El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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El derecho divino Se cuenta que en los años 60, cuando empezaron a llegar turistas nórdicas, algunos curas de las poblaciones mediterráneas se sintieron ofendidos por los vestidos que llevaban a la iglesia (ya se sabe que la moral, para algunos, es directamente proporcional a la ropa que lleves). Uno de estos sacerdotes tridentinos apostó al monaguillo en la puerta de la iglesia y le dio las siguientes instrucciones:-No me dejes entrar a ninguna de las extranjeras que lleguen con poca ropa ¿eh? Faldas por debajo de las rodillas, brazos cubiertos... y si no que se queden en la calle, porque ésta es la casa de Dios y tienen que mostrar un aspecto recatado bla, bla, bla. El monago cumpló las instrucciones hasta que un día se le acercó una real hembra con un escote de los que no dejan demasiado a la imaginación masculina. -Perdone, señora, pero aquí no puede entrar con esa ropa. -¿Y eso? -Verá, son ódenes del cura. El vestido debe guardar una cierta compostura... -Entonces, no hay problema. Verás, Su Santidad Juan XXIII me concedió el derecho divino a llevar la ropa que desee en la iglesia por los servicios prestados al papado por mi familia. -Pues si lo dijo Su Santidad, supongo que no habrá problema. Pase, pase. Al fin de la misa se le acerca el cura con cara de basilisco enfurecido. -¿Qué has hecho, desgraciado? ¿No te dije que no dejaras entrar a nadie con esas pintas? -Pero, padre, me ha dicho que tenía el derecho divino... -Sí, hijo, el derecho divino y el izquierdo de puta madre; pero aún así... Obviamente es un chiste (y malo y yo tengo la misma gracia que un funeral de corpore insepulto para estas cosas) pero se me vino a la cabeza al ver el segundo documental (perdón por el uso de esta palabra, pero de alguna forma tengo que definirlo) de la serie "Memoria de España". En una de sus supuestas recostrucciones de la vida neolítica aparecía una señorita realizando un danza en honor de la diosa de la fertilidad a la que, según ellos, adoraban nuestros antepasados. Bailaba con la teta izquierda al aire (y, por cierto, como en el chiste, estaba de puta madre) pero no es eso lo que viene al caso sino ¿de dónde se sacaron los guionistas tal escena? Les juro que no tengo ni idea. ¿Sobrepasa esto el valor de la simple anécdota? Para mí, sí. Nada tengo en contra de que se quiera hacer más atractivo para el gran público un documental de historia (aunque, la verdad, lo de la actriz de buen ver enseñando sus encantos femeninos parece más propio de un anuncio machista de coches que de la disciplina histórica), pero ni lo lograron (enhorabuena, señores guionistas, consiguieron Vds. hacer que uno de los periodos más fascinantes de la prehistoria resultara un latazo insoportable) ni puede uno presentar suposiciones como hechos probados. Cuando estuve a punto del descojono es cuando presentaron la representación gráfica de la diosa porque lo que mostraban era una de las placas de pizarra grabadas conocidas genéricamente como "ídolo-placa alemtejano" por la sencilla razón de que son características del "Neolítico de Pavia" en el Alemtejo portugués. La excavación del sepulcro de corredor de Pedra Branca permite demostrar que formaba parte del ajuar de cada difunto (lo que resulta un tanto curioso para una figura de la "fertilidad"). Dado que el rasgo más destacado en la representación no son los órganos femeninos sino los ojos, la mayoría de los arqueólogos supone que su carácter era apotropaico (palabra que queda muy molona y que significa que tenía un carácter de vigilancia, de protección de los muertos en este caso concreto). Nada que ver con bailes de la fertilidad ni con verduras de las heras. Pudieron hacerlo mejor mostrando como ejemplo de la supuesta diosa de la fertilidad a las llamadas "Venus" de Chatal Hüyük claro que, entonces, hubieran debido explicar porqué la supuesta diosa de la fertilidad aparece representada a veces como una joven y a veces como una anciana (por cierto, también aparecen en el mismo yacimiento estatuillas masculinas asociadas a cornamentas de toros). En realidad, lo de la diosa de la fertilidad Neolítica es altamente especulativo ya que sólo en algunos yacimientos aparecen estatuillas femeninas (y sólo femeninas) relacionadas con la función de maternidad (uno de ellos, Hacilar). En otros, como hemos visto, aparecen estatuillas masculinas y femeninas o femeninas que no están relacionadas claramente con la función de madres sino, por ejemplo, con animales (una de las esculturas de Chatal Hüyük muestra a la divinidad femenina anciana junto a un ave de rapaz) o con funciones de vigilancia y protección (caso de las figuras del Alemtejo). Por descontado, si no podemos estar seguros de qué representaban, mucho menos de los rituales propiciatorios que se les dedicaran. Podían bailar las mujeres con la teta izquierda al aire, los hombres con el cojón derecho descubierto o unos y otros matarse a polvos... (claro que dado el extraño rasero de la moral predominante, éstas dos últimas probabilidades no se hubieran considerado escenas aptas para menores). Por si fuera poco, cuando le llegó el turno a los comienzos del Neolítico se marcaron la explicación de una presión demográfica siguiendo la teoría de K. Flannery. El problema, claro, es que no está claro que existiera un gran aumento de la población en estas fechas. Hoy por hoy, la teoría más aceptada para explicar la revolución neolítica es la de Braidwood. De un estadio de aprovechamiento sin cultivo de las plantas silvestres de cereales como el trigo y la cebada en el Mesolítico, se pasó a su cultivo en el Neolítico. Esta secuencia cultural está documentada en el área de Palestina con la cultura mesolítica conocida como Natufiense que enlaza sin solución de continuidad con el Neolítico Precerámico A de Jericó. En el mismo área y también en el Mesolítico aparece la llamada cultura Khianiense en la que no aparecen las hojas de hoz del Natufiense sino una caza selectiva de cabras lo que se interpreta como un estadio pre-ganadero que evoluciona en el Neolítico a la llamada cultura Prototahuniense en la que se documenta (de forma nada sorpresiva) la preponderancia de los elementos pastoriles. Esta diversificación y perfeccionamiento de los recursos de recolección (que terminan por convertirse en producción) frente a los de caza fue lo que motivó el aumento de la población. El aumento demográfico sería, pues, la consecuencia y no la causa de la revolución neolítica. En los antiguos yacimientos Neolíticos como Jericó Precerámico A o Jarmo sigue apareciendo la actividad de la caza. No hubo pues ninguna ruptura abrupta que obligue a buscar causas extraordinarias. Por cierto, la denominación de Precerámico les hará suponer acertadamente que el Neolítico no suposo la aparición inmediata de la cerámica pese a que en el documental lo presentaran como hechos inmediatos al menos de forma general ya que sí hay un Neolítico inicial con restos de cerámica en Mureybet (Siria) pero no se extendería hasta fines del VII Milenio (el Neolítico precerámico A de Jericó se inicia a fines del IX Milenio) tanto bajo la forma de cerámica cardial (decorada con impresiones de conchas, yacimiento de Mersin), cordada (decorada con impresiones de una cuerda, yacimiento de Biblos) o lisa en el área mediterránea y decorada con pintura en las zonas interiores (yacimientos del área de Kermanshah). En fin. Otra oportunidad desperdiciada. Veremos qué pasa con el tercer capítulo dedicado a Tartessos (miedo me das, Satanás. ¿La sombra de Schulten será alargada?). Temo lo peor. 16/02/2004 19:23 |
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