El triunfo de Clío

Blog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.

¡Qué cruz!

crucificado.jpg¿No notan que se acerca la Semana Santa? Si la respuesta es que no, son ustedes un poco despistados, más o menos como los que colocan la publicidad en este blog y que esta mañana obsequieron a los lectores con anuncios de una tarotista y de una meiga (bruja en gallego). ¡Esto sí que es una broma del primero de abril aunque llegase con horas de retraso!

Pero no es a esto a lo que quería referirme (a fin de cuentas no pasa de la categoría de anécdota divertida) sino al estreno de la que D. Julio Arrieta califica como "La película en arameo más exitosa de la historia". Obviamente se refiere a "La Pasión de Cristo" de Mel Gibson. Nada puedo decir de ella desde el punto de vista cinematográfico por la sencilla razón de que no la he visto, ni desde el punto de vista religioso ya que servidor, como dijo D. Luis Buñuel: "Gracias a Dios soy ateo". Tampoco participaré en la condena generalizada ante el presunto antisemitismo del Sr. Gibson ya que, sencillamente, cualquier película que intente poner en imágenes los evangelios lo será. De verdad que lo de "Et respondens universus populus dixit: Sanguis eius super nos et super filios nostros" (Mat. 27, 25) (Y respondiendo, el pueblo entero dijo: "[Sea] Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.") se escribió mucho antes de que el Sr. Gibson naciera, desde que el evangelio de Mateo se tradujo del griego al latín. Sencillamente, si se quiere ser fiel a los evangelios aparecerá el antisemitismo. Otra cosa bien distinta es pretender que el relato evangélico sea un relato histórico y sobre esto sí tengo alguna cosita que decir.

Comencemos por el principio, por las fuentes. Los evangelios canónicos son casi la única fuente existente sobre el Jesús histórico. Habría que añadir los evangelios apócrifos, un pequeño fragmento de Tácito, el llamado Testimonio Flaviano de Josefo, la literatura talmúdica y algunas menciones en escritores cristianos y "paganos" más. Ni uno sólo de ellos es un testimonio presencial. Nadie que viera los supuestos hechos dejó un relato que llegara hasta nosotros. Son fuentes basadas en fuentes desconocidas (escapa al contenido de este artículo el intentar determinar si existió uno o varios protoevangelios a los que se conoce como Q por la inicial alemana de fuente) y cuyo grado de fiabilidad se nos escapa. Aún más, gran parte de esos relatos son intencionados. No se escribieron para relatar una historia con mayor o menor grado de subjetividad, sino que son directamente propagandistas. En otro caso (el Testimonio Flaviano) tal y como ha llegado a nuestros días es una falsificación cristiana interpolada (o que modificaría un párrafo ya existente) en la obra de Josefo. En otros casos, están muy separados cronológicamente de los hechos a los que se refieren (caso de los Talmudes y de muchas de las menciones en escritores cristianos y paganos.

Sólo el texto de Tácito: "Aquel de quien tomaban nombre, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilato; la execrable superstición, momentáneamente reprimida, irrumpía no sólo por Judea, origen del mal, sino también por la Ciudad, lugar en el que de todas partes confluyen y donde se celebran toda clase de atrocidades y vergüenzas." (Anales, Libro XV, 44 según la traducción de José L. Moralejo para la edición de Biblioteca Clásica Gredos. Madrid, 1986) es una noticia relativamente temprana (110-121 aproximadamente) y no interesada (no hay más que ver los calificativos que aplica al cristianismo "execrable superstición" "mal"... para comprobar que Tácito no ardía en deseos hagiográficos); pero ¿cuál es la fuente de Tácito? Una pista nos la da el título de procurador aplicado a Poncio Pilato (que en realidad era prefecto) lo que impide aceptar que fuera un documento oficial. Tal vez (sólo es una posibilidad) su fuente fuera el Testimonio Flaviano antes de ser adulterado por los copistas cristianos ya que Flavio Josefo incurre repetidamente es ese mismo error (por ejemplo, véase el Libro XVIII de las Antigüedades Judías [publicadas en el 93-94 D. de C.] en el que habla de los procuradores de Judea). Si éste fuera el caso, sería muy interesante porque Flavio Josefo pertenecía a la clase sacerdotal judía y había nacido poco después de los hechos (en torno al 37 D. de C.) aunque, como ya avisamos, esto es una mera hipótesis y, como tal, si bien resulta muy probable por la cercanía entre la publicación de la obra de Josefo y la redacción de la de Tácito, no podemos considerarlo como un hecho cierto.

