El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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Todo lo que Vd. siempre quiso saber sobre el método histórico... ... y nunca se atrevió a preguntar podría ser el título de esta magnífica obra de Julio Aróstegui. El autor, no obstante, ha optado por algo más académico y sin tantas resonancias allenianas: La investigación histórica: Teoría y método. (Ed. Crítica. Barcelona, 2001. 455 Pág.).En estos tiempos de Historia en potitos (es decir, en la que toda obra histórica parece que debe ser escrita para tontos por aquello de facilitar su digestión mental -si lo dudan. observen lo que están publicando La esfera de los libros, Planeta...-) ya era hora de que alguien rompiera esa baraja de simplificaciones excesivas. "La investigación histórica..." no es una obra de fácil lectura ni tampoco es aconsejable para quién no tenga ni idea de la metodología de la Historia. Por el contrario, es una obra ardua, que obliga a ir pensando en cada momento qué es lo que ha querido expresar el autor (si desean un texto de carácter más divulgativo pueden empezar con Introducción a la Historia Antigua por J. M. Roldán Hervás. Ed. Istmo. Madrid, 1975. 296 Págs.) El Sr. Aróstegui divide su obra en tres secciones, Teoría, Historia e historiografía (La naturaleza de la disciplina historiográfica); La teoría de la historiografía (La construcción del conocimiento historiográfico); y Los instrumentos del análisis histórico (El método de la Historiografía) de complejidad creciente. Partiendo de una cita demoledora de Henri Berr: "La crisis de la Historia... el estado inorgánico de los estudios hitóricos... proviene de que un excesivo número de historiadores jamás reflexionaron sobre la naturaleza de su ciencia." algo que es tan cierto hoy como en la fecha en la que lo escribió el autor francés (en la década de 1950), D. Julio pretende paliar esa ignorancia extendida incluso entre sus propios profesionales sobre el método histórico (si me permiten un apunte personal, un servidor no llegó a tener conocimiento en sus años de estudiante ya no de la metodología histórica sino, ni siquiera, de que tal cosa existiera) partiendo desde el principio, la compleja definición de Historia. Compleja porque un mismo término tiene dos significados distintos, la Historia es tanto la realidad en la que el ser humano vive (o ha vivido); pero también la disciplina que intenta el conocimiento y explicación de esa realidad. Esta ambivalencia del término puede parecer trivial pero crea problemas epistemológicos porque un mismo término no debe hacer referencia al objeto estudiado y a su estudio. Por ello, se emplea para lo primero el término Historia y para el segundo el término historiografía. Aclarados los términos generales, el autor reflexiona sobre el lenguaje historiográfico. Si cualquier disciplina emplea (en mayor o menor medida) un lenguaje específico, la historiografía no lo hace. El uso, además, de metáforas como "ocaso" o "florecimiento" crea una confusión entre la literatura y la historiografía a la que no es ajeno el origen de ésta como una forma literaria más. No obstante, cuando ese origen común evolucionó en dos formas muy distintas, el nacimiento de un lenguaje historiográfico específico hubiera debido ser una necesidad que, no obstante, jamás se ha cumplido. Sólo ahora (y más por una influencia de las demás "ciencias sociales" que por creación propia) aparecen términos como "microhistoria". Si esto sucede con el lenguaje, no es de extrañar que la propia metodología (para algunos historiadores) siga anclada en el pasado de la historiografía concebida como una narración cronológica en medio de un desinterés epistemológico que ha sido denunciado, entre otros por Carlo Cipolla: "los historiadores se han preocupado muy pocas veces de explicar, no sólo frente a los demás, sino también para sí mismos, la teoría a partir de la cual recomponían los datos básicos recogidos." Como señala correctamente el Sr. Aróstegui esa despreocupación metodológica tiene una explicación en la manipulación de la historiografía. Si ésta es el discurso creado para complacer a una élite, para pretender demostrar la superioridad de una ideología social, religiosa, política o de cualquier otro tipo, si la historiografía era interesada no tenía ningún sentido buscar una justificación teórica desinteresada. No obstante, y frente a esta consideración tradicional de que la Historia la escriben los vencedores, ya desde finales del S XIX se defendió que al igual que la Ciencia es el empleo del método científico, la historiografía es el empleo del método histórico. Como vemos, muchas propuestas para la reflexión, muchas llamadas a la autocrítica y estamos sólo en la etapa inicial de plantear los problemas (todo esto está contenido en el primer capítulo de la primera sección). La respuesta a estos problemas, las posibles soluciones que se han dado históricamente, las distintas corrientes, tendencias... son, a continuación, analizadas en profundidad. La diferencia entre ciencias naturales y ciencias sociales, las dificultades derivadas de la aplicación del método histórico, los problemas de fuentes, la cronología, la globalidad, la influencia de las diversas corrientes filosóficas desde el marxismo a la postmodernidad en la Historiografía... llenan la primera sección para dar un marco histórico a la sección segunda ¿cómo se construye un discurso historiográfico? y a la tercera ¿qué es el método historiográfico?. Un libro difícil, complejo, pero muy necesario que, por desgracia, ni va a ser conocido por muchos estudiantes ni, pero aún, por demasiados historiadores. Así nos va la fiesta como nos va, con libros de Historia que parecen novelas de caballerías y documentales históricos que parecen "peplum" de serie B. 24/02/2004 20:05 |
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