El triunfo de Clío

Blog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.

El avispero (IX)

Sobieski.jpgLa situación del Imperio Otomano se complicaría por problemas internos y externos. Entre los primeros habría que citar problemas económicos derivados de la necesidad de financiar las guerras agravados por la apertura de nuevas rutas comerciales con Oriente tanto por parte portuguesa como por parte española, un estancamiento de la agricultura, corrupción en la administración pública, problemas sucesorios, la propia heterogeneidad del Imperio y aumento del peso político de los jenízaros parejo a su pérdida de disciplina y fanatismo religioso.

Entre los segundos, una sucesión de guerras que agravarán los problemas internos. Comencemos con la que les enfrentó con Persia. Ayudados por las tribus de procedencia turcómana que habitaban en Persia, la primera fase de la guerra (1578) no encontró demasiados problemas para apoderarse de casi toda Georgia, incluida su capital, Tiflis. Entre 1583 y 1584 se desarrolla la segunda fase en la que los turcos conquistan Bakú y Tabriz. Entre 1586-1587 en una última campaña, los otomanos conquistan el sur de Mesopotamia incluida la ciudad de Bagdad. Los problemas del Imperio Persa eran considerables por lo que en 1590 tuvo que aceptar la paz de Constantinopla que les costó la pérdida de Georgia, Azerbaiyán, Tabriz y Bagdad. No obstante, el sha Abbas el Grande no está dispuesto a que esa pérdida sea permanente y comienza la modernización de su país tanto en aspectos económicos como militares para lo que contó con la ayuda de dos aventureros ingleses, los hermanos Shirley, que introducen en Persia las técnicas militares occidentales. En 1606 se rebelan Bagdad y Mosul y en 1623 los persas se toman la revancha y reconquistan Bagdad.

En 1593 se insurreccionan los válacos apoyados por austriacos y húngaros. Hasta 1595 la guerra favorece a los cristianos que recuperan la ciudad de Gran, pero en ese año el sultán Mahomed III se pone al frente de sus tropas y consigue la victoria de Kerestzes que supone una ralentización de la guerra hasta 1606 en que la mediación francesa (como ya vimos, aliada de los otomanos) logra la firma de la paz de Sitva-Torok en la que los turcos consiguen mantener todo su territorio pero a cambio de renunciar al cobro del tributo austriaco y a que reconozcan a Rodolfo II el título de emperador lo que supone su equiparación con el sultán, algo que nunca habían hecho y que demuestra el deseo otomano de acabar con el conflicto. La razón para ello era el costo económico insostenible que suponía la ruina del tesoro y que condujo a continuas devaluaciones de la moneda, una de las cuales supuso la insurrección jenízara para acabar con la cual se tuvo que ejecutar al tesorero y al comandante militar.

Comienzan los problemas sucesorios con Ahmed I que tuvo que ascender al trono cuando sólo tenía catorce años. Tuvo que enfrentarse a rebeliones internas, devolver a Persia parte de los territorios ganados por la paz de Constantinopla (1612), ver fracasar la expedición contra Persia de 1616 antes de morir en 1617. Le sucedió su hermano Mustafá I pero por sus deficiencias intelectuales (si lo prefieren sin eufemismos, era más simple que el mecanismo de un botijo) es depuesto a los tres meses. Le sucede su sobrino Osmán II de trece años de edad que firma una nueva paz con Persia (1618) y derrota al ejército polaco que había atacado Moldavia (1620). Pese a la victoria, Osmán II reprocha a los jenízaros no haber sacado partido de la derrota polaca y piensa en disolver ese cuerpo del ejército. La respuesta de los jenízaros consiste en asesinar al sultán (1622) y poner en su lugar al antes depuesto Mustafá I. Como no había adquirido más luces desde que había sido derrocado, los problemas se complican con la insurrección de Abaza Bajá, enemigo declarado de los jenízaros, en Anatolia. Los rebeldes conquistan Ankara, Sivas y Brussa y Mustafá I es derrocado sucediéndole su sobrino Murad IV de doce años de edad. Justo entonces el sha Abbas conquista Bagdad. Fracasa una expedición militar contra el kanato de Crimea (uno de los kanatos en los que se descompuso la Horda de Oro mongola) y los cosacos devastan el Bósforo (1624). La única victoria la obtuvo antes los rebeldes de Abaza derrotados por el visir Hafyz Bajá que, sin embargo, fracasa también al intentar reconquistar Bagdad. Esta derrota supuso una insurrección en Bizancio que sólo pudo dominarse mediante la ejecución de Rejel Bajá, acusado de ser el instigador de los disturbios (1632). Después de esto, y ante la progresiva debilidad de los persas después de la muerte del sha Abbas (1628) se reanuda la guerra y los otomanos reconquistan Bagdad en 1638. La paz con Persia estableció unas fronteras que permanecerían invariables hasta el fin de la I Guerra Mundial dada la debilidad de ambos Imperios. Poco después, en 1640 falleció Murad II antes de cumplir los treinta años (según dicen, a causa de sus excesos alcohólicos).

