El triunfo de Clío

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06/10/2003

II premio Favila el Osado

donkey.gifMes nuevo, premio nuevo. Nuestro afamado galardón no carece de candidatos que han puesto mucho de su parte para hacerse merecedores a él. Nuestro afamado jurado formado por mí, yo mismo y mis circunstancias, ha sudado más tinta que un calamar para evacuar su fallo. Aunque hemos debatido con la almohada si J. J. Benítez no debería ser el ganador por su indocumentado documental sobre las piedras de Ica, hemos resuelto con la total aquiescencia de la almohada que no, que J. J. Benítez se ha limitado a seguir lo que tanto él como Däniken llevan decenios repitiendo y que, por tanto, ya huele a rancio, caduco y trasnochado.

Por contra, las afirmaciones del sacerdote Raúl Berzosa (no, no pienso hacer nungún chiste fácil a costa de su apellido) resultan de los más novedosas, no tanto en lo que hace referencia a la creación del Universo o a la intervención divina sobre la especia humana como en su atribución al Creador de dos características típicamente humanas, la chapuza y el etnocentrismo. Pocas veces ha estado más claro que Dios no crea al hombre sino que éste crea a Dios a su imagen y semejanza.

Veámoslo. Dejando aparte la dedicación del cura Berzosa a la oftalmología que le lleva a diagnosticar al equipo de Atapuerca que padecen de una visión «miope, estrecha y reducida» y nuevamente de tener una visión «estrecha y reductivista» (por favor, que alguien empiece una colecta para comprar unas gafas con cristal de culo de botella a estos pobre hombres que deben tener la vista peor que Rompetechos), lo que realmente le hace merecedor de nuestro prestigioso galardón es su afirmación de: "Señaló que de todas las especies de homínidos sólo queda el Homo sapiens y es ahí donde se puede comprobar la intervención de Dios."

Pensemos en lo que afirma el señor teólogo que se las trae. El hecho de que de todas las especies de homínidos que existieron sólo quede una, la nuestra, y que eso sea fruto de la intervención divina implica que Dios creó especies que no debieron de gustarle por cuanto, posteriormente, las destruyó. No resulta creíble, si se sostiene que nuestra especie es como es por intervención divina, que otras especies que tuvieron características intelectuales perfectamente comparables a las nuestras surgieran, ellas sí, por mera casualidad de la naturaleza sin intervención del Gran Pitufo. Hoy sabemos que otras especies de homínidos crearon arte al igual que nosotros (las nuevas fechas para la aparición de creaciones artísticas en, por ejemplo, Australia son incompatibles con la tesis de que fueron obra del Homo Sapiens Sapiens ya que no hay ningún yacimiento de éstos con los que poder relacionarlas), que tuvieron rituales lo que demuestra su capacidad para el pensamiento simbólico de la misma forma que nosotros, que cuidaron de miembros enfermos o lisiados de su comunidad al igual que nosotros... Si todo eso se logró sin intervención de la divinidad ¿por qué hay que propugnar esa intervención para nuestra propia especie? y si esa inteligencia en otras especies de homínidos también es obra divina, Dios procedió por el método de ensayo y error, lo que para un ser omnisciente y omnipotente es, evidentemente, absurdo.

Imagínense la escena, Dios interviene, por ejemplo, en la creación de Homo Sapiens Neanderthalis y piensa algo así como: "No sé, no sé. Éste ya me ha quedado mejor que el Homo Heidelbergensis, pero no termina de convencerme. Mejor me lo cargo y vuelvo a intentarlo a ver si esta vez..." ¿Qué quieren que les diga? Este Dios de Pepe Gotera y Otilio, me parece demasiado similar al pintor aquel que aparece mencionado en el Quijote y que era tan malo que si pintaba un gallo tenía que poner bajo el cuadro un cártel diciendo que eso era un gallo, o a aquel imaginero que esculpía un tronco en el taller y cuando le preguntó un amigo qué estaba tallando respondió: "Si sale con barbas, San Antón, y si no, la Purísima Concepción."

Por otra parte, nos encantaría que el cura Berzosa nos explicara el mecanismo por el que ese Dios que él imagina eliminó la competencia a su propia creación. ¿Mandó a sus ángeles como en la décima plaga de Egipto para matar no sólo a los primogénitos sino a todo quisque? ¿Esterilizó a todos los hombres y mujeres para que no pudieran procrear? ¿Se limitó a crear una especie que al estar mejor adaptada al medio ambiente terminó por imponerse? Oppsss, este último medio es lo que desde Darwin se llama selección natural y no necesita para nada la intervención divina salvo que Dios tuviera algo en contra de los dinosaurios, los ammonites... y todas las demás especies que existieron antes y ya no.

Como vemos, un auténtico disparate paleoantropológico ante el que sólo podemos añadir esa célebre sentencia atribuida a Apeles (el cura, no. El pintor griego) o a Alejandro Magno: "Zapatero, a tus zapatos".
06/10/2003 13:51 Enlace permanente. Tema: Premio Favila el Osado

La concepción anular de la Historia

paloma_paz.jpgHoy se cumplen 30 años del comienzo de la Guerra del Yom Kippur. Como diga lo que diga el tango, veinte años son muchos (y treinta son diez más -acabo de hacer honor a mi apellido-) sospecho que a muchos de Vds. eso de la guerra del Yom Kippur les suene a sánscrito castizo.

Por si no lo recuerdan, el 6 de octubre de 1973 los ejércitos sirio y egipcio atacaron Israel con el pleno apoyo militar de la fenecida URSS. Devolviendo a los israelíes la "broma" de la Guerra de los Seis Días, esta vez fueron ellos los que pillaron in albis adhibitis (forma cursi de decir "en pelotas") a sus enemigos. Además, tanto Siria como Egipto se habían preparado a conciencia y disponían del mejor material militar que podía proporcionar la URSS. El resultado es que aunque esta guerra árabe-israelí acabó en catorce días como todas las demás, las pérdidas israelíes en hombres y material bélico fueron muy importantes. Fue especialmente insospechada la destrucción de aviones de combate ya que los pilotos israelíes (considerados los mejores del mundo desde la Guerra de los Seis Días) se encontraron con misiles de baja cota como el SA-6 y SA-7 y con la artillería controlada por radar como el ZSU-23 que les machacaban cuando hacían vuelo rasante para escapar de los misiles de alta cota como el SA-2 y SA-3. Tampoco los tanquistas israelíes se habían preparado para enfrentarse a los misiles antitanque filoguiados y a los lanzagranadas portátiles RPG-7.

