El triunfo de Clío

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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2004.

01/04/2004

Hallazgo sorprendente

fool.jpgYa hemos dicho en ocasiones anteriores que la ruptura de paradigmas en Historia es algo mucho más frecuente de lo que los partidarios del esoterismo se creen. Nadie se rasga ninguna vestidura por ello. Al contrario, el que demuestra una falsedad histórica comúnmente tenida por cierta, gana fama y respeto entre los historiadores en vez de ser silenciado en un auto de fe como se creen los que, sencillamente, han sido toda su vida incapaces de probar nada en términos históricos.

Por ella, la próxima "elevación a los altares" de la historiografía le va a corresponder al hasta ahora poco conocido (excepto en círculos especializados) Robert de Sablé. Este magnífico y riguroso medievalista francés acaba de publicar en "Revue de l´ Histoire du Moyen Âge" (nº 69, Universidad de Niza-Sophia Antipolis, Niza, 2004. Págs. 13-27) un magnífico artículo "Les templiers en Provence, les archives de la communauté de Toulouse" que contiene documentación inédita sobre la orden del Temple encontrada por el autor en el Archivo de la Corona de Aragón. Entre los documentos publicados merecen una atención especial los que trascribismos a continuación:

[Documento encriptado con la Clave de César]
"Nos, Pedro de Montaigú [Gran Maestre de la Orden del Temple], te ordeno a ti, Guillermo de Fanjeaux, que entregues al portador los pergaminos con las doctrinas ocultas que Nuestro Señor Jesuchristo enseñó a su esposa María y la Sagrada Reliquia de la Copa que contuvo la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucrhisto.
Esto te ordenamos para que queden en seguro los tesoros que nuestros hermanos Mateu y Peire Bonet sacaron de Montségur y se salven de esos perros inquisidores, para gloria de nuestra orden y la Santa Madre Iglesia.
Dado en París, el 28 de diciembre de 1244." Firma y sello de la Orden.

"Nos, Pedro de Montaigú, os ordenamos a todos nuestros hermanos que obedezcáis al portador, proveáis su sustento, escoltéis su persona cómo y cuándo os sea solicitado así como que otorguéis cuantos fondos y caballerías os sean demandados.
Dado en París, el 28 de diciembre de 1244." Firma y sello de la Orden.

[Documento encriptado con la Clave de César]
"Nos, Pedro de Montaigú, te ordeno a ti Jorge de Carrión, Encomendero del monasterio de la Vera Cruz junto a la ciudad que llaman Segovia en tierras de Castilla, guardes los objetos que te serán entregados en una caja de plomo sin señal alguna que enterrarás tú mismo, sin ayuda de ningún caballero ni sargento, en la cripta de la iglesia. Concluida esta labor guardarás silencio eterno para gloria de nuestra orden y de la Santa Madre Iglesia.
Abstente de indagar nada más sobre esos objetos. Bástete saber que son las más preciadas posesiones de nuestra orden y, a la vez, las más terribles. Por ello, deben ser puestas a salvo y a oculto.
Si así lo haces, Dios Todopoderoso te lo premiará. En caso contrario, te lo demandará.
Dado en París, el 28 de diciembre de 1244." Firma y sello de la Orden.

[Documento encriptado con la Clave de César]
"Nos, Pedro de Montaigú, a Vos Girolamo de Tréveris, comunico que todo se ha hecho según Vuestras órdenes y que las reliquias se hayan en seguro en el lugar que Vos demandasteis y que allí permanecerán mientras Vos no dispongáis lo contrario. Laus Deo!
Dado en París, el 1 de abril de 1245." Firma y sello desconocido que representa un edificio poligonal coronado por una estrella. La leyenda es ilegible y sólo se distinguen las letras PR E SION.

Antes de proceder a quemar sus libros de Historia "ortodoxa" recuerden qué día es hoy. Feliz primero de abril.
01/04/2004 19:40 Enlace permanente. Tema: Cajón de sastre

02/04/2004

¡Qué cruz!

crucificado.jpg¿No notan que se acerca la Semana Santa? Si la respuesta es que no, son ustedes un poco despistados, más o menos como los que colocan la publicidad en este blog y que esta mañana obsequieron a los lectores con anuncios de una tarotista y de una meiga (bruja en gallego). ¡Esto sí que es una broma del primero de abril aunque llegase con horas de retraso!

Pero no es a esto a lo que quería referirme (a fin de cuentas no pasa de la categoría de anécdota divertida) sino al estreno de la que D. Julio Arrieta califica como "La película en arameo más exitosa de la historia". Obviamente se refiere a "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson. Nada puedo decir de ella desde el punto de vista cinematográfico por la sencilla razón de que no la he visto, ni desde el punto de vista religioso ya que servidor, como dijo D. Luis Buñuel: "Gracias a Dios soy ateo". Tampoco participaré en la condena generalizada ante el presunto antisemitismo del Sr. Gibson ya que, sencillamente, cualquier película que intente poner en imágenes los evangelios lo será. De verdad que lo de "Et respondens universus populus dixit: Sanguis eius super nos et super filios nostros" (Mat. 27, 25) (Y respondiendo, el pueblo entero dijo: "[Sea] Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.") se escribió mucho antes de que el Sr. Gibson naciera, desde que el evangelio de Mateo se tradujo del griego al latín. Sencillamente, si se quiere ser fiel a los evangelios aparecerá el antisemitismo. Otra cosa bien distinta es pretender que el relato evangélico sea un relato histórico y sobre esto sí tengo alguna cosita que decir.

Comencemos por el principio, por las fuentes. Los evangelios canónicos son casi la única fuente existente sobre el Jesús histórico. Habría que añadir los evangelios apócrifos, un pequeño fragmento de Tácito, el llamado Testimonio Flaviano de Josefo, la literatura talmúdica y algunas menciones en escritores cristianos y "paganos" más. Ni uno sólo de ellos es un testimonio presencial. Nadie que viera los supuestos hechos dejó un relato que llegara hasta nosotros. Son fuentes basadas en fuentes desconocidas (escapa al contenido de este artículo el intentar determinar si existió uno o varios protoevangelios a los que se conoce como Q por la inicial alemana de fuente) y cuyo grado de fiabilidad se nos escapa. Aún más, gran parte de esos relatos son intencionados. No se escribieron para relatar una historia con mayor o menor grado de subjetividad, sino que son directamente propagandistas. En otro caso (el Testimonio Flaviano) tal y como ha llegado a nuestros días es una falsificación cristiana interpolada (o que modificaría un párrafo ya existente) en la obra de Josefo. En otros casos, están muy separados cronológicamente de los hechos a los que se refieren (caso de los Talmudes y de muchas de las menciones en escritores cristianos y paganos.

Sólo el texto de Tácito: "Aquel de quien tomaban nombre, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilato; la execrable superstición, momentáneamente reprimida, irrumpía no sólo por Judea, origen del mal, sino también por la Ciudad, lugar en el que de todas partes confluyen y donde se celebran toda clase de atrocidades y vergüenzas." (Anales, Libro XV, 44 según la traducción de José L. Moralejo para la edición de Biblioteca Clásica Gredos. Madrid, 1986) es una noticia relativamente temprana (110-121 aproximadamente) y no interesada (no hay más que ver los calificativos que aplica al cristianismo "execrable superstición" "mal"... para comprobar que Tácito no ardía en deseos hagiográficos); pero ¿cuál es la fuente de Tácito? Una pista nos la da el título de procurador aplicado a Poncio Pilato (que en realidad era prefecto) lo que impide aceptar que fuera un documento oficial. Tal vez (sólo es una posibilidad) su fuente fuera el Testimonio Flaviano antes de ser adulterado por los copistas cristianos ya que Flavio Josefo incurre repetidamente es ese mismo error (por ejemplo, véase el Libro XVIII de las Antigüedades Judías [publicadas en el 93-94 D. de C.] en el que habla de los procuradores de Judea). Si éste fuera el caso, sería muy interesante porque Flavio Josefo pertenecía a la clase sacerdotal judía y había nacido poco después de los hechos (en torno al 37 D. de C.) aunque, como ya avisamos, esto es una mera hipótesis y, como tal, si bien resulta muy probable por la cercanía entre la publicación de la obra de Josefo y la redacción de la de Tácito, no podemos considerarlo como un hecho cierto.

Así las cosas, no parece que se pueda hacer demasiada luz sobre los hechos y, ni siquiera, si tales hechos lo fueron realmente. No obstante, aquí es cuando entra en juego la exégesis neotestamentaria. Los evangelios son textos interesados, no son textos históricos (no están narrando unos hechos sino presentando a una persona como Mesías), pero eso no quiere decir que algo de lo que narran no sea cierto. La exégesis, mediante la comparación de los textos, intenta determinar las distintas tradiciones que se han reunido para formarlos. Les pongo un ejemplo. Imagínense Vds. que son uno de los evangelistas. Si la figura de Jesús fuera completamente ficticia (y hay quien lo pretende) podrían Vds. inventar lo que les viniera en gana de forma que el texto resultante sería ficticio... y coherente dentro de la ficción. Los evangelios son incoherentes en numerosos casos ¿Por qué? Los evangelistas tuvieron que partir de una base ya conocida por los cristianos a los que se dirigían. Es decir, ya existía una tradición sobre el personaje que no podían modificar totalmente. ¿Esa base es real? No tenemos la seguridad aunque por la proximidad al personaje (los evangelios se escriben al final del I siglo y comienzos del II por lo que la tradición anterior sería prácticamente contemporánea o muy poco posterior a Jesús) la convierten en verosímil.

Para no perdernos en disquisiciones intelectuales, vamos a ver algunos ejemplos. En los evangelios aparece Jesús predicando el inminente fin del mundo como un astrólogo cualquiera y acertando tanto como él. En Juan 21, 21-23 anuncia que uno de sus discípulos no morirá antes de que él regrese (es decir, antes del Apocalipsis). Sin embargo, el evangelio de Juan es el más tardío de los canónicos y fue escrito entre 60-80 años después de la muerte de Jesús cuando es muy improbable que pudiera continuar vivo ninguno de sus discípulos.

La misma narración de la crucifixión es inexplicable. Tenemos que el "héroe" no sólo muere ejecutado sino con la pena más cruel reservada a los esclavos, rebeldes, bandidos... y, sin embargo, los evangelios pretenden que ese "héroe" es el Mesías. Sorprende que en lo que se refiere a la ejecución, los evangelios sean coincidentes en muchos aspectos mientras en otros como la resurrección diverjan notablemente. La explicación más probable es que existía un relato previo sobre la pasión que no iría más allá de ésta por lo que los evangelistas tuvieron que aceptar ese "guión de la crucifixión" pudiendo, en cambio, echar a volar su imaginación sobre los restantes aspectos posteriores.

Aunque no tengamos una total seguridad de lo sucedido ¿podemos intentar reconstruir mediante la exégesis y los demás datos históricos qué pasó realmente o, al menos, una aproximación a lo sucedido? En mi opinión, sí. Por de pronto, del Jesús y su religión abierta a todo el mundo, una religión de amor y no de este mundo pueden irse olvidando (desde el punto de vista histórico, claro. En lo demás, que cada uno crea lo que estime conveniente). Jesús fue un judío observante de la ley que no tenía la pretensión de crear una nueva religión aunque sí la entendía con una lectura más tolerante que la mera obediencia a la letra (lo que no suponía ninguna novedad porque ya tenía antecedentes en algunos rabinos fariseos). Tampoco era, precisamente, un pacifista. No sólo tenía, al menos, un discípulo que pertenecía al grupo de los zelotes sino que otro de sus discípulos (al menos) iba armado (recuérdese que en el prendimiento uno de ellos -según Juan, fue Pedro- sacó su espada y cortó la oreja al criado del Sumo Sacerdote) lo que constituía un delito. Según Lucas, Jesús dijo: "... y quien no tenga espada, venda su manto y cómprese una." (Luc. 22, 36) y los discípulos le contestan: "Señor, mira, hay aquí dos espadas." (Luc. 22, 38).

A los romanos les hubiera importado un bledo que Jesús se hubiera proclamado Mesías, sumo sacerdote de Cibeles o archipámpano de Isis, mientras no tuviera connotaciones terrenales. Sin embargo, el titulus (el cartel que se ponía en el lugar de ejecución) indicaba las razones para esa pena. El de Jesús era el célebre INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudiorum -Jesús el Nazareno Rey de los Judíos-) lo que indica una causa muy terrenal, la de haberse considerado como rey judío lo que casa muy bien con el acto de ungir con aceite (Mesías = Ungido) al rey (Véase la historia bíblica de David).

Por todo ello, podemos suponer qué pasó. Un predicador judío discípulo de Juan el Bautista al que conocemos como Jesús llega a Jerusalén para celebrar la Pascua y le recibe una multitud enfervorecida. Dado que en esa misma celebración ya se habían producido desórdenes por la afluencia de peregrinos, posiblemente atrae la atencion del prefecto de Roma, Poncio Pilato. En Jerusalén, Jesús se enfrenta a la facción saducea del judaísmo (que detentaba los mayores cargos sacerdotales en el Templo y que eran los más colaboracionistas con los romanos) al atacar a los mercaderes en medio de algo que tuvo que ser bastante más "movido" de lo que dicen los evangelistas por la sencilla razón de que en el Templo existía una guardia y no es creíble que un único hombre pudiera enfrentarse a todo ellos. Probablemente fue un auténtico motín popuar que puso a Jesús tanto en el punto de mira de los saduceos como de los romanos. Ambos poderes decidirían eliminar a Jesús aunque, para evitar nuevos altercados, la detención la realizarían los judíos. La resistencia ofrecida por alguno de sus discípulos confirmaría la peligrosidad de áquel grupo (que tuvo buen cuidado en "poner pies en polvorosa" sabiendo lo que les esperaba si les capturaban). Poncio Pilato condena a Jesús como sedicioso y la sentencia se ejecuta después de torturas públicas para escarmentar a los que pudieran tener tentaciones de imitarle. Como rebelde fue ejecutado por crucifixión y, como era habitual, posiblemente su cuerpo sería dejado en la cruz durante días como carroña para las aves antes de ser sepultado en una fosa común (aunque hay al menos un caso en que se permitió -posiblemente a la familia- recuperar y sepultar el cuerpo de un crucificado, el de Yehohanán, hijo de Hagakol, aparecido en un osario de Jerusalén en 1968; pero es el único caso conocido de entre los millares de crucifixiones que tuvieron lugar en el Imperio Romano).

Después sus discípulos, en especial Saulo (Pablo) de Tarso trasformaron el mensaje inicial al extender su ámbito de actuación de la comunidad judía a la comunidad "pagana" lo que probablemente creó problemas de malas interpretaciones por las diferencias culturales (por ejemplo, ser hijo de Dios para los judíos de la época -según Filón de Alejandría- no significaba otra cosa que ser un hombre bueno) y añadiendo cosas como la resurrección de entre los muertos (en Pablo, todavía una resurrección espiritual, más adelante resurección espiritual y corporal).
02/04/2004 23:01 Enlace permanente. Tema: Historia

03/04/2004

Tropezón

el_esceptico.jpgDice un refrán castellano con la sabiduría del pueblo que: "Sólo quien tiene boca se equivoca". De igual forma, sólo quien echa a andar tropieza. Una única clase de personas puede presumir de no errar jamás, la que nunca hace nada. Los demás estamos obligados a pagar el peaje del error y cuantas más cosas emprendamos más nos equivocaremos. Nada hay de extraño en ello. Ya los romanos crearon aquel aforismo según el cual: "Errare humanum est" (Equivocarse es propio del ser humano).

No obstante, el saber la inevitabilidad de las equivocaciones no supone que debamos tener una actitud despreocupada ante ellas. En nuestra obligación el intentar minimizar esa posibilidad de yerro mediante una actitud crítica con lo que hacemos. De la autocrítica y/o de la crítica externa debe nacer la búsqueda de un trabajo libre de fallos o, al menos, tan libre como podamos. Si, por el contrario, adoptamos un criterio laxo los errores se multiplicarán.

Todo esto me venía a la mente al leer el último número de "el escéptico. La revista para el fomento de la razón y la ciencia" hasta hace poco (hasta la aparición de Pensar) la única revista impresa sobre escepticismo en castellano. Por ello, decir que era la mejor publicación sobre este tema era tanto como no decir nada, aunque, la verdad, es que es un producto muy digno, con todas las limitaciones que se derivan de que es fruto de un trabajo voluntario y realizado por personas que no son profesionales, pero aún así más que bueno y más que interesante. Por supuesto había altibajos, artículos mejor o peor escritos, más o menos adecuados, más o menos interesantes según la subjetividad de cada uno; pero, aun así, la calidad media era de lo más destacable.

No podemos decir lo mismo del número 17 (invierno 2004) que supone un borrón en la buena marcha de esta publicación. Por las razones que fueran, este número es un refrito de articulos ya publicados en otros medios (así los publicados en las páginas 20-25, 28-35, 36-37, 38-43, 57-61, 63-68, 78-80 y 80-81 no son obras inéditas y, de ellos, sólo el de las páginas 63-68 admite la justificación de la traducción ex-profeso al español) junto a artículos desfasados (páginas 6-9 y 62) que, evidentemente, fueron escritos hace ya tiempo. Si unimos a ello el poco cuidado mostrado en los aspectos formales (en mi opinión una mala maquetación y, ya de forma objetiva, una mala reproducción de fotografías -páginas 17, 32, 36, 49 y 76- y de dibujos procedentes de Corel -páginas 21 y 27- así como una mala revisión ortográfica, "Lope Felix de Vega y Carpio" -pág. 15-, "En este ano 2003" -pág. 72-, "campo excéptico" -pág. 80- o la pretensión de que una carta al director había sido publicada por "EDITORIAL CRÍTICA" -pág. 78-) y errores como que el Editorial (Pág. 5) es cualquier cosa menos un editorial, deja en el lector una sensación de chapuza, de trabajo realizado apresurada y descuidadamente (lo que tiene su "miga" cuando este número ha salido con nueve meses de retraso ya que el anterior, el 16, correspondía a invierno-primavera 2003).

En fin, esperemos que en próximas publicaciones se subsanen estas equivocaciones y vuelva a tomar el rumbo anterior, porque, en caso contrario irán de camino al desastre.
03/04/2004 18:30 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

05/04/2004

La Pasión según Dios

bach.jpgEstas fechas son muy propias para que los creyentes practiquen la noble y conveniente tarea de la introspección, para que creyentes y no creyentes se dediquen a participar y/o contemplar procesiones si es que no han optado por irse a la playa de moda a pasar las vacaciones. Son ocupaciones contra las que, evidentemente, nada tengo, pero que no voy a imitar. A fin de cuentas ya me conozco demasiado bien, algo que también es aplicable a las procesiones de mi tierra. Pese a todo mi cariño por las tradiciones locales, debo confesar que los pasos (con pocas y dignas excepciones) van de lo artísticamente horroroso a lo estéticamente patético con una mención especial al trabajo deplorable de los imagineros de este siglo y del pasado, simples imitadores sin una pizca de inspiración. Si añadimos a esta galería de errores y horrores, la actuación de las llamadas "bandas de música" (de acuerdo con lo de bandas, lo de la música... ejem, ejem) comprenderán que el acudir a una procesión no es, para mí, una tentación acuciante.

Sin embargo, todos los años por estas fechas sí cumplo con una antigua tradición, conectar el CD y escuchar una de las obras cumbres de la música, la Matthäus-Passion, la Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach en la interpretación de la Orquesta Barroca de Amsterdam dirigida por Ton Koopman. Dos horas y cuarente y cuatro minutos de desconexión total con el mundo real para perderme en la hermosura de la música. Del texto (que no es el del evangelio sino una obra de Christian Friedich Henrici, llamado Picander) nada puedo decirles por la sencilla razón de que ignoro todo lo que se puede ignorar del idioma alemán. Afortunadamente, la música es casi universal (y digo lo que casi porque nunca he conseguido pillar "el tranquillo" a la música china, por ejemplo. La educación en una forma de entender la música -lo que llamanos música clásica- sí dificulta la comprensión de otras formas de practicarla) y todos podemos gozar con ella aunque haya gente que, como Napoleón, piense que "La música es el ruido menos molesto".

Un placer ajeno a creencias religiosas, idiomas, fronteras... teñido de una cierta tristeza. ¿Por qué? Si alguna vez necesitan una prueba de que el mundo es injusto pueden encontrarla en D. Juan Sebastián (españolicemos el nombre) Bach. Sabemos que el grandioso músico alemán compuso cinco pasiones, una de ellas para dos coros (que es la Pasión según San Mateo). De las otras cuatro se conserva la música y el texto de la Pasión según San Juan (otra pieza extraordinaria) y el texto de la Pasión según San Marcos. Las otras dos se han perdido completamente y, si estaban al mismo nivel que las dos conservadas, ésta es una de las mayores pérdidas que jamás haya padecido la música.

