El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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Bajitos y cabreados No sé quién definió España como "un país lleno de hombres bajitos y cabreados por follar poco". Supongo que esto es de otra época, cuando la mejoría económica (y, como consecuencia, la alimenticia) no se había traducido aún en el aumento de la talla media y cuando, por obra y gracia de nacionalcatolicismo, lo de hacer el amor era, más que un pecado, un milagro.Hoy las cosas han cambiado. Somos más altos, follamos más... pero seguimos igual de cabreados. Siempre se ha dicho que el pecado nacional por excelencia es la envidia. Debo disentir, es la falta de sentido del humor. Entiéndanme, en España nos reímos mucho... de los demás. Por contra, si la broma es contra nosotros, la cosa puede acabar a puñetazos y acusaciones sobre el antiguo oficio ejercido por la madre de unos y otros. Tal vez por eso, una serie como "Los Simpson" sería inimaginable en España. Al primer capítulo, las llamadas de los que se sintieran aludidos por la crítica colapsarían la centralita de la cadena televisiva que hubiera cometido tal atrevimiento. Afortunadamente, "son norteamericanos" piensa alguien sentado en sofá, con una cerveza en la mano y mientras aguarda el comienzo del partido de fútbol de rigor. Alguien que se parece mucho más a Homero de lo que le gustaría admitir. Necesitamos aprender a reírnos de nosotros mismos y el problema es que nadie nos enseñó a hacerlo. Al contrario, la consideración como una virtud de la gravedad (y no, no tiene nada que ver con Newton) era inseparable del concepto de hidalguía, el viejo sueño español. A fuerza de pretender solemnidad nos hemos hecho mortalmente aburridos (y si lo dudan, este blog es una buena prueba de ello). Tal vez por ello, la nómina de escritores de humor sea casi inexistente en nuestro país y, para colmo, son mal vistos por los poderes establecidos. Si en cualquier país el humor lleva como añadido en no pocas veces una puesta en solfa de lo socialmente establecido, en España con mayor motivo cuando era el único recurso para "dar caña" a nuestra nutrida nómica de dictadores, caciques... y demás ralea de idéntico pelaje. De este sanbenito no se libran los humoristas ni hoy en día. Las libertades individuales han servido para que los humoristas no corran el peligro de acabar en el cuartelillo, pero al poder (sea quién sea el que lo detente) nunca le gustan las críticas por mucho talante que quieran vender. ¿Existe otro país en el que llamar a alguien "payaso" (¿cabe imaginar una profesión más noble que la de pretender hacer reír a los demás?) sea insultarlo? Así que no es de extrañar que sigan produciéndose noticias como ésta. Ya ven, todo un partido político que además forma parte del gobierno de la comunidad autónoma del País Vasco o Euskadi (que según me dicen los amigos que hablan vasco es ya una denominación para partirse de risa, pero no es cuestión de enmendarle la plana al papá Arana) preguntando al gobierno por la presentación en la Biblioteca Nacional por un libro titulado "Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos" del que es autor D. Pedro Fernández Barbadillo. ´¡Vaya atrevimiento el de D. Pedro! ¡Satirizar sobre el vocabulario acuñado por una ideología política! ¡Será xenófobo el tío éste! ¡Y, además, seguro que es maketo! ¡Fuera de la Biblioteca Nacional y a galeras! En fin, que así se entiende por aquí lo del pluralismo y el humor. País, País... Será cuestión de que todo el mundo se aplique el consejo derivado de la broma favorita de José María Aznar, ya saben, el de preguntar a otra persona cinco marcas de whisky (que casi todo el mundo sabe), cinco de cigarrillos (ídem) y cinco de condones (que casi nadie conoce) para aconsejarle que beba y fume menos y folle más, que es muy bueno para la salud. Pues eso. 09/06/2004 11:31 |
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