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Iconos y cultura popular (II) Algunos autores como el etnólogo Wiktor Stoczkowski [1] ya han rastreado los orígenes de alguna de las creencias más extendidas (en este caso concreto la de los "astronautas en la antigüedad" popularizada por autores como von Däniken) y la han encontrado en los relatos de Ciencia Ficción. Sin embargo, los claros precedentes citado por Stoczkowski eran minoritarios. Pos sí solos no explican como pudo formarse un extenso caldo de cultivo cultural en el que se aceptara con facilidad la idea de que los extraterrestres no sólo existían sino que venían a pasear por nuestro planeta como Pedro por su casa.En realidad, la sociedad de finales de los 60 y comienzos de los 70 del pasado siglo XX (la época del auge de las teorías dänikenianas) estaba más que acostumbrada a la idea de los extraterrestres y sus paseos por la Tierra. Es más, esa idea ya estaba muy popularizada cuando Kenneth Arnold aseguró haber visto unos extraños objetos volantes cerca del monte Rainier en 1947 (por cierto, Mr. Arnold aseguró que se movían como platos que rebotaran en el agua no que tuvieron forma de platillo. Eso fue una mala interpretación del periodista Bill Bequette, pero como "platillos volantes" se quedaron desde entonces). No es sólo que Herbert George Wells hubiera publicado en 1898 "The War of the Worlds" y que en la noche de Halloween de 1938 Orson Welles desatara el pánico en los EEUU al radiar una adaptación de esa novela de forma tan realista que muchos de los oyentes creyeron que estaban ante noticias verídicas, que, en realidad, los marcianos habían invadido la Tierra; sino que los estadounidenses se desayunaban con los ETs desde hacía años. En enero de 1929 comenzó la publicación de una serie de cómics basados en una novela corta obra de Philip Francis Nowlan titulada Armagedon 2419 A.D. y editada en el "pulp" Amazing Stories. El protagonista de una y otra era Anthony "Buck" Rogers, un ex-combatiente de la I Guerra Mundial que, a consecuencia de un accidente, quedaba en una especie de hibernación de la que despierta en el S XXV. Esta serie, conocida genéricamente como "Buck Rogers in the 25th Century", tuvo un éxito extrordinario pese a sus flojos guiones y su dibujo infantil. En los cómics, Buck Rogers no sólo debe combatir para salvar la idílica sociedad del S XXV de la amenaza totalitaria de... los mongoles (con un par) sino que también se encuentra con extraterrestres como los hombres-gato de Marte que viajan en unas curiosas naves esféricas que no sé a qué me recuerdan... [2] Pese a sus múltiples defectos, fue un bombazo. Sus tiras se publicaban en multitud de periódicos hasta el año 1967 (casi cuarenta años de vida), se tradujeron a varios idiomas y dieron inicio a una serie de productos como una serie radiofónica que se emitió en la C.B.S desde noviembre de 1932 hasta 1939, un serial cinematográfico de 12 episodios (el equivalente de la época a las series de TV actuales. Eran episodios cortos -aproximadamente de 20 minutos- que se emitían en las salas de cine y que eran muy populares en esos años) y una colección de juguetes (cohetes espaciales, pistolas lanzarrayos, disfraces...) basados en sus aventuras y que no tendría parangón hasta que un tal George Lucas filmó "La guerra de las galaxias". Como ya se sabe que no hay nada mejor que tener éxito para que te salgan imitadores hasta debajo de las piedras, en enero de 1934 comenzaba la publicación de un cómic de Alex Raymond, el mítico "Flash Gordon". En el caso (realmente imperdonable) de que no conozcan este clásico entre los clásicos, les aclaro que el protagonista homónimo y la joven Dale Arden se estrellan cerca del laboratorio del profesor Zarkov cuando éste va a iniciar un viaje espacial para desviar un planeta que sigue un curso de colisión con la Tierra. Zarkov está un poco nervioso (como una chota, vamos) así que secuestra a la pareja y se la lleva con él. Consiguen desviar el planeta errante aunque se estrellan en su superficie. El planeta Mongo resulta estar habitado y sometido a la tiranía del emperador Ming contra el que los tres terrestres (Zarkov ha recuperado el "oremus") inician una guerra de liberación. Los magníficos guiones y el espectacular dibujo lleno de fantasía a la hora de plasmar los