La vida de Bach fue una continua minusvaloración de sus méritos. Sí fue extraordinariamente considerado como instrumentista de órgano y violín, pero mucho menos como compositor. Sus patronos, en ocasiones, tampoco fueron muy comprensivo. Por ejemplo, en 1703 era organista en la iglesia de Arnsdat. En 1705 obtuvo un permiso para acudir a las veladas musicales de Dietrich Buxtehude en Lübeck. Admirado por la técnica del organista y compositor danés, Bach sobrepasó ampliamente el permiso que le habían concedido lo que motivó que aceptara un nuevo trabajo como organista en Mühlhausen (1707). Poco le duró ya que en 1708 acepta un trabajo de mayor rango en Weimar (además de organista, era director de la capilla de música) que mantendrá hasta 1716. En 1717 (y hasta 1723) es director de la orquesta de la corte del príncipe Leopold de Anhalt en Koethen y desde entonces y hasta su muerte en 1750, reside en Leipzig donde ostenta el cargo de Kantor en la iglesia de Santo Tomás que llevaba aparejadas obligaciones extramusicales (que Bach odiaba) como enseñar Latín y Catecismo. Tal vez por ello, en 1733 intentó (infructuosamente) optar a un puesto en la orquesta del elector de Sajonia, Federico Augusto II.

Su obra conservada es realmente grandiosa tanto en cantidad como en calidad. Sólo en música sacra, más de doscientas cantatas, siete motetes, cuatro misas luteranas y una católica (la Misa en Si menor), dos pasiones y un Magnificat a las que habría que añadir la música profana como los 6 Conciertos de Brandemburgo, las 6 sonatas y partitas para violín solo, las suites para violonchelo, los conciertos para oboe y cuerdas... y las obras para teclado tanto para órgano como para clave (El clave bien temperado, las Variaciones Goldberg...) y para piano. Y todavía nos faltarían, la Ofrenda Musical, las Invenciones, las Sinfonías, piezas didácticas... que constituyen uno de los conjuntos más sublimes (si no el más sublime) de la música universal. Sin embargo, también sabemos que se ha perdido mucho de lo que compuso. Numerosas cantatas que nunca se publicaron, tres Pasiones, piezas dedicadas a una celebración concreta (precisamente hoy se ha hecho páblica la noticia de que ha aparecido en Japón la partitura de una Cantata Nupcial)...

Y después de su muerte, un gran olvido (que tampoco fue total) favorecido porque pocas de sus composiciones se publicaron en vida. Ya que estamos con la Pasión según San Mateo, se estrenó el 11 de abril de 1727 y se repuso el 30 de marzo de 1736 (y quizás también en 1740). Desde entonces nada. Ni se publicó ni se interpretó hasta 1828 (edición de Schlesinger) y 1829 (bajo dirección de Félix Mendelssohn) respectivamente, más de cien años después de haber sido compuesta. Entonces supuso el descubrimiento de una obra y un compositor al que en su propio tiempo casi nadie hizo justicia y al que su encumbramiento póstumo supuso dos nuevas injusticias, el que comparados con él, su "maestro" Buxtehude y sus discípulos e hijos Carl Philipp Emanuel Bach y Wilhem Friedemann Bach parezcan compositores menores (que no lo son) máxime cuando éste último, W. F. Bach, es el responsable de la desaparición de parte de la obra de su padre cuyas partituras (entre ellas dos ciclos completos de cantatas de los que nunca más se ha sabido) malvendió ante sus penurias económicas. Finalmente, el anticuado compositor de iglesia se reveló como uno de los más grandes (si no el más grande) creadores de música, por desgracia cuando era tarde tanto para él como para parte de su familia. ¿A alguien le "vendieron la moto" de que en este mundo impera la justicia?

06/04/2004

Dos rombos

canecillo.jpgDurante muchos, muchos años, las palabras "tiene dos rombos" era la señal de que los niños debíamos irnos a la cama porque la película que comenzaba en la Televisión Española sólo estaba autorizada para mayores de 18 años. Dado que en esa época estábamos en la dictadura del general Franco, las razones para esos dos rombos no eran nunca el sexo explícito (sencillamente, esas películas no se exhibían) sino sexo implícito, violencia... Curiosamente, nadie pensó en colocar los dos rombos a determinadas iglesias de mi tierra y de las vecinas tierras cántabras y burgalesas pese a que en ellas sí había sexo explícito que, incluso, hubiera sido calificado como "aberrante" por los censores del régimen franquista. Entiéndanme, no me refiero a que en esas iglesias se practicasen actos sexuales de cualquier tipo y sí a las representaciones artísticas que contienen. ¿Sexo en las iglesias? Sí. Es sabido que en muchas sillerías góticas hay escenas de este tipo. Tal vez lo sea menos el arte erótico en el Románico pese a que a diferencia de épocas posteriores, en el Románico las representaciones pornográficas no se esconden. Están en lugares perfectamente visibles. La pregunta es clara ¿por qué se tallaron tales escenas?

Y eso nos coloca en la necesidad de ser humildes y confesar: "No lo sabemos". No es, precisamente, por falta de teorías. El problema es que ninguna de ellas, por si misma, explica todo el fenómeno. Veamos alguna de ellas, aunque ya les anuncio que la pregunta quedará sin respuesta.

Se ha dicho que responden a la pervivencia de antiguas supersticiones. Por ejemplo, en la iglesia de San Cebrián de Mudá (Palencia) hay un canecillo itifálico (traducido, un pene erecto). Este mismo símbolo aparece frecuentemente en el arte romano como amuleto tanto portátil (en forma de colgante) como asociado a edificios (por ejemplo, en Pompeya). No obstante, muchas otras representaciones eróticas no tienen ese precedente.

También se ha pretendido que eran parte de un programa propagandístico. Estamos hablando de zonas que debían repoblarse en lo que llamamos Reconquista. El colocar imágenes pornográficas podía incitar a las parejas a mantener relaciones sexuales con lo que aumentaría la natalidad. Sin embargo, imágenes como la que ilustra este artículo, procedente de la iglesia de Revilla de Santullán (Palencia), muestran diversas técnicas masturbatorias que son lo menos adecuado para fomentar la reproducción (en todo caso servirán para fomentar las lesiones musculares ai se intentan poner en práctica).

También se ha señalado una influencia de otros artes, como el hindú, en los que el acto sexual no es algo reprobable. Sin embargo, las zonas en las que se documentan las representaciones eróticas románicas no son zonas comerciales, cruces de caminos en los que hubiera contactos con otras culturas. Por el contrario, son zonas rurales, en muchos casos de montaña y notablemente aisladas.

Tal vez más acertadamente, se ha hablado de que, sencillamente, se mostraba la lujuria como se muestran otros pecados, de forma explícita. Esto es válido para muchas de las representaciones que se sitúan en el exterior de la iglesia en forma de canecillos (en el románico, con frecuencia, las imágenes negativas -representaciones de los pecados, animales como el mono, el león, el lobo, la lechuza, el macho cabrío y animales monstruosos- se colocan en el exterior del templo, mientras en el interior se ubican las imágenes positivas -escenas bíblicas, animales como el perro y el pelícano, símbolo eucarístico,- con un claro sentido simbólico, fuera del edificio sagrado imperan las tentaciones, el mal, el demonio... pero la iglesia es el refugio contra todo ello) pero también hay este tipo de escenas en el interior. Por ejemplo, el capitel de la pareja que se estimula sexualmente en la Colegiata de Santillana del Mar (Cantabria) o el del fraile que se levanta el hábito para mostrar su pene erecto en San Vicente de la Barquera (Cantabria). Sin embargo, los que se adhieren a esta explicación señalan, con razón, que la división entre interior y exterior del templo no es tajante, que hay símbolos positivos también en el exterior y negativos en el interior aunque predominen los negativos en el exterior y los positivos en el interior.

También razonablemente se ha señalado que la moral de los hombres del románico no es la moral posterior. Por ejemplo, uno de los canecillos de San Martín de Fromista (Palencia) muestra a una mujer completamente desnuda con un niño en brazos y que parece formar una serie con otros que ilustran el proceso del parto. Pocos se fijan (por la altura a la que está colocado) en que el niño está nimbado, tiene la aureola de santidad alrededor de la cabeza por lo que, posiblemente, lo que quiso representarse de forma mucho más cruda y realista de lo que se haría en épocas posteriores, es la Natividad de Cristo. De igual forma, en el interior de la misma iglesia no se tuvo ningún reparo en ilustrar uno de los episodios más extraños del evangelio de Marcos (Mc. 14, 51-52) cuando en el Prendimiento uno de sus discípulos que iba cubierto con una sábana la deja caer y escapa completamente desnudo.

Cuando la moral fue cambiando, muchos sacerdotes se encargaron de hacer desaparecer ese tipo de imágenes (por ejemplo, en la restauración de San Martín de Frómista en el S XIX se eliminaron diversos canecillos pornográficos) lo que plantea el problema de si este tipo de representaciones fueron mucho más frecuentes que los restos conservados hasta hoy.

Tal vez la respuesta a la pregunta que formulamos al principio sea que no hay una única respuesta, que en cada caso hay una respuesta y que ésta varía, que en unos casos hay pervivencia de creencias anteriores, en otros una ilustración del pecado de la lujuria y, en otros, una muestra de una moral distinta a la nuestra; pero, la verdad, es que no lo sabemos con certeza. Desde los muros de las iglesias seguirán mirándonos la pareja exhibicionista de San Pedro de Tejada (Burgos), la parejas en pleno coito de Santa María del Yermo (Cantabria) o de San Pedro de Cervatos (Cantabria)... y nosotros seguimos preguntándonos ¿por qué?
06/04/2004 18:08 Enlace permanente. Tema: Historia

07/04/2004

El Castillo de marras

obelix.jpgReconozcámoslo, el favor que está haciendo al escepticismo Antena 3 TV no tiene precio. Tal ridiculización, con su consiguiente desprestigio, de presuntos videntes, santeros... es, presumiblemente, más efectiva que todo cuanto pudiéramos argumentar en muchos años.

Tal vez sea arrojar piedras contra mi propio tejado, pero no puedo impedir sentir una inmensa lástima. Puede que recuerde aún los años lejanos en los que devoraba las obras de von Däniken, Charroux, Kolosimo... creyendo en lo que decían, en que, realmente, lo que aseguraban era cierto. Después descubrí que esos ídolos tenían pies de barro, pero entonces descubrí un nuevo esoterismo mucho más intelectual, el de los Guenon, d´Alveydre, de Lubicz... Vale, me decía entonces, los primeros son unos engañados o unos engañadores, pero éstos son otra cosa distinta. Tardé en darme cuenta de que no lo eran, que ser capaz de elaborar un discurso más intelectualizado no supone que sea más cierto. Sin embargo, nunca he pensado que el esoterismo no pueda ser materia de estudio. Al contrario, como parte de la historia del pensamiento humano no debe ser ignorado ni tampoco descalificado con un mero "No es cierto".

Por todo eso siento lástima al ver a esa cáfila que ni siquiera conoce los fundamentos de lo mismo que dicen practicar y creer, a esa panda de personajes que aseguran ser muy espirituales pero que se comportan como un grupo de verduleras (con perdón de las verduleras que tienen, en realidad, muchísima más educación), a esa reunión de "ocultistas" disfrazados como mamarrachos (lo del profesor Mercury camuflado de Merlín no tiene nombre) y haciendo el payaso (con perdón de esa noble y difícil profesión).

Hay estudiosos serios del ocultismo (independientemente de que crean o no en el objeto de su estudio). Al pensar en ellos siento vergüenza ajena por tanta miseria intelectual, por tanta ridiculización motivada por una búsqueda descarada de la audiencia y de los ingresos publicitarios que lleva aparejada. Dudo que los invitados al Castillo se merezcan otra cosa, pero la audiencia sí lo merece. El haber puesto realmente a prueba las presuntas facultades paranormales de los invitados hubiera resultado, tal vez, menos espectacular pero indudablemente más honesto.

¿Quieren saber el último disparate de esta astracanada? El Sr. Porras realizando un ritual de la fertilidad en un dolmen (¿tendrá la menor idea de qué es un dolmen?) en pelotas y follándose a la tierra (no, de verdad que no han leído mal y yo no estoy borracho porque, al contrario que los invitados, es muy difícil que me encuentren con un vaso en la mano). Este señor aseguró un montón de paridas sobre ritos celtas como que a las mujeres estériles se las enterraba con "el coño al revés" (no me pregunten qué es eso) y que los hombres meaban y eyaculaban sobre la tumba y que él pensaba meter la polla en un agujero hasta correrse para que su semilla fertilizase la tierra (si el Sr. Porras piensa en que los celtas tienen alguna relación con los dólmenes no lo explicó. Tal vez pensara que sí por sus lecturas de Asterix que parece lo más profundo que quepa en su cabeza que hoy lucía un adorno de pájaros de plástico).

Después de esto, me queda la duda de cómo podrán superar el nivel de imbecilidad intelectual la semana que viene. Por el contrario, no me queda ninguna duda de que lo lograrán.
07/04/2004 03:45 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

08/04/2004

Mea culpa d´un sceptique

cartailhac.jpgEn 1879, D. Marcelino Sanz de Sautuola penetró en una cueva situada en unas tierras de su propiedad cerca de la villa cántabra de Santillana del Mar. En ella encontró pinturas de animales de vivos colores. Dado que en esa misma cueva de Altamira había restos líticos y óseos pertenecientes a épocas prehistóricas, D. Marcelino relacionó ambas actividades para llegar a la revolucionaria conclusión de que esas pinturas habían sido realizadas por gentes antediluvianas, como entonces se decía.

Sin embargo, en el Congreso de Lisboa de 1880 esa idea es tajantemente rechazada. Hoy puede parecer una decisión equivocada (que lo fue) y arbitraria (que no lo fue). No tiene ningún sentido que juzquemos a aquellos doctos académicos según lo que hoy sabemos porque ellos no aceptaron la relación propuesta por el Sr. Sanz de Sautuola según lo que ellos sabían en esos momentos. Se conocía arte prehistórico, pero éste se limitaba a grabados animalísticos en hueso y cantos localizados en estratos antiguos lo que permitía una datación "a ojo". Estilísticamente, si bien representaban fauna como la de Altamira, eran mucho más sencillos, menos estéticos. En una época en la que no existían dataciones absolutas, D. Marcelino no pudo presentar ninguna prueba de que esas pinturas fueran contemporáneas de los útiles prehistóricos. Se pensó que podían haber sido realizadas por legionarios romanos durante las guerras cántabras e incluso hubo quien apuntó a que eran obra de los jesuitas para desprestigiar el estudio científico de la Prehistoria que Boucher de Perthes había iniciado cincuenta años antes. Los colores vivos parecían recién pintados y algunos pensaron que eso es lo que había pasado. En esa descalificación de las teorías de D. Marcelino se distinguió el gran experto en Prehistoria de aquella época, Émile Cartailhac.

El Sr. Sanz de Sautuola continuó su batalla infructuosamente porque no pudo presentar pruebas de su teoría. En 1888 falleció pensando que él tenía razón aunque poca gente lo creyera. Altamira, que había gozado de popularidad en un primer momento (incluso fue visitada por S. M. D. Alfonso XII) cayó en el olvido. Monsieur Cartailhac ni siquiera quiso verla. Hay una cierta justicia poética en lo sucedido a continuación. En 1895 en la cueva de La Mouthe, su propietario procede a eliminar los pedruscos que la llenaban en parte. Encuentra un corredor por el que entran unos niños que encuentran grabados parietales. Al contrario que en Altamira, varios de ellos estaban parcialmente tapados por estalactitas que debían haberse formado después de que se efectuaran los dibujos. Al año siguiente (1896) François Deleau (que llevaba años trabajando en excavaciones arqueológicas en la cueva de Pair-non-Pair) anuncia un descubrimiento sensacional. Ha encontrado grabados parietales tapados por estratos en los que se documentan útiles prehistóricos. Por tanto no cabe duda de que esos estratos prehistóricos se acumularon después de realizados los dibujos. Mr. Cartailhac vacila hasta que le convence de su error un sacerdote que estaba muy interesado por esos hallazgos, el abate Breuil.

En 1902, Mr. Cartailhac publica un artículo que se ha hecho famoso, "Mea culpa d´un sceptique" en el que reconoce que D. Marcelino siempre tuvo razón y que él se equivocó. Esta vindicación póstuma ¿como no? fue acompañada de una visita a Altamira acompañado del abate Breuil, la misma visita que antes se había negado a realizar.

El preámbulo ha sido largo (espero que no aburrido) porque lo que realmente quería era entonar mi propio "mea culpa d´un sceptique". Si frecuentan esta página, ya sabrán mi postura sobre la presencia de D. Javier Armentia en el programa de televisión titulado "El Castillo de las mentes prodigiosas". Dije en su momento que estaba seguro de que el programa sería aún peor sin su presencia. Me equivoqué. Me creí la publicidad de la propia cadena que aseguraba que se iba a poner a prueba las supuestas facultades paranormales (lo que hubiera dado sentido a su presencia en el programa por la necesidad de ser supervisadas por alguien con experiencia en estos temas). Eso ha terminado siendo una falsedad evidente para cualquier persona que haya tenido el estómago y el mal gusto (ando sobrado de ambas cosas) para aguantar la emisión de esa astracanada. La cuestión esotérica es sólo una excusa para realizar un calco de ese engendro de la telebasura que es Gran Hermano. Ni pruebas ni leches. No hay ninguna intención de someter a prueba a los invitados. Si albergaba muchas dudas después del segundo programa, el martes se disiparon todas las que pudiera tener.

Por si pertenecen Vds. al numeroso grupo de personas que deciden inteligentemente que tienen mejores cosas que hacer (abrillantar tortillas, coleccionar picaportes...) que aguantar este bodrio, les cuento el porqué. El martes, el encargado de poner a prueba a los videntes fue el padre Apeles, un sacerdote inteligente, cáustico y conocido detractor de las afirmaciones paranormales (por si no lo han notado, este hombre me cae muy bien). Intentó hacer un resumen de sus conclusiones momento en el que fue cortado por la presentadora (por lo que se ve, si dejaba hablar largo y tendido al padre Apeles, quedaría menos tiempo para lucir escote) aduciendo la falta de tiempo para ello. No deja de ser curioso cuando al principio del programa dejó que los videntes se pusieran a caldo con gritos, insultos... durante cerca de media hora, cuando al final hubo tiempo para mostrar a la Pitonisa Lola cantando no se qué, y al Divino Otelma perpetrando el "Guantanamera". Hay tiempo para las gilipolleces, no lo hay para lo que se suponía iba a ser el argumento central de programa. Morbo barato disimulado baja la capa del ocultismo, ésa es la jodida realidad de "El Castillo..."

Lógicamente, D. Javier no tiene nada que hacer en ese circo, así que optó por permanecer en plan estatuario. El programa no empeoraría si no hubiera estado allí (tampoco mejoraría si no estuviera). Ya que no puede hacer nada (para este tipo de cosas, con el padre Apeles basta e incluso sobra porque con dejar solos a los (in)videntes ya queda claro qué son, espero que, al menos, D. Javier se divierta. La audiencia no va a conocer el pensamiento crítico, el método científico... intelectualmente este programa no va a dejar nada positivo. El contar con un conocido escéptico y excelente divulgador científico parece que más que ser una garantía de seriedad es un ardid, un camuflaje para que parezca que este "Gran Hermano" es otra cosa que el mismo perro con distintos collares.

Por supuesto el Sr. Armentia es muy libre de hacer lo que le dé la santísima gana y de asistir a los programas que tenga a bien puesto que acude a título personal y cualquier descrédito que pueda salpicarle por ello le perjudicará única y exclusivamente a él (si alguien piensa lo contrario, estará cometiendo un non sequitur); pero los aspectos positivos que yo esperaba de su colaboración con este engendro, ni se han producido ni tengo la menor esperanza de que aparezcan por algún lado.

Me equivoqué y por ello les pido disculpas. Como penitencia copiaré doscientas veces: "No tomarás las promesas de la telebasura en serio." "No tomarás las promesas de la telebasura en serio" (les ahorro el tener que leer las 198 copias siguientes). Errare asinum est.
08/04/2004 00:44 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

14/04/2004

Arcanos mayores y videntes que no ven

death.jpgUna vez concluido el paréntesis vacacional (éste es, indudablemente, uno de los eufemismos más idiotas que se hayan inventado en España en los últimos años), una vez acabadas las vacaciones, decíamos, podemos regresar a la tarea habitual.

"Volverán las oscuras golondrinas..." decía D. Gustavo Adolfo Bécquer en uno de sus más conocidos poemas. Las golondrinas todavía no ha vuelto, pero los pájaros de mal agüero de "El castillo de las mentes prodigiosas" sí han regresado lo que no deja de ser una desgracia. Bueno, en realidad no todos porque el conde Luconi tuvo que quedarse en casa al parecer por una subida de tensión (de la sanguínea, no de la eléctrica). Dando nuevas pruebas de sus dotes de (in)videncia ninguno de ellos previó los achaques del Sr. conde. Éste, por su parte, dejó clara su (des)confianza en las facultades sanadoras de sus compañeros y acudió a médicos formados en facultades universitarias.

