pregunta que formulamos al principio sea que no hay una única respuesta, que en cada caso hay una respuesta y que ésta varía, que en unos casos hay pervivencia de creencias anteriores, en otros una ilustración del pecado de la lujuria y, en otros, una muestra de una moral distinta a la nuestra; pero, la verdad, es que no lo sabemos con certeza. Desde los muros de las iglesias seguirán mirándonos la pareja exhibicionista de San Pedro de Tejada (Burgos), la parejas en pleno coito de Santa María del Yermo (Cantabria) o de San Pedro de Cervatos (Cantabria)... y nosotros seguimos preguntándonos ¿por qué?
06/04/2004 18:08 Enlace permanente. Tema: Historia

02/04/2004

¡Qué cruz!

crucificado.jpg¿No notan que se acerca la Semana Santa? Si la respuesta es que no, son ustedes un poco despistados, más o menos como los que colocan la publicidad en este blog y que esta mañana obsequieron a los lectores con anuncios de una tarotista y de una meiga (bruja en gallego). ¡Esto sí que es una broma del primero de abril aunque llegase con horas de retraso!

Pero no es a esto a lo que quería referirme (a fin de cuentas no pasa de la categoría de anécdota divertida) sino al estreno de la que D. Julio Arrieta califica como "La película en arameo más exitosa de la historia". Obviamente se refiere a "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson. Nada puedo decir de ella desde el punto de vista cinematográfico por la sencilla razón de que no la he visto, ni desde el punto de vista religioso ya que servidor, como dijo D. Luis Buñuel: "Gracias a Dios soy ateo". Tampoco participaré en la condena generalizada ante el presunto antisemitismo del Sr. Gibson ya que, sencillamente, cualquier película que intente poner en imágenes los evangelios lo será. De verdad que lo de "Et respondens universus populus dixit: Sanguis eius super nos et super filios nostros" (Mat. 27, 25) (Y respondiendo, el pueblo entero dijo: "[Sea] Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.") se escribió mucho antes de que el Sr. Gibson naciera, desde que el evangelio de Mateo se tradujo del griego al latín. Sencillamente, si se quiere ser fiel a los evangelios aparecerá el antisemitismo. Otra cosa bien distinta es pretender que el relato evangélico sea un relato histórico y sobre esto sí tengo alguna cosita que decir.

Comencemos por el principio, por las fuentes. Los evangelios canónicos son casi la única fuente existente sobre el Jesús histórico. Habría que añadir los evangelios apócrifos, un pequeño fragmento de Tácito, el llamado Testimonio Flaviano de Josefo, la literatura talmúdica y algunas menciones en escritores cristianos y "paganos" más. Ni uno sólo de ellos es un testimonio presencial. Nadie que viera los supuestos hechos dejó un relato que llegara hasta nosotros. Son fuentes basadas en fuentes desconocidas (escapa al contenido de este artículo el intentar determinar si existió uno o varios protoevangelios a los que se conoce como Q por la inicial alemana de fuente) y cuyo grado de fiabilidad se nos escapa. Aún más, gran parte de esos relatos son intencionados. No se escribieron para relatar una historia con mayor o menor grado de subjetividad, sino que son directamente propagandistas. En otro caso (el Testimonio Flaviano) tal y como ha llegado a nuestros días es una falsificación cristiana interpolada (o que modificaría un párrafo ya existente) en la obra de Josefo. En otros casos, están muy separados cronológicamente de los hechos a los que se refieren (caso de los Talmudes y de muchas de las menciones en escritores cristianos y paganos.

Sólo el texto de Tácito: "Aquel de quien tomaban nombre, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilato; la execrable superstición, momentáneamente reprimida, irrumpía no sólo por Judea, origen del mal, sino también por la Ciudad, lugar en el que de todas partes confluyen y donde se celebran toda clase de atrocidades y vergüenzas." (Anales, Libro XV, 44 según la traducción de José L. Moralejo para la edición de Biblioteca Clásica Gredos. Madrid, 1986) es una noticia relativamente temprana (110-121 aproximadamente) y no interesada (no hay más que ver los calificativos que aplica al cristianismo "execrable superstición" "mal"... para comprobar que Tácito no ardía en deseos hagiográficos); pero ¿cuál es la fuente de Tácito? Una pista nos la da el título de procurador aplicado a Poncio Pilato (que en realidad era prefecto) lo que impide aceptar que fuera un documento oficial. Tal vez (sólo es una posibilidad) su fuente fuera el Testimonio Flaviano antes de ser adulterado por los copistas cristianos ya que Flavio Josefo incurre repetidamente es ese mismo error (por ejemplo, véase el Libro XVIII de las Antigüedades Judías [publicadas en el 93-94 D. de C.] en el que habla de los procuradores de Judea). Si éste fuera el caso, sería muy interesante porque Flavio Josefo pertenecía a la clase sacerdotal judía y había nacido poco después de los hechos (en torno al 37 D. de C.) aunque, como ya avisamos, esto es una mera hipótesis y, como tal, si bien resulta muy probable por la cercanía entre la publicación de la obra de Josefo y la redacción de la de Tácito, no podemos considerarlo como un hecho cierto.

Así las cosas, no parece que se pueda hacer demasiada luz sobre los hechos y, ni siquiera, si tales hechos lo fueron realmente. No obstante, aquí es cuando entra en juego la exégesis neotestamentaria. Los evangelios son textos interesados, no son textos históricos (no están narrando unos hechos sino presentando a una persona como Mesías), pero eso no quiere decir que algo de lo que narran no sea cierto. La exégesis, mediante la comparación de los textos, intenta determinar las distintas tradiciones que se han reunido para formarlos. Les pongo un ejemplo. Imagínense Vds. que son uno de los evangelistas. Si la figura de Jesús fuera completamente ficticia (y hay quien lo pretende) podrían Vds. inventar lo que les viniera en gana de forma que el texto resultante sería ficticio... y coherente dentro de la ficción. Los evangelios son incoherentes en numerosos casos ¿Por qué? Los evangelistas tuvieron que partir de una base ya conocida por los cristianos a los que se dirigían. Es decir, ya existía una tradición sobre el personaje que no podían modificar totalmente. ¿Esa base es real? No tenemos la seguridad aunque por la proximidad al personaje (los evangelios se escriben al final del I siglo y comienzos del II por lo que la tradición anterior sería prácticamente contemporánea o muy poco posterior a Jesús) la convierten en verosímil.

Para no perdernos en disquisiciones intelectuales, vamos a ver algunos ejemplos. En los evangelios aparece Jesús predicando el inminente fin del mundo como un astrólogo cualquiera y acertando tanto como él. En Juan 21, 21-23 anuncia que uno de sus discípulos no morirá antes de que él regrese (es decir, antes del Apocalipsis). Sin embargo, el evangelio de Juan es el más tardío de los canónicos y fue escrito entre 60-80 años después de la muerte de Jesús cuando es muy improbable que pudiera continuar vivo ninguno de sus discípulos.

La misma narración de la crucifixión es inexplicable. Tenemos que el "héroe" no sólo muere ejecutado sino con la pena más cruel reservada a los esclavos, rebeldes, bandidos... y, sin embargo, los evangelios pretenden que ese "héroe" es el Mesías. Sorprende que en lo que se refiere a la ejecución, los evangelios sean coincidentes en muchos aspectos mientras en otros como la resurrección diverjan notablemente. La explicación más probable es que existía un relato previo sobre la pasión que no iría más allá de ésta por lo que los evangelistas tuvieron que aceptar ese "guión de la crucifixión" pudiendo, en cambio, echar a volar su imaginación sobre los restantes aspectos posteriores.

Aunque no tengamos una total seguridad de lo sucedido ¿podemos intentar reconstruir mediante la exégesis y los demás datos históricos qué pasó realmente o, al menos, una aproximación a lo sucedido? En mi opinión, sí. Por de pronto, del Jesús y su religión abierta a todo el mundo, una religión de amor y no de este mundo pueden irse olvidando (desde el punto de vista histórico, claro. En lo demás, que cada uno crea lo que estime conveniente). Jesús fue un judío observante de la ley que no tenía la pretensión de crear una nueva religión aunque sí la entendía con una lectura más tolerante que la mera obediencia a la letra (lo que no suponía ninguna novedad porque ya tenía antecedentes en algunos rabinos fariseos). Tampoco era, precisamente, un pacifista. No sólo tenía, al menos, un discípulo que pertenecía al grupo de los zelotes sino que otro de sus discípulos (al menos) iba armado (recuérdese que en el prendimiento uno de ellos -según Juan, fue Pedro- sacó su espada y cortó la oreja al criado del Sumo Sacerdote) lo que constituía un delito. Según Lucas, Jesús dijo: "... y quien no tenga espada, venda su manto y cómprese una." (Luc. 22, 36) y los discípulos le contestan: "Señor, mira, hay aquí dos espadas." (Luc. 22, 38).

A los romanos les hubiera importado un bledo que Jesús se hubiera proclamado Mesías, sumo sacerdote de Cibeles o archipámpano de Isis, mientras no tuviera connotaciones terrenales. Sin embargo, el titulus (el cartel que se ponía en el lugar de ejecución) indicaba las razones para esa pena. El de Jesús era el célebre INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudiorum -Jesús el Nazareno Rey de los Judíos-) lo que indica una causa muy terrenal, la de haberse considerado como rey judío lo que casa muy bien con el acto de ungir con aceite (Mesías = Ungido) al rey (Véase la historia bíblica de David).

Por todo ello, podemos suponer qué pasó. Un predicador judío discípulo de Juan el Bautista al que conocemos como Jesús llega a Jerusalén para celebrar la Pascua y le recibe una multitud enfervorecida. Dado que en esa misma celebración ya se habían producido desórdenes por la afluencia de peregrinos, posiblemente atrae la atencion del prefecto de Roma, Poncio Pilato. En Jerusalén, Jesús se enfrenta a la facción saducea del judaísmo (que detentaba los mayores cargos sacerdotales en el Templo y que eran los más colaboracionistas con los romanos) al atacar a los mercaderes en medio de algo que tuvo que ser bastante más "movido" de lo que dicen los evangelistas por la sencilla razón de que en el Templo existía una guardia y no es creíble que un único hombre pudiera enfrentarse a todo ellos. Probablemente fue un auténtico motín popuar que puso a Jesús tanto en el punto de mira de los saduceos como de los romanos. Ambos poderes decidirían eliminar a Jesús aunque, para evitar nuevos altercados, la detención la realizarían los judíos. La resistencia ofrecida por alguno de sus discípulos confirmaría la peligrosidad de áquel grupo (que tuvo buen cuidado en "poner pies en polvorosa" sabiendo lo que les esperaba si les capturaban). Poncio Pilato condena a Jesús como sedicioso y la sentencia se ejecuta después de torturas públicas para escarmentar a los que pudieran tener tentaciones de imitarle. Como rebelde fue ejecutado por crucifixión y, como era habitual, posiblemente su cuerpo sería dejado en la cruz durante días como carroña para las aves antes de ser sepultado en una fosa común (aunque hay al menos un caso en que se permitió -posiblemente a la familia- recuperar y sepultar el cuerpo de un crucificado, el de Yehohanán, hijo de Hagakol, aparecido en un osario de Jerusalén en 1968; pero es el único caso conocido de entre los millares de crucifixiones que tuvieron lugar en el Imperio Romano).

Después sus discípulos, en especial Saulo (Pablo) de Tarso trasformaron el mensaje inicial al extender su ámbito de actuación de la comunidad judía a la comunidad "pagana" lo que probablemente creó problemas de malas interpretaciones por las diferencias culturales (por ejemplo, ser hijo de Dios para los judíos de la época -según Filón de Alejandría- no significaba otra cosa que ser un hombre bueno) y añadiendo cosas como la resurrección de entre los muertos (en Pablo, todavía una resurrección espiritual, más adelante resurección espiritual y corporal).
02/04/2004 23:01 Enlace permanente. Tema: Historia

30/03/2004

El avispero (IX)

Sobieski.jpgLa situación del Imperio Otomano se complicaría por problemas internos y externos. Entre los primeros habría que citar problemas económicos derivados de la necesidad de financiar las guerras agravados por la apertura de nuevas rutas comerciales con Oriente tanto por parte portuguesa como por parte española, un estancamiento de la agricultura, corrupción en la administración pública, problemas sucesorios, la propia heterogeneidad del Imperio y aumento del peso político de los jenízaros parejo a su pérdida de disciplina y fanatismo religioso.

Entre los segundos, una sucesión de guerras que agravarán los problemas internos. Comencemos con la que les enfrentó con Persia. Ayudados por las tribus de procedencia turcómana que habitaban en Persia, la primera fase de la guerra (1578) no encontró demasiados problemas para apoderarse de casi toda Georgia, incluida su capital, Tiflis. Entre 1583 y 1584 se desarrolla la segunda fase en la que los turcos conquistan Bakú y Tabriz. Entre 1586-1587 en una última campaña, los otomanos conquistan el sur de Mesopotamia incluida la ciudad de Bagdad. Los problemas del Imperio Persa eran considerables por lo que en 1590 tuvo que aceptar la paz de Constantinopla que les costó la pérdida de Georgia, Azerbaiyán, Tabriz y Bagdad. No obstante, el sha Abbas el Grande no está dispuesto a que esa pérdida sea permanente y comienza la modernización de su país tanto en aspectos económicos como militares para lo que contó con la ayuda de dos aventureros ingleses, los hermanos Shirley, que introducen en Persia las técnicas militares occidentales. En 1606 se rebelan Bagdad y Mosul y en 1623 los persas se toman la revancha y reconquistan Bagdad.

En 1593 se insurreccionan los válacos apoyados por austriacos y húngaros. Hasta 1595 la guerra favorece a los cristianos que recuperan la ciudad de Gran, pero en ese año el sultán Mahomed III se pone al frente de sus tropas y consigue la victoria de Kerestzes que supone una ralentización de la guerra hasta 1606 en que la mediación francesa (como ya vimos, aliada de los otomanos) logra la firma de la paz de Sitva-Torok en la que los turcos consiguen mantener todo su territorio pero a cambio de renunciar al cobro del tributo austriaco y a que reconozcan a Rodolfo II el título de emperador lo que supone su equiparación con el sultán, algo que nunca habían hecho y que demuestra el deseo otomano de acabar con el conflicto. La razón para ello era el costo económico insostenible que suponía la ruina del tesoro y que condujo a continuas devaluaciones de la moneda, una de las cuales supuso la insurrección jenízara para acabar con la cual se tuvo que ejecutar al tesorero y al comandante militar.

Comienzan los problemas sucesorios con Ahmed I que tuvo que ascender al trono cuando sólo tenía catorce años. Tuvo que enfrentarse a rebeliones internas, devolver a Persia parte de los territorios ganados por la paz de Constantinopla (1612), ver fracasar la expedición contra Persia de 1616 antes de morir en 1617. Le sucedió su hermano Mustafá I pero por sus deficiencias intelectuales (si lo prefieren sin eufemismos, era más simple que el mecanismo de un botijo) es depuesto a los tres meses. Le sucede su sobrino Osmán II de trece años de edad que firma una nueva paz con Persia (1618) y derrota al ejército polaco que había atacado Moldavia (1620). Pese a la victoria, Osmán II reprocha a los jenízaros no haber sacado partido de la derrota polaca y piensa en disolver ese cuerpo del ejército. La respuesta de los jenízaros consiste en asesinar al sultán (1622) y poner en su lugar al antes depuesto Mustafá I. Como no había adquirido más luces desde que había sido derrocado, los problemas se complican con la insurrección de Abaza Bajá, enemigo declarado de los jenízaros, en Anatolia. Los rebeldes conquistan Ankara, Sivas y Brussa y Mustafá I es derrocado sucediéndole su sobrino Murad IV de doce años de edad. Justo entonces el sha Abbas conquista Bagdad. Fracasa una expedición militar contra el kanato de Crimea (uno de los kanatos en los que se descompuso la Horda de Oro mongola) y los cosacos devastan el Bósforo (1624). La única victoria la obtuvo antes los rebeldes de Abaza derrotados por el visir Hafyz Bajá que, sin embargo, fracasa también al intentar reconquistar Bagdad. Esta derrota supuso una insurrección en Bizancio que sólo pudo dominarse mediante la ejecución de Rejel Bajá, acusado de ser el instigador de los disturbios (1632). Después de esto, y ante la progresiva debilidad de los persas después de la muerte del sha Abbas (1628) se reanuda la guerra y los otomanos reconquistan Bagdad en 1638. La paz con Persia estableció unas fronteras que permanecerían invariables hasta el fin de la I Guerra Mundial dada la debilidad de ambos Imperios. Poco después, en 1640 falleció Murad II antes de cumplir los treinta años (según dicen, a causa de sus excesos alcohólicos).

Le sucedió su hermano Ibrahim I que en 1646 decide conquistar la posesión veneciana de Creta. Si la isla, tomada por sorpresa, capituló fácilmente no sucedió los mismo con la capital, Candía, que resistió fieramente durante más de veinte años. El descontento ocasionado por esta resistencia concluyó con el asesinato (nuevamente por obra de los jenízaros) del sultán y la proclamación de su hijo Mohamed IV de diez años de edad. Esto supuso un nuevo periodo de desorden durante el cual los venecianos al mando del almirante Mocénigo destruyen la armada turca frente a los Dardanelos (1656). La situación no mejoraría hasta el nombramiento, en este mismo año, de visir a Mohamed Kuprulu que devuelve el orden a la hacienda y la disciplina al ejército. Derrota a los venecianos e interviene en Hungría ante las sucesivas interferencias austriacas. Le sucede como visir su hijo Ahmed quien reinicia la guerra con Hungría y Austria, con victorias iniciales, pero la batalla de San Gotardo (1664) supone el agotamiento del ejército turco. La paz de Vasvar consolida los territorios turcos. Esto y la capitulación de Candía en 1669 sólo fueron un respiro. En 1672 un enfrentamiento sobre el gobierno de Ucrania motiva una guerra con Polonia. Derrotada ésta se firma la paz que contempla el pago de un tributo polaco. Al año siguiente, Polonia se niega a pagar y comienza una nueva guerra que dura hasta 1676. La paz de Zuramna asigna a los otomanos Podolia y parte de Ucrania. Muere el visir Ahmed Kuprulu y le sucede su cuñado Kara Mustafá, mucho menos capaz que aquél. Nueva guerra por la cuestión ucraniana, esta vez con Rusia que derrota a los turcos que pierden las recientemente ganadas Podolia y Ucrania.

Entre 1669 y 1671 se produjo una revuelta en Hungría contra Leopoldo I por su política centralista. Los rebeldes piden ayuda a Turquía lo que desencadenará una nueva guerra. En 1683 los otomanos han vuelto a sitiar Viena, pero la llegada de refuerzos comandados por Juan Sobieski, rey de Polonia, y Carlos V, duque de Lorena, suponen la desastrosa derrota turca en Kahlenberg. Al año siguiente se forma, bajo inspiración del Papa Inocencio XI, la Santa Alianza contra los turcos (Austria, Polonia y Venecia) a la que se sumará dos años después Rusia. Los aliados conquistan Gran y la capital húngara Buda y vuelven a derrotar a los otomanos en Mohaczs que supone la reconquista de toda Hungría. Los venecianos al mando de Morosini conquistan el Peloponeso y Cefalonia. La suma de derrotas motiva el enojo del ejército que depone al sultán Mohamed IV en beneficio de Solimán III. Nuevos desórdenes en Constantinopla y en 1688 Belgrado es conquistada por los aliados. El fin parecía estar cerca.
30/03/2004 02:50 Enlace permanente. Tema: Historia

28/03/2004

El avispero (VIII)

batalla_lepanto.jpgEuropa quedó conmocionada y con una sensación de estar amenazada. Una cosa es que los otomanos acabaran con el Imperio Bizantino (que, por lo que hemos visto, no tenía excesivo aprecio en Occidente) y otra bien distinta que se sitiasen los dominios de los Habsburgo. La reacción europea fue casi unánime (la excepción fue, evidentemente, Francia en guerra con el habsburgo Carlos I de España y V de Alemania).

Aunque el sitio de Viena de 1529 fue levantado sin consecuencias (gracias a la llegada del invierno), en 1532 volvieron a atacar Austria. Por una vez se dejaron de lado las diferencias religiosas y alemanes luteranos y católicos combaten junto a las tropas españolas (el que en 1529 los turcos hubieran llegado hasta Ratisbona fue una buena razón para olvidarse de la teología). Viena vuelve a salvarse de la conquista otomana aunque no de la peste. Una de sus víctimas fue Alfonso de Valdés, el secretario de cartas latinas del emperador y notable escritor (según apuntan algunos, se trataría del autor del Lazarillo de Tormes).

La guerra entre España y el Imperio Otomano es inevitable aunque el marco para los nuevos combates será muy diferente a la capital austriaca, el Mediterráneo Occidental. En 1534 Barbarroja (Señor de Argel, aliado del Imperio Otomano y nombrado almirante por Solimán) se apodera de Túnez destronando a Muley Hassán, vasallo de España lo que le proporcionaba una nueva base para sus ataques contra las costas españolas e italianas. Después de lograr el apoyo de muchos de los reinos cristianos, en 1535 parte una flota desde Barcelona al mando de Álvaro de Bazán el Viejo y de Andrea Doria que consigue reconquistar Túnez liberando a 20.000 cautivos cristianos. Un nuevo intento de cruzada contra el turco en 1538 fracasa por la negativa de las Cortes castellanas reunidas en Toledo y por la amenaza de Francia de romper las treguas con España. La actuación española se limitó al envío de los Tercios a la costa de Dalmacia en donde tomaron la fortaleza de Castelnuovo que es, posteriormente, conquistada por el Imperio Otomano sin que ni España ni los aliados italianos (el Papado y Venecia) se atrevan a intervenir para no molestar a Francia.

En 1541 Carlos I hace una nueva tentativa en África. Esta vez es contra Argel, el centro de las acciones de Barbarroja. Fue una operación mal planificada que se desarrolló en pleno otoño por lo que la armada española se enfrenta al mal tiempo que hace zozobrar numerosos de sus barcos. La vida del mismo Carlos I estuvo en peligro y apenas pudo reembarcar para España totalmente derrotado. El prestigio imperial (de Carlos V, no del Otomano, claro) sufre un duro golpe y el archiduque austriaco Fernando (hermano de Carlos I y que había nacido en Alcalá de Henares) paga, en 1543, un tributo de 30.000 ducados al Imperio Otomano. Éste, por su parte, se había extendido hacia el Este. Si en 1536 había conquistado Bagdad y Mesopotamia y en 1538 llegó hasta la India, en 1543 le toca el turno a parte de Persia.

En Occidente, las cosas también iban bien para el Imperio Otomano gracias a su alianza con Francia. La armada de Barbarroja inverna en Tolón y en 1543 junto a la francesa toma Niza. Con la paz de Crépy de 1544 llega el fin (por ahora) de las guerras con Francia lo que permite también la tregua entre Carlos I y Fernando de Austria por un lado y el Imperio Otomano por otro, paz necesaria ya que austriacos y españoles estaban preocupados por el avance del luteranismo en Alemania (en 1546-47 Fernando apoya a Carlos en su guerra contra la Liga de Schmalkalden), pero también una paz más aparente que real ya que Fernando se consideraba sucesor legítimo del difunto rey húngaro Luis II al estar casado con su hermana Ana Jagellón y porque Barbarroja no paró de atacar las posesiones españolas en África. Trípoli había sido conquistada en 1510 por Fernando el Católico y se perdió en 1551. En 1555 se pierde Bugía lo que conmociona España hasta tal punto que el gobernador de la plaza, Peralta, fue condenado a muerte. También Orán fue asediada aunque no pudo ser conquistada por los berberiscos aliados de los Otomanos.

Mal pintaban las cosas en el Mediterráneo Occidental, así que España activa la lucha contra los Otomanos y sus aliados. En 1560 una coalición formada por España, el Papado y la Orden Militar del Hospital de San Juan (los caballeros que en 1530 habían recibido de Carlos I la soberanía de la isla de Malta tras perder Rodas) conquista la isla Djerba (Gelves). Sin embargo, la llegada de la armada turca de Pialí Bajá supone la derrota de la flota aliada y la rendición del ejército desembarcado en Gelves. No obstante, España repone sus pérdidas con más facilidad que el Imperio Otomano y en 1564 García de Toledo toma el Peñón de Vélez de la Gomera.

La respuesta de los turcos no se hace esperar y en 1565 atacan las isla de Malta. La heroica resistencia de los Caballeros de Malta dirigidos por el Gran Maestre La Vallette permite que lleguen refuerzos desde Sicilia bajo el mando nuevamente de García de Toledo. Los turcos deben retirarse diezmados. El golpe moral se hace sentir y en 1566 Maximiliano de Austria se niega a seguir pagando el tributo anual. Los turcos atacan Sigetz y en el asedio muere Solimán el Magnífico. Sin embargo, por la paz de Adrianópolis (1568) los Habsburdo austriacos se comprometen a continuar abonándolo. La pérdida de Chipre (excepto la ciudad fortificada de Famagusta), posesión de la República de Venecia, y la toma de Túnez (1570) por el virrey de Argel Euldj Alí sumado a la sublevación de la población morisca en España (1568) llevan a la constitución de la Santa Liga entre Venecia, España y el Papado. El 7 de octubre de 1571 se enfrentan ambas flotas en el golfo de Lepanto. La derrota de la armada turca mandada por Alí Bajá (que murió en el combate) no tuvo consecuencias aparentes. Las diferencias de intereses entre los aliados (Venecia firma la paz en 1573 y pese a ser uno de los vencedores acepta la pérdida de Chipre, la limitación de su flota a 60 galeras y el pago de una cuantiosa indemnización -la guerra estaba arruinando el comercio con Oriente fundamental en su economía- y España estaba mucho más interesada por el Mediterráneo Occidental que por el Oriental) impide que se explote la victoria. En 1573 España recupera Túnez aunque al año siguiente pierde La Goleta, la posición de defiende Túnez y después la ciudad entera. Los problemas de la guerra en los Países Bajos y en las guerras de religión francesas hacen que Felipe II tenga otros focos de atención así que también acuerda treguas con el Imperio Otomano.

No obstante, la batalla de Lepanto supone el primer acto de la decadencia del Imperio Otomano. El mito de la invencibilidad de los turcos acaba. Las consecuencias no se harán esperar.
28/03/2004 20:05 Enlace permanente. Tema: Historia

27/03/2004

El avispero (VII)

mohamed_II.jpgLas conquistas mongolas habían empujado hacia occidente a numerosas tribus nómadas del Turkestán. Se establecen en Anatolia en donde forman una serie de principados en principio dependientes de los turcos selyúcidas. Con la decadencia de los selyúcidas, esos principados se independizan. Uno de ellos es el principado del emir de Senyut Osmán u Othman, miembro de los ghazid, los combatientes de la fe. Osmán gobernará con el nombre de Osmán I entre 1281 y 1326. En 1317 entrega el mando de su ejército a su hijo Orjan que conquista Brusa en 1326 donde fijará su capital. En 1337 toma Nicomedia (para los turcos Ismid), pero, por encima de sus victorias militares, Orjan es un organizador. El Imperio Otomano no se forma de manera fulgurante como el Imperio Mongol, por ejemplo. Al contrario, prefieren la consolidación de una conquista antes de pensar en una nueva. Esa conquista, además, pretende establecer vínculos con las poblaciones nativas. Tal vez esos factores sean los que expliquen que el Imperio Otomano cuyos primeros pasos estamos viendo, perdure hasta 1918. Orjan no piensa sólo en términos de victorias que, además, no hubieran resultado difíciles por cuanto, como ya vimos, el Imperio Bizantino estaba en pleno proceso de putrefacción. Orjan organiza la administración pública, crea una nueva moneda y rehace el ejército con fuerzas de caballería ligera (los spahis) y de infantería (los jenízaros) sometidos a una férrea disciplina. Parte de su éxito en las "relaciones públicas" con los pueblos vencidos es que el ejército otomano no realizaba saqueos en las ciudades conquistadas con la excepción de Constantinopla y éste fue consentido por Mohamed (o Mahomet) II. Además, se preocupan de la cohesión religiosa (lo que no quiere decir que no permitiesen otros cultos que sí lo hacían) construyendo mezquitas y madrasas (escuelas religiosas) allí donde llegaban. Si de los combatientes por la fe, los ghazid, sacarán un primer factor de unidad religiosa, los doctores (derviches) imbuidos de corrientes místicas y orientados al islamismo chiíta aseguraban esa cohesión.

Cohesión religiosa que en Bizancio brillaba por su ausencia. Nuevamente amenazados, nuevamente buscan la unión entre las iglesias latina y griega. Esto (como ya dijimos) crea descontento entre la población y el clero griego entre los que surge un movimiento de ortodoxia integrista que se conoce como los zelotes por similitud con el grupo judío que floreció bajo la dominación romana. En medio del desorden interno, un general, Juan VI Cantacuceno se hace con el poder desbancado a la dinastía de los Paleólogo (que volverían a ocuparlo con el apoyo de los genoveses en 1355, pero ya debiendo reconocer su vasallaje con los otomanos) con el apoyo de los jenízaros de Orjan. Si había alguna duda de su debilidad esto acaba por despejarla. En 1354 los otomanos conquistan su primer territorio europeo, Gallípolis. Con el sultán Murad I (es el primer otomano que adopta el título de sultán) prosiguen las conquistas, Adrianópolis (con lo que Constantinopla se reduce a un enclave en medio del Imperio Otomano) en 1362, así como una gran parte de Tracia. Los reinos balkánicos reaccionan ante la nueva amenaza y por impulso del Papa Urbano II forman una gran coalición cristiana (Hungría, Serbia, Bosnia y Valaquia) que irá de derrota en derrota. En la decisiva batalla de Kosovo (1389) el destino de Serbia, Bosnia y Valaquia queda decidido. El sultán Bayaceto I interviene en la política de Bizancio apoyando a los Paleólogo, derrota al rey húngaro Segismundo en Nicópolis (1396), conquista el ducado latino de Atenas (1397) y se extiende hacia el este por Anatolia. Cuando se preparaba la conquista de Bizancio aparecen los mongoles esta vez al mando de Timur-Leng (conocido en occidente como Tamerlán) que derrota a los otomanos en la batalla de Angora (la Ankara turca) en 1402. Bayaceto I es capturado por los mongoles y no vuelve a saberse nada de él. Si bien Tamerlán forma un gran imperio que va desde el Éufrates al Ganges y del mar de Aral al golfo Pérsico, a su muerte en 1405 su imperio se fracciona. Por el contrario, el otomano sobrevive a la derrota. Mohamed I mantiene la calma entre su población y Murad II conquista Salónica (1430) y derrota en Varna (1444) una nueva coalición cristiana de húngaros y polacos aunque fracasa en el primer sitio de Constantinopla (1422). Todo ello prepara la expansión realizada por Mohamed II el Conquistador (1451-1481) que establece la costumbre (para evitar las luchas por el poder) de que el sultán que llegue al poder asesine a sus hermanos. En 1453, después de 50 días de asedio y gracias a la artillería turca, cae Constantinopla. El último basileus, Constantino XI muere en el combate con lo que acaba la historia del Imperio de Bizancio.