Sin embargo no es éste el tema que quiero tratar sino que ha bastado la "coincidencia" entre este trigésimo aniversario y el ataque israelí a campos palestinos en Siria para que los agoreros de costumbre hayan echado la boca a pacer hablando de la posibilidad de la repetición de la guerra del Yom Kippur. Evidentemente, no es cometido de la Historia el evaluar la posibilidad de que haya una nueva guerra en la zona. Si quieren predicciones puedo echarles las cartas del tarot por un módico precio mientras les aseguro que son Vds. lo bastante crédulos para creerse que el futuro de la humanidad es visible en unos naipes, y, además, pagar por ello.

Al fondo de este asunto, reside la teoría de que la Historia se repite, que es una especie de anillo en lo que todo lo sucedido en el pasado volverá a suceder en el futuro. La idea no es nueva ya que, en parte, se basa en ideas herededadas de la Filosofía griega aunque, en este tema, harían bien en recordar a Heráclito cuando decía que: "Nadie se baña dos veces en el mismo río.". En efecto, no sólo el río cambia, también lo hace el bañista.

El prestigioso (es broma) Nostradamus no sólo se basaba en la Astrología para hacer sus "predicciones". En sus "Centurias" explicó algo más sobre los métodos que seguía y que aparte de la Astrología eran la revelación y la concepción anular de la Historia. Tal vez por ello, muchas de sus "predicciones" suenan conocidas, en especial todo lo relacionado con una nueva invasión árabe de España e Italia, saqueo de Roma incluido.

Por descontado, la teoría de una Historia anular se basa en señalar las similitudes mientras se prescinde de las diferencias. Es, por tanto, una afirmación que podemos enclavar en el pensamiento esoterista. Tomemos el ejemplo de la Guerra del Yom Kippur y la agresión israelí a Siria en esas mismas fechas treinta años después. ¿Hay tales similitudes? Como las meigas, haberlas haylas, pero las diferencias son mayores. Por de pronto, en el Yom Kippur la agresión fue de Egipto y Siria contra Israel, ahora ha sido de Israel a Siria. Hace treinta años, el propósito de los agresores era iniciar una guerra con el propósito de recuperar los territorios perdidos durante la Guerra de los Seis Días (Altos del Golam por parte siria y la Península del Sinaí por parte egipcia) algo que hoy no existe entre otras cosas porque el Sinaí ya fue devuelto a Egipto por los israelíes. Además, el apoyo material y político de la URSS fue fundamental para que esa guerra estallara. Hoy esa situación ya no existe y el material bélico de Siria no aguanta una comparación con el israelí como Siria tuvo ocasión de constatar durante las batallas aéreas después de la ocupación israelí del Líbano. Tampoco existe hoy un frente unido musulmán contra Israel. Por supuesto habrá una condena unánime... pero pocos (o ninguno) de los países musulmanes estarán dispuestos a llegar más allá de las palabras en su apoyo a Siria en una hipotética guerra.

Por supuesto, esto no quiere decir que el acto de agresión israelí no vaya a tener consecuencias. La primera ya se ha dado, el veto norteamericano a una condena de Israel por este acto va a aumentar el peligro de radicalización de la población musulmana ahíta (y con razón) de que los actos de Israel nunca sean sancionados con todo lo que eso supone de represalias en forma de atentados terroristas (tan condenables como la agresión israelí) lo que supondrá una reacción israelí... aumentando la espiral de violencia en la zona, pero, hoy por hoy, una nueva guerra parece lejana aunque lo imprevisible del comportamiento humano haga que no sea totalmente descartable. A fin de cuentas, la Historia puede avisarnos de los peligros por similitud con el pasado, pero nunca servirá para adivinar el futuro. Los seres humanos podemos comportarnos con demasiada irracionalidad para ello.

07/10/2003

Una historia de piratas

pirata.jpgComo muchos otros niños crecí rodeado de piratas, piratas del Caribe, de Malasia o en la Isla del Tesoro. Sandokán, Yáñez, El Corsario Negro, John Silver el Largo eran nombres tan comunes para mí como admirados y, sin embargo, eran meros héroes de ficción aunque entremezclado con sus nombres aparecían piratas reales como el Olonés o Morgan. Quizás sea cierto que somos lo que leemos (en especial en la niñez) porque desde siempre he sentido auténtica pasión por este tema. Poco a poco fui observando un cuadro que no tenía nada que ver con la versión románticamente idealizada de los novelistas. Asesinatos, pillajes, crueldades sádicas forman parte de la historia de la piratería y aparecen unidas a ellas de forma inseperable.

No obstante, hay que hacer algunos incisos. Aunque, de forma coloquial, hablamos genéricamente de piratas las diferencias entre ellos son inmensas. Por de pronto, no es lo mismo un pirata que un corsario. El corsario es un capitán provisto de una patente de corso, un documento expedido por un estado que le confería el encargo de luchar contra navíos enemigos y nunca contra los neutrales y los propios. Si era capturado, se le consideraba como un soldado enemigo. El pirata, por el contrario, no hacía distingos. Cualquier barco de cualquier nacionalidad era una presa potencial. Si era capturado acababa colgado.

Sobre el papel, la diferencia está clara. En la realidad, hubo casos de corsarios reconvertidos en piratas (la piratería en el Caribe fue apoyada por el Reino Unido y acabó volviéndose contra ellos) y viceversa (tal vez el caso más conocido sea el Morgan, que de pirata pasó a gobernador de Jamaica, título de Sir incluido).

Incluso dentro de cada categoría había diferencias. Poco tienen que ver un Olonés o un Barbanegra, auténticos ladrones y asesinos, con las personas que nos van a ocupar a continuación, el capitán Misson y su lugarteniente Caraccioli.

Poco sabemos de Misson antes de su dedicación a la piratería. Parece que era de origen provenzal aunque ni siquiera estamos seguros de que su nombre fuera ése en realidad. Sabemos que durante un viaje por Italia conoció a un fraile de nombre Caraccioli de ideas revolucionarias para su época. Ambos se embarcaron para intentar hacer realidad un sueño de una sociedad igualitaria, sin distinción de raza, nacionalidad o creencia religiosa y eso a finales del S XVII.

Después de alguna correría por el Caribe en el que, entre otras cosas, se dedicaron a apresar buques negreros para rescatar a los esclavos y convertirlos en hombres libres y miembros de su tripulación, acabaron cambiando de aires (o de mares) cruzando el Cabo de las Tormentas y afincándonse en Madagascar. Allí crearon una república a la que llamaron Libertalia ya en el S XVIII. Promulgaron un código de leyes que fue, sin duda, la legislación más avanzada socialmente de la época. Antes de la declaración de Independencia de los EEUU y de la Revolución Francesa, estos piratas proclamaron la igualdad entre todos los hombres.