¿Qué tal fue el programa? Mejoró sensiblemente ya que ha quedado reducido a la mitad de tiempo. Además, el cambio de horario (ahora comienza a las doce y pico de la madrugada) impide que la mayoría de la gente pueda encontrárselo haciendo zapeo lo que evitará más de un susto a la sufrida audiencia televisiva española. Eso sí, siento lástima por el espectador insomne que pueda ponerse a jugar con el mando a distancia en busca de un programa que le ayude a conciliar el sueño y se encuentre con esta cáfila pseudoocultista. Una experiencia traumática como ésta le puede condenar al insomnio crónico de por vida.

¿Algo más a destacar? Hombre, pues más bien no en el terreno de la demostración de sus poderes ocultos, (tan ocultos son que no aparecen por parte alguna). Sobre Le Château sigue planeando la sombra de la sospecha (¿a que me ha quedado la mar de cursi?) de si estas personas son de mentes prodigiosas o si son dementes sin más. En el aspecto cómico sí hubo novedades. El Divino Otelma (más conocido en España como el Divino Pelma por ser más pesado que transportar vacas en parihuelas) lució un modelito muy chic, de lamé plateado con ciertas influencias egipcias. Dicho sea en román paladino, el "jodío" de él parecía Amenofis IV después de saquear el guardarropa de su esposa Nefertiti. Claro que no le quedaba mal del todo. Como el buen hombre tiene cierto aspecto de momia, no desentonaba demasiado. Tal vez la razón de que Il Divino esté siempre con una copa o vaso de la mano sea que esté experimentando nuevas fórmulas de momificación sustituyendo el clásico natrón por el alcohol made in Scotland.

El Sr. Molezún aseguró al ente Kennedy que él era capaz de realizar conjuros mientras estaba cagando. Afortunadamente, no hizo ninguna demostración de esa aseveración. Después de haber visto cómo entiende el Sr. Porras aquello de que "Polvo eres y al polvo volverás siempre que puedas" (ya, ya sé que no es exactamente así), sólo faltaba haber contemplado al Sr. Molezún farfullando no se qué chorradas en gallegos mientras permanecía sentado sobre sus laureles.

La visita au Château corrió esta vez a cargo de una capacitada experta en "imbestigaciones" paranormales, Karina. Si no tienen ni idea de quién es demuestran su buen gusto musical o su juventud. La última teoría sobre la extinción masiva de los dinosaurios en el Cretácico es que asistieron a un multitudinario concierto suyo, con lo que queda casi todo dicho. No, no vayan a pensar que doña Karina no tiene ninguna relación con el mundo paranormal y que estaba allí sólo por ser una vieja gloria. Alguno todavía nos acordamos de la que organizó en un programa de Telemadrid que se dedicaba a gastar bromas a los famosos, famosillos o famosetes. A Dña. Karina la metieron en una habitación de hotel preparada para que pareciera que estaba teniendo lugar un fenómeno de poltergeist. La capacitada "imbestigadora" de los paranormal se tragó el anzuelo, la plomada, el flotador y la caña de pescar. Ayer (bueno, esta madrugada) siguió dando muestras de su espíritu crítico (Ay, un espíritu. ¡Qué miedo!). Afortunadamente, dadas la dotes de videncia del ente Kennedy no hay el menor riesgo de que se cumpla la profecía que realizó, que Karina acabaría en el Senado español (no nos faltaba más a los sufridos ciudadanos de este país). Puestos a proponer candidaturas al Senado, nos parece más propio que opte a él la presentadora con el mejor seno de la TV española, Senovilla.

En el jurado, Dña. Aramís Fuster, iba disfrazada de ave Fénix (¿o era de Ave César?), más colorada que los tomates del Sr. Porras. D. Javier Armentia dejó claro que conoce el refrán castellano que asegura que "Por la boca muere el pez" y que El Pez no está dispuesto a "diñarla" por abrirla.

Volvamos al esperp... a los concursantes. Después de que se produjera un empate entre la santera Miguelita y el Sr. Molezún, la presentadora decidió un peculiar sistema de "muerte súbita" (no, no sean mal pensados. No consistió en pesar el rimmel que cada uno de ellos llevaba en las pestañas seguramente porque a esas horas no pudieron encontrar una báscula para camiones). La Sra. Senovilla depositó boca abajo en una mesa las cartas de los Arcanos Mayores del tarot (por si no lo saben, son veintidós naipes) y pidió a los participantes que fueran eligiendo por turno una de las cartas. El que sacara el arcano nº 13 (La Muerte) ganaría. No sé si lo hizo aposta, pero esto supuso una nueva prueba de que no sólo no son videntes sino de que, además, tienen mala suerte. Tanto la que da de beber ron a los espíritus (coñe, ¡qué desperdicio!) como el inefable conjurador excrementicio fueron sacando naipe tras naipe. Salieron La Papisa, La Torre, El Ahorcado... y la de la guadaña permanecía más escondida que un cura en un burdel. Los poderes de (e)videncia no funcionaron hasta que sólo quedaban tres cartas sobre la mesa.

En fin, que para rematar la faena, el Sr. Porras dio un consejo para facilitar la expulsión del flato. Después de su receta para curar las almorranas a base de aceite y vinagre (sólo de pensar en lo contento que puede ponerse un paciente de hemorroides si se las remojan con vinagre me entra la risa floja) éste fue hasta discreto. Anises y regaliz. Parece bastante inofensivo al menos para el que se lo tome. No sé lo que podrán opinar los que estén en su entorno si realmente funciona.

Pues eso. Que la parada de los monstruos continúa.
14/04/2004 18:18 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

15/04/2004

73 años... y un día

bandera_republicana_escudo.jpgPermítanme, por una vez, una declaración personal. Me encantaría ver la proclamación en España de la III República. Nada tengo en contra (todo lo contrario) de D. Juan Carlos I. Sencillamente, me parece inconcebible que en un país democrático la jefatura del estado sea vitalicia y hereditaria. No soy, evidentemente, el único español que piensa así. Siempre se ha dicho que España es un país monárquico y un pueblo republicano al contrario que Francia.

Incluso los reyes españoles más influenciados por las ideas de monarquía divina y gaitas semilares tuvieron buen cuidado de mantener aspectos populares e incluso castizos. Tal vez por ello y al contrario de lo sucedido en Rusia, Francia, Inglaterra... ni uno sólo de los monarcas españoles desde la Edad Media fue ejecutado o asesinado, aunque alguno hiciera méritos sobrados para ello. No deja de ser curioso en un país en el que el padre Mariana en su obra De rege et regis institutione (1599) había defendido el magnicidio: "Mas si el rey atropella la República, entrega al robo las fortunas públicas y privadas y desprecia y conculca las leyes públicas y la religión sacrosanta... esto no se le debe disimular de modo alguno" "...el que secunde los votos de la república e intente quitar la vida al príncipe, juzgo que en modo alguno obrará injustamente" causando con ello un escándalo en otros países (en París se quemaron públicamente ejemplares de esta obra) y ninguno en la propia España.

En cuatro ocasiones el pueblo español expulsó a sus monarcas, pero nunca se llegó a más. Por si no lo recuerdan, los tres primeros fueron Carlos IV forzado a abdicar en su hijo Fernando VII por el motín de Aranjuez, José I al ser derrotado el ejército napoleónico en la Guerra de la Independencia e Isabel II por la Revolución de 1868. La cuarta ocasión, por el contrario, fue totalmente pacífica porque fue motivada... por unas elecciones municipales que ni siquiera ganaron los partidos que se proclamaban como republicanos. Si no lo entienden no se preocupen porque lo sucedido sigue siendo motivo de disputa historiográfica. Tal vez haya que comenzar por una aclaración, lo sucedido y la percepción de lo sucedido son dos cosas distintas.

El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales, la primera de las tres elecciones que debían suponer la vuelta a la normalidad democrática después de la dictadura (o de la dictablanda, como entonces se dijo) de Primo de Rivera. El apoyo del monarca Alfonso XIII al general y dictador le había hecho extraordinariamente impopular, algo a lo que también ayudaron los escándalos de corrupción, el caciquismo... que se habían dado durante su reinado; pero nadie esperaba lo que iba a pasar. Como dijimos, las elecciones municipales iban a ser seguidas por elecciones provinciales (el 3 de mayo) y generales (el 7 de junio). Éstas no llegaron a celebrarse. En otras ocasiones los partidos republicanos habían ganado elecciones municipales en las grandes ciudades sin que pasara nada (por ejemplo, en 1903). ¿Qué cambió en esta ocasión? El mismo día 12 por la noche el Gobierno comienza a recibir los resultados de las capitales de provincia. Quedan estupefactos al advertir que municipios que consideraban leales a la monarquía habían dado la mayoría a los republicanos. Marañón diría después de Toledo "Hasta los canónigos han votado la República". Sólo en nueve capitales de provincia (Ávila, Burgos, Cádiz, Gerona, Lugo, Palma de Mallorca, Pamplona, Soria y Vitoria) vencen los monárquicos. La sensación de derrota se extiende por el Gobierno reunido en el despacho del ministro de la Gobernación, el Marqués de Hoyos. A la salida de esa reunión, el conde de Romanones declara a los periodistas: "Han sido ocho años que, al fin, han hecho explosión."

En la madrugada del día 13 de abril, el ministro de la Guerra, general Berenguer, telegrafía a las capitanías generales avisando de la derrota electoral que consideraba cierta. En la mañana de ese mismo día, Gabriel Maura, ministro de Trabajo, propone a Alfonso XIII que se olvide de las restantes elecciones, que convoque elecciones a Cortes Constituyentes y que, mientras tanto, abandone el país. A mediodía el almirante Aznar y varios ministros acuerdan celebrar Consejo esa misma tarde. Preguntado por los periodistas, Aznar pronuncia una frase que se ha hecho célebre: "¿Crisis? ¿Qué mas crisis quieren ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y amanece republicano?" Esa tarde, en el Consejo, varios ministros afirman que han perdido la legitimidad para gobernar y se niegan a seguir en funciones. La Cierva y Bugallal se oponen y, finalmente, llegan a una solución de compromiso. Olvidar las elecciones provinciales e ir, directamente, a las generales. El general Mola afirmó, posteriormente, que el Consejo había decidido presentar su dimisión en pleno al rey, pero si esto fuera cierto, nadie se tomó la molestia de comunicárselo a Alfonso XIII. Éste se siente cada vez más ninguneado por sus propios ministros.

En la madrugada del martes 14 de abril, Vigo declara la República en España. En un país en el que el alcalde de Móstoles se permitió el lujo de declarar la guerra a Francia en 1808, no es algo sorprendente. Después lo hizo Éibar. Cuando la noticia llega a Madrid comienzan a congregarse manifestaciones en las calles. D. Alfonso llama al subsecretario de Gobernación, Mariano Marfil, y le pide que actúe contra ellas. Marfil le comunica que eso es imposible. En ese momento, parece ser, que D. Alfonso considera que no tiene otra salida que el exilio. Comienza una ronda de consultas con los ministros. A Ventosa y a Hoyos les asegura que no se siente legitimado para emplear la violencia. Al conde Romanones le pide que se entreviste con D. Niceto Alcalá Zamora. En esa entrevista, Romanones pide al político republicano un plazo de unas semanas para conocer el resultado definitivo de las elecciones. Alcalá Zamora se niega a ello. La mitad de los gobernadores civiles se han adherido a la proclamación de la República y la Guardia Civil se niega a actuar contra los republicanos. Alcalá Zamora concede a D. Alfonso XIII el plazo hasta la puesta de sol para abandonar España en paz. A las 3 de la tarde, Romanones se entrevista con el rey. A las 4, la bandera tricolor ondea en el Palacio de Comunicaciones. Los políticos republicanos se ufanan ante la prensa internacional por la victoria electoral y el cambio de régimen. El Gobierno monárquico se reúne en el Palacio Real a las cinco menos cuarto. El general Berenguer asegura que la Monarquía no puede contar con un apoyo firme del ejército. Llega entonces un mensaje del Comité Republicano que exige la entrega del poder antes de las 7 de la tarde. D. Alfonso aprueba un Manifiesto redactado por Gabriel Maura en el que suspende el poder real. A las seis y media el Gobierno abandona el Palacio Real. El reinado de Alfonso XIII ha acabado y comienza la andadura de la II República.

El caso es que el Gobierno se sentía derrotado en las urnas... y no había sido así. Aunque los resultados definitivos nunca se proclamaron, al añadir a las capitales de provincia (en las que, como ya dijimos, sí ganaron los republicanos) las del resto de localidades, el resultado se invierte. El republicano Madariaga da las cifras de concejales monárquicos electos: 41.224; concejales republicanos electos: 39.248. Los problemas de escrutinio y notificación de resultados provocaron que unos y otros creyeran que el resultado fue distinto al que realmente fue. No obstante, es poco probable que aunque se hubieran sabido estos datos el resultado final fuera otro. Los errores de D. Alfonso habían sido de tal calibre que hasta sus colaboradores más cercanos sentían que la proclamación de la República era inevitable. El derrotismo de que hicieron gala todos ellos (excepto La Cierva y Bugallal) incluido el propio monarca es la mejor prueba de ello. Posteriormente, D. Alfonso declaró: "Yo no tenía derecho, en 1931, a imponerme por la fuerza cuando las principales poblaciones de la Monarquía se habían pronunciado contra ella." aunque, tal vez la mejor definición de lo sucedido en esos días fue la que hizo Lerroux: "La Monarquía se hundió, no la derribó nadie. Lo que hicieron los republicanos fue poner en su lugar, ya vacío, la República."
15/04/2004 01:53 Enlace permanente. Tema: Historia

16/04/2004

Todos iguales

triunfo_lamuerte.jpgPocos cuadros resultan más desoladores que "El Triunfo de la Muerte" de Pieter Brueghel . Ese ejército de perros, caballos y hombres reducidos a esqueletos que se arrojan sobre los vivos para llevarlos consigo supone la constatación de una verdad evidente, ante la muerte todos somos iguales. Hombres, mujeres, un rey, soldados, un bufón... todos son avasallados por las hordas esqueléticas. Las distintas actitudes de los personajes, el hombre que desafiante desenvaina la espada, el bufón que se esconde bajo una mesa, la mujer que intenta huir, la que se agarra la cabeza entre las manos... son igualmente inútiles. Sólo una pareja de enamorados parecen ajenos a la atroz escena... hasta que advertimos que sobre la cabeza de la mujer aparece un esqueleto burlón tañendo un instrumento musical. Ni siquiera el amor confiere algún tipo de esperanza, éste es el desolador mensaje de esta vanitas. Ante la muerte, todos quedamos igualados, pero ¿y hasta entonces?

"Todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros" es una frase que se ha hecho famosa. Voy a contarles una leyenda (reitero que es eso). Friburgo, 1312. Los asistentes a los servicios religiosos de la catedral escuchan un estruendo. Al princio piensan en un trueno, pero pronto la gente comienza a dirigirse hacia el monasterio de San Martín en donde parece haberse originado la explosión. El prior explica a la multitud que un extraño accidente ha sucedido cuando el fraile Berthold Schwarz estaba triturando "sal pétrea". La humareda y el olor a azufre que llenaban la sala en la que realizaba sus experimentos muestran la intervención del demonio. Después se aclara que el fraile había mezclado y machacado en un almirez "sal pétrea", azufre y carbón vegetal y que sobre el polvo resultante había caído una chispa ocasionando la terrible explosión que había conmocionado Friburgo. Fray Berthold acababa de inventar la pólvora.

Esta leyenda (en realidad la pólvora fue introducida en Europa por los árabes) no obstante, es interesante por una causa, desde muy pronto la pólvora se considera una invención demoníaca. ¿Por qué? Podemos pensar en que la respuesta es obvia, la pólvora es peligrosa. Se emplea en la guerra y mata. ¿Por qué, entonces, la pólvora se demoniza y el arco no? Bueno, el olor a azufre que deja su uso hace pensar en las calderas de Pedro Botero. Es una posibilidad, pero hay otra arma cuyo uso se prohibió en las guerras entre cristianos (en la guerra con los musulmanes sí podía usarse) pese a que no dejaba olores sospechosos, la ballesta. ¿Qué tienen en común ambas? Que hacían que los participantes en una batalla igualaran sus posibilidades de morir.

Temo que la idea que tenemos de un combate medieval están distorsionadas por películas made in "Jolibú". Pensemos en un caballero medieval de finales de la Edad Media. Acudía a la guerra montado en un caballo de batalla (es decir, más alto y robusto de los habituales para los usos pacíficos). Iba acorazado de la cabeza a los pies y tenía otra ventaja, toda su vida se había entrenado para la lucha. Frente a él se encontraban otros caballeros como él y sus mesnadas. Olvídense de cualquier representación moderna de infantes uniformados, capaces de realizar acciones coordinadas, con armas más o menos decentes... porque la mayoría eran campesinos sin instrucción militar alguna y mal equipados (las armas costaban muy caras). Unamos a ello que los caballeros tenían más interés en capturar a sus iguales enemigos que en matarlos (por un cadáver no se pagaba rescate) y tendrán una imagen bastante más realista de lo que pasaba. Un caballero tenía muchas menos posibilidades de morir en combate que los infantes. Sólo había un arma capaz (y eso con suerte) de igualar las tornas, el arco largo; pero su uso preciso requería años de entrenamiento. Sólo en Inglaterra y Gales se practicaba su uso con frecuencia. A poco que pensemos en esa situación nos daremos cuenta de sus consecuencias, los caballeros (que pertenecían a la nobleza feudal) tenían los privilegios y tenían el poder militar. Cualquier revuelta campesina podía ser aplastada sin demasiada dificultad y sin excesivo derramamiento de sangre... azul. En realidad, el mayor peligro que corría un caballero era el verse descabalgado. El peso de la armadura le inmovilizaba dejándole indefenso y a merced de una daga insertada a través de las articulaciones de la coraza o de un pico de guerra clavado en las ranuras del yelmo para permitir la visión.

Sin embargo, ese orden se vio perturbado por la ballesta, cuyos virotes podían atravesar una coraza y que no precisaba el continuo entrenamiento de los arcos. No obstante, tenía dos problemas. El primero es que conforme aumentaba la resistencia de las armaduras se tuvo que incrementar la potencia de las ballestas. La verga (es decir, el arco) metálica fue la solución, pero trajo aparejada una nueva complicación. La fuerza necesaria para tensar la cuerda era considerable, tanto que era difícil hacerlo a mano pese al añadido de un estribo en la boca de la ballesta que servía para sujetarla con el pie mientras se empleaban ambas manos para hacer retroceder la cuerda. Un nuevo artilugio hizo su aparición, el armatoste, un conjunto de manivelas y poleas que permitían armar la ballesta. Si consideramos el significado que terminó adquiriendo en español la palabra armatoste (algo aparatoso y de poca utilidad) tendremos una idea aproximada del tiempo que se precisaba para hacer un disparo. El segundo problema es que la humedad afecta a la cuerda destensándola (de ahí deriva la expresión "mear las cuerdas" como sinónimo de estropearle a alguien un negocio) y si armar una ballesta no es algo fácil, cambiar la cuerda es aún peor. Pese a todo ello, con una ballesta en las manos un ganapán podía enviar a un caballero a reunirse con sus antepasados. La respuesta, claro, fue prohibir su uso militar entre cristianos, aunque el éxito que tuvo en actividades venatorias permitió su difusión. Los caballeros dejaron de estar tan seguros como antes.

Si la ballesta les puso en peligro, las armas de fuego terminaron por convertir la caballería acorazada en una reliquia del pasado. Por supuesto, no fue algo rápido. Las primeras armas de fuego hacían más ruido que daño. Pesadas e imprecisas (no sólo las primeras fórmulas de pólvora eran poco potentes por la inadecuada proporción de los componentes sino que además el salitre -o sal pétrea- solía obtenerse rascando las paredes con lo que era más impuro que los pensamientos de un adolescente), mostraban, además, cierta peligrosa tendencia a explotar. Hay un manuscrito miniado inglés de 1326 (De officiis regum de Walter de Milimete) que muestra una escena que habla por sí misma. Una bombarda dispuesta sobre unos caballetes y un artillero (con loriga) que la dispara mediante un largo palo con una mecha en su extremo.

Como todo progresa en este mundo (especialmente si se trata de medios para matar más y mejor al enemigo) las armas de fuego se hicieron portátiles (bueno, o algo así porque la considerada como arma de fuego portátil más antigua conservada, la bombardilla de Loshult -hacia 1350 y que se expone en el Museo Histórico de Estocolmo- pesa algo más de 9 kilos). De fecha posterior en unos cuarenta años en el mismo museo se conserva un trueno de mano cuyo peso no llega al kilogramo. No obstante, seguían sin ser armas demasiado útiles. Las prácticas realizadas empleando réplicas y pólvora similar a la de la época dejan su empleo efectivo reducido a menos de 50 metros. No obstante eran armas fáciles de fabricar y mucho más baratas que los pertrechos de un caballero. El perfeccionamiento de las armas con gancho (en alemán, haken-büchse) así llamadas por tener un gancho en el cañón que se sujetaba en un parapeto para limitar el retroceso, daría lugar a un arma mucho más temible, el arcabuz. El empleo de arcabuceros combinados con artillería supondría el fin de una forma de combatir. La caballería acorazada desaparece y esa eliminación tendría consecuencias sociales obvias. El papel de la infantería se vuelve decisivo y con ello comienza el declive de los privilegios nobiliarios.
16/04/2004 02:20 Enlace permanente. Tema: Historia

17/04/2004

El viento en las jarcias

kidd.jpg¿Qué saben Vds. del capitán Kidd? Me imagino que su respuesta, exactamente igual a la que yo hubiera dado hasta hace pocos días, es que fue un célebre pirata de finales del S XVII que acabó ahorcado a comienzos del S XVIII. Incluso si están al tanto de las leyendas sobre tesoros piratas enterrados recordarán que, supuestamente, hay una fortuna producto de las rapiñas del capitán Kidd escondida en la isla de Oak.

