El triunfo de Clío

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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2003.

01/09/2003

Nayaf y Kerbala

El brutal atentado del pasado viernes en Irak me trae a la memoria una célebre frase: "El que sólo conoce su religión no conoce ninguna religión". No deja de ser trágico que en nombre de cualquier religión que, supuestamente y atendiendo a su etimología debiera ser un motivo de unión, sucedan matanzas tan crueles como ésta.

Los nombres de chiítas y suníes andan en boca de todos los informadores, pero ¿sabemos qué designan? ¿qué son? ¿cuáles son sus diferencias? ¿por qué Nayaf y Kerbala son ciudades tan importantes para los chiítas?

La división entre ambos grupos arranca de la sucesión del profeta Mahoma. Para unos musulmanes, el único requisito que debía cumplir el sucesor de Mohamed (Mahoma) era el que mediante una vida piadosa, la persona se hubiera hecho merecedora de ello. Para otros, era indispensable que tuviera su sangre. Parece que el profeta aspiraba a ser sucedido por su sobrino y yerno Alí ben Abu Taleb, pero, a la muerte de su tío, era aún demasiado joven a los ojos de muchos musulmanes, así que no fue su inmediato sucesor pese al apoyo que le prestaron los partidarios de que este honor fuera hereditario. Esos miembros del partido de Alí (shiat Alí) son los chiítas.

La cosa pudo no haber llegado a mayores ya que Ali ben Abu Taleb sí terminó siendo elegido como imán; pero lo que comenzó siendo una discrepancia sobre la sucesión de Mohamed terminó en diferencias doctrinales y, además, Alí fue asesinado en Nayaf durante la oración del viernes en el año 661 de la era cristiana, lo que desató nuevamente el problema sucesorio. Para los chiítas, el imán legítimo debía ser miembro de su familia por lo que apoyaron a sus hijos, Huseín y Abbas. No obstante, ambos murieron en la batalla de Kerbala en el 680. En esta localidad están enterrados el padre y sus dos hijos lo que explica su carácter de ciudad santa.

Para los chiítas no ha habido más que doce imanes legítimos. El último, Mohamed al Mahdi que, según la tradición, desapareció en el año 878 regresará como Mesías en el Fin del Mundo. Hasta entonces, nadie puede pretender de forma legítima el ser sucesor del profeta.

Decíamos que esto que en principio era una cuestión sucesoria acabó en discrepancias ideológicas. Para los chiítas la verdad de la que debe emanar toda interpretación religiosa pero también todas las normas sociales, legislativas... es el Corán. Por el contrario, sus adversarios aceptan también la Suna (de ahí su denominación de sunitas), la vida del profeta Mohamed y, en especial, los Hadices, los dichos atribuidos al profeta.

Si bien en Occidente y a raíz de la Revolución iraní se tiende a identificar integrismo islámico con los chiítas, en realidad los primeros movimientos integristas musulmanes del S XX surgen dentro de la tendencia mayoritaria en el Islam, el Sunismo (según las diversas fuentes, entre un 80 y un 90% de los musulmanes son sunitas). Aunque minoritarios dentro del Islam, los chiítas son mayoritarios en Irán e Irak aunque en este último país fueron duramente perseguidos por Sadam Huseín que pertenecía a una familia sunita aunque él personalmente oscilaba entre el ateísmo y el integrismo suní, según la imagen que le conviniera dar en cada momento.

Sabedor de que su régimen no era bien visto por la mayoría chiíta prohibió sus ceremonias religiosas como la peregrinación a Kerbala en la que algunos fieles se hieren a sí mismos con espadas en recuerdo del martirio sufrido por Huseín. Después de la derrota iraquí en la I Guerra del Golfo, se produjeron levantamiento de la población chií que fueron reprimidos por Sadam de la forma acostumbrada (es decir, asesinando o encarcelando a todo sospechoso de haber participado en la revuelta). Occidente, como siempre, estaba demasiado ocupado mirando para otro lado... hasta que interesó derrocar a Sadam momento en el que se recordaron todos esos actos y otros tales como el gaseamiento de los kurdos con las substancias químicas vendidas por los civilizados países occidentales. Curiosamente (bueno, en realidad no tiene nada de sorprendente) otros genocidios como el de los judíos bagdadíes ahorcados en las farolas de la capital por una multitud perfectamente dirigida por el poder, no fueron recordados.

Varios líderes chiítas tuvieron que exiliarse hasta que el derrocamiento de Sadam les permitió el regreso en lo que parecía el primer paso para la normalización de Irak, pero los asesinatos y atentados sufridos por alguno de ellos demuestra que la minoría suní que gobernaba el país a través del partido Baas no está dispuesta a renunciar a el poder fácilmente. Para ello deben poner en práctica los dos principios fundamentales de cualquier revolución "cuanto peor sea la situación, mejor para la revolución" y "hay que eliminar las alternativas para que no haya más que una salida, la revolución".

Éste es el avispero iraquí, una mezcolanza de historia antigua y de política actual, una encrucijada de odios pasados y presentes que parece no interesarla a nadie... excepto en lo que respecta al peligro perfectamente real de que muera algún militar español.
01/09/2003 19:20 Enlace permanente. Tema: Historia

05/09/2003

El señor Rajoy ha hablado

Durante el informativo de las doce de Radio Nacional de España han emitido un fragmento del discurso que el Sr. Rajoy, próximo número uno en la candidatura electoral del Partido Popular, estaba pronunciando en el País Vasco.

La brevedad de lo emitido me impide poner esta cita en su contexto, pero me temo que, incluso así, su afirmación seguiría siendo igualmente disparatada y candidata a figurar por mérito propios en la página de PozíQue.

Lo afirmado por el Sr. Rajoy es: "No podemos ir contra la Historia." Obviamente me he quedado anodado. Pase la confusión entre "Poder" y "Deber" que ya se ha hecho tan frecuente que todo el mundo parece haber olvidado la sentencia atribuida al torero El Gallo: "Lo que no pué ser, no pué ser y además es imposible"; pero, incluso corrigiendo el verbo, ¿la frase es cierta? ¿No debemos ir contra la historia?

No sé que historia habrán estudiado algunos para que eso les parezca un delito de lesa majestad. Supongo que una versión tan edulcorada que cualquier parecido con la realidad será mera coincidencia o, al menos, tan difícil de encontrar como entre la vida de un pastor y las Égoglas de Garcilaso. La Historia es la descripción de unos procesos humanos, sus protagonistas son hombres y sus motivaciones tan sublimes o tan abyectas como podemos apreciar en nosotros mismos y, con frecuencia, ambas cosas van íntimimante unidas. La misma Revolución Francesa que generó uno de los textos más hermosos e influyentes que jamás se hayan escrito, "La Proclamación de los Derechos del Hombre y del Ciudadano", que consagró el lema de "Libertad, Igualdad, Fraternidad", degeneró en el Terror como medio para mantener esos sublimes ideales. Presentar lo uno sin lo otro es una traición a la veracidad histórica. Esta disciplina no admite el mirar sólo una de las caras de la moneda.

Recientemente un amigo me enviaba un artículo sobre gastronomía medieval. El autor quería quitar hierro a la concepción caduca de esta era como "la Edad Oscura"; pero la verdad es que se pasaba en ese afan de desmitificación para caer en la hagiografía. Que la situación habitual no fuera de hambruna generalizada, no quita para que sí existieran periodos de penuria, para que las diferencias entre clases sociales, entre zonas geográficas... no permita pintar un cuadro bucólico.

Unido a una cierta forma de entender el Ecologismo se ha idealizado la vida natural y, con ella, el pasado. El mito de la Edad de Oro no ha perdido atractivo. Periódicamente se escucha publicidad de productos anunciándolos como iguales a los de nuestras abuelas, pollo que sabe a pollo como los de antes... olvidando que para nuestras abuelas el comer carne era un lujo asiático, comida de domingos, fiestas y bodas.

Mortalidad infantil, baja esperanza de vida, enfermedades endémicas, mala alimentación, trabajo con horarios esclavistas y, sobre todo, falta de libertades públicas y privadas. Todo eso forma parte de la historia de la humanidad junto con su capacidad para mejorar, para no conformarse con un mero dejarse ir y vivir como nuestros padres. ¿Esto es contra lo que no debemos ir? No, Sr. Rajoy. Podemos y debemos ir contra la historia, al menos contra todo lo negativo que hay en ella. Lo contrario sería un mero repetir errores, tropiezos en la misma piedra.
05/09/2003 14:06 Enlace permanente. Tema: Teoría de la Historia

08/09/2003

La falsificación de la Historia

Reconozcámoslo. A lo largo de la historia, pocas disciplinas han tenido que habérselas con los falsificadores con mayor frecuencia que la Historia. Al hablar de mixtificaciones históricas se nos presentan dos grandes conjuntos, la de los falsificadores por amor al dinero y la de aquéllos que pretenden justificar algo (una ideología, unos derechos...) con unos ficticios antecedentes históricos.

Por descontado ambos conjuntos tienen una zona de intersección ya que esos derechos pueden llevar aparejados unas prebendas económicas que aúnen ambos tipos.

El estudio de estas falsificaciones, además de ser interesante por sí mismo suele resultar muy divertido ya que viene a ser algo similar a la "Historia Universal de la Imbecilidad" si me permiten el homenaje-recuerdo al maestro Borges, además de ser un aviso a navegantes para que recordemos que el sentido crítico nunca está de más.

Si hoy tenemos cercanos asuntos como los falsos diarios de Hitler por los que una revista alemana pagó una fortuna o el falso diario de Jack el Destripador que fue publicado con bastante éxito de ventas, en cada época han existido sus propios ejemplos que hoy suelen movernos a risa.

¿Qué otra cosa podríamos hacer ante las Cartas adquiridas por el matemático y astrónomo Philaretes Chasles en el S XIX? Embaucado por un charlatán, Vrain-Lucas, el científico adquirió la correspondencia entre Pascal y Newton de las que se desprendía la idea de que el francés había sido el verdadero descubridor de la gravitación universal. El único problemilla es que estaban fechadas en 1654 y entonces Newton tenía la tierna edad de once años lo que hacía un poco difícil el explicar porqué Pascal se carteaba con un niño inglés que, si entonces destacaba por algo, era por ser un pésimo estudiante. No obstante, monsieur Chasles aceptó encantado la idea de que el sabio francés era el auténtico descubridor de la gravitación y el británico un copión. A partir de entonces se dio el paso que separa lo sublime lo de lo ridículo y el científico galo fue adquiriendo cartas cada vez más peregrinas. Entre aquéllas cuyos "autores" y "destinatarios" son conocidas por haber sido citadas durante el juicio a Vrain-Lucas (fue condenado a dos años de reclusión) figuran una carta de Alejandro Magno a Aristóteles, otra de Pitágoras a la poetisa Safo, una de Julio César al jefe galo Vercingetórix y mi favorita, una de Lázaro a Jesús después de la resurrección de aquél. Por si fuera poco, cuando Vrain-Lucas fue detenido se disponía a vender a Chasles ¡¡¡una carta de Caín a Abel!!! Guau.

Si en este caso estamos ante un mero móvil económico (ya dijo Quevedo aquello de que "Poderoso caballero es Don Dinero") no podemos decir lo mismo del "Hallazgo de la Torre Turpiana" en Granada. Supuestamente se localizó en este lugar una caja de plomo en la que se encontró un pergamino que decía ser obra de Juan Evangelista. El único problemilla es que estaba escrito en castellano y árabe lo que es un tanto difícil de explicar considerando que el autor del Evangelio de Juan vivió en el S I de nuestra era. En este caso, parece que el autor quiso "romper una lanza" en beneficio de los moriscos españoles, mal vistos por los españoles cristianos. De poco les sirvió a aquéllos, claro, considerando que fueron expulsados en la segunda gran "metedura de pata" de los monarcas españoles (la primera, obviamente, fue la expulsión de los judíos). Tampoco existió un afán de lucro en la "Historia Universal" de Flavio Marco Dextro, obra en realidad del padre Jerónimo Román de la Higuera, S. J., que pretendió presentar como un hecho histórico la legendaria visita del apóstol Santiago a la Hispania romana.

También para legitimar pretensiones religiosas (aunque en este caso con consecuencias económicas y políticas) se produjo la, quizás, más famosa falsificación histórica de todos los tiempos, la llamada "Donación de Constatino" por la que el Emperador hacía donación al Papado de lo que, pasado el tiempo, fueron los Estados Pontificios; los territorios sobre los que los Papas ejercieron una soberanía temporal a la vez que espiritual. Tal donación no existió nunca sino que se trató de un intento de legitimación a posteriori de una situación de facto.

La lista de falsificaciones sería interminable. Con sus grados mayores o menores de sofisticación y sus diversos motivos, lo único que tienen en común es enseñarnos la importancia de la crítica especialmente cuando nos enfrentemos a hallazgos maravillosos que parecen demasiado bonitos para ser verdad y que, precisamente por ese motivo, tal vez no lo sean.

Para saber más: Godoy Alcántara, José. "Historia crítica de los falsos cronicones" Editorial Universidad de Granada. Granada, 1999.
08/09/2003 13:51 Enlace permanente. Tema: Teoría de la Historia

09/09/2003

De casos y casas

Veo en el telediario que un ilusionista norteamericano se ha encerrado en un cubículo de metacrilato suspendido a no sé cuantos metros de altura en Londres con el propósito (para mí absurdo) de permanecer en él cuarenta y tantos días. Para añadir más "gracia" al asunto, durante ese periodo de tiempo sólo ingerirá líquidos, orinará a través de un tubo y defecará en unos pañales. Una juerga, vamos.

He estado tentado de criticar esas actitudes que suponen ponerse a uno mismo al borde de lo insoportable para superar la plusmarca que alguien estableció con anterioridad. Sin embargo, después he recapacitado. Es su vida y tiene todo el derecho a vivirla como le plazca mientras no haga daño a nadie, como es este caso. Lo que para mí tiene dos componentes, absurdo e insoportable, puede ser percibido por el interesado como un reto apasionante, como una autosuperación personal.

No obstante, prefiero otro tipo de experiencias y eso nos conduce al auténtico motivo de esta historia. Hace unos días comentaba lo engañoso de las consignas de una cierta forma de entender el ecologismo con sus añoranzas de un pasado que nunca fue tan brillante como ellos creen. Esto, unido a las andanzas de un ilusonista americano en Londres (casi me queda como el título de una célebre película de terror) me ha traído al recuerdo un experimento que tuvo lugar en el Reíno Unido hace unos años.