Como no podía por menos de ser, renegaron de la bandera negra de la piratería y sus barcos navegaban bajo una enseña blanca con el lema "A Deo, a Libertate" (Por Dios, por la Libertad). Guiados por su ideal igualitario, Misson y Caraccioli se casaron con princesas indígenas y entre su pueblo figuraron personas de toda nación, de toda raza, de todo credo. Era un sueño hecho realidad y como tal sueño tuvo un despertar.

El capitán Misson murió durante una de sus correrías y las tribus indígenas acabaron asaltando la república igualitaria y destruyéndola. No obstante no desapareció su espíritu. El tercero al mando, un inglés de las colonias de nombre Tew consiguió salvar los documentos que había generado la república y los publicó en La Rochela. La influencia que pudo tener este experimento igualitario en los acontecimientos políticos posteriores no ha sido aún estudiada ni menos aún probada, no obstante Misson y Caraccioli son, cuando menos, la demostración de que los ideales de la declaración de Independencia de los EEUU y de la Revolución Francesa no eran nuevos, que algunas mentes se habían adelantado a su proclamación. Tal vez por ello estos piratas sean menos conocidos que un Kidd o un Teach. Su figura, mezcla de idealismo y de brutalidad, no es sencilla ni reducible a esquemas preconcebidos. Tal vez por ello, sus figuras continúan teñidas de contemporaneidad.
07/10/2003 14:17 Enlace permanente. Tema: Historia

08/10/2003

Los reyes caóticos

alfonso1_batallador.gif"De Isabel y Fernando, el espíritu impera..." Bla, Bla, bla. No es ningún descubrimiento que las figuras de los Reyes Católicos fueron ensalzadas durante la dictadura fascista del general Franco que se apropió sin ningún rubor del símbolo matrimonial del yugo (por Ysabel) y las flechas (por Fernando) como representación gráfica de la unidad de España. Lo que hay de cierto en esa versión ya lo hablamos en otra ocasión así que no es menester repetirlo.

Si los Reyes Católicos fueron poco menos que canonizados (y si le queda vida suficiente para ello, tal vez tan dudoso honor le corresponda a Juan Pablo II por lo menos en lo que concierne a Isabel, la católica reina que se limitó a expulsar a los judíos en vez de organizar un buen exterminio -espero que se entienda la ironía-) sus predecesores fueron olvidados.

Ah, ¿tuvo precedentes el asunto? Pues sí. En el año 1109 se casaron Urraca I, reina de Castilla y León, y Alfonso I, rey de Aragón y Navarra, alias el Batallador. Para Urraca era su segundo matrimonio ya que previamente se había casado con Raimundo de Borgoña del que tuvo un hijo, Alfonso Raimúndez del que tendremos ocasión de hablar más adelante.

Por las cláusulas matrimoniales, Don Alfonso reinaría de hecho en Castilla y León como ya lo hacía en Aragón y Navarra lo que hubiera supuesto la unificación de casi todo el territorio cristiano con las ventajas que ello supone en una época en la que la Reconquista estaba en pleno desarrollo. Todo ello si el matrimonio hubiera salido bien... que no lo hizo.

La visión histórico-cotilla (más de lo segundo que lo primero) dice que el casamiento no podía salir bien, que la castellana era una mujer de rompe y rasga mientras que el aragonés parece que tenía otras preferencias sexuales (armarios y demás). Sin tener ni idea (ni importarme) lo que pueda haber de cierto o de falso en ello, las razones fueron otras, Doña Urraca mostraba una predilección descarada por la nobleza mientras Don Alfonso se apoyaba en los villanos (dicho sea sin ningún ánimo peyorativo) y ninguno de ellos tenía la menor intención en ceder al otro ninguna parcela en el gobierno de sus respectivos reinos. Vamos, que lo del "Tanto monta..." no funcionó en esta ocasión.

Si las disensiones matrimoniales siempre dan lugar a conflictos, pueden imaginarse cuando, además de marido y mujer, los cónyuges son reyes. Don Alfonso terminó hartándose de su real esposa y concluyó por encerrarla en la fortaleza de Castellar, lo que, evidentemente, no les gustó ni un pelo a los partidarios de Doña Urraca. Los choques entre unos y otros fueron en aumento hasta que el Papa aprovechó que el Pisuerga pasa por Valladolid y anuló el matrimonio en 1114 con la excusa de que ambos eran primos y no habían solicitado la preceptiva dispensa para esa situación. Los cinco años pasados entre el matrimonio y la anulación papal muestra bien a las claras que no era más que un pretexto para impedir que la cosa llegara a mayores.

Claro que no con ello acabaron los conflictos. Si antes fueron entre marido y mujer, ahora iban a ser entre madre e hijo (sí, esto parece un culebrón venezolano). Don Alfonso Bermúdez reinaba en Galicia y pese a los acuerdos con su mamá, ésta no tuvo el menor reparo en invadir el territorio filial con los buenos oficios del obispo Gelmírez. A la muerte de Doña Urraca, su único heredero era, no obstante, el desposeído hijo que pasó a reinar con el nombre de Alfonso VII. ¿Faltaba algo para liar la madeja? Pues sí. Don Alfonso el Batallador pretendió tener derechos a la corona de Castilla con lo que hijo y pseudopadrasto estuvieron a punto de llegar a las manos en Palencia. Por una vez primó la cordura y los buenos oficios de los prelados de ambos reinos consiguieron un acuerdo pacífico con la renuncia del Batallador a sus supuestos derechos sobre Castilla y León.