Serbia y Bosnia pasan a ser provincias del Imperio Otomano. En 1461 cae Trebisonda, último reino cristiano griego que sobrevivía. Albania es conquistada en 1468 pese a la defensa de Jorge Kastriotis (o Skandersberg). En 1475 cae Caffa. En 1480 realizan una razzia sobre Otranto. Venecia pierde sus posesiones en Morea. Selim I se adueña de Siria, Arabia y Egipto y se proclama Califa. Solimán el Magnífico vuelve su vista a Europa. En 1521 conquista Belgrado. En 1522 cae Rodas que es abandonada por los Caballeros Hospitalarios de San Juan que se trasladan a Malta de donde recibirán su nombre popular de Caballeros de Malta. En 1526 derrota en la batalla de Mohacs en la que muere el rey Luis II. Asciende al trono húngaro Juan Zalpoya como vasallo de los Otomanos. A su muerte en 1541 Hungría pierde su independencia (excepto Transilvania) y se convierte en una provincia turca. Los Balkanes están unificados bajo el Imperio Otomano que ahora mira hacia el centro de Europa. En 1529 los turcos sitian Viena.
27/03/2004 03:18 Enlace permanente. Tema: Historia

26/03/2004

El avispero (VI)

kremlin.jpgPuesto que ya hemos visto la intervención veneciana en la entrada anterior, sólo falta introducir un nuevo participante que será fundamental en el desarrollo de los acontecimientos en los Balkanes, Rusia.

Los eslavos se enfrentan a los fineses. Ambos solicitan la ayuda de los varegos (vikingos) que terminan apoderándose del territorio. Bajo Rurik se unifica el área septentrional en torno a la ciudad de Novgorod. A mediados del S IX Askold y Dir siguen la ruta comercial que unía Bizancio con el golfo de Finlandia hasta Kiev. En 860 atacan Constantinopla siendo derrotados. Un hijo de Rurik, Oleg el Sabio unifica el territorio de Novgorod y el de Kiev convirtiéndose esta última ciuda en la capital del nuevo reino de Rus (nombre que los fineses daban a los varegos). No obstante esta unidad se ve rota por las continuos repartos del territorio en sucesivas herencias. La riqueza de Constantinopla atrae distintas tentativas de conquista. Lo intenta Igor pero también él es derrotado. No obstante, firma acuerdos comerciales con Bizancio que abren el camino a la influencia en todos los campos. Uno de ellos es el religioso. Olga, la viuda del príncipe Igor se bautiza. Sviatoslav comienza la expansión territorial de la rusia de kiev derrotando a los jázaros y a los búlgaros del Danubio. También él entra en guerra con el Imperio Bizantino pero, para no romper la tradición, es derrotado (972). Uno de sus sucesores es Vladimiro I el Santo que, pese a su apodo, se convierte en un poderoso monarca gracias al apoyo de mercenarios varegos y por el expeditivo procedimiento de eliminar a sus hermanos. Llega a una alianza dinástica con Bizancio por su conversión al cristianismo y matrimonio con Ana, hermana del basileus Basilio II. La influencia bizantina se intensifica. Se adopta el alfabeto griego modificado (el cirílico) para escribir la lengua eslavona, Kiev depende en cuanto a religión del patriarca de Constantinopla, la importancia comercial de Kiev como paso en la ruta de Bizancio al golfo de Finlandia aumenta aunque la mayoría de la población se dedica a la agricultura bien como campesinos libres (smerdy), semilibres (zakupy) o totalmente sujetos a servidumbre (jolopy). Con el paso del tiempo, los boyardos (comerciantes y terratenientes) que forman el consejo del príncipe o druzhina irán apoderándose de las tierras y muchos campesinos libres terminarán convirtiéndose en jolopy por causa de las deudas contraídas. No obstante, el principal problema para lograr una consolidación del reino lo constituye las continuas razzias de pueblos nómadas como los pechenegos y los cumanos. Pese a la victoria de Yaroslav el Sabio sobre los pechenegos (1036) la debilidad de la Rusia de Kiev es evidente. Un nuevo intento de conquista de Constantinopla fracasa (1043). Se crea el primer código legislativo, la Russkaya Pravda pero nada de eso impide los saqueos continuos. Se produce la dispersión de la población que huía de los pillajes. El principado de Suzdal-Vladimir es uno de los destinos de los fugitivos (en su zona de influencia aparecen la ciudad de Moscú). Su príncipe Andrei Bogoliuvski saquea Kiev en 1169. Para terminar de empeorar la situación, la conquista de Constatinopla por los cruzados supone el fin de la hegemonía comercial de Kiev en el mar Negro. Cuando llegan los mongoles (que en Rusia llaman tártaros) nadie puede resistirles y la mayoría de los principados rusos (la excepción principal es Novgorod) desaparecen y pasan a formar parte de la Horda de Oro fundada por Ogodei en 1251 e independiente de Karakórum desde 1260. En Novgorod, Alexander Nevski consigue victorias sobre los suecos y los caballeros portaespadas que garantizan la independencia del principado. Su hijo Daniel se traslada en 1260 a Moscú y entable relaciones amistosas con los tártaros. Su hijo Jorge contrae matrimonio con la hermana del kan Uzbek. Su sucesor, Ivan I continúa la alianza con los mongoles y con su ayuda derrota al príncipe de Vladimir, Miguel de Tver, y es proclamado como Gran Príncipe (1328). El metropolitano de la iglesia ortodoxa se traslada de Vladimir a Moscú. Dimitri Donskoy abandona la política familiar de pactar con los tártaros y da los primeros pasos (tanto políticos como religiosos) para forjar la independencia nacional. En 1380 derrota a los mongoles en Kulinovo. Aunque los tártaros responden saqueando Moscú en 1382, para los restantes principados rusos queda patente que Moscú es el más importante y el que lidera la lucha por la independencia del poder mongol. Con su sucesor Vasili I, el principado de Moscú es casi independiente aunque todavía pague tributo a la Horda de Oro. Vasili II el Ciego inicia la expansión del principado. Su autoridad se extiende a Riazan, Pskov y comienza su influencia en Novgorod. Además, en 1439 los rusos abandonan la iglesia ortodoxa griega por disconformidad con la nueva unión entre griegos y latinos (Concilio de Florencia) y se constituye en iglesia nacional. La caída de Constantinopla en 1453 supone que la iglesia ortodoxa rusa pase a ser la más importante del mundo oriental. El proceso de expansión del principado culminaría con Iván III el Grande. Anexión de Novgorod (1478), de Tver (1485) y de Smolenko. En 1480 cesa de pagar el tributo a los tártaros con lo que abandona la última ficción de dependencia que quedaba. Casado con la princesa bizantina Sofía se siente heredero del Imperio. Adopta símbolos como el águila bicéfala y el ceremonial de la corte de Constantinopla. Se proclama Zar de todas las Rusias y se considera representante de Dios en la tierra. En estas fechas aparece un mito, el de la tercera Roma (la segunda Roma era, evidentemente, Constantinopla y la tercera Moscú) que no habría de ser tomada nunca al contrario que sus antecesoras. Para demostrar su dignidad, trae a arquitectos italianos para construir un palacio-fortaleza digno, el Kremlin. La Horda de Oro se disuelve en una serie de kanatos de los que Kazan y Astrakan son anexionados a Rusia (1552-1556) por Iván IV el Terrible. La respuesta del kanato de Crimea fue una contraofensiva que acaba con el incendio de Moscú (1571) facilitada por los desórdenes internos creados por la persecución a los boyardos promovida por Iván IV y apoyada por la pequeña nobleza y la Oprichnina (milicia fiel al zar) y por las matanzas realizadas para acabar con cualquier intento de sedición (Novgorod, 1570). A la muerte de Iván el Terrible, Rusia se encuentra en la anarquía.

Resumamos un poco todo lo dicho. Tenemos un Imperio Bizantino en descomposición de cultura griega y religión ortodoxa. Tenemos pueblos eslavos o que sin serlo (búlgaros) están eslavizados que aparecen, se expanden, se contraen y llegan hasta a desaparecer como naciones independientes aprovechando la debilidad de los vecinos o perjudicados por la suya propia y que están sometidos a una doble influencia cultural (aparte de sus propias peculiaridades), la latina (pueblos que forman o formaron parte de Hungría y pueblos de la costa adriática de los Balkanes) y la griega. Tenemos principados y enclaves latinos nacidos del deseo de controlar el comercio marítimo en el Mediterráneo Oriental (fundamental en la distibución para Europa de los productos del Lejano y Medio Oriente llegados a Constantinopla). Tenemos el reino de Hungría ni eslavo ni eslavizado y sí sujeto a la influencia occidental y de religión católica romana... Un mosaico de pueblos, culturas, religiones (incluso había bogomilos refugiados en Bosnia que, según parece, en la II Cruzada trasladan su "herejía" a Francia a los que se conoce como cátaros) sujeto a enfrentamientos seculares que ocasionan odios ancestrales. Si algo faltaba para inestabilizar ese polvorín en potencia es la irrupción de una nueva cultura, de una nueva religión, de un nuevo estado. Eso es lo que sucede con el dominio de los Balkanes por los turcos otomanos.
26/03/2004 20:38 Enlace permanente. Tema: Historia

25/03/2004

El avispero (V)

roger_de_flor.jpgBueno, dejemos por ahora -seguro que tendremos que volver sobre el tema si es que no se cancela su emisión por la baja audiencia lograda- la cuestión de "El castillo de las mentes prodigiosas" y volvamos al Imperio Bizantino. Antes de la disgresión castellana, habíamos dejado a Constantinopla y los reinos de Occidente con ciertos resquemores mutuos por aquello de que los segundos dijeron "La tierra para el que la conquista" incumpliendo los juramentos con Alejo I para cederle los territorios conquistados por los cruzados que hubiera perdido ante los turcos selyúcidas. En esa situación el gran perdedor fue Bizancio que sufrió una nueva derrota militar ante los selyúcidas en Miriocéfalo (1176), pero los turcos ya sólo eran una parte del problema. Los normandos estaban empeñados en conquistar bases navales en el Mediterráneo Oriental. Su conquista del puerto clave de Durazzo obligó a Bizancio (incapaz de organizar una flota en condiciones) a recurrir a Venecia. Ya dijimos que esa ayuda obligó al basileus a otorgar la libertad comercial y la exención de impuestos a los venecianos (crisóbulo de 1082). En una época en la que las dificultades económicas eran considerables, esa medida era un desastre para el tesoro imperial. Además, las ventajas obtenidas por Venecia, suponían una inmensa influencia en los asuntos internos de Constantinopla (entre otras cosas, se les cedió uno de los distritos de Bizancio). Para intentar paliar esa preponderancia veneciana, los Comneno concedieron ventajas comerciales a los rivales de Venecia, pisanos y genoveses. En 1147 el normando Roger II se apodera de la isla de Corfú. Nuevamente los bizantinos tienen que recurrir a la armada veneciana para reconquistarla.

Bajo el basileus Manuel I Comneno se restablece la unidad de las iglesias ortodoxa y latina, pero esta medida es muy impopular entre el poderoso clero oriental. Ante el aumento del descontento interno agravado por la derrota de la ofensiva bizantina contra los normandos (Brindisi-1155) Manuel I hace una concesión a la demagogia que tendrá efectos demoledores. En 1171 ordena la detención de los venecianos que residían en la capital. Venecia, que ya estaba molesta por los privilegios concedidos a sus rivales de Pisa y Génova, se alía a los normandos (1175). La derrota de Miriocéfalo ante los selyúcidas hace estallar el resentimiento. La población, azuzada por demagogos, culpa de esos desastres a los occidentales. En 1182 se produce la matanza de los latinos que vivían en el imperio. El saqueo y el pillaje de sus posesiones confirió a esta masacre su equivalencia con los pogromos antijudíos de la Europa Occidental. Andrónico Comneno usurpa el trono a su primo, el pro-occidental Alejo II, y toma medidas contrarias a los intereses de la nobleza militar-terrateniente. La respuesta interna y externa ante esos desórdenes no se hace esperar. Los normandos conquistan Durazzo, Tesalónica y se preparan para atacar Constantinopla (1185). En ese mismo año Isaac Angel, apoyado por la nobleza latifundista, derroca y asesina a Andrónico Comneno con lo que pone fin a esa dinastía y comienza la de los Angel, pero el desastre es ya imposible de detener. El tesoro imperial prácticamente había desaparecido. Los Balkanes estaban fuera de todo control bizantino (en 1187, Isaac Angel debe reconocer el nuevo reino búlgaro y la pérdida de Dalmacia, Croacia y Servia). Al sur la amenaza turca, aunque debilitada por la desunión de los selyúcidas, estaba presente. En Occidente se preparan para el reparto del botín.

Isaac es depuesto (y cegado) por su hermano, Alejo III (1195). El hijo de Isaac que también se llamaba Alejo (Alexis) escapa de la cárcel en 1201 y pide ayuda al Papa que se la niega por lo que se dirige a Alemania ya que su hermana Irene estaba casada con Felipe de Suabia. En esos momentos estaba en marcha una nueva cruzada, la IV, para reconquistar el reino de Jerusalén perdido en 1187 y sólo parcialmente recuperado en 1192 por la III Cruzada (acuerdo entre Ricardo Plantagenet, más conocido por su apodo de Corazón de León, y Saladino). Tomaron la cruz el conde Teobaldo de Champaña, Hugo de Blois y el conde Balduino de Flandes. Los tres enviaron emisarios (por primera vez en la historia plenipotenciarios, es decir, con plena libertad para acordar lo que fuera en su nombre) a Italia para acordar con venecianos, genoveses o pisanos su transporte por vía marítima. La elegida fue la República de Venecia cuyo dogo (dux) era Enrico Dandolo. Por 85.000 marcos de plata pagaderos en cuatro cómodos plazos, los venecianos se comprometieron a transportar a Egipto (dado que eran los ayyubíes los que sustentaban el poder musulmán en Palestina, atacarles en su propio reducto no era ninguna tontería) a 33.500 hombres (4.500 caballeros, 9.000 escuderos y 20.000 infantes). El problema surgió cuando los cruzados sólo pudieron reunir 11.000 hombres lo que generó una deuda con la Serenísima (que se negó a rebajar el precio pactado) de 34.000 marcos. A cambio de un aplazamiento de la deuda los venecianos consiguen que los cruzados les ayuden a conquistar la ciudad de Zara en la costa dálmata que era un importante enclave comercial que pertenecía a la corona húngara. El 24 de noviembre de 1202 la ciudad es tomada. Por haber tomado las armas contra un rey cristianos el papa Inocencio III decreta la excomunión de todo el ejército cruzado (situación de los más curiosa, obviamente). Franceses y alemanes consiguen que se les levante el anatema, pero los venecianos siguen excomulgados aunque, para salvar la Cruzada, Inocencio III no prohíbe que se tenga tratos con ellos. Como el invierno estaba muy avanzado, el ejército cruzado acampa en Zara.

Allí, a finales del 1202 o comienzos de 1203, llegan emisarios de Felipe de Suabia y Alejo, el hijo del depuesto basileus Isaac. Piden ayuda a los cruzados para recuperar el imperio. A cambio de ese auxilio se compromente a volver a unir las iglesias griega y latina (después de Manuel I Comneno se habían vuelto a separar), grandes recompensas para los venecianos y a ceder 10.000 hombres para la Cruzada. Entre los cruzados estallan las disensiones entre los partidarios y contrarios al acuerdo. Simón de Monfort y el abad de Vaux abandonan la Cruzada. La mayoría de los cruzados de a pie, según parece, fueron convencidos para continuar la empresa (que ya no se dirigiría a Egipto sino a Bizancio) con el argumento de que las grandes reliquias que se conservaban en Costantinopla no podían estar custodiadas por unos cismáticos como los griegos. Inocencio III, en junio de 1203, condena el cambio de planes pero como la RENFE de antaño llega tarde porque los cruzados habían zarpado de Zara en abril en compañía de Alejo. En julio están ante Constantinopla y el 17 de julio atacan la ciudad que sólo se salva de su toma por la actuación de los mercenarios ingleses y daneses. No obstante, Alejo III se ve perdido y abandona la ciudad llevándose, eso sí, el tesoro imperial. Los cruzados quedan, pues, dueños de la capital y restablecen en el trono a Isaac y a su hijo Alejo IV como corregentes del Imperio. No obstante, pronto se vio que Alejo IV no podía cumplir con lo prometido. Además, el pueblo le detestaba cordialmente por haber recurrido a los latinos que eran odiados por todo lo antedicho. En enero de 1204 Isaac y Alejo IV son derrocados y asesinados. El pueblo entroniza a otro Alejo, quinto de su nombre, abiertamente antilatino. Los cruzados deciden volver a intervenir y el 12 de abril de 1204 toman las murallas de Constantinopla y el 13 asaltan la ciudad. Se repiten (aunque esta vez en sentido contrario) las matanzas y saqueos de 1182. Se produce un inmenso robo de reliquias y objetos artísticos (si se preguntan por la procedencia de la cuadriga de bronce de la basílica veneciana de San Marcos, fue uno de los "recuerdos" de esta "hazaña"). El botín oficial fue de 900.000 marcos de plata de los que más de la mitad, cerca de medio millón fue a parar a Venecia. El Imperio Bizantino dejó de existir como tal, repartido entre los vencedores. Balduino de Flandes fue coronado el 16 de mayo de 1204 en Santa Sofía como emperador de Romania, el reino latino de Constantinopla. Su dominio, no obstante, se limitaba a zonas de Bizancio (entre ellas los palacios imperiales de Blanquernas y Bucoleón), Tracia, el noroeste de Asia Menor y las islas de Lesbos, Quíos y Samos, aproximadamente un cuarto de la extensión del Imperio Bizantino antes de estos sucesos. Los 3/4 restantes de dividieron a partes iguales entre Venecia y los cruzados. Bonifacio de Montferrat, pariente de Felipe de Suabia, recibe Macedonia, Tesalia y Creta (que vende después a los venecianos). Venecia, sabedora de que no podía mantener un imperio, rehúsa recibir el Peloponeso, pero sí acepta enclaves en la costa adriática además de algunas islas jónicas, el protectorado de Eubea y puertos clave para el comercio en el Helesponto y el mar de Mármara así como 3/8 de la ciudad de Constantinopla, incluida Santa Sofía.

El imperio griego quedó reducido a tres estados, el Imperio de Trebisonda en el mar Negro, gobernado por la antigua familia imperial de los Comneno; el Despotado de Epiro en el norte de Grecia gobernado por la familia imperial de los Angel y el Imperio de Nicea gobernado por la familia de los Lascaris. Nicea se alía con los búlgaros y derrotan a Balduino en Adrianópolis (1205). Bajo Juan III (1222-1254) los niceanos arrebatan a los latinos las provincias periféricas (Tracia, Macedonia y Tesalónica), derrota a Epiro y a sus antiguos enemigos-aliados búlgaros. El trono niceano es ocupado por Miguel Paleólogo que vence en Pelagonia (1259) a una coalición de latinos y del despotado de Epiro. El 25 de julio de 1261 sus tropas entran en Constantinopla mientras el último de los reyes de Romania, Balduino II, huye. El Imperio Bizantino vuelve a aparecer aunque mermado. Venecia conserva sus posesiones, existen dos reinos latinos independientes, el principado de Acaya y el ducado de Atenas y económicamente Miguel había obtenido apoyo de Génova a cambio de beneficios equivalentes a los obtenidos por sus adversarios venecianos (acuerdo de Nymphaion de 1261). La antigua hipoteca comercial con Venecia sólo ha cambiado de manos. La nobleza consigue grandes beneficios en detrimento de las clases bajas en especial del campesinado. Las luchas religiosas se reanudan cuando Miguel Paleólogo accede a una nueva unión de las dos iglesias (II concilio de Lyon -1274-)en un intento de obtener aliados antes la pretensión de la poderosa casa de Anjou (que gobernaba el sur de Italia y Sicilia desde la batalla de Benevento -1266-) de restablecer el reino latino de Acaya (sur de Grecia) que le había sido cedido a Carlos de Anjou por Guillermo II (tratado de Viterbo) después de que éste rompiera sus lazos vasalláticos con Venecia. Pero el nuevo Papa Martín IV es francés y partidario de Carlos de Anjou, así que rompe la unión de las dos iglesias al excomulgar a Miguel Paleólogo. En 1282 se produce el levantamiento antifrancés conocido como "las vísperas sicilianas". Sicilia pasa a la Corona de Aragón bajo Pedro III, pero los Anjou controlan aún Nápoles. No obstante las guerras con Aragón centran su preocupación así que Carlos II de Anjou revierte Acaya a la hija de Guillermo II, Isabel, casada en primeras nupcias con Florencio de Hennegau. El principado de Acaya vuelve a ser, nominalmente, independiente pese a que Carlos II no cesará en sus pretensiones de interferir en su política. No obstante, Florencio lleva a cabo una buena labor diplomática con Bizancio que permite que el Acaya mantenga su independencia nominal. No puede decirse lo mismo del segundo marido de Isabel, Felipe de Saboya, cuyo comportamiento arrogante logra que en 1306 tenga que ser depuesto por felonía por Carlos II que traspasa el principado de Acaya a su propio hijo, Felipe de Tarento.

En su lucha con los angevinos (los Anjou) Pedro III recurre a la Compañía Catalana, un grupo de mercenarios catalanes, aragoneses y navarros que estaban bajo el mando de un antiguo templario, Roger de Flor. Tras la paz de Caltabellotta (1302) los mercenarios se quedan sin trabajo así que aceptan una oferta del nuevo basileus, Andrónico II, para frenar la expansión turca. Los 6500 hombres de Roger de Flor se establecen en Gallípoli (1305) desde donde atacarán no a los turcos sino al ducado de Atenas (1311). Los ducados de Atenas y Neopatria pasan a la Corona de Aragón.

El Imperio Bizantino era un inmenso cadáver del que cada uno saqueaba lo que podía. Sólo faltaba un último acto, su entierro definitivo. De ello se ocuparían los turcos otomanos.
25/03/2004 20:04 Enlace permanente. Tema: Historia

23/03/2004

El avispero (IV)

cruzada.jpgEl hablar de I Cruzada puede dar lugar al equívoco, a pensar en un movimiento único y bien organizado. En realidad dentro de la Cruzada existieron diferentes frentes y la descoordinación entre ellos fue notable. Pero antes de hablar de la Cruzada y sus "éxitos" en Bizancio ¿por qué se produjo ésta? Evidentemente, el desencadenante fue la petición de ayuda de Alejo I Comneno, pero las causas reales son otras y de todo tipo. Se ha señalado que la Iglesia venía elaborando el concepto de "guerra justa" desde hacía tiempo y por un interés de lo más material, las incursiones depredadoras de pueblos como los magiares y los normandos se habían dirigido a los objetivos más ricos y menos protegidos (el que se dedicaran al pillaje no significa que fueran idiotas) lo que se traducía en la práctica en el robo de iglesias y monasterios. Por tanto, la Iglesia empezó a ver con buenos ojos la idea de una caballería cristiana hasta el punto de que pervirtió el significado original de la expresión "militia Christi" (ejército de Cristo) que inicialmente designaba de forma metafórica al clero que combatía pacificamente contra el pecado.

Se ha señalado también que las normas que regían las herencias de las propiedades nobiliarias en el norte de Francia habían cambiado. La división carolingia de los feudos entre todos los hijos terminó suponiendo la fragmentación de la propiedad hasta un punto en que se tornaba inviable. Entre los años 850 y 1000 está documentada la existicia de hambrunas periódicas. Para impedir este proceso, se establece la primogenitura. Si bien el hecho de que el primogénito reciba la herencia acaba con el problema de la fragmentación de las tierras crea un nuevo problema. Los hijos no primogénitos quedan desheredados. Muchos segundones no veían con malos ojos la posibilidad de ganar feudos propios en ultramar (y Urbano II ya tuvo buen cuidado de prometer en Clermont la propiedad de las tierras ganadas tanto a los caballeros que participasen en la Cruzada como a sus descendientes).

Según parece, la Cruzada se había pensado, según parece, como un movimiento nobiliario, pero en unos años sin televisión ni periódicos, la noticia debía difundirse con el auxilio de las órdenes religiosas y de predicadores de todo tipo. Uno de ellos era un visionario llamado Pedro el Ermitaño. Según las leyendas que se crearon después en torno suyo poseía una carta recibida del mismo cielo en la que se auguraba la reconquista de Jerusalén. Sea cierto o no que afirmara tal cosa, sí es verídico que predicó con gran éxito la Cruzada a todo tipo de gente. Champaña, Lorena, Tréveris y Colonia son algunos de los lugares que vieron pasar a este personaje camino de Oriente. Además de algunos caballeros como Gualterio sin Haber (y entiéndase ese mote en el sentido económico del término) reunió a gente del pueblo, sin armamento ni dinero. La cantidad de cruzados reunida obligó a dividir la tropa. Gualterio al frente de los franceses llega sin demasiados problemas a Bizancio en julio de 1096. Pedro el Ermitaño hace lo propio un par de semanas más tarde con el resto de los franceses, loreneses, renanos y nativos del sur de Alemania aunque éste sí que con pérdidas por el motivo que luego veremos. Por el contrario, los alemanes que debían llegar capitaneados por el sacerdote Godescalco y el conde Emicho fueron masacrados en Hungría después de que los cruzados se entregaran al pillaje de las poblaciones por las que pasaban. Ni fue el primer caso ni fue el último. Ya en Alemania habían realizado pogromos antijudíos en Espira, Worms, Colonia... con la tradicional excusa de que eran los asesinos de Cristo, pero, en realidad, para saquear sus bienes. En Nis, la tropa de Pedro el Ermitaño consiguió entrar en combate... con el propio ejército de Bizancio y más concretamente con los mercenarios pechenegos después de episodios de indisciplina similares a los antedichos.

No obstante, Pedro fue recibido por el basileus que además de hacerle cuantiosos regalos (no sabía lo que le había caído encima) le pidió que permaneciera en Bizancio hasta la llegada de los restantes contingentes. Alejo I no tardó en cambiar de opinión cuando los cruzados comenzaron a saquear la propia Constantinopla. El 6 de agosto de 1096 cruzan el Bósforo y se dirigen al campamento de Civetot justo donde comenzaba el territorio bajo control turco. Los franceses se dedican al pillaje de las poblaciones enemigas y logran un botín considerable en Nicea. El contingente alemán intentó hacer lo propio, pero sólo consiguen quedar cercados en Xerigordon. El grueso de la tropa cruzada acude en su auxilio y es aniquilado (21 de octubre de 1096). Sólo unos pocos supervivientes consiguen huir a Constantinopla.

Si la "cruzada popular" había sido un desastre que sólo consiguió crear problemas a su paso sin ninguna utilidad militar, no fue Pedro el Ermitaño el único jefe que tuvo problemas. El continguente (éste sí nobiliario) al mando del conde Raimundo de Tolosa y del legado papal Ademaro partió tarde y le sorprendió el invierno balkánico. En territorio bizantino fue escoltado por mercenarios pechenegos con los que tuvo ciertas "discrepancias de pareceres". En una de ellas resultó herido de gravedad Ademaro que tuvo que quedarse, de momento, en Tesalónica. Los cruzados saquean la ciudad de Roussa y cuando Raimundo se dirige a Constantinopla para preparar la llegada de sus tropas, los bizantinos atacan y disuelven el ejército.

Otros contingentes llegan sin problemas como los normandos al mando de Bohemundo de Tarento pero en este caso el problema eran ellos mismos dado que los normandos y los bizantinos habían tenido ciertos "problemillas" tradicionales a causa de las posesiones de los segundos en Sicilia. Posiblemente escarmentado por el precedente de Pedro el Ermitaño, Alejo prohíbe la entrada en Constatinopla de los cruzados. Sólo permite la recepción de los jefes y sus séquitos a los que colma de regalos. Pronto surgirían los problemas. El basileus quiere que los jefes presten juramento de devolver a Bizancio las tierras que conquisten y que habían perdido por la invasión turca. El primer contingente cruzado que llegó (excluido el de Pedro el Ermitaño) era pequeño y estaba mandado por Hugo de Vermandois que sí juró. El segundo, mucho más numeroso, fue el de Godofredo de Bouillon. Éste dijo que tururú y se negó por dos veces a ser recibido por Alejo. El basileus respondió negando el suministro de alimentos a las tropas que contastaron saqueando los arrabales de Constatinopla (parece que esto se estaba convirtiendo en una costumbre cruzada). En enero de 1097 Godofredo decide visitar el palacio imperial de Blanquernas de una forma bastante poco procotolaria, sitiándole. Alejo se tomó bastante mal la "visita" de Godofredo y estalla un enfrentamiento entre el ejército bizantino y el cruzado en el que éste lleva la peor parte. El 20 de enero, Godofredo jura y es transportado con sus tropas al otro lado del estrecho posiblemente con gran alivio del basileus. Después llegó Bohemundo con las tropas normandas aunque sabedor de que no era un modelo de popularidad para los bizantinos no puso ningún problema y también juró a mediados de abril. Le tocó el turno a continuación a Raimundo de Tolosa. Éste dijo que había ido a Oriente por voluntad de Dios y que, por tanto, no estaba dispuesto a someterse a los hombres. Los demás jefes cruzados (en especial Bohemundo) le presionaron para no demorar más la expedición y el 26 de abril de 1097, el conde de Tolosa jura (curiosamente, el que tanto se había negado a jurar fue el único que cumplió su palabra).

A finales de abril el ejército cruzado comienza las operaciones militares. El primer objetivo fue Nicea a dónde llegó Godofredo el 6 de mayo. Las tropas selyúcidas que intentan auxiliar la ciudad fueron derrotadas el 21 de mayo y Nicea se rinde el 19 de junio. Como antigua posesión bizantina y en virtud del juramento prestado, se niega a los cruzados la entrada (de saqueo ni hablar) a la ciudad lo que les sienta bastante mal. Fue el único caso en que se respetó la palabra dada. Los jefes cruzados dejaron palpables los sentimientos de profunda religiosidad que les había llevado a Oriente. Tancredo y Balduino casi llegan a las manos por la posesión de Tarso (de cederla a Bizancio ni hablar). El segundo llegó a Edesa (febrero de 1098) donde es adoptado y nombrado corregente de Edesa por Toros. Éste era ortodoxo mientras la mayoría de Edesa era monofisita. En marzo el pueblo se revela y Toros es linchado mientras Balduino miraba para otro lado. El día 10 es nombrado señor de Edesa y abandona la cruzada.

El 3 de junio de 1098 los cruzados toman Antioquía que es asignada (5 de noviembre) a Bohemundo en medio de la oposición de Raimundo de Tolosa que fue el único que insistió en cumplir el juramento prestado a Alejo I.

