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Satisfacción Decía Ortega aquello de que "Yo soy yo y mis circunstancias". En mi caso, yo soy yo y los libros de los demás. Las razones para comprar un libro son tan variadas como los seres humanos, desde los que quieren enciclopedias que ocupen tantos metros (para que quepa en la balda ésa que está vacía en el salón) y que estén encuadernadas en un color determinado (para que vaya a juego con el tapizado del sofá) a los que somos casi capaces de leer las Páginas Amarillas o el Ulysses de Joyce.No obstante, los ratones de biblioteca y archivo también tenemos nuestro corazoncito. Vale que por obligación tenga que leer cosas como "La muerte y su misterio" de Camilo Flammarion (Biblioteca de "El Pueblo". Valencia, 1923), pero eso no me hace, precisamente, feliz. Como cualquier otra persona, tengo que llegar a un compromiso entre lo que debo leer y lo que quiero leer. Que, además, lo que lea me deje satisfecho es una rara avis que merece comentario porque, desgraciadamente, mis lecturas suelen dejarme con un cierto regusto a decepción, sentimiento que, para más INRI, suele ser directamente proporcional a las espectativas creadas a priori (mañana les contaré un caso de libro que se prometía muy interesante antes de su lectura y que me resultó decepcionante a posteriori). Por ello, la lectura del primer libro publicado en español (salvo error por mi parte) del egiptólogo Zahi Hawass era un enigma. ¿Sería tan bueno como el prestigio de su autor me hacía pensar o sería una mera operación de mercadotecnia, disciplina que el arqueólogo egipcio domina a la perfección? Afortunadamente ha sido lo primero. "Tesoros de las pirámides" (Zahi Hawass et alii. Traducción de Sonia Fernández Afuera. Círculo de Lectores. Italia, 2003. 400 Págs.) es una maravilla que no debe faltar en ninguna biblioteca de un enamorado de los temas histórico (siempre que pueda permitirse su precio que no es nada reducido). Desde el primer momento sorprende su aspecto de edición de lujo con un formato extraordinario de 36x26 Cms. con pastas duras y papel de calidad superior. En el interior, las magníficas y abundantes fotografías de Araldo de Luca enamoran desde un principio (no creo que, por ejemplo, la estatua de diorita de Kefrén haya sido nunca mejor captada que en la reproducción de la Pág. 129), realzadas por una maquetación tan clara como impactante. Los textos, afortunadamente, no desmerecen de los aspectos visuales. Estamos ante una recopilación de artículos de los mejores especialistas y, además, están totalmente actualizados. Además del propio Hawass (coordinador de la edición y autor de la Introducción y de los artículos: Desarrollo arquitectónico de las tumbas reales egipcias (Cap. 4), Componentes arquitectónicos del complejo de la pirámide (Cap. 5), Las pirámides de las reinas de la IV dinastía en Gizeh (Cap. 11), La pirámide satélite de Keops (Cap. 12) El misterio de Hetepheres (Cap. 13), Las puertas secretas en el interior de la Gran Pirámide (Cap. 14), El Piramidión (Cap. 15), Las barcas reales de Gizeh (Cap. 16), El programa decorativo en los complejos de pirámides del Imperio Antiguo (Cap. 23) y en co-autoría con Misroslav Verner de Los sorprendentes bloques de Abusir (Cap. 21) ) aparecen también Mark Lehner (autor de los artículos: Construir una pirámide en el Imperio Antiguo (Cap. 3) y La Esfinge (Cap. 17) ), James P. Allen (¿Por qué una pirámide? La religión de las pirámides (Cap. 1) ), Vassil Dobrev (Administración de la pirámide (Cap. 2) ), Renée Friedman (El periodo Predinástico (Cap. 6) ), Günter Dreyer (Las tumbas de las dinastías I y II en Abydos y Saqqara (Cap. 7) ), Matthew Adam y David O´Connor (Los recintos funerarios reales de Abydos y Hieracómpolis (Cap. 8) ), Ali Radwan (Las pirámides escalonadas (Cap. 9) ), Rainer Stadelmann (Las pirámides de la IV dinastía (Cap. 10) ), Peter der Manuelian (las tumbas de los altos oficiales en Gizeh (Cap. 18) ), Michael Valloggia (Las pirámides inacabadas de la IV Dinastía (Cap. 19) ), Miroslav Verner (Las pirámides de la V dinastía (Cap. 