¿Es posible dar una nueva vuelta de tuerca? Lo es. Don Alfonso el Batallador falleció sin descendencia y su testamento casi logra que le diera un síncope a la nobleza aragonesa y navarra porque cedió su reino a las tres grandes órdenes militares, Santo Sepulcro, Hospitalarios y Templarios. Lógicamente ese deseo se consideró impracticable y los aragoneses eligieron por rey a Ramiro II el Monje y los navarros a García Ramírez el Restaurador. Lo que pudo haber concluido con la mayoría de los reinos cristianos unidos concluyó con una nueva separación. Tal vez por eso, a Franco y su Españaunidaddedestinoenlouniversal no le interesó recuperar la figura histórica de las andanzas de estos reyes.
08/10/2003 18:14 Enlace permanente. Tema: Historia

10/10/2003

Trapitos y pendones

bandera.jpgHay personas que son capaces de ver una película fotograma a fotograma para encontrar fallos de continuidad. Ya saben, aquello de que si en Pulp Fiction, Travolta prepara un chute de heroína en una jeringuilla de cristal y cuando se la inyecta la jeringa es de plástico ( transubstanciación conseguida sin que un cura consagre ni nada parecido). Para algunos es una forma como otra cualquiera de perder el tiempo; pero reconozco que hago lo mismo en películas, novelas... y demás productos relacionados con la Historia. Me encanta pillar anacronismos porque eso supone que la obra contiene fallos, que es humana y eso la hace más satisfactoria para mí (sí, soy más raro que un perro de color verde esmeralda).

Ver cómo en un mercado medieval se venden patatas y tomates o leer cómo en el antiguo Egipto los personajes pasean bajo unos castaños de Indias (me gustaría saber el porqué el escritor creía que se llaman así) es fácil de relacionar con un fallo histórico de consideración. Otros errores, en cambio, son menos llamativos como escoceses combatiendo con la cara pintada de azul o la caballería romana montando hermosos caballos árabes.

Claro que no sólo en Jolibú las montan de colores ni los escritores polacos son los únicos que meten la pata en cuestión de anacronismos históricos. Es famosísimo el sello que representa a Colón observando el Nuevo Mundo catalejo en mano como un Galileo cualquiera, aunque el despatarro llega a su culmen cuando de banderas se trata. Vamos a ver. Los reinos de Castilla y León y Aragón empleaban sus pendones correspondientes, blanquirrojo con leones y castillos el primero y rojiamarillo con las barras el segundo. La bandera blanca con la cruz de San Andrés (en forma de X) de color rojo no se empleó hasta 1506 cuando la introdujo Felipe el Hermoso. De hecho, esa cruz es también denominada cruz de Borgoña. Por tanto, olvídense de que la empleara Colón en su primer viaje. Mucho menos pudo llevar la bandera actual, la bicolor roja y amarilla con la franja central amarilla el doble de ancha que las rojas porque no fue adoptada (y sólo para la marina de guerra) hasta 1785. La marina mercante empleaba una pentapartita también en rojo y amarillo. Tampoco las tropas españolas la emplearon en la Guerra de la Independencia ya que no fue usada como bandera nacional hasta el 13 de octubre de 1843 (es decir, que pronto cumplirá 160 añitos) y, aun entonces, tenía ciertas diferencias con la actual. En el centro figuraba el escudo nacional pero debajo de él pervivía la cruz de Borgoña.

También con la bandera republicana hay errores. No es la bandera actual con la franja inferior morada en vez de roja. Las tres franjas horizontales eran de la misma anchura y el escudo es el nacional durante la I República.

Tampoco hagan ni puñetero caso a las interpretaciones metafóricas de que el rojo representa la sangre y el amarillo el oro. La verdad es que sencillamente eran dos colores que se veían bien en el mar desde lejos y que no admitían confusión con los empleados por otras naciones. Ése es el motivo para que sea así, una razón completamente práctica y muy alejada de simbolismos absurdos.

11/10/2003

Las locuras del rey

FelipeV.jpgEl rey loco por antonomasia es Luis II de Baviera, protector de Wagner y promotor de castillos de opereta. No obstante no fue el primero. Aunque se silenciara por cuestión de estado, los monarcas dementes han sido varios y ¿como no? aquí también hemos cocido habas.

Nos queda la duda de si ese desecho humano que fue Carlos II tenía también alguna enfermedad mental o si, sencillamente, era idiota. Esa duda, no obstante, no se extiende a su sucesor, Felipe V que para más inri y pese a su locura fue rey de España en dos ocasiones distintas. Rtrocedamos en el tiempo a 1700 y al fallecimiento del último monarca de la dinastía de los Austrias, Carlos II el Hechizado.

Les aclaro que el lema le vino de un intento de preservar la dignidad real. Después de siglos de matrimonios consanguíneos, Carlos II era débil, enfermizo, impotente e imbécil. Todo en uno. Como, no obstante, el rey no debía ser ninguna de esas cosas, esos padecimientos se atribuyeron a un hechizo, a la práctica de brujerías para perjudicarlo. Naturalmente, los remedios físicos y espirituales de la época no solucionaron nada, así que falleció sin descendencia. Por testamento, Carlos II legaba el trono a los borbones franceses. No obstante, la designación de Felipe V, nieto de Luis XIV no fue bien vista por la corona austriaca que pretendió el trono de España para Carlos. Tampoco en España había unanimidad, grosso modo, los territorios del antiguo reino de Castilla preferían a Felipe mientras los de Aragón optaron por Carlos. El resultado fue una guerra, la de Sucesión española resuelta tras la muerte del pretendiente austriaco por el tratado de Utrecht por el que Felipe era reconocido como titular del trono a cambio de la pérdida de las posesiones españolas en Italia, Flandes, Gibraltar, Menorca y territorios en América.

Felipe venía, logicamente, contagiado del espíritu de la Corte francesa aunque menos de lo que aseguran sus detractores. Por ejemplo, para el nacionalismo catalán Felipe V es algo así como la bicha, el rey centralista que suprimió los fueros. No obstante, Felipe V fue también el que otorgó los nuevos fueros alaveses. ¿Por qué esa diferencia? ¿Era centralista y no lo era a la vez? La razón, claro, es que Álava lo apoyó en su lucha con Carlos mientras Aragón, Valencia y Cataluña apoyaron al bando vencido.

También comenzó el muy necesario proceso de modernización española. A Felipe V se deben la creación de la Biblioteca Nacional y de las Reales Academias de Medicina y de la Historia. Incluso en cuestiones artísticas quiso importar las tendencias francesas construyendo el Palacio de la Granja como su propio Versalles y modernizando el de Aranjuez. Trajo a la Corte a pintores como Ranc o Van Loo, por desgracia muy poco dotados para este arte aunque importante por lo que supusieron de renovación de las formas. Incluso en la moda, los negros tejidos de los Austrias se vieron substituidos por colores brillantes.

