El triunfo de Clío

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El enigma sagrado y otros enigmas más (III)

davinci.jpgSin embargo, entre 1967 (publicación de "L´or de Rennes") y 1982 (publicación de "The Holy Blood and the Holy Grail") sucedieron numerosos acontecimientos que tienen importancia para nuestra historia. Además, hechos pretéritos que habían pasado desapercibidos (o casi) adquirieron trascendencia. Antes de empezar con ellos, quiero hacerles una advertencia. Lo dicho en las dos primeras entregas de esta serie está perfectamente documentado. No obstante, varios de los problemas que aparecerán en este capítulo sólo se basan en conjeturas que, aunque pretendo que sean ajustadas a la razón y a los hechos que ya hemos visto y a lo que veremos en próximas entregas, pueden no ser compartidas por Vds.

Volvamos a "El oro de Rennes". Un párrafo llama la atención en esta obra dedicada a intentar probar la existencia de un tesoro material que, proveniente del Templo de Jerusalén, habría sido conducido a Roma tras la conquista de la ciudad santa por Tito y que, a su vez, habría servido como botín a los visigodos antes de ser definitivamente ocultado en Rennes-le-Château. Salta a la vista precisamente porque no tiene nada que ver con objetos de oro: "Sea lo que fuere, por la gracia de autores modernos y confidenciales, el tesoro multiforme de Rennes se enriquece con un nuevo aspecto: no es ya solamente el oro oculto sino la sangre oculta, se convierte en tesoro dinástico y reaviva un mito cuyo papel político, en diversos momentos de nuestra historia nacional, estuvo lejos de ser desdeñable: el mito del Rey Perdido." (El oro de Rennes por Gérard de Séde. Traducción de Guillermo Lledó. Colección Otros Mundos. Editorial Plaza & Janés. Barcelona, 3ª edición, 1973. Pág. 121)

Dado que en las páginas precedentes habla de la supuesta supervivencia legítima de la dinastía merovingia a través de Sigesberto IV, hijo de Dagoberto II (según todas las fuentes documentales fue asesinado junto a su padre) podemos pensar que es una nueva falsificación de Philippe de Chérisey y Pierre Plantard. Sin embargo, los nombres en los que se basa esa información son los de Henri Lobineau y Madeleine Blancasall. Si vamos a la bibliografía (Op. cit. Págs. 221-224) aumenta la confusión. Como obras de Henri Lobineau figuran: "Génealogie des rois mérovingies et origine des diverses familles françaises et étrangères de souche mérovingienne, d´après l´abbé Pichon, le docteur Hervé et les parchemins de l´abbé Saunière, curé de Rennes-le-Château. Ginebra, 1956" (Genealogía de los reyes merovingios y origen de distintas familias francesas y extranjeras de linaje merovingio, según el padre Pichon, el doctor Hervé y los pergaminos del padre Saunière, párroco de Rennes-le-Château) así como algo mucho más enigmático: "Dossiers Secrets, París, 17, quai de Montebello." (Archivos Secretos, París, 17, andén de Montebello). Como obra de Madeleine Blancasall figura: "Les descendant mérovingiens ou l´énigme du Razès wisigoth" (traducido del alemán por Walter Celse-Nazaire). Ginebra.". (Los descendientes merovingios o el enigma del Razès visigodo) También en la bibliografía podemos encontrar "STUBLEINS (Eugène).- Pierres gravées du Languedoc. Limoux, 1884. (Tirada separada de las láminas XVI a XXIII, editada por el padre Joseph Courtauly, Villarzel-du-Razès, 1962.) (Piedras grabadas del Languedoc)

Esas obras, como ya dijimos anteriormente, son las fuentes para sostener la supuesta descendencia merovingia hasta la actualidad. ¿No habíamos quedado en que todo era un invención de Plantard y de Chérisey? Vamos por partes. Tanto Henri Lobineau como Madeleine Blancasall no existen (tampoco el supuesto traductor de la obra de ésta). Son pseudónimos que, en los casos de Blancasall y el traductor Celse-Nazaire apuntan a Rennes-le-Château (los arroyos Blanque y Sals rodean el pueblo y San Celso y San Nazario son los titulares de la iglesia de Rennes-les-Bains, localidad a menos de Kms. de Rennes-le-Château) pero ¿de quién? De la obra de "Lobineau" nadie parece tener noticias hasta el 18-01-1964 en que es registrada. Uno de sus contenidos es una genealogía de la familia Saint-Clair (recuérdese el "añadido" al nombre y apellido de Pierre Plantard realizado en 1975 para pretender vincularse con esta familia). Esa genealogía es idéntica a la que figura en una obra del propio Plantard sobre Gisors escrita en 1961. (Véase aquí información sobre este tema.)

En la obra de "Madeleine Blancasall" figuran dos "hechos" que se han incorporado a la mitología sobre Rennes, el hallazgo por el padre Saunière de los pergaminos (que ocultaban la clave del tesoro) en el interior de un pilar visigodo que todavía se conserva en la iglesia de María Magdalena de Rennes (de Sède y sus coautores lo recogen en las pags. 29 y 30 de "El oro..." e incluyen una reproducción fotográfica del mismo) y las dos extrañas lápidas sepulcrales de Marie de Negre que el padre Saunière destruyó aunque, para entonces, ya habían sido incluidas en la obra de Eugène Stublein antes citada. (De Sède y sus coautores lo narran en las págs. 39-41 e incluyen reproducciones de ambas.)