Sin embargo ¿es eso cierto? Que el capitán Kidd fue ahorcado por piratería al anochecer del viernes 23 de mayo de 1701 y que su cadáver permaneció expuesto sobre el Támesis como advertencia a futuros piratas está fuera de toda duda. Que realmente se dedicara a la piratería es mucho más dudoso. A defender la inocencia de Kidd se dedica un libro de reciente aparición: "El cazador de piratas. La historia secreta del capitán Kidd" por Richard Zacks (Traducción de Ricard Martínez i Muntada. Ed. Círculo de Lectores. Barcelona, 2004. 567 Págs.) ¿Se ha vuelto loco Mr. Zacks, pretende escribir un libro de éxito demoliendo, sin pruebas, lo que antes se aceptaba como cierto? Nada de eso. Al contrario que otros títulos recientes (el engendro de "El código da Vinci", sin ir más lejos) éste es fruto de una paciente búsqueda documental por los archivos de medio mundo, desde el Archivo Nacional Británico a los archivos del Estado de Nueva York, del Estado de Massachusetts... Sin embargo, tampoco estamos ante un "tocho" académico con más notas que texto y de difícil y casi incomprensible lectura. "El cazador de piratas" pertenece a esa categoría difusa (y apasionante) que se sitúa entre la narración y el ensayo historiográfico. Adopta una escritura narrativa (que no es sinónimo de ficticia), pero no deja de señalar al final del texto las localizaciones y signaturas de los documentos que le permiten sostener sus afirmaciones. Sin ser una novela ni un ensayo al uso, se lee de un tirón sin dejar de ser un texto riguroso.

La pregunta que se deberían estar planteando (y si no es así, les recuerdo que el pensamiento crítico no debe moderarse ante textos que hagan afirmaciones extraordinarias por el hecho de que éstas no caigan en el campo del esoterismo) es ¿cómo se explica que el capitán Kidd si no fue un pirata acabara colgando de una horca? A explicarlo dedica Mr. Zacks esta obra que, por desgracia, ha pasado casi desapercibida. Por de pronto, el capitán Kidd no responde a la imagen de un pirata. Era héroe de guerra, había contraído un matrimonio ventajoso (no piensen mal, todo hace pensar que realmente estaban enamorados) y era uno de los puntales de la sociedad de Nueva York en aquella época cuando la actual capital del mundo tenía unos 5.000 habitantes. Aunque rico y respetado, Kidd no dejó nunca de ser un aventurero. En 1695 se encontraba en Londres buscando un empleo de capitán de la Armada Real al que consideraba haberse hecho merecedor por su actuación contra Francia en el Caribe. Allí coincide con un conocido, Robert Livingston, que a su vez había oído a lord Bellomont (que había sido nombrado gobernador de la bahía de Massachusetts) asegurar que el rey deseaba acabar de una vez por todas con la piratería que causaba graves pérdidas al tráfico comercial con la India. Livingston recomienda a lord Bellomont que se contrate a Kidd como cazador de piratas, pero Bellomont no consigue del Almirantazgo que se ceda ningún barco para esa tarea. Livingston insiste. Si no hay un barco "oficial" tal vez podrían encontrarse socios capitalistas que armaran uno. Dellomont, que siempre tenía problemas económicos, ve la posibilidad de un buen negocio. Entre lord Bellomont y Livingston consiguen reunir el apoyo de cuatro hombres poderosos, Charles Talbot, conde de Shrewsbury, Henry Sidney, conde de Romney, Lord John Somers, guardián del real sello y miembro del Consejo Real, y el almirante Edward Russell, primer Lord del Almirantazgo.

El 10 de octubre, Kidd, Livingston y lord Bellomont firman un contrato de corso. Dos claúsulas son sorprendentes, por la segunda Lord Bellomont se comprometía a gestionar del rey la cesión de cualquier mercancía que Kidd lograra capturar a los piratas en vez de su entrega a los legítimos propietarios. Por la décima, los bienes apresados serían entregados a lord Bellomont en Boston (donde como gobernador tendría la obligación de residir en el futuro) sin dar cuenta alguna a la Corona. A este contrato, que evidentemente es una patente para robar a los ladrones y repartirse el botín sin dar cuentas a nadie, se añadió un compromiso por parte de Kidd. Si fracasaba en su empresa tendría que indemnizar con 20.000 libras a sus socios. Simplemente, esto supondría su ruina total y absoluta.

A partir de ahí comienzan los problemas. Provisto de un barco construido ex profeso, el Adventure Galley, Kidd se ve obligado a reclutar a la "flor y nata" de las tripulaciones. Como la tarea de cazar piratas no era la más atractiva para un marino, termina por aceptar a cualquier tripulante, entre ellos varios ex-piratas y aun eso ofreciendo parte de los beneficios que correspondían a los socios capitalistas. Por otra parte, una compañía monopolizaba el comercio con la India, la Compañía de las Islas Orientales que no tenía ni idea del nombramiento como corsario de Kidd y a la que, además, no la hacía ninguna gracia que hubiera barcos armados cerca de sus rutas comerciales. El capitán Kidd sufre una racha de mala suerte, el barco construido apresuradamente hace aguas, la tripulación sufre una virulenta epidemia y los piratas no aparecen por parte alguna. Si Kidd no logra una presa acabará arruinado así que se pone en el límite de la ley. Un corsario podía atacar barcos enemigos (en este caso franceses). Esto puede parecer claro, pero en la práctica no lo era tanto. Muchos barcos eran fletados por mercaderes de varias nacionalidades y solían disponer de varios salvoconductos de diversos países. Kidd enarbola pabellón francés y aborda un mercante que al ver la bandera que mostraba entrega al corsario un salvoconducto francés. Técnicamente eso le convierte en presa legítima, pero varios de los mercaderes eran, en realidad, neutrales y recurren al Gran Mongol que pone el grito en el cielo y aprieta las clavijas a los paisanos de aquel "pirata", la Compañía de las Indias Orientales. Ésta, que ya sospechaba de las intenciones de aquel barco con el que habían tenido más que palabras alguno de sus propios navíos (al parecer, Kidd replicó al fuego que había comenzado un barco de la Compañía que le tomó por pirata), propagan la noticia de que el capitán Kidd está fuera de la ley. Para rematar el desastre, finalmente Kidd logra encontrar un barco pirata... al que se une su tripulación que considera mejor negocio el dedicarse a la piratería que a perseguirla.

Cuando Kidd logra regresar a las colonias con su presa mercante nominalmente francesa y con los pocos hombres que le han permanecido fieles se encuentra con que lord Bellomont le arresta como pirata. La razón es sencilla, las acusaciones públicas de piratería contra Kidd ponían en una situación comprometida a hombres poderosos. Éstos debían mostrar contra él la mayor dureza para salvar su propia situación, muy desairada en virtud del extraño compromiso al que habían llegado en su contrato y que podía salpicar al propio monarca. Lo que siguió es fácil de imaginar. Traslado a la Gran Bretaña para celebrar un proceso en el que se presentan testimonios inculpatorios demostrablemente falsos y en el que no se presentan pruebas que hubieran ayudado a la defensa. Kidd proclamó hasta el final su inocencia aunque, como ya dijimos, no le sirvió de nada.

Ésta es la tesis que defiende Zacks y que, en todo caso, habrá de ser respondida por los historiadores expertos en este periodo histórico y en la piratería en general. En cualquier caso, es un libro muy interesante y una magnífica recreación de la época que merece una lectura pausada.
17/04/2004 18:54 Enlace permanente. Tema: Historia

18/04/2004

El enigma sagrado y otros enigmas más (I)

gisors.jpgUno de los aspectos que nunca dejarán de sorprenderme del mundillo esotérico en su vertiente pseudohistórica es la facilidad con la que textos ya desprestigiados vuelven a ponerse de actualidad. Sea por la poca imaginación de las nuevas generaciones de pseudohistoriadores, sea porque las buenas historias nunca mueren, la pseudohistoria parece hacer buena la creencia en el "eterno retorno".

Me venía esto a la mente (habitualmente vacía y, por tanto receptiva a idear nuevas paridas) cuando el historiador y periodista Julio Arrieta comentaba en una lista de correos sobre escepticismo (hay gente para todo) que la editorial Martínez Roca anunciaba la reedición de ese cúmulo de disparates que lleva por título "El enigma sagrado". La razón, aunque no lo digan, es que este engendro se ha puesto de actualidad por ser citado en el éxito de ventas "El código da Vinci" por Dan Brown, quizás la peor novela histórica desde que Umberto Eco perpetró "El nombre de la rosa" aunque el escritor italiano tiene tres ventajas sobre el americano:
1- Puestos a "inspirarse" en obras ya publicadas, "Las mil y una noches" son mucho más interesantes que "El enigma sagrado".
2- D. Umberto, después de ese primer tropiezo, supo escribir novelas mucho mejores que su ópera prima algo que don Dan (suena como una campana desafinada) todavía tendrá que demostrar.
3- El Sr. Eco nunca ha pretendido que su novela fuera otra cosa que una ficción (con mucha mala "leche" por cierto, porque lo de imaginar a Borges como asesino...) mientras el Sr. Brown sostiene que su escrito se basa en exhaustivas investigaciones. Lo primero puede ser totalmente cierto, yo acabé exhausto de tanto reír al leer "El enigma sagrado", aunque lo de investigaciones no cuadra bien a la actividad de leerse un par de pésimos textos pseudohistóricos y creérselos como si fueran palabra de Dios, gloria a ti, Señor Jesús.

Dejemos al Sr. Brown y su bodrio rechazado por múltiples editoriales (lo que me hace recuperar parcialmente la confianza en ellas) que ya tendremos tiempo de volver sobre él cuando estrenen la película made in Jolibú que sin duda alguien realizará (tiemblo al pensar en el resultado) y vamos con "El enigma sagrado". Por de pronto, éste es el imaginativo título con el que se publicó en castellano "The Holy Blood and the Holy Grail" (La Santa Sangre y el Santo Grial) obra del psicólogo Michael Baigent, del novelista y cuentista (dicho sea sin intención peyorativa alguna) Richard Leigh y de Henry Lincoln cuya profesión me resulta desconocida aunque fue él el que convenció a la BBC para rodar dos documentales "The lost treasure of Jerusalem" (El tesoro perdido de Jerusalén) y "The priest, the painter and the devil" (El sacerdote, el pintor y el diablo) en 1972 y 1974 respectivamente, basados en la obra "L´or de Rennes ou la vie insolite de Berénger Saunière, curé de Rennes-le-Château" (traducida en 1970 al español como "El oro de Rennes o la vida insólita de Berénger Saunière, párroco de Rennes-le-Château") por Gérard de Sède, publicada en 1967.

Eato supone ya un primer enigma ¿en qué estaba pensando la BBC para aceptar realizar sendos documentales sobre una obra tan delirante como la de Gérard de Sède? Eso sí es un misterio y no las andanzas del padre Saunière. Como el tema de la fortuna del sacerdote supongo que ya sólo es conocido por los que peinamos canas o por los muy apasionados a la lectura de obras pseudohistóricas (categorías en las que no sé si se incluyen Vds.) les aclaro que el padre Sauniére cuando se hizo cargo de la parroquia de Rennes-le-Château (1885) encontró que el templo (dedicado a María Magdalena) se caía a cachos. Después de unos años, restauró la iglesia (obra terminada en 1891) y se construyó para sí mismo dos edificios, una torre neogótica (Tour Magdala) que empleaba como biblioteca y una villa (Villa Bethania) que pasó a ser la casa parroquial. ¿De dónde surgió el dinero? Pues el asunto está bastante claro. por una parte de donaciones como la efectuada por el conde de Chambord y especialmente de la venta de misas, motivo por el que fue juzgado por el Obispo de Carcassone en 1910 y condenado a la prohibición de ejercer su ministerio. A su muerte en 1917, sus propiedades pasan a su gobernanta Marie Dernaud que en 1945 vende Villa Bethania al matrimonio Corbu que pensaba instalar un restaurante en el edificio. Como Rennes es un pueblecito (situado al sur de Carcassonne) parece que el negocio no iba demasiado bien por lo que Noël Corbu se dedica a propalar (tal vez a crear) cuentos sobre la existencia en Rennes de un gran tesoro que habría sido encontrado por el padre Sauniére con la probable esperanza de atraer a cazadores de mitos. Estas historias encontraron eco en el periódico La Depeche du Midi a mediados de la década de los 50 que posiblemente fue la fuente para que Robert Charroux las incluyera en su libro "Trésors du monde enterrés, emmurés, engloutis" (Tesoros del mundo enterrados, emparedados, tragados).

En esta misma época Gérard de Séde había pasado de criar cerdos a escribir un libro divertidísimo "Les templiers sont parmi nous - L´enigme de Gisors" (Los Templarios están entre nosotros - El enigma de Gisors) de 1963. Según de Séde en 1959 cuando estaba criando cerdos se presentó ante él un vagabundo llamado Roger Lhormoy. Acogido por el futuro escritor, Lhormoy le cuenta su historia que comienza cuando era eclesiástico y exorcista y lo abandona todo para buscar el tesoro escondido en el castillo de Gisors, su localidad natal. En 1929 es nombrado guardián y jardinero del castillo. Al comienzo de la II Guerra Mundial el castillo es cerrado al público y Lhormoy aprovecha para comenzar a excavar en el lugar que él cree se oculta un tesoro fabuloso. Finalmente en 1946 encuentra una cámara subterránea y en ella 30 cofres (que no abre). Cuando en Gisors se enteran del hallazgo, Lhormoy es despedido por hacer excavaciones sin permiso y el pozo abierto por él es cegado por resultar peligroso. Posteriormente, consigue capital para reiniciar las excavaciones, pero las condiciones impuestas por la alcaldía de Gisors para permitirlas son de tal calibre que los socios se retiran. Lhormoy vuelve a excavar cada noche colándose en el castillo. De Séde visita las galerías excavadas por Lhormoy aunque no llega hasta la supuesta cámara del tesoro. No obstante, publica un resumen de la historia incluyendo un plano de la cripta basado en la descripción de Lhormoy. Recibe una llamada de alguien que desea permanecer en el anonimato y que le indica que esa cámara es idéntica a una que figura en unos documentos que posee y que indican que allí está depositado el mítico tesoro de los Templarios. Después de tragarse estas fábulas, no sorprende demasiado que de Séde divague por los caminos de la alquimia, de la papisa Juana, de los estatutos secretos de Roncelinus, del Bafomet, de la herencia templaria recogida por la Francmasonería, los neotemplarios de Fabré-Palaprat, la Sociedad del Solomillo y el Levitikon (según este documento, el primer gran maestre del Temple habría sido ni más ni menos que Jesucristo) que culminan con la invitación a que de Séde asista a la recepción de un nuevo templario que resulta ser D. Jaime de Mora y Aragón (si llegados a este punto no están con la sonrisa en el rostro es que son Vds. gente con un extraño sentido del humor). Como todo hay que decirlo, el primero que no parece tomarse en serio muchas de estas cosas es el propio de Séde (no me extraña, porque lo de la Orden del Solomillo...)

Regresa de Séde a Gisors después de esta incursión por todas las chorr... leyendas pseudotemplarias para hablar de la jornada de Gisors y la tala del olmo (ya veremos después de qué va esto). En un post-scriptum de 1976, de Séde reconoce que a raíz de la publicación de su libro se realizaron excavaciones en el castillo de Gisors en el que se encontró... nada. Ni cámara subterránea, ni cofres, ni tesoro alguno. Eso sí, como consecuencia de tanto horadamiento de la tierra, la torre del castillo se resquebrajó. Por cierto, si se están preguntando quién fue el idiota que autorizó las excavaciones basándose en una obra que no presenta ni una prueba de lo que asegura, fue el ministro de Cultura de Francia, André Malraux.

En fin, de Séde había escrito una obra sobre tesoros enterrados, pervivencia de una vieja orden militar, manuscritos sorprendentes... El que fuera un inmenso fiasco es lo de menos. Alguien había tomado buena nota del éxito del libro. De esa persona hablaremos en la siguiente entrega de esta serie, de momento sólo diremos su nombre, Pierre Plantard y el de la supuesta sociedad secreta con la que estaba vinculado, el Priorato de Sión. Ambos son fundamentales para entender lo sucedido a continuación.

19/04/2004

El enigma sagrado y otros enigmas más (II)

plantard.jpgMonsieur Pierre Plantard (que desde 1975 se hizo llamar Pierre Plantard de Saint-Clair) fue todo un personaje (bastante impresentable, pero, reconozcámoslo, original como pocos). Parafraseando el título de un conocido cuento (en el que se basó una buenísima película) de Kipling, Pierre Plantard fue el hombre que quiso ser rey y no de un remoto e inexistente país asiático (que se parece mucho a Afganistán) sino de la mismísima Francia.

Antimasón y antijudío, creía en la regeneración de su país mediante una vuelta a sus orígenes (como verán, los musulmanes no son los únicos que deben padecer a los integristas) que, para él, se concretaban en la antigüedad, en los galos y en la Caballería medieval (el que la Caballería no fuera nunca lo que el Sr. Plantard imaginó, no tuvo para él mayor importancia). A lograr ese objetivo dedicó toda su vida. Como otros muchos soñadores, al final vio cómo sus sueños se convertían en una pesadilla ("El enigma sagrado") de la que renegó. Tal vez la antigüedad clásica (o quizás Dante) hubiera sabido apreciar una suerte de justicia poética en que un notorio antisemita terminara convirtiéndose (a los ojos de mucha gente) en descendiente directo de los judíos Jesús de Nazareth (alias Jesucristo) y María de Magdala (alias la Magdalena). El camino que condujo a esa paradoja está, ya lo aviso, lleno de mentiras por todas partes comenzando ¿como no? por las del propio Pierre Plantard. Para intentar encontrar un hilo de Ariadna que nos guíe por ese dédalo de falsedades nos remitirimos a los documentos existentes (que pueden encontrar reproducidos aquí en francés aunque la página en sí esté en inglés).

Ya que las andanzas de Mr. Plantard anteriores a la aparición del Priorato de Sión no nos interesan demasiado (aunque pueden encontrarlas documentadas en la página anteriormente citada) comencemos por el principio, el Priorato de Sión (supuesto círculo secreto de la Orden Templaria) fue constituido en realidad en 1956 (la petición de inscripción como asociación pueden encontrarla Vds. aquí y aquí). El nombre deriva de uno de los objetivos de la asociación según figura en los Estatutos (que pueden encontrar aquí). Textualmente dicen: "A l´aide de ses membres elle réalisera au lieu dit: Montagne de Sion (Hte-Savoie) un PRIEURE, qui servira de centre d´etudes, de meditation, de repos et de prières." (Con la ayuda de sus miembros, ella [la asociación) realizará en el lugar llamado: Montaña de Sión (Alta Saboya) un PRIORATO que servirá de centro de estudios, de meditación, de descanso y de oración).

