El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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Segundo interludio castellano Me perdonarán vuesas mercedes (o se alegrarán un montón de) que haga un nuevo paréntesis en la historia de los Balkanes para tratar un tema que anda revolucionando el mundillo (el diminutivo viene al pelo porque somos cuatro mal contados) de los escépticos en España, la participación de D. Javier Armentia en ese paradigma de la televisión basura que es "El castillo de las mentes prodigiosas".Por aquello de que el escepticismo no debe silenciar los datos contrarios a la hipótesis que uno sostenga, antes de seguir adelante les ruego que, si no lo han hecho ya, lean en la bitácora Magonia las razones por las que D. Luis Alfonso Gámez critica esa participación. Aunque no las comparta por los motivos que luego expondré, son dignas de reflexión como no podía ser menos habida cuenta del autor. Bien, vayamos con mis propias razones para esperar la actuación de D. Javier antes de criticar o aplaudir. Comenzaré con una duda ¿si D. Javier no se hubiera avenido a participar en este engendro el programa no se hubiera realizado? Tengo muy claro que este espacio (cambie cada cual esta palabra por la calificación que le merezca) hubiera salido a la pantalla con o sin D. Javier Armentia. Basta con ver la cantidad de publicidad hecha en la propia cadena así como en las revistas dedicadas a la programación televisiva para comprobar que es un apuesta muy fuerte de Antena 3 para esta temporada (el que les haya salido "rana", de momento, es otra cuestión). Por tanto la decisión de D. Javier no hubiera supuesto en esto ninguna diferencia aunque hubiera sido otra. "El castillo...", desgraciadamente, existiría (y digo desgraciadamente porque me parece que la emisión de estos programas, al igual que los de cotilleos varios, famoseo e investigación de braguetas, sólo contribuyen a fomentar el idiotismo cultural en el que se hayan sumidas las diversas televisiones españolas tan atentas al balance de beneficios y tan despreocupadas con las obligaciones que les marca la ley como servicios públicos que son). Así las cosas, si D. Javier, después de haber sopesado los pros y los contras a su participación en esta astracanada, hubiera decidido no acudir ¿qué habría pasado? Que el programa seguiría adelante sin que, tal vez, hubiera una voz crítica con los supuestos poderes mentales de los concursantes. Durante años el mundillo de los escépticos se ha venido quejando de la falta de proyección pública de su actividad, de que los medios de comunicación publiquen páginas de horóscopos, den alas a toda suerte de curanderos, astrólogos, zahoríes... sin que presten la misma atención a los que tenemos otras cosas que decir sobre estos temas (por si necesitan algún ejemplo, las informaciones sobre las caras de Bélmez de la Moraleda que se emitieron con motivo del fallecimiento de la propietaria de la casa en la que aparecían estos dibujos). Ahora, sin embargo, por las razones que sean (de tipo conseguir una mejor audiencia -lo más probable-, por una concesión al juego limpio...) una productora de televisión quiere contar con una voz crítica ¿hay razones para oponerse a ello? Por descontado que sí las hay, la no colaboración con la telebasura, el que ese tipo de programas no es el lugar adecuado para una exposición rigurosa..., pero también las hay para sostener lo contrario. Una es de orden totalmente práctico, esa productora (que si no me falla la memoria es la misma a la que le debemos los triunfitos morningsingers -cantamañanas para entendernos-) elabora un producto para una televisión. Esa cadena cuando necesite a alguien que aporte el punto de vista escéptico en un programa de mayor calidad (lo que es muy fácil) ¿recordará mejor a alguien que haya participado en un espacio emitido o a alguien que se negara a ello? Tengo la respuesta muy clara. Por descontado que ojalá este programa tuviera calidad (no digo más calidad porque para ello tendría que poseer algo de calidad lo que no es el caso), pero la realidad de las televisiones es la que es y mientras intentamos cambiar esa situación podemos amoldarnos