Finalmente, el 15 de junio de 1099 los cruzados toman Jerusalén en medio de una horrible matanza de la población civil. Las poblaciones que supuestamente debían haber sido devueltas a Bizancio quedaron en posesión de los cruzados. Si las relaciones entre Bizancio y el occidente europeo no eran buenas, a partir de ese momento empeorarían aún más. Si los bizantinos se quejaban por el incumplimiento del juramento a Alejo, los cruzados protestan por los agravios recibidos en Constantinopla y por la poca ayuda prestada por parte del ejército bizantino. Las diferencias eran irreconciliables y tardaron poco en empeorar.
23/03/2004 21:18 Enlace permanente. Tema: Historia

22/03/2004

El avispero (III)

justiniano.jpgEs sabido que en el 395 a la muerte de Teodosio el Grande, el Imperio Romano se divide entre sus dos hijos, Arcadio recibe el Imperio de Oriente con capital en Constantinopla y Honorio el de Occidente con capital en Rávena desde el 404. Es sabido, igualmente, que el Imperio de Occidente no sobrevivió demasiado a la división. En 476 es depuesto el emperador Rómulo Augústulo lo que cierra definitivamente (en realidad, sólo evidenció lo que ya estaba claro, que el Imperio de Occidente era un inmenso cadáver desde hacía tiempo) la historia del Imperio Romano en Occidente.

Tal vez la idea de la historiografía romántica (Gibbon) de que el Imperio de Oriente sólo fue una perduración de la decadencia del Imperio Romano haya creado demasiados prejuicios que, en algún caso, todavía hoy perduran. Sin embargo, la constatación de que pervivió durante mil años más (con crisis y resurgimientos que veremos a continuación) obliga a poner en solfa esa interpretación. Si Occidente sucumbió a las "invasiones bárbaras" Oriente supo capear las invasiones gracias a una diplomacia hábil. Por ejemplo, Zenón cuando vio amenazado el Imperio Romano de Oriente (que desde ahora llamaremos Imperio Bizantino) por los ostrogodos (que se habían establecido en Panonia al ser destruido su reino -situado originariamente a orillas del mar Negro- por los hunos de un tal Atila) de Teodorico (488) nombró a éste magister militum (señor del ejército) y cónsul y lo envió a Italia donde fundó el reino ostrogodo de Italia después de vencer a Odoacro y tomar la capital de Rávena. Si los bizantinos consiguieron superar este obtáculo tuvieron, por contra, un problema que, con diversas variantes, les perseguirá a lo largo de toda su historia, la religión. La ortodoxia cristiana fijada en el concilio de Nicea fue la favorecida por Teodosio II, pero fue criticada por Nestorio que, de las dos naturalezas que la Iglesia cree que se reúnen en Cristo (humana y divina), ponía énfasis en la naturaleza humana. El tercer concilio de Éfeso (431) condenó esta doctrina nestoriana, pero no por ello desapareció. No sólo siguió existiendo en algunas provincias del imperio sino que cristianos nestorianos fueron acogidas en el imperio rival de Bizancio, el Persa de los Sasánidas por aquello de que "los enemigos de mi enemigo son mis amigos." Si la "herejía" nestoriana causó problemas, aún más graves fueron los ocasionados por la "herejía" contraria, el monofisismo (es decir, que en Cristo sólo hay una naturaleza real mecla de humana y divina). Muy extendida en Egipto y Siria pese a la condena del cuarto concilio de Calcedonia (451), su persecución causaría un permanente resentimiento contra Constatinopla en ambas provincias.

Pocas veces quedan más palpables estas diferencias entre religión estatal y religión real que bajo el reinado de Justiniano, el más "romanista" de los emperadores bizantinos. Es sabido que recopiló el derecho civil romano en el Corpus iuris civilis, que intentó reconstruir el Imperio Romano de Occidente mediante conquistas en el Norte de África (destrucción del reino Vándalo en la batalla de Tricamerón -533-), del reino ostrogodo de Italia vencido por el general Belisario (539) que, posteriormente, fue derrotado por un reconstruido ejército ostrogodo que fue definitivamente derrotado por el general Narsés (552), y en la España visigoda (551) aunque ninguna de estas conquistas fuera más allá -salvo en Italia- de la posesión de algunos enclaves porque Bizancio tenía problemas en Oriente tanto con el Imperio Persa que atacó Siria (la paz sólo se logró con el pago de un cuantioso tributo) como con pueblos "bárbaros" que habían ocupado las tierras abandonadas por los godos, visigodos, ostrogodos, francos, alanos... cuando invadieron el Imperio Romano. Uno de esos pueblos eran los eslavos. Esa política "romanista" tuvo su reflejo en la religión con el cierre de la escuela de Atenas (uno de los últimos reductos del "paganismo") y con el compromiso firmado con el Papa (529) de persegir las herejías existentes en Bizancio. Si Justiniano pensaba en la persecución de los herejes (fundamentalmente los monofisitas) su mujer, la emperatriz Teodora, creía lo contrario. Se daba cuenta de que la persecución acarreaba problemas en una provincia amenaada como Siria y que, por tanto, lo mejor era llegar a algún tipo de acuerdo con los "herejes". La política religiosa cambiante de Justiniano ocasionó que en occidente se viera a Bizancio como sospechoso de tibieza religiosa. Esa interpretación tendría consecuencias más adelante.

También lo tendría la propia estructura militar y económica de Bizancio a partir de Heraclio (610-641). Si Justiniano había seguido pretendiendo que el Imperio Bizantino era la prolongación del Romano, Heraclio heleniza el imperio. Al título de imperator le sustituye por el de basileus. Enfrentado a la amenaza persa que había conquistado casi toda Siria responde con una ofensiva militar en la que obtiene las victorias de Nínive y Ctesifonte además de rechazar un doble ataque contra Constantinopla de ávaros y eslavos por un lado y persas por otro (626). Al centrarse en la defensa del propio territorio sus últimas guarniciones son expulsadas de España en el 624 (en el 568 ya habían perdido casi toda Italia -excepto Rávena, el sur de la Península y algunos enclaves en Sicilia- a manos de los lombardos que Narsés había llevado allí como tropas mercenarias) mientras ávaros y eslavos atacan la frontera norte del Imperio. Aún peor, la derrota de la Persia sasánida favorece la llegada de un nuevo enemigo, los árabes. Su victoria en Yermuck (636) supuso la pérdida para Bizancio de las provincias de Siria y Egipto, auténticos graneros del Imperio. Para intentar impedir el desastre, se permite a las tribus eslavas la ocupación de los Balkanes a cambio de su fidelidad al basileus bajo el reinado de Constatino II Pogonatos (641-668) y, por supuesto, de su ayuda militar aunque lo que salvó a Bizancio fueron las guerras civiles que estallaron entre los árabes en la segunda mitad del S VII y que concluyeron con la confirmación de la dinastía Omeya en el trono. Heraclio procede a reorganizar el imperio. Lo divide en temas (o themas) provincias tanto políticas como militares bajo el mando de estrategas (o stratigos) que dependen directamente del basileus. Se asientan en ellas colonos-militares, los stratiotas, que reciben tierras suficientes para su sustento y para el armamento. Estas tierras eran trasmisibles por herencia. Al menos en Bitinia, los stratiotas eran de origen eslavo y posiblemente lo fueron en más casos dado que se produjo una crisis demográfica como consecuencia de las campañas militares y la pérdida de las ricas provincias de Siria y Egipto. Como consecuencia de esta reorganización, tanto los stratiotas como los campesinos libres se ven vinculados a los latifundios lo que terminará generando la existencia de una nobleza militar-campesina que entrará en conflicto permanente con la nobleza burocrática (aunque hablemos de nobleza burocrática, debe entenderse en un sentido muy particular porque los altos cargos -salvo el de basileus, claro- no eran hereditarios). Así mismo, Heraclio procede a intentar zanjar, de una vez por todas, las querellas religiosas mediante el documento "Ectesis" en el que se reconoce la doble naturaleza de Cristo, pero como concesión a los monofisitas, se afirma una única voluntad y energía. Es el llamado monotelismo. También intenta revitalizar la agricultura protegiendo los derechos de los agricultores con el Código Rural y el comercio mediante el Código Naval Rodio. Todas estas reformas parecen tener efecto cuando entre 674-678 se rechazan intentos árabes de conquistar Constantinopla. Sin embargo, Justiniano II sufre una gran derrota en Sebastópolis (692) que supone la pérdida de todo el norte de África y que permitirá a los árabes su paso a la Península Ibérica destruyendo el reino visigodo (711).

El Imperio Biantino estaba nuevamente amenazado. En 717 accede al trono una nueva dinastía con la coronación del general (buena señal de como andaba el patio) León I Isáurico (con mucha originalidad, la dinastía es conocida como dinastía isáurica). Su primer logro fue derrotar a los árabes que sitiaban Constantinopla (717-718). No obstante, en esa situación de lucha por la supervivencia, Bizancio vuelve a enzarzarse en una nueva guerra religiosa, la querella iconoclasta (es decir, la supresión de las imágenes religiosas). Las razones que se dan para esta querella son variadas, desde un intento del basileus de depurar la religión para convertirla en un arma frente a la amenaza árabe, a la influencia de las religiones anicónicas judía y árabe (la dinastía isáurica procede de Siria) a, posiblemente la explicación más creíble, un intento por parte del poder real de poner coto al monacato que empleaba las imágenes religiosas para su propaganda. Dado que las tierras de los monasterios no tributaban y que los monjes estaban exentos de prestar servicio militar, un auge de la vida monástica como el que se producía en aquella época significaba menos ingresos para el estado y menos soldados. Por las razones que fueran (tal vez por una mezcla de las tres antedichas) León III y el clero secular formaron el bando iconoclasta mientras el clero monacal formaba el bando iconódulo lo que suponía, también, una doble división territorial, las ciudades favorables a la eliminación de las imágenes religiosas y el campo en su contra, pero también Asia Menor (zona en la que el monacato tenía menor influencia) a favor de la iconoclastia mientras Grecia y los Balkanes estaban por la iconodulia. Como quién manda, manda, León III prohíbe las imágenes en las iglesias (726) y, por si alguien no se había enterado, en 730 decreta la pena de muerte para los que veneren imágenes religiosas. Aparte del desastre artístico que esto supuso, el poder real sufrió una merma de su prestigio precisamente en los ámbitos en los que ya aparecía más mermado y en el ámbito internacional, la querella iconoclasta supuso que el Papado (que apoyaba a los iconódulos) confirmara sus sospechas sobre el Imperio Bizantino. Aunque la primera querella iconoclasta acaba con el victoria iconódula con el Concilio de Nicea del 787 reunido a instancias de la emperatriz Irene, el Papado mira ya a Occidente y en el año 800 la coronación de Carlomagno crea un fuerte vínculo entre los francos y el Papa. Todavía entre el 815 y el 843 se produce la segunda querella iconoclasta aunque el cambio de dinastía en el 820 (a los isáuricos les suceden los armorianos de origen macedónico y, por tanto, favorables a los iconódulos) termina con la querella, aunque el deterioro de relaciones entre el papado y el clero secular bizantino es ya irreversible y tendrá consecuencias muy pronto.

Sorprende que entre tanto problema interno, la victoria sobre los árabes en Akroinos (740) y de las campañas de Constatino V (741-775) supusieran un respiro para la supervivencia del Imperio Bizantino aunque en 751 pierden una de sus últimas posesiones en Italia, la antigua capital de Rávena. Con posterioridad perderán también la isla de Creta que se convierte en un centro dedicado a la piratería que pone en peligro el tráfico mercante hacia Europa Occidental.

Con Miguel III (842-867) se produce la evangeliación de los eslavos por Cirilo y Metodio que adoptarán un alfabeto derivado del griego, el cirílico. En 865 se bautiza el kan búlgaro Boris que reconoce su dependencia del patriarcado bizantino. En 867 vuelve a producirse un cambio dinástico. Comienza a reinar la dinastía macedónica con la llegada al poder de Basilio I que, en realidad, tenía orígenes armenios no macedónicos, pero en fin... En cualquier caso, desde el S IX al XI Bizancio vive un renacimiento. Las victorias militares de Romano I Lacapeno (derrota a los búlgaros, a los rusos y a los árabes), Nicéforo II Focas (reconquista Creta, Aleppo, Chipre y Cilicia), Juan I Tzimiskés (vence a los rusos y a los búlgaros y reconquista Siria y Palestina), Basilio II (vence a los búlgaros y se alía con los rusos) y la emperatriz Zoé (anexión de Armenia) suponen un considerable aumento territorial. Para ello se había producido una nueva reforma del Imperio con una revisión del código justiniano (textos del Pochiron, Epanagogué y las Basílicas), reglamentación económica y admimistrativa (Libro del Prefecto) así como una serie de medidas que intentaban impedir la concentración de latifundios en perjuicio de los pequeños propietarios, el Tratado Fiscal. Sin embargo, la tendencia a los latifundios es imparable y a partir de 1025 se concede la inmunidad fiscal a los latifundistas y se establece la pronoia (usufructo de tierras como recompensa a los servicios prestados) y el sistema cariscatario (cesión de bienes monacales a laicos). Esto supone un abierto enfrentamiento entre la nobleza burocrática y la nobleza militar terrateniente (1056) cuando fallece Teodora, hermana de la emperatriz Zoé y último miembro de la dinastía macedónica. En la lucha por la sucesión, el general Isaac Comneno derroca a Miguel Stratiótico y es derrocado, a su vez, por el tesorero del Imperio Constatino X que inicia la dinastía de los Ducas que supone el triunfo del bando de la casta burocrática. No obstante, la serie de desastres militares como la derrota ante los turcos selyúcidas de Manzicerta (1071), la toma de Bari por los normandos (1071)... suponen que en 20 años pierden muchas de las conquistas realizadas por la dinastía macedónica. Alejo I Comneno (miembro de la nobleza militar) derroca a Miguel VII e instaura la nueva dinastía de los Comneno pero la situación es ya desesperada y Alejo I debe recurrir a la ayuda exterior. Contra los normandos solicita la ayuda de Venecia, auxilio que debe pagar con la exención de impuestos a los comerciantes venecianos (crisóbula de 1082) y que supondrá una hipoteca permanente en la economía bizantina.

Por otra parte, las relaciones exteriores de Bizancio estaban en un mal momento por los cismas entre el Papado y la Iglesia bizantina. Si hubo un primer cisma en 867, el segundo de 1054 fue mucho más grave. El detonante (las causas profundas ya las hemos ido viendo) fue la pretensión del patriarca Miguel Cerulario de que los latinos de Constatinopla siguieran el rito griego, además de plantear la vieja cuestión del "filioque". Tal falta de tacto se vio correspondida con creces por el enviado del Papa León IX, cardenal Humberto, y ambos acabaron excomulgándose mutuamente. Además de las causas de desencuentro ya apuntadas, hay que señalar que tanto el basileus como el Papa pretendían ser el árbitro válido de las disputas teológicas (que proliferaban especialmente en la Iglesia Oriental mucho más dada a la expeculación teológica que la Iglesia Romana), la progresiva dependencia del emperador de Occidente del Papado, la autocefalia de la Iglesia de Oriente... Alejo I se dio cuenta del peligro e intentó limar asperezas para conseguir la ayuda occidental contra los turcos selyúcidas. Cuando la obtuvo, en vez de ser un factor de unidad supuso nuevos motivos para el desencuentro porque Occidente entendió la ayuda de una forma particular, en forma de la I Cruzada.
22/03/2004 20:36 Enlace permanente. Tema: Historia

21/03/2004

El avispero (II)

balkanes.jpgSin embargo, no debemos suponer que la invasión mongola se produjera en unos países que, anteriormente, eran un remanso de paz y tranquilidad. Nada más alejado de la realidad. Veamos unos apuntes sobre los protagonistas de la historia pasada y futura (en relación con la invasión mongola) de los Balcanes.

A finales del S IX, varias tribus magiares (nómadas de origen turcomongólico) bajo el mando de Arpad ocupan la llanura de Tizsa y el Danubio medio. Desde allí comienzan una serie de campañas de pillaje contra Occidente (por lo que posteriormente será Alemania, Austria, Francia, Italia e incluso España) y contra el Imperio Bizantino en el S X hasta que son derrotados por Otón I junto a Augsburgo en el 955. Un nieto de Arpad, Geza, fomenta la sedentarización y la conversión al cristianismo de las tribus magiares. Su sucesor, Esteban I el Santo (997-1038) se bautiza y recibe de Otón III la corona de rey de Hungría (1001). Ladislao I (1077-1095) completa la cristianización de Hungría por "real decreto" imponiendo severas medidas contra los que no aceptaran la religión cristiana. Fomentó las libertades de los burgos para tener un poder que se opusiera al de la nobleza campesina y se apodera de parte de Croacia. Su sucesor Coloman (o Koloman) I (1095-1116) se proclama como rey de Croacia (1102) y consigue la salida al mar Adriático con el protectorado sobre Dalmacia. Además, desarrolla una gran labor como legislador. A partir de ese momento, sin embargo, el poder real húngaro entra en debilitamiento por la oposición con la nobleza campesina y por problemas sucesorios entre las distintas ramas de los sucesores de Arpad que lleva al reino húngaro a perder Croacia y Dalmacia en 1159 que pasan a dominio bizantino en 1159 hasta el reinado de Bela III (1172-1196) que crea la Cancillería en 1185 con notarios instruidos en Occidente y establece los primeros impuestos reales (aduanas, peajes y derechos sobre ferias y mercados) y consigue la anexión de Croacia, Dalmacia y Bosnia. Establece fuertes relaciones con Francia que se traduce en el establecimiento en Hungría de cistercienses y premonstratenses y favorece el establecimiento de sajones en el área de Transilvania, zona conflictiva por ser la frontera con los cumanos que ya habían atacado Hungría en alguna ocasión. Sus sucesores, no obstante, no lograron mantener el mismo poder real y Andrés II (1204-1235) al regresar derrotado de la Cruzada de 1217 (la Quinta -o la Sexta si se considera como Cruzada la llamada Cruzada de los Niños-, en la que Andrés II y el duque Leopoldo de Austria toman Damieta pero son cercados al dirigirse a El Cairo y deben devolver, a cambio de su libertad, la plaza conquistada) promulga la Bula de Oro (1222) por la que realiza importantes concesiones a la nobleza campesina y eclesiástica. En 1224 concede autonomía a los sajones establecidos en Transilvania y en 1231 confirma los privilegios nobiliarios y eclesiásticos de la Bula de Oro. Su sucesor, Bela IV (1235-1270) permite la instalación de los cumanos en territorio húngaro, entre el Danubio y el Tisza para que actuasen como freno de la expansión mongola. Como ya vimos, fue en vano y el ejército húngaro fue derrotado por los mongoles en 1241 en la batalla de Sajo. Durante 1241 y 1242 Hungría es saqueada por los invasores y a su retirada el poder real es casi inexistente. Bela IV tuvo que permitir el asentamiento de repobladores extranjeros (fundamentalmente alemanes), fortificó algunas ciudades y concedió que los nobles construyesen fortalezas en sus tierras. Con Andrés III (1290-1301) desaparece la dinastía arpádica. En los desórdenes que sucedieron al finalizar la primera dinastía húngara, toma el poder la casa de Anjou cuando Carlos Roberto conquista Transilvania (1307). Su hijo Luis I el Grande (1342-1382) consigue reducir el poder de la nobleza feudal y unifica Hungría y Polonia. Se desarrollan las ciudades y, con ellas, la burguesía. Al sur del país aparecen estados como Moldavia y Valaquia sometidos a vasallaje turco. Su hijo Segismundo acaricia el sueño de un imperio balkánico.

Otro de los reinos cristianos era el de Bulgaria formado por tribus de origen turco y unidas a la población nativa de origen eslavo cuya cultura adoptan los conquistadores. Ya en el S X el zar búlgaro Simeón (893-927) intenta la conquista del Imperio Bizantino pero lo impide Romano I Lacapeno (920-944). A la muerte de Simeón, se establece una alianza entre los búlgaros y Bizancio por la que los primeros debían defender la frontera del Danubio, pero los húngaros se aprovechan de la debilidad de los búlgaros y a lo largo del S X harán repetidas incursiones en el Imperio Bizantino que acabará cambiando la alianza con los búlgaros por su conquista. El bizantino Juan I Tzimiskés (969-976) convierte, con ayuda rusa, la Bulgaria oriental en una provincia bizantina (971) lo que provocará la resistencia búlgara encabezada por el zar Samuel que consigue la unidad de los búlgaros y desde 980 comienza sus ataques al Peloponeso. Basilio II (976-1025), nieto de Romano I Lacapeno y cuya hermana se casaría en 989 con el príncipe de Kiev Vladimiro (se había convertido al cristianismo haciéndose bautizar en el 988), combate durante décadas contra el zar Samuel haciéndose merecedor del sobrenombre de Bulgaróctonos (matador de búlgaros). En 1014 los búlgaros son derrotados en la batalla de Estruma y los 14000 prisioneros tomados son cegados. En 1018, toda Bulgaria es una provincia bizantina y desaparece como reino hasta 1187, cuando los hermanos Pedro y Asén I consiguen reunir un conglomerado de pueblos y alzarse en armas contra el dominio bizantino (1186). El emperador Isaac Angel (1185-1195) ante la debilidad de Bizancio reconoce en esa fecha la independencia de Bulgaria así como la de Dalmacia, Croacia y Serbia (las dos primeras anexionadas por el reino húngaro de Bela III como ya vimos). El Papa Inocencio III concede a Kalojan (hermano de Asén I) el título de rey de los búlgaros y de los válacos, pero es con Asén II (1218-1241) con el que el nuevo reino búlgaro consigue su máxima expansión al conquistar el norte de Tracia y parte de Albania con lo que alcanza desde las costas del mar Negro hasta el Adriático. No obstante, a su muerte y tras la invasión mongola en 1242 el reino se sume en la decadencia hasta que en 1265 cae bajo soberanía tártara y se convierte en una serie de pequeños estados feudales que en la batalla de Küstendil (1330) pasan a formar parte de la Gran Serbia.

El primer estado serbio surgió en el S XI con el rey Miguel de Zeta (Montenegro) pero terminó dividiéndose en clanes de los que los occidentales reciben influencia del catolicismo romano mientras los orientales lo hacen de los greco-ortodoxos. Esteban Nemania (1151-1196) reunifica los clanes, se independiza de Bizancio (situación reconocida en 1187, como ya vimos) y funda el reino de Serbia. Su sucesor, Esteban II (1196-1228) realiza una política pro-occidental que le lleva a ser reconocido por el Papa como rey de Serbia en 1217, pero su hermano Sava crea en 1219 una iglesia nacional serbio-ortodoxa. A lo largo del S XIII Serbia irá desarrollándose de acuerdo al modelo feudal, aparece la nobleza y el campesinado pasa a la servidumbre mientras las ciudades obtienen derechos en la zona occidental copiando modelos italianos y en la zona oriental según modelos griegos). En la victoria de Küstendel (1330) Serbia pasa a ser la gran potencia balkánica al derrotar a búlgaros y griegos. Uros IV entre 1331 y 1335 desarrolla una gran expansión al añadir a sus conquistas el norte de Macedonia y parte de Albania. En 1346 Esteban se hace coronar como emperador de serbios y griegos y crea el patriarcado serbio. Bosnia pasa a formar parte de Serbia. Con Uros V entre 1356 y 1367, no obstante, las presiones feudales rompen el país en principados gobernados por déspotas, lo que se conoce como despotados.

Como verán, la situación era un follón considerable con naciones que aparecen y desaparecen, territorios que son conquistados por unos y por otros y no hemos hecho más que empezar porque aún faltan tres jugadores en el tablero, el Imperio Bizantino (del que ya hemos hecho alguna referencia), los eslavos orientales (la Rusia de Kiev) y los venecianos, pero por hoy ya es bastante.
21/03/2004 16:08 Enlace permanente. Tema: Historia

20/03/2004

El avispero (I)

imperio_mongol.jpgDecíamos ayer (y perdonen las reminiscencias leonescas de esta expresión) que el estudio de la historiografía en España tiene la mala costumbre de presentar fragmentos inconexos de la Historia como si éstos fueran independientes entre sí y no momentos de un continuo. Una pregunta del tipo ¿qué relación tiene Temudchin con la I Guerra Mundial? obtendría como respuesta posiblemente un "Nada", claro y rotundo. Sin embargo, podemos tender una serie de acontecimientos en forma de causas y consecuencias desde el jefe mongol del S XII (por cierto, si se preguntan quién es este Temudchin o Temutchin pasó a la historia no por su nombre propio sino por su título, Gengis Kan) hasta el asesinato de Sarajevo en 1914 que fue el detonante o excusa de la I GM. Esa cadena de acontecimientos, les adelanto, pasará por el auge, declive y ruina del Imperio Otomano y en especial, por el avispero europeo de los Balcanes.

En 1196 un jefe mongol que había conseguido reunir bajo su mando diversas tribus es elegido Kan. Su nombre era Temudchin y nada hacía pensar que ese nombramiento daría lugar en un tiempo récord al establecimiento del imperio territorialmente más extenso que jamás haya visto el mundo. En 1204 Temudchin Kan derrota a los kerait (tribus cristianas nestorianas) lo que supone su dominio sobre Mongolia. En 1205 es elegido Gengis Kan (tal vez signifique ese título "soberano supremo" pero no es seguro). Hasta 1209 los mongoles conquistan el reino Hsi Hsia y el país de los uigures, claves para su expansión siguiente. Entre 1211 y 1216 conquista la China septentrional (incluida Manchuria) y toma Pekín. Entre 1218 y 1225 la expansión mongola cambia de dirección. Si hasta el momento se había dirigido hacia el Sur y hacia Oriente, ahora se dirigen a Occidente. Entre 1218 y 1225 conquistan el Turkestán y el sultanato de Yaresm incluida la importante ciudad de Samarkanda (1220). En 1222 les toca la china (o el mongol) a los rusos que son derrotados en Kalka. Todas estas conquistas tienen un primer efecto inmediato, el método tradicional de comercio entre Oriente y Occidente habían sido las caravanas (la llamada Ruta de la Seda). La inestabilidad (los mongoles vencen militarmente pero de momento son incapaces de establecer gobiernos efectivos en los países conquistados) creada supone que ese sistema sea peligrosísimo y el comercio marítimo (controlado por los árabes) pasa a ser el prioritario. Esa variación económica supone una diferencia estratégica, a partir de ese momento, se convierte en trascendental el dominar las zonas que permitan el control de la navegación marítima.

La muerte de Gengis Kan en 1227 supone la división de su imperio entre sus hijos Dietchi, Chagatai, Ogodei y Tului, pero para dar una sensación de unidad uno de ellos, Ogodei es elegido gran kan (1229). Así mismo, existe una capital única, Karakórum. Mientras Ogodei conquista lo que restaba del imperio chino y derrota a los persas (1229-1241), su sobrino Batu junto con Subotai se dedica a la conquista de Occidente. Aniquila a los búlgaros del Volga (1236), conquista Kiev (1240) e invade Valaquia, Polonia y Germania. En 1241 derrota una coalición polaca, germana y búlgara del Danubio en la batalla de Liegnitz y en ese mismo año hace lo propio con los húngaros de Bela IV en la batalla de Sajo. Estas victorias dejan al ejército mongol a las puertas de Viena, pero cuando iban a asaltarla llega la noticia de la muerte del gran kan Ogodei y Batu regresa a Karakórum para tomar parte en la sucesión. Posteriormente (1251) Batu funda el kanato de la Orda de Oro con capital en Saray, al norte de Astrakán a orillas del Caspio, pero los mongoles no vuelven a aparecer tan hacia Occidente ya que los intereses de Mongka el nuevo gran kan (1251) y de sus hermanos Kublai y Hulagu se concentran en China (Kublai es proclamado emperador de China y, como tal, recibe a un viajero veneciano, un tal Marco Polo) y Persia (Hulagu destruye Bagdad -1258- toma Alepo y Damasco hasta que en 1260 sufre la primera derrota mongola en Ain Jalue en la que los mamelucos impiden la conquista de Egipto).

Llega un cierto orden cuando los mongoles comienzan a integrarse con las poblaciones autóctonas lo que supone que puede reanudarse el comercio internacional, pero ahora aparecen nuevos jugadores en el tablero. Venecianos y genoveses iran adquiriendo cada vez mayor importancia en el comercio marítimo mientras las derrotas sufridas en Europa Oriental por los reinos cristianos y en Asia por los sultanatos musulmanes habían demostrado su fragilidad que no tardararía en ser aprovechada por una nueva potencia que surgirá de los principados turcómanos independientes en Asia Menor en las proximidades del mar de Mármara a finales del S XIII. Precisamente la expansión mongola por el Turkestán había obligado a los turcómanos nómadas a asentarse en esa zona de Anatolia. En 1281 Osmán u Othman inicia la expansión desde Senyut de lo que luego se llamará Imperio Otomano.
20/03/2004 18:11 Enlace permanente. Tema: Historia

19/03/2004

P.P.

ataturk.jpg¿He decidido dedicarme al comentario de asuntos políticos? ¿Les voy a contar las razones para que España pase de un gobierno del P.P. (Partido Popular) al PSOE (Partido Socialista Obrero Español)? ¿Aportaré sobre ese cambio una visión apocalíptica o bucólica? Pueden estar tranquilos, se trata de una mera coincidencia de siglas así que no pienso aburrirles ni confundirles con la política contemporánea española (un tema que consigue hastiarme cada día más).

Sencillamente, hoy se conmemora (al menos lo hacen los que creen en estas historietas religiosas) la festividad de San José P.P. y esas siglas, que significan Padre Putativo (es decir, el padre que es tenido por tal sin serlo realmente) son las responsables de que a los Josés se nos conozca como Pepes independientemente de las creencias políticas de cada uno (o eso se dice, porque es más posible que lo de Pepe venga de un hipocorístico de Giuseppe -José en italiano- pero si non é vero...). Evidentemente, como conocen todos Vds. el cuento de la Anunciación de María y su concepción por obra y gracia del Espíritu Santo, no necesitan mayores precisiones sobre lo de que San José fuera padre putativo de Jesús, pero por si las precisaran les copio un cantar tradicional de mi tierra:

"San José bendito/ ¿cómo te lo hiciste/ pá tener un hijo/ si no la metiste?"

Pero tampoco quiero hablarles de fábulas religiosas, sino de otro padre putativo bastante más real y cuyo hijo no es una persona, es un país. Verán, siempre me ha molestado la mala costumbre de la educación histórica en España de considerar que la historia es la propia y, a lo sumo, la de media docena más de países como Francia, Inglaterra, Alemania, Italia... siempre y cuando tengan una relación directa con la nuestra. Se llega así a un desconocimiento enciclopédico de otros países más alejados de nosotros, como es el caso de Turquía y es de ella de la que vamos a hablar y más concretamente de Mustafá Kemal (y si se preguntan de qué les suena esa nombre, pueden dirigirse al anterior artículo).