Así las cosas, no parece que se pueda hacer demasiada luz sobre los hechos y, ni siquiera, si tales hechos lo fueron realmente. No obstante, aquí es cuando entra en juego la exégesis neotestamentaria. Los evangelios son textos interesados, no son textos históricos (no están narrando unos hechos sino presentando a una persona como Mesías), pero eso no quiere decir que algo de lo que narran no sea cierto. La exégesis, mediante la comparación de los textos, intenta determinar las distintas tradiciones que se han reunido para formarlos. Les pongo un ejemplo. Imagínense Vds. que son uno de los evangelistas. Si la figura de Jesús fuera completamente ficticia (y hay quien lo pretende) podrían Vds. inventar lo que les viniera en gana de forma que el texto resultante sería ficticio... y coherente dentro de la ficción. Los evangelios son incoherentes en numerosos casos ¿Por qué? Los evangelistas tuvieron que partir de una base ya conocida por los cristianos a los que se dirigían. Es decir, ya existía una tradición sobre el personaje que no podían modificar totalmente. ¿Esa base es real? No tenemos la seguridad aunque por la proximidad al personaje (los evangelios se escriben al final del I siglo y comienzos del II por lo que la tradición anterior sería prácticamente contemporánea o muy poco posterior a Jesús) la convierten en verosímil.

Para no perdernos en disquisiciones intelectuales, vamos a ver algunos ejemplos. En los evangelios aparece Jesús predicando el inminente fin del mundo como un astrólogo cualquiera y acertando tanto como él. En Juan 21, 21-23 anuncia que uno de sus discípulos no morirá antes de que él regrese (es decir, antes del Apocalipsis). Sin embargo, el evangelio de Juan es el más tardío de los canónicos y fue escrito entre 60-80 años después de la muerte de Jesús cuando es muy improbable que pudiera continuar vivo ninguno de sus discípulos.

La misma narración de la crucifixión es inexplicable. Tenemos que el "héroe" no sólo muere ejecutado sino con la pena más cruel reservada a los esclavos, rebeldes, bandidos... y, sin embargo, los evangelios pretenden que ese "héroe" es el Mesías. Sorprende que en lo que se refiere a la ejecución, los evangelios sean coincidentes en muchos aspectos mientras en otros como la resurrección diverjan notablemente. La explicación más probable es que existía un relato previo sobre la pasión que no iría más allá de ésta por lo que los evangelistas tuvieron que aceptar ese "guión de la crucifixión" pudiendo, en cambio, echar a volar su imaginación sobre los restantes aspectos posteriores.

Aunque no tengamos una total seguridad de lo sucedido ¿podemos intentar reconstruir mediante la exégesis y los demás datos históricos qué pasó realmente o, al menos, una aproximación a lo sucedido? En mi opinión, sí. Por de pronto, del Jesús y su religión abierta a todo el mundo, una religión de amor y no de este mundo pueden irse olvidando (desde el punto de vista histórico, claro. En lo demás, que cada uno crea lo que estime conveniente). Jesús fue un judío observante de la ley que no tenía la pretensión de crear una nueva religión aunque sí la entendía con una lectura más tolerante que la mera obediencia a la letra (lo que no suponía ninguna novedad porque ya tenía antecedentes en algunos rabinos fariseos). Tampoco era, precisamente, un pacifista. No sólo tenía, al menos, un discípulo que pertenecía al grupo de los zelotes sino que otro de sus discípulos (al menos) iba armado (recuérdese que en el prendimiento uno de ellos -según Juan, fue Pedro- sacó su espada y cortó la oreja al criado del Sumo Sacerdote) lo que constituía un delito. Según Lucas, Jesús dijo: "... y quien no tenga espada, venda su manto y cómprese una." (Luc. 22, 36) y los discípulos le contestan: "Señor, mira, hay aquí dos espadas." (Luc. 22, 38).