Como habrán podido leer en la solicitud de inscripción del Priorato de Sión, su presidente era André Bonhomme. En 1973 dimitió como tal (la carta la tienen aquí y posteriormente declararía que la idea original del Priorato no tenía nada que ver con lo que Plantard estaba haciendo. Sus declaraciones pueden encontrarlas aquí

Antes de eso, el Priorato languidecía como ya hicieron las demás asociaciones en las que Mr. Plantard había tenido participación. En 1960 leyó un artículo en Les cahiers de l´Historie en el que se aseguraba que Dagoberto II había sido el último rey legítimo de los Merovingios. A partir de ahí, concibe la idea de presentarse como heredero de Dagoberto II. Para ello comienza a fabricar falsas genealogías (un interesante artículo sobre el tema pueden encontrarlo aquí de la mano de Paul Smith y en inglés, claro). Como estos trabajos no logran la menor repercusión, Mr. Plantard decide recurrir a instancias superiores, a nuestro viejo conocido Gérard de Séde. En 1979, Plantard confesará parte de la verdad: "Car si tous les lecteurs savent que ce livre est la réédition de "L´OR DE RENNES" publié pour la premiére fois en Novembre 1967 aux Edition RENE JUILLARD, presque tous ignorent que l´écrivain GERARD de SEDE fut la prête nom de mes oeuvres." (Porque si todos los lectores saben que ese libro es la reedición de "EL ORO DE RENNES" publicado por promera vez en noviembre de 1967 por Ediciones RENE JUILLARD, casi todos ignoran que el escritor GERARD de SEDE fue el testaferro de mis obras.) "Le 17 Juillet 1965, le manuscrit de L´OR DE RENNES étant achevé, suivant mon accord antérieur avec les Editions JUILLARD, j´en informais Mr. Pierre SAVET, Directeur d´éditions. C´est Melle Janine MUSY qui me fit réponse. Notre rencontre eut lieu le Lundi 26 Juillet 1965, et après lecture, la publication fut décidée." (El 17 de julio de 1965, el manuscrito de EL ORO DE RENNES estaba terminado, siguiendo mi acuerdo previo con las Ediciones JUILLARD, informé de ello al Sr. Pierre SAVET, Director editorial. La Srta. Janine MUSY me contestó. Nuestro encuentro tuvo lugar el lunes 26 de julio de 1965 y, después de la lectura, se decidió la publicación.) "Ne desirant pas voir "mon nom" figurer comme "auteur" de cet ouvrage, j´ai contacté Gérard de SEDE en Décembre 1965. Celui-ci ignorait totalement l´existence de RENNES-LE-CHATEAU, mais il était mon co-auteur du livre "LES TEMPLIERS SONT PARMIS NOUS" et j´avais pour lui la sincère amitié du maitre a son meilleur compagnon. Par acte du 31 Janvier 1966 enregistré nº H 27276, Gérard de SEDE, contre 35% de mes droits d´auteur, cedait SON NOM pour "L´OR DE RENNES". (No deseando ver figurar "mi nombre" como autor de esta obra, contacté con Gérard de SEDE en diciembre de 1965. Éste ignoraba totalmente la existencia de RENNES-LE-CHATEAU, pero era mi co-autor del libro "LOS TEMPLARIOS ESTÄN ENTRE NOSOTROS" y yo tenía con él la amistad sincera del maestro a su mejor oficial. Por escritura de 31 de enero de 1966 registrada con nº H 27276, Gérard de SEDE, a cambio del 35% de mis derechos de autor, cedía SU NOMBRE para "EL ORO DE RENNES".) "...nous pensions publier L´OR DE RENNES sous le nom de Philippe de CHERISEY..." (...pensamos publicar EL ORO DE RENNES bajo el nombre de Philippe de CHERISEY...) "Lors de ma réception des volumes envoyés par les Editions JULLIARD le 10 Novembre 1967, grande fut ma stupéfaction de lire aux pages 132 à 137 un commentaire où il est question de Mr. DEBANT et du Colonel ARNAUD et agrémenté de la reproduction de "faux parchemins" ainsi que du trucquage de certaines de mes photos. L´enquête révéla que Gérard de SEDE avait profité de son travail de correction des épreuves pour introduire dans l´ouvrage des éléments de sa pure fantaisie." (Entonces a la recepción de los volúmenes enviados por Ediciones JULLIARD el 10 de noviembre de 1967, fue grande mi estupefacción al leer en las páginas 132 a 137 [137 a 144 en la edición española de la colección Otros Mundos de Plaza & Janés) un comentario en el que se trata del Sr. DEBANT y del Coronel ARNAUD y adornado con la reproducción de los "falsos pergaminos" así como el trucado de alguna de mis fotos. La investigación revela que Gérard de SEDE se había aprovechado de su trabajo de corrector de pruebas para introducir en la obra elementos [producto] de su pura fantasía.)

Es parte de la verdad, pero no toda. Por de pronto contrasta la detallada información que suministra de su autoría de "El oro de Rennes" con la información de pasada de que también fue co-autor de "Los Templarios están entre nosotros". Francamente, esto no me parece creíble. Más parece que él, la editorial o ambos recurrieron no a un amigo sino a una firma que ya era conocida dentro del campo del esoterismo y más si había un tesoro oculto por el medio. La afirmación de que él no sabía nada de los falsos pergaminos y que eran fruto de la pura fantasía de Gérard de Séde tampoco es cierta. En una carta del abogado Boccon-Gibod dirigida a Philippe de Chérisey (la persona que Plantard proponía como testaferro de "El oro de Rennes" si no llegaba a un acuerdo económico con de Séde) que pueden escontrar reproducida aquí se lee: "...et j´écris aussitôt à la Maison JULLIARD ainsi qu´à Monsieur de SEDE, pour protester contre l´utilisation sans autorisation, des deux parchemins de votre fabrication et deposés à mon étude, ceci dans l´ouvrage: L´OR DE RENNES." (...y yo escribo en seguida a la Casa [Editorial] JULLIARD y también al Señor de SEDE, para protestar contra la utilización sin autorización, de los dos pergaminos de vuestra fabricación y depositados en mi despacho, en la obra: EL ORO DE RENNES.) La fecha de la nota es de octubre de 1967, antes de que se comercializara el libro. Queda en el aire una pregunta ¿sabía Plantard que Chérisey era el autor de la falsificación de los pergaminos? Parece difícil que fuera de otra forma cuando eran íntimos amigos. Una reveladora carta de de Chérisey a Plantard pueden encontrarla aquí. Si necesitan una prueba más concluyente, esta otra carta de Philippe de Chérisey dirigida a Pierre Plantard y en la que dice: "Il prétend maintenant que son nom est cité comme propietaire du tresor de Rennes dans un des parchemins (celui de ma fabrication)..." (Ahora pretende que su nombre está citado como propietario del tesoro de Rennes en uno de los pergaminos (el de mi fabricación)..."

Si necesitan más pruebas de que los célebres pergaminos de Rennes-le-Château que son piedra angular de la obra de Gérard de Séde (y de Plantard y de Philippe de Chérisey) son una falsedad por obra nuevamente de Paul Smith pueden encontrar aquí las 19 razones por las que los pergaminos son obra de de Chérisey.

Tenemos una asociación fundada en 1956, un hombre que pretende ser el legítimo descendiente del último de los legítimos monarcas merovingios, un amigo que se dedica a falsificar pergaminos (y ambos con amigos comunes -el más conocido Paul Le Cour- en los círculos esoteristas galos) y un escritor con una cara de cemento armado. ¿Podía liarse aún más la madeja? Podía. Bastó para ello que Baigent, Leigh y Lincoln escribieran "El enigma sagrado".

20/04/2004

El enigma sagrado y otros enigmas más (III)

davinci.jpgSin embargo, entre 1967 (publicación de "L´or de Rennes") y 1982 (publicación de "The Holy Blood and the Holy Grail") sucedieron numerosos acontecimientos que tienen importancia para nuestra historia. Además, hechos pretéritos que habían pasado desapercibidos (o casi) adquirieron trascendencia. Antes de empezar con ellos, quiero hacerles una advertencia. Lo dicho en las dos primeras entregas de esta serie está perfectamente documentado. No obstante, varios de los problemas que aparecerán en este capítulo sólo se basan en conjeturas que, aunque pretendo que sean ajustadas a la razón y a los hechos que ya hemos visto y a lo que veremos en próximas entregas, pueden no ser compartidas por Vds.

Volvamos a "El oro de Rennes". Un párrafo llama la atención en esta obra dedicada a intentar probar la existencia de un tesoro material que, proveniente del Templo de Jerusalén, habría sido conducido a Roma tras la conquista de la ciudad santa por Tito y que, a su vez, habría servido como botín a los visigodos antes de ser definitivamente ocultado en Rennes-le-Château. Salta a la vista precisamente porque no tiene nada que ver con objetos de oro: "Sea lo que fuere, por la gracia de autores modernos y confidenciales, el tesoro multiforme de Rennes se enriquece con un nuevo aspecto: no es ya solamente el oro oculto sino la sangre oculta, se convierte en tesoro dinástico y reaviva un mito cuyo papel político, en diversos momentos de nuestra historia nacional, estuvo lejos de ser desdeñable: el mito del Rey Perdido." (El oro de Rennes por Gérard de Séde. Traducción de Guillermo Lledó. Colección Otros Mundos. Editorial Plaza & Janés. Barcelona, 3ª edición, 1973. Pág. 121)

Dado que en las páginas precedentes habla de la supuesta supervivencia legítima de la dinastía merovingia a través de Sigesberto IV, hijo de Dagoberto II (según todas las fuentes documentales fue asesinado junto a su padre) podemos pensar que es una nueva falsificación de Philippe de Chérisey y Pierre Plantard. Sin embargo, los nombres en los que se basa esa información son los de Henri Lobineau y Madeleine Blancasall. Si vamos a la bibliografía (Op. cit. Págs. 221-224) aumenta la confusión. Como obras de Henri Lobineau figuran: "Génealogie des rois mérovingies et origine des diverses familles françaises et étrangères de souche mérovingienne, d´après l´abbé Pichon, le docteur Hervé et les parchemins de l´abbé Saunière, curé de Rennes-le-Château. Ginebra, 1956" (Genealogía de los reyes merovingios y origen de distintas familias francesas y extranjeras de linaje merovingio, según el padre Pichon, el doctor Hervé y los pergaminos del padre Saunière, párroco de Rennes-le-Château) así como algo mucho más enigmático: "Dossiers Secrets, París, 17, quai de Montebello." (Archivos Secretos, París, 17, andén de Montebello). Como obra de Madeleine Blancasall figura: "Les descendant mérovingiens ou l´énigme du Razès wisigoth" (traducido del alemán por Walter Celse-Nazaire). Ginebra.". (Los descendientes merovingios o el enigma del Razès visigodo) También en la bibliografía podemos encontrar "STUBLEINS (Eugène).- Pierres gravées du Languedoc. Limoux, 1884. (Tirada separada de las láminas XVI a XXIII, editada por el padre Joseph Courtauly, Villarzel-du-Razès, 1962.) (Piedras grabadas del Languedoc)

Esas obras, como ya dijimos anteriormente, son las fuentes para sostener la supuesta descendencia merovingia hasta la actualidad. ¿No habíamos quedado en que todo era un invención de Plantard y de Chérisey? Vamos por partes. Tanto Henri Lobineau como Madeleine Blancasall no existen (tampoco el supuesto traductor de la obra de ésta). Son pseudónimos que, en los casos de Blancasall y el traductor Celse-Nazaire apuntan a Rennes-le-Château (los arroyos Blanque y Sals rodean el pueblo y San Celso y San Nazario son los titulares de la iglesia de Rennes-les-Bains, localidad a menos de Kms. de Rennes-le-Château) pero ¿de quién? De la obra de "Lobineau" nadie parece tener noticias hasta el 18-01-1964 en que es registrada. Uno de sus contenidos es una genealogía de la familia Saint-Clair (recuérdese el "añadido" al nombre y apellido de Pierre Plantard realizado en 1975 para pretender vincularse con esta familia). Esa genealogía es idéntica a la que figura en una obra del propio Plantard sobre Gisors escrita en 1961. (Véase aquí información sobre este tema.)

En la obra de "Madeleine Blancasall" figuran dos "hechos" que se han incorporado a la mitología sobre Rennes, el hallazgo por el padre Saunière de los pergaminos (que ocultaban la clave del tesoro) en el interior de un pilar visigodo que todavía se conserva en la iglesia de María Magdalena de Rennes (de Sède y sus coautores lo recogen en las pags. 29 y 30 de "El oro..." e incluyen una reproducción fotográfica del mismo) y las dos extrañas lápidas sepulcrales de Marie de Negre que el padre Saunière destruyó aunque, para entonces, ya habían sido incluidas en la obra de Eugène Stublein antes citada. (De Sède y sus coautores lo narran en las págs. 39-41 e incluyen reproducciones de ambas.)

En este punto, es necesario hacer algunas aclaraciones. Los pergaminos, ya lo dijimos en un capítulo anterior, son una falsificación reconocida. No obstante, es posible, a priori, que sí existieran unos pergaminos auténticos que serían los que según "Madeleine Blancasall" aparecieron en el interior del pilar visigodo. Sería aceptable excepto por un pequeño detalle que revela Jean-Luc Chaumeuil en su obra "La Table d´Isis ou le Secret de la lumiére" Editions Guy Trenadiel, 1994. Ese pilar no es una antigüedad visigoda sino una reproducción relativamente reciente realizada circa 1890 ya que esa fecha figura en uno muy semejante que se conserva en la cercana ciudad de Carcassonne. Antes de que puedan pensar en que el Rennes puede ser auténtico y el de Carcassonne una copia, si observan la fotografía incluida en "El oro..." podrán leer un rótulo que reza: "Mission 1891". Sorprendentemente, parece que los autores no se dieron cuenta de ese "pequeño" detalle.

Sobre las lápidas de Marie de Negre supuestamente reproducidas de la obra de Stublein de 1884, la segunda de ellas presenta el dibujo de una araña... que se parece extrañamente (si la giramos 180º) al pulpo que aparece en la obra de Paul La Cour (recuérdese que este esoterista galo era amigo de Plantard y de Philippe de Chérisey) "L´Ere du Verseau" (La Era de Acuario) de 1937, y ambos están relacionados con la figura que aparece en uno de los papeles de "Les Dossiers Secrets" (de los que hablaremos más adelante). No obstante, es posible, a priori, que el dibujo de la lápida fuera auténtico y que los otros dos sean copias. Sería aceptable de no ser por dos detalle, que la firma que aparece en la lámina es falsa y que la inscipción de la lápida: RÉDDIS RÉGIS CÈLLIS ARCIS fue creada por un periodista local en 1905 según J-L Chaumeuil en la obra anteriormente citada. (Más información sobre este tema aquí y aquí)

Tenemos que las obras escritas contienen datos falsos y que esos datos las relacionan con Pierre Plantard y Philippe de Chérisey. Parece lógica la sospecha de que ellos son sus auténticos autores. Tal vez sea una coincidencia (no lo creo) que tanto "Lobineau" como "Blancasall" publicaran sus obras en la ciudad suiza de Ginebra y que el primer obispado suizo fuera el de Sión.

Habíamos dejado para más adelante el hablar de "Les Dossiers Secrets", también obra de "Henri Lobineau" ya que ese nombre es el que figura en la carpeta que los contiene. Se encuentran depositados en la Biblioteca Nacional de Francia en París (como no dejan de señalar todos los que se ocupan de ello, están registrados como 4.º Im1 249). Consisten en una serie de genealogías sobre la descendencia de los merovingios (basadas en la genealogía contenida en el artículo publicado en "Cahiers de l´Histoire" en su primer número de 1960 que ya mencionamos en la anterior entrega de esta serie, pero a las que se añadían los datos ficticios que enlazan con Pierre Plantard) así como datos relativos a una supuestamente antigua y secreta orden, el Priorato de Sión cuyo primer gran maestre cuando la orden se separa de la de los Templarios en el episodio de la tala del olmo de Gisors en 1188 fue Jean de Gisors al que sucederían otros como Marie de Saint-Clair, Nicolás Flamel, Sandro Filipepi (alias Botticelli), Leonardo da Vinci, Robert Boyle, Isaac Newton, Víctor Hugo y Claude Debussy hasta llegar a Jean Cocteau. Las pretensiones no son nada modestas para un Priorato que, como ya dijimos, había sido creado en realidad en 1956.

¿Qué une Rennes-le-Château con el Priorato? Los célebre pergaminos supuestamente encontrados por el padre Saunière y, en realidad, fabricados por Philippe de Chèrisey. El trío autor de "El oro de Rennes" fue muy inteligente. Supuestamente apuntaron a un objetivo (el tesoro material) cuando lo verdaderamente importante era el Rey Perdido. La "triada capitolina" incluyó una reproducción de los pergaminos (Págs. 138 y 141 en la edición antedicha) pero no su desciframiento. No obstante, por si acaso algún lector es un poco torpe, señalaron que en el primero hay 128 letras que no tienen ningún significado y que en el segundo hay letras señaladas. No había más que esperar a que alguien investigara y encontrara los mensajes:

BERGÈRE PAS DE TENTATION QUE POUSSINS TENIERS GARDENT LA CLEF PAX DCLXXXI PAR LA CROIX ET CE CHEVAL DE DIEU J´ACHEVE CE DAEMON DE GARDIENT À MIDI POMMES BLEUES (Pastora ninguna tentación que Poussins [y] Teniers guardan la llave [o la clave] paz 681 por la cruz y este caballo de Dios yo destruyo este demonio guardián a mediodía manzanas azules) y

A DAGOBERT II ROI ET À SION EST CE TRÉSORS ET IL ET LÀ MORT (A Dagoberto II rey y a Sión pertenece este tesoro y el está allí muerto).

La trampa tendida por "Henri Lobineau" (por cierto, la calle Lobineau de París pasa por delante de la iglesia de San Sulpicio... en la que había sido sacristán Pierre Plantard) estaba preparada. Si en "El oro de Rennes" se sugería, los documentos en los que se basaba afirmarían. Sólo faltaba que alguien soñara con el tesoro y se dedicara a seguir la pista. No tardarían en tener éxito. Henry Lincoln mordió el anzuelo.

No obstante cometieron un error, olvidarse que en cuestiones esotéricas siempre hay alguien que puede llegar mucho más allá de lo previsto. Lincoln fue tanto la respuesta a sus esperanzas como su peor pesadilla.

21/04/2004

El enigma sagrado y otros enigmas más (IV)

grial.jpg"Le repetí la pregunta: ¿Por qué no lo publicó?. Esta vez De Sède me dio una respuesta calculada: Porque pensamos que podría interesar a alguien como usted, impulsarle a averiguarlo por sí mismo.
Esta respuesta, tan críptica como los misteriosos documentos del sacerdote, fue la primera insinuación clara de que el misterio de Rennes-le-Château iba a resultar ser mucho más que una simple narración sobre un tesoro perdido." Así narra Henry Lincoln su entrevista con de Séde a finales de 1970, después de haber leído "Le trésor maudit" (es decir, la versión en libro de bolsillo de "L´or de Rennes") en el verano de 1969. El texto ¿como no? proviene de "El enigma sagrado" por M. Baigent, R. Leigh y H. Lincoln. Traducción de Jordi Beltrán. Edita Círculo de Lectores, S. A. Barcelona, 2001.

En la Introducción (Pags. 17-20) de dicha obra, Mr. Lincoln narra cómo va interesándose cada vez más por el secreto de Rennes, cómo al avanzar su investigación va vislumbrando la trama que existe detrás del supuesto "tesoro". Todo ello, ¿acaso podría ser de otra forma? con la ayuda de Gérard de Séde. En los documentales para la BBC de los que ya hablamos en la primera entrega de esta serie todo discurre por los senderos previstos por el trío Plantard-de Chérisey-de Séde: Desciframiento de los pergaminos, conexión con la obra de Poussin "Les bergers d´Arcadie" (Los pastores de Arcadia, recuerden el mensaje oculto en el primer "pergamino de Saunière") que era uno de los cuadros cuya reproducción poseía el padre Sauniére como se señala en "El oro de Rennes" en su página 33 al igual que el San Antonio Eremita de Teniers, a los que también apuntaban la lápida de Marie de Negri supuestamente destruida por el párroco... No sucedió lo mismo cuando Mr. Lincoln decide investigar aún más y, para ello, consigue el apoyo de Mr. Baigent y Mr. Leigh ambos muy interesados por el Temple.

Era lógico. En la zona de Rennes-le-Château hubo asentamientos templarios, el primer libro de Gérard de Séde trataba del supuesto tesoro templario de Gisors, en "El oro..." una de las historias que se contaban sobre el supuesto tesoro era su procedencia templaria, el Priorato de Sión estuvo relacionado hasta la tala del olmo de Gisors en 1118 con el Temple...

Pero también Rennes-le-Château está en el Languedoc, en pleno territorio cátaro. En "El oro..." también se incluye la historia de los cátaros que huyeron del asedio de Montségur (último bastión del catarismo) llevando consigo el supuesto tesoro cátaro y otro de los libros de Gérard de Séde (publicado también en 1967) lleva por título: "Le trésor cathare" (El tesoro cátaro. Existe edición española con traducción de Guillermo Lledó en la colección Otros Mundos de la Editorial Plaza & Janés. Barcelona, 1968). En él puede leerse: "Los cátaros eran asimismo llamados patarins, de la palabra latina patera, que designa una copa. También aquí es sorprendente que a nadie se le haya ocurrido cotejar este término con el nombre de Mani o Maniqueo. Sabemos, en efecto, que ya los primeros maniqueos relacionaban ese nombre, que significaba gema, gema viviente..." y "Ahora bien; en la misma época en que los patarins prosperaban en las tierras de Oc, la imagen del citado vaso, de la mencionada piedra, se expande en una leyenda de gran belleza que fascina la mente de Occidente y cuyo brillo no será empañado ni su prestigio agotado por los siglos: la Busca del Grial." (Op. cit. Pág. 151) Desde que el escritor Otto Rahn escribiera en la década de 1930 "La Cruzada contra el Grial" (1933) y "La Corte de Lucifer" (1937) (Publicadas ambas en castellano por ediciones Rigal)la relación entre cátaros y grial han sido una constante en el esoterismo.

