El triunfo de Clío

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Necesito un exorcismo

almudena.jpgHay veces que dudo si estoy despierto o dormido o si, tal vez, acabo de cruzar un espejo para encontrarme en un mundo irreal. Miro el calendario para convencerme de que estamos en el S XXI, en el tercer milenio. Vivo en España, país miembro de la Unión Europea ¿no? Pues hay veces en las que creo que no es así, que esto es una alucinación y que, en realidad, estamos en plena Edad Media.

A ver cómo se lo explico. Recientemente se terminó de construir la catedral de Madrid bajo la advocación de Nuestra Señora de la Almudena. Hasta aquí poco tengo que decir, salvo señalar lo curioso de que la capital de la católica España careciera no ya de una Seo (algo que depende de que una localidad sea sede obispal o no) sino ni siquiera de una iglesia de gran tamaño. Esto planteaba un serio problema a la hora de encontrar un recinto adecuado para los grandes fastos religiosos vinculados a la Corte. Consciente de ese problema, D. Alfonso (el decimosegundo de ese nombre) puso la primera piedra del nuevo templo justo enfrente del Palacio Real. Por aquello de que las cosas de palacio van despacio (y que todo hay que decirlo, levantar una catedral es algo muy caro y el personal ya no estaba tan dispuesto a "aflojar" la bolsa para financiar un templo como en otras épocas) la última piedra tardó algo más de un siglo en colocarse. Por descontado, en ese plazo intervino más de un arquitecto lo que ha conferido a la catedral matritense un carácter peculiar. Compaginar el inicial interior neogótico con el respeto al Palacio Real no era algo fácil, pero finalmente se logró con mayor o menor acierto (si mi opinión vale de algo, con más de lo segundo que de lo primero).

En fin, Madrid ya tenía su catedral cuando el príncipe de Asturias, Viana etc. etc. (es decir, D. Felipe, el heredero de la corona española) decidió casarse. La cuestión planteaba el mismo problema que tuvieron D Alfonso XII y XIII, ¿en dónde? D. Alfonso XII resolvió el dilema contrayendo sus dos matrimonios en la basílica de Nuestra Señora de Atocha. Su hijo optó por la iglesia de los Jerónimos. Sin embargo, la situación no era exactamente igual a entonces. La Basílica de Atocha es actualmente, gracias al afán de alguno de esos que confunde el anticlericalismo con el rociar de gasolina los edificios religiosos y añadir un mixto para completar la mezcla, un edificio moderno y desangelado. La iglesia de los Jerónimos es un templo pequeño para el número de invitados que se esperaba. Pretender meter allí a más de 1.500 personas no precisa de un experto en protocolo sino de varios expertos en conservas. Así que se tomó la única decisión posible, la Almudena.

No obstante, había un pequeño problema. El edificio estaba terminado, pero faltaban elementos de la decoración interior. Dado que el principesco enlace se había anunciado por sorpresa y con cierta precipitación el tiempo apremiaba, así que el encargo de completar la decoración tuvo que hacerse de prisa y corriendo. El elegido fue Kiko Argüello, más conocido por ser el fundador del Camino Neocatecumenal (de ahí que popularmente se les conozca como "los kikos") que por sus virtudes con un pincel en las manos. El resultado fue, en opinión del que esto subscribe, un absoluto horror y error. Teníamos poco con la dificultosa unión entre interior neogótico y exterior neoneoclásico para añadir unos murales neobizantinos y unas vidrieras que escapan a cualquier intento de definición (¿neonada?).

La Boda pasó, pero los murales y las vidrieras permanecen. Doctores tiene la Iglesia y Académicos de San Fernando el Arte y éstos (una vez concluidos los fastos que no es cosa de crear polémicas que empañen los matrimonios principescos que comieron capones y nos tocaron los...) han tomado cartas en el asunto. Kiko Argüello, hay que reconocerlo, ha conseguido un milagro que espero se tenga en cuenta en su proceso de beatificación (que ya llegará y si no al tiempo), poner de acuerdo a los miembros de tan docta institución. En un comunicado unánime, la Academia de San Fernando dictaminó que murales y pinturas son una mierda desde el punto de vista artístico (por supuesto, no lo dicen con esas palabras, pero sí es ésa la idea).

Hasta aquí todo es más o menos normal y no quiero excederme en la crítica. La Almudena tampoco es una maravilla arquitectónica como para que importe demasiado el qué se ponga en su interior y Kiko Argüello, aparte de sus limitaciones como pintor, tampoco tuvo tiempo como para hacer algo excelso. Sin embargo, lo que me hace dudar de en qué época vivo es la respuesta que da el Sr. Argüello a las críticas. ¿Hace referencia a los problemas que tuvo para desarrollar su obra? No ¿Entonces? ¿Están Vds. sentados? ¿Sí? Pues atención, según el diario ABC de hoy, el Sr. Argüello atribuye la crítica a sus murales: "a la obra del demonio, que quiere hacer de esta cuestión un problema universal."

Puffff. Santa Teresa descubrió que Dios también estaba en los fogones y, ahora, el Sr. Argüello nos descubre que el demonio anda enredando por la Real Academia de San Fernando. Como siga esto así, el "Malleus Maleficarum" se vuelve a colocar en la lista de los más vendidos y los Autos de Fe regresan a la Plaza Mayor entre botellón y botellón.
27/05/2004 11:40


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