Por desgracia, el rey comenzó a dar muestras de locura. Se negaba a bañarse, afeitarse o cambiarse de ropa. Algunas descripciones de él nos lo muestran vestido con harapos que dejaban al aire sus vergüenzas y por los que correteaban piojos de tamaño considerable. A comienzos de 1724 abdicó (o lo hicieron abdicar) en su hijo Luis que pasó a reinar como Luis I del que poco puede decirse porque falleció en agosto del mismo año a resultas de una viruela sin haber tenido descendencia. Su hermano Fernando era demasiado joven para gobernar así que el trono volvió a Felipe V que se encontró, nuevamente, como rey de España aunque seguía igual de loco. Desde ese momento hasta el final, alternó periodos de lucidez (cada vez menos) con largos periodos de demencia. Se sabe que en uno de los momentos de lucidez su hijo Fernando logró que se bañase y se cambiase de ropa lo que no hacía desde 19 meses antes. No obstante, la segunda esposa de Felipe, Isabel de Farnesio apartó cada vez más a Fernando de Felipe temerosa de que aquél lograra una nueva abdicación que la haría perder el poder político que poseía y que empleaba en beneficio de sus propios hijos a los que se empeñó (y consiguió) hacer reyes.

No obstante, a la muerte de Felipe el trono pasó a Fernando, sexto de su nombre, que también falleció loco y sin herederos por lo que el trono acabó recayendo en uno de los hijos de Felipe e Isabel de Farnesio, Carlos que en aquel momento ya era monarca de Nápoles y las Dos Sicilias y que pasó a la historia con el nombre de Carlos III; pero eso es otra historia que deberemos contar en distinta ocasión.

13/10/2003

Estoy cabreado

cabreado.gifPues eso, estoy cabreado (lo que es algo habitual en mí). No, no es sólo las fiestas de exaltación militar, los moais voladores de JJ Benítez (¿los OVNIS serán moais adornados con lucecitas de colores sorprendidos en plena levitación transcendental?), ni siquiera los desvaríos pseudohistóricos de algún politicastro analfabeto. No, estoy cabreado por el escepticismo y los escépticos.

¿Mande? Pues sí. A base de recibir sutiles argumentos como "Sabandija arpía" (Íker Jiménez dixit) o "Cabrón, hijoputa, científico, socialista" (esta "argumentación" no me la dedicaron en persona, pero era común a todos los que nos consideramos escépticos) uno ha llegado a desarrollar una especie de blindaje contra insultos y descalificaciones del mismo jaez basado, sencillamente, en no hacer ni puñetero caso. Una de las anécdotas que siempre me ha gustado es de una discusión científica en la que uno de los participantes arrojó un vaso de agua al rostro de su oponente. Éste, sin inmutarse dijo: "Tomo nota de su disgresión, pero sigo aguardando su argumentación."

A fin de cuentas, esto no es una competición para ver quién tiene la chorra más grande o quién da mejor en la tele, sino de contraposición de argumentos, de evaluación de pruebas para ver si una afirmación es cierta o no tiene evidencia válida o suficiente para mantenerse. Por eso hay cosas que me indignan (por no seguir con el cabreo que voy a terminar pareciendo la mascota de la Legión. Soy el novio de la muerte...).

Me indigna que por parte de algunos escépticos se siga repitiendo con aires de dogma revelado estupideces tales como: "Una carcajada vale por mil silogismos." desafortunada frase de Gardner que no soporta el menor análisis crítico. Si una carcajada valiera no por mil sino ni siquiera por la milésima parte de un silogismo, estaríamos sosteniendo que los aspectos mediáticos valen más que la argumentación, es decir, todo lo contrario de lo que es el escepticismo. ¡Toma coherencia! No argumentes, toma clases de Cruz y raya, supongo que sería un modus operandi correcto para esa afirmación.

No obstante, hay cosas aún peores como la confusión entre escepticismo y Ciencia lo que hace que, para algunos, lo que no es Física es Filatelia o casi. Si no lo entienden, pueden darse una vuelta por la lista de correos "escépticos" y lo entenderán. Lo de menos son las continuadas descalificaciones de todo lo que no es Ciencia (entiéndase Física porque para alguno de los representantes del integrismo escéptico -que también lo hay- la Biología, por ejemplo, no es una ciencia) lo que más me jo...roba de dromedario es la pretensión de que si el campo que tratamos no es susceptible de análisis científico el escepticismo no tiene nada que hacer. Es decir que, por ejemplo, afirmaciones religiosas, políticas, históricas... no pueden ser tratadas de forma escéptica.

Errare asinum est, y aún así hay cosas que se pasan de castaño oscuro. La Historia, por ejemplo, no es una ciencia (ni puñetera falta que le hace) y, sin embargo, el método histórico es escepticismo puro puesto que su segundo paso es la crítica de las fuentes (el primero, obviamente, es la recopilación de las fuentes). La Ética no es una ciencia (ni puñetera falta que le hace tampoco) pero también es escepticismo puro puesto que se basa en la búsqueda de la objetividad para determinar si una acción es buena o mala no porque lo diga el Sursum corda sino porque sea así racionalmente. Pues nada, como no son Ciencias no son escépticas. Con un par, maestro, con un par. Me voy a tomarme diez o doce tilas.
13/10/2003 19:20 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

14/10/2003

Endocarpos, pólenes y moais que levitan

moai.jpgBueno. Al segundo intento por fin lo logré y terminé de ver el indocumentado documental de Juan José Benítez sobre la isla de Pascua. Reconozco que mis sensaciones estaban entremezcladas mientras contemplaba las imágenes y oía el discurso del Sr. Benítez. Por un lado, aburrimiento, por otro, diversión. Hastío por la sensación de déjà vu, carcajadas por ver cómo un periodista de temas esotéricos es capaz de seguir repitiendo tópico tras tópico. No puedo decir que me sorprendiera. Al contrario, lo que me hubiera extrañado es lo contrario porque una de las costantes del esoterismo es, precisamente, su admiración por una tradición de iniciados, de "investigadores" que han descubierto esos "misterios" que demuestran la existencia de la Edad de Oro, la creencia de que hubo una época en la que la humanidad estaba más cercana a la Creación y poseía conocimientos extraordinarios después perdidos. Si han leído a Platón esta creencia no les resultará desconocida, claro, y es que el pensamiento esoterista debe mucho a Platón aunque me temo que los esoteristas actuales (en su mayoría) no han leído al filósofo ateniense en su vida ni en bajada.

Hasta tal punto llega esta dependencia de "investigadores" anteriores que me he encontrado con que un artículo que escribí hace meses y que fue publicado en El Escéptico nº 16 (invierno 2002-primavera 2003) pp. 62-65 responde perfectamente al posterior documental del Sr. Benítez. Aquí verán a los moais que levitan, la respuesta a la imposibilidad de que los indígenas trasportaran los moais por la inexistencia de madera... En fin, les dejo con el texto.

