El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
|
Regreso a la vida La vida debe continuar su rumbo después de unos días tan extraños, tan trágicos como los vividos. Han sido días de luto, de lazos negros para no olvidar y ahora, de forma casi contradictoria, debemos apretar los dientes y seguir nuestro camino. Para la historia futura quedarán hechos, el sanguinario atentado, el número de muertos, las consecuencias políticas (tanto las ya producidas como por venir)... todo ello tratado con cierta asepsia, objetivamente, como es la obligación de todo historiador.Debo confesar que he estado a punto de tirar la toalla y dejar de escribir. ¿Sirven para algo las palabras cuando los nuevos bárbaros masacran a la población civil en nombre de Dios, de la patria o de cualquier pretensión que tengan estos asesinos? Y sin embargo, ¿tenemos otro arma para resistir, para anunciar a los que quieran oírlo que no podéis convencernos porque las bombas no son un argumento, pero tampoco podéis vencernos porque somos muchos más y mucho mejores que vosotros, asesinos de mierda, seáis quiénes seáis? El tiempo curará heridas o las renovará porque la violencia terrorista es un acompañante habitual y no tengo la menor esperanza de que esta gentuza recapacite y abandone su argumentación a base de Goma 2 y metralla, pero en esa cicatricación se olvidarán nombres, personas, gestos dignos de recuerdo. Quedará el recuerdo de la muerte. Hoy, sin embargo, quisiera hablarles de la vida, de la gente que corrió en El Pozo a auxiliar a los heridos en la primera explosión y que fueron sorprendidos por la segunda explosión. Hombres casi anónimos que murieron por intentar salvar la vida de otros hombres que le eran desconocidos. Quisiera hablarles de los miles de personas que fueron a donar sangre intentando que ese gesto salvara vidas de hombres que les eran desconocidos. Quisiera hablarles de los médicos, enfermeros, bomberos... que renunciaron a sus descansos, que regresaron de su jubilación, de sus vacaciones, para intentar salvar vidas de hombres que les eran desconocidos. Quisiera hablarles de los millones de personas que en todo el mundo tomaron las calles para protestar por la muerte, para solidarizarse con las familias, amigos, compañeros de hombres que les eran desconocidos. Quisiera hablarles de todo eso, pero temo que mis palabras no lograrían hacer justicia a su suprema abnegación, a su sentimiento de que la tragedia no era sólo el drama de unos hombres, sino de la humanidad entera y, por tanto, suya propia. Hombres que alcanzan la categoría de héroes. Hombres casi anónimos pero a los que nunca olvidaré porque en medio de la abyección más absoluta, cuando otros hombres eligieron convertirse en alimañas, ellos prefirieron continuar siendo humanos. Espero que seamos todos dignos de su ejemplo en el futuro. 15/03/2004 12:24 |
Temas
Archivos
EnlacesHistoriaParahistoriaEscepticismo
Divulgación
Cajón de sastreOtros |