El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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Los olvidados "Crea fama y échate a dormir" es el consejo que da el refranero castellano casi siempre escueto y certero. Parece que hubieran visto ayer las emisiones televisivas sobre el 60º aniversario del desembarco aliado en Normandía, que, sin llegar a la estulticia de una locutora de informativos de RNE que dijo que Normandía supuso el fin de la II GM (con un par), se caracterizaron por la loa panegirista más acusada.Reconozco que han sido demasiadas las novelas, películas... sobre el Día D para que me extrañe tal situación, pero ha sido una buena ocasión (por desgracia desperdiciada) para haber zanjado alguna deuda histórica. No se trata, por descontando, de restar importancia histórica al desembarco aliado, pero sí de tener una perspectiva global sobre el desarollo de la II GM que no se libró sólo en Europa Occidental y en el Pacífico como las películas norteamericanas tienden a considerar. En cuanto a Europa concierne, lo que supuso una ruptura decisiva en la marcha del conflicto fue el bienio 1942-1943 y su escenario principal no fue ningún lugar en Europa Occidental sino la URSS. ¿Ejercitamos un poco la memoria? Al finalizar el invierno de 1941-1942 el Ejército Rojo emprende tres ofensivas, dos de ellas destinadas a levantar el cerco de dos ciudades sitiadas, Leningrado (antes y ahora, San Petersburgo) y Sebastopol, y la tercera a reconquistar la ciudad de Jarkov. Las tres acabaron en desastre. El Alto Mando del Ejército (O.K.H.) alemán se encontró así ante una situación favorable que quisieron aprovechar. El 28 de junio comenzó la ofensiva alemana con la ruptura del frente de Kursk y su avance posterior hacia el Cáucaso. Los soviéticos, inferiores en material, fueron arrollados. Los restos del ejército ruso se concentran en una ciudad, Stalingrado (actual Volvogrado). Los alemanes cometieron entonces un inmenso error estratégico, el de querer conquistar Stalingrado a cualquier precio. Sin embargo, las divisiones Panzer que no habían encontrado un rival a su altura en campo abierto no estaban preparadas para una lucha urbana que es lo que se encontraron en Stalingrado. Soviéticos y alemanes combatieron por cada metro de una ciudad en ruinas con un heroísmo digno de mejor causa. Tal vez los generales alemanes se dieron cuenta de que estaban desperdiciando sus mejores tropas en un objetivo menor, pero entonces intervino la insuperable incapacidad militar de Hitler. Engañado por su propia propaganda sobre la transcendencia de conquistar Stalingrado, el Führer transmitió a von Paulus su deseo de un pronto final feliz. El general del VI Ejército alemán ordenó una ofensiva general contra los tres grandes complejos industriales de Stalingrado, la fábrica de tractores, la planta de municiones "Barricada" y el complejo siderúrgico "Octubre Rojo". Era el 4 de octubre de 1942. Lo que siguió fue un horror que todavía hoy resuena en las cartas y testimonio de los que se vieron envueltos en aquel combate apocalíptico. Durante tres semanas se luchó cuerpo a cuerpo por aquel puñado de terreno. "Octubre Rojo" cayó en manos alemanas, pero tanto en la fábrica de tractores como en "Barricada", grupos de resistentes proseguían el combate pese a su inferioridad numérica. Pequeños contraataques y la presencia constante de los francotiradores (y las francotiradoras) soviéticos minaba el ataque alemán que acabó deteniéndose por pura y simple extenuación. Si los alemanes se habían concentrado en la conquista de Stalingrado, los soviéticos no habían cometido el mismo error. La heroica resistencia de aquellos hombres y mujeres les había dado lo que más necesitaban, tiempo para reponerse de la derrota de la primavera, para crear nuevas divisiones y equiparlas con lo producido por las factorías soviéticas y con los suministros enviados por los aliados a través de los convoyes del Báltico. El mariscal Zhukov decidió pasar a la contraofensiva. Von Paulus fue avisado por los servicios de inteligencia de lo que estaba sucediendo, pero éste no quiso desobedecer las órdenes de Hitler. El 19 de noviembre, Zhukov atacó y cercó a los sitiadores. Nuevamente, los alemanes cometieron un error de bulto. En lugar de intentar romper el cerco, decidieron permanecer en sus posiciones y esperar el buen tiempo primaveral confiados en que la Luftwaffe podría abastecerles por vía aérea... lo que estaba fuera de sus posibilidades. El dos de febrero de 1943, sin alimentos ni municiones lo que quedaba del VI Ejército alemán se rindió. El Ejército Rojo hizo más de 130.000 prisioneros. No obstante la derrota de Stalingrado, el ejército alemán en el Frente Oriental seguía siendo considerable (más de 5 millones de soldados) y en el verano de 1943 (5 de julio) los alemanes comienzan una gran ofensiva desencadenando lo que se conoce como "la batalla de Kursk", el combate a mayor escala de la historia. Para hacerse una idea de lo que fue, por parte alemana se movilizaron 100 divisiones (17 acorazadas, 3 blindadas y 80 de infantería) y por parte del Ejército Rojo alrededor de un millón y medio de soldados. Durante cinco días, los alemanes continuaron la ofensiva nuevamente a un precio altísimo. Entonces contraatacaron los rusos. En los durísimos combates ambos bandos sufrieron una auténtica sangría en hombres y equipo, pero ahora el Ejército Rojo tenía una capacidad superior para reponer unos y otros. El 12 de julio comienza una segunda contraofensiva rusa y el 26 las tropas alemanas deben retroceder para evitar quedar de nuevo cercadas como en Stalingrado. El 23 de agosto los soviéticos reconquistan Jarkov. A partir de ese momento, la ofensiva rusa no se detendrá hasta la entrada en Berlín. Tal vez (bueno, sin duda) el desembarco de Normandía sea más conocido que la batalla de Kursk y Eisenhower lo sea más que el mariscal Zhukov, pero dónde la II GM cambió su signo fue en el Frente Oriental. Los combates que allí tuvieron lugar no tienen equivalentes en el Frente Occidental ni los sufrimientos que padecieron los rusos con los de los demás aliados. Se estima que más de 20 millones de ciudadanos soviéticos murieron, que quedaron completamente destruidos o casi 17.000 ciudades y 70.000 pueblos ocasionando que más de 25 millones de personas quedasen sin hogar. 31.000 fábricas, 64.000 kilómetros de vías férreas y más de 45 millones de cabezas de ganado mayor desaparecieron durante el conflicto. Díganme, en medio de la conmemoración del desembarco en Normandía, ¿alguien recordó esto? Todavía era comprensible (nunca justificable) que en los años de la Guerra Fría no se quisiera reconocer el trascendental papel de la URSS en la derrota de la locura nazi, pero hoy ya no hay motivo para el silencio. 07/06/2004 11:52 |
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