El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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Iconos y cultura popular (y VI) Hemos ido viendo algunos ejemplos de cómo se reflejó la mitología de los platillos volantes en la cultura popular, cómo esa abundancia de extraterrestres por todas partes pudo contribuir a relajar el sentido crítico ante afirmaciones como las de los "astronautas en la antigüedad" o las abducciones. Si una de las premisas del escepticismo es "Afirmaciones extraordinarias necesitan pruebas extraordinarias" pero no existe una clara percepción social de lo que es extraordinario porque lo extraordinario se presenta cotidianamente hasta que lo consideramos como algo ordinario, tendremos una clara idea de lo complicada que es nuestra labor como escépticos.No sé si alguien espera ahora un deus ex machina en forma de solución al problema. Si es así, siento desencantarle. No conozco la fórmula del bálsamo de Fierabrás que cure todas las enfermedades. Es más, les estaría ocultando la verdad si no les dijera que, en mi opinión, éste es uno de los problemas que no tiene resolución posible. Cualquier fórmula que pasara por una limitación de contenidos de la cultura popular sería, primero y ante todo, inasumible desde la libertad de creación. Si alguien pretendiera (no creo que exista nadie que lo sostenga) que en aras del pensamiento crítico se pueden limitar los derechos individuales, en ese mismo momento mandaría a tomar por el saco el escepticismo. La censura es inadmisible incluso en su vertiente más sibilina, la de la autocensura. La creación cultura no es crédula o escéptica, debe ser libre y debe tener calidad. Si está poblada de vampiros, extraterrestres, magos, dioses y milagros es porque los autores así lo quieren y están en su pleno derecho de que así sea. Podemos analizar la influencia que tienen esas creaciones culturales en la aceptación social de las creencias (influjo que funciona en ambos sentidos), pero ni podemos ni debemos impedirlo. En definitiva no hay solución salvo que el mero análisis sea parte de la solución. Sólo si la sociedad aprende de errores pasados y llega a ser capaz de levantar una frontera nítida entre creación cultural y realidad, a aprender a considerar que todo esos supuestos entes y hechos están muy bien en la ficción, que resultan muy entretenidos, muy atractivos... pero que eso no supone que sean realmente menos extraordinarios por mucho que me haya habituado a ellos, sólo entonces podrá deshacerse este nudo gordiano y, francamente, no veo señales esperanzadoras de que sea así. Si en el pasado han sido los alienígenas, las civilizaciones perdidas, los magos orientales... (ya iremos viendo nuevos ejemplos en próximas series sobre cultura popular y creencias) el presente se nos muestra llenos de templarios, cátaros, sorprendentes revelaciones religiosas... y no es una mera casualidad que autores y revistas que comenzaron en la Ufología se hayan reconvertido a estos nuevas temas, pero de todo esto hablaremos en otra ocasión. La ilustración de este artículo corresponde a la película "Invaders from Mars". 26/05/2004 12:18 |
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