El triunfo de Clío

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Trabajando en la Fiesta del Trabajo

candeal.jpgDespués de haber celebrado la Fiesta del Trabajo como el patrón manda (es decir, trabajando) he podido constatar (lo que no me hace ninguna gracia) como anda el apartado de venta de libros. Evidentemente, el escepticismo en España sirve para lo mismo que una nevera en la Antártida. Dentro del apartado de ficción lo más vendido es El código da Vinci seguido a considerable distancia por La hermandad de la Sábana Santa. En el apartado de no-ficción (o eso se supone) tenemos cosas tan deplorables como Los mitos de la historia de España o Los crímenes de la Guerra Civil. Como podrán apreciar, para hacerse el hara-kiri con un cucharón de palo. En fin, ya saben aquella máxima de que "El cliente siempre tiene razón" aunque, la verdad, en ocasiones lo disimulan muy bien.

Claro que no todo es siempre tan deplorable. Pocas cosas resultan más entrañables que la situación creada por ese tipo de clientes que se acercan y te dicen algo así:
-Quiero un libro para mi mujer.
El diálogo de besugos continúa entonces más o menos de la siguiente forma:
-De acuerdo. ¿Qué tipo de libros le gustan?
-No sé.
-Vale (aquí uno empieza a jurar en arameo castizo por los adentros). ¿Puede decirme cuál son los últimos libros que ha leído?
-Pues uno muy gordo y con las tapas amarillas. (Aquí uno empieza a pensar si se refiere a las Páginas Amarillas de Madrid).
-¿Lo ve Vd. por aquí? (A ver si hay suerte... que nunca la hay).
-Creo que es ése.
-¿Seguro? ¿A su mujer le interesa la exégesis neotestamentaria?
-¿La qué?
-Esto... ya veo que no. (Aquí uno empieza a poner a trabajar la neurona, libro gordo, cubierta de estilo similar a la del tomo IV de Un judío marginal por John P. Meier... posiblemente una novela histórica. Vamos avanzando) Tenemos (y aquí uno suelta el rollo de rigor procurando olvidarse de citar El código da Vinci)...
-¿Y mi mujer no los tendrá ya?
-Pues mire, Paco Porras está un poco ocupado en este momento así que no le podré hacer esa consulta.
-¿Quién?
-No, nadie. (¡Jesús! Encima es más cerrado que la gatera de un submarino) Esto... ¿por qué no viene su mujer?
-No, si es que la quiero dar una sorpresa para mañana.
-Ya, ya. ¡Qué bien! ¡Qué atento! (En este momento, los demás clientes que rodean la caseta tienen que hacer un esfuerzo para no romper en carcajadas) Bueno, mire. Llévese éste (éste es Amor y muerte en Florencia) y si ya lo tiene, viene el lunes y se lo cambiamos por otro o le devolvemos el dinero.
-Es que el lunes no voy a poder venir.
-Pues otro día cualquiera.
-¿Sabe? Creo que mejor la compraré una plancha. (Uno aplaude por dentro. A ver si hay suerte y su distinguida cónyuge se la estempana en la cabeza. Ego te absolvo...) Uy, no, que como hoy es fiesta está todo cerrado...

Por fortuna es una minoría. La mayoría sabe perfectamente lo que quiere adquirir (El código da Vinci, por desgracia). En fin, hemos empezado con buen pie (el izquierdo, obviamente). Eso sí. No todo ha sido tan deplorable. También hay clientes con los que empiezas a hablar de libros y te estarías hablando todo el día, gente entrañable como un pastor y poeta autodidacta tan amante de Matsuo Basho como yo mismo, otro "pirado" por las novelas negras... e incluso un escéptico (bueno, escéptico en asuntos de ocultismo porque a juzgar por el cleryman que llevaba era un sacerdote) que estaba interesado por obras sobre el espiritismo, la astrología... ¿Y lo contrario? Pues nadie se interesó por las obras de Benítez, Guijarro, Cardeñosa... De tan entrañables escritores, el único que ha aparecido entre las compras del personal es Carballal (con su pseudónimo de Antonio Salas) y en un tema que nada tiene de esotérico (ya saben, el rollo que se ha marcado sobre la prostitución femenina). Parece que el escepticismo no es lo único que anda de capa caída...

Por cierto, ya que hablamos de que el esoterismo está bajo mínimos, me han pasado unas coplas que Toño y Félix del dúo Candeal (si no son Vds. castellanos me temo que no sepan quiénes son. Ya se sabe que la música tradicional salvo que sea andaluza no existe en el resto de España -en otros países me temo que ni sospechen que a muchos españoles el flamenco nos es tan ajeno como el canto tirolés-) han dedicado al Castillo (no, al de Peñafiel, no. Al de Antena 3) y que han aparecido publicadas en el suplemento Focus de El Norte de Castilla del 1 de mayo, acompañadas de dibujos de Pedro Guerra en plan romance de ciego. Dicen así:

"Siempre andamos criticando
las malas programaciones
que en su parrilla diaria
tienen las televisiones.

Que si programas del "cuore"
de basura bien llamados,
periodistas carroñeros
y famosillos de pago.

Y cuando al fin aparece
un buen programa de ciencia
le cambian la franja horaria
por no tener mucha audiencia.

Se desarrolla el programa
en un castillo feudal
donde Mentes Prodigiosas
se enfrentan para ganar.

Son diez personas humanas?
con poderes especiales,
poderes... para reírse
del resto de los mortales.

Condes venidos a menos
magos, brujas y adivinos
faltos de todo rubor,
vergüenza de Aladino.

Y el jurado que les juzga
tampoco anda a la zaga,
tres listillos, una bruja
y un curilla con sotana.

Lástima que las audiencias
no lo trataran mejor,
era un programa excelente,
de ciencia no, de humor."

Ya es que les sacan hasta coplillas...
02/05/2004 04:28


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