Allí dejamos a Kemal como vencedor de los Aliados en Gallípoli que fue una de las pocas victorias que obtuvo el Imperio Otomano en la I Guerra Mundial. Finalmente derrotado como las restantes potencias del Eje, el Imperio Otomano fue fragmentado. Por la conferencia de Londres (febrero de 1920) Esmirna pasó a Grecia, Antalya a Italia y Cirilia a Francia. En la conferencia de San Remo (abril de 1920) se acuerda que Tracia pase a soberanía griega así como que los Dardanelos y el Bósforo fueran desmilitarizados. El 11 de agosto de 1920 se firma el Tratado de Sèvres por el que Armenia obtiene la independencia, el Kurdistán su autonomía, Chipre, Egipto, Irak, Palestina y Arabia pasan a ser mandatos del Reino Unido y Siria y Alexandreta pasan a ser mandatos franceses. Hagamos un breve inciso para señalar que las consecuencias de esas decisiones, para las que no se tomó en cuenta los deseos de los propios implicados, consiguieron crear una serie de conflictos que, en algunos casos, todavía hoy colean. Por ejemplo, la división entre greco-chipriotas y turco-chipriotas, el problema del pueblo kurdo fragmentado entre varios países... así como ocasionar una serie de conflictos inmediatos como la guerra greco-turca, la matanza de armenios... Cosas que tiene el intento de ordenar el mundo desde un despacho.

Todo esto sólo suponía el intento de legitimar un statu quo que ya existía porque los aliados se habían apresurado a ocupar militarmente Turquía. Del malestar por esa ocupación nacería un sentimiento nacionalista que sería capitaneado por Mustafá Kemal. Tal día como hoy, pero hace 85 años, el vapor Bandirma entró en el puerto del Samsun. Mustafá Kemal Pachá (general) viajaba en él supuestamente para inspeccionar las tropas del IX Ejército (en sus órdenes figuraba, por error, la inspección del III Ejército, pero daba lo mismo. Ninguno de ellos existía más que sobre el papel) aunque su propósito era otro. Al dirigirse a una zona apartada de la capital pretendía obtener la libertad para constituir un ejército real con el que acabar tanto con el Imperio Otomano como con la ocupación. Los aliados sólo tardaron una semana en darse cuenta de lo que pasaba y solicitaron al ministerio de defensa turco que llamase a Constantinopla (Estambul) a Mustafá Kemal. Éste, como héroe de guerra y por su nacionalismo, tenía inmensas simpatías en el ministerio, así que se empezó a dar largas a la petición alidada aunque, finalmente, cedieron. El 8 de junio de 1919, Mustafá Kemal recibió un telegrama en el que se le ordenaba el regreso. Kemal respondió que ningún barco tenía combustible y que, por tanto, lamentándolo mucho se quedaba donde estaba. Dado que dedicaba si tiempo a ir por las distintas poblaciones de Anatolia pronunciando discurso de carácter nacionalista, fue destituido lo que no sirvió para nada. Anatolia le obedecía a él mientras ignoraba el gobierno central. Se ordenó a las pocas fuerzas armadas que todavía existían en Turquía que se le detuviese. En vez de hacerlo, los generales Kazim Karabekir y Alí Fuad se unieron a él.

En mayo de 1919 los griegos desembarcaron en Izmir (en Esmirna) y las atrocidades que cometieron fueron de tal calibre que en todo el país surgieron asociaciones antiocupacionistas y de defensa de los derechos del pueblo turco. Estas asociaciones reunidas primero en Erzurum (23 de julio de 1919) y después en Sivas (otoño de 1919) eligieron como presidente a Mustafá Kemal. En este segundo congreso acordaron unirse en la "Sociedad para la Defensa de los Derechos de Anatolia y Rumelia", germen del posterior Partido Republicano del Progreso. En abril de 1920 los aliados disuelven la Cámara de Diputados en Estambul y los parlamentarios que logran escapar se dirigen a una localidad en la que Mustafá Kemal había fijado su cuartel general, Ankara. Allí se celebra la Gran Asamblea Nacional en la que es elegido nuevamente como Presidente. A partir de ese momento hay dos gobiernos en Turquía, el del Sultán Mohamed VI en Estambul y el de Mustafá Kemal en Ankara. Mustafá Kemal es condenado a muerte, pero, nuevamente, nadie está dispuesto a obedecer tal orden.

No obstante, la situación de Kemal distaba mucho de ser buena. Sus seguidores distaban mucho de ser un grupo homogéneo (había intelectuales, grupos religiosos, militares... cada uno con sus propios intereses) y no tenía más fuerzas armadas que bandas desorganizadas cuya lealtad era más que dudosa. De convertir esas bandas en un ejército se encargó Ismet Bey. bajo su mando, las recientemente formadas Fuerzas Armadas derrotan a los griegos en Inönü y Sakaria (1921). En 1920 Kazim Karekebir había hecho lo propio con los armenios acabando con su estado independiente que se dividió en Armenia Oriental que pasa a ser una de las Repúblicas de la URSS y Armenia Occidental que regresa a Turquía (Paz de Gümrü). Entre 1920 y 1921 los nacionalistas turcos acaban con el nacionalismo armenio mediante una serie de atroces matanzas indiscriminadas. Como consecuencia de estos hechos, los franceses abandonan su ocupación militar (Tratado de Ankara).

En 1922 acaba la guerra greco-turca con la victoria de éstos en la batalla de Dumlupinar. Los nacionalistas turcos recuperan Esmirna. Mediante el Armisticio de Mudanya los griegos abandonan también la Tracia oriental. El Sultanato desaparece el 1 de noviembre y Mustafá Kemal renegocia la paz con los aliados en la Paz de Lausana (1923) en la que se acuerda la retirada de todas las tropas de ocupación y el nuevo statu quo con la anexión a Turquía de la Armenia occidental. Turquía asume la pérdida del Imperio Otomano (posteriormente -1925-1926- intentará sin éxito recuperar la provincia iraquí de Mosul) pero se libra de pagar las indemnizaciones de guerra. Las minorías griegas en Turquía y turca en Grecia deben abandonar sus países y dirigirse a Grecia y Turquía respectivamente.

El 29 de octubre de 1923 se proclama la República turca y Mustafá Kemal inicia una serie de reformas que buscan la occidentalización del país. Traslado de la capitalidad a Ankara, eliminación del derecho religioso islámico (en su lugar se adopta -con variantes- el Código Civil suizo y el Código Penal italiano), régimen de partido único (el Partido Republicano Popular), Constitución sin referencias religiosas, supresión de la poligamia, instauración del matrimonio civil y del alfabeto latino prohibiendo el uso del alfabeto árabe, obligación del uso de apellidos, fundación de centros de enseñanza como la Universidad de Ankara, nuevos sistemas bancarios, planificación industrial...

En 1938 falleció Mustafá Kemal. Le sucedió Ismet Inönü (el mismo Ismet Bey que había derrotado a los griegos). Kemal había encontrado un país derrotado, ocupado y con formas sociales y políticas que llevaban siglos de retraso. Dejó un país laico y modernizado. Pese a sus defectos (régimen de partido único, favoritismo hacia sus compañeros de lucha, matanza de armenios...) mereció sobradamente el nombre con el que ha pasado a la Historia: Kemal Atatürk (Kemal, el padre de los turcos).
19/03/2004 20:05 Enlace permanente. Tema: Historia

18/03/2004

No hay dos sin tres

gallipoli.jpgSi en días pasados hablábamos de dos películas que embellecieron hasta hacer irreconocibles las batallas de Little Bighorn y Balaklava hoy despediremos esta serie de artículos con una tercera que no incurre en ese error. En 1981 el australiano Peter Weir dirigió a un casi desconocido actor australiano nacido en Peeksill (Nueva York - EEUU), Mel Gibson, en una película sobre tropas ¿como no? australianas. Obviamente, estoy hablando de "Gallipoli". Si bien la película es dura por cuanto refleja parte de la estupidez y violencia de la guerra, la verdad es que se queda muy corta. Gallípoli fue algo aún más absurdo y trágico hasta el punto de que la mayor polémica en Inglaterra durante la I Guerra Mundial no fue por los "mataderos" de Verdún o el Somme sino por esta península turca.

No deja de ser un contrasentido que la cadena de acontecimientos que condujeron a esta absurda matanza comenzaran en Londres el día en que se repite aquello de "Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad", en la Navidad de 1914. En esa fecha, el Primer Lord del Almirantazgo, un tal Winston Churchill que después haría correr ríos de tinta, propuso al Consejo de Guerra aprovechar la fuerza naval inglesa para atacar la península de Gallípoli, llave del estrecho de los Dardanelos y, por tanto, de Constatinopla. La razón para ello era privar a Alemania y el Imperio Austro-Húngaro de uno de sus aliados y, además, aliviar la situación de Rusia ya que un ejército turco avanzaba por el Caúcaso (en realidad, el ejército turco ya había sido derrotado pero en Londres aún no lo sabían). Churchill telegrafió al almirante Carden (cuya flota ya estaba frente a los Dardanelos) si era posible un asalto naval a lo que Carden respondió prudentemente que un ataque gradual podría tener éxito. Churchill consideró que eso era una respuesta afirmativa, algo que resulta curioso cuando el propio Primer Lord del Almirantazgo había escrito en 1911: "hay que recordar que ya no es posible forzar los Dardanelos; nadie expondría a un peligro así a una flota moderna."

En enero de 1915 el Consejo de Guerra acepta preparar para febrero la expedición que debía tomar Gallípoli como primer paso para alcanzar Constantinopla. No obstante, no hay acuerdo entre los participantes en el Consejo de si llegaron a una decisión definitiva. Churchill pensó que se había aprobado su plan con carácter definitivo mientras Asquith interpretó que sólo habían aceptado comenzar los preparativos y los miembros de la Marina creyeron que estaban hablando de una operación puramente naval. Fisher, Primer Lord del Mar, estaba muy preocupado, pero se abstuvo de expresar su opinión. Fue Churchill quien forzó la situación dando órdenes a Carden de que preparase no sólo una operación naval sino que también ordenó que se preparasen los Anzacs (Australian and New Zealand Army Corps) que estaban estacionados en Egipto con vistas a un desembarco. El ataque naval comenzó el 19 de febrero y Carden no tuvo ningún problema en destruir los fuertes exteriores de Sedd-el-Barh y Kum Kale. Otra cosa bien distinta sucedió cuando penetró en el estrecho de los Dardanelos, minado y defendido por baterías artilleras. Los "dragaminas" británicos eran meros barcos de pesca de arrastre de la costa Este de Gran Bretaña y sus tripulaciones sabían mucho de peces, pero nada de minas. Los barcos ingleses con la excepción del acorazado Queen Elizabeth eran viejos y, en muchos casos, precisaban reparaciones urgentes.

En marzo empeoró el tiempo e impidió el trabajo de los pesqueros pero Churchill tenía prisa e incitó a Carden a hacer algo. El almirante estaba enfermo y tuvo que ser substituido por Robeck. Se recurrió al ejército y el teniente general Birwood fue enviado a los Dardanelos por lord Kitchener para que informara de la situación. Birwood concluyó que era necesario un desembarco a gran escala si se quería forzar los Dardanelos. Se preparó lo que recibió el nombre de Fuerza Expedicionaria del Mediterráneo, 70.000 hombres entre británicos, franceses y Anzacs, y se puso a su mando a Hamilton. Éste llegó a Gallípoli el 18 de marzo de 1915, justo a tiempo para contemplar el desastre naval de ese día. El intento de Robeck de forzar los Dardanelos mediante una operación sólo naval, se saldó con la pérdida de 6 (3 hundidos y otros tantos con graves daños) de los 9 acorazados que tenía bajo su mando. Los pesqueros no pudieron llegar a los campos de minas que quedaron intactos.

No contento con ese primer desastre, Robeck y Hamilton decidieron proceder con una operación mixta, naval y terrestre pese a que el Consejo no había decidido nada en ese sentido. Es más, Hankey (secretario del Consejo de Guerra) había advertido en un memorándum redactado a finales de marzo que nadie se había molestado en calcular qué tropas harían falta para un asalto anfibio a Gallípoli. No obstante, el Consejo no se reunió hasta mayo. Para entonces Hamilton ya había elaborado un plan de ataque y reunido a las tropas estacionadas en Egipto. El 25 de abril, la Fuerza Expedicionaria del Mediterráneo partió desde la isla de Lemnos para tomar Gallípoli para lo que desembarcaron en cinco lugares distintos. En tres de ellos, en Helles, prácticamente no encontraron oposición. El cuarto sí encontró respuesta turca, pero fueron derrotados. El quinto, en Sedd-el-Bahr fue un completo desastre que ocasionó fuertes pérdidas a los aliados. Incluso en los lugares en los que pudieron establecer cabezas de puente, la situación empeoró con rapidez. Los Anzacs habían sido desembarcados en un lugar equivocado y se encontraron en una playa estrecha y rodeada de precipicios y elevaciones. Al intentar desembarcar el material en aquella playa que desde entonces se conoce como "la ensenada de los Anzacs" se produjo una inmensa confusión que impidió un avance rápido. Los turcos comenzaron a contraatacar dirigidos por un coronel entonces desconocido, Mustafá Kemal. Los Anzacs no llegaron a penetrar en Gallípoli más que unos 900 metros por lo que se consideró que el desembarco había fracasado y pidieron la evacuación. Hamilton se negó.

En Helles sucedió algo parecido y tampoco se logró un gran avance. Hasta el 8 de mayo, los alidos tuvieron más de 20.000 bajas (casi un tercio de los hombres que formaban el ejército expedicionario), 6.000 de ellas mortales a cambio de prácticamente nada. La situación empeoró cuando otros tres acorazados fueron hundidos mientras el avituallamiento y la asistencia médica se colapsaban por completo.

Esta sucesión de fracasos supuso ni más ni menos que la caída del gobierno inglés y la destitución de Winston Churchill como Primer Lord del Almirantazgo. No obstante, el nuevo gobierno en vez de aceptar que el plan había fracasado por completo, decidió enviar refuerzos a Hamilton. El 6 de agosto se produjeron nuevos desembarcos y, simultáneamente, avances desde las cabezas de puente. El resultado, aparte de una nueva matanza, fue nulo. El 10 de agosto Mustafá Kemal contraatacó y reconquistó el terreno perdido desde el 6 de agosto. La situación evolucionó a una guerra de trincheras. Pese al nuevo fracaso, el gobierno inglés continuó negándose a la evacuación pese a que Gran Bretaña era ya un clamor en contra de tanto despropósito. No fue hasta octubre cuando Hamilton fue llamado a Gran Bretaña y se nombró a Monro en su lugar. Éste aconsejó la retirada. El gobierno no terminaba de aceptar la situación y fue necesaria la recomendación de Kitchener para que se acordase. El 19 y 20 de diciembre de 1915 se evacuaron las tropas de la ensenada de los Anzacs y el 8 y 9 de enero de 1916 las del cabo Helles. En medio de tanto despropósito, los aliados habían perdido más de 200.000 hombres y los turcos, posiblemente porque se ignoran las cifras, aún más. Se cree, por tanto, que cerca de 500.000 hombres murieron o fueron heridos para nada. Lord Slim, que combatió y fue gravemente herido en Gallípoli calificó toda la operación como la peor conducida desde la Guerra de Crimea y eso, como ya vimos, es decir mucho.
18/03/2004 10:28 Enlace permanente. Tema: Historia

16/03/2004

Bring on the empty horses!

balaklava.jpgSiempre he sentido un gran aprecio por Michael Curtiz. No deja de parecerme curioso que el director de la película más americana de la historia ("Casablanca") se llamara en realidad Mihály Kertész y fuera húngaro de nacimiento (Budapest, 1888). Al contrario que otros drectores americanos de origen foráneo como Frank Capra, Curtiz emigró siendo ya adulto lo que le valió tener siempre problemas con el inglés ocasionando ciertos inconvenientes durante los rodajes. Es muy conocida la anécdota según la cual durante el rodaje de "La carga de la Brigada Ligera" dio la orden cuyo título encabeza este artículo y que podríamos traducir como: "¡Traigan los caballos vacíos!" Afortunadamente, nadie le hizo caso y no empezaron a vaciar caballos lo que hubiera sido una notable salvajada.

Evidentemente, los ayudantes de rodaje tenían más luces que aquéllos cuya "historia" estaban contando o, tal vez, conocían los problemas de Curtiz con la lengua inglesa (en otra ocasión, quiso que le llevaran agua para fabricar un charco y consiguió que le llevaran un perro). Si ayer hablábamos de "Murieron con las botas puestas" de Raoul Walsh y de su visión muy alejada de la realidad sobre Custer y la batalla de Little Bighorn, Curtiz fue aún más lejos (por cierto, el que ambas "pelis" estuvieran protagonizadas por la pareja Errol Flynn y Olivia de Havilland es mera coincidencia) y consiguió presentar como una gran gesta de honor y amor lo que fue, sencillamente, el episodio más imbécil dentro de la guerra más idiota de la historia (que ya es decir).

Como la historia de la barbarie humana es pródiga en hechos memorables, algunos episodios han terminado por olvidarse o casi. Uno de esos capítulos es la llamada Guerra de Crimea, dentro de ella la batalla de Balaklava (o de Balaclava, de Balaklawa... según quién lo escriba) y dentro de ella la Carga de la Brigada Ligera. Este olvido no deja de ser una lástima por varios motivos. El primero que la batalla de Balaklava inspiró un célebre poema de Alfred, lord Tennyson (Por el valle de la muerte/cabalgaron los seiscientos), una expresión que dio título a una magnífica y reciente película sobre la estupidez de la guerra "La delgada línea roja" (en origen, añadía "coronada de puntas de acero" y hacía referencia a la infantería escocesa que combatíó en Baraklava con el ejército inglés y que llevaba una casaca roja) y a otra frase memorable, ésta del general francés Canrobert: "C´est magnifique, mais ce n´est pas la guerre" (Es magnífico, pero esto no es la guerra). En realidad, dado que fue una idiotez sobrasaliente, me permito contradecir a Canrobert. Sí, eso es la guerra y lo único magnífico fue el nivel de estupidez de los implicados. En segundo lugar, la Guerra de Crimea fue innovadora en muchos sentidos. Situada a mediados del S XIX (1853-1856) fue la primera contienda en la que se generalizó el uso de la fotografía, en que hubo enviados especiales de prensa, en que se intentó mejorar la sanidad militar y en que quedó patente la importancia de la intendencia.

No deja de ser curioso que una guerra tan "innovadora" tuviera sus raíces declaradas (las reales fueron muy distintas) en uno de los motivos más antiguos, cuestiones religiosas y que, para más inri, estaban muy alejadas de Crimea, en Jerusalén y Nazareth para más señas. Hagamos un poco de memoria. En esa época, Tierra Santa pertenecía al Imperio Otomano. Los turcos permitían que las distintas comunidades cristianas se organizaran como quisieran lo que era (y es todavía hoy) motivo de frecuentes disputas entre cristianos católicos, cristianos ortodoxos, cristianos armenios... En esos roces, Francia apoyaba a los católicos y Rusia a los ortodoxos. Por otra parte, el Imperio Otomano entonces comprendía la zona de los Balcanes al sur del Danubio en la que una gran parte de la población era cristiana ortodoxa lo que suponía un nexo con la Rusia zarista (y si recuerdan las recientes guerras de Yugoslavia, Rusia se sentía muy unida a Servia por el mismo motivo).

En realidad, todos estos motivos religiosos ocultaban una sencilla verdad, el Imperio Otomano estaba en plena decadencia y Rusia quería aprovecharse territorialmente de esa desintegración para obtener una salida al Mediterráneo. Rusia creía contar con el apoyo del Imperio Austriaco y de Prusia (todavía no se había producido la unificación alemana) tanto por su antigua alianza contra Francia como por haber ayudado a ambos países en sus conflictos internos (recuérdese que los vencedores de Napoleón en el Congreso de Viena habían acordado, por inspiración del zar Alejandro recogida por el canciller austriaco Metternich, la Santa Alianza, el compromiso de que todos ellos acudirían en auxilio de los restantes para sofocar cualquier intentona de revolución liberal) en especial en la represión de la revuelta nacionalista húngara (Hungría formaba parte, entonces, del Imperio Austriaco).

Enfrente ya sabía que tenía a Francia que bajo Napoleón III quería obtener de nuevo el status de gran potencia y que, además, al enfrentarse a Rusia, que era el paladín de la reacción política más absoluta, esperaba acallar sus propios problemas internos con los liberales franceses. Después de intentar obtener el apoyo de Inglaterra prometiendo cesiones territoriales (Egipto y la isla de Candía) en la desintegración del Imperio Otomano, no obstante, el Zar Nicolás I fue advertido de que el Reino Unido no veía con buenos ojos la operación. Las razones estaban claras. A Inglaterra no le interesaba que Rusia apareciera en el Mediterráneo y que controlase, además, Constantinopla y los Estrechos. Por otra parte, el Reino Unido ya estaba "con la mosca tras la oreja" con Rusia por su expansión por Asia Central y por su politica en Afganistán.

Él zar Nicolás creyó que había dos bandos bien definidos, Rusia, Austria y Prusia por uno y Turquía, Francia e Inglaterra por otro. No obstante, los problemas que tendrían Francia y el Reino Unido para auxiliar de forma eficaz a los otomanos eran de difícil resolución y Nicolás I pasó a la acción. Exigió a Turquía la destitución del ministro Fuad y que los súbditos del Imperio que tuvieran religión cristiana (unos 11 millones) pasaran a depender de un protectorado ruso. Lógicamente, Turquía se negó y Rusia rompió las relaciones diplomáticas con el Imperio Otomano. A principios de julio de 1853 Rusia invadió los territorios turcos del sur del Danubio.

Hasta noviembre se intentó resolver el conflicto por la vía diplomática y Francia y el Reino Unido enviaron flotas a Constatinopla para dejar claro su apoyo a Turquía, pero nada se pudo hacer por la negativa rusa a negociar. En noviembre, la guerra era general. El ejército turco venció al ruso en Oltenitza y Calafat, pero la flota rusa derrotó a la turca en la bahía de Sinope, lo que preocupó a los aliados franceses e ingleses que decidieron trasladar sus flotas al mar Negro (3 de enero de 1854) en actitud de clara amenaza a Rusia. Como tampoco así Rusia se dio por aludida, el 27 de marzo de 1854 declararon la guerra a Rusia y enviaron sendos cuerpos expedicionarios a Turquía (30.000 franceses al mando del mariscal Saint Arnaud y 22.000 ingleses al mando del general lord Raglan).

En algo sí tuvo razón Nicolás I, las dificultades de la operación eran tan considerables que se enviaron hombres con un equipo deficiente y, en el caso francés, sin siquiera calzado de repuesto, mal avituallados. Tanto es así que hasta mediados de mayo no pudieron ponerse en marcha. Puesto que la guerra había sido motivada por la invasión rusa de los principados danubianos, la primera intención del ejército aliado fue socorrer la sitiada ciudad de Silistria pero antes de que llegaran, el ejército ruso se retiró al otro lado del Pruth abandonando sus conquistas.

La razón para ello estuvo en la actitud de Austria y Prusia que, si hasta el momento no habían tomado partido, el 2 de junio exigieron la retirada rusa y apoyaron esa petición movilizando 80.000 hombres en Hungría y Transilvania. En realidad, a Austria no le interesaba una expansión rusa por los Balcanes puesto que ellos también tenían pretensiones sobre esa zona. Los intereses pudieron sobre la gratitud a Rusia por su apoyo contra la revolución húngara de 1849 y el zar se dio cuenta de que se había equivocado al pensar que Austria y Prusia estaban de su parte. En este punto debería haber concluido el conflicto, pero Francia e Inglaterra se encontraron con un problema de opinión pública, la guerra era muy popular y una retirada sin entrar en combate se hubiera interpretado como una debilidad. La guerra tenía que continuar y lo hizo.

El 18 de julio de 1854 se decide trasladar la guerra a la península de Crimea y más concretamente a la base naval rusa de Sebastopol. Entre el 14 y 19 de septiembre los aliados desembarcan en Eupatoria lo que ocasiona la batalla del río Alma en la que los rusos son derrotados y permite el cerco de Sebastopol. A partir de entonces, la guerra se reduce a los intentos rusos de romper el cerco y a los intentos aliados de tomar la ciudad en la que unos y otros fracasan extrepitosamente mientras los aliados son mermados por epidemias de cólera, tifus y escorbuto (entre los muertos, el mariscal Saint Arnaud que fue sustituido por el general Canrobert.

En este marco demencial tuvo lugar la batalla de Baraklava (25 de octubre de 1854) en la que los rusos intentaron tomar el cuartel general aliado que estaba allí situado. No obstante, fueron derrotados por la infantería escocesa y la Brigada Pesada de la caballería inglesa en lo que se conoce como la primera fase de la batalla. La Carga de la Brigada Ligera fue la segunda (y demencial) fase de la batalla. Después de la primera fase de la batalla, los cosacos rusos estaban en fuga por la actuación de la Brigada Pesada. La Brigada Ligera no había intervenido en la acción. El general inglés, lord Raglan, se dio cuenta de que los soldados rusos se estaban reagrupando y dio orden a lord Lucan, jefe de la caballería, de que cargasen, pero en la orden decía que atacarían junto a la infantería por lo que la Brigada Ligera al mado de lord Cardigan, cuñado de lord Lucan entre los que había un "amor" fraternal (siempre que pensemos en Caín y Abel como ejemplo de cariño fraterno), permaneció en sus puestos esperando que llegase la infantería... que nunca llegó. Lord Raglan se puso furioso con esa aparente pasividad y más al ver que caballos rusos se acercaban a una de las baterías abandonadas por los rusos en los altos de Causeway por lo que envió al capitán Nolan con un segundo mensaje ordenando que atacasen de una vez.

Cuando el capitán Nolan le transmitió la orden a lord Lucan éste preguntó cuál era su objetivo a lo que Nolan respondió que cargasen contra los cañones. Lo que tanto lord Raglan como Nolan no tuvieron en cuenta es que lord Lucan estaba en un valle y, por tanto, no podía ver la batería abandonada en los altos de Causeway que lord Raglan quería que atacase. En realidad, lord Lucan no podía ver otros cañones que una batería situada al fondo del valle defendida con infantería y caballería y flanqueada a derecha e izquierda por sendas baterías con apoyo de la infentería rusa.

Lord Lucan transmitió a su cuñado su interpretación de la orden de lord Raglan y después de discutir con lord Cardigan que decía, con razón, que eso era un suicidio, éste no tuvo más remedio que cargar con sus seiscientos (en números redondos y para no llevar la contraria a Tennyson) jinetes contra la batería rusa. En un primer momento los rusos no hicieron nada posiblemente porque no llegaron a creerse que tanta estupidez era posible. Cuando reaccionaron, machacaron a la Brigada Ligera a lo largo de su cabalgada por todo el valle desde las tres posiciones, al frente, a la derecha y a la izquierda. Sólo pudieron llegar a la batería frontal los jinetes que estaban en segunda línea (la primera línea fue casi completamente destruida) y allí se encontraron con la infantería y los cosacos rusos por lo que dándose cuenta de que no podían tomar la posición, tuvieron que volver grupas y recorrer el valle nuevamente bajo el fuego ruso y mientras eran perseguidos por los cosacos (que, todo hay que decirlo, no pusieron tampoco demasiado interés en su labor se ignora si por piedad o si por cansancio después de su derrota en la primera fase de la batalla).

A esto se reduce, en realidad, el "heroico" episodio, a una sucesión de órdenes mal dadas, mal entendidas y obedecidas de forma mecánica. Que se convirtiera en algo mítico refleja la concepción heroica que las sociedades de aquellos tiempos tenían de la guerra y que los poderes públicos tuvieron buen cuidado de alimentar (por ejemplo, muchas de las fotografías que se hicieron durante la Guerra de Crimea fueron censuradas por reflejar la brutalidad de los combates). Sin embargo, los que la vivieron sin censura posible por haber combatido allí, no olvidaron. Entre ellos estaba un ruso que, con los años daría mucho que hablar con su antibelicismo a ultranza y sus novelas, era Lew (León) Tolstói.

La Guerra de Crimea acabó después de algunos despropósitos más como la batalla de Inkermann librada en mitad de una niebla tan densa que los ejércitos no veían a sus enemigos o la de Traktir, con la toma de Sebastopol en septiembre de 1855 aunque oficialmente la guerra continuó hasta el 1 de febrero de 1856 firmándose la Paz de París el 30 de marzo de ese mismo año.

Una guerra innecesaria y absurda (aún más de lo habitual) que tuvo, no obstante, una consecuencia muy importante. El reino de Piamonte intervino en la guerra en 1855 a favor de los aliados a cambio de que éstos no interfiriesen en el plan Cavour que terminó suponiendo la unificación de Italia.
16/03/2004 13:05 Enlace permanente. Tema: Historia

15/03/2004

Candidatos frustrados

redhorse.jpgUna vez concluido mi desahogo personal (que espero sepan disculparme) por la tragedia que hemos vivido estos días regreso al campo que me interesa, el de la historia. El chasco que se ha llevado D. Mariano Rajoy, el candidato del Partido Popular derrotado en las elecciones de ayer es sólo uno más a añadir a la larga lista de frustraciones políticas. Como el "mundo no se ha parado ni un momento" todo evoluciona. D. Mariano sólo se ve frustrado en sus legítimas aspiraciones políticas. El 26 de junio de 1876 un hombre que pretendía la presidencia de los EEUU no sólo perdió su futuro político sino también su vida y las de sus hombres. Me refiero, claro, a George Armstrong Custer y al 7º de Caballería.

Custer se graduó en West Point en 1861. Durante la guerra de Secesión alcanzó el grado de capitán del ejército regular y de brigadier general del cuerpo de voluntarios. Terminada la guerra, el general Sheridan influyó para que fuera ascendido a teniente coronel del ejército y terminó concediéndole el mando del mítico 7º regimiento de Caballería, el cuerpo de élite encargado de la guerra contra los "pieles rojas". Con ello consiguió una inmensa popularidad que le hizo acariciar la idea de entrar en política siguiendo el ejemplo del general Grant.

En 1876, la nación sioux estaba en pie de guerra. Una expedición pseudocientífica dirigida por el propio Custer había encontrado oro en las Colinas Negras (Black Hills), territorio que los sioux consideraban como sagrado. Como suele suceder, bastó que alguien gritara "oro" para que riadas de gente afluyeran al lugar del hallazgo. Fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de los sioux y empezaron los enfrentamientos con los colonos. El gobierno de los EEUU ni se planteó las razones para el conflicto (ya se sabe aquello de: "He visto un indio bueno. Estaba muerto.") e hizo intervenir un ejército dirigido por el general Crook. Nadie se planteó otra posibilidad que una victoria sencilla en la que los militares estadounidenses debían estar más preocupados por la posibilidad de que los indios huyeran que por cualquier otra eventualidad. A fin de cuentas, los indios eran maestros de la emboscada y el golpe de mano, pero nunca habían plantado cara a un ejército regular y bien equipado.

