El triunfo de Clío

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El caballo blanco de Santiago

shakespeare.jpg¿De qué color es el caballo blanco de Santiago? parece una pregunta absurda y lo semeja por una buena razón, porque lo es. La versión inglesa de esta interrogación idiota podría ser ¿Quién escribio las obras de William Shakespeare? Curiosamente, algunos intelectuales que, al parecer, no tienen mejor cosa que hacer se dedican a ofrecer distintas respuestas a esa cuestión. Por una época se hizo famosa la tesis de que William Shakespeare era un pseudónimo de Francis Bacon. La más extravagante es, quizás, la de que Shakespeare era el heterónimo literario de Isabel I.

La verdad es que nunca me había preocupado en exceso la autoría de las obras de Shakespeare (personalmente, me importa un testículo de simio -hoy estoy eufemístico- que Hamlet, el Rey Lear, Macbeth... lo escribiera William Shakespeare, John Doe, Fu-Manchú o Tarzán de la Mona Chita -¿o era la Mona Lisa? No, que ésa es la de los Simpson-) hasta que comenzaron a preguntar en listas de correos dedicadas al escepticismo por las teorías oxfordianas. Fue así como me enteré de que la moda de hoy en día consiste en atribuir la paternidad (y la maternidad) de las obras de William Shakespeare a Edward de Vere, XVII conde de Oxford.

Pese a estar avisado, no pensaba que la cosa llegara a mayores hasta que me eché a la cara el número 333 (si el 666 es el número de la Bestia, el 333 debe ser, al menos, el de la Bestezuela Parda) de la revista Historia 16 correspondiente al mes de enero de 2004. En su portada aparecía "El hombre que escribió las obras de Shakespeare" junto a una reproducción de un supuesto retrato de Shakespeare -con su pendiente de oro y todo. Nada nuevo bajo el sol- y otro del conde de Oxford. Temiéndome lo peor, pagué los 3,91 Euros de rigor y me encontré con la confirmación de mis peores presagios. En las páginas 8-22 de la publicación antedicha pueden leer un artículo de D. José Carrillo de Albornoz Fábregas dedicado a la defensa de las tesis oxfordianas.

No puedo decir que me soprendiera demasiado. Historia 16 ya ha metido la pata hasta el corvejón un par de veces al publicar artículos disparatados como "Los reyes europeos descienden de la casa de David" por Joaquín Javaloys (nº 275 Pág. 8-29) o "El Grial secreto de los Cátaros" por Joaquín Javaloys (nº 313 Pág. 8-19) y ya se sabe que no hay dos sin tres. Supongo que una revista de Historia debe tener un Consejo Asesor así que busqué los componentes del de Historia 16. Entre otros está formado por Raymond Carr, Stanley Payne, Paul Preston, Hugh Thomas, Javier Tusell, Julio Valdeón, Pierre Vilar... por citar sólo a los historiadores más conocidos y que, sospecho, no tienen ni idea de lo que se publica en la revista a cuyo Consejo Asesor pertenecen. Se me hace muy cuesta arriba el creer que si hubieran conocido previamente el contenido de este artículo le hubieran dado el placet.

No se trata de que se tengan más o menos conocimientos sobre William Shakespeare, Edward de Vere o el periodo isabelino, es que el método histórico resulta maltratado por el autor hasta dejarlo irreconocible porque no aporta ni una sola prueba de lo que afirma. Se limita a realizar el panegírico de los autores oxfordianos como Looney y Ogburn y a considerar de los stratfordianos "Y los primeros (los stratfordianos), a falta de argumentos sólidos, optaron por la vía fácil de ignorar a los contrarios o, peor aún, de recurrir al argumentum ad hominem, a la descalificación personal. Muestra de ello son las lindezas que se pueden leer en obras aparentemente académicas como las de Harold Bloom o Samuel Schoenbaum. El sabio (en cursiva en el artículo) A. L. Rowse no se une a estas voces críticas, ya que ignora la existencia de esos minúsculos adversarios que se atreven a disentir de las certidumbres incontestables que él estableció .
Nos encontramos pues, una vez más, ante la constitición de hecho de una cofradía que, en lenguaje actual, podría calificarse como fundamentalista, que en aras de una dignidad, ortodoxia y hasta un patriotismo supuestamente ofendidos busca cerrar filas entre sus adeptos con argumentos tan irracionales como patéticos." (Págs. 21-22). Sólo falta la manida referencia a Galileo para parecer un texto calcado de la pseudociencia más delirante.

