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El avispero (VIII) Europa quedó conmocionada y con una sensación de estar amenazada. Una cosa es que los otomanos acabaran con el Imperio Bizantino (que, por lo que hemos visto, no tenía excesivo aprecio en Occidente) y otra bien distinta que se sitiasen los dominios de los Habsburgo. La reacción europea fue casi unánime (la excepción fue, evidentemente, Francia en guerra con el habsburgo Carlos I de España y V de Alemania).Aunque el sitio de Viena de 1529 fue levantado sin consecuencias (gracias a la llegada del invierno), en 1532 volvieron a atacar Austria. Por una vez se dejaron de lado las diferencias religiosas y alemanes luteranos y católicos combaten junto a las tropas españolas (el que en 1529 los turcos hubieran llegado hasta Ratisbona fue una buena razón para olvidarse de la teología). Viena vuelve a salvarse de la conquista otomana aunque no de la peste. Una de sus víctimas fue Alfonso de Valdés, el secretario de cartas latinas del emperador y notable escritor (según apuntan algunos, se trataría del autor del Lazarillo de Tormes). La guerra entre España y el Imperio Otomano es inevitable aunque el marco para los nuevos combates será muy diferente a la capital austriaca, el Mediterráneo Occidental. En 1534 Barbarroja (Señor de Argel, aliado del Imperio Otomano y nombrado almirante por Solimán) se apodera de Túnez destronando a Muley Hassán, vasallo de España lo que le proporcionaba una nueva base para sus ataques contra las costas españolas e italianas. Después de lograr el apoyo de muchos de los reinos cristianos, en 1535 parte una flota desde Barcelona al mando de Álvaro de Bazán el Viejo y de Andrea Doria que consigue reconquistar Túnez liberando a 20.000 cautivos cristianos. Un nuevo intento de cruzada contra el turco en 1538 fracasa por la negativa de las Cortes castellanas reunidas en Toledo y por la amenaza de Francia de romper las treguas con España. La actuación española se limitó al envío de los Tercios a la costa de Dalmacia en donde tomaron la fortaleza de Castelnuovo que es, posteriormente, conquistada por el Imperio Otomano sin que ni España ni los aliados italianos (el Papado y Venecia) se atrevan a intervenir para no molestar a Francia. En 1541 Carlos I hace una nueva tentativa en África. Esta vez es contra Argel, el centro de las acciones de Barbarroja. Fue una operación mal planificada que se desarrolló en pleno otoño por lo que la armada española se enfrenta al mal tiempo que hace zozobrar numerosos de sus barcos. La vida del mismo Carlos I estuvo en peligro y apenas pudo reembarcar para España totalmente derrotado. El prestigio imperial (de Carlos V, no del Otomano, claro) sufre un duro golpe y el archiduque austriaco Fernando (hermano de Carlos I y que había nacido en Alcalá de Henares) paga, en 1543, un tributo de 30.000 ducados al Imperio Otomano. Éste, por su parte, se había extendido hacia el Este. Si en 1536 había conquistado Bagdad y Mesopotamia y en 1538 llegó hasta la India, en 1543 le toca el turno a parte de Persia. En Occidente, las cosas también iban bien para el Imperio Otomano gracias a su alianza con Francia. La armada de Barbarroja inverna en Tolón y en 1543 junto a la francesa toma Niza. Con la paz de Crépy de 1544 llega el fin (por ahora) de las guerras con Francia lo que permite también la tregua entre Carlos I y Fernando de Austria por un lado y el Imperio Otomano por otro, paz necesaria ya que austriacos y españoles estaban preocupados por el avance del luteranismo en Alemania (en 1546-47 Fernando apoya a Carlos en su guerra contra la Liga de Schmalkalden), pero también una paz más aparente que real ya que Fernando se consideraba sucesor legítimo del difunto rey húngaro Luis II al estar casado con su hermana Ana Jagellón y porque Barbarroja no paró de atacar las posesiones españolas en África. Trípoli había sido conquistada en 1510 por Fernando el Católico y se perdió en 1551. En 1555 se pierde Bugía lo que conmociona España hasta tal punto que el gobernador de la plaza, Peralta, fue condenado a muerte. También Orán fue asediada aunque no pudo ser conquistada por los berberiscos aliados de los Otomanos. Mal pintaban las cosas en el Mediterráneo Occidental, así que España activa la lucha contra los Otomanos y sus aliados. En 1560 una coalición formada por España, el Papado y la Orden Militar del Hospital de San Juan (los caballeros que en 1530 habían recibido de Carlos I la soberanía de la isla de Malta tras perder Rodas) conquista la isla Djerba (Gelves). Sin embargo, la llegada de la armada turca de Pialí Bajá supone la derrota de la flota aliada y la rendición del ejército desembarcado en Gelves. No obstante, España repone sus pérdidas con más facilidad que el Imperio Otomano y en 1564 García de Toledo toma el Peñón de Vélez de la Gomera. La respuesta de los turcos no se hace esperar y en 1565 atacan las isla de Malta. La heroica resistencia de los Caballeros de Malta dirigidos por el Gran Maestre La Vallette permite que lleguen refuerzos desde Sicilia bajo el mando nuevamente de García de Toledo. Los turcos deben retirarse diezmados. El golpe moral se hace sentir y en 1566 Maximiliano de Austria se niega a seguir pagando el tributo anual. Los turcos atacan Sigetz y en el asedio muere Solimán el Magnífico. Sin embargo, por la paz de Adrianópolis (1568) los Habsburdo austriacos se comprometen a continuar abonándolo. La pérdida de Chipre (excepto la ciudad fortificada de Famagusta), posesión de la República de Venecia, y la toma de Túnez (1570) por el virrey de Argel Euldj Alí sumado a la sublevación de la población morisca en España (1568) llevan a la constitución de la Santa Liga entre Venecia, España y el Papado. El 7 de octubre de 1571 se enfrentan ambas flotas en el golfo de Lepanto. La derrota de la armada turca mandada por Alí Bajá (que murió en el combate) no tuvo consecuencias aparentes. Las diferencias de intereses entre los aliados (Venecia firma la paz en 1573 y pese a ser uno de los vencedores acepta la pérdida de Chipre, la limitación de su flota a 60 galeras y el pago de una cuantiosa indemnización -la guerra estaba arruinando el comercio con Oriente fundamental en su economía- y España estaba mucho más interesada por el Mediterráneo Occidental que por el Oriental) impide que se explote la victoria. En 1573 España recupera Túnez aunque al año siguiente pierde La Goleta, la posición de defiende Túnez y después la ciudad entera. Los problemas de la guerra en los Países Bajos y en las guerras de religión francesas hacen que Felipe II tenga otros focos de atención así que también acuerda treguas con el Imperio Otomano. No obstante, la batalla de Lepanto supone el primer acto de la decadencia del Imperio Otomano. El mito de la invencibilidad de los turcos acaba. Las consecuencias no se harán esperar. 28/03/2004 20:05 |
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