El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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El penúltimo disparate Reconozco que he leído "El último merovingio" por Jim Hougan (Traducción de Sofía Coca y Roger Vázquez de Varga. Ed. Círculo de Lectores. Barcelona, 2004) totalmente predispuesto en su contra. Tanto por el título como por el texto en la contracubierta: "...Dunphy deberá seguir la pista de viejas teorías mesiánicas, en una extenuante investigación a lo largo y ancho de la geografía europea que lo llevará a enfrentarse a una conspiración siniestra cuya trama se remonta a las arcanas profecías del Priorato de Sión" temía que estábamos ante el viejo truco de imitar una novela de éxito (en este caso, de "El código da Vinci") lo que podía lograr lo que considero algo cercano a lo imposible, un texto aún peor que "El código..."Sin embargo no era así. Por de pronto el título original es "Kingdom Come" (pague Vd. dos traductores para esto aunque, en honor a la verdad, me da que el título hispano es una hábil jugada editorial), el año de su publicación en inglés es el 2000 (por tanto, anterior al engendro del Sr. Brown) y el Priorato de Sión no aparece en parte alguna... con ese nombre. Vamos, que la artimaña está clara. Al ver el éxito de "El Código..." Planeta (editorial que autoriza la edición en Círculo) ha buscado algo semejante e inédito en español. Ha cambiado el título y ha colocado un imaginativo resumen en la contraportada para relacionarlo con el best-seller y ¡a vender que son días y uno sale nublado! De nada de esto, claro, tiene la culpa Mr. Hougan. Su responsabilidad acaba con haber parido una novela horrorosa, pero más deudora de las de Ludlum que de Brown. Vale. En "El último merovingio" se habla de las mismas chorradas que en "El código..." a las que añade el caso Roswell, las apariciones marianas, el chupacabras (por fin nuestro criptobicho favorito goza de su cuarto de hora de publicidad), las vírgenes negras... El Priorato de Sión aparece con el nombre de Sociedad Magdalena (el gerifalte recibe el nombre de Timonel y Nautonnier y cuando cita a los Timoneles de la Sociedad Magdalena éstos coinciden con los de los supuestos Nautonniers del Priorato: "Y sin embargo, aunque nuestros Timoneles ha menudo han sido artistas u hombres de letras (Bacon, Hugo, Debussy..., ninguna lista podría ser más ilustrativa)..." (Pág. 249) ), los merovingios son los descendientes de Jesús y María Magdalena, las vírgenes negras representan a la Magdalena con su hijo en brazos... todo ello aún más disparatado que en "El Código..." La ventaja que tiene Mr. Hougan sobre Mr. Brown es que mientras éste parece que se cree esos disparates, aquél lo emplea como un McGuffin y con cierta ironía. Hougan nunca pretende que lo que dice sea cierto (el simple hecho de que cambie el nombre al Priorato es una buena prueba de ello) y tampoco es imprescindible para el desarrollo de la trama. En su estructura profunda tenemos al héroe (un espía de la CIA) que se encuentra con algo que le pone en el punto de mira de un círculo secreto dentro de la propia Agencia que intentará matarle -junto a la imprescindible heroína- para que el secreto no se divulgue. Como verán, el que ese círculo secreto sea la Sociedad Magdalena-Priorato de Sión o no, no importa demasiado. Hay centenares de novelas de espionaje con ese mismo esquema y en la que el desencadenante del conflicto es la infiltración del KGB, la malversación de fondos, el intento de formar un gobierno en la sombra... Eso sí, el mezclar las Pseudociencias con el esquema tradicional permite algunos momentos divertidos como la atribución a la CIA (a su círculo interno, claro) de la responsabilidad de manipular el subconsciente colectivo (Jung es otro de los miembros de la Sociedad Magdalena) mediante la invención del caso Roswell, del Chupacabras, de los círculos en los campos de cereales..., pero, como decíamos, todo ello son fuegos de artificio porque la trama es la típica de las novelas de espías con continuas persecuciones, huidas, intentos de asesinato, falsificación de documentos... Y en ese sentido es donde más flojea la novela al igual que otras del mismo género, por ser incapaz de resolver un problema que siempre se plantea. Para que el otro bando cree una situación agónica al "prota" debe ser una amenaza temible, pero entonces ¿cómo logra sobrevivir el héroe solitario? Si la respuesta a ese dilema es creíble la novela suele ser buena. En este caso, es una de las mayores chapuzas literarias que he tenido que leer. Por cierto, si tiene Vd. la intención de leer "El último merovingio" deje de leer a partir de aquí. Que una sociedad que forma el núcleo interno de la CIA no sepa si la persona a la que va a matar está o no en casa es un disparate considerable. La facilidad con la que se mueve la pareja de "protas" por Europa (Londres, París, Suiza, Madrid, Tenerife...) con un único pasaporte falsificado roza lo esperpéntico. Que la terrible Sociedad Magdalena no los encuentre y sí lo haga un hampón corso al que el "prota" le "birla" la "pasta" no se lo cree ni el lector mejor predispuesto. Que cuando, finalmente, la CIA los encuentra (por la metedura de pata de la chica que usa una tarjeta de crédito) los asesinos sean torpes (pero torpes, torpes) demuestra una idéntica torpeza del autor para hacer creíble la ficción. Y el final, oh el final, cuando la pareja encuentra al último merovingio en Suiza en una casa controlada por la Sociedad Magdalena y se van todos juntos con la mayor facilidad es como para otorgar un premio a la situación más inverosímil. Ahora bien, si la novela es completamente prescindible por su inexistente calidad literaria (lo que no quiere decir que no pueda proporcionar un rato de entretinimiento sin mayores pretensiones) sí tiene un punto interesante, el cambio de paradigma. ¿Qué quiero decir? Pues que tal vez sin intención del autor ilustra perfectamente el paso de la mitología ufológica (que queda totalmente desprestigiada en cuanto a la H.E.T) a la mitología pseudohistórica con sus griales, sus Prioratos de Sión... algo que resulta meridianemente claro si observamos los temas de las revistas sobre esoterismo y su evolución histórica. Las mismas publicaciones que se llenaron de OVNIs, ahora tratan de Jesús, la Sábana Santa, los Evangelios Apócrifos... y esto, claro, debía tener su reflejo en la cultura popular. Sólo en este sentido "El último merovingio" resulta una lectura recomendable. En los demás casos, compren otro libro. Sus neuronas se lo agradecerán. 28/05/2004 12:40 |
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