LOS GIGANTES CIEGOS

“Apenas podemos concebir cómo estos isleños, desprovistos de cualquier tipo de energía mecánica, pudieron enderezar semejantes estatuas y, más tarde, colocar en lo alto de sus cabezas los enormes bloques cilíndricos de piedra.” (Capitán James Cook)

La isla de Pascua, o Rapa Nui según el nombre que la daban sus pobladores, es una pequeña porción de tierra en el océano Pacífico. A más de 2000 kilómetros de la tierra más cercana, la isla de Pitcairn, y más de 3700 de la costa de Sudamérica, tenía casi todas las posibilidades de que no hubiera sido descubierta hasta la época de los grandes viajes de exploración. Sin embargo, cuando los primeros europeos llegaron a ella, no sólo estaba habitada sino repleta de unas grandes esculturas, los moais. Para aumentar el misterio, la pequeña población, su desconocimiento de los metales, la ausencia de animales de carga y la falta de madera hacían aparentemente inexplicable la talla y erección de esas estatuas.

Por si hacía falta algo más para incrementar el enigma, en la cantera del volcán Rano Raraku había centenares de esculturas en distintas fases de elaboración, desde las casi terminadas hasta las que sólo eran un esbozo. Algo hizo que se interrumpiera súbitamente el trabajo y así permaneció hasta nuestros días.

El hecho era casi perfecto para probar lo que uno quisiera, desde la existencia de la Atlántida (de la que Rapa Nui sería una porción que sobrevivió al cataclismo narrado por Platón), hasta la proliferación de civilizaciones extraordinarias en el pasado y, ¡cómo no! la visita de seres provenientes de otros mundos en una remota antigüedad.

Éste es el panorama que muestran centenares de libros esotéricos para los que la isla de Pascua se ha convertido en un filón y sus moais en uno de sus iconos más conocidos. En un libro publicado recientemente en nuestro país, el escritor Graham Hancock dice lo siguiente en el capítulo dedicado a Rapa Nui:

“Tal vez existieron civilizaciones que hoy yacen olvidadas en los oscuros valles de nuestro pasado colectivo, borradas por innombrables cataclismos que sucedieron hace millones de años. Tal vez eran capaces de usar técnicas muy avanzadas, muy distintas a las que poseemos hoy en día. Tal vez incluso habían aprendido a ir más allá de las soluciones técnicas y a manipular el mundo físico gracias al poder mental de la concentración, que les permitía realizar tareas tales como el alzamiento y el transporte de enormes bloques de piedra.” [1]

Aunque la idea de un moai levitando sostenido por la concentración mental de los habitantes de la isla es de lo más atractiva, la realidad es aparentemente más prosaica. Cuando el aventurero noruego Thor Heyerdahl visitó la cantera de Rano Raraku pudo observar miles de picos de piedra dispersos por ella. Ninguna tecnología misteriosa ni ningún arcano conocimiento tallaron los moais, sólo fueron fruto del trabajo y esfuerzo humano lo que, lejos de desvirtuar la importancia de sus logros, los hacen más admirables.

Comencemos por el principio. ¿Cómo se esculpían? Dado que, como dijimos, en la cantera hay centenares en distintas fases de realización, es muy sencilla la reconstrucción del proceso. Primero se esculpía la cara y la parte delantera de la figura, después se delimitaba la forma de las orejas y los brazos con unas trincheras que se extenderían hacia la parte inferior de la escultura hasta que sólo quedase unida a la roca por un delgado espolón. A continuación se remataban los detalles (excepto los ojos) mediante su pulido. Ya sólo era necesario calzar la imagen con maderos y romper el espolón.

Parece muy sencillo, pero encontramos varios problemas. Desde siempre se ha dicho que la toba volcánica en que están tallados los moais es muy dura ¿cuánto se tardaría en este proceso con un útil tan primitivo como un pico de piedra? y ¿de dónde salió la madera si hemos dicho que es inexistente en la isla y las tierras más cercanas están a más de 2000 kilómetros? La respuesta a ésta pregunta es que sí la hubo. Los estudios palinológicos (es decir, del polen que existe en los distintos estratos) de John Flenley han permitido determinar que gran parte de la isla estuvo cubierta de grandes palmeras autóctonas aunque emparentadas con la palma chilena. También se han encontrado restos de endocarpos (frutos) que han podido datarse en el S XIII d. de C. La contestación al primer interrogante es que la roca de Rano Raraku es muy dura... hasta que se quita la capa superficial. Una vez eliminada ésta es mucho más fácil de trabajar.

Heyerdhal hizo la prueba con varios indígenas armados con los mismos picos de piedra abandonados en la cantera. Por el progreso en el trabajo, calculó que cada seis hombres podían tallar un moai en un año.

El problema mayor, no obstante es el transporte a veces a una distancia de varios kilómetros y la erección de la estatua sobre el ahu, una plataforma de cascajos revestida de sillares y, en especial, la colocación sobre el moai del pukao, un cilindro de escoria rojiza proveniente de la cantera de Puna Pau.

Aunque, como de costumbre, se exagera su peso (el mayor de los moais es el conocido como Paro, de menos de 10 metros de altura y con un peso de unas 80 toneladas. El llamado El Gigante, de 20 metros y 270 toneladas nunca llegó a ser concluido y permanece inacabado en Rano Raraku) no tuvo que ser una tarea sencilla. Tanto es así que al lado de los antiguos senderos de la isla hay moais que se partieron durante el transporte. El uso de cuerdas y trineos de madera parece ser el medio empleado tanto más cuando recientemente se han encontrado una especie de raíles lignarios en uno de los caminos por los que se condujeron las esculturas. Heyerdahl hizo que ciento ochenta indígenas arrastraran un moai auténtico subido a un tronco ahuecado. No sólo demostró que era posible, sino que el traslado se hizo a una velocidad muy elevada. Tampoco hay que desdeñar la posibilidad de que parte del trayecto se llevara a cabo por vía marítima mediante balsas.