No obstante, no faltaron los presagios de que esta vez no iba a ser así. La nación sioux estaba unida. No iba a ser una guerra con una tribu, sino con la reunión de lakotas, oglalas, minnenconjou... bajo líderes tan carismáticos como Caballo Loco y Toro Sentado. El primer aviso les llegó a los militares de los EEUU el 17 de junio en Rosebud cuando los sioux hicieron retroceder a una fuerza de 1600 hombres bajo el mando del propio general Crook haciendo fracasar el plan previsto y que no era otro que encerrar a los indios en el valle de Yellowstone en el que suponían se encontraban. No obstante esto, y pese a la advertencia del comandante Terry de que los indios eran muy numerosos, Custer deseaba una victoria personal. Ordenó a su regimiento que se desprendiera de lo no necesario (entre lo que incluyó las ametralladoras Gatling) y partió el 22 de junio hacia Little Bighorn. Aunque sus órdenes eran impedir la huida de los sioux hasta que llegaran las tropas de Terry y del general Gibbon no parece que Custer estuviera dispuesto a esperar nada ni a nadie.

El 25 de junio, los exploradores del 7º de Caballería estaban en la cima del Nido del Cuervo (Crow´s Nest) desde donde pudieron contemplar el campamento sioux. Avisaron a Custer de la gran cantidad de guerreros y le aconsejaron cumplir las ódenes y aguardar la llegada del grueso de las tropas equipadas, además, con artillería y ametralladoras. Custer creyó que exageraban y decidió valorar la situación por sí mismo subiendo al Nido del Cuervo. La climatología le jugó una mala pasada ya que la niebla ocultó el campamento de los indios. Custer decidió atacar sin aguardar ni siquiera a que sus hombres pudieran descansar de las marchas forzadas a los que los había sometido.

Dividió el regimiento en tres, tres escuadrones al mando del capitán Benteen se dirigirían hacia el sur para impedir la "segura" huida de los sioux, otros tres al mando del comandante Reno atacarían el campamento sioux mientras cinco escuadrones a su mando flanquearían el campamento en dirección norte para impedir la huida por el río Little Bighorn.

La batalla empezo bien para el ejército estadounidense. Aunque los sioux sabían que la caballería había llegado no advirtieron la división de las tropas así que el ataque de Reno les pilló de sorpresa. Fue la única ventaja de la que gozaron. Pese a la sorpresa, Reno se dio cuenta de que no podía ganar una batalla contra miles de guerreros bien armados. Ordenó a sus soldados que pusieran pie a tierra y se retiraran a un bosque de chopos donde podrían organizar una defensa. No obstante, la situación era insostenible y debió huir a la otra orilla del Little Bighorn. Sus tropas fueron masacradas durante la fuga y sólo un pequeño grupo pudo atrincherarse en una colina.

Custer había contemplado el comienzo del combate cuando la sorpresa le dio a Reno una ventaja y dio por supuesto que los sioux habrían comenzado su huida por el norte, así que atacó a su vez. En vez de una banda desorganizada se encontró con una fuerza de unos 1500 guerreros hunkpapa. Consciente de que se había equivocado, Custer decidió retirarse a las colinas y atrincherarse esperando la llegada de refuerzos ya que había enviado al corneta Giovanni Martini a Benteen indicándole que la batalla había empezado y que se uniera a ellos.

No obstante, el jefe de los oglala, Caballo Loco, había previsto tal maniobra. Mientras unos guerreros hostigaban los escuadrones de Custer, otros les flanqueaban y ocupaban las colinas. Cuando llegaron las tropas de Custer se encontraron entre dos fuegos. No hubo supervivientes. Benteen sólo pudo llegar a tiempo de reunirse con los restos del grupo de Reno y atrincherarse con ellos.

El día 27, cuando los exploradores sioux advirtieron la llegada de los tropas de Terry y Gibbon levantaron el campamento y se retiraron. Detrás de ellos dejaron el mito de la invencibilidad del 7º de Caballería y el sueño de una fácil victoria que le abriera las puertas de la Casa Blanca al egomaníaco que había dicho: "Yo y mi 7º de Caballería podemos aniquilar a todos los indios del continente." Como verán, cualquier parecido entre esta historia y "Murieron con las botas puestas" es mera coincidencia.
15/03/2004 18:49 Enlace permanente. Tema: Historia

26/12/2003

El violín que surgió del frío

stradivari.jpgFrente a los vendedores de misterios que ven extraterrestres en cualquier logro tecnológico de la antigüedad (en especial si los autores de esos logros no son europeos), la Historia sí nos enfrenta con enigmas reales. ¿Por qué el acero de Damasco tenía las extraodinarias propiedades que atestiguan las piezas conservadas? ¿Por qué los violines cremonenses lograron un sonido que todavía hoy maravilla y que nadie es capaz de imitar? ¿Por qué los colores usados por los artistas medievales continúan tan vivos hoy como hace 500-600 años?

Dentro de este pequeño muestrario de enigmas, hay diversas categorías, los que se resolvieron con facilidad (caso de los colores de los que los propios tratados de pintura conservados explicaban la manera de realizarlos), los que necesitaron avanzadas tecnologías para desentrañarse (caso del acero de Damasco) y los que aún continúan siendo un enigma (caso de los violines cremonenses).

A finales del S XVII y comienzos del XVIII, en Cremona (Italia) se produjeron una colección de extraordinarios instrumentos musicales de cuerda que todavía hoy son cedidos o adquiridos por los mejores músicos del mundo porque nadie ha sido capaz de reproducir su sonido maravilloso. Son famosos los violines stradivarius (realizados por Antonio Stradivari) aunque también existan violas, violonchelos, mandolinas... de los que los realizados por los Amati y Guarnieri son tan buenos como los realizados por el luthier Stradivari.

Conscientes del enigma, hasta la fecha se habían apuntado distintas hipótesis como la composición del barniz (aún hoy desconocida), hasta el tratamiento de la madera con agua de mar como forma de evitar la carcoma. Sin embargo, los propios luthiers actuales dudaban de esas teorías y señalaban que el barniz no determina el sonido y que el tratamiento con agua de mar puede reproducirse... y no por ello se logra imitar el sonido de un Guarnieri o un Amati y que la respuesta tenía que estar en la madera. Todavía hoy los luthiers artesanales de Cremona prefieren la madera de abeto del llamado "Bosque de los violines" en Paneveggio, pero tampoco ellos logran actualmente la sonoridad de un stradivarius ¿por qué?

La respuesta acaban de encontrarla (al menos en teoría) Lloyd Burckle y Henri Grissino-Mayer en un artículo publicado en la revista Dendrochronologia (por supuesto, el artículo enlazado está escrito en inglés). Según estos autores, los luthiers de aquella época se beneficiaron de una madera de extraordinaria calidad producto de un crecimiento ralentizado de los árboles como consecuencia del llamado mínimo de Maunder. Salvo que sean Vds. climatólogos, astrónomos o historiadores especializados esto les sonará (presumiblemente) a chino. Entre 1625 y 1720 se produjo lo que se llama de forma popular "la pequeña Edad de Hielo", un descenso generalizado de las temperaturas en Europa que Maunder atribuyó a una perturbación de la actividad solar. Ese descenso de las temperaturas se observa en los anillos de crecimiento arbóreo como una serie de anillos mucho más delgados de la media. Los árboles engrosaron menos, pero la madera tenía más densidad de lo habitual y esa mayor densidad explica el que hoy sean irreproducibles los instrumentos musicales construidos durante esa época con esa madera.

Aunque, como siempre, no falten voces discordantes que señalan que los autores no han demostrado que una mayor densidad de la madera signifique una mejora del sonido, la hipótesis de Burckle y Grissino-Meyer tiene varias mejoras sobre las precedentes como es el que no se centra en un supuesto secreto de Stradivari (que no explica la calidad similar de los Amati y Guarnieri) ni en lo que los propios luthiers consideran como elementos accesorios de la calidad de un instrumento. Aunque antes de aceptar la hipótesis como válida haya que hacer consideraciones como que los instrumentos actualmente conservados han sido modificados a lo largo de los años, que la madera es (no lo olvidemos) un material que evoluciona con el tiempo, y que no disponemos de ningún medio para saber cómo sonaba un violín cuando salió de las manos de Stradivari (sólo sabemos cómo suena desde hace un siglo aproximadamente, desde que empezamos a tener registros fonográficos y, para entonces, ya tenían 200 años de antigüedad) aún así la hipótesis es verosímil y tiene la ventaja de ser verificable. Es decir, cumple con los requisitos previos de una hipótesis científica. Obviamente, no podemos decir lo mismo de los ETs civilizadores que alguno quiere ver hasta en la sopa (de Tassili).
26/12/2003 12:23 Enlace permanente. Tema: Historia

22/12/2003

Venus en China

willendorf.jpgUno de los temas de la Prehistoria que está dando últimamente más quebraderos de cabeza a los profesionales (ni les cuento a los aficionados como yo) es el del Arte. Si teníamos poco con digerir las fechas cada vez más antiguas para su aparición (ya totalmente incompatibles con la arraigada creencia de que el Arte es privativo de nuestra propia especie, Homo Sapiens Sapiens) o la negación de alguna consideración tradicional como la del fenómeno megalítico como algo europeo (lo del proto-Stonehenge en Egipto tuvo su gracia) ahora llegan los arqueólogos chinos y la vuelven a liar.

Por cierto, por si no se han dado cuenta por la introducción, la ruptura de paradigmas prehistóricos está a la orden del día pese a lo que piensen el Sr. Benítez et aliis que intentan camuflar la no aceptación por la comunidad académica de sus "teorías" (el espíritu de la Navidad me hace ser benévolo con los términos) con una defensa del paradigma... que la propia comunidad académica rompe cada dos por tres sin organizar ninguna escandalera por ello. La diferencia, claro, es que las rupturas académicas van acompañadas de pruebas tangibles, verificables y falsables en vez de ser un refitro de autores tan olvidables como olvidados (¿es que alguien que no sea el Sr. Gámez, hoy en día lee a Charroux o a von Däniken?).

A lo que íbamos, que era a China y más concretamente a Ningxia en el noroeste de tan hermoso país. Los arqueólogos han encontrado un relieve que representa a una de las llamadas Vírgenes Esteatopigias paleolíticas. Por aquello de que no hay profesión que no termine por generar su propia jerga, les aclaro que lo de Esteatopigias se podría traducir como "gordas" con lo que entraríamos en el campo de lo políticamente incorrecto y de lo lingüísticamente claro. Si recuerdan la más famosa de todas ellas, la llamada Venus de Willendorf (y si no la recuerdan, su foto encabeza este comentario) queda claro el porqué de lo de gordas. Grandes senos caídos y nalgas prominentes son dos de sus características. Una tercera es la ausencia de rostro lo que ha llevado a pensar en que pueden tratarse de divinidades relacionadas con la fecundidad lo que explicaría el porqué las características sexuales femeninas están tan marcadas.

De momento, no hay, aparentemente, nada de revolucionario. El único problema es que hasta la fecha este tipo de representaciones bien como estatuillas exentas bien como grabados sólo se había documentado en Europa y China está, obviamente, un tanto (un mucho) alejada de las ya conocidas. El problema (como tantas otras veces en Prehistoria) es si aparecieron de forma independiente o como derivación unas de otras o ambas de un modelo anterior que no se ha conservado o encontrado. Aunque la similitud estilística abona la primera hipótesis, mientras no se encuentren los pasos intermedios o las Venus primigenias de las que ambas pudieran derivar será eso, una mera hipótesis todo lo sugerente que se quiera, pero nada más.
22/12/2003 19:16 Enlace permanente. Tema: Historia

13/12/2003

Imago Mundi

imagomundi.jpgD. Gonzalo Menéndez-Pidal recupera una tradición, la del Imago Mundi, la imagen del mundo. En su recién presentada obra "Hacia una nueva imagen del mundo" editada por la Real Academia de la Historia y el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, D. Gonzalo repasa más de mil años de Historia, desde la caída del Imperio Romano hasta el final de la época de los grandes descubrimientos geográficos a finales del S XVI centrándose en las distintas visiones que cada época dio sobre el mundo que le rodeaba.

Desde siempre el hombre ha sido un animal curioso, queremos saber y esa búsqueda del conocimiento nos ha llevado a desear estar un paso más adelante que nuestros predecesores. Esta curiosidad supone un intento de comprensión. Deseamos comprendernos y comprender lo que nos rodea y en ese intento no puede faltar el mundo tanto como objeto de descripción de lo conocido como de imaginación de lo desconocido. Tierras, pueblos, fauna, flora... llenan los Mappae Mundi, los bestiarios, las narraciones medievales. A veces son reales, pero, en otras ocasiones, son imaginarios. El "hic sunt leones" (aquí existen leones) marca el límite de lo sabido. Para llenar los huecos de la "terra incognita" de más allá de los leones, existe la imaginación. Antípodas que usan sus enormes pies a modo de parasol para soportar los rigores de los calores ecuatoriales, aves fénix que renacen de sus propias cenizas, un gran continente austral que equilibraría la masa de tierra ya conocida... todos ellos son descritos con una meticulosidad aplastante como si en vez de ser producto de la imaginación fueran entes reales.

Sin embargo, no deberíamos despreciar estos intentos "descriptivos". Sin esas ficciones maravillosas el hombre no hubiera intentado llegar a esas tierras soñadas y no hubiera descubierto las tierras reales tan distintas a lo imaginado pero igualmente sorprendentes. Esos intentos no fueron inútiles, abrieron caminos que alguien decidió recorrer al cabo de los años (o los siglos). En definitiva ¿somos tan distintos a aquellos hombres? Tenemos mejores herramientas como el escepticismo y las disciplinas metódicas, pero sin la curiosidad son inútiles. Curiosidad por descifrar lo que nadie ha conseguido explicar antes, curiosidad por llegar a donde nadie llegó antes, curiosidad para ver lo que nadie antes pudo contemplar. Ésta es la historia del progreso humano, nuestra propia historia sin la cual seguiríamos buscándonos los piojos a orillas de un lago africano.

Cuando en el mundo se acabaron los Fines Terrae, cuando se convirtió en algo conocido pusimos nuestros ojos en nuevas fronteras, los otros mundos, pero eso es ya otra historia.
13/12/2003 13:53 Enlace permanente. Tema: Historia

11/12/2003

El Bafomet

Baphomet.jpg"...y en la hora prima de la noche trajeron una cabeza, un sacerdote la llevó, precedido por dos hermanos, con dos largas velas de cera en candelabros de plata, y él las colocó en el altar sobre dos cojines tapizados de seda, y la cabeza era, o así le pareció, de carne desde la corona hasta el cuello con el pelo de un perro sin ningún tipo de cobertura de oro o plata, desde luego una cara de carne que le pareció muy azulada y manchada, con una barba que tenía una mezcla de pelo blanco y negro, similar a las barbas de algunos templarios." [1]

Lo que antecede es la declaración realizada por el templario Étienne de Troyes. Tal cabeza, supuestamente, era un ídolo al que adoraban los monjes-soldados y ha pasado a la historia del esoterismo como el Bafomet, Baphomet o Bafometo. Otros templarios presentan testimonios coincidentes como Hugues de Pairaud: "medía cuatro pies, dos por la parte de la cara y dos de la nuca." [1], Raynero de Larchent: "Dijo que es cierta cabeza con barba, la cual adoran, besan y llaman su Salvador." [2]Guillermo de Viaco: "él mismo vio en Chipre en la ciudad de Limecon aquella cabeza que adoran." [2]... De momento, la cosa no parece precisamente apasionante ¿no? Pues no tardaría en mejorar. El notario Antonio Sicci (que no era templario, pero había trabajado con ellos) da más precisiones sobre la cabeza, su origen y sus poderes. Contó que un caballero de Sidón se había enamorado de una dama y "Mientras ella vivió, nunca la conoció carnalmente, pero, secretamente, tuvo relación carnal con ella cuando estaba muerta en su tumba la noche del día en que fue enterrada. Después de haberlo hecho, oyó una voz que le decía: Regresa cuando sea la época del nacimiento, porque encontrarás una cabeza que será descendiente tuya. Y oí decir que, al cabo del tiempo, el mismo caballero regresó a la tumba, encontrando una cabeza humana entre las piernas de la mujer enterrada. De nuevo, oyó la voz que le decía: Conserva la cabeza, porque ella te proporcionará todas las cosas buenas." [1] Hugues de Faure cuenta una historia similar aunque cambia el lugar a las cercanías de Trípoli y la cabeza no nace de un acto de necrofilia (aunque también lo hay) sino que es la cabeza cortada de la dama muerta. Al contrario que en la historia de Sicci, la cabeza no proporciona cosas buenas sino que destruye al que la vea.

¿Qué hay detrás de toda esta historia? ¿Poseyeron los Templarios una cabeza que adoraban y provista de tales poderes mágicos que fue causa de su éxito? ¿La imagen del Bafomet fue trasmitida en edificios como la capilla de Rosslyn o la iglesia de Saint-Merry? ¿Qué hay de cierto en las afirmaciones esoteristas de este objeto al que tan pronto se le identifica con la cabeza de San Juan Bautista como con el Sudario de Turín?

Esta última pregunta comienza a darnos una respuesta ¿Cómo es posible que un mismo objeto se identifique con dos cosas tan diferentes como una cabeza real y la Sindone? Sencillamente, porque las descripciones que hacen los Templarios son completamente diferentes. Ya hemos visto que para algunos era una cabeza real de un hombre barbudo, pero para otro era la cabeza de una mujer. Guillermo de Herbley declara: "...y cree que aquella cabeza es de madera plateada y dorada por fuera." [2] y añade que tenía barba. Radulfo de Gisy asegura: "que es de tal manera terrible el aspecto de su figura que le parecía fuese la figura de algún demonio... y todas cuantas veces la miraba se apoderaba de él tanto temor, que apenas podía mirarla sin grande temor y espanto." [2] Incluso una misma persona consigue contradecirse a sí misma. El ya citado Guillermo de Herbley en una segunda declaración asegura: "he visto frecuentemente sobre el altar una cabeza de plata que adoraban los jefes que presidían los Capítulos; se aseguraba que era la cabeza de una de las once mil vírgenes, y yo lo creía antes de nuestro arresto; pero al presente que he comprendido hablar de ídolos y de cabezas he sospechado que aquella era una cabeza de ídolo, por lo que me parece tenía dos caras, con aspecto terrible y barba de plata." [2] el Fráter Guillermo, por lo que se ve, no veía nada extraño en que el relicario de la cabeza de una de las once mil vírgenes tuviera barba y dos caras hasta que le arrestaron. Claro que a continuación lo "arregla" aún más cuando dice que cree que el ídolo secreto se mostraba al público junto con las demás reliquias de la iglesia del Temple. Creo que no se precisan mayores comentarios, pero por si fuera necesario, otros templarios hablan de una cabeza con hasta cuatro caras, con cuernos, de una cabeza parlante que contestaba a las preguntas que la formulan... y la mayoría dicen que no tienen ni idea de nada que tenga que ver con una cabeza.

Por supuesto podrán preguntarse si las coincidencias no son más significativas que las diferencias. Puede parecerles extraño que tantos templarios hablen de una cabeza idolátrica si no hubiera algo de cierto en ello. En realidad, hablan de una cabeza porque se les preguntó por ella. Por el mismo motivo también hablan de gatos que aparecen y desaparecen después de que los templarios les besaran el culo. La razón, claro, es que el gato era un símbolo del demonio y la acusación pretendía identificar a los Templarios con sectas satánicas que habían sido destruidas en épocas anteriores. Las creencias sobre la brujería y los pactos con el diablo están detrás de toda esta historia. Los curiosos relatos del notario Sicci y del templario de Faure tienen precedentes en leyendas recogidas por Gualterio Map, Roger de Howden y Gervais de Tilbury aproximadamente un siglo antes de los interrogatorios a los Templarios. Éste último, además, identifica la cabeza decapitada con la de la Gorgona (Medusa) con lo que queda claro que el origen de esta leyenda es una deformación de la mitología clásica.

Si esto ya resulta demoledor para el mito del Bafomet, la actitud de los interrogadores es aún más curiosa. A muchos templarios ni siquiera se les pregunta por ella (¿sería que ni los propios inquisidores se creían este asunto?) e incluso cuando lo hacen y obtienen datos verificables (Guillermo de Herblay asegura en febrero de 1311 que la cabeza se encontraba en la Iglesia del Temple de París) no muestran ninguna prisa en comprobarlo. Hasta mayo de 1311 no se busca y lo que se encontró es una cabeza-relicario de una de las once mil vírgenes.

Sobre las supuestas representaciones del Bafomet, la capilla de Rosslyn no se empezó a construir hasta mediados del S XV y el pórtico de Saint-Merry es del S XIX. Por tanto, nada tienen que ver una y otra con los Templarios y las "enigmáticas" figuras son un hombre con barbas y un demonio respectivamente. Nada extraño porque hay centenares de representaciones semejante en numerosas iglesias de diferentes épocas incluso anteriores a que existiera el Temple.

NOTAS:
[1] "El juicio de los Templarios" Malcolm Barber. Traducción de Teresa Garín Sanz de Bremón. Colección La mirada de la Historia. Editorial Complutense. Madrid, 1999.
[2] "Historia General de los Caballeros del Temple" Mateo Bruguera. Ediciones Alcántara. Madrid, 2000.
11/12/2003 03:49 Enlace permanente. Tema: Historia

20/11/2003

Amor es una palabra terrible

pozo_moro.jpgLa Guardia Civil ha desarrollado en estos días pasados la operación Pozo Moro. ¿Y qué tiene que ver la actividad policial con la Historia? En este caso, todo. Con frecuencia relacionamos la palabra delincuente con el navajero, el carterista, el espadero, el timador... o cualquier otra variante conocida o por conocer del innoble arte de desvalijar al prójimo. Sin embargo, también existe la otra delincuencia, la de guante blanco protagonizada a veces por individuos de la "alta suciedad" que, supongo, esbozarán una mueca de desagrado ante los "chorizos" de poca monta. Ya se sabe la vieja historia de Alejandro y el pirata...

Una de las unidades de la Benemérita cuida de delitos contra el patrimonio cultural. Si bien son más famosas las operaciones contra desvalijadores de templos (esos tipejos que han conseguido que ahora en ningún pueblo te enseñen una iglesia salvo que conozcas a alguien que salga fiador por ti) también "reparten estopa" contra los "huaqueros" en versión hispana. Y la operación Pozo Moro (como su mismo nombre indica) ha ido dirigida contra los expoliadores de yacimientos arqueológicos.

Pozo Moro es uno de esos lugares que son, a la vez, el sueño de un arqueólogo y su peor pesadilla. Situado en el término municipal de Chinchilla (Albacete), es una necrópolis ibérica del S V A. de C. que ya desde antiguo venía siendo objeto de expolio y cuya pieza más importante es un sepulcro en forma de torre con decoración de relieves parcialmente conservados. Si conocen el Museo Arqueológico Nacional es la construcción que se conserva en la sala de estatuaria ibérica junto a las célebres damas.

Es obvio que una necrópolis ibérica con restos de escultura es un yacimiento importante y, por tanto, el sueño de cualquier arqueólogo. Pozo Moro tiene también mucho de pesadilla precisamente por haber sido expoliado desde antiguo. No sé si son Vds. de los que tienen la idea de la Arqueología transmitida por la televisión y el cine como cazadores de tesoros, de piezas únicas que deben ser expuestas en los museos. En realidad, esa concepción de la tarea arqueológica pasó a mejor vida hace mucho tiempo. La excavación de un yacimiento supone su destrucción y por eso es fundamental el registro. Cada pieza recibe unas coordenas y un número individual que permiten reconstruir dónde se encontró con exactitud. Puede que no entiendan porqué eso es importante. Un yacimiento arqueológico tiene estratos, capas que se van superponiendo con el paso del tiempo de forma que las piezas de cada estratos son coetáneas entre sí, anteriores a las del estrato superior y posteriores a las del estrato inferior (esto como norma general porque también hay excepciones como los objetos ocultados por enterramiento que invaden estratos inferiores). El saber dónde estaba cada objeto es fundamental para determinar su cronología (absoluta o comparada) y la evolución del yacimiento.

La determinación de la posición también es importante para conocer ante qué tipo de objeto estamos. Por ejemplo, si encontramos unos vasos de cerámica junto a un enterramiento sabremos que era una cerámica de tipo funerario. Si, por el contrario, está junto a otros restos en una antigua vivienda, estaremos hablando de una cerámica utilitaria. Esto puede parecer algo trivial, pero no lo es. Supongamos que esa cerámica es muy rica, totalmente diferente a otro tipo que estuviera documentado con anterioridad. Esa diferencia ¿se debe a que ambas cerámicas son de distinta tipología (utilitaria vs funeraria) o a la existencia de clases dentro de la sociedad a la que pertenecen? La Arqueología no busca encontrar piezas para exponer en un museo sino reconstruir formas de vida, sociales, económicas... a partir de los restos materiales.

Sentadas estas premisas, podemos entender por qué un yacimiento expoliado es una jodida pesadilla. Las excavaciones incontroladas e ilegales suponen mezclas de estratos, dispersión de piezas que no interesen por su escaso valor comercial y la sustracción de las que sí lo tengan. Incluso en el caso de su posterior recuperación (esta operación se ha saldado con la incautación de más de 5.000 piezas paleontológicas y arqueológicas proveniente de distintos yacimientos, desde ibéricas de Pozo Moro a precolombinas de vaya Vd. a saber qué procedencia) no hay registro. Ya nunca sabremos que posición ocupaban en el yacimiento, en qué estrato aparecieron, junto a qué tipo de objetos. Científicamente han perdido mucha de su utilidad. Aunque el día de mañana sean exhibidas en un museo por su valor artístico, ya son piezas descontextualizadas. La historia que podrían haber contado se ha perdido para siempre, algo tanto más triste cuanto Pozo Moro plantea muchas incógnitas que, de haber sido resueltas, podrían haber arrojado luz sobre los pueblos ibéricos. Un magnífico trabajo sobre el yacimiento, sus problemas... lo tienen aquí. Imágenes del sepulcro turriforme y sus relieves pueden encontrarlas aquí pulsando en el apartado de Pozo Moro desde la página principal.

Sin embargo, aún no les he dado ninguna razón para el título de este post. La mayor cantidad de piezas recuperadas lo han sido en una colección ilegal y privada. Su propietario, de forma incomprensible, es un arqueólogo. En otro caso, podríamos encontrar la eximente de la ignorancia, en este caso ni aun eso. Sabía perfectamente lo que estaba comprando, el daño que suponen las excavaciones ilegales y, a pesar de todo, adquirió esas piezas. ¿Se puede amar tanto algo que se prescinda de que la posesión de lo amado implica un daño irreparable? Este caso ha demostrado que sí. Amor es una palabra terrible.
20/11/2003 14:49 Enlace permanente. Tema: Historia

18/11/2003

La memoria recobrada

sinagoga.jpgMañana se reabre el Museo Sefardí de Toledo. La noticia puede haber pasado desapercibida entre follones políticos, visitas arbustivas, manifestaciones en recuerdo de desastres varios (el desastre de la despoblación de las localidades castellanas no figuraba en la lista de catástrofes por las que protestar. Ya se sabe que de éste no se acuerda ni Dios) y hasta del 75 aniversario del ratón más famoso del mundo. Sin embargo, me parece justo hablar del Museo para intentar, en la medida de lo posible, recuperar la memoria, el recuerdo de la peor tratada de las tres culturas que convivieron (en muchas ocasiones se limitaron a soportarse mutuamente) en la España medieval.

El edificio que ocupa Museo es la mal llamada Sinagoga del Tránsito. Su historia y la de su constructor es una buena muestra de lo que significaba ser judío en España, tener siempre la espada de Damocles suspendida sobre la cabeza. Samuel ha-Leví Abulafia era el tesorero de Pedro I apodado el Cruel, excepto en Palencia en la que se le conoce como el Justiciero (la razón de esto es la querencia que tenía el monarca por esta tierra. En Astudillo pueden contemplar su palacio convertido en convento). Es conocida la lucha que mantenían los partidarios de D. Pedro con los de su hermano D. Enrique y que concluiría como todos ya saben con aquello de: "Ni quito ni pongo rey...", puñalada trapera y fraticida y "El rey Pedro ha muerto, ¡viva el rey Enrique!".

Expuestos los antecedentes, vamos con la historia. Samuel ha-Leví obtuvo el permiso de D. Pedro para edificar una sinagoga en Toledo. Como hombre rico y poderoso, hizo un magnífico momumento en el que no faltaban (era cortesano) laudas a la generosidad de D. Pedro en inscripciones hebreas que forman parte de las yeserías mudéjares. Su propio palacio estaba muy cerca de la Sinagoga que erigió en medio de la Judería toledana.

D. Pedro le pagó las alabanzas cuando los partidarios de D. Enrique le pusieron en su punto de mira y le acusaron de todo lo que se les ocurrió. D. Pedro decidió aplacarles sacrificando a su funcionario. A fin de cuentas, podía ser el tesorero real pero era sólo un judío. Fue arrestado con toda su familia y sometido a tortura para que confesara el paradero de sus tesoros. Samuel ha-Leví falleció a consecuencia de los tormentos. Corría el año de 1360.

Este hecho, supuso el triste presentimiento de lo que ha de acontecer. Durante los S XIV y XV prosiguieron las persecuciones, pogromos y matanzas de los judíos toledanos "justificadas" en auténticas invenciones como la del Santo Niño de Toledo, supuestamente sacrificado por los pérfidos hebreos. Pese a este clima de persecución popular, la Sinagoga de Samuel ha-Leví continuó siéndolo hasta 1492, año en la que el miembro de una familia de judeo-conversos, Santángel, adelantó el dinero para que un genovés buscando una nueva ruta a las Indias encontrara un continente en su camino. Sin duda como justa recompensa a los servicios prestados por los judíos españoles (muchos de los tesoreros reales lo fueron e incluso, al menos, una barragana, Raquel) los Reyes Católicos firmaron el decreto de conversión o expulsión forzosa. No están claras las cifras de los que optaron por una u otra opción, lo que está fuera de duda es el desastre que supuso. Los judíos formaban una élite cultural y económica (de lo segundo proviene parte del odio que suscitaban entre los cristianos viejos... y pobres). Médicos, prestamistas, artesanos... abundaban entre ellos. La privación de esa fuerza económica e intelectual supuso una pérdida de la que España no pudo recuperarse.

Después de la expulsión, la Sinagoga pasó a formar parte del patrimonio real. Los RRCC la cedieron a continuación a una orden militar, la de Calatrava. Con el declive de las órdenes militares, el edificio cumplió una doble misión, la de archivo de las órdenes militares de Calatrava y Alcántara, y la de ermita bajo la advocación de Nuestra Señora del Tránsito.

El cercano palacio de Samuel ha-Leví también sigue existiendo. Fue adquirido por un pintor cretense que se afincó en Toledo. Como ya habrán adivinado, el palacio de Samuel ha-Leví es el actual Museo del Greco.