20) y de la co-autoría con Hawass ya señalada) ), Audran Labrousse (Las pirámides de la VI dinastía (Cap. 22) ), Karol My´sliwiec (Tumbas de las dinastías V y VI en Saqqara (Cap. 24) ), Dieter Arnold (Las pirámides del Imperio Medio (Cap. 25) ), David P. Silverman (Las tumbas de los nobles en el Imperio Medio (Cap. 26) y Hourig Sourouzian (La estatuaria real y privada en los Imperios Antiguo y Medio (Cap. 27) ). Como vemos, una representación plural de egiptólogos (y egiptólogas, que diría Ibarretxe) de diversas generaciones, de distintas procedencias y de diversas tradiciones culturales que podría haber dado lugar a una sucesión de capítulos deslavazados e inconexos. Esto se ha evitado mediante una cuidadosa planificación de la obra con unos capítulos generales de introducción al tema (los cinco primeros) para, a continuación iniciar la secuencia cronológica que nos conduce desde el periodo predinástico hasta el Imperio Medio para concluir con el estudio de la estatuaria egipcia durante este mismo periodo. Por descontado, al haber distintas autorías hay alguna repetición y también divergencias sobre algunos puntos (por ejemplo, Stadelmann sostiene que La Esfinge es parte del complejo funerario del rey Keops mientras que Lehner afirma que es parte del complejo funerario de Kefrén), pero ello aumenta el interés de la obra al plantearnos polémicas que aún no están definitivamente resueltas. Sin embargo, haríamos mal en pensar que es una obra académica, farragosa y perdida en las nebulosas del debate intelectual. Los autores han tenido muy claro que no debían hablar para académicos sino para gente normal, explican los términos específicos que emplean, en la obra se incluyen diagramas que contribuyen a aclarar los puntos más dificultosos y no se les han caído los anillos (cosa por desgracia infrecuente) en responder las afirmaciones pseudohistóricas sobre Egipto como la correspondencia de las pirámides de Gizeh con las estrellas del Cinturón de Orión o la antigüedad de La Esfinge. La obra se completa con un índice analítico y una bibliografía por capítulos no exhaustiva, pero sí más que suficiente. Tanto acierto borra los pequeños errores cometidos. Uno es la difícil manejabilidad del volumen al que el gran formato empleado, la extensión y el papel empleado confieren un peso capaz de cansar los brazos del más pintado. Obviamente, Círculo de Lectores quiso hacer coincidir su publicación con la Navidad y quiso elaborar una obra de gran calidad que sirviera como regalo para esas fechas. Lo segundo, como ya he dicho, lo convierte en una obra de difícl manejo. Lo primero se ha hecho con prisas y eso se nota. La obra tiene errores de traducción (incluso se han "colado" palabras en inglés en la edición es español) y adolece de una apresurada revisión (Por ejemplo, "que yo u mismo he escrito" (Pág. 14) "La entrada actual de la pirámide fue creada en el S XIX por Al Mamoun, hijo de Haroun Al Rashid..." (Pág. 156) -en realidad, fue en el S IX y no en el XIX-) que hubiera debido corregir éstas y otras erratas. Tal vez más grave es que uno de los capítulos sobra, el dedicado a los pasajes secretos de la pirámide de Keops que se convierte en un intento de autojustificación de Hawass por el "fiasco" de su documental sobre el tema (por si no lo recuerdan, se vendió a bombo y platillo la apertura en vivo y en directo de la primera puerta mediante un robot sólo para encontrar una segunda puerta detrás). Hawass asegura que estaba convencido de que no se iba a encontrar nada de importancia detrás de la 1ª puerta, pero entonces no sugería eso. En realidad, no fue más que una operación de imagen. En suma y pese a estas pequeñas objeciones, un libro magnífico y que además (y por una vez) se publica en español sin retraso. Considerando que hasta el 2003 no se publicó en España el clásico (ya superado por obras más recientes) de I. E. S. Edwards "Las pirámides de Egipto" (Ed. Crítica. Barcelona, 2003. 317 Págs.) cuya primera edición es de 1946, algo hemos avanzado, claro. 09/02/2004 12:57 |
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