La fórmula era sencilla. Tomemos una familia normal y hagámosla retroceder un siglo en el tiempo. Saquémosles de su rutina de la vida cotidiana en esta época y sustituyámosla por la rutina de la época victoriana. Cambiemos su vivienda habitual por la que hubiera sido su equivalente en la segunda mitad del S XIX y veamos como se comportan estas personas (por supuesto se prestaron voluntarias a la experiencia) ante ese cambio.

Parece idílico ¿verdad? Un retorno al pasado y, además, a un pasado que se dulcificó primero porque no se reconstruyeron las condiciones laborales del padre ni las educativas de los hijos, y, segundo, porque el ambiente que se reprodujo no era el propio de una familia proletaria sino burguesa. Pese a eso, el experimento estaba pensado para un año y la familia abandonó mucho antes de cumplir ese plazo.

¿Qué pasó? Dijo alguien a raíz del asedio de Sarajevo durante las guerras que supusieron el desmembramiento de Yugoslavia que no valoramos realmente lo que supone el abrir un grifo y que salga agua o que demos a un interruptor y se encienda una luz hasta que lo perdemos. Eso es exactamente lo que sucedió. Tal y como estaba planteada la experiencia, el peso de la prueba recayó sobre la madre. Fue ella la que se tuvo que enfrentar a coladas sin lavadora y secadora, a planchados con instrumentos calentados sobre el fuego, a cocinar con carbón, a hacer la compra a diario puesto que no había frigorífico que conservara los alimentos, a elaborar y emplear su propio jabón con las grasas sobrantes de la comida... y todo ello a la luz de los quinqués y mientras el marido intentaba hacer funcionar una calefacción de carbón que resultó ser tan temperamental como algunos ordenadores. Lo que esta familia consideraba al principio como una divertida ruptura de su rutina habitual se convirtió en una inmersión en una rutina mucho más exigente, dura y estresante. Nada de paraísos recobrados ni eras doradas. Se encontraron con una realidad que exigía mucho mayor esfuerzo para vivir con muchas menos comodidades. Lógicamente tiraron la toalla.

Resulta curioso el observar (la experiencia fue filmada y con ella se realizaron un par de documentales) cómo la familia se fue crispando ante carencias que parecen menores pero que, aunque no sean indispensables, han terminado conformando nuestra forma de vida. Por ejemplo, las mujeres no superaron el mal estado de su pelo (intenten lavarse el pelo con una pastilla de jabón realizado con grasas reutilizadas y comprenderán a qué me refiero. El champú es un invento posterior) y el marido tenía ciertos problemillas con el afeitado a navaja (la maquinilla también es invención posterior).

En palabras de mi paisano Jorge Marique citadas abusivamente "Cualquier tiempo pasado fue mejor." olvidando que antes de eso el poeta paredeño escribió "como, a nuestro parecer..." y ésa es precisamente la diferencia entre lo percibido y la realidad. Tendemos a recordar sólo lo bueno y eso concluye por crear un pasado idealizado, desconexo de la realidad. A fin de cuentas, la Historia también es un antídoto contra las añoranzas injustificadas.

10/09/2003

Nacionalismos, Historia, inversiones y otras hierbas

Me comentaba el otro día un amigo a raíz del post sobre el Sr. Rajoy si no pensaba también dedicar alguna historia a las falsedades históricas sobre las que algunos nacionalistas pretenden cimentar sus tesis políticas. Le contesté que, por supuesto, si encontraba alguna afirmación que mereciera ese calificativo sería igualmente tratado.

No obstante, como no sigo los discursos políticos y, por ello, el post podía tardar en llegar sí me permitiré hacer algunos apuntes generales. Por de pronto, y por una vez, me permitiré una posición personal, los nacionalismos son una opción política perfectamente válida como la democracia cristiana o la social-democracia. No seré yo el que haga una descalificación apriorística de ninguna de esas opciones políticas. Felizmente disfrutamos de una democracia en la que cada uno puede optar en materia política de acuerdo a sus propias convicciones.

Aclarado esto, para ciertos nacionalistas (no todos) existe la tendencia a justificar sus pretensiones de futuro mediante el recurso a la Historia. A nivel general eso me parece un error. Me lo parece por múltiples razones, entre ellas que ¿a qué periodo histórico nos dirigimos en busca de esa supuesta legitimación histórica? Por ejemplo, mi tierra palentina desde tiempos protohistóricos ha sido una población vaccea, parte de la provincia tarraconensis romana, parte del reino visigodo, parte del reino leonés, parte del condado primero y reino después de Castilla, parte del reino castellano-leonés, parte de España. Incluso en una temporada el que aquí "partía el bacalao" era el rey Sancho de Navarra y, de hecho, fue él al que la leyenda le atribuye la reconstrucción de la catedral y el encuentro (milagro incluido) de la imagen de San Antolín. En ese devenir histórico puedo intentar justificar casi cualquier cosa según en que periodo histórico me quiera fijar. Algunas ciudades como Madrid, además, podrían añadir datos tan curiosos como el haber sido parte del reino de Armenia (la anécdota es muy curiosa y algún día se la contaré).

Por encima de cualquier otra consideración, no obstante, esta postura me parece errónea porque el pasado no es necesario para defender las posturas políticas que deseemos. Ya no es sólo si las pretensiones históricas son o no falsedades sino que, aunque fueran ciertas, ¿qué justificaría eso? ¿Debemos prestar mayor atención a un periodo de 100, 200 años en la Edad Media o a un periodo posterior de 500 años o viceversa? ¿Por qué un periodo sí y el otro no?

Claro que el tema de las falsas justificaciones históricas no se agota con los nacionalismos periféricos. Existe otro nacionalismo centralista que también las emplea. A todos (por lo menos a los que tenemos ciertas edades cuyos primer dígito es igual o superior a 3) nos contaron aquello de la unidad española lograda por el matrimonio entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón y completada con la conquista de Granada. Muy bonita la historia que, por de pronto, se olvida de Navarra (conquistada después de Granada), que no explica que el concepto de unidad era bastante laxo (el estado centralizado fue un invento que en España sólo existió con la llegada de los Borbones) y que prescinde de que al enviudar D. Fernando contrajo nuevas nupcias con Germana de Foix. Si ese matrimonio hubiera tenido descendencia ambas coronas hubieran vuelto a separarse. No lo tuvo y ambas coronas junto con otras recayeron en su nieto Carlos. El que esté libre de pecado...

No obstante, parece que para unos y otros la Historia fuera una suerte de arma arrojadiza con la que zaherir al oponente político. Si los unos se inventan o seleccionan una Historia a la carta de sus propias pretensiones, los otros hacen lo propio. Por ejemplo, estoy un poco cansado de escuchar cosas como que los vascos disfrutan de un elevado nivel de vida gracias a las inversiones públicas realizadas por sucesivos gobiernos españoles. Esa afirmación (no me pregunten quién fue el primero que lanzó esa chorrada) parece haber sido todo un logro ya que surge cada cierto tiempo. Sencillamente, para el interesado en confirmarla o falsarla le recomiendo la lectura del último tomo de la Historia de España de Ramón Tamames en la que hay cifras de la inversión pública durante el franquismo en las distintas regiones españolas. No se sorprendan demasiado al contemplar que la inversión pública en Asturias y Canarias figuran en los primeros puestos de ese apartado. No obstante, seguiré escuchando lo de la inversión pública como motor de la economía vasca prescindiendo del hecho de que la mayoría de las empresas vascas no son ni fueron nunca públicas sino de capital privado, de empresarios que tuvieron la decisión de crearlas y el acierto para hacerlas prosperar. Claro que no debemos caer en la tentación de ir de un extremo a su opuesto. Esas empresas sí tuvieron un apoyo público decisivo pero no en forma de inversiones sino de legislación, las medidas proteccionistas que gravaban los productos metalúrgicos foráneos permitieron que los precios de las empresas vascas fueran competitivos al igual que sucedió con los productos textiles catalanes.

Claro que esas medidas proteccionistas eran iguales para todas las regiones españolas. Las empresas textiles castellanas (que las había, todavía se habla de las mantas de Palencia y de Zamora, por ejemplo) se beneficiaron de la misma forma. Si las textiles catalanas existen todavía mientras en Castilla han desaparecido casi por completo es por la manera en que se gestionaron por las propias empresas los beneficios obtenidos, no por los diferentes apoyos públicos obtenidos.

Puede sostenerse (y lo ha sido) que esas medidas proteccionistas supusieron un drenaje de dinero del resto de España en beneficio de las zonas industrializadas o con una industrialización incipiente. No obstante, siempre se ha dicho que uno de los grandes errores de los gobernantes castellano-leoneses primero y españoles después es que no supieran incentivar la creación de una industria de transformación de la lana que hiciera la competencia a los talleres flamencos. De esta forma, la lana castellana se vendía como materia prima a Flandes en vez de elaborarse en la propia Castilla lo que hubiera supuesto un considerable incremento de beneficios. En los siglos XIX y XX se corrigió ese error y se incentivó mediante esas medidas proteccionistas la industrialización propia. Los efectos positivos de esas medidas superan con muchos los prejuicios causados como el arriba apuntado.

¿Esta historia tiene alguna moraleja? Sólo se me ocurre apuntar la conveniencia de que unos y otros dejen a la Historia en paz, que esta disciplina ni legitima ni deslegitima las posturas políticas y que se limiten a defender o atacar las diversas opciones políticas mirando el presente y el futuro. Por último, si quieren mezclar asuntos históricos en el discurso político, por favor, que traten a la Historia con respeto, que no fabulen, extrapolen o tergiversen de acuerdo a sus propias creencias previas. Sospecho que no harán ni puñetero caso; pero, al menos, sirva este post de desahogo personal ante los excesos de unos y otros ya que creo que no contentará ni a tirios ni a troyanos.

11/09/2003

Los héroes olvidados

"Fortuna imperatrix mundi" reza el título de la más célebre de las composiciones de los "Carmina burana" de Orff. La revisión del pasado nos muestra numerosos ejemplos de personajes popularísimos en su tiempo y hoy olvidados excepto para los especialistas. La Fortuna no sólo gobierna el mundo sino que parece complacerse en derribar a los que en un tiempo fueron sus favoritos y en elevar a los olvidados. No en vano la iconografía tradicional la representaba con una rueda.

Una de las características del S XX ha sido el encumbramiento de los grandes deportistas. A todos (supongo) nos suenan los nombres de Nurmi, Zatopek, Owens, Induráin... que suponen una nueva forma de entender la épica en la que los campos de batalla se ven sustituidos por los campos de deporte.

No obstante, esta nueva casta no surgió de la nada aunque los éxitos de sus continuadores dejó en el olvido a muchos de los pioneros. Tomemos a uno de ellos, Lucien Mazan. Vale. Este nombre no les dice nada entre otras cosas porque no lo usó en su carrera profesional. Sabedor de que su padre, relojero de profesión, no veía con buenos ojos su afición deportiva, usó un pseudónimo para no avergonzar a la familia. Dado que era de pequeña estatura y tenía antepasados bretones se le conoce como Lucien Petit-Breton aunque salvo que sean grandes aficionados al ciclismo ese nombre tampoco les dirá nada.

Pongámonos en situación. En 1903 el periódico L´Auto comprendió que el ciclismo interesaba cada vez más a la población así que decidió patrocinar una carrera por etapas que unieran las principales ciudades de Francia. Así nació una prueba mítica, el Tour de Francia. Los comienzos fueron tan difíciles que estuvieron a punto de tirar la toalla. Nada que ver con la prueba que vemos hoy en día. Las etapas nocturnas cubrían distancias a veces superiores a los 400 kilómetros, por carreteras que más bien eran caminos y entre la hostilidad de la población para la que el Tour suponía una molestia. En la edición de 1905 un "gracioso" sembró de tachuelas el camino por el que debían pasar los ciclistas. Uno de ellos se encontró sin tubulares para reparar tantos pinchazos (lo de la asistencia mecánica en ruta brillaba por su ausencia) y decidió abandonar la prueba y regresar en tren a París. No obstante la organización atendiendo a las circunstancias de la carrera decidieron repescar a aquel ciclista que corría su primer Tour. Aquel joven era Lucien Petit-Breton.

Pese al comienzo poco lucido, en años posteriores Lucien Petit-Breton se convirtió en el primer ciclista que fue capaz de ganar dos Tours. Aquel joven que había sido emigrante en la Argentina (de ahí su otro sobrenombre, "el Argentino"), que se aficionó al ciclismo gracias a haber ganado una bicicleta en una rifa, que cambió su nombre para no avergonzar a su familia, se convirtió en el primer gran héroe del ciclismo. Su muerte durante la I Guerra Mundial acrecentó esa leyenda hasta que otros hombres y nombres le sustituyeron en la admiración popular.

Aunque su nombre no nos suene no sucede así con su imagen. Una de las fotografías más celebres de aquellos años heroicos del ciclismo profesional muestra a un joven con el gran mostacho típico de la época, con el cuerpo envuelto por tubulares y una cartera de cuero a la espalda. Si alguna vez se habían preguntado quién era aquel joven ya tienen una respuesta.

12/09/2003

León V de Armenia y I de Madrid

En 1375 los mamelucos egipcios conquistaron el reino de Armenia. El hecho de que Armenia (de mayoría cristiana) hubiera apoyado las Cruzadas suponía un riesgo para los reinos musulmanes. Tampoco es ajena a esa conquista la posición armenia frente al avance de los mongoles. Los armenios prefirieron negociar la paz con ellos mientras los mamelucos (esclavos de origen no musulmán -parece ser que la mayoría eran de procedencia rusa- conversos y adiestrados militarmente) los combatían y conseguían derrotarlos.

La conquista de Armenia supuso la captura de su rey, León V. Como era habitual en la época no fue asesinado sino sometido a encarcelamiento mientras no pagara un crecido rescate por su persona. Desposeído de su reino, León V no podía hacer frente a su rescate así que recurrió a los monarcas cristianos europeos. Uno de los que atendieron su petición de ayuda fue Juan I de Castilla que consiguió el rescate de su "colega". No es extraño que, una vez liberado, León V realizara el largo viaje hasta Castilla para agradecer su ayuda. Sí resulta más sorprendente que Juan I le concediera, conmovido por su caída en desgracia, una serie de mercedes extraordinarias ya que le cedió el señorío de Madrid, de Villa Real (Ciudad Real) y Andújar. Así, León V de Armenia se convirtió en 1383 en León I de Madrid.