En 1964 un grupo de sefardíes (los descendientes de los judíos expulsados que conservaron el ladino, el español del S XV, como idioma) propusieron la creación del Museo Sefardí como forma de recuperar la memoria común. Aquella modesta iniciativa tuvo tal éxito que obligó a reformar el edificio para adecuarlo al número de visitantes. Mañana se reabre y es bueno que así sea para no olvidar los errores del pasado. Por todos aquellos que no vivieron el sueño de regresar a su Sefarad, a la patria que tan mal los trató pero a la que siempre llevaron en el corazón, hoy digo:

ITGADAL VEITKADASH SHEME RABA, BEALMA
DIVRA JIRUTE VEIAMLIJ MALJUTE, BEJAIEJON
UVIOMEJON, UVJAIE DEJOL BET ISRAEL.
BAGALA UBIZMAN KARIV; VEIMRU: AMEN.
IEHE SHEME RABA MEVORAJ LEOLAM ULEOLME
ALMAIA.
ITBARAJ, VEISHTABAJ, VEITPOAR,
VEITROMAM, VEITNASE, VEITHADAR, VEITALE,
VEITHALAL, SHEME DEKUDSHA, BERIJ HU. LEELA
MIN KOL BIRJATA VESHIRATA, TUSHBEJATA
VENEJEMATA DAAMIRAN BEALMA, VEIMRU: AMEN.
IEE SHELAMA RABA MIN SHEMAIA VEJAIM ALEINU
VEAL KOL ISRAEL; VEIMRU: AMEN.
OSE SHALOM BIMROVAV HU IAASE SHALOM ALEINU
VEAL KOL ISRAEL; VEIMRU: AMEN.

Que las palabras del Kadish, "la paz y la vida sean con nosotros", se cumplan.
18/11/2003 18:49 Enlace permanente. Tema: Historia

15/11/2003

Las raíces también son alargadas

pintia01.jpg¿Les suena de algo el nombre de Pintia? En el caso más que probable de que no sea así, les aclaro que es el nombre de un yacimiento arqueológico situado en Padilla de Duero (Valladolid) y cuya excavación (iniciada hace 25 años) está a cargo de la Universidad de Valladolid.

Los restos que se documentan allí pertenecen al S I a. de C. Más concretamente es una antigua ciudad vaccea, el pueblo prerromano que habitaba parte de la meseta castellana y que puede englobarse en lo que se ha dado en llamar celtíberos. El yacimiento es importante por varios motivos, se ha podido comprobar la existencia de un "barrio" de alfareros cuando en las anteriores ciudades vacceas excavadas nunca había aparecido una agrupación gremial; en una de las vasijas encontradas figuraba una inscripción celtíbera, la más occidental que haya aparecido hasta la fecha; por primera vez se encontró un cementerio como espacio diferenciado y separado de la zona de viviendas y ya en un orden más crematístico, en él se han documentado hasta la fecha tres tesorillos (y les hago la advertencia de que los arqueólogos son un tipo tan raro de personas que prefieren las monedas de cobre o bronce a las de oro. La razón dejo que la supongan aunque les doy una pista: datación).

Los vacceos, los primitivos habitantes de mi tierra, a veces parecen seres de otro mundo por sus rituales completamente alejados de nuestra vida contemporánea, pero, en ocasiones, parecen uno de nuestros actuales vecinos. Por ejemplo, practicaban distintas ceremonias de inhumación según quién fuera el finado. Los niños pequeños eran enterrados bajo las casas, los difuntos normales eran incinerados y lo que se inhumaba en el cementerio era la urna con las cenizas y el ajuar correspondiente, pero a los caídos en combate se les reservaba el honor de dejar su cadáver a disposición de los buitres. ¿Y eso era un honor? Lo era. Para numerosos pueblos de la antigüedad, los pájaros ejercían una función de psicopompos, podían recoger el alma de los muertos y elevarla hacia los cielos. Por tanto, el que un cadáver fuera devorado por los buitres era la manera de propiciar su pronta llegada a la vida de ultratumba. Era el equivalente al proceso de canonización actual y el más alto honor al que podía aspirar un vacceo. Esto explica perfectamente que fueran muy belicosos (parece que como los vikingos consideraban una maldición el morir en la cama de muerte natural) como pudieron comprobar los romanos durante el asedio de Numancia cuando se encontraron con que acudieron en ayuda de la ciudad sitiada la caballería de Pallantia (no está claro si esa ciudad era la actual Palencia o la actual Palenzuela. Posiblemente hubiera dos ciudades vacceas homónimas) obligándoles a levantar el asedio.

Si esto suena a chino en una época en la que, afortunadamente, la guerra se considera una maldición, otras costumbres que se han podido documentar en Pintia siguen hoy vigentes. En la última campaña realizada se han encontrado los restos de un cuarto de lechazo (cordero lechal) junto a una crátera de vino como ofrenda funeraria. Si conocen estas tierras, sabrán que todavía hoy las fiestas no son tales si no hay una comida a base de lechazo asado regado con un buen vino. Sólo faltaba el pan para completar la trinidad nada santa, pero muy gratificante.
15/11/2003 13:02 Enlace permanente. Tema: Historia

14/11/2003

Snorri Thorffinnson, el primer europeo-americano

meadows.jpgMe pregunta Salinas en el comentario a una historia anterior lo siguiente: "Dices que hay pruebas arqueológicas sobre la presencia de los vikingos en América. ¿me puedes recomendar algún libro que hable del tema? lo único que había leído en serio sobre el tema era algo sobre un mapa vikingo falsificado y pensaba que todo era un bulo."

En efecto, el Mapa de Vinland es una falsificación realizada en el S XX. Para más información sobre el tema recomiendo leer un buenísmo artículo de Pedro Luis Gómez Barrondo titulado "El mapa de Vinland. Una falsificación genial" publicado en El Escéptico Digital.

No obstante, eso no debe hacernos pensar que no existan pruebas reales de un predescubrimiento de América por parte de los vikingos. Antes de seguir, permítanme un pequeño inciso, el que tripulaciones europeas llegaran a América antes que Colón no quita nada al mérito del navegante genovés porque sólo a raíz de los viajes de éste, comienza una relación fluida (tanto para lo bueno, como para lo malo) entre ambos continentes. Los asentamientos vikingos en América fueron un episodio que no acarreó consecuencias históricas ni para unos ni para otros.

Comencemos con las pruebas, la primera es, evidentemente, las Sagas nórdicas (en especial las tituladas "Saga de los Groelandeses" y "Saga de Erik el Rojo" -publicadas en español por Siruela-) ¿Que nos dicen? Que el padre de Erik Thorvaldson (apodado "El Rojo" por el color de su pelo) tuvo que huir de Noruega por haber matado a un hombre (la justicia vikinga permitía a los familiares del asesinado la venganza de matar al asesino y a su familia), así que puso mar por medio y se transladó a Islandia. Erik no aprendió de los errores de su padre y mató a otro hombre, así que él también tuvo que huir. Un amigo suyo, Gunnbjörn Úlfsson, le había hablado de una tierra situada al occidente de Islandia, así que se trasladó allí y la bautizó como Groelandia (Tierra verde). Fundó dos colonias.

Durante una tempestad, el barco de Björn Herjulfsson fue arrastrado hacia occidente y allí divisaron una nueva tierra. De regreso a Groelandia, las noticias del avistamiento llegaron a oídos de Leif Eriksson, hijo de Erik, que organizó una expedición de descubrimiento. Al mado de 35 hombres se dirigió a occidente y bautizó las tres tierras que encontró como Helluland (Tierra de piedras), Markland (Tierra de bosques) y Vinland (Tierra de vino) que se cree corresponden a Baffin, Labrador y Terranova respectivamente. En esta última fundan un poblado, Leifbundir (Las casas de Leif), pero Leif no se establece allí sino que regresa a Groelandia con un valioso cargamento de madera (lo que le vale el apodo de "El Afortunado"), pero no puede volver a las tierras descubiertas ya que a la muerte de su padre debe hacerse cargo de las colonias groelandesas.

Su hermano Thorvald es el que vuelve a Leifbundir, pero fallece en un enfrentamiento con los skraelling (enanos), los nativos, junto con otros colonos. El resto regresa a Groelandia con el consabido cargamento de madera. Su hermano Thorstein intenta recuperar su cadáver, pero el viaje acaba en desastre. A consecuencia de una epidemia mueren todos los colonos excepto Gudrid, la mujer de Thorstein.

El cuarto viaje capitaneado por Thorffinn Karlsefni y su mujer Gudrid, la viuda de Thorstein, tiene el propósito de establecer una colonia permanente en Leifbundir con sesenta pobladores y varias cabezas de ganado. Tanto es así, que Snorri Thorffinnson, el hijo de Thorffin, fue el primer europeo que nació en América. No obstante la colonia no prosperó porque surgieron nuevos enfrentamientos con los skraelling, que ambicionaban las espadas de hierro de los groelandeses, así que tuvieron que abandonar la colonia.



El quinto y último viaje es simultáneamente el más trágico y el más novelesco. Fue capitaneado por una hija de Erik el Rojo, Freydis, y era una empresa conjunta islandesa y groelandesa. Permanecieron un año en Leifbundir pero no encontraron a los skraelling lo que impidió tanto las hostilidades como cualquier tipo de comercio. En ese tiempo fueron surgiendo rencillas entre islandeses y groelandeses (comenzando porque Freydis prohibió a los islandeses que se establecieran en Leifbundir) hasta que éstos acaban asesinando a aquéllos para quedarse con sus posesiones regresando, posteriormente, a Groelandia. Después de esto, no hay la menor mención a nuevos viajes de ningún tipo.

Sin embargo, haremos bien en recordar que las Sagas son literatura y que. como tal, pueden tener un fondo de verdad o no. Además ambas Sagas difieren en algunos detalles. Por tanto, necesitamos pruebas más sólidas de la presencia (aunque sea ocasional) de los vikingos en América del Norte. ¿Las hay? Las hay. Se han encontrado objetos europeos en posesión de grupos innuit (esquimales) y una moneda noruega del S XI (la misma época de la que hablan las sagas) en el estado norteamericano de Maine. No obstante, esto tampoco puede considerarse una prueba definitiva por cuanto podrían ser fruto de un naufragio, por ejemplo. ¿Existen pruebas que no admitan objeciones?

La hay. Ni más ni menos que un poblado vikingo en territorio canadiense, concretamente en el Parque Histórico-Nacional de L´Anse-aux-Meadows, declarado Patrimonio Universal por la UNESCO. Fue excavado en 1963 por el noruego Helge Ingstad y se documentan en él nueve casas (incluida una herrería -recuérdese que los nativos de la zona desconocían la metalurgia-) y más de un centenar de objetos cotidianos idénticos a los conocidos en otros yacimientos vikingos y completamente diferentes de cualquier yacimiento nativo. La datación de los restos dio la fecha del S XI. No obstante, no es conveniente ir más allá e identificar L´Anse-aux-Meadows con Leifbudir como hacen algunos, en mi opinión, con excesiva fantasía. Las Sagas, ya lo dijimos, son literatura aunque, como en este caso, puedan tener un transfondo de verdad.

Hay, que yo sepa, un libro en español sobre este tema: Wahlgren, Erik. Los Vikingos y América. (The Vikings and America). Ed. Destino. Barcelona, 1990. 184 p.
ISBN: 84-233-1915-6.
14/11/2003 19:29 Enlace permanente. Tema: Historia

12/11/2003

Los historiadores y los muertos

Guerra_mundial.jpgNo sé quién dijo en una ocasión que sólo se podía escribir Historia sobre hechos cuyos protagonistas hubieran fallecido. Aunque en esa frase haya mucho (demasiado) de exageración, también contiene algo de verdad.

La Historia no es algo ajeno a los hombres, al contrario, su objeto es la construcción de un discurso objetivo en el que explique los hechos humanos, sus causas y sus consecuencias. Discurso objetivo y hechos humanos son dos términos difíciles de conciliar máxime cuando las personas que los vivieron aún existen y conservan un recuerdo subjetivo de ellos. Tal vez por ello, este comienzo de semana haya sido pródigo en polémicas historicistas.

Si el Sr. Tusell monta en cólera una vez más a raíz del espacio "Negro sobre blanco" presentado por el Sr. Sánchez-Dragó y dedicado a la figura de José Antonio Primo de Ribera, no ha sido el único que lo ha hecho. Por desgracia, la coincidencia entre este programa y el "Planeta encantado" del Sr. Benítez me impidió conocer su contenido así que no puedo saber si las críticas del Sr. Tusell son fundadas o si son un nuevo error por su parte como la salida de tono que protagonizó a raíz de la aparición en "El Tercer Grado" del Sr. Moa.

No sólo de televisión vive el hombre (aunque lo parezca) así que se han presentado dos obras historiográficas de las que a van a levantar más de una ampolla. D. José Luis de la Granja presentó: "El siglo de Euskadi. El nacionalismo vasco en la España del S XX" (Ed. Tecnos) en el que se dedica a investigar la figura de Sabino Arana y la concepción histórica del nacionalismo vasco. La bronca con éstos está asegurada ya que demuestra los errores de su tesis tan cara de un enfrentamiento entre Euskadi y España que no existe desde un punto de vista histórico más que en la fabulaciones del patriarca del PNV.

Jörg Friedich, por su parte, presenta en España "El incendio. Alemania bajo los bombardeos. 1940-1945" (Ed. Taurus) una investigación sobre los bombardeos aliados contra la población civil alemana en la II Guerra Mundial. La crueldad de la guerra en toda su crudeza nunca se hizo más patente que en los bombardeos masivos contra la población civil. Guernica, Londres o Dresde, da igual el nombre de la ciudad porque el hecho es el mismo aunque haya quienes no lo entiendan así (ya han puesto el grito en el cielo) y pretendan que los niños londinenses eran más inocentes que los de Dresde. En fin...

Sospecho que los próximos días nos traerán muchos artículos de contestación y réplica en los que se cuestionarán las posiciones políticas de los historiadores implicados. Parece que algunos ante una obra histórica que les toque "la fibra sensible" no tienen otra respuesta.
12/11/2003 13:37 Enlace permanente. Tema: Historia

25/10/2003

Españoles en la Conchinchina

Saigon.jpgReconozco que como todo quisque tengo mis filias y mis fobias. Una de las segundas es contra la Ciencia-Ficción en cualquiera de sus variantes. La versión dura me parece tan apasionante como la lectura del manual de instrucciones de un televisor. La versión ligera suele lograr ser tan mala como ciencia como ficción. A ver si alguien se anima a crear la versión liguera con la narración de encuentros sexuales entre especies extraterrestes. Upsss, no me acordaba que eso ya existe en forma de cutre-testimonios televisivos del tipo "Me violó una ganimediana con ladillas".

Una de las cosas que más me jo...roba de la Ciencia-Ficción son las auténticas coces que arrea a toda disciplina humanística que se cruce en su camino con alguna gloriosa excepción como "La voz de los muertos", honesto acercamiento al problema de cómo demonios podríamos entender a una especie extraterrestre con cultura, biología, formas sociales... distintas a las nuestras, dilema que es obviado en muchas otras obras en la que los extraterrestres podrían haber nacido en Kansas City dado su grado de "humanidad". Pero cuando la cosa llega al descojono más selecto es cuando meten ciencias sociales en la trama, como perpetró Isaac Asimov en la Trilogía de la Fundación (de verdad que hubo una época en la que sólo eran tres novelas, "Fundación", "Fundación e Imperio" y "Segunda Fundación". Sobre las continuaciones, mejor haré como el Ebro al pasar por el Pilar...).

Por si acaso pertenecen al afortunado grupo de personas que no han leído tal engendro, además de darles mi más cordial enhorabuena, les aclaro que la trama se basa en el descubrimiento de la Psicohistoria, ciencia que de forma matemática permite predecir la historia. Para salvaguardar la civilización que está en decadencia (sí, los recuerdos a "Decadencia y caída del Imperio Romano" de Gibbon son constantes) se contituyen dos Fundaciones con la misión de reducir el periodo de barbarie hasta un nuevo renacimiento. Original no es, desde luego.

¿Es ello posible? No. Una sola persona puede cambiar la Historia y una sola persona es impredecible. El "efecto mariposa" en Historia aparece de continuo y algo trivial, anecdótico, termina convirtiéndose en causa alejada temporal y geográficamente de hechos relevantes. Si personalizásemos la Historia en forma de la musa Clío, ésta debería mostrar siempre una sonrisa burlesca.

Por ejemplo, ¿qué relación hay entre un misionero español y la Guerra de Vietnam? ¿Estoy de coña? No, no lo estoy. Supongo que saben que la Guerra de Vietnam comenzó como un proceso descolonizador (capitalizado por una guerrilla nacionalista y comunista, el Viet-minh) de la metrópolis que en este caso era Francia mezclado con la Guerra Fría. Bien. ¿Por qué Vietnam era colonia francesa desde poco después de la mitad del S XIX, cuando a toda esta zona (Vietnam, Laos...) se la llamaba Conchinchina? Aquí es donde entra en juego el misionero español.

Recordemos la situación española en la época. Después de la guerra de Independencia, España pierde la mayoría de su imperio, en una serie de guerras que terminan por desangrar el país. Por si fuera poco, la persecución de Fernando VII a cualquier cosa que oliera a liberalismo había llevado al exilio (o a la horca) a muchos intelectuales españoles. Su muerte sume a España en una serie de guerras civiles (las guerras carlistas) entre los partidarios de Isabel II (hija de Fernando VII) y los partidarios de Carlos (hermano de Fernando). En realidad, se trataba de una guerra entre liberales y absolutistas. Como resultas de estos acontecimientos, España no es ya una gran potencia, pero quiere aparentar que lo sigue siendo lo que conducirá a una serie de absurdas intervenciones militares en el exterior (expedición a Roma, a México, guerra de Marruecos...).

Vamos a la Conchinchina. A partir de la mitad del S XIX se desencadena una reacción xenófoba que toma tintes anticristianos. En 1857 es decapitado fray José Díaz Sanjurjo, vicario apostólico en Tonkín. En esta misma persecución religiosa mueren varios misioneros más tanto españoles como franceses y también población nativa que se había convertido al catolicismo. La opinión pública de ambos países monta en cólera olvidándose de cositas como que en España las cenizas del último quemado por la Inquisición estaban aún calientes (es que ser panteísta en España...) o que las autoridades podían encarcelar a un librero por vender la traducción de Reyna-Valera de la Biblia. Vamos, que la libertad religiosa estaba bien cuando defendía a los católicos, pero muy mal en la católica españa.

Los "mártires del Tonkín" debían ser vengados (curiosa forma de entender el catolicismo) así que se preparó una expedición de castigo. 1600 soldados de las Filipinas (hasta 1898 colonia española) después reforzados con un ejército expedicionario enviado desde España, junto a la Armada francesa de Oriente desembarcan e inician una guerra que duró dos años (1858-1859) y en la que, entre otras cosas, tomaron Saigón. La cosa podía haber quedado ahí, pero los franceses decidieron que, después de todo, el país no estaba mal. Los españoles se dieron cuenta de que estaban de comparsas ante lo que iba a ser la conversión en colonia francesa de la Conchinchina y se retiraron (1863) dejando el campo libre a Francia que, en efecto, comenzó por obtener la soberanía de parte del territorio por el tratado de paz y acabaron invadiendo el resto. Ho Chi Minh y la derrota francesa en Diem Bien Fu vendrían después.
25/10/2003 13:04 Enlace permanente. Tema: Historia

24/10/2003

Una noche el río pasó

republicano.jpgEn un comentario me dice MP lo siguiente: "En referencia a lo que dices de lo que ocurrió en Guernica, ahora también tenemos el ejemplo de la Batalla del Ebro (o de Gandesa) tratada en dos libros de reciente publicación. Hasta ahora se había dicho que Franco tenía la estrategia de un comandante de batallón. Y yo me lo creía, claro. El general de brigada Miguel Alonso Baquer en su libro "El Ebro: la batalla decisiva de los cien días" lo considera un maestro de la aproximación indirecta que plantea la guerra en campañas huyendo de cualquier batalla decisiva. Mientras, Reverte en el otro libro "La batalla del Ebro" lo presenta como un salvaje entusiasmado por la perspectiva de barrer a lo mejor del Ejército Republicano. Pero me queda la duda: ¿era Franco un entusiasta de la acción directa, de no rechazar una buena batalla de aniquilación como la del Ebro, como parece presentárnoslo Reverte?"

Dado que la contestación va a ser un poco larga la traigo aquí en vez de añadir otro comentario. El caso, MP, es que no es exactamente igual la discrepancia entre la Batalla del Ebro y la doble versión de la destrucción de Guernica. Lo que se discutía en Guernica es qué pasó (¿Hubo un bombardeo de la Legión Cóndor? ¿Fue destruida la villa foral por el propio ejército republicano? ¿Ambas cosas?) mientras que el caso de la Batalla del Ebro es una discrepancia sobre las interpretaciones de lo que pasó, ya que el curso de la Batalla en sí está muy bien documentado y no hay discusiones más que sobre asuntos puntuales; pero como no quiero que puedan pensar que estoy "echando balones fuera" vamos con el tema.

Antes que nada, el juzgar la competencia o incompetencia militar de alguien (Franco, Rojo, Modesto, Yagüe...) no es competencia de los historiadores sino de los militares. A los historiadores les corresponde el estudiar las causas, relacionar los hechos y las consecuencias que éstos tuvieron. El que la Batalla del Ebro (en este caso) pudo haber discurrido de otra manera si Franco o si Modesto hubieran actuado de otra forma y si de esa otra forma hubieran conseguido sus fines (que es en lo que se basa la competencia o incompetencia militar) no es propiamente historia sino una ucronía muy interesante. Por ejemplo, una novela ganadora del Planeta "En el día de hoy..." Rojas planea un escenario curioso, el ejército republicano gana la Batalla del Ebro y con ella la guerra. ¿Qué podría haber pasado entonces? Es un juego literario y ucrónico interesante, pero la Historia es el estudio de lo realmente sucedido, no de lo que pudo haber pasado si...

Acabados los preámbulos vamos con el tema en sí y que cada uno juzgue lo que crea conveniente. El golpe de estado del 18 de julio de 1936 (que comenzó el 17 de julio, como es bien sabido) fracasó. Esta afirmación puede parecer sorprendente; pero los planes de los conjurados no eran desencadenar una guerra de tres años sino hacerse con el poder de forma inmediata. Los planes de Mola para el caso de que Madrid no se sumara al golpe contra la República era un rápido avance militar sobre la capital desde las capitanías con las que él creía que podría contar y falló entrepitosamente en sus previsiones.

El mapa de la situación española el 18 de julio es una pesadilla para el bando nacional desde el punto de vista militar. Sus fuerzas más importantes (el ejército de Marruecos) estaban al otro lado del Estrecho de Gibraltar y la República controlaba la Marina y el Ejército del Aire. También contaba la República con mayor número de soldados, con la mayoría de las fábricas de armas, la mayor parte de la población civil, los fondos del Banco de España y las regiones más ricas tanto en industria como en agricultura y minería. Todo ello demuestra el fracaso del golpe de estado como hace costar el socialista Prieto en un célebre discurso pronunciado en agosto del 36.

El cómo se pasó de esa situación militarmente desastrosa a la victoria es uno de los hechos más discutidos de la historiografía de la guerra no por el transcurso en sí sino por los motivos por los que fue así. Franco pasa a la península con el ejército de Marruecos (pese a lo que digan algunos principalmente por vía marítima dada la poca capacidad de carga de los aviones alemanes) sin que la marina republicana hiciera más que un intento por impedirlo cuando el destructor Alcalá Galiano se retira sin entrar en combate con las unidades nacionales que eran un cañonero y un torpedero. Una vez en tierra comienzan un avance para unir las posiciones sublevadas en Andalucía con el núcleo principal que era Castilla y león, Navarra, Aragón y Galicia a través de Extremadura y Castilla-La Mancha. Esas columnas bajo mando de Yagüe, numéricamente poco importantes, encuentran poca oposición excepto en ciudades y pueblos importantes como Badajoz y Talavera de la Reina en los que se libran duros combates. Después de tomar Toledo (decisión personal de Franco ante la opinión de otros generales que preferían un avance rápido hacia Madrid) continúan hacia Madrid en cuyos arrabales se sitúa la línea del frente que no se moverá ya hasta el final de la guerra.

Éste es el primer punto en que basa la supuesta ineptitud militar de Franco. Al decir de algunos historiadores-militares si Franco no hubiera ordenado retrasar el avance con la toma de Toledo para colocarse la medalla propagandista de haber liberado el Alcázar, la guerra podía haber acabado entonces al haber tomado los nacionales Madrid. Sin embargo, eso dista mucho de estar claro porque el ejército republicano de Madrid ya había resistido con éxito los avances de columnas nacionales desde Castilla y León deteniendo la ofensiva en la Sierra del Guadarrama. Las columnas nacionales procedentes de Andalucía eran numéricamente escasas y estaban agotadas después de un avance rapidísmo y de haber librado combates callejeros como los citados de Badajoz y Talavera. Salvo que las tropas republicanas se hubieran rendido sin combatir es muy difícil que hubieran podido tomar Madrid. La defensa de Madrid que duró hasta el final de la guerra, por otra parte, me hace dudar muy seriamente de que se hubieran entregado por haber llegado los nacionales unos días antes.

En el norte, el éjército de Mola conquista con muy poca oposición las provincias vascas de Guipúzcoa y Vizcaya y después Cantabria y Asturias. La razón para esa débil defensa es una de las cosas que aún hoy se discuten. En los diarios de Azaña hay referencias a un informe que emitió el último jefe militar republicano de la zona en la que asegura que era todo un desastre, que los soldados no querían combatir porque sentían más simpatía por los nacionales más que por el gobierno republicano, que la corrupción campaba por doquier, que los mandos no conseguían que la tropa los obedeciera...

Al final de la campaña del Norte la situación objetivamente desastrosa del 18 de julio se había equilibrado. Los territorios dispersos bajo control de los nacionales se habían unido, se habían ampliado, habían conquistado las fábricas de armas vascas, la industria metalúrgica de Asturias y el País Vasco y las zonas mineras de Asturias, León y Palencia además de una gran ciudad como Bilbao y todo eso ante una débil defensa de un ejército republicano superior en efectivos y medios militares. Éstos son los hechos. Las interpretaciones las hay de todos los colores pero voy a mojarme un poco y mi conclusión es que tenía razón Rojo cuando dice que después del golpe el ejército republicano se desintegró por presiones políticas. Se apartó (o eliminó) a mandos intermedios por sus supuestas (o reales) simpatías por los sublevados lo que destrozó tanto la cadena de mando como la disciplina mientras los milicianos hacían lo que les daba la gana sin tener objetivos militares tácticos ni estratégicos.

Una vez que los nacionales habían conseguido su primer objetivo (unificar las zonas dispersas y eliminar la zona republicana en el norte) la guerra se llevó a cabo fundamentalmente en dos frentes, el de Madrid y el de Aragón. Si en el primero pese a batallas como la de Guadalajara no hubo cambios sustanciales, en el segundo, después de batallas cruentas como la lucha por Teruel, el ejército nacional consiguió seguir el curso del Ebro y romper la zona republicana en dos, al norte de la línea nacional gran parte de Cataluña (Barcelona incluida) y al sur la Comunidad Valenciana. En ese momento es cuando se produce la Batalla del Ebro.

La sensación de que la República había perdido la guerra se extendía tanto dentro como fuera de España. La única salida que le quedaba al gobierno republicano era la esperanza de que un cambio político internacional condujera a un apoyo inglés y francés a su causa y, para mantener esa esperanza, necesitaban tiempo. La Batalla del Ebro fue un intento para lograr ese tiempo. Aunque el contrataque tuviera la pretensión final de reunificar los territorios bajo control republicano, Rojo sabía perfectamente que no tenía casi posibilidades de lograr ese objetivo (como señalaron correctamente los asesores soviéticos) pero sí esperaba conducir al ejército nacional a una guerra de posiciones como las de la I Guerra Mundial y así esperar el desenlace de los acontecimientos europeos.

Cogidos por sorpresa, los nacionales vieron como el ejército republicano establecía una sólida cabeza de puente en "su" lado del Ebro; pero no conseguía romper definitivamente sus líneas con lo que después del avance inicial quedaron las líneas estabilizadas. Aquí es donde cometió Franco su supuesto segundo gran error. Sus generales (Yagüe entre ellos) planeaban contraatacar desde Lérida aprovechando que la República había concentrado sus mejores efectivos en la Batalla del Ebro, dejando desguarnecidas o mal protegidas amplias zonas del frente. Franco se opuso y concentró los refuerzos en la propia zona de combate dando lugar a la batalla más cruenta de la Guerra Civil. Sabemos la justificación que dio el propio Franco para esa decisión. Al haber concentrado la República sus mejores tropas en una única zona, si conseguían diezmarlas la guerra estaría acabada en la práctica.

Después de durísimos combates, el ejército republicano tuvo que retroceder a "su" orilla del Ebro. Las cifras de bajas no están claras; pero posiblemente rondaron los 40.000-50.000 hombre en cada uno de los bandos. El posterior avance nacional sobre la Cataluña republicana prácticamente no tuvo resistencia. El ejército republicano después del Ebro no tenía ya capacidad para realizar una defensa numantina ni mucho menos para volver a tomar la iniciativa.

Esto es lo que sucedió (y poca o ninguna discusión cabe sobre ello). Lo que hubiera sucedido si Franco hubiera dejado de lado Toledo o si Franco hubiera atacado desde Lérida en vez de atacar frontalmente las posiciones republicanas en el Ebro serán interesantes cuestiones de estrategia militar, pero para mí con tan poco sentido como plantearse qué hubiera sucedido si el ejército republicano no hubiera sido desmantelado por decisiones políticas después del 18 de julio de forma que Rojo tuvo que crear un nuevo ejército casi desde la nada meses después de iniciada la guerra.
24/10/2003 14:03 Enlace permanente. Tema: Historia

17/10/2003

La importancia de llamarse Pío

miliciano.jpgNo sé si sabrán que en el S XX todavía se publicaban en España listas de autores literarios clasificados por su moralidad y que, por cierto, son una maravillosa guía literaria inversa. Basta con apuntar qué autores eran tachados de inmorales para saber quienes eran buenos escritores y a la inversa. Entre los blancos de la ira clerical (sus autores eran siempre religiosos) aparecen ¿como no? el "perverso" Pérez Galdós, el "hereje" Unamuno... mientras por el otro lado aparece el "excelso" Zane Grey y una panda de novelistas rusos (supongo que serían rusos blancos) a los que conoce hoy ni su señora madre.

Esto es una buena muestra de hasta qué punto llegó la gilipollez eclesiástica en su intento de que todo español fuera católico y romano. Ínfulas que proporcionan un sin fin de anécdotas ridículas como un libro de cocina con licencia eclesiástica (¿sería por los huevos?) o el ver jesuitas hasta donde no los había. Siempre me ha hecho gracia el chiste (no me costa que sucediera realmente) de la locutora de radio que tenía que presentar una zarzuela cuyo libreto había sido escrito por los hermanos S. J. (Serafín y Joaquín) Álvarez-Quintero y que lo anunció como obra del venerable hermano Álvarez-Quintero de la Compañía de Jesús, ganándose el despido ipso facto por el "pequeño" desliz.

