El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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El rocío y la escarcha Hay muchas costumbres que me disgustan, pero con las que hago "la vista gorda". A fin de cuentas, por ejemplo, si quiero ir a las procesiones de Semana Santa de mi tierra por motivos artísticos y tradicionales lo hago y si no quiero saber nada de ellas me quedo en mi non sancta casa. No me las encuentro "hasta en la sopa" si mi deseo es "pasar" de cofrades y pasos.Cuando este principio de "el que quiera saber de ello que acuda y el que no, no se va a ver bombardeado con fiestas que se la traen floja y pendulona" se rompe es cuando comienzo a sentirme levemente molesto. Por descontado, que cada uno acuda a los festejos que quiera por los motivos que le den la gana, desde pasar una noche buena en mayo hasta para cumplir con una fe religiosa. Sobre esto no pienso hacer crítica alguna porque es una manifestación personal de la libertad individual de cada uno. Por lo que a mí respecta, si alguien se siente bien por hacer el Camino de Santiago de rodillas puede comenzar cuando le dé la gana. Otra cosa es que los medios de comunicación se empeñen en que eso es la noticia más trascendente desde que el mundo es mundo. Viene esto a cuento porque ha comenzado, una vez más, la procesión del Rocío, la marcha de las cofradías hasta la aldea de Almonte (Huelva) para venerar a la Blanca Paloma (por mí como si veneran a un Gato Negro). Echar a andar las carretas y comenzar el "peñazo" informativo es todo uno. La Sociedad Española de Radiodifusión (vulgo SER) ha estado dando la "matraca" toda la mañana con la procesión de las narices y eso que es una cadena pro-PSOE. Mucha defensa del laicismo de la sociedad, pero a la que te descuidas te clavan el fiestorrio religioso como si la mayoría de los españoles tuviéramos la menor obligación de sentirnos concernidos por él. Y esta situación alucinante se repite año tras año desde que tengo uso de razón (en el supuesto, improbable, de que ese momento aconteciera alguna vez). Y lo más gracioso es que nadie parece sentirse molesto por ello. Nadie protesta por el tratamiento informativo absolutamente desproporcionado que se dedica a este evento. Curiosamente, sí hay protestas por todo lo demás, que si el programa X es telebasura, que si en la Boda hubo pocos primeros planos salvo de Zapatero... pero el tiempo dedicado a difundir algo que es una fiesta religiosa que a la mayoría de los españoles no nos dice nada parece ser un tema ajeno a la crítica. Lo malo no es que el patio esté como esté sino que a nadie parece importarle. ¡Venga alegría! Queríamos un país laico y moderno, alejado de los tópicos de charanga y pandereta y la noticia es un montón de gente disfrazada de gitana peregrinando al son de sevillanas. Arsa, chiquillo. Pues qué bien. Después de esto, que los de la SER no se enfanden cuando les pregunten a los corresponsales extranjeros que si son toreros o que si su mujer lleva navaja en la liga. Cuando uno fomenta el tópico que cargue con las consecuencias. Toreador, toreador... 26/05/2004 18:22 |
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