No obstante, los vecinos de esas localidades no estaban tan bien dispuestos hacia el monarca armenio como D. Juan. Las protestas fueron de tal calibre que D. Juan tuvo que precisar que la cesión no tenía carácter permanente sino temporal, y que no sería válida más que hasta el fallecimiento de León V, sin que sus sucesores pudieran heredar el señorío de ninguna de las tres villas. León V realizó obras de acondicionamiento del Alcázar madrileño con vistas a hacer de él una digna residencia real. No obstante, tal vez desencantado con la actitud de los madrileños que parece que nunca le vieron con buenos ojos, o tal vez con la esperanza de que se organizara una nueva cruzada que le permitiera reconquistar su reino, abandonó Madrid y se transladó a Francia.

En 1391, Enrique III de Castilla decretó la reversión de las tres villas a la corona castellana y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y el Manzanares por Madrid, transformó uno de los montes de Madrid en lugar de caza y residencia real. Ese monte era El Pardo.

13/09/2003

Andrea Mantegna

Tal día como hoy, pero en 1506, falleció uno de los grandes pintores de la Historia del Arte, Andrea Mantegna. Su nombre, eclipsado durante largo tiempo por los posteriores artistas del Quinientos italiano como da Vinci, Miguel Ángel, Rafael o Tiziano, es objeto de renovada atención.

Discípulo e hijo adoptivo del pintor Squarcione compartió con éste el amor por la antigüedad clásica (se sabe que Squarcione coleccionaba objetos arqueológicos) lo que en un primer momento le lleva a conferir a sus figuras una extraordinaria monumentalidad. Los personajes de sus obras parecen esculturas pintadas. Añade como fondos arquitectura de líneas clásicas aunque siempre con una visión personal que a veces hace que, a veces, semejen más un visión de pesadilla que una edificación real. Tal vez el mejor ejemplo sea el San Sebastián de Viena.

También realizó estudios de perspectiva que son palpables en dos obras de pequeño tamaño pero que hoy están consideradas como obras maestras de la Historia de la Pintura, el Tránsito de la Virgen de Madrid y el Cristo Muerto de Milán.

Si de la primera llama la atención el juego de perspectivas entre el espacio interior articulado en torno a la Virgen yacente y el espacio exterior visible a través de la ventana, en el segundo llama la atención la atrevida perspectiva desde los pies de Cristo Muerto. Así permite la contemplación de todas las heridas. Sorprende el verismo de la imagen, este Cristo verdoso, macilento, de vientre hundido no es el Cristo que va a resucitar, es un cadáver patético. Tal vez sólo el Bramantino se atrevió a ir más lejos con su Cristo Resucitado de la Colección Thyssen que, pese al nombre, es una figura cuasi putrefacta.

Sus juegos de perspectiva que llegan hasta el trampantojo, el engaño del espectador, influirá en el movimiento artístico que sucedió al Renacimiento, el Manierismo.

Hoy lejos de nombres mejor tratados por la fama, de modas artísticas, Mantegna nos aparece como uno de los más grandes. Su obra, reducida en número, sigue siendo motivo para el asombro y continúa emocionándonos, suscitando en el espectador sentimientos imperecederos.
13/09/2003 13:08 Enlace permanente. Tema: Historia

15/09/2003

El día en que Goya pudo cambiar la Historia

Que el marketing es capaz de vender neveras a un esquimal o arena a un saudí es conocido. Que a esa influencia no escapa el Arte tal vez sea algo ignorado; pero si tienen alguna duda de ello basta con haber contemplado las largas colas para contemplar la exposición de Velázquez para darse cuenta de esta verdad.

La gente que no era capaz de ir a ver las obras del pintor sevillano cuando estaban expuestas en el Prado, perdió la cabeza para ver esas mismas pinturas cuando se supo vender como una ocasión única. El hecho de que sólo tres pinturas merecedoras del título de obras maestras no estuvieran colgadas habitualmente en la pinacoteca madrileña fue convenientemente olvidado, pero no quería hablar de esto sino de la historia por la que dos de esas tres pinturas no están en España cuando históricamente formaban parte de la Colección Real que es el origen del Prado.

Supongo que si Vds. estudiaron en la época de Franco o poco después les contaron la misma milonga que a mí, la del heroico pueblo español que pudo derrotar a los ejércitos napoleónicos mediante la invención de la guerra de guerrillas. Sin ánimo de meter el dedo en el ojo al recuerdo de El Empecinado, el cura Merino... y demás figuras destacadas de esta nueva forma de guerra, no fue así. Los ejercitos napoleónicos tuvieron que retirarse por las derrotas sufridas ante un ejército regular formado por soldados británicos, portugueses y españoles y capitaneado por el británico Arthur Wellesley, más conocido por su título de Duque de Wellington. Las partidas guerrilleras tuvieron su importancia al minar la moral de los franceses, sostener la propia y convertir la intendencia gala en un infierno; pero no fueron ellos los que derotaron a los generales napoleónicos. Curiosamente esa mitificación de la guerra de guerrillas tuvo hace poco un revival en la filmografía sobre la Guerra de Vietnam, en la que los propios estadounidenses magnifican la importancia del Vietcong mientras suelen olvidarse del EVN, el Ejército de Vietnam del Norte que fue el que protagonizó las ofensivas que concluyeron con la retirada de los EEUU.

Volvamos a lord Wellington. Al retirarse del país, las tropas galas quisieron llevarse unos cuantos "recuerdos" de su estancia en nuestro país entre ellos las Colecciones que, entonces, se conservaban en los palacios reales. Afortunadamente el ejército aliado recuperó muchas de esas obras expoliadas en la batalla de Vitoria. En agradecimiento, Fernando VII (que tenía múltiples defectos, pero la ignorancia artística no figuraba entre ellos como demostró creando el museo del Prado) obsequió al general inglés con una selección de los cuadros recobrados entre ellos la Venus del Espejo (hoy en la Galería Nacional de Londres) y el Aguador de Sevilla (hoy en el Museo Wellington en Apsley House, también en Londres), dos de las tres obras a las que hacía referencia más arriba. También entre las más de ochenta pinturas regaladas al general británico figuran obras de Rubens y Teniers que todavía hoy se conservan (junto a otras igualmente regaladas o compradas por el propio Lord) en su mansión londinense.

Como curiosidad, no fueron las únicas recompensas que obtuvo Arthur Wellesley por sus victorias en la Península Ibérica. También recibió el título de Duque de Ciudad Rodrigo con el añadido de Grande de España, el nombramiento de Generalísimo de los ejércitos españoles y un latifundio en Andalucía; pero es menos conocido el hecho de que Lord Wellington estuvo a punto de ser asesinado en Madrid y de, por tanto, no haber llegado a combatir y vencer en Waterloo. Tal vez el que su casi homicida fuera Francisco de Goya y Lucientes tuviera algo que ver con este silencio.

Los hechos que casi acaban con un pistoletazo arrancan de la afición a la pintura del británico. Habiendo oído hablar de la maestría de D. Francisco quiso que lo retratase para lo que se dirigió a casa del pintor acompañado por su ayudante y amigo, el general Álava. Tal vez D. Francisco, cuyas simpatías por las ideas de la Revolución Francesa son conocidas, no se sintiera precisamente feliz por el encargo. El caso es que el aragonés realizó un boceto de Lord Wellington que éste tildó de mamarrachada, lo que molestó a Goya. La discusión debió de ir en aumento tal vez perjudicada por la ignorancia de cada uno del idioma del otro y pese a los intentos de Javier Goya y el general Álava por poner paz. En un momento dado, lord Wellington echó mano al pomo de la espada que llevaba a lo que D. Francisco contestó asiendo un par de pistolas cargadas que siempre tenía en su estudio. Sólo la rápida intervención de los testigos impidió que la disputa acabara en tragedia.

Prescindiendo del temperamento apasionado de Goya, aquel retrato actualmente está considerado como uno de los más personales de Goya aunque lord Wellington nunca lo estimó. Hoy se conserva también en la Galería Nacional de Londres mientras en Apsley House se expone un mucho más aparatoso y menos interesante Retrato Ecuestre de Lord Wellington también de la mano de Goya. Por una vez, el general nacido en Dublín se equivocó.

16/09/2003

Cuando los dioses se enojaban

La mal llamada gripe española, el SIDA o la neumonía asiática son sólo unos pocos ejemplos de pandemias en el siglo pasado y el actual. Si hoy, cuando conocemos los mecanismos de transmisión de las enfermedades, cuando la alimentación y la higiene de la mayoría de la población del occidente desarrollado son adecuadas, cuando los avances médicos permiten investigar tratamientos adecuados... esas epidemias, sin embargo, continúan causando pavor.

Podemos imaginarnos qué efectos tuvieron las grandes plagas en la antigüedad cuando esos factores positivos no existían. La primera explicación fue la cólera de los dioses. Los dioses creados por los hombres a su imagen y semejanza estaban sujetos a emociones humanas como la ira y se manifestaba en esta forma. Cuando una enfermedad asolaba una zona comenzaban los sacrificios, las ceremonias propiciatorias para calmar el enojo de las divinidades, para recuperar su favor.

Aunque al hablar de las grandes plagas lo primero que se viene a la mente es la Peste Negra que asoló casi toda Europa en el S XIV no fue ni la primera ni la última, aunque sí posiblemente la que tuvo mayores consecuencias de todo tipo. Si bien al referirnos a estas epidemias se habla de forma genérica de pestes no debemos pensar en que todas ellas fueran causadas por el bacilo de la peste bubónica. De hecho, muchas de ellas no se sabe a qué enfermedad correspondían sin que podamos excluir que alguna de esas pestes correspondiera a la coincidencia de dos o más enfermedades distintas.

Por empezar por algún sitio, la Atenas de Pericles fue debastada por la llamada Peste de Atenas descrita por Tucídides en la Historia de la Guerra del Peloponeso. Una de sus víctimas fue el propio Pericles. Otra de las víctimas insignes de posteriores epidemias fue el emperador romano Marco Aurelio como también, siglos después, el rey Alfonso XI de Castilla, lo que demuestra que nadie estaba a salvo del peligro.

No obstante, el principal efecto de las pandemias no fue la desaparición de grandes estadistas como los antes citados, ni siquiera su influencia en el desarrollo de las campañas bélicas. Por ejemplo, parece ser que la razón por la que los Hunos no llegaron a invadir Roma no reside en la intervención del Papa Honorio sino en que el ejército "bárbaro" había sido diezmado por el paludismo. Otro ejemplo, las tropas persas y bizantinas no pudieron frenar a los ejércitos árabes al comienzo de la expansión islámica al haber sido diezmadas por otra enfermedad aunque en este caso no hay acuerdo entre los médicos en identificarla.

Veamos el caso de la Peste Negra (en este caso sí se trataba de peste bubónica) que asoló Europa en el S XIV. No afectó a toda Europa ni en las zonas que la padecieron alcanzó la misma virulencia. En algunos lugares se habla de una mortalidad de un tercio de la población, en otros incluso de las 9/10 partes. Lógicamente, por la acumulación de población, la infección y por tanto la mortalidad (muy pocos de los enfermos sanaban) fue mayor en las ciudades y en las zonas rurales más ricas y menor en las zonas rurales más aisladas. No obstante, una vez superada la epidemia fueron las zonas rurales aisladas las que sufrieron una mayor despoblación ¿por qué este contrasentido? Porque los fallecimientos masivos habían dejado vacantes múltiples empleos urbanos y explotaciones agrícolas y ganaderas más ricas que las de las zonas rurales aisladas lo que motivó un movimiento migratorio para ocupar unos y otras. A partir de ese momento se rompe el equilibrio entre zonas rurales y urbanas para pasar a un predominio de las segundas que conformó formas políticas, sociales y económicas distintas.

También la lucha contra la epidemia supuso un paso del estadio mítico a un estadio precientífico. Si al comienzo la plaga se interpretó bien como un castigo celestial (de ahí las procesiones de disciplinantes que pedían perdón por los supuestos pecados) bien como un envenenamiento ocasionado por los judíos (de ahí las matanzas de judíos que tuvieron lugar en este momento) pronto se pasó a explicaciones menos alucidas aunque no por ello menos erróneas. La que terminó imponiéndose es la de la corrupción del aire que si bien estaba alejada de la realidad al menos supuso la adopción de medidas de profilaxis adecuadas como el aislamiento de los enfermos o la quema de las ropas y los objetos personales de los muertos.

Aunque más famosa, no fue la última. Todavía en el S XVII Londres fue asolada por una nueva plaga de Peste Negra que motivó la muerte o la huida de casi la mitad de la población e incluso en el S XIX Madrid sufrió una epidemia de tifus del que se culpó (no había judíos a los que colgar el sambenito) a los frailes y sacerdotes que envenenaron el agua de la capital. El resultado fue el previsible, una matanza.

La última gran pandemia de la historia de occidente (hay que recordar también los efectos de las enfermedades endémicas europeas como la viruela en las poblaciones nativas americanas) ha sido la mal llamada gripe española (en realidad surgió en Norteamérica y vino a Europa con las tropas estadounidenses que combatieron en la I Guerra Mundial). Su efecto en una población que ya padecía las privaciones de tres años de guerra fue letal. Este tipo de enfermedades víricas, muy contagiosas y de alta mortalidad son la pesadilla de los expertos en pandemias. El temor de que vuelva a aparecer la gripe española o la más letal de las plagas, la llamada Peste Roja que tenía una mortalidad, según las crónicas contemporáneas, de casi el 100% de los afectados y que no parece corresponder a ninguna enfermedad conocida hoy en día, está ahí, en nuestra memoria colectiva, alimentando nuestros temores atávicos.
16/09/2003 13:11 Enlace permanente. Tema: Historia

"Caga el rey, caga el Papa

... en este mundo de mierda, de cagar nadie se escapa" reza un refrán castellano de contenido tan escatológico como real.

Reconozcamos que la evacuación de los excrementos humanos ha sido un problema de difícil solución. Desde las zanjas-letrinas en la Islas Órcadas de hace unos 10.000 años, pasando por los lavabos con agua corriente del palacio de Knossos hasta los retretes actuales el camino ha sido largo aunque hasta el S XIX lo más habitual era vaciar el bacín por la ventana sin otro requisito que el aviso a los viandantes con el tradicional "¡Agua va!", grito de un eufemismo apabullante puesto que lo que iba no era precisamente agua. Como dijo Cervantes en el Quijote "Hueles, y no a ámbar".

