El triunfo de Clío

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La pipa y los popes

garson_pipe.jpgNo les voy a descubrir la pólvora si les digo que el cuadro más caro del mundo es el "Muchacho con pipa" de Pablo Picasso, adquirido por alguna institución o por alguna persona por el "módico" precio de 93 millones de dólares, cifra que con los gastos de la sala de subasta se quedará en una "bagatela", en 104.168.000 dólares.

No parece que haya grandes discusiones sobre la calidad de la obra, realmente excepcional, pero sí sobre la ética (o la moral, o la conveniencia, o ...) de dedicar esa suma de dinero a la adquisición de una obra de arte por muy extraordinaria que ésta sea. Personalmente, ese tipo de debates demagógicos ya me hastía. No es sólo que la persona (Bill Gates o alguien semejante) o la institución (Museo Getty o similar) que la haya adquirido se ha gastado su dinero (y cada uno con su plata que haga lo que le dé la gana mientras no cometa ningún delito) sino también que detrás de todo ello hay una minusvaloración del arte que es lo que realmente me saca de mis casillas.

El "argumento" viene a ser algo así como "Con tantos niños que se mueren de hambre en África es obsceno el gastarse ese pastón en un cuadro para colgar en el salón de su mansión." Pufff. Con las mismas podíamos decir "Con tantos niños que se mueren de hambre en África es obsceno el comprarse una hamburguesa rebosante de calorías y colesterol." La verdad es que ese tipo de argumentos esconde una falsa disyuntiva porque no es una cuestión de compra de arte vs hambre que, por desgracia, seguirá existiendo mientras no haya relaciones comerciales justas, derrocamiento de regímenes dictatoriales... problemas éstos que nada tienen que ver con el precio de un cuadro de Picasso.

Por otra parte, pocas inversiones me parecen más honorables que las dedicadas al arte. No sé si alguien protestará por el dinero gastado, por ejemplo, en el envío de unas sondas a Marte de las que nunca más se supo (seguro que algún marciano harto de ver OVNIS las soltó un misilazo en pleno amartizaje), pero eso sería una tontería. La ciencia aprende de sus errores y esos fracasos serán la base de expediciones exitosas. Claro que alguno podría pretender que, aun en el caso de que hubieran llegado y transmitido datos sobre el planeta rojo, seguiría siendo un gasto inútil. A fin de cuentas, ¿qué demonios le importa al hombre que se está jugando el pellejo en lo alto de un andamio que en Marte haya agua o vino tinto? Este tipo de "argumentos" (yo más bien lo calificaría de paridas) se olvida de que esta panda de monos que somos además de necesidades de tipo alimenticio y sexual tiene otras menos inmediatas. Somos inteligentes (o eso nos gusta creer), somos curiosos, somos conscientes. Nos encanta aprender lo que no sabíamos, nos encanta la capacidad de transmitir sentimientos de un artista.

La mejora de las condiciones de vida no se reduce al comer mejor o a follar más. Si creyéramos eso estaríamos reduciendo al ser humano a la animalidad. No. También queremos saber cómo es Marte o cómo es Sedna, cómo fue Ur o Ebla. Y en esa búsqueda de estímulos intelectuales también está el arte. Invertir el dinero en satisfacer esas necesidades no materiales no tiene nada de indigno sino todo lo contrario.

Noventa y tres millones de dólares es mucha plata (al menos para el que subscribe) pero, francamente, me hubiera encantado que el gobierno español se hubiera presentado en esa subasta y que, a cambio de ese desembolso, se hubiera comprometido a no cambiar el nombre de los ministerios existentes (extraña costumbre que supone el tener que enviar al reciclado todos los impresos con los nombres antiguos y encargar otros exactamente iguales pero con la nueva denominación), a obligar a pagar a los ministros incompetentes el dinero perdido por su asombrosa capacidad negociadora (y si alguien piensa que estoy acordándome de la nueva ministra de Agricultura les aclaro que, en efecto, me estoy acordando de ella y de toda su familia)... No voy a decir que con el precio de una fragata de la clase F-100 (que tanto necesitamos para defendernos de, de... ¿Andorra?) habría para comprar varios "Muchachos con pipa" (bueno, sí lo voy a decir, ¡qué carajo!) porque cada uno de esos cuatro "juguetitos" cuesta unos 500 millones de euros. En realidad, bastaría con que cualquier gobierno (éste, el pasado o el futuro porque entre bomberos no se pisan las mangueras) se comprometiera a no dilapidar partidas presupuestarias en fastos chorras, en tonterías varias o en chorradas catedralicias para que hubiera dinero extra para lo realmente importante, cultura, ciencia e, incluso, para acabar con el hambre en el mundo. En fin, ya sé que estoy soñando despierto, pero la vida sin sueños es una pesadilla.
07/05/2004 20:06


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