Volvamos a los escritores inmorales. En ese ambiente tan "respetuoso" con los demás, no es de extrañar que la "bicha" fuera Baroja cuyas novelas descarnadas eran demasiado fuertes para la pacatería de los censores de la moralidad ajena. Claro que como Baroja se llamaba Pío les puso fácil el tontorrón juego de palabras y en alguna de estas guías aparece como Impío Baroja. Hilarante. A lo que íbamos. Hoy ese mismo cúmulo de invectivas (aunque desde la trinchera opuesta) se dirige a otro Pío, Pío Moa autor al que difícilmente le van a perdonar dos grandes "pecados", el haber escrito una obra histórica con éxito popular ("Mitos de la Guerra Civil") y el haber denunciado el sesgo ideológico pro-izquierdista de otros historiadores que abordaron antes que él el incomprensiblemente espinoso tema de la Guerra Civil española (la de 1936-1939, claro, las Guerras Carlistas no parece, por contra, que sean tabú).

Vamos por partes. El Sr. Moa ha escrito un libro de éxito que no por eso deja de ser un libro de historia, con sus citas documentales, referencias a otros historiadores... y que, por tanto, debe ser objeto de crítica histórica como el propio Sr. Moa no se cansa de solicitar algo que los historiadores criticados por él no se dignan realizar. Descalificaciones muchas, como historiador derechista, antiguo terrorista... pero eso es una clara argumentación ad hominem que se descalifica por sí misma. El único historiador que ha hecho lo debido, el profesor Moradiellos, sí entró en debate con el Sr. Moa contraponiendo documentos a documentos, fuentes a fuentes y, en mi opinión, no salió demasiado bien parado del asunto.

¿Quiere eso decir que el Sr. Moa haya escrito un magnífico libro de Historia? No. Por de pronto y frente a sus panegiristas (que también los tiene) que aseguran que su obra es muy original y aporta nuevos puntos de vista, yo debo confesar que su obra me parece deudora en extremo de la de historiadores anteriores como los hermanos Salas Larrazábal. Pocos de los documentos que aporta no habían sido ya citados en obras anteriores y sólo dos de los descubiertos por él me parecen realmente importantes (el del mitin de Azaña y el de la reunión previa a la Revolución de 1934). Poco bagaje me parece éste para una obra tan extensa.

No caigamos tampoco, por una reacción pendular, en el extremo contrario porque me parece igualmente injusto. Los "Mitos de la Guerra Civil" no me parece una obra desdeñable o sobre la que pueda pasarse con una descalificación genérica basada en la presunta ideología del autor que ni la conozco ni me importa. Si las aportaciones originales del Sr. Moa no son considerables, sí ha conseguido organizar en un todo bastante coherente las investigaciones de historiadores anteriores a él y en eso radica su importancia. Vamos a ver si consigo explicar lo que quiero decir. No es ningún descubrimiento que bajo la dictadura franquista había cosas que no podían ser publicadas en España. Esto ocasionó un sesgo favorable al bando vencedor en la historiografía de la época. Al instaurarse la democracia se consideró que esa historiografía era la del franquismo y que, como tal, era parcial e inútil. Esto en muchos casos es cierto, pero en otros no lo es y el rescatar esa Historia era necesario porque, independientemente de a qué bando estuviera vinculado el historiador, eso no niega que una afirmación bien documentada tenga validez. El Sr. Moa rescata mucho de lo que él considera válido de esa historiografía y lo presenta al lector que hará bien en leer los "Mitos de la Guerra Civil" y, después, comparar sus conclusiones con las de otros historiadores como Thomas. Entonces podrá empezar a considerar hasta que punto la historiografía sobre la Guerra Civil está sesgada y, a partir de ahí, podrá comenzar su labor crítica. En realidad, la gran obra de síntexis de la Guerra Civil aún está, en mi opinión, por escribir.

La crítica al Sr. Moa hubiera sido un magnífico arranque para esa síntexis necesaria, pero ha sido una ocasión dilapidada en la que han primado los intereses políticos sobre los históricos. Tal vez aún sea demasiado pronto, tal vez la mención a la Guerra Civil aún abra demasiadas heridas para que la objetividad sea posible o, tal vez, sea más fácil perderse en juegos literarios del tipo de Impío Moa antes que realizar una crítica histórica como debe ser hecha.
17/10/2003 19:38 Enlace permanente. Tema: Historia

16/10/2003

Tiempos interesantes

danger.gif"Quiera el Cielo que vivas siempre en tiempos interesantes" reza un proverbio chino. Pese al tópico de la sabiduría oriental me parece que esta vez les engañaron como a chinos porque, no nos confundamos, los tiempos interesantes suelen ser tiempos convulsos, de revoluciones, de grandes cambios y, por tanto, de violencia, sangre y muerte. Más acertados estaban los antiguos romanos, esos tipos tan cultos que hasta hablaban latín sin ser curas, cuando pregonaban como ideal de vida la "aurea mediocritas" (dorada mediocridad -sin el sentido peyorativo que tiene esta palabra en castellano-).

Sin embargo, la Historia parece empeñada en recordarnos aquel dicho según el cual "Los pueblos felices no tienen historia" y que los españoles no tendremos futuro; pero historia para dar y regalar. Vale, admitimos barco como animal acuático y que somos una generación que no ha tenido que ir a morir o matar en nombre de la patria, de Dios o de su pastelera madre por medio mundo, desde Vietnam (algún día les contaré esta curiosa historia) a la Patagonia. Incluso hemos podido prescindir de la castiza costumbre de liquidarnos unos a otros por un quítame allá ese gobierno. Si revisan la historia de esta España nuestra verán que pocas generaciones han tenido ese privilegio de la paz gracias a sucesivos gobiernos empeñados en que España era una gran potencia y que tenía que demostrarlo en guerritas absurdas por todo el universo mundo (no sé a qué político actual me recuerda esto...)

Pero, desde luego, no nos hemos aburrido. La tecnología aplicada a los medios de comunicación y de transporte ha conseguido convertir el mundo en el proverbial moquero. Lo que sucede en Afganistán o en Irak no nos resulta ajeno. Además cada vez está más diluida la diferencia entre "nosotros" y "ellos". Después de tanta guerra y tanta sangre hemos aprendido que el dolor de un niño israelí no es distinto al de un niño palestino (bueno, alguno aún no se ha enterado de esta sencilla verdad, pero tiempo al tiempo). No hemos visto ninguna gran guerra al estilo de la I o la II Guerras Mundiales (son demasiado caras para que nadie se las pueda permitir ya) pero sí el fin de una guerra sin batallas con la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS, el capitalismo triunfante (con todos los mecanismos correctores que se quieran) como única forma de economía viable, la expansión de la democracia y de los derechos humanos (aunque con dolorosas excepciones), los pasos para que Europa sea algo más que un club de mercaderes... y, por supuesto, la transición de la España unidaddedestinoenlouniversal a una España democrática con todos los defectos que se quieran, pero, por encima de ellos, con extraordinarias virtudes.

Así, ¿estamos contemplando el fin de la historia? Pues me siento tentado a responder aquello de que "Los muertos que vos matáis gozan de buena salud" porque las amenazas están ahí para el que quiera verlas y no imite a los avestruces, desigualdad creciente entre primer y tercer mundo, aumento del terrorismo, integrismo religioso creciente (y no sólo musulmán como puede comprobar cualquiere que compare a Juan XXIII con Juan Pablo II), rebrotes de partidos xenófobos y cuasifascistas, tendencias nacionalistas... son capaces de moderar el optimismo del más pintado. En fin, parece que el cielo hizo más caso a los chinos que a D. Juan Tenorio y los tiempos que nos aguardan (o nos acechan) prometen ser tiempos interesantes, tanto, al menos, como los pasados lo que, bien mirado, no deja de ser un chiste con muy poca gracia.
16/10/2003 20:02 Enlace permanente. Tema: Historia

08/10/2003

Los reyes caóticos

alfonso1_batallador.gif"De Isabel y Fernando, el espíritu impera..." Bla, Bla, bla. No es ningún descubrimiento que las figuras de los Reyes Católicos fueron ensalzadas durante la dictadura fascista del general Franco que se apropió sin ningún rubor del símbolo matrimonial del yugo (por Ysabel) y las flechas (por Fernando) como representación gráfica de la unidad de España. Lo que hay de cierto en esa versión ya lo hablamos en otra ocasión así que no es menester repetirlo.

Si los Reyes Católicos fueron poco menos que canonizados (y si le queda vida suficiente para ello, tal vez tan dudoso honor le corresponda a Juan Pablo II por lo menos en lo que concierne a Isabel, la católica reina que se limitó a expulsar a los judíos en vez de organizar un buen exterminio -espero que se entienda la ironía-) sus predecesores fueron olvidados.

Ah, ¿tuvo precedentes el asunto? Pues sí. En el año 1109 se casaron Urraca I, reina de Castilla y León, y Alfonso I, rey de Aragón y Navarra, alias el Batallador. Para Urraca era su segundo matrimonio ya que previamente se había casado con Raimundo de Borgoña del que tuvo un hijo, Alfonso Raimúndez del que tendremos ocasión de hablar más adelante.

Por las cláusulas matrimoniales, Don Alfonso reinaría de hecho en Castilla y León como ya lo hacía en Aragón y Navarra lo que hubiera supuesto la unificación de casi todo el territorio cristiano con las ventajas que ello supone en una época en la que la Reconquista estaba en pleno desarrollo. Todo ello si el matrimonio hubiera salido bien... que no lo hizo.

La visión histórico-cotilla (más de lo segundo que lo primero) dice que el casamiento no podía salir bien, que la castellana era una mujer de rompe y rasga mientras que el aragonés parece que tenía otras preferencias sexuales (armarios y demás). Sin tener ni idea (ni importarme) lo que pueda haber de cierto o de falso en ello, las razones fueron otras, Doña Urraca mostraba una predilección descarada por la nobleza mientras Don Alfonso se apoyaba en los villanos (dicho sea sin ningún ánimo peyorativo) y ninguno de ellos tenía la menor intención en ceder al otro ninguna parcela en el gobierno de sus respectivos reinos. Vamos, que lo del "Tanto monta..." no funcionó en esta ocasión.

Si las disensiones matrimoniales siempre dan lugar a conflictos, pueden imaginarse cuando, además de marido y mujer, los cónyuges son reyes. Don Alfonso terminó hartándose de su real esposa y concluyó por encerrarla en la fortaleza de Castellar, lo que, evidentemente, no les gustó ni un pelo a los partidarios de Doña Urraca. Los choques entre unos y otros fueron en aumento hasta que el Papa aprovechó que el Pisuerga pasa por Valladolid y anuló el matrimonio en 1114 con la excusa de que ambos eran primos y no habían solicitado la preceptiva dispensa para esa situación. Los cinco años pasados entre el matrimonio y la anulación papal muestra bien a las claras que no era más que un pretexto para impedir que la cosa llegara a mayores.

Claro que no con ello acabaron los conflictos. Si antes fueron entre marido y mujer, ahora iban a ser entre madre e hijo (sí, esto parece un culebrón venezolano). Don Alfonso Bermúdez reinaba en Galicia y pese a los acuerdos con su mamá, ésta no tuvo el menor reparo en invadir el territorio filial con los buenos oficios del obispo Gelmírez. A la muerte de Doña Urraca, su único heredero era, no obstante, el desposeído hijo que pasó a reinar con el nombre de Alfonso VII. ¿Faltaba algo para liar la madeja? Pues sí. Don Alfonso el Batallador pretendió tener derechos a la corona de Castilla con lo que hijo y pseudopadrasto estuvieron a punto de llegar a las manos en Palencia. Por una vez primó la cordura y los buenos oficios de los prelados de ambos reinos consiguieron un acuerdo pacífico con la renuncia del Batallador a sus supuestos derechos sobre Castilla y León.

¿Es posible dar una nueva vuelta de tuerca? Lo es. Don Alfonso el Batallador falleció sin descendencia y su testamento casi logra que le diera un síncope a la nobleza aragonesa y navarra porque cedió su reino a las tres grandes órdenes militares, Santo Sepulcro, Hospitalarios y Templarios. Lógicamente ese deseo se consideró impracticable y los aragoneses eligieron por rey a Ramiro II el Monje y los navarros a García Ramírez el Restaurador. Lo que pudo haber concluido con la mayoría de los reinos cristianos unidos concluyó con una nueva separación. Tal vez por eso, a Franco y su Españaunidaddedestinoenlouniversal no le interesó recuperar la figura histórica de las andanzas de estos reyes.
08/10/2003 18:14 Enlace permanente. Tema: Historia

07/10/2003

Una historia de piratas

pirata.jpgComo muchos otros niños crecí rodeado de piratas, piratas del Caribe, de Malasia o en la Isla del Tesoro. Sandokán, Yáñez, El Corsario Negro, John Silver el Largo eran nombres tan comunes para mí como admirados y, sin embargo, eran meros héroes de ficción aunque entremezclado con sus nombres aparecían piratas reales como el Olonés o Morgan. Quizás sea cierto que somos lo que leemos (en especial en la niñez) porque desde siempre he sentido auténtica pasión por este tema. Poco a poco fui observando un cuadro que no tenía nada que ver con la versión románticamente idealizada de los novelistas. Asesinatos, pillajes, crueldades sádicas forman parte de la historia de la piratería y aparecen unidas a ellas de forma inseperable.

No obstante, hay que hacer algunos incisos. Aunque, de forma coloquial, hablamos genéricamente de piratas las diferencias entre ellos son inmensas. Por de pronto, no es lo mismo un pirata que un corsario. El corsario es un capitán provisto de una patente de corso, un documento expedido por un estado que le confería el encargo de luchar contra navíos enemigos y nunca contra los neutrales y los propios. Si era capturado, se le consideraba como un soldado enemigo. El pirata, por el contrario, no hacía distingos. Cualquier barco de cualquier nacionalidad era una presa potencial. Si era capturado acababa colgado.

Sobre el papel, la diferencia está clara. En la realidad, hubo casos de corsarios reconvertidos en piratas (la piratería en el Caribe fue apoyada por el Reino Unido y acabó volviéndose contra ellos) y viceversa (tal vez el caso más conocido sea el Morgan, que de pirata pasó a gobernador de Jamaica, título de Sir incluido).

Incluso dentro de cada categoría había diferencias. Poco tienen que ver un Olonés o un Barbanegra, auténticos ladrones y asesinos, con las personas que nos van a ocupar a continuación, el capitán Misson y su lugarteniente Caraccioli.

Poco sabemos de Misson antes de su dedicación a la piratería. Parece que era de origen provenzal aunque ni siquiera estamos seguros de que su nombre fuera ése en realidad. Sabemos que durante un viaje por Italia conoció a un fraile de nombre Caraccioli de ideas revolucionarias para su época. Ambos se embarcaron para intentar hacer realidad un sueño de una sociedad igualitaria, sin distinción de raza, nacionalidad o creencia religiosa y eso a finales del S XVII.

Después de alguna correría por el Caribe en el que, entre otras cosas, se dedicaron a apresar buques negreros para rescatar a los esclavos y convertirlos en hombres libres y miembros de su tripulación, acabaron cambiando de aires (o de mares) cruzando el Cabo de las Tormentas y afincándonse en Madagascar. Allí crearon una república a la que llamaron Libertalia ya en el S XVIII. Promulgaron un código de leyes que fue, sin duda, la legislación más avanzada socialmente de la época. Antes de la declaración de Independencia de los EEUU y de la Revolución Francesa, estos piratas proclamaron la igualdad entre todos los hombres.

Como no podía por menos de ser, renegaron de la bandera negra de la piratería y sus barcos navegaban bajo una enseña blanca con el lema "A Deo, a Libertate" (Por Dios, por la Libertad). Guiados por su ideal igualitario, Misson y Caraccioli se casaron con princesas indígenas y entre su pueblo figuraron personas de toda nación, de toda raza, de todo credo. Era un sueño hecho realidad y como tal sueño tuvo un despertar.

El capitán Misson murió durante una de sus correrías y las tribus indígenas acabaron asaltando la república igualitaria y destruyéndola. No obstante no desapareció su espíritu. El tercero al mando, un inglés de las colonias de nombre Tew consiguió salvar los documentos que había generado la república y los publicó en La Rochela. La influencia que pudo tener este experimento igualitario en los acontecimientos políticos posteriores no ha sido aún estudiada ni menos aún probada, no obstante Misson y Caraccioli son, cuando menos, la demostración de que los ideales de la declaración de Independencia de los EEUU y de la Revolución Francesa no eran nuevos, que algunas mentes se habían adelantado a su proclamación. Tal vez por ello estos piratas sean menos conocidos que un Kidd o un Teach. Su figura, mezcla de idealismo y de brutalidad, no es sencilla ni reducible a esquemas preconcebidos. Tal vez por ello, sus figuras continúan teñidas de contemporaneidad.
07/10/2003 14:17 Enlace permanente. Tema: Historia

30/09/2003

Miseria y grandeza

prado1.jpgDecir que el Prado es uno de los grandes museos del mundo mundial es no añadir nada nuevo a lo ya sabido. Que, precisamente por ese carácter extraordinario, es fuente de todo tipo de noticias y follones tampoco es un descubrimiento semejante al de la pólvora.

Desde que Fernando VII tomó la decisión de constituir con parte de las colecciones reales un museo diferenciado, las polémicas han sido constantes. Como "las cosas de Palacio van despacio" el primer problema fue el de encontrar una ubicación al nuevo museo. Después de evaluar otros posibles edificios, se pensó en el del arquitecto Juan de Villanueva construido para ser sede del Museo de Ciencias Naturales y situado en el paseo del Prado. Nueva pega. El edificio había sido empleado por las tropas francesas como establo y estaba como pueden Vds. suponer. Después de varios retrasos por aquello de que sí, la idea es muy buena y lo apoyamos; pero lo de poner dinero para arreglar el edificio, no nos parece bien... se llegó, por fin, a la restauración del edificio y a la apertura del Museo.

No pensemos en el Prado actual porque tenía más bien poco que ver con éste. Las obras expuestas eran muchas menos y, además, el Museo no tenía carácter público sino que estaba reservado para los estudiosos del arte. El público en general sólo tenía acceso un día a la semana.

El segundo gran momento del Prado llegó a consecuencia de la desamortización de Mendizábal. Con parte del patrimonio artístico incautado se fundó en Madrid un nuevo museo, el de la Trinidad cuyos fondos acabaron siendo transferidos al Prado. Esto junto con donaciones y compras, creó uno de los grandes problemas aún hoy no solucionados, el volumen de las colecciones supera el espacio para exponerlas. Otro de los grandes problemas era el de la seguridad. El personal del museo vivía en el propio edificio, lo que suponía que allí había cocinas, estufas... con el riesgo que llevaba aparejado. Tanto es así, que uno de los grandes periodistas españoles, Cavia, quiso denunciar el peligro inventándose la noticia de que un pavoroso incendio había destruido el Museo. Aunque las consecuencias de la falsa noticia supusieron un terremoto, poco se hizo para que no se convirtiera en realidad. Si bien, no hubo incendio, no podemos decir lo mismo de los robos. Una de las colecciones más importantes (y desconocidas) del Prado es El Tesoro del Delfín, la colección de objetos preciosos que heredó Felipe V de su padre, el Delfín de Francia. Parte de ese Tesoro fue robado y nunca más se ha sabido de él. El resto se expone hoy en una cámara acorazada situada en el sótano (a buenas horas...)

La Guerra Civil supuso el mayor peligro que haya sorteado el Prado. Por miedo a los bombardeos de la aviación nacional, la colección se trasladó a Valencia en donde se almacenó en las Torres de Serrano. Ante la inminente caída del legítimo gobierno republicano se condujo a Suiza donde se expuso mientras se acordaba el regreso a España que se hizo a través de una Europa inmersa ya en la II Guerra Mundial. Lo mejor que se puede decir de la honradez con la que unos y otros se comportaron (y de la suerte que hubo) es que la colección regresó prácticamente intacta.

Más problemas. El Prado era un buque insignia de la cultura española y en eso todo los gobiernos han estado de acuerdo. A todos, sin excepción, se les ha llenado la boca de dedicarle los más extrafalarios ditirambos; pero ya se sabe que "una cosa es predicar y otra cargas de trigo dar". Los problemas económicos del Prado han sido una constante durante buena parte del S XX. Como fruto de esas estrecheces, durante años los departamentos de restauración carecieron de material moderno e incluso del personal necesario. Tampoco el Prado gozó de sistemas de climatización y humidificación que permitieran la perfecta conservación de las pinturas hasta hace cuatro días, como quién dice.

No obstante, el gran problema del Prado, como ya dijimos, era y sigue siendo el espacio. La colección es tan extraordinaria en cantidad y calidad que, sencillamente, no se puede exponer por completo en el edificio de Villanueva. A lo largo de los años se ha intentado solucionar de distintas maneras, con reformas en el edificio, con cesión de obras a otros museos e instituciones (lo que se llamó "el Prado disperso") y, especialmente, con la búsqueda de otras sedes cercanas al edificio principal. Había un claro candidato, El Casón del Buen Retiro, al que se pensó transladar la obra de Goya de forma que sirviera de puente simbólico entre el Museo del Prado y el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo. No obstante, se transfirieron al Prado las colecciones del S XIX del segundo museo lo que obligó a convertir el Casón en su lugar de exposición. Como el problema continuaba igual, se buscaron nuevas sedes. Finalmente se acordó que el edificio destinado a tal fin fuera el palacio de Vistahermosa lo que hubiera supuesto el final del problema de no ser porque se metió por medio la colección Thyssen.

Por descontado, estoy muy satisfecho de que la colección Thyssen esté en España. La calidad de sus obras es un digno complemento del Prado ya que llenan alguna de las lagunas de la pinacoteca madrileña, pintores del Trescientos y del Cuatrocientos italianos, pintura holandesa, pintura alemana... pero lo que se hizo en aquel momento fue un insulto al Prado, prolongar el problema del espacio cuando por fin iba a solucionarse.

Ahora se está actuando en una doble dirección, la adecuación del claustro de los Jerónimos (con una nueva polémica incluida por el edificio que lo va a cubrir y que, en mi opinión personal, va a ser un engendro arquitectónico que no pega ni con cola con el entorno actual) y el uso por el Prado del Museo del Ejército, otro de los restos del antiguo palacio del Buen Retiro (el otro es El Casón). Si finalmente se llega a hacer así, el Prado habrá conseguido solucionar su gran problema como se solucionaron los anteriores, pero después de tantos intentos fallidos la verdad es que me lo creeré cuando lo vea.
30/09/2003 12:36 Enlace permanente. Tema: Historia

29/09/2003

El fondo y la nada

warhol-sm.jpgEste año hubiera debido conmemorarse el 75 aniversario del nacimiento de Warhol. No obstante, parece que sus "quince minutos de popularidad" ya han pasado. En este país, sólo un pequeño museo de Arte Contemporáneo, la Fundación Díaz-Caneja de Palencia, ha celebrado una exposición sobre The Factory en recuerdo del artista estadounidense, tan popular en otro tiempo y, parece, tan ignorado en la actualidad.

Decimos por aquí que "O calvo o tres pelucas". Posiblemente ni mereció su elevación a los altares en los 60 y 70 ni el ostracismo actual aunque la propia personalidad del artista no es ajena a este vaivén. Para entender a Andrew Warhola (su verdadero nombre) debemos conocer su vida, los difíciles comienzos del hijo de un emigrante eslovaco que nunca tuvo una posición acomodada. No es sorprendente que Warhol amara el dinero y la popularidad. Desde niño, según dicen sus biógrafos, coleccionaba autógrafos y fotografías de famosos en general y estrellas de cine en particular, una tendencia a la mitomanía que sería una constante en su obra.

Se adscribió al popular art o, de forma abreviada, pop-art, una corriente artística nacida en el Reino Unido que propugnaba el empleo de formas de expresión ligadas a la publicidad, al cómic... en suma, a la llamada cultura popular. Warhol no fue el inventor del pop-art como se ha dicho en ocasiones, pero sí su representante más conocido. Admirador de Salvador Dalí ("Avida dollars" según el acrónimo con el que le rebautizó uno de sus ex-amigos surrealistas) y del dadaísta Duchamp, Warhol supo, como ellos, hacer de su vida un escándalo permanente y, por tanto, merecer la continua atención pública. Sus "boutades" son innumerables. Se recuerda su aparente desprecio por el Arte antiguo, sus declaraciones de que lo más hermoso que había visto en Florencia era un Mac Donalds, su visita al museo del Prado que duró apenas diez minutos (y eso porque se paró a hablar con un copista)... y por la aparente minusvaloración de su propia obra de la que llegó a decir que era mera apariencia, que estaba todo en la superficie y que no tenía nada en el fondo.

Todo esto, recordado hoy en día, puede causar repulsa, pero no es más que una reacción a las críticas al pop-art y una contestación a otros movimientos artísticos del convulso S XX. Al pop-art (que se oponía, en general, a la abstracción se le acusaba de antiguo, de involucionar a formas del pasado), Warhol quería demostrar que emplear la figuración no tiene porqué equivaler al empleo de fórmulas anteriores. De forma similar, los artista pop se reían de las pretensiones intelectuales de otros movimientos del S XX que ambicionaban, ni más ni menos, cambiar el mundo, que ponían énfasis en el mensaje olvidando la forma bajo la que éste se presentaba.

Para el pop-art, según lo entendía Warhol, no hay pretensión de cambiar nada, no hay mensaje pero tampoco es una forma de expresion antigua. Los experimentos cinematográficos de Warhol tal vez sean la mejor prueba de su capacidad de investigar nuevos lenguajes. Curiosamente, muchas de las "innovaciones" de la tendencia actual conocida como dogma (y que a algunos críticos les parecen profundamente revolucionarias) como el empleo de actores no profesionales, la inexistencia de guión previo y su substitución por la capacidad de improvisar... ya habían sido puestas en práctica por Warhol hace casi cuarenta años.

No obstante, sus obras más conocidas, las series dedicadas a estrellas de cine, cantantes, políticos, objetos de la vida cotidiana... casi idénticos entre sí salvo por los cambios de color ¿añadían algo a la expresión artística? Tal vez el mayor contrasentido del pop-art sea ése. No querían tener mensaje y sólo valoraban la forma de expresión y, sin embargo, si algo ha quedado de ese movimiento es el mensaje de valoración de la cultura popular y de los objetos cotidianos. Querían innovar las formas de expresión y no lo lograron. Al final, el mayor atractivo de Warhol era su propia vida. Cuando ésta concluyó, sólo quedó el olvido.
29/09/2003 13:33 Enlace permanente. Tema: Historia

22/09/2003

Una recomendación

Afortunadamente, este bendito mundo de Internet es un reflejo de la vida real (aunque alguno no se entere). Así, no sólo nos podemos encontrar con los mayores disparates históricos que imaginarse pueda (e incluso algunos que no llega ni a imaginarse) sino que también aparecen historiadores dispuestos a ofrecer la otra cara de la moneda. La última incorporación, absolutamente recomendable e imprescindible, es la de Julio Arrieta que, además de periodista y escéptico como él mismo afirma en la presentación de su blog, es arqueólogo y un gran tipo. Pues eso, que no se la pierdan o lo lamentarán. El que avisa no es traidor, el que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija y al que madruga Dios le ayuda.
22/09/2003 19:41 Enlace permanente. Tema: Historia

17/09/2003

Dosrius

"Si vis pacem, para bellum" (Si quieres la paz, prepara la guerra) dice el adagio latino. Durante mucho tiempo, demasiado, la Historia se entendió como la narración de los grandes acontecimientos como las batallas. Añadamos componentes literarios y una elevada dosis de autobombo y tendremos una idea de qué valor tiene la mayoría de la historiografía clásica. La mayoría de los historiadores no tenía el menor reparo en inventarse discursos del personaje X, en aceptar como verídico cualquier relato legendario o, incluso, en tergiversar la realidad con tal de aumentar el interés del relato. En realidad, tenían más de novelistas que de historiadores.

Con esa concepción de la práctica histórica, la tentación de halagar al poderoso estaba siempre presente. Son famosos los relatos de la batalla de Kadesh que enfrentó a egipcios e hititas y conservados en las dos versiones contrapuestas. Misteriosamente, la batalla de Kadesh fue algo así como el precedente de las noches electorales españolas porque, de forma cuasi milagrosa, ambos bandos se adjudicaron la victoria.

Por supuesto, si la propia nación tenía una política expansionista la guerra era completamente justificable y el caído se convertía en un héroe ("Dulce et decorum est pro patria mori" -Es dulce y honroso morir por la patria- que escribió aquel poeta latino que no tuvo el menor reparo en huir de una batalla dejando que fueran otros los que alcanzaran una muerte tan dulce y honorable).

Hoy, cuando comprendemos que las batallas son siempre una catástrofe y cuando esperamos el momento en que se fundan los carros de combate para hacer rejas de arado (actualización de una frase bíblica) la época en que la guerra era algo cotidiano parece muy lejana hasta que descubrimientos como el de Dosrius (Mataró-Barcelona) vuelve a ponernos frente a uno de los jinetes del Apocalipsis y a plantearnos la duda de si la violencia no es algo consubstancial al ser humano.

Dosrius es una cueva artificial, un sepulcro excavado en la roca. A imitación de las tumbas de corredor megalíticas, consta de una cámara sepulcral y un corredor de acceso. Ante el monumento se localizaron lajas megalíticas que, al parecer, estaban en posición vertical, pero lo importante es el contenido de la cámara sepulcral. Los arqueólogos se encontraron con 25.000 restos óseos correspondientes a unos 160 individuos de ambos sexos y que tenían en común su juventud. También se localizaron 68 puntas de flecha de sílex. La datación por C-14, por dendocronología (ya es sabido que los troncos de árboles presentan un anillo de crecimiento al año. Tal vez lo sea menos que ese anillo no es uniforme, que depende de si el año fue seco, de si llovió abundantemente... Eso crea una secuencia que puede compararse con otros troncos ya datados y establecer su contemporaneidad) y por cronología comparada (en este caso, el tipo de cerámica idéntico a otros ya datados) establece una fecha de 3.000 a. de C.

La reconstrucción de lo sucedido arroja pocas dudas. Estamos ante los restos de una batalla prehistórica, ante los cuerpos de los jóvenes que murieron en ella y muchos a consecuencia de los impactos de flecha. Antes de los años de los grandes imperios ya se combatía. No sabemos quiénes, por qué, ni siquiera el dónde ya que no hay restos de ningún lugar de población cercano que pueda asociarse con una batalla de la importancia que sin duda tuvo ésta. Sólo tenemos respuesta al cómo y al cuándo al igual que en otros yacimientos europeos semejantes a éste. Tal vez también hubiera poetas que cantaran las hazañas de los héroes, tal vez algún cacique tribal justificara aquella guerra como necesaria por motivos peregrinos. No lo sabemos. Sólo que estos restos continúan transmitiendo un mensaje mudo e inmutable a través del tiempo, la guerra es siempre muerte y, por tanto, debe ser siempre aborrecida. Lástima que haya tantos mandamases dispuestos a seguir prestando oídos a los adagios latinos, tantos oídos sordos a Dosrius.
17/09/2003 13:26 Enlace permanente. Tema: Historia

16/09/2003

Cuando los dioses se enojaban

La mal llamada gripe española, el SIDA o la neumonía asiática son sólo unos pocos ejemplos de pandemias en el siglo pasado y el actual. Si hoy, cuando conocemos los mecanismos de transmisión de las enfermedades, cuando la alimentación y la higiene de la mayoría de la población del occidente desarrollado son adecuadas, cuando los avances médicos permiten investigar tratamientos adecuados... esas epidemias, sin embargo, continúan causando pavor.