Cada pueblo adquirió una etiqueta distinta para las funciones evacuatorias. En Ostia, junto a las Termas, podrán contemplar lo que aparentemente es una sucesión de tronos de piedra. La forma tallada del asiento con su hueco en el interior revela su verdadero uso y la ausencia de separaciones nos hace suponer que la evacuación era pública. Tal vez se hablara de lo divino y de lo humano mientras defecaban y se limpiaban con la spongia, una esponja o unos paños atados a un palo.

Después de la Edad Media, en Europa los manuales de urbanidad aconsejaban no saludar a los conocidos si los encontrábamos en la calle aliviando sus necesidades fisiológicas. Si unimos a esto la costumbre del "¡Agua va!" podemos imaginarnos el aspecto y el olor de aquellas ciudades "paradisíacas" y, por una vez, no había diferencias entre el pueblo y la nobleza como asegura el refrán antedicho. En Versalles no había cuartos de baño. Se consideraba un gran honor el estar con el rey cuando éste empleaba la sillica y durante las fiestas cortesanas las lujosas colgaduras de los salones proporcionaban un espacio adecuado para aliviarse tras ellas.

¿Cuándo empezó a cambiar la situación? Pues el primer intento que se recuerda data de 1596 cuando un Sir inglés, John Harrington, ahijado de la reina Isabel I quiso recuperar el favor de Su Majestad perdido por un asuntillo de distribución de novelas pornográficas en la corte. Al bueno de Sir John se le ocurrió la idea de conectar una sillica con el albañal y con un depósito con agua. Por el simple procedimiento de sacar un tapón de la cisterna, el agua caía en la sillica y vaciaba su contenido. Pese al pomposo nombre del artilugio, Ayax, y a su instalación en el palacio de Richmond la invención de Sir John no tuvo éxito. El único problemilla era que la conexión con el pozo negro se hacía de forma directa lo que suponía que los olores (y no de ámbar) inundaban la habitación en la que se encontraba el artefacto. Sir John se convirtió en motivo de cachondeo y eso resulta fatal para una invención.

Casi 200 años después, en 1775, Alexander Cumming, matemático y relojero, se puso manos a la obra. Su retrete presentaba considerables mejoras sobre la invención de Sir John. Por de pronto, al accionar una palanca se abría el depósito de agua y, simultáneamente, una trampilla que conectaba con el desagüe. Además, y esto era fundamental, la conexión entre el retrete y la cañería no era directa sino que había entre ellos un espacio curvado lleno de agua, el sifón que impedía la entrada de malos olores. Una de las personas que comenzó a instalar los WC de Cumming, Joseph Bramah, decidió que podía mejorar el invento mediante un sistema perfeccionado de válvulas. Lo patentó en 1778. Por cierto, este mismo Bramah reveló ser un inventor imaginativo. Entre otras cosas también creó la prensa hidráulica y las hélices.

Si bien el aspecto evacuatorio ya estaba solucionado no podemos decir lo mismo de la limpieza post-defecativa. El substituto de los trapos o las hojas de papel de diario no llegaría hasta 1857 cuando Joseph C. Gayetty lanzó al mercado su "Papel medicado", hojas de papel manila en paquetes de 500 unidades. No tuvo éxito.

En 1879, Alcock lanzó su propio producto, rollos de papel con perforaciones que facilitaban su corte. Aunque la invención era buena tropezó con los tabúes estúpidos de la sociedad victoriana. Sencillamente no se admitió que algo destinado para ese uso se vendiera en los comercios. Por ello, el éxito popular del papel higiénico correspondió a los hermanos Edward y Clarence Scott (¿a que les suena aún hoy ese apellido?) que, eufemismo mediante, lograron que el "tissue Scott" desterrara el reciclado de papel de periódico.

Otra invención relacionada con la higiene, el bidet o bidé (así llamado por su semejanza con la grupa de una jaca), también tuvo sus propios problemillas. Creado en 1739 por el ebanista Rémy Pèverie se convirtió en un objeto de lujo, fabricado artesanalmente y con materiales nobles. Aunque tuvo entre sus usuarios al rey Luis XV y a las favoritas reales (lo que en España siempre se ha llamado barraganas aunque hoy no sea políticamente correcto) Mme. de Pompadour y Mme. du Barry, la Revolución supuso un golpe al invento de Pèverie. No obstante, su uso por Napoleón I volvió a poner de moda el bidet hasta que se asoció con las casas de prostitución de las que se convirtió en un adminículo imprescindible. Aunque en 1871 comenzó su producción industrial, su uso continuó limitado a la zona parisina hasta su presentación en sociedad en la Exposición Universal de 1900.

Como vemos, nuestros cuartos de baño tienen una historia muy reciente pese a que parezcan haber existido siempre.

17/09/2003

Dosrius

"Si vis pacem, para bellum" (Si quieres la paz, prepara la guerra) dice el adagio latino. Durante mucho tiempo, demasiado, la Historia se entendió como la narración de los grandes acontecimientos como las batallas. Añadamos componentes literarios y una elevada dosis de autobombo y tendremos una idea de qué valor tiene la mayoría de la historiografía clásica. La mayoría de los historiadores no tenía el menor reparo en inventarse discursos del personaje X, en aceptar como verídico cualquier relato legendario o, incluso, en tergiversar la realidad con tal de aumentar el interés del relato. En realidad, tenían más de novelistas que de historiadores.

Con esa concepción de la práctica histórica, la tentación de halagar al poderoso estaba siempre presente. Son famosos los relatos de la batalla de Kadesh que enfrentó a egipcios e hititas y conservados en las dos versiones contrapuestas. Misteriosamente, la batalla de Kadesh fue algo así como el precedente de las noches electorales españolas porque, de forma cuasi milagrosa, ambos bandos se adjudicaron la victoria.

Por supuesto, si la propia nación tenía una política expansionista la guerra era completamente justificable y el caído se convertía en un héroe ("Dulce et decorum est pro patria mori" -Es dulce y honroso morir por la patria- que escribió aquel poeta latino que no tuvo el menor reparo en huir de una batalla dejando que fueran otros los que alcanzaran una muerte tan dulce y honorable).

Hoy, cuando comprendemos que las batallas son siempre una catástrofe y cuando esperamos el momento en que se fundan los carros de combate para hacer rejas de arado (actualización de una frase bíblica) la época en que la guerra era algo cotidiano parece muy lejana hasta que descubrimientos como el de Dosrius (Mataró-Barcelona) vuelve a ponernos frente a uno de los jinetes del Apocalipsis y a plantearnos la duda de si la violencia no es algo consubstancial al ser humano.

Dosrius es una cueva artificial, un sepulcro excavado en la roca. A imitación de las tumbas de corredor megalíticas, consta de una cámara sepulcral y un corredor de acceso. Ante el monumento se localizaron lajas megalíticas que, al parecer, estaban en posición vertical, pero lo importante es el contenido de la cámara sepulcral. Los arqueólogos se encontraron con 25.000 restos óseos correspondientes a unos 160 individuos de ambos sexos y que tenían en común su juventud. También se localizaron 68 puntas de flecha de sílex. La datación por C-14, por dendocronología (ya es sabido que los troncos de árboles presentan un anillo de crecimiento al año. Tal vez lo sea menos que ese anillo no es uniforme, que depende de si el año fue seco, de si llovió abundantemente... Eso crea una secuencia que puede compararse con otros troncos ya datados y establecer su contemporaneidad) y por cronología comparada (en este caso, el tipo de cerámica idéntico a otros ya datados) establece una fecha de 3.000 a. de C.

La reconstrucción de lo sucedido arroja pocas dudas. Estamos ante los restos de una batalla prehistórica, ante los cuerpos de los jóvenes que murieron en ella y muchos a consecuencia de los impactos de flecha. Antes de los años de los grandes imperios ya se combatía. No sabemos quiénes, por qué, ni siquiera el dónde ya que no hay restos de ningún lugar de población cercano que pueda asociarse con una batalla de la importancia que sin duda tuvo ésta. Sólo tenemos respuesta al cómo y al cuándo al igual que en otros yacimientos europeos semejantes a éste. Tal vez también hubiera poetas que cantaran las hazañas de los héroes, tal vez algún cacique tribal justificara aquella guerra como necesaria por motivos peregrinos. No lo sabemos. Sólo que estos restos continúan transmitiendo un mensaje mudo e inmutable a través del tiempo, la guerra es siempre muerte y, por tanto, debe ser siempre aborrecida. Lástima que haya tantos mandamases dispuestos a seguir prestando oídos a los adagios latinos, tantos oídos sordos a Dosrius.
17/09/2003 13:26 Enlace permanente. Tema: Historia

Creced y multiplicaros por cero

Las noticias sobre un nuevo método anticonceptivo femenino basado en la colocación de parches sobre la piel, hace que nos preguntemos sobre las diversas formas con las que hombres y mujeres han intentado evitar la procreación.

Por aquello de que no hay nada nuevo bajo el sol, desde la historia más remota tenemos noticias de los intentos (a menudo risibles) para que aquellos polvos no trajeran lodos no deseados. Menos las técnicas quirúrgicas como la ligadura de trompas, en la antigüedad se emplearon diversos métodos anticonceptivos de barrera, anticonceptivos orales, espermicidas... antecedentes de sus equivalentes actuales con el único problema de que la mayoría de aquéllos tenían una eficacia muy dudosa o ninguna en absoluto.

El método más sencillo es el de Onán (y no me pregunten porqué este personaje bíblico acabó dando nombre a la práctica de la masturbación cuando lo suyo era el coitus interruptus), extraer el pene de la vagina y eyacular en el exterior de la mujer. Considerando que este sistema también conocido de forma castiza como "bajarse en marcha" sigue siendo empleado y continúa fallando, ni era ni es recomendable.

Tampoco recomiendo a nadie que emplee los anticonceptivos egipcios basados en las supuestas propiedades anti-germinativas de los excrementos de cocodrilo. Se tomaba una bolita de excremento, se untaba con miel y se introducía en la vagina. En algunos pueblos africanos se empleaba con el mismo fin la bosta de elefante.

Más eficaz puede haber sido el empleo (también egipcio) de una especie de tampón de hilo impregnado de jugo de acacia que sí tiene propiedades espermicidas. También se usaba con el mismo fin una especie de esponjas rociadas con vinagre o limón. Ya en el S XIX se comercializaron unos supositorios vaginales de quinina que dejaron de emplearse no porque no fueran efectivos sino porque causaban problemas de irritaciones.

Los griegos y romanos también hicieron sus pinitos en el tema de la contracepción. Si algunos remedios nos mueven hoy a risa como el recomendar que la mujer diera siete volteretas hacia atrás después del coito, o el de beber el agua con el que los herreros enfriaban los metales forjados (no quiero ni pensar en cuantas mujeres quedaron embarazadas pese a estos insignes consejos) parece ser que inventaron el condón. Claro que en vez de ser de látex eran de tripa de oveja, pero el concepto era el mismo, colocar una barrera que impidiera el paso del esperma. Otras fuentes aportan unos relieves egipcios en los que se ve a hombres con el pene envuelto en una tela como la prúeba de la existencia de condones, pero ese hecho admite otras interpretaciones (protección ante la picadura de insectos, un ritual...) así que no es seguro.

En cualquier caso, los condones más antiguos que se conservan son ingleses, también de tripa de animal y datan de la época de las guerras entre realistas y puritanos. Por cierto, la conocida historia según la cuál son un invento del Dr. Condom bien para uso de Carlos II, bien para uso de los marineros de la Navy es falsa. El nombre parece venir de la palabra latina condus (recipiente) y no de ningún nombre propio.

Como curiosidad, entre sus usuarios figuraron dos conocidos libertinos, el Marqués de Sade y Casanova.

El uso de supuestos anticonceptivos de uso oral está también atestiguado en diversas partes del mundo. Si ya hablamos del agua de los herreros, aún nos falta tratar de las recetas chinas que contenían productos como el mercurio que supuestamente haría que el hombre no produjera esperma. Considerando que el mercurio se acumula en el organismo y que es venenoso, no parece que haya ninguna duda de que, efectivamente, su uso continuado impediría la producción de esperma y de cualquier otro fluido corporal. En Europa también hay remedios que incluyen plantas venenosas como la cicuta o substancias tales como el arsénico o la estricnina. Como medio para evitar la concepción parece un poco drástico.

Incluso (aunque no me consta su aplicación en humanos) también existió una especie de DIU para camellas con el objeto de evitar su preñez durante las travesías del desierto. Los camelleros árabes introducían en el aparato genital de las hembras unas piedras que ocasionaban una leve infección que hacía imposible la gestación.

"O tempora, o mores!" Como vemos, lo de intentar "haber juntamiento con hembra placentera" que dijo el Arcipreste de Hita sin tener que cargar con unos tiernos retoños no es una invención moderna. La diferencia claro, es que ahora sí funcionan... salvo que uno sea adicto al método Ogino, más conocido en los años 60 con el castizo y guasón apodo de "La ruleta vaticana" por obvias razones.

22/09/2003

Vistiendo santos

Dice una sentencia popular de mi tierra que no debemos "Desnudar a un santo para vestir a otro" haciendo referencia a las tallas religiosas que sólo son un armazón con una cara y unas manos y a las que se vestía con lujosos ropajes que ocultaban uno y dejaban visibles las otras. Salvando las distancias, como una Barbie en plan piadoso y sin prótesis de silicona.

Parece ser que en algunos lugares existía la costumbre de tener sólo un juego de vestiduras que se iban colocando ora a una talla ora a otra, según qué festividad se celebrara y de ahí el refrán.

Me venía esto a la mente al leer la noticia de que los encargados del Museo de Antropología temen que el Museo del Traje se abra a su costa, de que se encuentren compuestos y sin locales dónde ubicar sus colecciones. Como sospecho que el asunto va a traer más cola que Rocco Sifredi, me permito hacer algunas observaciones a título completamente personal.

Subscribo completamente el refrán que da título a este comentario. Cerrar un Museo para abrir otro es absurdo y, para mí, inaceptable. Además, la Antropología es una disciplina merecedora del mayor de los respetos y que, pese al comportamiento acientífico de algunos de sus practicantes, ha demostrado en reiteradas ocasiones su capacidad de arrojar luz sobre aspectos fundamentales de nuestra cultura. Por ejemplo, cuando se encontraron los primeros útiles prehistóricos surgieron dudas acerca de cómo y para qué se usaban. Fue la Antropología la que por comparación con útiles semejantes de pueblos "primitivos" dio respuesta a esas preguntas, muy posteriormente confirmadas por el estudio mediante MEB de las huellas de desgaste.