Pero ¿cómo se irguieron? Heyerdahl realizó una nueva prueba con el mayor de los moais caídos en Anakena, una escultura de casi treinta toneladas. Para su asombro, un grupo de doce indígenas, entre los cuáles había uno que aseguraba conocer el secreto por tradición familiar, lo consiguieron en sólo dieciocho días sin el empleo de otros útiles que palancas de madera, piedras y cuerdas. El trabajo se realizó de la siguiente manera, se introdujeron tres palancas bajo el moai y cuatro hombres hicieron fuerza en cada una de ellas provocando la elevación de la estatua. Se introdujeron piedras debajo de ella para calzarla. Este procedimiento se fue repitiendo hasta que la figura quedó a un metro del suelo sostenida sobre un montón de guijarros. Entonces se redujeron las palancas a dos que se iban colocando alternativamente a derecha e izquierda del moai mientras se seguían añadiendo piedras. Cuando la altura lo permitió, los indígenas se colgaron de las pértigas mediante cuerdas. Al décimo día, la escultura estaba al nivel del ahu. Entonces, se comenzó a levantar sólo la parte de la cara y el pecho. Al decimoséptimo día, se colocó una maroma alrededor de la frente de la estatua y se clavó en el suelo. El último día, se orientó la caída con el añadido de nuevas sogas y se elevó un poco más la imagen. El moai resbaló sobre la pirámide de cascotes y quedó de pie sobre el ahu, sin sufrir el menor percance.

El pukao se colocaría en su sitio aprovechando la torre de piedras empleada para erguir la estatua. Su peso es, además, muy inferior. El más grande de ellos no llega a las 10 toneladas.

El último paso era pintar los ojos de blanco (con coral) y rojo (con escoria de Puna Pau) y retirar la montaña de pedruscos.

No obstante, ¿cómo adquirieron la habilidad para estos trabajos? Pese a que los esoteristas sean capaces de hablar de civilizaciones de hace millones de años, la población de la isla de Pascua se produjo en tiempos relativamente recientes (S IV-V d. de C.). Por otra parte, aunque los moais hayan eclipsado toda la restante arqueología de Rapa Nui, se conservan esculturas de menor tamaño realizadas en distintos materiales como toba roja o basalto. El hecho de que restos de estas esculturas se emplearan como material de relleno en los ahus demuestra que fueron realizadas con anterioridad a los moais aunque presentan diversas coincidencias estilísticas con éstos como las manos cruzadas sobre el vientre. Si en lo que concierne a la parte material, no hay el menor misterio más allá de la laboriosidad e ingenio humanos, la parte ideológica presenta algunas dudas. Tanto trabajo tuvo que tener una finalidad ¿cuál fue ésta?

El primer visitante europeo conocido fue el capitán holandés Roggeveen en 1722. Según asegura, los indígenas encendían hogueras ante ellos y realizaban una especie de ritual, sentados en cuclillas y con la vista baja, unían la palma de sus manos y las levantaban y bajaban. Uno de los tripulantes declaró que, antes del amanecer, los indígenas encendieron cientos de hogueras y comenzaron a adorar al nuevo día. Los holandeses interpretaron que aquellas figuras gigantescas eran la representación de sus dioses.

No obstante, cuando en 1774 llegó a la isla el capitán Cook, éste venía acompañado por un intérprete polinesio que, con dificultades, consiguió entender algo del dialecto de Pascua. Según le dijeron, los moais eran representaciones funerarias de personas que se habían destacado dentro de la comunidad por diversos motivos.

Esta explicación es la que resulta más coherente con los descubrimientos de esqueletos en los ahus y con el hecho de que algunas esculturas están concluidas y en su lugar de destino, pero nunca se las pintaron los ojos. Pudiera ser que se realizaran, en algunos casos, en vida de la persona que se quisiera honrar, pero que permanecieran ciegas hasta su fallecimiento. Esto, por otra parte, tampoco es contradictorio con los relatos de los holandeses ya que el supuesto culto solar podría estar relacionado con la vida de ultratumba aunque su grado de veracidad se puede comprobar por su declaración de que las esculturas estaban hechas de arcilla.

El gran misterio de Rapa Nui es porqué esos moais permanecieron ciegos, mientras otros quedaban definitivamente inconclusos en Rano Raraku. Sea lo que fuere, tuvo que suceder súbita y traumáticamente y en torno a los S XVI-XVII d. de C. Se barajan fundamentalmente dos hipótesis, el agotamiento de la madera por sobreexplotación de este recurso necesario para el transporte y erección de los moais o el inicio de una guerra civil de la que emergió una nueva sociedad que no pudo o no quiso continuar las tradiciones ancestrales. Si la primera teoría presenta la prueba de la rápida deforestación de la isla, la segunda se sustenta en las tradiciones locales. Personalmente me inclino por ésta. El fin de los palmerales pudo acabar con la fabricación de nuevas imágenes, pero difícilmente con la rapidez con la que cesó el trabajo en Rano Raraku. Tampoco explica el que no se llegaran a pintar los ojos de algunas esculturas. Esos gigantes ciegos quizás sean la prueba de que todo paraíso oculta su propia serpiente.

NOTA:
[1] El espejo del paraíso. Graham Hancock. Traducción de Toni Hill. Colección Huellas Perdidas, editorial Grijalbo. Barcelona, 2001.

BIBLIOGRAFÍA:
Heyerdhal, Thor. Aku-Aku. El secreto de la isla de Pascua. Traducción de Antonio Ribera. Editorial Juventud. Barcelona, 1958.

Renfrew, Colin & Bahn, Paul. Arqueología, Teoría, Métodos y Práctica. Traducción de María Jesús Mosquera Rial. Ediciones Akal, 1998.

Scarre, Chris. Las setenta maravillas del mundo antiguo. Los grandes monumentos y cómo se construyeron. Traducción de Jorge González Batlle & Cristina Rodríguez Castillo. Círculo de Lectores. China, 2001.

De medios y medias

roswell.jpgNo, no voy a reírme una vez más del señor Ibarretxe y sus vascos y vascas (¿dirá también taxistos y taxistas?). Es más, no voy a reírme de nadie porque el tema no tiene la menor gracia. Ya saben, si pertenecen al colectivo de masoquistas lectores de estas historias sobre Historia, que estoy levemente mosqueado con los medios de comunicación en general por su falta de espíritu crítico y no sólo en lo que concierne a este campo sino en todos.

El "Planeta encantado" de JJ Benítez es sólo un botón de muestra de lo que pasa cuando todo es admisible, cuando nadie vigila que lo que salga al aire sea cierto. No, no es un intento de imponer ningún tipo de censura que siempre sería abominable por cuanto el derecho de expresión ampara el que lo que uno afirme no sea cierto. Es, por el contrario, un llamamiento a la responsabilidad, que está bien que el Sr. Benítez pueda disponer de un espacio para afirmar lo que guste, lo que no lo está es que alguien no pueda contestarle en igualdad de condiciones, que los historiadores tengan que seguir aguantando moais que levitan sin poder exponer el ingenioso medio por el que éstos se irguieron sin necesidad de ningún sabio maestro Yoda polinesio. Que sólo se muestre una cara de la moneda con lo que ello puede suponer de aumentar la confusión en el público.