También nos hemos encontrado ya con María Magdalena. A su advocación se dedica la iglesia de Rennes-le-Château y los nombres de las edificaciones que levantó el padre Sauniére (Magdala y Betania) también se relacionan con ella. En Francia (y más concretamente en Provenza) está muy extendido el culto a la Magdalena por una antigua leyenda que señala que, después de los hecho narrados en los Evangelios, la Magdalena acabó por ir a vivir a Francia. Tal vez no sepan la exsitencia de antiguas leyendas según las cuales: "Algunos años después de la muerte, en el Gólgota, de Jesús el Nazareno, un barco se dirigía al puerto de Marsella. A bordo tenía fugitivos cristianos y conocidos por la Biblia: José de Arimatea, María Magdalena y su hermana Marta. Parece que, como opinan las leyendas eclesiásticas, llevaban consigo el Grial. Pero no debe haber sido la piedra, sino ese vaso en el que Jesús y sus discípulos comieron el cordero propiciatorio la noche del Jueves Santo, antes de ser traicionado y entregado a los esbirros por Judas Iscariote. Este vaso, se dice, habría encontrado al día siguiente, Viernes Santo, una aplicación más santa aún: en él se recogió en el Gólgota la sangre derramada del Crucificado. Cuando el Nazareno dijo , inclinó la cabeza y acabó su vida. Su cuerpo fue dejado en una tumba rocosa que José de Arimatea solícitamente había puesto a su disposición. Por esta causa, José fue arrojado por los judíos a la mazmorra y abandonado allí sin alimentos. Mas, ¡oh maravilla!, noche tras noche se le apareció un ángel al prisionero y le dio de comer del Grial, del sacrosanto vaso. Finalmente, José fue liberado por el propio Jesús que le encomendó llevar el vaso a otras tierras. Com María Magdalena y Marta, Dios se confió a Dios y al cuidado del mar. Y Dios quiso que olas y viento lo trajeran a Marsella. María Magdalena debe haberlo cuidado hasta el día de su muerte en una cueva del Grial situada en las proximidades de Tarascón, a orillas del Ródano." ("La Corte de Lucifer. Un viaje a los buenos espíritus de Europa." por Otto Rhan. Traducción de Rolando Mix. Edita Ediciones Internacionales Rigal S.L. Zaragoza. 1993. Pág. 61)

Por su parte, la presunta vinculación de los Templarios con el Grial arranca de la obra "Parzival" de Wolfram von Eschenbach en la que los encargados de custodiar el Grial reciben el nombre de Templeisen que es una palabra inventanda que no debería traducirse como Templario al menos sin señalar el problema. La edición española publicada en la colección Biblioteca Medieval por Siruela, Madrid, 1999 sí advierte sobre ello (Véase la nota 143 en la Pág. 395). En cualquier caso, para las corrientes esotéricas da lo mismo. Son Templarios y no hay más que hablar (eso si no se inventan chorradas como que Templeise es Templario en occitano). Por ejemplo, también en 1967, Louis Charpentier publicó "Les mystères templiers" (Los Misterios Templarios, traducción de Domènec Guimerà, Ediciones Apóstrofe, Barcelona, 1995). En ella se dice: "¿Qué consistencia puede tener aquel tesoro? ¿Oro, documentos? Sí, sin duda. Pero quizás más todavía.
El Grial." (Op. cit. Pág. 221)

Así pues, no era más que cuestión de tiempo que alguien relacionara estos tres aspectos con el Grial. Es posible que ello, en principio, no molestara al trío Plantard-de Séde-de Chérisey. Contribuiría a popularizar el mito de Rennes (las historias del Grial interesaban entonces y todavía hoy lo hacen. Son unas leyendas demasiado buenas como para que fuera de otra forma) y Plantard siempre podría pretender que el Priorato de Sión era el custodio de tan preciado objeto. Todo ello suponiendo que no fuera precisamente eso lo que buscaba de Séde al escribir en el mismo año de la publicación de "El oro de Rennes" su "El tesoro cátaro" con sus referencias al Grial.

El problema surge del esoterismo simbólico. El Grial no sería un objeto real sino un símbolo. Por otra parte, en el esoterismo de la época son frecuentes las referencias a que lo que acabó con el Temple fue, en realidad, la voluntad de acabar con un gran secreto. Por ejemplo, en 1970 Robert Ambelain publicó "Jésus ou le mortel secrets des Templiers" ("Jesús o el secreto mortal de los Templarios", traducción de María Luz Rovira, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1982) en el que dice cosas como: "A raíz, sin duda, del descubrimiento de unos manuscritos efectuados por ellos en pueblos de Tierra Santa, o por medio de misteriosas conversaciones mantenidas con sabios árabes, con cabalistas judíos o con perfectos cátaros, unos maestres secretos, aparecidos un buen día de forma misteriosa, demostraron que el verdadero rostro del Jesús de la historia había resultado ser muy diferente al de la leyenda." (Op. cit. Pág. 17) El Jesús real (real para Mr. Amberlain, claro) era hijo de Judas de Gamala (el de la rebelión contra los romanos) y de María de Magdala. Tenía seis hermanos (uno de ellos su gemelo, Tomás) y se casó con Salomé, hija de Herodes Filipo y Herodías e hijastra, por el segundo matrimonio de su madre, de Herodes Antipas.

Desde la aparición en 1945 de la llamada Biblioteca de Nag-Hammadi en Egipto, conocemos parte de los Evangelios Gnósticos (publicados en español con el título de la Biblioteca de Nag-Hammadi en tres volúmenes por la Editorial Trotta). En alguno de ellos tiene una importancia fundamental María Magdalena, por ejemplo en el Evangelio de Felipe. Esto confirmó que para los cristianos gnósticos, su figura era primordial algo que ya era sabido desde que en 1896 los Museos Nacionales de Berlín adquirieron un códice estrechamente conectado con los de Nag-Hammadi. Contiene cuatro apócrifos "Apócrifo de Juan", "Sabiduría de Jesucristo", "La hija de Pedro" y "El Evangelio de María [Magdalena]" en el que Jesús transmite el conocimiento (o gnosis) oculto no a uno de sus discípulos sino a María ocasionando el disgusto de Pedro. Esto unido a las antiguas leyendas que presentaban a María como la mujer que derrama perfume de nardos sobre Jesús y la consideración de que ése es un gesto de amor (espiritual o terreno según los gustos) acabaron forjando un mito que todavía hoy colea, que María Magdalena era la esposa de Jesús.

De este tinglado entre las falsedades del Priorato de Sión, antiguas leyendas y afirmaciones esotéricas modernas va a nacer "El enigma sagrado". Sólo faltan dos elementos, una mala obra histórica de Zuckerman "A Jewish Princedom in Feudal France" NY, 1972 (Un principado judío en la Francia feudal) y el Grial símbolo de la sangre. Quede esto pendiente para el próximo artículo.

22/04/2004

El enigma sagrado y otros enigmas más (V)

carlomagno.jpgLa verdad es que el libro de Arthur J. Zuckerman no tenía nada que ver, en principio, con esta historia. Sencillamente cae en un error, el de dar credibilidad a un texto dudoso, en este caso a un manuscrito que aparece como anexo al Sepher HaKabbalah (Libro de la Tradición) de Abraham ben Daoud. El texto es, cuando menos, 400 años posterior a los hechos que narra, a saber, que Carlos (Carlomagno) pidió al "Rey de Babilonia" que le enviase a un judío descendiente de la casa real de David. El enviado fue Rabbí Makhir que casó con una mujer de la nobleza y sus hijos emparentaron con la dinastía carolingia. Rabbí Makhir fue ennoblecido y recibió el gobierno de la Septimania.

En historia son frecuentes los casos en que una minoría oprimida se inventa una leyenda para mejorar su situación. Por ello estas narraciones y otras similares deben ser "cogidas con pinzas" si no existen fuentes contemporáneas que las corroboren. En su momento, Mr. Zuckerman fue contestado por Aryeh Grabois en: "Une principauté juive dens la France du Midi à l´époque carolingienne?" Annales du Midi, 85, 1973. (¿Un principado judío en la Francia del Midi en la época carolingia?) El olvido que ha caído desde entonces sobre la obra de Mr. Zuckerman (pese a los intentos de conferirle veracidad por parte más de escritores inmersos en el esoterismo que en la historiografía) es, sencillamente, el precio que paga el que olvida que "Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias". Y en este caso, sencillamente, no las hay.

Dejando aparte el debate historiográfico una cosa está clara, esa obra suponía establecer un nexo entre la casa de David a la que, supuestamente, pertenecía Jesús y la monarquía francesa. En ningún momento dice Zuckerman que Rabbí Makhir fuera descendiente de Jesús sino que ambos tenían antepasados comunes. En cualquier caso, sí asegura que ese enlace confirió legitimidad a los carolingios (algo supuestamente necesario porque el padre de Carlomagno, Pipino el Breve, era un usurpador que había expulsado del trono al merovingio Khilderico III en el 751). En realidad, la legitimidad la obtuvo Pipino al ser coronado -junto a sus hijos Carlomán y Carlos, futuro Carlomagno- por el papa Esteban II en el 754. Por otra parte, no se sabe demasiado bien qué legitimidad es la que se derivaría de un hecho que permaneció en el más absoluto secreto puesto que ninguna fuente contemporánea dice nada de esa unión dinástica entre la casa de David y la monarquía carolingia.

Sólo faltaba un detalle para terminar de enredar la madeja, la consideración de que el Grial era la descencia sagrada. Puede parecer que ése es un detalle original del "trío de la bencina" formado por Baigent, Leigh y Lincoln, pero tampoco es así. Hay dos obras esotéricas que, mal leídas, prefiguran esa afirmación. En sus títulos ingleses son "The nint century and the Holy Grail" (El siglo noveno y el Santo Grial) por Walter Johannes Stein y "The Mistery of the Grail. Initiation and Magic in the Quest for Spirit" (El misterior del Grial. Iniciación y magia en la búsqueda del espíritu) por Julius Evola. En la segunda, Evola habla de la idea del origen divino de la monarquía y de la existencia en los primeros monarcas de una sangre que los había hecho especiales. Admira especialmente a Godofredo de Bouillon al que califica de "luz de los monarcas". Por aquello de las casualidades, Godofredo de Bouillon era el supuesto fundador del Priorato de Sión y para mayor casualidad, era también uno de los descendientes de la supuesta dinastía carolingia-davídica.

En la obra de Walter Stein (escrita originariamente en 1928) y más concretamente en su apéndice, contiene un árbol genealógico titulado "línea de sangre del Grial" En un lado está la casa real francesa y el otro se extiende hasta Godofredo de Bouillon. Lo que pretendía Stein era relacionar a los personajes que aparecen en las leyendas del Grial con personas reales. Según el autor, a las personas reales se les confirieron en su tiempo unas características superiores al común de los mortales que equivalen a las de los personajes de los cuentos del ciclo griálico.

¿Qué pasa si unimos todos esos elementos? Pues que obtendremos "El enigma sagrado". Su tesis es sencilla, Jesús estaba casado con María de Magdala. De ese matrimonio nacieron unos hijos que son la Sangre Real por descender de la casa de David. Ese nombre de Sangre Real es lo que, de forma corrupta, conocemos por Santo Grial. Uno de sus miembros fue Godofredo de Bouillon, el primer rey (aunque rechazó tomar ese título lo fue de hecho) de Tierra Santa después de la conquista de Jerusalén en la I Cruzada en 1099. Conocedor de ese secreto, Godofredo funda una orden, el Priorato de Sión que tendrá una doble vertiente, exotérica a través de los Templarios y esotérica a través del propio Priorato. Ambas ramas se separarán en lo que ha pasado a la historia de una forma corrupta como "la tala del olmo de Gisors" en 1188 (según las crónicas, lo que sucedió en Gisors fue, sencillamente, una pelea entre los franceses de Felipe II y los ingleses de Enrique II que, habiendo llegado primero al lugar en el que ambos monarcas iban a conferenciar, se pusieron a la sombra de un olmo centenario que allí había. Los franceses se hartaron de estar a pleno sol e insultaron a los ingleses que contestaron a flechazos. Los franceses cargaron obligando al monarca y su séquito a refugiarse en Gisors mientras los galos descargaban su ira contra el pobre olmo convirtiéndolo en astillas). Esto se convierte por arte de birlibirloque en la separación entre el Temple y el Priorato de Sión a causa de las recriminaciones del segundo al primero por culparles de la caída de Jerusalén en 1187 después del desastre de la batalla de los Cuernos de Hattin del que el Priorato culpaba al Gran Maestre Gérard de Ridefort. Posteriormente, el conocimiento del secreto de la Sangre Real condujo a la destrucción de Cátaros y Templarios a manos de la Iglesia que no podía permitir que se supiera que Jesús tenía hijos, pero el Priorato de Sión siguió conservándolo hasta que el padre Saunière lo descubrió en Rennes-le-Château. En la actualidad, la descendencia de Jesús, la Sangre Real, se personaliza en Pierre Plantard.

Como ya hemos ido viendo qué había detrás de las "informaciones" recogidas por Baigent, Leigh y Lincoln no hay más que una cuestión que deba ser explicada. Según los autores: "...descubrimos también documentos del período -documentos originales- que llevaban el sello y la firma de uno u otro prior de "Notre Dame de Sion". Hay una carta de constitución, por ejemplo, firmada por un tal prior Arnaldus y fechada el 19 de julio de 1116." (Op. cit. Pág. 115). Obviamente, Dios no llamó a los autores por el camino de la historiografía. No se dan cuenta de que están hablando de dos cosas distintas, que una cosa es la Comunidad Agustiniana de Santa María del Monte Sión y del Espíritu Santo y otra el Priorato de Sión. La primera, perfectamente real, apareció a comienzos del S XII (no se sabe quién fue su fundador ni la fecha exacta) y recibió su nombre por el edificio que ocupaban, Santa María que estaba en el monte Sión. Por si están un poco despistados, Santa María es la iglesia (no se conserva) construida en torno al Cenáculo (aún existe) y si recuerdan la tradición según la cual el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles cuando estaban reunidos en el Cenáculo comprenderán la coletilla al nombre de la Orden. Parte de los miembros de la orden de Santa María del Monte Sión se trasladaron a Orléans y sus posesiones pasaron a los jesuitas en el S XVII. El Priorato de Sión ya hemos visto cuándo y por quién fue fundado y a qué debía su nombre. Los autores no se dan cuenta ni siquiera cuando mencionan: "En los mismos archivos también se guarda una bula de 1178, promulgada por el papa Alejandro III, en la que se confirman oficialmente las propiedades de la Ordre de Sion." (Op. cit. Pág. 122) No se dan cuenta del absurdo de que una orden supuestamente secreta vea confirmadas oficialmente sus posesiones por una bula papal.

En fin, la obra tuvo un inmenso (e incomprensible) éxito. Plantard, supuestamente, debía estar muy contento. Por fin había salido del (relativo) anonimato e incluso los autores le habían entrevistado pese a que "El señor Plantard parecía ser un hombre ilocalizable..." (Op. cit. Pág. 236). Parece que no se les ocurrió buscar su nombre en la guía telefónica en donde el "ilocalizable" figuraba. Esa entrevista debió ser muy curiosa porque: "Una vez más nos pasó por la cabeza la idea de descartar la Prieuré de Sion tachándola de "secta" de lunáticos, por no decir de engaño descarado." (Op. cit. Pág. 242) El porqué no lo hicieron sí constituye un auténtico enigma, más aún cuando la persona que supuestamente concertó la entrevista con Pierre Plantard "de Saint-Clair" fue Jean-Luc Chaumeuil que ya había investigado el asunto de Rennes-le-Château y sabía las mentiras que se ocultaban detrás de él. Tal vez, la idea se les quitó de la cabeza al darse cuenta de que si se daban por enterados que el Priorato de Sión era una farsa se hubieran quedado sin libro que escribir.

La realidad, por el contrario, era la opuesta. Plantard no salía nada bien parado del libro y, además, el parentesco con la casa judía de David no es lo más apropiado para un notorio antisemita. Por otra parte, el éxito de la obra le colocó a la luz pública de una forma no deseada. Las afirmaciones que se realizaban en "El enigma sagrado" eran de tal calibre que iban a ser investigadas y no de una forma superficial. Plantard sabía perfectamente que tenía mucho que ocultar y que no iba a poder hacerlo. En esa situación (que otros han atravesado con anterioridad) hay, a priori, dos posibilidades, o no darse por enterado de que te han pillado mintiendo y seguir como si tal cosa, o retractarse, entonar el mea culpa y volverse a casita dejando de pretender ser el legítimo rey de Francia. En esta situación es cuando Plantard demuestra, una vez más, que fue el más genial de los creadores de mitos del siglo pasado porque encontró una tercera vía, pero esto será tema para la próxima y última entrega de esta serie.

23/04/2004

El enigma sagrado y otros enigmas más (y VI)

miterrand.jpgLas reacciones a la publicación de "El enigma sagrado no se hicieron esperar. En Nostra nº 584, 1983 Philippe de Chérisey publicó un artículo que en su versión en inglés se tituló "Jesus Christ, his wife and the Merovingians" (Jesucristo, su esposa y los Merovingios) en loa que ataca a los escritores ingleses con una ironía nada disimulada.

Sin embargo, el ruido y la furia que habían levantado esta historia fue tan grande que, aunque no significara nada, había de tener consecuencias (permítanme en este día la paráfrasis como homenaje a Shakespeare). Jean-Luc Chaumeil decide destapar el escándalo. En una circular anónima en la que figura bien visible el símbolo del Partido Socialista Francés y que circuló en estas fechas se descalifica en términos muy duros (e incluso insultantes) a los implicados en este asunto: "J´ai été manipulé par le Prieuré de Sion pour écrire mon ouvrage LE TRESORS DU TRIANGLE D´OR -déclare J. L. Chaumeil- je vais révéler tout la verité sur cette affaire." (He sido manipulado por el Priorato de Sión para escribir mi obra EL TESORO DEL TRIÁNGULO DE ORO -declara J. L. Chaumeil- voy a revelar toda la verdad sobre este asunto) "...en 1960 il se retrouve avec un autre forban: Gérard de Sède, ainsi que l´appui d´André Malraux pour sortir l´affaire de Gisors à laquelle sera associé un autre individu louche Philippe de Chérisey." (...en 1960 él [Pierre Plantard] se vuelve a encontrar con otro bandido: Gérard de Sède, y con el apoyo de André Malraux para sacar [publicar] el asunto de Gisors al que se asocia otro turbio individuo, Philippe de Chérisey.) "Philippe de Chérisey interdit de séjour, trouvait refuge dans le garage du couple Plantard où il préparait l´ouvrage L´Or de Rennes qui est à la base de l´escroquerie morale présente du Prieuré de Sion." (Philippe de Chérisey que tenía prohibida la residencia, encontró refugio en el garaje de la pareja Plantard donde preparó la obra El oro de Rennes en la que se basa la presente estafa moral del Priorato de Sión.) "L´Oeuvre de JEAN LUC CHAUMEIL a donc pour objet de démystifier Plantard et ses acolytes, le fumeux Prieuré de Sion et de tous ces gent dont la seule place est l´asile de CHARENTON!" (La obra de JEAN LUC CHAUMEIL tiene pues como objetivo desmitificar a Plantard y sus acólitos, al nebuloso Priorato de Sión y a toda esa gente cuyo único lugar es el asilo de CHARENTON [un manicomio]). Y todo ello trufado con el turbio pasado de Plantard, su condena judicial, una amante menor de edad...

El 11 de julio de 1984, Plantard presenta su dimisión como Gran Maestre del Priorato de Sión. Entre otras causas señala: "Enfin, un autre motif a été déterminant dans ma résolution, celui de la publication dans la presse, dans des livres, dans des brochures multigraphiées déposées à la Bibliothèque Nationale, de documents FAUX ou FALSIFIES me concernant (comme extrait de naissance, reproduction de papiers du Prieuré de Sion portant des signatures antérieures à plus de dix ans -1973/1974- accolées a la mienne) et aussi d´actes de diffamation de ma personne pour lesquels j´ai porté plainte au Parquet de Nanterre le 16 Décembre 1983, et enregistrée sous le nº 38 355 0001 7." (Para terminar, otro motivo ha sido determinante en mi resolución, el de la publicación en prensa, en libros, en folletos multicopiados depositados en la Biblioteca Nacional, de documentos FALSOS o FALSIFICADOS que me conciernen (como la partida de nacimiento, reproducción de papeles del Priorato de Sión que muestran firmas de hace más de 10 años -1973-1974- unidas a la mía) y también de actos de difamación contra mi persona por los que he presentado denuncia ante la Fiscalía de Nanterre el 16 de diciembre de 1983, que está registrada con el nº 38 355 0001 7.)

Podía haber sido el fin y más cuando Philippe de Chérisey falleció en Bélgica el 17 de julio de 1985, pero aún quedaba un epílogo. Si la historia del Priorato, hasta el momento, parece una ópera bufa, su colofón no estará exento de una cierta grandeza trágica, la del héroe (o antihéroe en este caso) que se empeña en seguir luchando cuando está claro que ha perdido la partida. Si prefieren una interpretación menos benevolente, Pierre Plantard continuó mintiendo hasta el fin.

Plantard regresa con una entrevista a la revista Vaincre (Vencer) en su nº 1 de abril de 1989. En ella ni reconoce sus culpas, ni repite una historia que ya todos conocía. Por el contrario, Plantard recrea el Priorato de Sión. Los "Documentos Secretos" se los achaca a un tal Philippe Toscane que los habría creado en 1967 bajo la influencia del LSD. Según Plantard, Toscane era un antiguo miembro del Priorato que había sido expulsado por causa de su drogadicción. Los "pergaminos Saunière" habían sido obra de Philippe de Chérisey que se había dejado comprar por el dinero americano siempre envidioso de la grandeza francesa, pero sí existían pergaminos auténticos que estaban en su poder. Carga también contra de Sède que, para intentar salvar su propia responsabilidad en el affaire del Priorato, se había apuntado a la tarea de revelar la verdad de Plantard y su obra.