En realidad, todo parte de dos cosas, las escasas referencias a Shakespeare que hacen de su biografía una sucesión de enigamas y la falsa consideración de que las obras de Shakespeare debieron ser escritas por alguien con una educación extraordinaria que no coincide con lo que sabemos de William Shakespeare. ¿Hasta qué punto se puede mantener que hubo dos Shakespeares, uno el William Shakespeare -o Shakspere según otra forma de escribir su apellido- nacido en Stratford-upon-Avon y que no pasó de ser un actor de éxito, y otro el dramaturgo que era un mero psudónimo de Edward de Vere?

Comencemos por el principio, por los documentos contemporáneos que citan a William Shakespeare con las diversas grafías de su apellido y que pueden encontrar aquí (por supuesto en inglés). Vemos como entre ellos e incluso en los relacionados con la actividad del actor aparecen diversas grafías. En el documento de 15 de marzo de 1595 aparece como William Shakespeare y formando parte de la Compañía del Lord Chambelán y cobrando por unas representaciones que tuvieron lugar ante Su Majestad. En 1598 Shakespeare es uno de los actores que representan Every Man In His Humour de Ben Jonson. En 1599 Shakspere es uno de los miembros de la Compañía del Lord Chambelán que se hace cargo del teatro El Globo, en 1603 Shake-Speare es uno de los actores que estrenan Seianus his Fall de Ben Jonson, el 15 de marzo de 1604 Shakspere es uno de los actores que participan con capas escarlatas en la procesión real por Londres... Vemos como varía la grafía, pero está claro que se refieren a la misma persona salvo que queramos pretender que había tres personas con el mismo nombre o muy similares en una misma época y en la misma ciudad de Londres relacionados con la Compañía del Lord Chambelán primero y de la Compañía del Rey después.

Queda demostrado que sí existe un William Shakespeare real y relacionado con el teatro en esa misma época. Defender que éste Shakespeare actor es un pseudónimo del conde de Oxford es ridículo si pensamos que actuó para Isabel I y su corte lo que haría risible el uso de un alias ante unas personas que lo conocían perfectamente. Supongamos, no obstante, que sí existe un William Shakespeare actor y empresario teatral nacido en Stratford-upon-Avon pero eso no significa que sea el mismo William Shakespeare dramaturgo y poeta. Por de pronto (y dado que Billy Shakespeare como actor de la Compañía del Lord Chambelán no era un desconocido en la Corte) resulta difícil explicar porqué fue William Shakespeare el pseudónimo elegido por Edward de Vere, conde de Oxford para ocultar su actividad como poeta y dramaturgo. También resulta difícil de explicar porqué Edward de Vere había de ocultar sus actividades literarias... cuando era un conocido poeta y dramaturgo (se conservan algunas de sus poesías publicadas con su nombre aunque de su actividad como dramaturgo nada se ha conservado).

No se trata de ninguna confusión inintencionada ya que en la publicación de los poemas Venus y Adonis (1593) y El Rapto de Lucrecia (1594) aparecen sendas dedicatorias al Conde de Southampton firmadas por William Shakespeare y redactadas en el estilo habitual para agradecer el mecenazgo económico de un noble (lo que resulta incomprensible si William Shakespeare fuera en realidad el conde de Oxford, notorio mecenas él mismo). Por cierto, el editor de ambos trabajos fue Richard Field, natural de una localidad inglesa cuyo nombre les dejo que adivinen (por si necesitan una pista, empieza por Stratford).

En las ediciones conservadas de la dramaturgia shakespiriana conocidas como "los malos cuartos" por su descuidada factura y por ser de formato en cuarto hay tanto obras anónimas como firmadas por William Shakespeare (con distintas grafías). Por ejemplo (y citando sólo alguna de las publicadas en vida de Edward de Vere) Ricardo III en la edición de 1597 aparece como obra anónima, en 1598 aparece como obra de William Shake-speare y en la de 1602 como obra de William Shakespeare. Romeo y Julieta en la edición de 1597 y de 1599 como anónimas. Trabajos de Amor Perdidos en la edición de 1598 como obra de William Shakespeare. Hamlet en la edición de 1603 como obra de William Shake-speare... (Pueden encontrar una relación de las publicaciones de William Shakespeare aquí nuevamente en inglés). Resulta difícil explicar tanto el que se hubiera producido una confusión y que no hubiera sido aclarada por el conde de Oxford, como el que si quería emplear un pseudónimo, a veces lo usara y a veces prefiriera el anonimato.