Podemos imaginarnos qué efectos tuvieron las grandes plagas en la antigüedad cuando esos factores positivos no existían. La primera explicación fue la cólera de los dioses. Los dioses creados por los hombres a su imagen y semejanza estaban sujetos a emociones humanas como la ira y se manifestaba en esta forma. Cuando una enfermedad asolaba una zona comenzaban los sacrificios, las ceremonias propiciatorias para calmar el enojo de las divinidades, para recuperar su favor.

Aunque al hablar de las grandes plagas lo primero que se viene a la mente es la Peste Negra que asoló casi toda Europa en el S XIV no fue ni la primera ni la última, aunque sí posiblemente la que tuvo mayores consecuencias de todo tipo. Si bien al referirnos a estas epidemias se habla de forma genérica de pestes no debemos pensar en que todas ellas fueran causadas por el bacilo de la peste bubónica. De hecho, muchas de ellas no se sabe a qué enfermedad correspondían sin que podamos excluir que alguna de esas pestes correspondiera a la coincidencia de dos o más enfermedades distintas.

Por empezar por algún sitio, la Atenas de Pericles fue debastada por la llamada Peste de Atenas descrita por Tucídides en la Historia de la Guerra del Peloponeso. Una de sus víctimas fue el propio Pericles. Otra de las víctimas insignes de posteriores epidemias fue el emperador romano Marco Aurelio como también, siglos después, el rey Alfonso XI de Castilla, lo que demuestra que nadie estaba a salvo del peligro.

No obstante, el principal efecto de las pandemias no fue la desaparición de grandes estadistas como los antes citados, ni siquiera su influencia en el desarrollo de las campañas bélicas. Por ejemplo, parece ser que la razón por la que los Hunos no llegaron a invadir Roma no reside en la intervención del Papa Honorio sino en que el ejército "bárbaro" había sido diezmado por el paludismo. Otro ejemplo, las tropas persas y bizantinas no pudieron frenar a los ejércitos árabes al comienzo de la expansión islámica al haber sido diezmadas por otra enfermedad aunque en este caso no hay acuerdo entre los médicos en identificarla.

Veamos el caso de la Peste Negra (en este caso sí se trataba de peste bubónica) que asoló Europa en el S XIV. No afectó a toda Europa ni en las zonas que la padecieron alcanzó la misma virulencia. En algunos lugares se habla de una mortalidad de un tercio de la población, en otros incluso de las 9/10 partes. Lógicamente, por la acumulación de población, la infección y por tanto la mortalidad (muy pocos de los enfermos sanaban) fue mayor en las ciudades y en las zonas rurales más ricas y menor en las zonas rurales más aisladas. No obstante, una vez superada la epidemia fueron las zonas rurales aisladas las que sufrieron una mayor despoblación ¿por qué este contrasentido? Porque los fallecimientos masivos habían dejado vacantes múltiples empleos urbanos y explotaciones agrícolas y ganaderas más ricas que las de las zonas rurales aisladas lo que motivó un movimiento migratorio para ocupar unos y otras. A partir de ese momento se rompe el equilibrio entre zonas rurales y urbanas para pasar a un predominio de las segundas que conformó formas políticas, sociales y económicas distintas.

También la lucha contra la epidemia supuso un paso del estadio mítico a un estadio precientífico. Si al comienzo la plaga se interpretó bien como un castigo celestial (de ahí las procesiones de disciplinantes que pedían perdón por los supuestos pecados) bien como un envenenamiento ocasionado por los judíos (de ahí las matanzas de judíos que tuvieron lugar en este momento) pronto se pasó a explicaciones menos alucidas aunque no por ello menos erróneas. La que terminó imponiéndose es la de la corrupción del aire que si bien estaba alejada de la realidad al menos supuso la adopción de medidas de profilaxis adecuadas como el aislamiento de los enfermos o la quema de las ropas y los objetos personales de los muertos.

Aunque más famosa, no fue la última. Todavía en el S XVII Londres fue asolada por una nueva plaga de Peste Negra que motivó la muerte o la huida de casi la mitad de la población e incluso en el S XIX Madrid sufrió una epidemia de tifus del que se culpó (no había judíos a los que colgar el sambenito) a los frailes y sacerdotes que envenenaron el agua de la capital. El resultado fue el previsible, una matanza.

La última gran pandemia de la historia de occidente (hay que recordar también los efectos de las enfermedades endémicas europeas como la viruela en las poblaciones nativas americanas) ha sido la mal llamada gripe española (en realidad surgió en Norteamérica y vino a Europa con las tropas estadounidenses que combatieron en la I Guerra Mundial). Su efecto en una población que ya padecía las privaciones de tres años de guerra fue letal. Este tipo de enfermedades víricas, muy contagiosas y de alta mortalidad son la pesadilla de los expertos en pandemias. El temor de que vuelva a aparecer la gripe española o la más letal de las plagas, la llamada Peste Roja que tenía una mortalidad, según las crónicas contemporáneas, de casi el 100% de los afectados y que no parece corresponder a ninguna enfermedad conocida hoy en día, está ahí, en nuestra memoria colectiva, alimentando nuestros temores atávicos.
16/09/2003 13:11 Enlace permanente. Tema: Historia

13/09/2003

Andrea Mantegna

Tal día como hoy, pero en 1506, falleció uno de los grandes pintores de la Historia del Arte, Andrea Mantegna. Su nombre, eclipsado durante largo tiempo por los posteriores artistas del Quinientos italiano como da Vinci, Miguel Ángel, Rafael o Tiziano, es objeto de renovada atención.

Discípulo e hijo adoptivo del pintor Squarcione compartió con éste el amor por la antigüedad clásica (se sabe que Squarcione coleccionaba objetos arqueológicos) lo que en un primer momento le lleva a conferir a sus figuras una extraordinaria monumentalidad. Los personajes de sus obras parecen esculturas pintadas. Añade como fondos arquitectura de líneas clásicas aunque siempre con una visión personal que a veces hace que, a veces, semejen más un visión de pesadilla que una edificación real. Tal vez el mejor ejemplo sea el San Sebastián de Viena.

También realizó estudios de perspectiva que son palpables en dos obras de pequeño tamaño pero que hoy están consideradas como obras maestras de la Historia de la Pintura, el Tránsito de la Virgen de Madrid y el Cristo Muerto de Milán.

Si de la primera llama la atención el juego de perspectivas entre el espacio interior articulado en torno a la Virgen yacente y el espacio exterior visible a través de la ventana, en el segundo llama la atención la atrevida perspectiva desde los pies de Cristo Muerto. Así permite la contemplación de todas las heridas. Sorprende el verismo de la imagen, este Cristo verdoso, macilento, de vientre hundido no es el Cristo que va a resucitar, es un cadáver patético. Tal vez sólo el Bramantino se atrevió a ir más lejos con su Cristo Resucitado de la Colección Thyssen que, pese al nombre, es una figura cuasi putrefacta.

Sus juegos de perspectiva que llegan hasta el trampantojo, el engaño del espectador, influirá en el movimiento artístico que sucedió al Renacimiento, el Manierismo.

Hoy lejos de nombres mejor tratados por la fama, de modas artísticas, Mantegna nos aparece como uno de los más grandes. Su obra, reducida en número, sigue siendo motivo para el asombro y continúa emocionándonos, suscitando en el espectador sentimientos imperecederos.
13/09/2003 13:08 Enlace permanente. Tema: Historia

01/09/2003

Nayaf y Kerbala

El brutal atentado del pasado viernes en Irak me trae a la memoria una célebre frase: "El que sólo conoce su religión no conoce ninguna religión". No deja de ser trágico que en nombre de cualquier religión que, supuestamente y atendiendo a su etimología debiera ser un motivo de unión, sucedan matanzas tan crueles como ésta.

Los nombres de chiítas y suníes andan en boca de todos los informadores, pero ¿sabemos qué designan? ¿qué son? ¿cuáles son sus diferencias? ¿por qué Nayaf y Kerbala son ciudades tan importantes para los chiítas?

La división entre ambos grupos arranca de la sucesión del profeta Mahoma. Para unos musulmanes, el único requisito que debía cumplir el sucesor de Mohamed (Mahoma) era el que mediante una vida piadosa, la persona se hubiera hecho merecedora de ello. Para otros, era indispensable que tuviera su sangre. Parece que el profeta aspiraba a ser sucedido por su sobrino y yerno Alí ben Abu Taleb, pero, a la muerte de su tío, era aún demasiado joven a los ojos de muchos musulmanes, así que no fue su inmediato sucesor pese al apoyo que le prestaron los partidarios de que este honor fuera hereditario. Esos miembros del partido de Alí (shiat Alí) son los chiítas.

La cosa pudo no haber llegado a mayores ya que Ali ben Abu Taleb sí terminó siendo elegido como imán; pero lo que comenzó siendo una discrepancia sobre la sucesión de Mohamed terminó en diferencias doctrinales y, además, Alí fue asesinado en Nayaf durante la oración del viernes en el año 661 de la era cristiana, lo que desató nuevamente el problema sucesorio. Para los chiítas, el imán legítimo debía ser miembro de su familia por lo que apoyaron a sus hijos, Huseín y Abbas. No obstante, ambos murieron en la batalla de Kerbala en el 680. En esta localidad están enterrados el padre y sus dos hijos lo que explica su carácter de ciudad santa.

Para los chiítas no ha habido más que doce imanes legítimos. El último, Mohamed al Mahdi que, según la tradición, desapareció en el año 878 regresará como Mesías en el Fin del Mundo. Hasta entonces, nadie puede pretender de forma legítima el ser sucesor del profeta.

Decíamos que esto que en principio era una cuestión sucesoria acabó en discrepancias ideológicas. Para los chiítas la verdad de la que debe emanar toda interpretación religiosa pero también todas las normas sociales, legislativas... es el Corán. Por el contrario, sus adversarios aceptan también la Suna (de ahí su denominación de sunitas), la vida del profeta Mohamed y, en especial, los Hadices, los dichos atribuidos al profeta.

Si bien en Occidente y a raíz de la Revolución iraní se tiende a identificar integrismo islámico con los chiítas, en realidad los primeros movimientos integristas musulmanes del S XX surgen dentro de la tendencia mayoritaria en el Islam, el Sunismo (según las diversas fuentes, entre un 80 y un 90% de los musulmanes son sunitas). Aunque minoritarios dentro del Islam, los chiítas son mayoritarios en Irán e Irak aunque en este último país fueron duramente perseguidos por Sadam Huseín que pertenecía a una familia sunita aunque él personalmente oscilaba entre el ateísmo y el integrismo suní, según la imagen que le conviniera dar en cada momento.

Sabedor de que su régimen no era bien visto por la mayoría chiíta prohibió sus ceremonias religiosas como la peregrinación a Kerbala en la que algunos fieles se hieren a sí mismos con espadas en recuerdo del martirio sufrido por Huseín. Después de la derrota iraquí en la I Guerra del Golfo, se produjeron levantamiento de la población chií que fueron reprimidos por Sadam de la forma acostumbrada (es decir, asesinando o encarcelando a todo sospechoso de haber participado en la revuelta). Occidente, como siempre, estaba demasiado ocupado mirando para otro lado... hasta que interesó derrocar a Sadam momento en el que se recordaron todos esos actos y otros tales como el gaseamiento de los kurdos con las substancias químicas vendidas por los civilizados países occidentales. Curiosamente (bueno, en realidad no tiene nada de sorprendente) otros genocidios como el de los judíos bagdadíes ahorcados en las farolas de la capital por una multitud perfectamente dirigida por el poder, no fueron recordados.

Varios líderes chiítas tuvieron que exiliarse hasta que el derrocamiento de Sadam les permitió el regreso en lo que parecía el primer paso para la normalización de Irak, pero los asesinatos y atentados sufridos por alguno de ellos demuestra que la minoría suní que gobernaba el país a través del partido Baas no está dispuesta a renunciar a el poder fácilmente. Para ello deben poner en práctica los dos principios fundamentales de cualquier revolución "cuanto peor sea la situación, mejor para la revolución" y "hay que eliminar las alternativas para que no haya más que una salida, la revolución".

Éste es el avispero iraquí, una mezcolanza de historia antigua y de política actual, una encrucijada de odios pasados y presentes que parece no interesarla a nadie... excepto en lo que respecta al peligro perfectamente real de que muera algún militar español.
01/09/2003 19:20 Enlace permanente. Tema: Historia

29/08/2003

Palabras ¿inocentes?

El reciente ataque de un hacker contra un blog que se había caracterizado por sus ácidas críticas a otras bitácoras, me ha traído al recuerdo unos hechos históricos no del todo bien conocidos.

Recuerdo que al estudiar historia en el Instituto llegamos a la Alemania hitleriana. El profesor nos fue exponiendo la serie de causas que explicaban cómo ese horror pudo llegar no sólo a producirse sino a llegar al poder por medios democráticos, es decir, con el apoyo del pueblo alemán. Por supuesto, hablamos del desencanto por la derrota alemana durante la I Guerra Mundial y la consiguiente humillación nacional del Tratado de Versalles; de la grave crisis económica que se produjo como consecuencia de la quiebra bursátil de 1.929; del miedo a una nueva revolución comunista como la frustrada intentona de Rosa Luxemburgo; del supuesto agotamiento de las fórmulas democráticas de la República de Weimar... y del nazismo como redención de todo ello.

Sin embargo, ya entonces pensé que eso explicaba muchas cosas, pero no todo. Por ejemplo, ¿por qué el antisemitismo visceral del nazismo que condujo a los abyectos campos de exterminio? Así lo pregunté y el profesor me explicó que la vox populi (que no siempre es vox dei y no lo fue en este caso) achacaba a los judíos todos los males. Si Alemania había sido derrotada en la I Guerra Mundial es porque los judíos la habían traicionado, los judíos eran los principales propagandistas del comunismo, los banqueros judíos eran los responsables de la grave crisis económica... así hasta ad infinitum o, mejor dicho, ad nauseam.

Entonces era más conformista y la pregunta que hubiera debido de formular no me vino entonces a la mente. Por supuesto esa cuestión hubiera debido ser ¿por qué la opinión pública alemana señalaba a los judíos como culpables de esos males?

No fue hasta años más tarde cuando me di cuenta de los paralelismos entre el antisemitismo nazi y el affaire Dreyfus, el capitán francés (y judío) falsamente acusado de espionaje a favor de Alemania y condenado, por ello, a reclusión en la Isla del Diablo. Los judíos alemanes (y después los austríacos, los polacos, los holandeses, los rusos...) y el capitán francés fueron perfectos chivos expiatorios que podían ser conducidos al sacrificio puesto que existía una nada soterrada corriente de antisemistismo no sólo en Alemania, sino en toda Europa. Un judío era mucho más fácil de ser aceptado como culpable puesto que todos sabían la capacidad de traición, de venderse al mejor postor... de los miembros de su "raza".

Como siempre en Historia, cada nueva respuesta lleva implícita una pregunta ¿por qué ese antisemitismo generalizado? La primera respuesta que encontré fue "Los Protocolos de los Sabios de Sión" una supuesta descripción del plan de los judíos para hacerse con el gobierno mundial y que había alimentado el odio antisemita desde su publicación en la Rusia zarista. El que su lectura hoy en día suponga el asombro de que tal sarta de imbecilidades pudiera ser tomada en consideración por alguien no quita que en su día fuera aceptado como auténtica. No obstante, lo burdo de tal discurso hizo que me planteara si realmente "Los Protocolos..." habían sido causa del antisemitismo o una consecuencia que había retroalimentado el odio del que nacieron.

La historia europea ilustra una larga serie de pogromos, de expulsiones, de medidas contrarias a los judíos... mucho antes de que se publicaran "Los Protocolos..." y, por supuesto, mucho antes de que existiera un tal Hitler. Las razones para ello son complejas. Está la consideración del extraño como una amenaza; pero también el cristianismo colaboró de forma decisiva con ese antisemitismo. Los relatos evangélicos (aunque con diferencias en el grado) responsabilizan al pueblo judío ni más ni menos que del asesinato del, para ellos, Hijo de Dios mientras presentan al "gobernador" (en realidad, prefecto)romano Poncio Pilato como favorable a su perdón. Lo del Caiga su sangre sobre nuestra cabeza y la de nuestros hijos tendría repercusiones a lo largo de muchos siglos. De hecho, hasta fechas muy recientes los católicos rezaban por el perdón de la "perfidia judaica" todavía en recuerdo de aquellos supuestos "hechos".

No obstante, a la vez que veía similitudes entre el antisemitismo nazi y el antisemitismo tradicional, veía también sus diferencias. La principal es que en el antisemitismo tradicional el judío es despreciable por ser miembro del pueblo que había asesinado al Hijo de Dios. En el antisemitismo nazi, el judío es despreciable por no ser miembro de la raza superior, los arios.

¿Por qué esa diferencia? La respuesta está en un obscuro escrito austríaco, un ex-monje cisterciense de la Abadía de la Santa Cruz de Viena llamado Adolfo José Lanz, que recibió en ellas clases de Nivard Schögl, un notorio antisemita que achacaba a los judíos el sentirse el pueblo elegido por Dios y, como tales, superiores a los otros pueblos.

Lanz recibió esa doctrina y realizó una confusa mezcolanza entre ese antisemitismo y las leyendas medievales del Grial y de la historia de las Órdenes Militares con la antigua mitología nórdica. Cuando abandonó el convento por amor a una dama apellidada von Liebenfels, se hizo llamar doctor Georg Lancz von Liebenfels y comenzó a propagar una nueva justificación para el antisemitismo. Había dos clases de hombres, los Asings (nombre tomado de los Edda) o Arios y los Simiescos. Ambos procedían de evoluciones diversas y se distinguían por el aspecto físico. Los Asings eran altos, de pelo rubio y ojos azules y, por descontando, eran superiores a los Simescos. La mezcla de ambas razas sólo podía causar perjuicios a los Asings y por tanto había que evitar la mezcla de sangre incluso mediante la castración de los Simiescos. Pretendió la creación de una nueva orden militar sólo para Asings, la Orden del Templo Nuevo que liberaría el cristianismo de las influencias judías y crearía una nueva raza pura. Como emblema de esa Orden eligió la cruz gamada.

Plasmó sus ideas en una publicación periódica "Los cuadernos de la Ostara", una biblioteca para hombres rubios y de ojos azules. En 1909, un joven de aspecto desastrado le visitó en su vivienda. Era un ferviente admirador de "Los cuadernos..." y de su ideario; pero le faltaban unos números que no había podido conseguir en el quiosco cercano a su pensión. Lanz sintió lástima de aquel joven y le regaló las revistas atrasadas. Aquel joven se llamaba Adolf Hitler.

Las tesis de Lanz eran ridículas (tanto es así que Hitler le devolvió el favor 30 años después prohibiéndole publicar sus ideas y no mencionándole en ninguno de sus escritos) pero encontraron eco en aquel joven y, a través de él, en una sociedad ya predispuesta por un antisemitismo secular.

Lanz no mató a ningún judío; pero ¿era completamente inocente del Holocausto? La respuesta a esa pregunta supera el cometido de la Historia; pero, como hombre, cuando se siembran odios, cuando se crea el caldo de cultivo contra alguien mediante insultos y falsedades siempre se corre el peligro de que alguien ponga en práctica lo que antes sólo eran palabras.

Para saber más: Andics, Hellmunt. Historia del antisemitismo. Ibérico Europea de Ediciones S.A. Colección Nuestro Siglo. Bilbao, 1969.
29/08/2003 19:50 Enlace permanente. Tema: Historia

22/08/2003

Toumaï y el onanismo mental

Decíamos en otra historia que no tenemos miedo a la ruptura de supuestos paradigmas, que, para ello, basta con aportar pruebas que demuestren que las nuevas teorías son superiores a las antiguas.

En estos días, se ha demostrado esa aseveración. La publicación del hallazgo de un fósil de homínido datado en 6-7 millones de años en el Chad supone un auténtico terremoto en el campo de la paleontropología. Toumaï, como ha sido bautizado el fósil, no sólo rompe la barrera geográfica y temporal para los homínidos (ya que estábamos hablando hasta ahora de unos 5 millones de años en la zona de África Oriental), sino que también en sí mismo plantea problemas por su mezcla de características "antiguas" (cresta sagital, pequeña capacidad craneal) y "modernas" (arco superciliar, dientes de tamaño reducido).

Así, las dudas que se plantean es cuándo y dónde se produjo la separación entre simios y homínidos y si esa separación fue lenta o repentina (entiéndanse ambos términos en un sentido evolutivo). De momento ambas dudas quedan sin respuesta, como las relacionadas con si Sahelantrophus Tchadiensis era cuadrúpedo total, cuadrúpedo con posibilidad de bipedismo ocasional o bípedo. Sólo los nuevos hallazgos podrán responder a estas cuestiones.

Pero, aparte de la importancia excepcional de Toumaï, me interesaba hacer una reflexión sobre los paradigmas y las afirmaciones extraordinarias. Con fecuencia los propagandistas de la Pseudohistoria se comparan a sí mismos con Galileos, Sáenz de Sautuola... en el sentido de que la gente se ríe de ellos como de éstos, pero que el paso del tiempo demostró que tenían razón. Sí y no. El paso del tiempo no demostró absolutamente nada, fueron las pruebas aportadas las que lo hicieron. Ahí está el quid de la cuestión. Toumaï no se ha aceptado (de momento, como toda publicación científica está sujeta a crítica y revisión) porque sí, sino por una serie de evidencias anatómicas, de datación por comparación con la fauna circundante... Y ahí es dónde está la diferencia, la enorme diferencia entre Sáenz de Sautuola y ellos.

Las pruebas de realización de pinturas en el Paleolítico fueron apareciendo y terminaron por vencer las críticas iniciales. Las pruebas de civilizaciones en -10.000 a. de C. continúan sin aparecer por parte alguna y, si lo hicieran algún día, esa idea sería aceptada. Aunque sus propagandistas aseguren que no se toma en consideración esa teoría por revolucionaria, por inmovilismo histórico; en realidad, un homínido chadiense de hace 7 millones de años lo es mucho más y ahí está.

Pretenden acallar las críticas con esas referencias a las risas contra Colón, Galileo... No estaría de más que aprendieran del caso de Toumaï, cuyo descubrimiento se ha silenciado durante un año hasta que los descubridores pudieron presentar una evidencia suficiente. Claro que si hicieran gala de la misma prudencia y rigor metodológico, nunca llegarían a publicar nada.

La diferencia entre afirmaciones con pruebas y elucubraciones mentales es lo que explica que nadie los tome en serio mientras que Toumaï ha merecido llamadas en portada en todos los diarios (no sólo en las publicaciones científicas) y amplios artículos, algunos de gran calidad.
22/08/2003 18:58 Enlace permanente. Tema: Historia

7Q5

Aunque el título puede hacer pensar en una película de Bond, James Bond esas cifras y esa letra se refieren a algo aún más complejo que el espionaje, la Papirología.

El otro día (26-X), el periódico El Correo publicó un artículo con cuyo contenido tengo que mostrar mi desacuerdo. Aunque ya he escrito la pertinente Carta al Director, la necesaria brevedad en ese tipo de correspondencia me obliga a ser un poco más explícito en este comentario.

7Q5 es el nombre con el que se conoce el fragmento de papiro número 5 encontrado en la cueva número 7 de Qumrán. Es, por tanto, uno de los llamados Manuscritos del Mar Muerto, quizás el asunto sobre el que se han escrito más estupideces en el S XX. Aclaro que la discusión sobre este fragmento no entra en esa categoría, para mí parte de una afirmación errónea, pero no es una estupidez. Al escribir ese calificativo estaba pensando en las numerosas afirmaciones del tipo "según los Manuscritos de Qumrán, Jesús se casó con María Magdalena" o "según los Manuscritos del Mar Muerto, la figura de Jesús estaba anticipada por el llamado Maestro de Justicia". En realidad, en los textos de Qumrán no hay la menor mención al cristianismo ni a ninguna de sus figuras y el llamado Maestro de Justicia es completamente distinto a Jesús (aquél no murió crucificado como erróneamente se afirma).

Por tanto, los Manuscritos son importantísimos para conocer la historia del Judaísmo pero lo son mucho menos para la del Cristianismo (sí la tiene para conocer el contexto en el que surgió, pero, como ya dije, no hay la menor mención ni a Jesús ni a ninguna otra persona relacionada con el Cristianismo) o, por lo menos, eso se creía hasta que el papirólogo español, padre José O´Callaghan lanzó una bomba, el texto de 7Q5 era un fragmento del Evangelio de Marcos. Dado que el texto tenía que ser anterior a la Guerra Judía (y por el tipo de letra se le considera al texto 7Q5 como de los años 50 a. de C.-50 d. de C.), eso suponía tener que adelantar la fecha de composición del más temprano de los Evangelios que, antes se creía como del año 67-75 de nuestra era.

¿Es eso cierto? Veamos una descripción de 7Q5, presenta cinco líneas de texto escrito en caracteres griegos, de las que la primera es ilegible. En las cuatro restantes sólo hay 10 letras seguras y una palabra completa kai (y) en la tercera línea. No es mucho, pero se han identificado fragmentos como pertenecientes a un texto determinado con menos aún. El problema no es eso, sino en la transcripción realizada por el padre O´Callaghan y aceptada por el papirólogo alemán Thiede. Por ejemplo, en la segunda línea leen Ypsilón-Tau-Omega-Ny Eta, es decir, uton e, lo que concuerda con el texto marquiano (Marcos 6, 52-53) ...[a]uton ê... El problema es que otros papirólogos como los australianos Pickering y Cook hacen una transcripción completamente distinta: Ilegible-Tau-Omega-Iota Alfa, es decir, toi a. La mayoría de los papirólogos niegan que la cuarta letra que está incompleta pueda ser una Ny, y, por tanto, el texto no corresponde con el de Marcos.

Supongamos, no obstante, que O´Callaghan y Thiede están en lo cierto. Aun así, el texto no corresponde al del evangelio de Marcos que nos ha llegado por copias antiguas porque faltarían, para poder cuadrar el texto conservado de 7Q5 con su posición de las letras con el de Marcos, al menos la expresión epi tên gên. Por todo ello, hoy pocos papirólogos aceptan la identificación propuesta y se inclinan por su correspondencia con un texto desconocido.

Como vemos, la aseveración de que 7Q5 permita demostrar una composición más temprana de los Evangelios de lo que se venía sosteniendo hasta la fecha es insostenible.
22/08/2003 18:53 Enlace permanente. Tema: Historia

La navaja de Occam y la cuchilla del doctor Guillotin

Hablaba el otro día de la concatenación de causas y efectos. Para explicar un poco más este tema absolutamente transcendental en una concepción moderna de la Historia nos fijaremos en el ejemplo de la Revolución Francesa.

¿Qué causó la Revolución Francesa? La respuesta podemos pensar que es muy sencilla, la hemos visto en cientos de películas y en la literatura más o menos histórica, la miseria tanto del campesinado como del proletariado urbano. Sin embargo, esa situación no era muy distinta en Alemania o en el Reino Unido. Tampoco en la propia Francia era una novedad. Ya se habían producido con anterioridad revueltas campesinas como la conocida como La Fronda bajo el reinado de Luis XIV pero ninguna tuvo la transcendencia de la Revolución que acabó con el reinado y la vida de Luis XVI. ¿Dónde está la diferencia?

La diferencia está en una multiplicidad de causas que van desde la fimosis de Luis XVI y un cambio en la moda de la época hasta las ideas políticas que denunciaban el Antiguo Régimen como algo obsoleto con lo que había que acabar cuanto antes mejor. No todas esas causas tienen obviamente la misma importancia. Si Luis XVI no hubiera padecido de fimosis o se hubiera hecho operar a tiempo, quizás la reina María Antonia (más conocida con el barbarismo de María Antonieta) no se hubiera cansado de esperar la consumación del matrimonio y no se habría dedicado a la busca y captura de amantes con el consiguiente desprestigio de la persona de ambos monarcas; pero también es posible que de no mediar esa situación la situación hubiera sido la misma. De igual forma, aunque no hubiera existido el cambio en la moda que desterró el uso de los bordados de Lion dejando en la miseria a los trabajadores de las hilaturas de dicha ciudad, la Revolución posiblemente se hubiera producido de igual forma.

Sin embargo, seguimos estudiando esas causas menores porque explican si no la totalidad del proceso, sí algunos aspectos parciales del mismo como el odio a la "austríaca" o la virulencia de la Revolución en la comarca de Lion.

Vemos que la Historia se resiste a ser reducida a causas únicas. Esto podría hacer pensar en una vulneración de la Navaja de Occam, el principio que sostiene que ante dos hipótesis igualmente explicativas tiene mayores posibilidades de ser correcta la que menos causas requiera. Sin embargo, en ese enunciado debemos fijarnos en la condición sine que non de que ambas hipótesis deben ser igualmente explicativas. Frente a la causa única de la miseria de la población, las causas múltiples que manejamos en la actualidad (más de una veintena) son más explicativas porque dan repuesta a preguntas como ¿por qué en Francia y por qué en esas fechas? ¿por qué esta Revolución triunfó mientras La Fronda fracasó? ¿por qué la Revolución fue apoyada por sectores como determinada nobleza o ciertos sectores del clero cuya situación no era mísera sino privilegiada?

Causas múltiples que, además, eran consecuencias de hechos anteriores, a veces muy alejados temporal y geográficamente. La miseria del campesinado venía dada por el sistema de propiedad de la tierra heredado desde la época feudal. El impulso intelectual de la Revolución se vio incrementado por el éxito de la Independencia de Estados Unidos y el sistema democrático allí instaurado (paradójicamente con el auxilio de la monarquía francesa que vio en la guerra contra el Reino Unido una magnífica ocasión de debilitar a su gran enemigo en Europa).

Causas que son efectos de acontecimientos que a su ves tienen otras causas. Acontecimientos que tienen una serie de consecuencias que a su vez son causas de nuevos acontecimientos. La Historia no es una línea recta, es un entramado con múltiples derivaciones sin claras limitaciones geográficas y temporales. Aunque por motivos de estudio podamos hablar de cosas como Historia Moderna o Historia de Francia, la realidad es que cualquier investigación va a transcender de esas etiquetas. La Historia Moderna no se puede entender sin los antecedentes de la Historia Medieval ni sus consecuencias en la Historia Contemporánea ni la Historia de Francia tiene sentido sin la Historia de España, Alemania, Reino Unido...

Frente a los intentos de un reduccionismo excesivo, debemos considerar la Historia como un proceso global y continuo.
22/08/2003 17:00 Enlace permanente. Tema: Historia


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