a ella o negarla y lo segundo es una mala postura en mi opinión. Tal vez llegue un día en que este tipo de programas desaparezca de la programación porque la inmensa mayoría de la audiencia les dé la espalda, pero ese día no es hoy ni previsiblemente mañana. Siempre hemos declarado los escépticos (bueno, la mayoría porque también hay algún examinador de tráfico en Barcelona que piensa lo contrario) que no somos una élite intelectual ni una panda de mutantes con un hipotético gen escéptico activado. Somos personas completamente normales con la pretensión de que la duda metódica es tan positiva para los científicos como para la gente de la calle. Si no tenemos la intención de ser la élite intelectual (que en mi caso sería una pretensión para desternillarse de la risa) ¿por qué habríamos de limitarnos a programas serios y de calidad cuando mucha gente huye de ellos como de la peste por considerarlos aburridos? Sí, ya, ojalá hubiera buenos programas de debate en los que escépticos y crédulos pudieran discutir racional y educadamente, pero el caso es que ese tipo de espacios brilla por su ausencia. Puede considerarse que todo lo dicho está muy bien pero que, de todas formas, la participación del Sr. Armentia en esa jaula de grillos es contraproducente, que enfanga la imagen del escepticismo hasta reducirlo a una atracción de barraca de feria (yo mismo he tenido mis dudas sobre ello), pero para el escepticismo como para el refranero castellano "La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero" De igual forma, veo racional la consideración de que "La verdad es la verdad, se diga en un palacio o en una porqueriza." Malo sería que para defender, supuestamente, el escepticismo empezáramos a considerar que el medio en que se expresa una verdad la minimiza o incluso anula porque esa pretensión sí me parece totalmente anti-escéptica. Por otra parte, puede pretenderse que D. Javier ha cometido una falta de ética (alguno incluso habla de traición) por asentir a su participación en este programa, pero ¿hay tal? Para saberlo hay que atender a los fines que se pretenden y a los medios que se emplean (y no, esto no es aceptar que "el fin siempre justifica los medios" sino que hay fines que sí justifican algunos medios -por si tienen alguna duda sobre si esto es así, les pido que piensen en si les merece la misma calificación ética el que una persona corte una pierna a otra para hacerle daño o el que una persona corte una pierna a otra para salvar su vida por tenerla gangrenada-). ¿Qué fin pretende el Sr. Armentia? Pues eso, evidentemente, lo sabe él. Tenemos varios posibles, desde ganar algo de plata (que tampoco es algo malo), a pasar un buen rato, a difundir el pensamiento crítico desenmascarando a falsos videntes, brujos... Evidentemente, podremos hacernos una idea de lo que pretende cuando vayamos viendo su participación en "El castillo...", si se limita a hacer acto de presencia, si va explicando el cómo se pueden hacer supuestas proezas psíquicas mediante trucos de ilusionismo... Entonces podremos realizar un juicio ético sobre su participación, pero no antes (y si alguien pretende que ya ha tenido ocasión para denunciar farsas y no lo ha hecho, me permito recordarle que la presentadora, la seño Senoalgo, pidió en varias ocasiones a los miembros del tribunal que no criticasen aún a los concursantes porque el primer día era sólo de presentación y que ya habría ocasión más adelante para ello). Por tanto, si intentásemos hacer ahora un juicio ético estaríamos cometiendo un prejuicio más basado en las filias o fobias de cada uno que en una evaluación racional. Por último, no faltará quien quiera interpretar este artículo como una supuesta defensa del Sr. Armentia o de la asociación escéptica que presidió en un pasado, ARP-SAPC. Que no se tome la molestia porque el Sr. Armentia no necesita para nada mi defensa (que tampoco es tal porque no es más que un aplazamiento de mi opinión hasta que tenga más elementos de juicio para definirme) y con respecto a ARP-SAPC es una asociación a la que, en este momento, me honro en no pertenecer. 29/03/2004 19:02 |
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