Sin embargo, lo más alucinante es que Plantard revela que el Priorato no fue fundado en la época de las Cruzadas ni por Godofredo de Bouillon sino que, en su opinión, lo había sido el 17 de enero de 1681 aunque tenía pruebas de su existencia desde el 19 de septiembre de 1738. Seguía incólume, no obstante, su vinculación con Rennes-le-Château. Por otra parte, el nunca había pretendido tener ninguna vinculación con los Merovingios...

En una carta a los miembros del Priorato con fecha 6 de julio de 1989 Plantard explica:
"J´ai pu, pendant cette courte période, remettre de l´ordre dans nos anciennes archives..., j´ai pu enfin obtenir des recherches sur l´origine du PRIEURE de SION... j´ai pu mettre fin á une "mythologie" des faux grands mâitres, dont on prétendait formé une chaine jusqu´à l´ORDRE du TEMPLE et même jusqu´à Jésus!" (Pude, durante este corto período [de tiempo], volver a poner en orden nuestros antiguos archivos..., pude al fin realizar investigaciones sobre el origen del PRIORATO de SIÓN... pude poner fin a la "mitología" de los falsos grandes maestres con la que se pretendía formar una cadena hasta [enlazar con] la ORDEN del TEMPLE e¡incluso hasta Jesús!) "Le PRIEURE de SION est récent, puisque les actes retrouvés à BARCELONE, prouvent sa création en 1681 à RENNES-LE-CHÂTEAU, cela est loin de la disparition de l´ORDRE du TEMPLE en 1314..." (El PRIORATO de SIÓN es reciente, puesto que las actas encontradas en BARCELONA prueban su creación en 1681 en RENNES-LE-CHÂTEAU, esto está lejos de la desaparición de la ORDEN del TEMPLE en 1314...)

La referencia a Barcelona se explica porque entre la entrevista de abril y la carta de julio se habían localizado (otra vez) los archivos del Priorato. El que éstos aparecieran tan oportunamente y vinieran a demostrar lo que a Plantard le interesaba después de la "movida" de "El enigma sagrado" (a saber, que sin llegar a ser una invención moderna, el Priorato no podía tener ninguna relación con los Templarios, los Cátaros, El Grial o la presunta descendecia de Jesús y María Magdalena) demuestra lo amado que era Plantard por la diosa Fortuna o bien que éste tenía pocos escrúpulos en forzar el azar en su propio beneficio.

El Priorato había muerto de éxito. Por tanto se imponía ahora el marcar un perfil bajo, el no volver a dar pie a un nuevo engendro escandaloso como el que habían perpetrado los tres mosqueteros ingleses. Incluso el nuevo secreto del Priorato era de lo más anodino, una roca cargada de energía (la verdad, me gustaba más lo del tesoro del Templo de Jerusalén). Por otra parte, Pierre Plantard sabía que estaba "quemado" al haberse hecho público su turbio pasado así que, nuevamente, pretende apartarse del Priorato... sin irse realmente. Para ello solicita que se elija como nuevo Gran Maestre a su hijo, Thomas Plantard "de Saint-Clair."

¿Quién sabe si hubiera podido tener éxito? En el mundo del esoterismo cosas más raras se han visto, pero Pierre Plantard cometió un error fatal aunque él no pudo preverlo. En la revista Vaincre nº 3 de septiembre de 1989 se publicó una nueva lista de Grandes Maestres del Priorato. Él aparece desde 1981 hasta 1984 (como ya vimos, en esa fecha dimitió). Le sucedió Philippe de Chérisey hasta 1985 (como ya vimos, en esa fecha falleció). Puesto que Pierre Plantard no vuelve a aparecer como Gran Maestre hasta marzo de 1989 y "abdica" en beneficio de su hijo Thomas en julio de ese mismo año se necesitaba alguien que cubriera el lapso entre 1985 y 1989 y que, además, tuviera una buena razón para haber dejado de dirigir el Priorato. Si, además, era alguien conocido (sin pasarse) mejor que mejor. El elegido fue el financiero Patrice Pelat, íntimo amigo de François Mitterrand, que había fallecido en febrero de 1989 como consecuencia de un fallo cardíaco. Fue la última equivocación de Pierre Plantard. Al Priorato le quedaban cuatro años de vida.

En 1993 el juez Jean-Pierre Thierry estaba investigando las tramas de corrupción política y económica que se habían producido en relación con el político socialista francés. Uno de los nombres que aparecía en ellas era el del difunto Patrice Pelat. Dado que se había propagado la noticia de que había sido Gran Maestre del Priorato de Sión, el juez ordena el registro de la casa de Pierre Plantard. No aparece nada que relacione a Pelat con el Priorato pero sí documentación que proclamaba a Pierre Plantard como legítimo rey de Francia. Mr. Thierry ordena el arresto de Plantard para someterlo a interrogatorio. Si bien Plantard sale libre, ha sido advertido de que no vuelva a meterse en esos "follones". Plantard así lo hace.

Pierre Plantard, el hombre que quiso ser rey, falleció en febrero del 2000. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas conducidas a Rennes-le-Château. Al fin, no pudo resistirse a volver al pueblecito que él había convertido en una leyenda. Con él murió el creador de uno de los más grandes (sino el más) mito del S XX. Su propia desmesura le confirió una aureola quijotesca, una épica que, a fuer de absurda, resulta extraordinariamente atractiva. Que la tierra le sea leve.

24/04/2004

Patético penúltimo acto

carrie.jpgVamos de Rennes-le-Château au château. Si el primero tiene marcados rasgos de patetismo (como ya hemos visto en una serie tan verborrágica como aburrida) el segundo es, sencillamente, patetismo en estado puro. Lo mejor que se puede decir de él es que se acaba. Antena 3 Tv. ha conseguido que su "realiti chou" no sólo sea una de los mayores engendros que hayan visto las generaciones pasadas, padecido las presentes y teman ver las venideras, sino que, además, ha sido un aburrimiento insufrible. Fruto de tanto desacierto, no lo veían ni las señoras madres de los videntes invidentes allí congregados. La conclusión lógica en el mercado televisivo estaba cantada, cerrojazo al portón, bajada de rastrillo y elevamiento del puente levadizo. Por desgracia, todo ello después de haber dejado salir a la peculiar zoología que albergaba le château.

En lugar de haber mantenido la dinámica prevista de una expulsión a la semana, el martes se "ventilaron" de golpe a cuatro de los invitados además de al profesor Mercury que deberá irse con la música (astral) a otra parte. En su salida por la puerta falsa (o por la poterna de desperdicios, según cómo se mire) le acompañaron la santera Miguelina, la vidente Josefina, el indescriptible Paco Porras y el Divino Pelma que se había puesto para tan señalada ocasión el disfraz de la papisa Priscila reina del desierto. Quedan, por tanto, para la final del próximo día el pésimo mentalista Astyaro, el indeterminado ente Kennedy, la chillona pitonisa Lola y el conjurador celta Molezún.

Además, alguno ya había puesto previamente pies en polvorosa como Luconi que no sé si es conde pero que se esconde con suma habilidad. No se le ha vuelto a ver el pelo (poco, por otra parte) al igual que a los miembros del jurado Sres. Armentia y Carrión (lo mejor que podían hacer era, precisamente, no hacer acto de presencia en esta astracanada). Por lo demás, más de lo mismo. Al Sr. Porras le pillaron haciendo trampas con las ánforas ("curiosamente" esta vez no acertaron), prosiguieron los insultos entre los miembros de la comunidad del castillo que no sé si tiene dos torres o si espera el retorno de algún rey (habida cuenta del nivelazo intelectual que allí existe debería ser Carlos II por aquello de no desentonar con el resto de la corte de los milagros), pero que se repiten más que una tortilla de ajos.

Anduvieron, en esta ocasión, haciendo el "gamba" en un castillo templario (no quedó claro si era un castillo templario o el castillo de la famiia de un templario) en el que descubrieron que se había muerto alguien. Nos han jo...robado. En cualquier vivienda antigua ha "cascado" gente como por un tubo. En fin, maravillosa muestra de videncia. Ah, en los sótanos captaron vibraciones de gente encadenada que había muerto de hambre. Esto quedó sin confirmar con datos históricos.

Por lo demás, las señoras, en su intimidad retransmitida por televisión, empezaron a lamentarse porque en todo el tiempo que estaban encerradas en el château no habían tenido ninguna noche buena (ejem, permítanme el eufemismo, ellas lo dijeron de una forma mucho más tosca -esto no es una referencia a ninguna ópera-). Alguna apuntó a la conveniencia de captar vibraciones con un cacharro de látex de esos que funcionan a pilas, aunque la mayoría optó por preferir los miembros reales (esto no es una referencia a ninguna casa reinante).

¿Algo más? Pues al romper las ánforas (además de que la única que acertó en dónde estaba la plata fue la pitonisa Lola) dieron una nueva muestra de su capacidad de previsión. El verdugo (que es el único al que nadie va a reprochar su participación en este bodrio. Ventajas de ir enmascarado) le sacudió un mazazo a una. Cayeron ajos. Le arreó a la que dijeron los "videntes" que contenía el dinero... que estaba llena de "sangre" (dejémoslo en un líquido teñido de rojo). Se ve que el verdugo de ánforas debe estar fuerte porque del mazazo que le dio salió el líquido despedido. Por aquello de la gravedad, le fue a caer encima... al ente Kennedy. En fin. No podía por menos de recordar la película aquella de "Carrie" aunque con dos notables diferencias. Sissy Spacek es una buena actriz, Leevon no. Sissy Spacek tiene una "belleza picassiana" (siempre me ha recordado a una de las señoritas de Avignon), Leevon tampoco. Lo suyo es más parecido al muñeco de Michelín aunque con silicona en vez de con caucho.

Bueno, que ya falta menos para que este engendro se acabe ¡¡¡¡Bien!!!!!

25/04/2004

Más allá del Madrid-Barça

ribera.jpgReconozcámoslo, hay días en los que uno lo mejor que puede hacer es callarse. Cuando hasta los noticieros no encuentran mejor tema para abrir sus espacios que el partido de las narices, ¿qué sentido tiene hablar de otras cosas? ¿Realmente le importa hoy a alguien otra cosa que el fútbol en general y las andanzas de estos dos equipos en particular? Lo siento mucho, pero reconozco que ni estoy capacitado para hablar de este negocio (que alguno aún se cree que es un deporte) ni, aunque lo estuviera, tengo ninguna gana de hacer lo mismo que (casi) toda España.

Como sólo hace dos días se recordaba que en la fecha del 23 de abril coinciden el fallecimiento de William Shakespeare y de Miguel de Cervantes (en la misma fecha, 23 de abril, aunque, en realidad, no fueron defunciones simultáneas por aquello de los distintos calendarios vigentes en ese momento en España y en Inglaterra), parece que era un buen momento para hablar de libros. En realidad el tema de los libros ha durado lo que tardó en imponerse el cotorreo sobre el partido transcendental que dentro de unos días nadie va a recordar. Parece que la venganza de los libros es estar siempre ahí para, un día cualquiera, sin jaranas ni alharacas, hablar a quién tenga la curiosidad de acercarse a ellos.

Así que hoy, cuando millones de españoles (y no españoles) se congreguen delante del televisor o en torno al aparato de radio, yo pasaré de todo esto. Lo siento, no sé qué se supone que añade a mi vida el que gane fulanito o zutanito o en qué la merma el que pierda uno u otro. Ya tengo preparado mi librito para la operación evasión de la alienación futbolera, un antiguo amigo breve y divertido (una de las mejores combinaciones que pueda desearse) "El secreto de Urantia (Ni caballos ni troyanos)" por Antonio Ribera y Jesús Beorlegui. Ediciones Obelisco, Barcelona, 1988, 128 Págs. Un texto que ya desde la dedicatoria tira con bala: "A todos los escritores honrados, que, afortunadamente, son aún mayoría." Por si alguien le queda alguna duda sobre el porqué de esa dedicatoria, lo aclaran sus autores en la introducción: "Este libro se propone demostrar, sin ningún genero de dudas, que las últimas obras del periodista navarro Juan José Benítez: CABALLO DE TROYA I, II Y III y LA REBELIÓN DE LUCIFER, son plagios de diversas fuentes que enumeramos con todo detalle (principalmente de THE URANTIA BOOK, un libro "revelado" norteamericano)." (Op. cit. Pág. 10)

Los autores comienzan por explicar qué es el Libro de Urantia, un texto supuestamente revelado vía telepática por inteligencias extraterrestres a unos contactados terrestres. Por no se sabe qué extraña razón, esta obra era muy poco conocida en España algo de lo que se aprovechó el escritor navarro para "fusilarla" en sus novelas antedichas. "El burro escondido y las orejas fuera" que dice el refrán castellano porque como señalan los Sres. Ribera y Beorlegui: "Y es el propio Benítez quien se delata en su obra "Caballo de Troya 1", cuando en su página 37, al describir los documentos entregados por el inexistente mayor, habla de unos folios de 20 X 31 centímetros, a un solo espacio, en papel del llamado de biblia, que son exactamente las medidas y calidad de las páginas del libro de Urantia.
Benítez, recordemos, llama en sus obras a la tierra "IURANCHA", que no es más que una transcripción fonética del nombre en inglés de Urantia." (Op. cit. Pág. 35)

Conociendo la fuente, el resto es tan sencillo como comparar los textos del Sr. Benítez con los de "El libro de Urantia". Por ejemplo, en la Pág. 36 los autores reproducen un fragmento de "La rebelión de Lucifer" que dice: "La tropa de Jerusem contaba entonces con 187 432 811 humanos "ascendentes" de todos los planetas habitados del sistema.
-¿Qué representó la llegada de Lanaforge para la rebelión?
-Los rebeldes fueron destronados y desprovistos de todo poder de gobierno."
En la Pág. 37, hacen lo propio con un texto de la edición francesa de The Urantia Book que se publicó en fascículos. Concretamente en el número 52 que se titula "curiosamente" "La Rébellion de Lucifer" aparece lo siguiente: "La noble troupe de Jerusem comptait exactement 187.432.811 ascendeurs fidèles.
Avec l´arrivée de Lanaforge , les incorrigibles rebelles furent détrônes et dépouillés de tout pouvoir de gouvernement." (La noble tropa de Jerusem contaba exactamente 187.432.811 ascendientes fieles./ Con la llegada de Lanaforge, los incorregibles rebeldes fueron destronados y despojados de todo poder de gobierno.)

Prosiguen los autores durante otras 30 páginas con el mismo ejercicio de comparación, para llegar a una conclusión: "las doce mil páginas [sic, con evidente error de los Sres. Ribera y Beorlegui) que componen los cuatro libros de J. J. Benítez, han sido diversamente plagiadas, inspiradas o adaptadas del modelo norteamericano." (Op. cit. Pág. 67)

La defensa del Sr. Benítez cuando se hicieron públicos estos hechos fue divertida. Entre otros argumentos dijo: "Dado que es un libro (URANTIA) escrito por extraterrestres no tiene autor, por lo tanto no puede haber plagio. Aunque hubiese copiado, que no lo he hecho, sería lícito, salvo que vengan a reclamarme los extraterrestres." (Op. cit. Págs. 69-70)

En fin, la obra se completa con noticias acerca del caso UMMO y especulaciones (acertadas como el viaje de Jesús a Roma) sobre el contenido de los siguientes libros del Sr. Benítez si seguía empleando los contenidos de "El Libro de Urantia" como fuente de información. En efecto, el escritor navarro hizo viajar a Jesús hasta Roma e incluso lo sentó en El Coliseo (antes de que éste se hubiera construido) en una serie de documentales, "Planeta Encantado" de reciente emisión.

La verdad, los futbolistas, después de todo, tienen una ventaja, no cometen plagio cuando le arrean patadas al balón.

26/04/2004

Tradicional amistad al son de gaitas y chirimías (I)

santiago_matamoros.jpgReconozco que hay cosas que no entiendo de mi propio país. Una de ellas es el cómo puede haberse aceptado como verdad histórica la chorrada franquista de la "tradicional amistad hispano-árabe" que, en realidad, no pasaba de ser una coincidencia de intereses basada en la mutua judeofobía. ¿Cómo? No hay historiadores que han hablado de la convivencia ejemplar de las tres culturas en las Españas medievales? Pues sí, pero también hay algún historiador que asegura que nunca hubo una invasión árabe en España y eso no significa que sea cierto.

Entendámonos. En los diversos reinos españoles tanto cristianos como musulmanes existían tres culturas, y la España vencedora de la Reconquista adoptó elementos de las tres; pero eso no significa que las relaciones fueran normalmente amistosas. Por supuesto podemos encontrar casos aislados en los que sí había un mutuo respeto, pero son eso, casos aislados, excepciones a la norma. ¿Esto les suena extraño? Posiblemente, lo políticamente correcto ha hecho estragos en ese sentido, pero antes de ir con documentos comencemos con unas citas del libro sagrado de los musulmanes, El Corán y más concretamente de la Sura 5, La mesa servida o Al Maeda:

"¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Alá no guía al pueblo impío." (Verso 51)

"Sólo es vuestro amigo Alá, Su Enviado y los creyentes, que hacen la azalá, dan el azaque y se inclinan." (Verso 55)

"¡Creyentes! No toméis como amigos a quienes, habiendo recibido la Escritura antes que vosotros, toman vuestra religión a burla y a juego, ni tampoco a los infieles. ¡Y temed a Alá, si es que sois creyentes!" (Verso 57)

Creo que queda bastante claro lo que opina El Corán de las amistades entre musulmanes y cristianos y judíos ¿no? Pues el sentimiento era mutuo. En el XVII Concilio de Toledo del año 694, los cristianos decían de los judíos (y demás infieles):

"Así como la sinceridad de los fieles debe ser remunerada con grandes dones, del mismo modo la maldad de los infieles conviene sea castigada con la dura espada de los jueces. Pues es justo que se ensalce copiosamente a los que participan de la fe, y se condene duramente a sus adversarios..." [1, Pág. 199]

Cuando comenzó la invasión árabe que supuso la destrucción del reino visigodo (año 711) las "flores" mutuas fueron en aumento. Al-Maqqari nos dejó la versión musulmana sobre Pelayo y la batalla de Covadonga, inicio de la Reconquista para los cristianos: "Dice Isa ben Ahmad Al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim Al-Qabi, se levantó en tierra de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo [...] Los islamitas lucando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de su país hasta llegar a Ariyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona en Galicia [sic] y no había quedado sino la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con trescientos hombres." [1, Pág. 212]

Claro que si los cronistas árabes llamaban a Pelayo asno salvaje y a los cristianos politeístas, éstos no se quedaban atrás. En su propia versión de Covadonga aseguran: "En el mismo lugar murieron ciento veinticinco mil caldeos.
Los sesenta y tres mil restantes subieron a la cumbre del monte Auseva y por el lugar llamado Amuesa descendieron a la Liébana. Pero ni éstos escaparon a la venganza del Señor; cuando atravesaban por la cima del monte que está a orillas del río Deva, junto al predio de Cosgaya, se cumplió el juicio del Señor: el monte, desgajándose de sus cimientos, arrojó al río los sesenta y tres mil caldeos y los aplastó a todos. [...] No consideréis esto imposible o fabuloso, sino que acordaos que el que abrió las olas del mar Rojo al paso de los hijos de Israel, ése a estos árabes, perseguidores de la Iglesia del Señor, oprimió con la inmensa mole de un monte." [1, Pág. 215]

Y es que una y otra parte consideraban las victorias como favor divino y las derrotas como signo de desaprobación por las faltas de los creyentes. Por ejemplo, la victoria cristiana de Simancas fue vista así por Ibn Al-Jatib: "Luego Alá le afligió [a Al-Nasir] y le sometió a prueba con la conocida batalla en que padeció duro trato a manos del enemigo de Alá Radmir hijo de Urdun, el día viernes 11 del mes de sawwal del año 327, frente a la ciudad de Sant Mankas [Simancas] [...] Los musulmanes experimentaron una derrota inaudita que fue suscitada por un grupo de hombres de la división miiitar que dependía directamente de Al-Nasir, quienes, envidiosos de los favores que Dios le había acordado, no le aconsejaron lealmente acerca de la conducción de la lucha, sucediendo que al entrar en acción una vez más la caballería se descalabraron las líneas de combate muslímicas. [...] Al llegar a la ciudad, hizo apresar alrededor de trescientos hombres de la caballería, a los que clavaron en dichos rollos y cruces, haciendo difundir Al-Nasir una proclama en la que decía: "Este es el castigo que corresponde a los que han traicionado al Islam, engañado a su pueblo y sembrado la confusión en las filas del ejército de la Guerra Santa."
Luego erigieron aquellos maderos con las víctimas y las alancearon a la vista de la gente, hecho lo cual Al-Nasir se fue a su palacio." [1, Págs. 219-220]

Por supuesto, la versión cristiana no fue igual: "Después Abderrahman, rey cordobés, con un gran ejército se acercó con rapidez a Simancas. Nuestro católico rey al oír esto, dispuso ir allí con un gran ejército. Y allí luchando uno contra otro, el Señor dio la victoria al rey católico en la segunda feria, muy próxima la festividad de los santos Justo y Pastor; de ellos fueron muertos ochenta mil. [...] Por su parte los que quedaron, tomado el camino se dieron a la huida. Pero persiguiéndoles el rey, al llegar ellos mismos a la población que se llama Alhandega, fueron allí mismo aprisionados y aniquilados por los nuestros. Por su parte el mismo rey Abherraman escapó semivivo." [1, Pág. 219]

¿Más muestras de tradicional amistad? La versión castellana de las correrías de Almanzor: "Pero en los días de su reinado por causa de los pecados del pueblo cristiano aumentó la enorme muchedumbre de los sarracenos; y su rey, que se impuso el falso nombre de Almanzor, cual antes no hubo ni lo habrá, tramado consejo con los sarracenos del otro lado del mar y con toda la nación de los ismaelitas, entró en territorio de los cristianos, y consiguió devastar muchas partes de sus reinos y matar a espada. Éstos son los reinos de los francos, el Reino de Pamplona, incluso el reino de León. Ciertamente devastó ciudades, castillos, y despobló toda su tierra, hasta el punto de que llegó a las zonas costeras del Occidente de España, y destruyó la ciudad de Galicia en la que está enterrado el cuerpo del beato Jacobo [Santiago]. Había dispuesto ir al sepulcro del apóstol para destruirlo; pero aterrorizado se volvió. Abatió iglesias, monasterios y palacios y los quemó con el fuego. En la Era mil treinta y cinco el Rey celestial, recordando su misericordia, se vengó de sus enemigos: decidió destruir a esa gente de los agarenos con una muerte súbita y con la espada, y reducirla de día en día a la nada." [1, Págs. 220-221]

Evidentemente, éstos son testimonios sobre actividades bélicas, pero ¿qué pasaba en tiempos de paz? Si las razones para el odio son tan obvias como que eran comunidades en guerra ¿cómo se explican documentos que apuntan en sentido contrario como el fuero de Calatayud: "Cristianos, moros y judíos, compren unos a otros donde quieran y como puedan." o "El cristiano jure ante el judío y el moro sobre la cruz.
El judío jure ante al cristiano según su ley, sosteniendo la Tora.
El moro que quisiese jurar ante cristiano diga: "Como fiel creyente juro"." [1, Pág. 341]? Esto le veremos en la próxima entrada.