No obstante, me parece estar notando un cierto desprecio entre los estamentos implicados por la voluntad de crear un Museo dedicado al traje y su evolución, es decir, a la moda y en eso no puedo estar de acuerdo.

Una de las características del siglo pasado fue abrir el concepto de lo que es Arte. En ese proceso ha habido, sin duda, excesos por todos conocidos; pero hoy no tienen ya sentido las discusiones acerca de si la Fotografía, la Cinematografía o el Cómic pueden ser lenguajes válidos para crear Arte. Sin embargo, los principios fueron poco prometedores. Los fotógrafos eran algo así como los retratistas de los que no tenían dinero para encargar un retrato de "los de verdad" (es decir, al óleo), el cine era una mera curiosidad perfectamente equiparable a una barraca de feria y el cómic era (y sigue siendo en gran medida) considerado como algo más propio de adolescentes que de adultos y que, además, estaba vinculado a algo tan poco intelectual como la "prensa amarilla". (Si alguna vez se preguntaron de qué viene esa denominación, nació de la lucha entre periódicos por la publicación de las tiras de su primer personaje, The Yellow Kid).

Por supuesto que hay muchas fotografías, películas de cine o cómics cuyo valor artístico es nulo; pero eso mismo puede decirse de poesías, novelas, pinturas, esculturas... El que sean posibles formas de expresión artísticas no quiere decir que realmente lo sean. Eso mismo puede decirse de la moda. No todo lo que se intenta vender cn esa etiqueta tiene valor artístico. Es más, la inmensa mayoría de la creaciones no poseen nada de él, pero la minoría que trasciende del mero negocio sí puede considerarse Arte y, como tal, merece un puesto en su propio Museo.

Además, la evolución del vestir tiene también, al margen de su valor artístico, un valor histórico, el ilustrar la vida cotidiana de nuestros antepasados.

Por todo ello espero que el conflicto se resuelva de la única forma aceptable, con la creación de un nuevo Museo sin que desaparezca el antiguo, es decir, dejando a los dos santos perfectamente vestidos.
22/09/2003 19:18 Enlace permanente. Tema: Miscelánea

Una recomendación

Afortunadamente, este bendito mundo de Internet es un reflejo de la vida real (aunque alguno no se entere). Así, no sólo nos podemos encontrar con los mayores disparates históricos que imaginarse pueda (e incluso algunos que no llega ni a imaginarse) sino que también aparecen historiadores dispuestos a ofrecer la otra cara de la moneda. La última incorporación, absolutamente recomendable e imprescindible, es la de Julio Arrieta que, además de periodista y escéptico como él mismo afirma en la presentación de su blog, es arqueólogo y un gran tipo. Pues eso, que no se la pierdan o lo lamentarán. El que avisa no es traidor, el que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija y al que madruga Dios le ayuda.
22/09/2003 19:41 Enlace permanente. Tema: Historia

23/09/2003

Historia y periódicos

Uno de los problemas con que nos encontramos al estudiar la divulgación de errores sobre diversas cuestiones es la actuación periodística. Algunas personas han estudiado su influencia en la divulgación de las pseudociencias como Luis Alfonso Gámez desde su doble condición de periodista y de divulgador científico. Lo que dice sobre los medios de comunicación es perfectamente aplicable al caso de la Historia.

Nadie sabe de todo, pero un periodista puede encontrarse con que él sí puede recibir un encargo para escribir un artículo, realizar una entrevista... sobre prácticamente cualquier tema que para él puede ser graecum est, non legere. Eso es, evidentemente, una barbaridad y, pese a ello, está sucediendo a diario. ¿Y las secciones? se preguntará alguno de Vds. En efecto, la creación de diversas secciones con su propia plantilla especializada debiera suponer un freno a este problema, pero (dejando aparte el si esa plantilla está realmente especializada en ese tema) las secciones son demasiado amplias. Por ejemplo, en cultura nos podemos encontrar desde un descubrimiento en astrofísica a la última noticia paleoantropológica. Puede suceder que alguien tenga conocimientos para hablar con conocimiento de causa de dos temas tan diferentes, pero no es lo normal y mucho menos en un mundo que corre hacia una progresiva especialización.

Así, la lectura en los diarios de temas relacionados con la Historia puede convertirse en una nueva versión del suplicio de Tántalo. Ya no es sólo el total desconocimiento que demuestran algunos críticos empeñados en hablar de libros de esta materia sin saber si ese libro añade algo o no a la historiografía ya existente, si está construido con arreglo al método histórico... como si en vez de tratarse de una disciplina fuera literatura o política (tal vez les sorprenda, pero mucho de los libros supuestamente históricos que están ocupando puestos destacados en las listas de los más vendidos no tienen ningún valor historiográfico y, pese a ello, han recibido muy buenas críticas). No. Además de esto, es aún más grave que bien por errores del periodista que confunde aspectos que no domina, bien porque su desconocimiento le impide reconocer los errores del entrevistado, del despacho de agencia... se esté dando difusión a auténticas barbaridades o, al menos, a afirmaciones aún no probadas.

Tomemos un ejemplo que me he encontrado hoy mismo en la versión electrónica del diario El Mundo. Por de pronto el titular es un auténtico disparate porque ignora que el hombre actual es el Homo Sapiens Sapiens, pero el hombre de Neandertal es Homo Sapiens Neanderthalis, es decir, tan Homo Sapiens como nosotros y, evidentemente, hay restos de Homo Neand. mucho más antiguos que la mandíbula de la que se ocupa la noticia. Además de equivocarse con las fechas que da para las poblaciones Neandertales (hay restos más modernos en Andalucía y en los Balcanes) el artículo cae en el error de dar alas a una supuesta persistencia de caracteres Neand. en Sapiens Sapiens. Ya no es sólo que el hecho de que pudieran coexistir en unos territorios más o menos cercanos no supone necesariamente una hibridación entre ambas especies, es que los estudios genéticos no abonan que tal mestizaje sea posible porque, sencillamente, somos demasiado diferentes. Pretender, por ello, que el gran tamaño de una muela del juicio es suficiente para sostener una persistencia de características Neand. en Sapiens Sapiens es un error porque no descendemos de ellos. Ambos evolucionamos de un antepasado común y lejano (quizás Homo Ergaster) pero de forma independiente entre ambas ramas.

Parece que en esto como en otras cosas hay una tendencia al movimiento pendular, del extremo del Neandertal brutal, con sus andares torpes... (fruto de una extensión a toda la especie de unos restos fósiles que hoy se sabe que pertenecían a un individuo deformado por la artritis) parece que hemos pasado al extremo de que son antepasados del Homo Sapiens Sapiens. La verdad está en la aurea mediocritas, pero claro, parece que eso no ayuda a vender periódicos.

25/09/2003

Concesión del Premio Favila el Osado

donkey.gif¿No les ha parecido siempre muy triste la portentosa historia del rey Favila del que lo único que sabemos es que se lo comió un oso? Por todo ello, conscientes de nuestro deber con la Historia, hemos decidido bautizar con su nombre nuestro nuevo galardón que premiará aquellos trabajos que abran nuevos y rectos caminos a la investigación histórica. Para poder obtener tan prestigioso galardón, sólo superado en el mundo mundial por los Ig-nobel y los Pigasus, es menester:

A- Que el trabajo mencione a varios investigadores como "prestigiosos" aunque no les conozcan más que en su propia casa o aunque la mera mención de su nombre produzca peligrosos ataques de risa en las Universidades (que como es sabido son sede de una panda de inmovilistas incapaces de abrir su mente a otras realidades).

B- Que no sólo haga alguna afirmación que contradiga las teorías históricas vigentes sino que, además, intente justificarla de una forma "creativa".

C- Que haga referencias a pruebas que aún no están al alcance de nadie pero que pronto (ad kalendas graecas) se harán públicas.

El insigne jurado, formado por yo mismo y mis circunstancias, valorará, además, los siguientes hechos:

A- Mención al euskera bien como lenguaje primigenio europeo, bien como lenguaje atlante.

B- Mención a civilizaciones prehistóricas siempre que éstas tengan más de 9000 años.

C- Confusión con los nombres de yacimientos reales.

Por todo ello y una vez evaluados los trabajos aspirantes a nuestro galardón, el jurado ha decidido por unanimidad evacuar el siguiente fallo: "Nos, por la autoridad con la que nos hemos revestido a nos mismo, acordamos conceder el primer galardón Favila el Osado a la siguiente dirección basándonos para ello en los siguientes, indiscutibles e impre zionantes méritos:

1- Su descubrimiento de la Arquelogía de ultratumba. Afirma: "pues también la Troya de Homero se creía producto de la fantasía hasta que el arqueólogo Heinrich Schliemann la descubrió en 1903." dato realmente sorprendente por cuanto todo el mundo creía hasta la fecha que Schliemann había fallecido en la Navidad de 1890, trece años antes de que descubriera Troya. Esto es amor a la Arqueología y lo demás son memeladas.

2- Su descubrimiento de que los pueblos pre-colombinos hablaban de Iberia y Libia: "y en las tradiciones de mas de 130 tribus americanas, ubicándolo en este caso en Oriente (Iberia y Libia)." Si bien ya teníamos grandes sospechas de que los mayas veraneaban en Benidorm, nos ha causado una grata sorpresa el que también conocieran Libia. Tal vez importaran de allí el petróleo necesario para, para... para algo lo necesitarían, digo yo.

3- Su descubrimiento de que la comunidad científica internacional acepta afirmaciones que nunca ha aceptado por falta de evidencias que permitan mantenerlas. "Sólo el 1% de la población consiguió sobrevivir. Estos datos están aceptados por la comunidad científica internacional." Dado que el deshielo postglacial fue rápido sólo en un sentido geológico, si el 99% de la población hubiera fallecido por el aumento del nivel de las aguas del mar eso implicaría que el 99% de la población era, por decirlo suavemente, completamente gilipollas.

4- Por conferir a Jorge Díaz (alias Georgeos Díaz) el calificativo de prestigioso "De probarse esta tesis, defendida por prestigiosos historiadores, arqueólogos, geólogos y filólogos, tales como Jorge Rivero Meneses, Jorge Díaz, Marquez Triguero" lo que resulta tanto más divertido para alguien que conozca los escritos de tan entrañable personaje.

5- Por ser capaz de encontrar grandes analogías (que evidentemente no detalla) entre las civilizaciones más variopintas: "De esta matriz primigenia, la Atlántida, derivarían las civilizaciones egipcia, mesopotamica, celta, maya, azteca etc., teoría que justificaría las analogías existentes entre todas las culturas de la humanidad pese a las distancias espacio-temporales que media entre ellas" ¿En qué se parecen la civilización maya y la celta? Pues ni idea, oiga. Las diferencias las tengo claras, pero las similutudes se me escapan. Tendremos que abrir más la mente a ver si lo captamos.

6- Por ser capaz de redefinir la Geografía mundial (sin aportar ninguna prueba, claro): "El epigrafista y arqueólogo Jorge Díaz así lo afirma: “ambos territorios, Iberia y Libia, estaban unidos por un archipiélago de islas y debió tener una extensión total aproximada de 600.000 km." Diga usted que sí, la Península Ibérica y Libia estaban unidas por un archipiélago de islas que han desaparecido sin dejar el menor rastro. Por cierto, menos mal que este archipiélago es de islas. Ya estaba un poco harto de los archipiélagos de chorizo pamplonica.

7- Por su creatividad filológica: "Del estudio filológico se deduce que la palabra "Atlas" -en las lenguas indoiranias, ibérica, griega, bereber, euskera, azteca, maya, etc...- significa “espacio intermedio”; por lo que Atlántis -la capital- significaría “ la ciudad del espacio intermedio”." Algo tanto más divertido cuando ni Dios santo, uno y trino ha sido capaz de traducir las lenguas ibéricas. Ahora resulta que no sólo conocían la palabras "Atlas" (¿en qué inscripción aparece documentada?) sino que sabemos lo que significaba. Cielos, y yo con estos pelos...

8- Por ser capaz de reincidir en su creatividad filológica: "Tharsis, la capital del reino de los tartessos (los primeros habitantes que ocuparon antes que los iberos el sudeste peninsular) significa, en lengua tartessica, también “espacio intermedio”" Realmente memorable, aunque, por desgracia, de la lengua tartésica tenemos la misma capacidad de traducir sus textos que de las lenguas ibéricas, es decir, ninguna. Por mi parte y después de sexudos [sic] análisis filológicos, morfosintácticos y patéticos puedo afirmar sin temor a duda (duda es muy pequeño para que le tenga miedo) que Tharsis significa: "Mi padre tiene un barco, mecachis en la mar."

9- Por ser capaz de reinventar la cronología histórica (nuevamente sin pruebas, faltaría más): "dado el anacronismo histórico que supone la existencia de una civilización tan altamente desarrollada como la de los tartessos en épocas protoegipcias y a la que en numerosos textos religiosos e históricos de la antigüedad se la refiere como a un antiquísimo reino." Bueno, lo de la civilización tartésica en épocas protoegipcias es divertidísimo, pero ¿en qué se basa?

10- Por ser capaz de mezclar el humor con la Arqueología: "Existen suficientes evidencias arqueológicas en toda España y en el norte de Africa que atestiguan que estos pudieron ser los territorios atlántes. Según el arqueólogo Jorge Diaz, el Acueducto de Segovia, el Arco de Medinaceli, las murallas de Carmona, entre otros muchos monumentos, son vestigios atlántes ya que la juntura de los bloques de estas construcciones se encuentran fundidas de tal manera que no se advierte la unión entre ellos." ¿Que no se advierten las junturas entre los bloques del acueducto de Segovia y del arco del triunfo de Medinaceli? Por favor, una limosnita para comprarle unas gafas nuevas a D. Jorge Días (alias Georgeos Díaz) que este investigador parece que ve peor que Rompetechos y Míster Magoo juntos.

