El triunfo de Clío

Blog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.

El enigma sagrado y otros enigmas más (I)

gisors.jpgUno de los aspectos que nunca dejarán de sorprenderme del mundillo esotérico en su vertiente pseudohistórica es la facilidad con la que textos ya desprestigiados vuelven a ponerse de actualidad. Sea por la poca imaginación de las nuevas generaciones de pseudohistoriadores, sea porque las buenas historias nunca mueren, la pseudohistoria parece hacer buena la creencia en el "eterno retorno".

Me venía esto a la mente (habitualmente vacía y, por tanto receptiva a idear nuevas paridas) cuando el historiador y periodista Julio Arrieta comentaba en una lista de correos sobre escepticismo (hay gente para todo) que la editorial Martínez Roca anunciaba la reedición de ese cúmulo de disparates que lleva por título "El enigma sagrado". La razón, aunque no lo digan, es que este engendro se ha puesto de actualidad por ser citado en el éxito de ventas "El código da Vinci" por Dan Brown, quizás la peor novela histórica desde que Umberto Eco perpetró "El nombre de la rosa" aunque el escritor italiano tiene tres ventajas sobre el americano:
1- Puestos a "inspirarse" en obras ya publicadas, "Las mil y una noches" son mucho más interesantes que "El enigma sagrado".
2- D. Umberto, después de ese primer tropiezo, supo escribir novelas mucho mejores que su ópera prima algo que don Dan (suena como una campana desafinada) todavía tendrá que demostrar.
3- El Sr. Eco nunca ha pretendido que su novela fuera otra cosa que una ficción (con mucha mala "leche" por cierto, porque lo de imaginar a Borges como asesino...) mientras el Sr. Brown sostiene que su escrito se basa en exhaustivas investigaciones. Lo primero puede ser totalmente cierto, yo acabé exhausto de tanto reír al leer "El enigma sagrado", aunque lo de investigaciones no cuadra bien a la actividad de leerse un par de pésimos textos pseudohistóricos y creérselos como si fueran palabra de Dios, gloria a ti, Señor Jesús.

Dejemos al Sr. Brown y su bodrio rechazado por múltiples editoriales (lo que me hace recuperar parcialmente la confianza en ellas) que ya tendremos tiempo de volver sobre él cuando estrenen la película made in Jolibú que sin duda alguien realizará (tiemblo al pensar en el resultado) y vamos con "El enigma sagrado". Por de pronto, éste es el imaginativo título con el que se publicó en castellano "The Holy Blood and the Holy Grail" (La Santa Sangre y el Santo Grial) obra del psicólogo Michael Baigent, del novelista y cuentista (dicho sea sin intención peyorativa alguna) Richard Leigh y de Henry Lincoln cuya profesión me resulta desconocida aunque fue él el que convenció a la BBC para rodar dos documentales "The lost treasure of Jerusalem" (El tesoro perdido de Jerusalén) y "The priest, the painter and the devil" (El sacerdote, el pintor y el diablo) en 1972 y 1974 respectivamente, basados en la obra "L´or de Rennes ou la vie insolite de Berénger Saunière, curé de Rennes-le-Château" (traducida en 1970 al español como "El oro de Rennes o la vida insólita de Berénger Saunière, párroco de Rennes-le-Château") por Gérard de Sède, publicada en 1967.

Eato supone ya un primer enigma ¿en qué estaba pensando la BBC para aceptar realizar sendos documentales sobre una obra tan delirante como la de Gérard de Sède? Eso sí es un misterio y no las andanzas del padre Saunière. Como el tema de la fortuna del sacerdote supongo que ya sólo es conocido por los que peinamos canas o por los muy apasionados a la lectura de obras pseudohistóricas (categorías en las que no sé si se incluyen Vds.) les aclaro que el padre Sauniére cuando se hizo cargo de la parroquia de Rennes-le-Château (1885) encontró que el templo (dedicado a María Magdalena) se caía a cachos. Después de unos años, restauró la iglesia (obra terminada en 1891) y se construyó para sí mismo dos edificios, una torre neogótica (Tour Magdala) que empleaba como biblioteca y una villa (Villa Bethania) que pasó a ser la casa parroquial. ¿De dónde surgió el dinero? Pues el asunto está bastante claro. por una parte de donaciones como la efectuada por el conde de Chambord y especialmente de la venta de misas, motivo por el que fue juzgado por el Obispo de Carcassone en 1910 y condenado a la prohibición de ejercer su ministerio. A su muerte en 1917, sus propiedades pasan a su gobernanta Marie Dernaud que en 1945 vende Villa Bethania al matrimonio Corbu que pensaba instalar un restaurante en el edificio. Como Rennes es un pueblecito (situado al sur de Carcassonne) parece que el negocio no iba demasiado bien por lo que Noël Corbu se dedica a propalar (tal vez a crear) cuentos sobre la existencia en Rennes de un gran tesoro que habría sido encontrado por el padre Sauniére con la probable esperanza de atraer a cazadores de mitos. Estas historias encontraron eco en el periódico La Depeche du Midi a mediados de la década de los 50 que posiblemente fue la fuente para que Robert Charroux las incluyera en su libro "Trésors du monde enterrés, emmurés, engloutis" (Tesoros del mundo enterrados, emparedados, tragados).