27/04/2004

Tradicional amistad al son de gaitas y chirimías (y II)

mudejar.jpgHabíamos dejado a musulmanes y cristianos "estrechando" relaciones al ritmo de la Guerra Santa y de Santiago Matamoros, pero ¿qué pasaba cuando no estaban matándose entre sí? Para entenderlo vayamos hacia atrás (aún más) en el tiempo, a la llegada a la Península de los primeros invasores musulmanes. Los visigodos no eran, precisamente, candidatos a ganar un concurso de popularidad en la época. Ni los judíos ni los descendientes de los hispanorromanos estaban a gusto con su dominio. Por otra parte, el reino visigodo distaba de ser un remanso de paz. Al contrario, las luchas entre facciones llegaban en ocasiones a la guerra civil y siempre eran un motivo de inestabilidad.

Todo ello explica que la conquista árabe fuera rapidísima pese al reducido número de soldados que intervinieron en un principio (se cree que unos 12.000 después ampliados hasta unos 30.000). Ello planteaba un claro problema ¿cómo se podía controlar a un pueblo mucho más numeroso? La imposición por la fuerza era imposible, aunque tampoco se eligió la integración igualitaria. Por su parte, la población cristiana optó en numerosos casos por la conversión al Islam más que por auténtico entusiasmo porque eso les convertía en ciudadanos de pleno derecho. Son los llamados musalima cuyos descendientes son los llamados muwalladum (muladíes). Los que eligieron continuar practicando la religión cristiana fueron llamados mustarib (mozárabes). Tanto mozárabes como judíos, si bien tenían una libertad religiosa atenuada (por ejemplo, pocas veces obtuvieron permiso para edificar nuevas iglesias, se prohibió que los cristianos tocaran las campanas para llamar a los servicios religiosos...) no tenían las mismas obligaciones que los musulmanes. Tanto judíos como cristianos eran dimmíes, es decir, estaban sujetos al pago de impuestos especiales. Por otra parte, se procedió a la arabización de la administración. No obstante el añadido de los conversos y nuevas olas migratorias de población musulmanas hacia Al-Andalus, zonas de la Península quedaron prácticamente despobladas (el norte de la Meseta Superior) al no tener efectivos para poderlas controlar. [2]

De ello se aprovecharon los reyes cristianos. El asturiano Alfonso I (739-757) consiguió en ese breve lapso de tiempo añadir a su reino los territorios de Galicia, el sur de la Cordillera Cantábrica, la Bardulia (es decir, la Castilla Vieja original), Álava, la Bureba y la Rioja. El problema es que tampoco él podía repoblar esos territorios con la suficiente gente como para mantener un control efectivo de los territorios. Además, cada año se producían incursiones musulmanas que convertían esas Marcas fronterizas en zona de guerra. Para intentar que parte de la población se trasladara desde la relativa seguridad de los territorios más alejados del enemigo musulmán a las peligrosas zonas fronterizas se concedía a las poblaciones unas Cartas de Población y Fueros ventajosos con exenciones de impuestos, derechos jurídicos...

Conforme avanza la Reconquista (aprovechando en gran medida la fragmentación del califato omeya de Córdoba) los distintos reinos se encuentran en posesión de territorios que tienen pobladores musulmanes. Entre ellos había hábiles artesanos, agricultores que dominaban la técnica del regadío, funcionarios, intelectuales... una mano de obra muy capacitada que los reyes no podían permitirse el lujo de perder. Los que se quedaron recibieron el nombre de mudayyan (mudéjares), los que pagan tributos. Aunque en las ciudades se les solía obligar a residir en una zona apartada de los cristianos, la aljama, se les permitía el ejercicio de su religión y en ocasiones incluso mantuvieron su propia administración. En el reino de Aragón se dio incluso el caso curioso de órdenes militares (como tal creadas ex-profeso para santificar la guerra contra los "infieles") que incitaron a los musulmanes a no abandonar sus tierras o a regresar si ya lo habían hecho (los Templarios después de la rendición de Chivert, los Hospitalarios en la Albufera de Valencia, los Calatravos en Burriana). Detrás de estas muestras de "magnanimidad" no se encuentra ningún sentimiento de amistad hacia el musulmán sino razones económicas, como el propio nombre de mudéjares indica, éstos eran sometidos a impuestos extraordinarios y, además, lograban una producción mayor de la tierra que los campesinos cristianos, y a una razón de poblamiento, cuando Jaime I conquistó el reino de Valencia intentó que se asentasen en él 100.000 cristianos. Sólo lo hicieron 30.000 y, además, se establecieron principalmente en las ciudades. [2]

Con la Corona de Castilla y León pasó lo mismo y por idénticos motivos. Aunque el tema se hubiera debido plantear con la primera gran ciudad conquistada, Toledo, no lo hizo porque la población musulmana, cansada de las incursiones castellanas en las que se destruían las cosechas ocasionando hambrunas, había emigrado antes a Andalucía. Sin embargo, con la conquista de Murcia se planteó el mismo problema que a los aragoneses con Valencia. Las fértiles huertas murcianas necesitaban que se ocuparan de ellas agricultores expertos en regadíos y éstos eran musulmanes. Los Santiaguistas protegieron a los musulmanes que vivían en las donaciones que recibieron en Murcia. Los mudéjares castellanos dependían directamente del rey y a él pagaban tributo a cambio de su protección. [2]

No obstante todo ello, el panorama no era para nada idílico. Tan pronto como se consolidaron los reinos cristianos, los mozárabes que vivían en Al-Andalus comenzaron a emigrar. Mozárabes toledanos participaron en la reconstrucción y poblamiento de Zamora a finales del S IX y mozárabes cordobeses repoblaron los conventos de San Miguel de Escalada, San Cebrián de Mazote y San Martín de Castañeda en el S X. También mozárabes andaluces fueron los pobladores del convento de San Facundo [Sahagún]. Por otra parte, los mozárabes protagonizaron problemas en Al-Andalus como la revuelta religiosa de Eulogio. Grupos de cristianos se presentaban ante los jueces musulmanes y comenzaban a insultar a Alá y a Mahoma. Ese punto sobrepasaba la permisividad religiosa y muchos acabaron ejecutados, incluido el propio Eulogio que, lógicamente, fue canonizado. También los mozárabes de Málaga participaron en la revuelta de Umar Ibn Hafsun, un muladí que volvió a la fe cristiana. Por otra parte, conforme aumentaba la población de origen musulmán se fueron poniendo trabas tanto a cristianos como a judíos. En tiempos de los almohades se les prohibió actuar como escribanos en las oficinas del Estado. [2]

El caso de los judíos fue aún peor. Las persecuciones que habían padecido por parte de los reyes visigodos les hicieron recibir a los invasores musulmanes con los brazos abiertos. Alguno de ellos, gracias a su gran formación intelectual, recibieron cargos importantes como Samuel Ibn Nagralla y su hijo José, que fueron visires en Granada. No obstante, una cosa era el favor real y otra lo que opinaba el pueblo. En el 1066 José fue asesinado y en la revuelta antijudía que siguió a su muerte perecieron más de 4000 judíos. Tanto con los almorávides como con los almohades, los judíos tuvieron problemas. En muchos casos se les obligó a la conversión al Islam (en Lucena se libraron pagando un tributo que se pareció mucho a un soborno) lo que ocasionó un descontento que cristalizó en Granada en 1162 cuando los judíos convertidos a la fuerza apoyaron al rey musulmán de Murcia contra los almohades. Como pese a todo, éstos acabaron imponiéndose hubo una nueva matanza de judíos. Muchos judíos andaluces tuvieron que emigrar a los reinos cristianos en busca de mejores aires. Volvieron a partir de 1391, cuando comenzaron los pogromos en los reinos cristianos.

Tampoco las poblaciones mudéjares en territorio cristiano eran un remanso de paz. En el reino de Valencia se produjeron levantamientos en 1258 y 1275-76 y en Murcia en 1264. El aplastamiento de todas ellas ocasionó nuevos movimientos migratorios hacia Granada. Conforme la población cristiana se va asentando en las zonas conquistadas los mudéjares pierden sus derechos. A finales del S XIII las morerías son auténticos guettos cada vez menos poblados y con una formación menor. En Cataluña se les impone el llevar prendas distintivas e, incluso, se les cobra por abandonar el reino (Dret de la Porta, en Mallorca se llamaba eixides y en Valencia passatges de saharrins). Pese a ello, la emigración mudéjar se recrudeció a partir de 1335 llegando a su punto más alto en 1412-1416. El punto de destino ya no era Granada sino lugares más seguros (por estar más alejados, claro) como Alejandría. [2]

En Castilla su situación fue mejor... por un tiempo. Fernando IV les concedió en 1305 importantes privilegios como la libertad de movimientos, derecho a la elección de sus representantes y jueces e incluso igualó sus impuestos (que, además, eran recaudados por musulmanes para evitar abusos) en la compra de tierras con los cristianos. La razón para tanta "generosidad" es clara, Castilla se estaba despoblando así que los mudéjares, al contrario que en Aragón, seguían siendo necesarios. Tan buena relación duró un siglo. En 1407 se les prohíbe moverse de su lugar de residencia y aún más el abandonar el reino. Al año siguiente se les obliga a llevar prendas distintivas. Con Juan I se les prohíbe cohabitar con cristianos e incluso tener relaciones profesionales con ellos. En 1417 se les prohíbe vender alimentos y medicinas a los cristianos.

En Aragón, en 1442 se prohíbe la emigración a territorio musulmán incluso con la pena de esclavitud si eran detenidos intentándolo. En 1447 se les prohíbe que invoquen el nombre de Mahoma en lugares públicos.

En 1480 bajo el reinado de Isabel I de Castilla se obliga a mudéjares y judíos a residir en barrios separados. Se les prohíbe el adoptar nombres cristianos y se castiga con dureza el intento de emigración a territorio musulmán. Se impulsan las conversiones al cristianismo y se les carga con nuevos pechos destinados a financiar la guerra contra el reino de Granada. Precisamente la actuación de Isabel y Fernando durante la guerra contra el reino nazarí demuestra la carga de hipocresía que se ocultaba detrás de los periodos de "buen trato" a los musulmanes. La misma Isabel que en Castilla tomaba medidas contra los mudéjares, en los terrenos conquistados al reino de Granada hacía lo contrario. Conservó la estructura administrativa nazarí y mantuvo el nivel impositivo. Se reconoció el derecho a que mantuvieran su religión aunque, eso sí, se prohibieron los matrimonios mixtos. Todo ello, claro, a que condición de que se rindieran porque en caso contrario debían de tomar ejemplo de Málaga conquistada en 1487 y cuyos habitantes fueron vendidos como esclavos. Por supuesto, una vez que se habían rendido debían abstenerse de mantener cualquier relación con el reino de Granada bajo pena de muerte o expropiación de todos sus bienes.

En la toma de Almería fueron incluso más generosos. Se reconocieron todos los privilegios que la ciudad poseía y sus habitantes se les eximió del uso de prendas distintivas, se les permitió la emigración al lugar que quisiesen e incluso se entregaron presentes a las autoridades musulmanas. Sin embargo, en 1490 los mudéjares de Salobreña auxiliaron a las tropas de Boabdil. La respuesta de los Reyes Católicos fue la expulsión de los mudéjares de todas las ciudades en las que hubiera agitación incluidos los musulmanes almerienses.

Finalmente, si bien las Capitulaciones concedidas a los musulmanes de Granada en 1492 fueron generosas, no es menos cierto que en 1499 se produjo una revuelta de los mudéjares granadinos por el reiterado incumplimiento de lo pactado. A eso se reduce casi toda la historia de las "buenas" relaciones entre judíos, moros y cristianos, a que podían aspirar a un trato decente (aunque no igualitario con los que practicaran la religión oficial de cada reino) mientras fueran útiles. Cuando las circunstancias cambiaban y dejaban de serlo, comenzaba el trato vejatorio (también los judíos en Granada tenían que llevar ropas distintivas), la segregación y, finalmente, la expulsión. Y esto a nivel legal, porque la emigración mudéjar (o mozárabe, en el caso contrario) incluso en periodos relativamente benignos, hace pensar que la situación a nivel popular era aún peor.

Si esto sucedía con los súbditos de las otras religiones, cuando no eran residentes sino que eran capturados por las incursiones que tanto musulmanes como cristianos realizaban en territorio enemigo, no había lugar para el fingimiento de actitudes tolerantes. Tanto cristianos capturados por los musulmanes como musulmanes capturados por los cristianos se convertían en esclavos salvo que pagaran rescate por ellos o fueran canjeados por prisioneros del bando contrario. Con amistades tradicionales como éstas ¿quién necesita enemigos?

BIBLIOGRAFÍA Y NOTAS:
[1] Mangas, Julio et alii. Textos y documentos de Historia Antigua, Media y Moderna hasta el siglo XVII. Historia de España Tomo XI. Editorial Labor, Barcelona 1984.
[2] Arié, Rachel. España musulmana (siglos VIII-XV). Historia de España Tomo III. Editorial Labor, Barcelona 1983.

28/04/2004

El fin del nihilismo

vanitas.jpgEl programa más nihilista (nada de interés, nada de espectáculo, nada de inteligencia, nada de nada en suma) de la televisión ha cerrado sus puertas. En un magnífico horario de 1.45 de la madrugada (¡ay! aquel comienzo a las diez de la noche qué lejano parece...) más propio de un programa cultural que de un reality show, se realizó aquello de que no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague (esto último no se lo crean no sea que tengan que recurrir al cobrador del frac para recuperar el préstamo hecho a algún amigo que, por su pericia en dar sablazos, parece campeón del mundo de esgrima).

Así, con nocturnidad y sin alevosía (más hubieran querido ellos que haber seguido durante semanas y semanas) la cuadrilla de P. P. (presuntos paranormales, no sean mal pensados) tuvo que liar el petate y salir con el rabo entre las piernas (y éstos no tenían BMRs para ayudar a la mudanza). Para mantener el tono del programa, la despedida fue con pena (es decir, que fue penosa) y sin gloria (salvo que alguna de las heroicas espectadoras en el plató se llamara así). Como quién manda, manda, donde hay patrón no manda marinero y al que madruga le entra sueño a mediodía, se notó en demasía que la orden de la superioridad era cargarse cuanto antes este engendro televisivo. En su día postrero, no hubo el menor intento de añadir algo que justificara la emisión. No cupo, por tanto, aquello de que una buena muerte redimió una mala vida. En el poco tiempo que se les concedió para estar en antena y en capilla (a las 2:30 ya pronunciaron lo de Ite! Missa est) más de lo mismo, personajes estrambóticos (Molezún con peluca rubia parece salido de una pesadilla por indigestión de garbanzos o de una película de Jesús Franco que viene a ser lo mismo), peleas que hacen dudar (y eso por una concesión filosófica al escepticismo) del estado mental de los participantes y cotorreo intrascendente salvo que Vds. sean capaces de aprehender la importancia crucial de que el profesor Mercury mojara la tapa del retrete o de que no fuera él el verdadero responsable del chorrillo desviado. La pitonisa Lola le disculpó aduciendo que es que estaba mal de la "póstrata" (el profesor Mercury, claro, no ella). ¿Será Lola la protagonista de la célebre anécdota de la mujer que al oír el diagnóstico de gastroenteritis disenteriforme creyó que en el estómago tenía un gato enterito con uniforme?

En fin, el ente Kennedy estuvo particularmente cotilla (no sé si su locuacidad estaba causada porque no se creía que había llegado a la final o fueron motivos más espiritosos, perdón, espirituales). Además del asunto de la tapa del retrete, contó comadreos sobre sus relaciones con Paco Porras que confirmó lo que ya suponíamos, que con los tornillos que les faltan a ambos se puede abastecer una ferretería. También en su relato volvió a aparecer el profesor Mercury, al contar que se había metido en el vestuario femenino en pelotas cuando ella estaba desnudándose no sabía si por error o intencionadamente. La verdad, viendo las siliconas del ente Kennedy no me cabe duda de que fue una equivocación del profesor tañedor de vihuelas.

¿Y de poderes paranormales? Pues como siempre, nada de nada. Bueno, el resultado fue predicho (aunque esto no lo dijeron hasta después de conocerlo) por un espíritu que vive en una caja de música (¿?) con el que habían contactado en una sesión espiritista (porquería de predicciones espiritistas, oiga, si hubiera acertado con la combinación de la primitiva...). Como era previsible, ganó Astyaro. ¿Por qué era previsible? Francamente ¿votarían Vds. a Lola de España, al ente Kennedy o al conjurador céltico Molezún para algo que no fuera el primer premio en un concurso de fantoches?

¿Y después de esta hoguera de las vanidades y la razón, qué? Pues el ente Kennedy regresa a Argentina (mi más sentido pésame a los argentinos, tenían pocos problemas y encima eso), la Lola se va a la Feria de Abril sevillana (espiritual que es ella) y Molezún espera (espero que sentado) un aumento de su clientela ahora que le conocen (ahora que le conocen sus víc... clientes deben estar pensado irse a un sitio más tranquilo como Irak, por ejemplo). Astyaro es ahora 18.000 euros más rico y supongo que intentará rentabilizar su pírrica victoria en su país natal, México, o pretenderá hacer unos "bolos" en las televisiones españolas. La verdad, dado que tanto en el país americano como aquí hay mentalistas mucho mejores que él dudo que lo consiga aunque nunca se sabe.

Bueno, que afortunadamente se acabó; pero no se preocupen. Seguro que alguien de mente (o demente) empresarial logra inventar un engendro aún mayor y alguna televisión lo emitirá. El gato escaldado del agua fría huye, pero suponer que los programadores de las diferentes cadenas tienen la inteligencia de los gatos es hacerles un favor (a los programadores, claro).
28/04/2004 12:30 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

CLX

adios.jpgNo, tan extraño título no se debe a ninguna sigla oculta, a ninguna clave esotérica ni a nada críptico. Son, sencillamente, los números latinos que corresponden a la cifra arábiga 160, el número de historias que contiene este blog y con las que, por cuestiones personales, debe quedarse para los restos.

Antes de tener que comenzar a colgar aquí historias de relleno, aún menos interesantes que las que ya he publicado y aún peor escritas, prefiero cancelarlo y avisárselo para que no pierdan su tiempo en buscar actualizaciones que a partir de ahora no podrán encontrar. Por si alguna de las historias, no obstante, pudiera serles de utilidad (aunque no consigo imaginarme para qué) les recuerdo que tienen autorización para copiar, citar, reproducir... lo que gusten.

En fin, como las despedidas nunca se me han dado bien, no les diré adiós (con las vueltas que da el mundo como para saber si dentro de unos meses podré regresar) sino un cordial ¡Hasta luego!

"Y ahora, apaudid, si os ha gustado la obra, y celebradlo entre todos." (Octavio, César Augusto).
28/04/2004 16:38 Enlace permanente. Tema: Miscelánea


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