En este punto, es necesario hacer algunas aclaraciones. Los pergaminos, ya lo dijimos en un capítulo anterior, son una falsificación reconocida. No obstante, es posible, a priori, que sí existieran unos pergaminos auténticos que serían los que según "Madeleine Blancasall" aparecieron en el interior del pilar visigodo. Sería aceptable excepto por un pequeño detalle que revela Jean-Luc Chaumeuil en su obra "La Table d´Isis ou le Secret de la lumiére" Editions Guy Trenadiel, 1994. Ese pilar no es una antigüedad visigoda sino una reproducción relativamente reciente realizada circa 1890 ya que esa fecha figura en uno muy semejante que se conserva en la cercana ciudad de Carcassonne. Antes de que puedan pensar en que el Rennes puede ser auténtico y el de Carcassonne una copia, si observan la fotografía incluida en "El oro..." podrán leer un rótulo que reza: "Mission 1891". Sorprendentemente, parece que los autores no se dieron cuenta de ese "pequeño" detalle.

Sobre las lápidas de Marie de Negre supuestamente reproducidas de la obra de Stublein de 1884, la segunda de ellas presenta el dibujo de una araña... que se parece extrañamente (si la giramos 180º) al pulpo que aparece en la obra de Paul La Cour (recuérdese que este esoterista galo era amigo de Plantard y de Philippe de Chérisey) "L´Ere du Verseau" (La Era de Acuario) de 1937, y ambos están relacionados con la figura que aparece en uno de los papeles de "Les Dossiers Secrets" (de los que hablaremos más adelante). No obstante, es posible, a priori, que el dibujo de la lápida fuera auténtico y que los otros dos sean copias. Sería aceptable de no ser por dos detalle, que la firma que aparece en la lámina es falsa y que la inscipción de la lápida: RÉDDIS RÉGIS CÈLLIS ARCIS fue creada por un periodista local en 1905 según J-L Chaumeuil en la obra anteriormente citada. (Más información sobre este tema aquí y aquí)

Tenemos que las obras escritas contienen datos falsos y que esos datos las relacionan con Pierre Plantard y Philippe de Chérisey. Parece lógica la sospecha de que ellos son sus auténticos autores. Tal vez sea una coincidencia (no lo creo) que tanto "Lobineau" como "Blancasall" publicaran sus obras en la ciudad suiza de Ginebra y que el primer obispado suizo fuera el de Sión.

Habíamos dejado para más adelante el hablar de "Les Dossiers Secrets", también obra de "Henri Lobineau" ya que ese nombre es el que figura en la carpeta que los contiene. Se encuentran depositados en la Biblioteca Nacional de Francia en París (como no dejan de señalar todos los que se ocupan de ello, están registrados como 4.º Im1 249). Consisten en una serie de genealogías sobre la descendencia de los merovingios (basadas en la genealogía contenida en el artículo publicado en "Cahiers de l´Histoire" en su primer número de 1960 que ya mencionamos en la anterior entrega de esta serie, pero a las que se añadían los datos ficticios que enlazan con Pierre Plantard) así como datos relativos a una supuestamente antigua y secreta orden, el Priorato de Sión cuyo primer gran maestre cuando la orden se separa de la de los Templarios en el episodio de la tala del olmo de Gisors en 1188 fue Jean de Gisors al que sucederían otros como Marie de Saint-Clair, Nicolás Flamel, Sandro Filipepi (alias Botticelli), Leonardo da Vinci, Robert Boyle, Isaac Newton, Víctor Hugo y Claude Debussy hasta llegar a Jean Cocteau. Las pretensiones no son nada modestas para un Priorato que, como ya dijimos, había sido creado en realidad en 1956.

¿Qué une Rennes-le-Château con el Priorato? Los célebre pergaminos supuestamente encontrados por el padre Saunière y, en realidad, fabricados por Philippe de Chèrisey. El trío autor de "El oro de Rennes" fue muy inteligente. Supuestamente apuntaron a un objetivo (el tesoro material) cuando lo verdaderamente importante era el Rey Perdido. La "triada capitolina" incluyó una reproducción de los pergaminos (Págs. 138 y 141 en la edición antedicha) pero no su desciframiento. No obstante, por si acaso algún lector es un poco torpe, señalaron que en el primero hay 128 letras que no tienen ningún significado y que en el segundo hay letras señaladas. No había más que esperar a que alguien investigara y encontrara los mensajes:

BERGÈRE PAS DE TENTATION QUE POUSSINS TENIERS GARDENT LA CLEF PAX DCLXXXI PAR LA CROIX ET CE CHEVAL DE DIEU J´ACHEVE CE DAEMON DE GARDIENT À MIDI POMMES BLEUES (Pastora ninguna tentación que Poussins [y] Teniers guardan la llave [o la clave] paz 681 por la cruz y este caballo de Dios yo destruyo este demonio guardián a mediodía manzanas azules) y

A DAGOBERT II ROI ET À SION EST CE TRÉSORS ET IL ET LÀ MORT (A Dagoberto II rey y a Sión pertenece este tesoro y el está allí muerto).

La trampa tendida por "Henri Lobineau" (por cierto, la calle Lobineau de París pasa por delante de la iglesia de San Sulpicio... en la que había sido sacristán Pierre Plantard) estaba preparada. Si en "El oro de Rennes" se sugería, los documentos en los que se basaba afirmarían. Sólo faltaba que alguien soñara con el tesoro y se dedicara a seguir la pista. No tardarían en tener éxito. Henry Lincoln mordió el anzuelo.

No obstante cometieron un error, olvidarse que en cuestiones esotéricas siempre hay alguien que puede llegar mucho más allá de lo previsto. Lincoln fue tanto la respuesta a sus esperanzas como su peor pesadilla.
20/04/2004 20:26


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