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La Pasión según Dios Estas fechas son muy propias para que los creyentes practiquen la noble y conveniente tarea de la introspección, para que creyentes y no creyentes se dediquen a participar y/o contemplar procesiones si es que no han optado por irse a la playa de moda a pasar las vacaciones. Son ocupaciones contra las que, evidentemente, nada tengo, pero que no voy a imitar. A fin de cuentas ya me conozco demasiado bien, algo que también es aplicable a las procesiones de mi tierra. Pese a todo mi cariño por las tradiciones locales, debo confesar que los pasos (con pocas y dignas excepciones) van de lo artísticamente horroroso a lo estéticamente patético con una mención especial al trabajo deplorable de los imagineros de este siglo y del pasado, simples imitadores sin una pizca de inspiración. Si añadimos a esta galería de errores y horrores, la actuación de las llamadas "bandas de música" (de acuerdo con lo de bandas, lo de la música... ejem, ejem) comprenderán que el acudir a una procesión no es, para mí, una tentación acuciante.Sin embargo, todos los años por estas fechas sí cumplo con una antigua tradición, conectar el CD y escuchar una de las obras cumbres de la música, la Matthäus-Passion, la Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach en la interpretación de la Orquesta Barroca de Amsterdam dirigida por Ton Koopman. Dos horas y cuarente y cuatro minutos de desconexión total con el mundo real para perderme en la hermosura de la música. Del texto (que no es el del evangelio sino una obra de Christian Friedich Henrici, llamado Picander) nada puedo decirles por la sencilla razón de que ignoro todo lo que se puede ignorar del idioma alemán. Afortunadamente, la música es casi universal (y digo lo que casi porque nunca he conseguido pillar "el tranquillo" a la música china, por ejemplo. La educación en una forma de entender la música -lo que llamanos música clásica- sí dificulta la comprensión de otras formas de practicarla) y todos podemos gozar con ella aunque haya gente que, como Napoleón, piense que "La música es el ruido menos molesto". Un placer ajeno a creencias religiosas, idiomas, fronteras... teñido de una cierta tristeza. ¿Por qué? Si alguna vez necesitan una prueba de que el mundo es injusto pueden encontrarla en D. Juan Sebastián (españolicemos el nombre) Bach. Sabemos que el grandioso músico alemán compuso cinco pasiones, una de ellas para dos coros (que es la Pasión según San Mateo). De las otras cuatro se conserva la música y el texto de la Pasión según San Juan (otra pieza extraordinaria) y el texto de la Pasión según San Marcos. Las otras dos se han perdido completamente y, si estaban al mismo nivel que las dos conservadas, ésta es una de las mayores pérdidas que jamás haya padecido la música. La vida de Bach fue una continua minusvaloración de sus méritos. Sí fue extraordinariamente considerado como instrumentista de órgano y violín, pero mucho menos como compositor. Sus patronos, en ocasiones, tampoco fueron muy comprensivo. Por ejemplo, en 1703 era organista en la iglesia de Arnsdat. En 1705 obtuvo un permiso para acudir a las veladas musicales de Dietrich Buxtehude en Lübeck. Admirado por la técnica del organista y compositor danés, Bach sobrepasó ampliamente el permiso que le habían concedido lo que motivó que aceptara un nuevo trabajo como organista en Mühlhausen (1707). Poco le duró ya que en 1708 acepta un trabajo de mayor rango en Weimar (además de organista, era director de la capilla de música) que mantendrá hasta 1716. En 1717 (y hasta 1723) es director de la orquesta de la corte del príncipe Leopold de Anhalt en Koethen y desde entonces y hasta su muerte en 1750, reside en Leipzig donde ostenta el cargo de Kantor en la iglesia de Santo Tomás que llevaba aparejadas obligaciones extramusicales (que Bach odiaba) como enseñar Latín y Catecismo. Tal vez por ello, en 1733 intentó (infructuosamente) optar a un puesto en la orquesta del elector de Sajonia, Federico Augusto II. Su obra conservada es realmente grandiosa tanto en cantidad como en calidad. Sólo en música sacra, más de doscientas cantatas, siete motetes, cuatro misas luteranas y una católica (la Misa en Si menor), dos pasiones y un Magnificat a las que habría que añadir la música profana como los 6 Conciertos de Brandemburgo, las 6 sonatas y partitas para violín solo, las suites para violonchelo, los conciertos para oboe y cuerdas... y las obras para teclado tanto para órgano como para clave (El clave bien temperado, las Variaciones Goldberg...) y para piano. Y todavía nos faltarían, la Ofrenda Musical, las Invenciones, las Sinfonías, piezas didácticas... que constituyen uno de los conjuntos más sublimes (si no el más sublime) de la música universal. Sin embargo, también sabemos que se ha perdido mucho de lo que compuso. Numerosas cantatas que nunca se publicaron, tres Pasiones, piezas dedicadas a una celebración concreta (precisamente hoy se ha hecho páblica la noticia de que ha aparecido en Japón la partitura de una Cantata Nupcial)... Y después de su muerte, un gran olvido (que tampoco fue total) favorecido porque pocas de sus composiciones se publicaron en vida. Ya que estamos con la Pasión según San Mateo, se estrenó el 11 de abril de 1727 y se repuso el 30 de marzo de 1736 (y quizás también en 1740). Desde entonces nada. Ni se publicó ni se interpretó hasta 1828 (edición de Schlesinger) y 1829 (bajo dirección de Félix Mendelssohn) respectivamente, más de cien años después de haber sido compuesta. Entonces supuso el descubrimiento de una obra y un compositor al que en su propio tiempo casi nadie hizo justicia y al que su encumbramiento póstumo supuso dos nuevas injusticias, el que comparados con él, su "maestro" Buxtehude y sus discípulos e hijos Carl Philipp Emanuel Bach y Wilhem Friedemann Bach parezcan compositores menores (que no lo son) máxime cuando éste último, W. F. Bach, es el responsable de la desaparición de parte de la obra de su padre cuyas partituras (entre ellas dos ciclos completos de cantatas de los que nunca más se ha sabido) malvendió ante sus penurias económicas. Finalmente, el anticuado compositor de iglesia se reveló como uno de los más grandes (si no el más grande) creadores de música, por desgracia cuando era tarde tanto para él como para parte de su familia. ¿A alguien le "vendieron la moto" de que en este mundo impera la justicia? 05/04/2004 01:11 |
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