A los romanos les hubiera importado un bledo que Jesús se hubiera proclamado Mesías, sumo sacerdote de Cibeles o archipámpano de Isis, mientras no tuviera connotaciones terrenales. Sin embargo, el titulus (el cartel que se ponía en el lugar de ejecución) indicaba las razones para esa pena. El de Jesús era el célebre INRI (Iesus Nazarenus Rex Iudiorum -Jesús el Nazareno Rey de los Judíos-) lo que indica una causa muy terrenal, la de haberse considerado como rey judío lo que casa muy bien con el acto de ungir con aceite (Mesías = Ungido) al rey (Véase la historia bíblica de David).

Por todo ello, podemos suponer qué pasó. Un predicador judío discípulo de Juan el Bautista al que conocemos como Jesús llega a Jerusalén para celebrar la Pascua y le recibe una multitud enfervorecida. Dado que en esa misma celebración ya se habían producido desórdenes por la afluencia de peregrinos, posiblemente atrae la atencion del prefecto de Roma, Poncio Pilato. En Jerusalén, Jesús se enfrenta a la facción saducea del judaísmo (que detentaba los mayores cargos sacerdotales en el Templo y que eran los más colaboracionistas con los romanos) al atacar a los mercaderes en medio de algo que tuvo que ser bastante más "movido" de lo que dicen los evangelistas por la sencilla razón de que en el Templo existía una guardia y no es creíble que un único hombre pudiera enfrentarse a todo ellos. Probablemente fue un auténtico motín popuar que puso a Jesús tanto en el punto de mira de los saduceos como de los romanos. Ambos poderes decidirían eliminar a Jesús aunque, para evitar nuevos altercados, la detención la realizarían los judíos. La resistencia ofrecida por alguno de sus discípulos confirmaría la peligrosidad de áquel grupo (que tuvo buen cuidado en "poner pies en polvorosa" sabiendo lo que les esperaba si les capturaban). Poncio Pilato condena a Jesús como sedicioso y la sentencia se ejecuta después de torturas públicas para escarmentar a los que pudieran tener tentaciones de imitarle. Como rebelde fue ejecutado por crucifixión y, como era habitual, posiblemente su cuerpo sería dejado en la cruz durante días como carroña para las aves antes de ser sepultado en una fosa común (aunque hay al menos un caso en que se permitió -posiblemente a la familia- recuperar y sepultar el cuerpo de un crucificado, el de Yehohanán, hijo de Hagakol, aparecido en un osario de Jerusalén en 1968; pero es el único caso conocido de entre los millares de crucifixiones que tuvieron lugar en el Imperio Romano).

Después sus discípulos, en especial Saulo (Pablo) de Tarso trasformaron el mensaje inicial al extender su ámbito de actuación de la comunidad judía a la comunidad "pagana" lo que probablemente creó problemas de malas interpretaciones por las diferencias culturales (por ejemplo, ser hijo de Dios para los judíos de la época -según Filón de Alejandría- no significaba otra cosa que ser un hombre bueno) y añadiendo cosas como la resurrección de entre los muertos (en Pablo, todavía una resurrección espiritual, más adelante resurección espiritual y corporal).
02/04/2004 23:01


Temas





Archivos

Enlaces

Historia

Parahistoria

Escepticismo

Divulgación

Cajón de sastre

Otros

  • http://www.nedstatbasic.net/stats?ACrp6AQHuOCip5BN7tKuvf78R/wA
Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con iCities, 1001 relatos y el I Encuentro Rural de Blogs.]