Le sucedió su hermano Ibrahim I que en 1646 decide conquistar la posesión veneciana de Creta. Si la isla, tomada por sorpresa, capituló fácilmente no sucedió los mismo con la capital, Candía, que resistió fieramente durante más de veinte años. El descontento ocasionado por esta resistencia concluyó con el asesinato (nuevamente por obra de los jenízaros) del sultán y la proclamación de su hijo Mohamed IV de diez años de edad. Esto supuso un nuevo periodo de desorden durante el cual los venecianos al mando del almirante Mocénigo destruyen la armada turca frente a los Dardanelos (1656). La situación no mejoraría hasta el nombramiento, en este mismo año, de visir a Mohamed Kuprulu que devuelve el orden a la hacienda y la disciplina al ejército. Derrota a los venecianos e interviene en Hungría ante las sucesivas interferencias austriacas. Le sucede como visir su hijo Ahmed quien reinicia la guerra con Hungría y Austria, con victorias iniciales, pero la batalla de San Gotardo (1664) supone el agotamiento del ejército turco. La paz de Vasvar consolida los territorios turcos. Esto y la capitulación de Candía en 1669 sólo fueron un respiro. En 1672 un enfrentamiento sobre el gobierno de Ucrania motiva una guerra con Polonia. Derrotada ésta se firma la paz que contempla el pago de un tributo polaco. Al año siguiente, Polonia se niega a pagar y comienza una nueva guerra que dura hasta 1676. La paz de Zuramna asigna a los otomanos Podolia y parte de Ucrania. Muere el visir Ahmed Kuprulu y le sucede su cuñado Kara Mustafá, mucho menos capaz que aquél. Nueva guerra por la cuestión ucraniana, esta vez con Rusia que derrota a los turcos que pierden las recientemente ganadas Podolia y Ucrania.

Entre 1669 y 1671 se produjo una revuelta en Hungría contra Leopoldo I por su política centralista. Los rebeldes piden ayuda a Turquía lo que desencadenará una nueva guerra. En 1683 los otomanos han vuelto a sitiar Viena, pero la llegada de refuerzos comandados por Juan Sobieski, rey de Polonia, y Carlos V, duque de Lorena, suponen la desastrosa derrota turca en Kahlenberg. Al año siguiente se forma, bajo inspiración del Papa Inocencio XI, la Santa Alianza contra los turcos (Austria, Polonia y Venecia) a la que se sumará dos años después Rusia. Los aliados conquistan Gran y la capital húngara Buda y vuelven a derrotar a los otomanos en Mohaczs que supone la reconquista de toda Hungría. Los venecianos al mando de Morosini conquistan el Peloponeso y Cefalonia. La suma de derrotas motiva el enojo del ejército que depone al sultán Mohamed IV en beneficio de Solimán III. Nuevos desórdenes en Constantinopla y en 1688 Belgrado es conquistada por los aliados. El fin parecía estar cerca.
30/03/2004 02:50


Temas





Archivos

Enlaces

Historia

Parahistoria

Escepticismo

Divulgación

Cajón de sastre

Otros

  • http://www.nedstatbasic.net/stats?ACrp6AQHuOCip5BN7tKuvf78R/wA
Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]