El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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Tropezón Dice un refrán castellano con la sabiduría del pueblo que: "Sólo quien tiene boca se equivoca". De igual forma, sólo quien echa a andar tropieza. Una única clase de personas puede presumir de no errar jamás, la que nunca hace nada. Los demás estamos obligados a pagar el peaje del error y cuantas más cosas emprendamos más nos equivocaremos. Nada hay de extraño en ello. Ya los romanos crearon aquel aforismo según el cual: "Errare humanum est" (Equivocarse es propio del ser humano).No obstante, el saber la inevitabilidad de las equivocaciones no supone que debamos tener una actitud despreocupada ante ellas. En nuestra obligación el intentar minimizar esa posibilidad de yerro mediante una actitud crítica con lo que hacemos. De la autocrítica y/o de la crítica externa debe nacer la búsqueda de un trabajo libre de fallos o, al menos, tan libre como podamos. Si, por el contrario, adoptamos un criterio laxo los errores se multiplicarán. Todo esto me venía a la mente al leer el último número de "el escéptico. La revista para el fomento de la razón y la ciencia" hasta hace poco (hasta la aparición de Pensar) la única revista impresa sobre escepticismo en castellano. Por ello, decir que era la mejor publicación sobre este tema era tanto como no decir nada, aunque, la verdad, es que es un producto muy digno, con todas las limitaciones que se derivan de que es fruto de un trabajo voluntario y realizado por personas que no son profesionales, pero aún así más que bueno y más que interesante. Por supuesto había altibajos, artículos mejor o peor escritos, más o menos adecuados, más o menos interesantes según la subjetividad de cada uno; pero, aun así, la calidad media era de lo más destacable. No podemos decir lo mismo del número 17 (invierno 2004) que supone un borrón en la buena marcha de esta publicación. Por las razones que fueran, este número es un refrito de articulos ya publicados en otros medios (así los publicados en las páginas 20-25, 28-35, 36-37, 38-43, 57-61, 63-68, 78-80 y 80-81 no son obras inéditas y, de ellos, sólo el de las páginas 63-68 admite la justificación de la traducción ex-profeso al español) junto a artículos desfasados (páginas 6-9 y 62) que, evidentemente, fueron escritos hace ya tiempo. Si unimos a ello el poco cuidado mostrado en los aspectos formales (en mi opinión una mala maquetación y, ya de forma objetiva, una mala reproducción de fotografías -páginas 17, 32, 36, 49 y 76- y de dibujos procedentes de Corel -páginas 21 y 27- así como una mala revisión ortográfica, "Lope Felix de Vega y Carpio" -pág. 15-, "En este ano 2003" -pág. 72-, "campo excéptico" -pág. 80- o la pretensión de que una carta al director había sido publicada por "EDITORIAL CRÍTICA" -pág. 78-) y errores como que el Editorial (Pág. 5) es cualquier cosa menos un editorial, deja en el lector una sensación de chapuza, de trabajo realizado apresurada y descuidadamente (lo que tiene su "miga" cuando este número ha salido con nueve meses de retraso ya que el anterior, el 16, correspondía a invierno-primavera 2003). En fin, esperemos que en próximas publicaciones se subsanen estas equivocaciones y vuelva a tomar el rumbo anterior, porque, en caso contrario irán de camino al desastre. 03/04/2004 18:30 |
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