11- Por ser capaz de hacer un totum revolutum con elementos dispares: "Los Toros de Guisando, la dama de Elche o la de Baza, entre otras esculturas que han sido valoradas como ibéricas, celtas o romanas han sido catalogadas también como atlántes ya que recientes estudios las sitúan en el periodo preibérico, es decir: en el tartessico o atlánte." Vaya, vaya. ¿Quién cataloga los Toros de Guisando o las damas de Elche y Baza como esculturas romanas? Por cierto, ¿qué estudios recientes son esos que dicen que son preibéricas? (Lo de atlantes mejor lo dejamos correr).

12- Por padecer del complejo de pescador o del hombre hablando del tamaño de su po... pene: "Muy cerca de Lixus se han encontrado restos humanos sorprendentes: unos esqueletos de sapiens, de edades comprendidas entre los diez y doce años y con una antigüedad de 20.000 años; estos esqueletos miden aproximadamente entre 2 y 2´50 metros. ¿Pudieran ser los restos de los antiguos gigantes de los que hablan las leyendas? Esta excavación, que aún está en sus inicios, deparará muchas sorpresas." Vaya ¿serán los restos que demuestren que en el paleolítico superior se jugaba al baloncesto? Por cierto ¿en qué revista arqueológica dice que se han publicado los resultados de esa excavación?

13- Por ser capaz de tragarse más bolas que la tronera de una mesa de billar: "La arqueóloga inglesa Elena Whishaw (directora de la Asociación para La Investigación del Antiguo Mediterráneo) afirma haber localizado los restos sumergidos de la capital de la Atlántida, en las costas de Cádiz, a unos 120 pies de la orilla." Pues nada, que la Sra. Whishaw deje de afirmarlo y lo demuestre que, además, así se las ponían a Fernando VII. Pocas excavaciones arqueológicas serán más sencillas de hacer que la de un yacimiento que está a unos cuarenta metros de las costa.

14- Por ser capaz de ignorar los hechos más conocidos: ""Después de las grandes inundaciones y cataclismos que se desencadenaron tras la última glaciación -comenta E. Whishaw- se produjo una diáspora humana hacia los lugares mas protegidos. Los supervivientes se refugiaron en su mayoría en los Pirineos y en el norte de la Península, viviendo en las cuevas, en condiciones de extrema precariedad. Estos hombres fueron los autores de las extraordinarias pinturas rupestres." Esto me deja con una duda ¿el título de arqueólogo en el U.K. lo conceden después de una carrera universitaria o lo rifan en una tómbola y al que Dios se la dé, San Pedro se la bendiga? Vamos a ver, Sra. Whinshaw, ¿qué fecha tiene el final de la última glaciación? Vale, muy bien. ¿Qué fecha tienen las dataciones por C-14 de la cueva de Chauvet? Ah, muy bien. ¿Como coj... demonios es posible que después de la última glaciación estos hombres fueran los pintores de unas cuevas que ya estaban pintadas hacía milenios? Vuelva en septiembre y vea previamente los capítulos de Barrio Sésamo que explican la diferencia entre "antes" y "después".

15- Por ser capaz de sumar a la contumacia, la contumelia. "Contra los dogmas científicos convencionales surgen nuevas teorías que sostienen que la humanidad racional nació en Occidente y que después se expandió hacia otros territorios." Por desgracia, en el mismo Occidente quedan algunos ejemplares que parecen empeñados en demostrar que la racionalidad humana aún no ha terminado de llegar.

16- Por creacionista y otras faltas: "El Instituto de Antropología de la Universidad de Zurich ha probado que la humanidad racional se ha derivado de un tronco genético distinto al de todas las poblaciones de homínidos." ¿Eh? Vaya. Ya lo decía mi madre, los niños vienen de París. Por cierto, los estudios genéticos comparativos de la humanidad racional y los chimpancés ¿qué grado de similitud arrojan? Pues eso. Uy, perdón, seguro que éste es uno de los "dogmas científicos convencionales".

17- Por ser capaz de meter a Atapuerca en el fregado: "Ribero Meneses añade: "Los restos humanos hallados en Atapuerca ponen de manifiesto el papel preeminente que la península ibérica ha jugado en la génesis de la Humanidad"." Juahhh, juahhh... que me desco... que me desternillo. Los restos de Atapuerca pertenecen a dos especies distintas, Homo Antecessor y Homo Heidelbergensis y ninguna de ellas tienen nada que ver con la génesis de la humanidad si entendemos por tal la aparición del Homo Sapiens Sapiens. Sencillamente, no son antepasados nuestros sino ramas colaterales derivadas de los mismos homínidos que sí son nuestros antepasados y que, por lo que sabemos, evolucionaron a Homo Sapiens Sapiens en África.

18- Por ser capaz de driblar al más pintado: "El sarcófago descubierto en Londres en 1998 conteniendo los restos de una mujer -la primera pobladora de Gran Bretaña- demostró mediante análisis de ADN su origen vasco." Les juro que esto sí que no tengo ni pu...ñetera idea de a qué se refiere. Sólo me limitaré a señalar que mucho antes de que se realizaran enterramientos en sarcófagos ya había pobladores en lo que hoy es el U.K., vamos, que ya había hijas de la Gran Bretaña.

19- Por ser capaz de superarse a sí misma (aunque parezca increíble): "Una placa de bronce hallada en Bembibre confirma mis tesis respecto a la existencia del castellano ya en época romana." Vaya. En vez de proceder el castellano del latín ¿a ver si va a acabar procediendo el latín del castellano?

20- Por ser capaz de superarse a sí misma una vez más: "Un conjunto de setenta esculturas, representaciones de hombres, homínidos y humanoides, con un antigüedad de mas de 11000 años fueron encontradas en Huelva en el área minera de Ríotinto. Este hallazgo no solo pone de manifiesto que el hombre actual y los homínidos pudieron convivir en el mismo tiempo y lugar ,contradiciendo con ello la teoría de la evolución, sino también abre las puertas a la hipótesis extraterrestre." ¿Quién da más? De un sólo plumazo se carga la teoría de la evolución y mete a los extraterrestres en el ajo. Impre zionante.

21- Por ser capaz de confundir los nombres: "y el Neanderthal, cuyo último asentamiento conocido fue en Zamarrya (Málaga) hace 30.000 según las afirmaciones y valoraciones de la ciencia convencional." Pues lo de Zamarrya queda muy bonito, como un cruce entre Zamora y Samaria; pero el nombre es Zafarraya.

22- Por... porque sí, qué caray: "Wallace, alumno de Darwin y descubridor junto a él de la teoría de la evolución de las especies afirmaba que el evolucionismo era aplicable a toda especie menos al hombre ya que: "algún poder inteligente ha guiado o determinado el desarrollo evolutivo del hombre porque este es verdaderamente una excepción para el metódico sistema de las leyes biológicas." " Primero, Wallace no fue alumno de Darwin y no formuló la teoría de la evolución junto a Darwin sino a la vez que él. Ambos llegaron a la misma idea de forma independiente. Por cierto, Wallace creía en la existencia de espíritus ¿debemos creerle por ello?

Por todo ello, encontramos que concurren en la autora de este trabajo, Doña Luisa Alba, los méritos necesarios (diríamos incluso que en grado heroico) para merecer nuestro prestigioso galardón. Este fallo es inapelable. Cúmplase y que la bendición del Gran Pitufo, creador y señor de todas las cosas, caiga sobre todos quienes esto vieren y entendieren. Amén"
25/09/2003 13:40 Enlace permanente. Tema: Premio Favila el Osado

26/09/2003

Cuatro locos peligrosos

sherlock.gifOdio las etiquetas. Calificar a alguien como de derechas, izquierdas, centro... me parece que es reducir la complejidad que todos albergamos en nuestro interior. Cuando, además, esa etiqueta tiene un significado histórico, puede dar lugar a malas interpretaciones si queremos emplearla con un sentido distinto.

Por eso no es extraño que ante la palabra "escéptico" la mayoría de la gente piense "Joer, otro que lo niega todo". Hoy en día (hagamos tabula rasa del significado que tiene esa palabra en la Historia de la Filosofía) no es así. Tan absurdo es negarlo todo a priori como aceptarlo todo a priori.

Como no me gusta perderme en profundas disquisiciones filosóficas, vamos a poner ejemplos sencillos para deducir los cuatro principios fundamentales del escepticismo moderno. Yo puedo asegurarles a Vds. muchas cosas. Todos sabemos que como seres humanos tenemos la capacidad tanto de decir la verdad como de mentir. ¿Cómo pueden saber, en cada caso, si estoy diciendo la verdad o si miento? Incluso si me consideran como un mentiroso habitual, alguna de las cosas que diga puede ser cierta. De la misma forma, aunque sea normalmente veraz puedo mentir en alguna ocasión. Item más, sin tener la voluntad de engañar puedo estar equivocado. Vemos como la aceptación o la negación sistemática de lo que yo diga es absurda. Por ello el único camino es el de la duda, el no aceptar algo hasta verificar si algo es o no cierto. Este sencillo principio fue formulado por Marco Tulio Cicerón de la siguiente forma: "Dubitando ad veritatem pervenimus" o lo que es lo mismo "Mediante la duda llegamos a la verdad".

Sin embargo, esta solución teórica es poco práctica. Supongamos que estoy en un lugar cerrado en el que no veo la calle. Voy a salir y quiero saber cómo hace en el exterior. Le pregunto a alguien que sé que acaba de entrar y me dice que está lloviendo. Si siguiéramos al pie de la letra el aforismo ciceroniano, debería preguntar a otras personas, tal vez llamar al servicio metereológico... Nadie hacemos eso. Sencillamente, confiamos en lo que nos han dicho y tomamos el paraguas, la gabardina o el sombrero (según el gusto de cada uno) y salimos. Ahora bien, si yo les asegurara que tengo en mi casa diez kilos de plutonio ¿me creerían sin otra prueba que mi palabra? (Si responden que sí, se habrán equivocado. No los tengo). ¿Dónde está la norma para distinguir unas afirmaciones de otras? Volvamos a las dos afirmaciones que estamos manejando. El que llueva es un suceso ordinario (salvo que vivamos en el desierto de Atacama o similar e, incluso allí, también llueve a veces). No obstante, el plutonio es un material peligroso, caro y muy controlado. El que yo pudiera poseer diez kilos de este elemento sería algo extraordinario. Puesto que no todas las afirmaciones tienen el mismo grado de credibilidad, debemos buscar una proporcionalidad entre la extrañeza de la propuesta y las pruebas que exijamos para aceptarla o no. Entre principio de proporcionalidad fue formulado por David Hume de la siguiente forma: "Extraordinay claims require extraordinary proofs" o lo que es lo mismo "Afirmaciones extraordinarias necesitan pruebas extraordinarias".

Sin embargo, no sólo de afirmaciones vive el hombre (si me permiten la paráfrasis de las conocidas palabras de Jesús) sino también de hechos. Supongamos que estoy viendo a un ilusionista que, aparentemente, hace desaparecer la estatua de la Libertad. ¿Qué debo hacer? La escultura que estaba viendo ha desaparecido de mi vista. Esto tal vez se haya debido a una intervención celestial, a una abducción extraterrestre, a la capacidad de un ser privilegiado de desintegrar instantáneamente la materia y reconstruirla de forma igualmente instantánea... Aquí no hay nadie que me diga nada. Yo mismo lo he visto y si lo he contemplado debe ser cierto ¿no? Pues no. Todos nos hemos divertido con juegos de ilusiones ópticas, líneas paralelas que parecen no serlo, segmentos que parecen de tamaños desiguales y que son, no obstante, idénticos... Nuestros sentidos pueden engañarnos lo que no quiere decir que nos engañen siempre. Nuevamente, volvemos a una situación similar a la de la cita ciceroniana. La solución a esta cuestión la brindó Fontenelle: "Il est vrai que cette methode est bien lente pour la plupart des gens qui courent naturellement à la cause, et passent par-dessus la vérité du fait; mais enfin nous éviterons le ridicule d´avoir trouvé la cause de ce qui n´est point" o lo que es lo mismo "Es cierto que este método es muy lento para la mayoría de la gente que busca con ahínco la causa, obviando la veracidad del hecho; pero así evitaremos el ridículo de encontrar la causa de lo que no existe". Es decir, que antes de buscar las causas debemos cercionarnos de que el hecho es tal y no una mera ilusión.

Demos un paso más. Supongamos que el hecho ya está firmemente establecido. Por ejemplo, he visto una luz en el cielo. Otras personas situadas en otros puntos con una perspectiva distinta a la mía la han visto también. Incluso existen fotografías y/o grabaciones en vídeo de ese mismo fenómeno. Por tanto, podemos buscar una causa para ese suceso. ¿Hay alguna norma para saber cuál de las diversas explicaciones tiene más posibilidades de ser cierta? Dejemos las luces en el cielo y vayamos a un ejemplo de andar por casa. Cae un líquido del cielo. ¿Qué explicación les parece más plausible, que es el fenómenos metereológico conocido como lluvia o que a un avión cisterna se le ha abierto un boquete en el fuselaje y está perdiendo combustible? Guillermo de Occam lo formuló de esta manera: "Entia non sunt multiplicanda sine necesitate" o lo que es lo mismo "No debemos multiplicar los entes sin ser necesario". Dicho de otra forma, la explicación más sencilla es la que tiene más posibilidades (ojo, tiene más posibilidades, no quiere decir que tenga que ser necesariamente así) de ser correcta.

Cicerón, Hume, Fontenelle y Occam. Cuatro personas sobre las que se cimenta el escepticismo moderno, un sistema filosófico que concibe la duda no como un fin, sino como una herramienta para encontrar la verdad. Cuatro locos peligrosos ¿o quizás no?
26/09/2003 20:25 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

27/09/2003

Será una gran erección

MannekinPis.jpgNo, aunque lo parezca por el título no vamos a hablar de viagra, cantáridas ni de la historia de los afrodisíacos reales o supuestos sino de algo mucho más frío, de los monumentos que, salvo en Villatripas de Abajo no gozan del calor de los seres humanos. Si de momento he conseguido despistarles es porque son Vds. lo bastante jóvenes para no recordar una canción burlesca, muy popular hace unos años, del grupo La Mandrágora en donde comenzó su carrera artística un tal Joaquín Sabina.

Nunca he entendido que para homenajear a una persona se le erija una escultura (broncínea o pétrea según el presupesto disponible) en mitad de una calle o plaza para convertirlo, así, en blanco perfecto para los balonazos infantiles, en objetivo para las deyecciones de volátiles varios y en lugar de de alivio de micciones caninas. No obstante, esto es una estimación subjetiva que harán muy bien en no compartir (o sí). Lo que ya no tiene nada de subjetivo son las razones por las que se levante un monumento.