Robert Greene en una obra publicada en 1592 se refiere a un "grajo arribista" cuyo nombre oculta con un juego de palabras "Shake-scene" (Sacude-escenas) a la vez que dice tiene "corazón de tigre envuelto en piel de cómico" y que "se supone capacitado para improvisar en verso blanco". Es una clara referencia a Shakespeare y a su obra estrenada anónimamente Enrique VI. Que Greene pudiera tratar al conde de Oxford de "grajo arribista" entra en los terrenos de lo inconcebible.

En 1598 Robert de Mere elogia y hace una relación de las obras de Shakespeare en su Palladis Tamia. En esa misma obra elogia a Edward de Vere por sus comedias. No establece que uno y otro sean una misma persona (y de paso demuestra que el conde de Oxford era conocido como autor teatral).

Por el antedicho conocemos las obras de Shakespeare escritas hasta 1598. Dado que Edward de Vere fallece en junio de 1604 eso supone que en seis años tuvo que escribir El Rey Lear, Macbeth, Antonio y Cleopatra, Julio César, Como Gustéis, Troilo y Crésida, Otelo, Bien está lo que bien acaba, Timón de Atenas, Coriolano, Pericles, Cimbelino, Cuento de Invierno y La Tempestad. Supongamos que aunque Robert de Mere está tan bien informado que incluso acierta con la atribución de dramas que nunca fueron publicados con el nombre de Shakespeare como Tito Andrónico o Romeo y Julieta, se le pudo olvidar relacionar obras que ya existieran. Aunque la datación de las obras de Shakespeare dista de ser un tema resuelto, hay ciertas cosas que debemos aclarar. No existe ninguna mención a El Rey Lear anterior a 1606 (para entonces Edward de Vere llevaba dos años de cuerpo presente) cuando se representó en la noche de San Esteban dentro de las fiestas navideñas de la Corte. En su Acto I, Escena II hace mención a unos recientes eclipses de sol y luna que, casualidad de las casualidades, acontecieron en 1605. Las frases empleadas copian casi literalmente las de una obra publicada en 1606 sobre los extraños acontecimientos que tuvieron lugar en Croacia. Macbeth posiblemente fue escrita también en 1606 por una referencia a los equívocos jesuíticos que se entiende mejor si pensamos en que el padre Garnet fue condenado en ese año por su supuesta complicidad en la "conspiración de la pólvora" de 1605. La tempestad posiblemente fue escrita en 1611 ya que fue en esa fecha cuando llegó a Londres la noticia de una gran tempestad sucedida en las Bahamas.

Así que ¿que nos queda? La supuesta incapacidad de Shakespeare para escribir unas obras tan portentosas cuando su educación no consta en parte alguna. Por de pronto, lo primero que habría que considerar es si las obras de William Shakespeare reflejan esos conocimientos intelectuales tan elevados. Siempre se olvidan cosas como el Acto II, Escena I de Julio César en la que no vacila en introducir un reloj que da las horas (las tres para ser exactos) en plena Roma clásica o la mención a los jesuítas en Macbeth. Dijimos en un principio que la biografía de Shakespeare tiene inmensas lagunas, una de ellas es la de su educación. Consta que en esa época había en Stratford una escuela de gramática y que John, el padre de William pese a ser un guarnicionero como no dejan de señalar los oxfordianos, prosperó hasta llegar a ocupar un cargo equivalente al de alcalde (esto se les suele olvidar a los oxfordianos). No tendría nada de extraño que Willian hubiera estudiado en la citada escuela aunque no tenemos la certeza porque no se conservan los registros escolares de esos años. Su trato posterior con la nobleza y con la gente del teatro pudo ayudarle a mejorar su cultura.

Por si faltaba algo más, recuérdese que en la primera edición en formato in-folio de las obras de Shakespeare en 1623 hay un poema de Ben Jonson (recuérdese que Shakespeare había representado varias de sus obras) en las que se refiere al autor teatral como "Dulce cisne de Avon". Después de esto ¿apostarían algo a que William Shakespeare no escribió las obras de William Shakespeare? Si creen Vds. en otra posibilidad tienen tantas posibilidades de acertar como si juegan a que el caballo blanco de Santiago era alazán.
04/02/2004 02:41


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