habitantes, la fauna, la flora... de un planeta a la vez similar y distinto a la Tierra supusieron, también en este caso, un inmenso éxito y las inevitables secuelas radiofónicas: "The Amazing Interplanetary Adventures of Flash Gordon" (26 episodios emitidos en 1935) y "The Furter Interplanetary Adventures of Flash Gordon" (con episodios en los que Gordon regresa a la Tierra para tener aventuras en... la Atlántida. Se emitieron en 1936) y los habituales seriales cinematográficos que se agruparon en tres títulos distintos "Flash Gordon Rocketship" (1936), "Flash Gordon´s trip to Mars" (1938) y "Flash Gordon conquers the universe" (1940). Incluso se escribió una novela sobre el personaje en 1936 "Flash Gordon in the caverns of Mongo". Si en estos dos cómics los extraterrestres eran personajes secundarios con mayor o menor intervención en la trama, en un tercero el extraterrestre era el protagonista aunque sus aventuras tenían lugar en la Tierra. Se trata, ¿como no? de Supermán. Desde 1933 dos jóvenes autores, el guionista Jerry Siegel y el dibujante Joseph E. Shuster, estaban intentado vender a periódicos y revistas una serie de aventuras protagonizadas por un extraterrestre proveniente de un planeta situado a 50 años de la luz de la Tierra llamado Krypton. Sus padres lo habían metido, siendo un niño, en un cohete sabedores de que el planeta iba a desaparecer en un cataclismo geológico. La nave llega a la Tierra, a un pueblecito de Kansas donde el niño es adoptado por los Kent. Pronto mostrará enormes poderes fruto de sus origen extraterrestre. Esta idea le pareció tan descabellada a todo el mundo que nadie quiso publicarla hasta junio de 1938 en la que ve la luz en el primer número de la publicación Action Comics. El éxito fue inmediato. Si la tirada media de una revista de esas características era de menos de 250.000 ejemplares, en el nº 4 Action Comics vendía ya 500.000. En 1939 se edita una nueva revista titulada Superman. Desde enero de 1939 el personaje aparece también en tiras publicadas a diario en los periódicos. Al igual que en los casos de Buck Rogers y Flash Gordon, Supermán se traslada a otros medios de comunicación. En febrero de 1940 comienzan los seriales radiofónicos en cuya presentación se incluían unas frases que se han hecho célebres: "¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡Es Supermán!" Entre 1941 y 1943 se realizan 17 películas de dibujos animados para su pase en salas de cine. En 1948 con el mismo fin se realiza un serial de 15 episodios de unos 15 minutos de duración cada uno. En 1950 un nuevo serial de quince episodios titulado "Atom Man versus Superman". Al año siguiente se rueda "Superman and the Mole Man" episodio piloto para una serie de un nuevo medio, la televisión. Esta serie televisiva "The adventures of Superman" se emitió en 1953 y constaba, en origen de 26 episodios, pero su éxito fue tal que en años sucesivos llegó hasta los 104 capítulos. En 1942 se había publicado la primera novela sobre el extraterrestre de Krypton: "The adventures of Superman". Como vemos, las ideas de que existían civilizaciones extraterrestres, que estaban tecnológicamente avanzadas, que podían visitarnos o ser visitadas por nosotros con propósitos más o menos malévolos gracias a naves espaciales, no eran ninguna novedad. Bastó que Kenneth Arnold viera algo que creyó que eran naves extrañas en 1947 para que se pensara en una procedencia extraterrestre. A partir de ahí, ufología y cultura popular comienzan una proceso simbiótico en el que ésta se alimenta de ideas de aquélla (y viceversa) y, a cambio, actúa de caja de resonancia de sus postulados. Esto lo veremos en la próxima entrega de la serie. NOTAS: [1] Para entender a los extraterrestres por Wiktor Stoczkowski. Traducción de Francisco S. García-Quiñonero Fernández. Acento Editorial. Madrid, 2001. [2] Nada predispuestos. El trasfondo cultural de los informes de abducciones por Martin Kottmeyer. Traducción de Adela Torres. El Escéptico nº 6. Zaragoza, 1999. La ilustración de este artículo (¿por ventura les recuerda a algo?) es una viñeta de Flash Gordon realizada por Alex Raymond en 1933. Por tanto, es 14 años anterior a que nadie mencionara en serio la existencia de platillos volantes. 13/05/2004 01:38 |
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