Luis Alfonso Gámez es una rara avis, un periodista que tiene los santísimos cojones para decir aquello que es necesario decir, caiga quién caiga. Así, en su último post no ha tenido el menor empacho en dar un par de "toquecitos" al Sr. Ibarretxe y al municipio de Hondarribia (Fuenterrabía) a causa de sus manipulaciones históricas. Del primero y la primera tendremos ocasión de hablar en otro momento, pero ahora quiero ocuparme del Concejo y su escultura al "rey del estado vasco" (¡Manda huevos! y mandó dos docenas).

Por descontado que los regidores de Fuenterrabía pueden gozar las monumentales erecciones que quieran; pero que dejen a la historia tranquila. Vamos con Don Sancho III, rey de Navarra y Conde, por matrimonio, de Castilla y Álava. Para entender el embrollo que sigue, debemos irnos al momento en que el condado de Castilla se independizó del reino Leonés. Estamos en la segunda mitad del S X cuando el conde Fernán González consigue tres cuestiones fundamentales, romper su dependencia de la corona leonesa, convertir el condado en hereditario (hasta el momento, los condes de Castilla eran nombrados por el rey de León) y aumentar el territorio bajo su dominio, convirtiéndose en conde de Castilla y Álava. Dado que ni Castilla y Álava corresponden a sus límites actuales, les aclaro que el condado de Castilla y Álava, grosso modo, correspondía a la totalidad de las actuales provincias de Burgos y Vizcaya, a la mayoría del territorio de las actuales provincias de Cantabria y Álava, y a una parte de las actuales provincias de Palencia, Guipúzcoa y La Rioja. Aquí tienen un mapa que aclara la situación.

Los sucesores de Fernán González como condes de Castilla y Álava fueron su hijo García Fernández (al contrario de lo que sucede ahora, el apellido del hijo se obtenía sumando al nombre del padre el sufijo -ez o -es, -hijo de-), y su nieto Sancho Garcés o García, conocido por aquí como el "de los buenos fueros" puesto que repobló los territorios fronterizos a base de otorgar grandes beneficios a las localidades que se enclavaban en esa zonas bajo la forma de fueros. Sancho Garcés o García tuvo dos hijos que nos interesen para continuar la historia, una hija, Munia o Mayor que casó con el rey de Navarra, un tal Sancho, tercero de ese nombre, y un hijo, García Sánchez. Dado que a la muerte del conde Sancho Garcés su hijo García Sánchez no tenía edad para desempeñar el gobierno del condado, se confió su tutela a su cuñado, el rey Sancho III de Navarra.

Cuando García Sánchez tuvo edad de asumir el gobierno, se acordó su boda con Doña Sancha, hermana del rey Bermudo III de León. Aquí nos encontramos con una ucronía ¿que hubiera pasado si el matrimonio se hubiera celebrado?, pero la historia fue distinta. El 13 de mayo de 1029, a las puertas de san Isidoro de León, García Sánchez, conde de Castilla y Álava, fue asesinado. El condado, al no tener descendencia, recayó en su hermana, doña Munia, casada, como antes dijimos, con el rey Sancho III de Navarra. Puesto que éste ya controlaba el condado de Aragón se encontró con el dominio de casi todos los territorios cristianos. Su siguiente objetivo fue el reino de León que invadió en 1034. El supuesto "rey del estado vasco" se hizo llamar, entonces, "rey de las Españas" y "poseedor del imperio".

Si la cosa de momento está pelín liada no iba a tardar en complicarse más. Don Sancho tenía tres hijos de su matrimonio con Doña Munia, Don García, Don Fernando y Don Gonzalo y uno más de su relación con Sancha de Aybar, Don Ramiro. A la muerte de Sancho III (fue asesinado el 18-X-1035) dividió su reino. Don García "el de Nájera", cuarto de su nombre, recibió en herencia el reino de Navarra. Don Fernando, "el Magno", recibió el condado (ahora ya llamado reino) de Castilla, Don Gonzalo el reino de Sobrarbe, y Don Ramiro, el antiguo condado de Aragón ahora también llamado reino.

Don Bermudo III, el rey leonés que fue expulsado por Sancho III, aprovecha esa división para recuperar su reino y monta en cólera (no, no era el nombre de su caballo) por la denominación de reino para Castilla. En 1037 invade Castilla y los monarcas de Castilla y de León luchan en la batalla de Tamarón, en las cercanías de Támara (Palencia). Junto a Fernando I combaten las tropas de su hermano, García IV de Navarra. Bermudo III muere en el combate y su reino pasa a formar parte de la corona de Castilla. Don Fernando cede a su hermano, como pago a su ayuda, los territorios del norte y del este de Castilla lo que posteriormente será motivo de una guerra fraticida entre ambos resuelta en la batalla de Atapuerca (¿les suena el nombre?) en 1054 donde el monarca navarro muere asesinado por uno de sus vasallos. Fernando I recobra los antiguos territorios de la corona castellana a cambio de permitir que García IV fuera sucedido por su hijo Sancho IV, en vez de ocupar el reino como había hecho con el de León.

Aunque no tenga que ver con esta historia, Don Gonzalo, el rey de Sobrarbe fue asesinado en 1044 y su reino fue ofrecido por la nobleza local a su hermanastro Ramiro de Aragón. Así, a la muerte de Sancho III y las luchas entre sus hijos, quedaron tres grandes reinos cristianos, el de Navarra, el de Castilla y León (que sería nuevamente dividido por herencia entre los hijos de Fernando I "el Magno" y definitivamente reunificado por Fernando III "el Santo") y el de Aragón en el que después se integraría, por matrimonio, el condado de Barcelona. Todos ellos estaban regidos por descendientes de Sancho III, ése al que algunos quieren dedicar estatuas por ser "rey del estado vasco". Sería para descojonarse si no fuera tan triste. En fin, ¿qué tal la idea de substituir el monumento al "rey vasco" por la Jacinta desnuda en el pilón? La erección mejoraría, evidentemente.

29/09/2003

El fondo y la nada

warhol-sm.jpgEste año hubiera debido conmemorarse el 75 aniversario del nacimiento de Warhol. No obstante, parece que sus "quince minutos de popularidad" ya han pasado. En este país, sólo un pequeño museo de Arte Contemporáneo, la Fundación Díaz-Caneja de Palencia, ha celebrado una exposición sobre The Factory en recuerdo del artista estadounidense, tan popular en otro tiempo y, parece, tan ignorado en la actualidad.

Decimos por aquí que "O calvo o tres pelucas". Posiblemente ni mereció su elevación a los altares en los 60 y 70 ni el ostracismo actual aunque la propia personalidad del artista no es ajena a este vaivén. Para entender a Andrew Warhola (su verdadero nombre) debemos conocer su vida, los difíciles comienzos del hijo de un emigrante eslovaco que nunca tuvo una posición acomodada. No es sorprendente que Warhol amara el dinero y la popularidad. Desde niño, según dicen sus biógrafos, coleccionaba autógrafos y fotografías de famosos en general y estrellas de cine en particular, una tendencia a la mitomanía que sería una constante en su obra.

Se adscribió al popular art o, de forma abreviada, pop-art, una corriente artística nacida en el Reino Unido que propugnaba el empleo de formas de expresión ligadas a la publicidad, al cómic... en suma, a la llamada cultura popular. Warhol no fue el inventor del pop-art como se ha dicho en ocasiones, pero sí su representante más conocido. Admirador de Salvador Dalí ("Avida dollars" según el acrónimo con el que le rebautizó uno de sus ex-amigos surrealistas) y del dadaísta Duchamp, Warhol supo, como ellos, hacer de su vida un escándalo permanente y, por tanto, merecer la continua atención pública. Sus "boutades" son innumerables. Se recuerda su aparente desprecio por el Arte antiguo, sus declaraciones de que lo más hermoso que había visto en Florencia era un Mac Donalds, su visita al museo del Prado que duró apenas diez minutos (y eso porque se paró a hablar con un copista)... y por la aparente minusvaloración de su propia obra de la que llegó a decir que era mera apariencia, que estaba todo en la superficie y que no tenía nada en el fondo.

Todo esto, recordado hoy en día, puede causar repulsa, pero no es más que una reacción a las críticas al pop-art y una contestación a otros movimientos artísticos del convulso S XX. Al pop-art (que se oponía, en general, a la abstracción se le acusaba de antiguo, de involucionar a formas del pasado), Warhol quería demostrar que emplear la figuración no tiene porqué equivaler al empleo de fórmulas anteriores. De forma similar, los artista pop se reían de las pretensiones intelectuales de otros movimientos del S XX que ambicionaban, ni más ni menos, cambiar el mundo, que ponían énfasis en el mensaje olvidando la forma bajo la que éste se presentaba.

Para el pop-art, según lo entendía Warhol, no hay pretensión de cambiar nada, no hay mensaje pero tampoco es una forma de expresion antigua. Los experimentos cinematográficos de Warhol tal vez sean la mejor prueba de su capacidad de investigar nuevos lenguajes. Curiosamente, muchas de las "innovaciones" de la tendencia actual conocida como dogma (y que a algunos críticos les parecen profundamente revolucionarias) como el empleo de actores no profesionales, la inexistencia de guión previo y su substitución por la capacidad de improvisar... ya habían sido puestas en práctica por Warhol hace casi cuarenta años.

No obstante, sus obras más conocidas, las series dedicadas a estrellas de cine, cantantes, políticos, objetos de la vida cotidiana... casi idénticos entre sí salvo por los cambios de color ¿añadían algo a la expresión artística? Tal vez el mayor contrasentido del pop-art sea ése. No querían tener mensaje y sólo valoraban la forma de expresión y, sin embargo, si algo ha quedado de ese movimiento es el mensaje de valoración de la cultura popular y de los objetos cotidianos. Querían innovar las formas de expresión y no lo lograron. Al final, el mayor atractivo de Warhol era su propia vida. Cuando ésta concluyó, sólo quedó el olvido.
29/09/2003 13:33 Enlace permanente. Tema: Historia

La Legión de Salvaguardias Nacionales

Guardia_civil.jpgA comienzos del S XIX la situación de orden público en España era, para decirlo suavemente, un jodido desastre. Como ha sido difundido hasta la saciedad (y con una visión en exceso deudora del Romanticismo) el bandolerismo veía su edad de oro. Quizás sea menos sabido que los índices de criminalidad en muchas poblaciones dejaba en mantillas los actuales; pero es suficiente con observar las cifras contenidas en el Diccionario de Madoz para quedarnos alucinados. En pueblos que no llegaban a los 2.000 habitantes podía haber siete u ocho homicidios al año y eso en las provincias que según el propio autor destacaban por su tranquilidad. Aunque hay que hacer constar que en "homicidio" Madoz engloba tanto el consumado como aquél que se quedaba en mera tentativa, aún así es para echarse a temblar o para pensar que Dogde City tenía claros antecedentes españoles.

Consciente de ello, durante el Trienio Liberal y más concretamente en 1820, el teniente general Pedro Agustín Girón, Marqués de las Amarillas y I Duque de Ahumada, propuso la creación de la Legión de Salvagardias Nacionales, un cuerpo de orden público que se formaría con individuos provenientes del ejército, con hojas de servicio intachables y conocedores del terreno al que serían destinados. La idea, con la típica celeridad de los gobiernos españoles, tardó veinticuatro años en llevarse a la práctica aunque con dos diferencias, el nombre que pasó a ser la Guardia Civil, y el sueldo para sus miembros que era inferior al que el I Duque de Ahumada había propuesto 24 años antes (los gobiernos españoles siempre tan generosos).

Por aquello de que la paga era una porquería (y además la tropa tenía que atender con su sueldo el cuidado del materal que les confiaran y los mandos tenían que comprarse hasta sus propios caballos), las condiciones para entrar a formar parte del cuerpo eran "sencillitas":

"1.° Ser licenciado en el Ejército con buena nota en la hoja de servicios, y de buena conducta después de haber obtenido la licencia. En igualdad de circunstancias serán preferidos los de la clase de sargentos á la de cabos, y los de ésta á la de soldados. Únicamente en casos muy especiales podrá eximirse del requisito de licenciado.

2.° No tener menos de veinticinco, ni más de cuarenta y cinco años de edad.

3.° Tener á lo menos cinco pies y tres pulgadas de estatura.

4.° Gozar de perfecta salud y ser de complexión robusta."

Concientes de su alta sensibilidad, el Ministerio de la Gobernación puso énfasis en cuestiones no monetarias (sospecho que en el Ministerio de Defensa actual debe sobrevivir alguno de los redactores de aquella normativa habida cuenta de la "generosidad" que demuestran con sus hombres) así que, a falta de pecunio, editaron una Cartilla del Guardia Civil que ha quedado extractada en la obra Historia de la Guardia Civil por un oficial del Ejército Español. Imprenta y litografía militar del Atlas. Madrid, 1858. Por esta obra nos enteramos de la imagen que el Ministerio pretendía de los miembros del cuerpo:

"El honor, dice el artículo 1.° del citado capítulo, ha de ser la principal divisa del Guardia Civil; debe por consiguiente conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás."

"3.° El Guardia Civil por su compostura, aseo, circunspección, buenos modales y reconocida honradez, ha de ser siempre un dechado de moralidad."

"4.° Las vejaciones, las malas palabras, los malos modos y acciones bruscas, jamás deberá usarlas ningún individuo que vista el honroso uniforme de este Cuerpo."

"6.° El Guardia Civil debe ser prudente sin debilidad, firme sin violencia y político sin bajeza. No debe ser temido sino de los malhechores, ni temible sino á los enemigos del orden."

"8.º Será siempre un pronóstico feliz para el afligido, infundiendo la confianza de que á su presentación, el que se vea cercado de asesinos, se crea libre de ellos; el que tenga su casa presa de las llamas considere el incendio apagado; el que vea su hijo arrastrado por la corriente de las aguas, lo crea salvado; y por último, siempre debe velar por la propiedad y seguridad de todos."

"9.° Cuando tenga la suerte de prestar algún servicio importante, si el agradecimiento le ofrece alguna retribución, nunca debe admitirla. El Guardia Civil no hace más que cumplir con su deber, y si algo le es permitido esperar de aquel á quien ha favorecido, es sólo un recuerdo de gratitud. Este noble desinterés le llenará de orgullo, pues su fin no ha de ser otro que captarse el aprecio de todos, y en especial la estimación de sus jefes, allanándole el camino para sus ascensos tan digno proceder."