En esta misma época Gérard de Séde había pasado de criar cerdos a escribir un libro divertidísimo "Les templiers sont parmi nous - L´enigme de Gisors" (Los Templarios están entre nosotros - El enigma de Gisors) de 1963. Según de Séde en 1959 cuando estaba criando cerdos se presentó ante él un vagabundo llamado Roger Lhormoy. Acogido por el futuro escritor, Lhormoy le cuenta su historia que comienza cuando era eclesiástico y exorcista y lo abandona todo para buscar el tesoro escondido en el castillo de Gisors, su localidad natal. En 1929 es nombrado guardián y jardinero del castillo. Al comienzo de la II Guerra Mundial el castillo es cerrado al público y Lhormoy aprovecha para comenzar a excavar en el lugar que él cree se oculta un tesoro fabuloso. Finalmente en 1946 encuentra una cámara subterránea y en ella 30 cofres (que no abre). Cuando en Gisors se enteran del hallazgo, Lhormoy es despedido por hacer excavaciones sin permiso y el pozo abierto por él es cegado por resultar peligroso. Posteriormente, consigue capital para reiniciar las excavaciones, pero las condiciones impuestas por la alcaldía de Gisors para permitirlas son de tal calibre que los socios se retiran. Lhormoy vuelve a excavar cada noche colándose en el castillo. De Séde visita las galerías excavadas por Lhormoy aunque no llega hasta la supuesta cámara del tesoro. No obstante, publica un resumen de la historia incluyendo un plano de la cripta basado en la descripción de Lhormoy. Recibe una llamada de alguien que desea permanecer en el anonimato y que le indica que esa cámara es idéntica a una que figura en unos documentos que posee y que indican que allí está depositado el mítico tesoro de los Templarios. Después de tragarse estas fábulas, no sorprende demasiado que de Séde divague por los caminos de la alquimia, de la papisa Juana, de los estatutos secretos de Roncelinus, del Bafomet, de la herencia templaria recogida por la Francmasonería, los neotemplarios de Fabré-Palaprat, la Sociedad del Solomillo y el Levitikon (según este documento, el primer gran maestre del Temple habría sido ni más ni menos que Jesucristo) que culminan con la invitación a que de Séde asista a la recepción de un nuevo templario que resulta ser D. Jaime de Mora y Aragón (si llegados a este punto no están con la sonrisa en el rostro es que son Vds. gente con un extraño sentido del humor). Como todo hay que decirlo, el primero que no parece tomarse en serio muchas de estas cosas es el propio de Séde (no me extraña, porque lo de la Orden del Solomillo...)

Regresa de Séde a Gisors después de esta incursión por todas las chorr... leyendas pseudotemplarias para hablar de la jornada de Gisors y la tala del olmo (ya veremos después de qué va esto). En un post-scriptum de 1976, de Séde reconoce que a raíz de la publicación de su libro se realizaron excavaciones en el castillo de Gisors en el que se encontró... nada. Ni cámara subterránea, ni cofres, ni tesoro alguno. Eso sí, como consecuencia de tanto horadamiento de la tierra, la torre del castillo se resquebrajó. Por cierto, si se están preguntando quién fue el idiota que autorizó las excavaciones basándose en una obra que no presenta ni una prueba de lo que asegura, fue el ministro de Cultura de Francia, André Malraux.

En fin, de Séde había escrito una obra sobre tesoros enterrados, pervivencia de una vieja orden militar, manuscritos sorprendentes... El que fuera un inmenso fiasco es lo de menos. Alguien había tomado buena nota del éxito del libro. De esa persona hablaremos en la siguiente entrega de esta serie, de momento sólo diremos su nombre, Pierre Plantard y el de la supuesta sociedad secreta con la que estaba vinculado, el Priorato de Sión. Ambos son fundamentales para entender lo sucedido a continuación.
18/04/2004 19:21


Temas





Archivos

Enlaces

Historia

Parahistoria

Escepticismo

Divulgación

Cajón de sastre

Otros

  • http://www.nedstatbasic.net/stats?ACrp6AQHuOCip5BN7tKuvf78R/wA
Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con iCities, 1001 relatos y el I Encuentro Rural de Blogs.]