"11.° El Guardia Civil, lo mismo en la capital de Monarquía que en el despoblado más solitario, no deberá salir nunca de la casa-cuartel sin haberse afeitado, lo cual hará lo menos tres veces por semana; llevará siempre el pelo corto, la cara y las manos lavadas, las uñas bien cortadas y limpias, el vestuario muy aseado y el calzado perfectamente lustroso."

Claro que aparte de consideraciones tan preciosas sobre el honor, la higiene, el comportamiento digno... la Cartilla también contenía instrucciones más prosaicas sobre la forma en que el Guardia Civil debía de cumplir con su trabajo:

"1.° El Guardia Civil, cuando se halle destinado al servicio de los caminos reales ó carreteras, los recorrerá frecuentemente y con mucha detención, reconociendo á derecha é izquierda de los parajes que ofrezcan facilidad de ocultar alguna gente sospechosa.

2.º Las parejas que hayan de prestar este servicio, caminarán á diez ó doce pasos de distancia un hombre de otro, para evitar ser ambos en ningún caso sorprendidos á la vez, y á fin de que puedan protegerse mutuamente.

3.° Procurarán informarse de los labradores, transeúntes, y muy particularmente de los pastores, si han visto ó llegado á sus hatos alguien, que por su persona ó mala traza inspire desconfianza.

4.º Cuando haya indicios de que en el término de la demarcación de un puesto se abrigan algunos malhechores, se harán frecuentes salidas por parejas, especialmente por las noches, reconociendo los hatos, ganaderías, casas de campo y ventorrillos, si los hubiese; verificándolo siempre con la debida precaución, y marchando siempre con la mayor vigilancia.

5.° Debe tenerse siempre presente que desde las dos ó las tres de la madrugada, hasta la salida del sol, y desde las cinco ó las seis de la tarde hasta dos horas después de anochecido, es cuando se cometen la mayor parte de los crímenes; por consiguiente, á estas horas deben procurar aparecer las parejas del Cuerpo en los sitios sospechosos.

6.° La experiencia ha demostrado que desde la instalación de la Guardia Civil, cuando los criminales tratan de hacer robo se ponen de acuerdo varios de distintos domicilios. Por ésto debe redoblarse la vigilancia sobre ellos y las pesquisas para la averiguación de su paradero, procurando á toda costa descubrimiento y captura.

7.° No sólo debe la Guardia Civil averiguar el paradero los ladrones que hubiesen cometido un robo, sino también el los efectos robados, así como las personas que los pudiesen haber adquirido, bien sean alhajas, ropas, productos del campo, caballerías ó ganado de otra especie.

8.° Procurarán no guardar nunca las parejas un orden periódico en sus salidas y movimientos, para de este modo tener en continua alarma á los criminales.

9.° A las horas que los correos y las diligencias acostumbran á cruzar por el terreno de su demarcación, deberán estar sobre el camino, especialmente por la noche, pues con esta precaución se contrarían los planes de los criminales, sin que el Guardia Civil de caballería tenga que correr escoltando los carruajes, lo que estropearía é inutilizaría sin ventaja su caballo.

13. El Guardia Civil, en sus correrías y patrullas por los pueblos ó término de la demarcación de su Puesto, deberá cuidar por regla general, de volver por distinto camino del que llevó á su salida, á fin de examinar más extensión de terreno.

14. Siempre que en el curso de sus patrullas encontrare algún carruaje ó carro volcado, ó caballería caída, como no vaya á un servicio determinado en el que por la detención resulte perjuicio, ayudará á los dueños á levantarlos; lo mismo que en cualquiera otra necesidad que observase en los viajeros, les prestará cuantos auxilios necesiten y estén á su alcance.

15. Igualmente cuando el Guardia Civil en el curso de su servicio encontrare algún viajero perdido, le enseñará el camino del punto á que se dirija, en especial si fuese de noche ó en días de nieve ó tormenta, en que es más fatal á los caminantes su extravío.

16. Siempre que en los caminos y campos hallase alguna caballería suelta ó ganado descarriado, ó cualquiera efecto perdido, procurará recogerlo, presentándolo á la autoridad local del pueblo más inmediato, y si tuviese indicios de la persona á quien pudiese pertenecer, se lo entregará directamente."

Aparte de estas cuestiones relativas al orden público, la cartilla contiene también instrucciones para organizar la ayuda en caso de incendio y lo mismo en caso de inundación, terremoto o cualquier otro desastre natural. Ya que les habían convertido en policía y en miembros de protección civil, al mismo precio también les encargaron el ser guardabosques:

"8.° Como una de sus principales obligaciones considerará siempre el Guardia Civil, la conservación de los montes y arbolados, así como la de los bosques del Estado y de particulares, que tan recomendada está por repetidas Reales órdenes, y cuidará por consiguiente con el mayor esmero, de evitar los cortes, descepes y mutilación de los árboles, como igualmente que no se extraigan furtivamente los caídos ó detenidos, por haber sido cortados sin autorización.

9.° Es asimismo obligación del Guardia Civil, vigilar que los árboles que se hallan en los caminos se respeten y no se toquen ni maltraten por los transeúntes, ni otra persona alguna, sin la debida autorización para ello de los Ayuntamientos ó personas á quienes pertenezcan."

Incluso, a cambio de la "generosa" remuneración, debían atender a las palomas:

"13. Igualmente cuidará el Guardia Civil que los dueños de los palomares cumplan la obligación que tienen de cerrarlos en octubre y noviembre para evitar el daño que las palomas causarían á las sementeras, y por la misma causa respecto á la recolección desde el 15 de junio al 15 de agosto deben también cerrarse, si bien estas épocas sufren alteración según los climas, á juicio de las autoridades."

Claro que junto a estas recomendaciones-órdenes, queda establecido el origen de la llamada "Ley de fugas" cuyo uso y abuso causaría tantos desmanes en años posteriores:

"Las parejas de la Guardia Civil, en la severa disciplina por que se rige el Cuerpo, no tienen disculpa si se les escapa algún preso ó si se dejan sorprender por los criminales;"

Vamos, que el preso no podía escaparse y si alguno lo intentaba, pues carta blanca para que no lo consiguiera.

Mucho se ha hablado también de aquellos guardias civiles tenían fama de ser más brutos que un arado. El Duque de Ahumada (el hijo del que tuvo la idea en 1820) debía ser consciente de ello puesto que varias de sus primeras circulares inciden en la idea de que no se puede pertenecer a la Guardia Civil y ser analfabeto y que aquellos que se encontraran en tal situación deben ser instruidos por sus mandos. Esta preocupación por la educación del Guardia Civil queda patente en la siguiente circular del duque de Ahumada:

"En circulares de 5 de junio de 1845 y 4 de abril del año siguiente de 1846, previne las circunstancias que se habían de tener presentes para el destino de los guardias á los diferentes servicios del Cuerpo, atendidas sus distintas procedencias de contingentes, voluntarios, edad, etc. Cuanto en ellas está prevenido, supongo que, como todas mis prevenciones, será exactamente cumplimentado en la provincia ó Tercio del cargo de V. Desde aquella fecha acá se han aumentado las consideraciones que hacen necesaria una paternal atención en el destino de los individuos: ésta es, que el voluntario que á la creación del Cuerpo entró á servir con un niño de tres á cuatro años, tiene en el día de nueve á diez cumplidos; y si su padre no está destinado á un pueblo donde haya escuela, no podrá esta criatura adquirir los primeros conocimientos necesarios para poder prosperar en el mundo, y sus padres, con la ilustración que da el servicio del Cuerpo, no podrán menos de ver con sentimiento esta privación. En su consecuencia, y teniendo presente que ha de llegar un día en que los hijos de los mismos guardias á su vez serán guardias, sargentos, y aun oficiales y jefes de los que en lo sucesivo pueda tener el Cuerpo; en cumplimiento de lo prevenido en las dos circulares citadas, y en vista de la edad que ya pueden tener los hijos de los guardias que entraron en el Cuerpo á su instalación, cuidará V., de que en el tercio ó compañía de su cargo, siempre que sea compatible con el servicio, los guardias casados que tengan hijos de siete años arriba y vivan en compañía de sus padres, sean destinados á los puestos en que haya escuelas, para que puedan sus hijos adquirir en ellas la competente instrucción primaria."

Estos son los orígenes de un cuerpo que ha pasado por todo, por lo bueno (extinción del bandolerismo, ayudas en desastres naturales...) y por lo malo (represión de movimientos sociales, 23 de febrero...)

Para saber más: Texto íntegro de "Historia de la Guardia Civil" Un oficial del Ejército Español. Imprenta y litografía militar del Atlas. Madrid, 1858, disponible en esta dirección.

30/09/2003

Miseria y grandeza

prado1.jpgDecir que el Prado es uno de los grandes museos del mundo mundial es no añadir nada nuevo a lo ya sabido. Que, precisamente por ese carácter extraordinario, es fuente de todo tipo de noticias y follones tampoco es un descubrimiento semejante al de la pólvora.

Desde que Fernando VII tomó la decisión de constituir con parte de las colecciones reales un museo diferenciado, las polémicas han sido constantes. Como "las cosas de Palacio van despacio" el primer problema fue el de encontrar una ubicación al nuevo museo. Después de evaluar otros posibles edificios, se pensó en el del arquitecto Juan de Villanueva construido para ser sede del Museo de Ciencias Naturales y situado en el paseo del Prado. Nueva pega. El edificio había sido empleado por las tropas francesas como establo y estaba como pueden Vds. suponer. Después de varios retrasos por aquello de que sí, la idea es muy buena y lo apoyamos; pero lo de poner dinero para arreglar el edificio, no nos parece bien... se llegó, por fin, a la restauración del edificio y a la apertura del Museo.

No pensemos en el Prado actual porque tenía más bien poco que ver con éste. Las obras expuestas eran muchas menos y, además, el Museo no tenía carácter público sino que estaba reservado para los estudiosos del arte. El público en general sólo tenía acceso un día a la semana.

El segundo gran momento del Prado llegó a consecuencia de la desamortización de Mendizábal. Con parte del patrimonio artístico incautado se fundó en Madrid un nuevo museo, el de la Trinidad cuyos fondos acabaron siendo transferidos al Prado. Esto junto con donaciones y compras, creó uno de los grandes problemas aún hoy no solucionados, el volumen de las colecciones supera el espacio para exponerlas. Otro de los grandes problemas era el de la seguridad. El personal del museo vivía en el propio edificio, lo que suponía que allí había cocinas, estufas... con el riesgo que llevaba aparejado. Tanto es así, que uno de los grandes periodistas españoles, Cavia, quiso denunciar el peligro inventándose la noticia de que un pavoroso incendio había destruido el Museo. Aunque las consecuencias de la falsa noticia supusieron un terremoto, poco se hizo para que no se convirtiera en realidad. Si bien, no hubo incendio, no podemos decir lo mismo de los robos. Una de las colecciones más importantes (y desconocidas) del Prado es El Tesoro del Delfín, la colección de objetos preciosos que heredó Felipe V de su padre, el Delfín de Francia. Parte de ese Tesoro fue robado y nunca más se ha sabido de él. El resto se expone hoy en una cámara acorazada situada en el sótano (a buenas horas...)

La Guerra Civil supuso el mayor peligro que haya sorteado el Prado. Por miedo a los bombardeos de la aviación nacional, la colección se trasladó a Valencia en donde se almacenó en las Torres de Serrano. Ante la inminente caída del legítimo gobierno republicano se condujo a Suiza donde se expuso mientras se acordaba el regreso a España que se hizo a través de una Europa inmersa ya en la II Guerra Mundial. Lo mejor que se puede decir de la honradez con la que unos y otros se comportaron (y de la suerte que hubo) es que la colección regresó prácticamente intacta.

Más problemas. El Prado era un buque insignia de la cultura española y en eso todo los gobiernos han estado de acuerdo. A todos, sin excepción, se les ha llenado la boca de dedicarle los más extrafalarios ditirambos; pero ya se sabe que "una cosa es predicar y otra cargas de trigo dar". Los problemas económicos del Prado han sido una constante durante buena parte del S XX. Como fruto de esas estrecheces, durante años los departamentos de restauración carecieron de material moderno e incluso del personal necesario. Tampoco el Prado gozó de sistemas de climatización y humidificación que permitieran la perfecta conservación de las pinturas hasta hace cuatro días, como quién dice.

No obstante, el gran problema del Prado, como ya dijimos, era y sigue siendo el espacio. La colección es tan extraordinaria en cantidad y calidad que, sencillamente, no se puede exponer por completo en el edificio de Villanueva. A lo largo de los años se ha intentado solucionar de distintas maneras, con reformas en el edificio, con cesión de obras a otros museos e instituciones (lo que se llamó "el Prado disperso") y, especialmente, con la búsqueda de otras sedes cercanas al edificio principal. Había un claro candidato, El Casón del Buen Retiro, al que se pensó transladar la obra de Goya de forma que sirviera de puente simbólico entre el Museo del Prado y el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo. No obstante, se transfirieron al Prado las colecciones del S XIX del segundo museo lo que obligó a convertir el Casón en su lugar de exposición. Como el problema continuaba igual, se buscaron nuevas sedes. Finalmente se acordó que el edificio destinado a tal fin fuera el palacio de Vistahermosa lo que hubiera supuesto el final del problema de no ser porque se metió por medio la colección Thyssen.

Por descontado, estoy muy satisfecho de que la colección Thyssen esté en España. La calidad de sus obras es un digno complemento del Prado ya que llenan alguna de las lagunas de la pinacoteca madrileña, pintores del Trescientos y del Cuatrocientos italianos, pintura holandesa, pintura alemana... pero lo que se hizo en aquel momento fue un insulto al Prado, prolongar el problema del espacio cuando por fin iba a solucionarse.

Ahora se está actuando en una doble dirección, la adecuación del claustro de los Jerónimos (con una nueva polémica incluida por el edificio que lo va a cubrir y que, en mi opinión personal, va a ser un engendro arquitectónico que no pega ni con cola con el entorno actual) y el uso por el Prado del Museo del Ejército, otro de los restos del antiguo palacio del Buen Retiro (el otro es El Casón). Si finalmente se llega a hacer así, el Prado habrá conseguido solucionar su gran problema como se solucionaron los anteriores, pero después de tantos intentos fallidos la verdad es que me lo creeré cuando lo vea.
30/09/2003 12:36 Enlace permanente. Tema: Historia