Claro que esto es sólo una muestra. ¿Qué podríamos decir de las apariones de Javier Sierra en Crónicas Marcianas, ese ejemplo de televisión basura que arrastra por un muladar el nombre de la, posiblemente, más hermosa novela de Ciencia-Ficción jamás escrita? Si Bradbury levantara la cabeza pediría un retén de los peculiares bomberos de Farenheit 451 para que destruyeran todos los ejemplares de su novela con tal de que no le relacionaran con eso.

¿Qué decir, por ejemplo, de Noche de Impacto que ayer hizo honor a su nombre con un impactante documental sobre OVNIS en el que no faltaron las referencias al célebre caso de Manises sin hacer la menor referencia a su explicación no extraterrestre? Todavía tengo secuelas después de ese impacto que fue semejante al de una coz en los cataplines.

No se preocupen, que cualquier afirmación alucinada y alucinante que ayude a vender un espacio más de publicidad, acabará por aparecer en los medios. Acabo de enterarme de que se ha encontrado la pata de un Yeti (¿tendrá propiedades atropotaicas como las de los conejos?) que, según los entendidos que han visto las fotos correspondientes, es, en realidad, la pata de un oso (ignoro si libidinoso, si es el oso de Favila, si de puro feo es hermoso...); pero no lloren por mí Argentinaaa, que acabará por aparecer en algún medio (prensa escrita, radio o televisión) como nueva "prueba" de la existencia del criptobicho alpinista mal que les pese a los biológos que dicen que eso es una simple y vulgar garra de oso.

Ay, que añoranza de los viejos tiempos cuando en Telecinco en vez del Sr. Sierra lo que sacaban era a unas señoritas que se despelotaban a la más mínima excusa (y a veces ni eso, ¿se acuerdan del memorable concurso "Ay, ¡qué calor!" del que nadie llegó nunca a entender las reglas, pero ¡qué más daba!?) Decía el llorado maestro Evaristo Acevedo (sordo en siete idiomas, según decía de sí mismo) ante una noticia deportiva que rezaba: "¡Arriba el telón! Ya está aquí la liga." que, por favor, siguieran subiendo el telón a ver si podía contemplar algo más interesante. No quiero ni pensar en la que armarían las asociaciones cristianas de padres cristianos de niños cristianos si en cualquier televisión apareciera una pareja de homosexuales en pleno y explícito acto sexual. Sin embargo, este capacidad de protesta ante el sexo explícito parece que no alcanza al de la veracidad en los contenidos. Curioso. Lo del "Ego sum via, veritas..." parece que se olvidó en algún despacho de gerifalte televisivo hace mucho tiempo. En fin, que no les recomiendo que se rasgen las vestiduras (que cuesta mucho dinero el reponerlas) ni que cubran sus cabellos con ceniza (que es una guarrada y después no sale ni con el mejor champú del mundo mundial) porque esto no es más que el comienzo de la cuesta abajo. Como dijo Vespasiano (no, no era un futbolista brasileño) "Pecunia non odet" (El dinero no huele... a mierda se refería aunque no lo dijera).
14/10/2003 14:11 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

El derecho al pataleo

ica.jpgEl magnífico artículo de Luis Alfonso Gámez me ha dejado con muy poco que añadir sobre el tema de los piedros icaicos, vamos, que me ha dejado tan poco derecho al pataleo como tienen actualmente los universitarios españoles. Cosas de la evolución tecnológica.

Por si se están preguntando si se me ha ido la olla definitivamente a paseo, les aclaro la cuestión. Imagínense un aula de una universidad de las del año de Maricastaña. No hay calefacción, las ropas de algunos estudiantes son cualquier cosa menos buenas y el grajo vuela bajo porque hace un frío del carajo. La solución, claro, era el derecho al pataleo, el que los estudiantes pudieran entrar en calor por el sencillo procedimiento de golpear el suelo con los pies. El porqué esta expresión cambió su significado original hasta el de expresar una protesta inútil podemos imaginarlo. Los alumnos emplearían ese derecho no sólo para entrar en calor sino también cuando el contenido de una clase les disgustara, un acto tan ruidoso como inútil a la postre.

Volvamos a los pedruscos del doctor Cabrera. ¿Podemos saber si son verdaderos o falsos? Pocas veces me divierto más que cuando en una película normalmente made in Jolibú pretenden haber datado una escultura o un objeto de metal por el método del Carbono 14. Por si no lo saben, este método se basa en que las materias orgánicas (eso, orgánicas) contienen una cantidad de un isótopo del Carbono, el Carbono 14 que se desintegra de forma periódica. Es decir, ante un resto material basta con medir la cantidad de C-14 que aún contiene para saber su antigüedad. Esto es muy facil de decir aunque en realidad la cuestión fue más compleja ya que la cantidad de C-14 inicial de una materia orgánica depende según la época en que vivió. Para corregir esas desviaciones se usan las curvas calibradas obtenidas mediante la dendocronología (traducido, la datación de troncos de árboles -ya saben eso de que tienen un anillo de crecimiento por año-) que permitió precisar la cantidad inicial de C-14 en las distintas épocas. La mejora en los aparatos de medición han permitido tanto aumentar la precisión (aunque no deben esperar nunca una datación del tipo 14 de abril de 1825 sino del tipo 624+-24 lo que quiere decir que hay un 95% de posibilidades de que la fecha esté comprendida entre 600 [624-24] y 648 [624+24]) como aumentar el periodo en que este método es útil (al principio, si la cantidad de C-14 restante era muy pequeña no podía medirse y, por tanto, no podía precisarse la antigüedad de la muestra a datar). No obstante esos avances este método es totalmente inútil para determinar la antigüedad de los materiales inorgánicos como las piedras de Ica.

Ítem más. Aun cuando pudiéramos determinar la antigüedad de la piedra, aun así nos encontraríamos con el problema de que nadie duda de la edad del cacho piedro sino de la del grabado. Les pongo un ejemplo. Compro unas vigas de pino negro procedentes del derribo de una casa construida en el S XVII y esculpo en una de ellas una figura a imagen y semejanza de las de Alonso Berruguete (con mi habilidad para las artes quedaría como un Calder más o menos). La prueba del C-14 diría que puede ser auténtica porque mediría la antigüedad de la madera, no la de la talla. Sin embargo, sería una falsificación.

¿Quiere eso decir que estamos inermes ante las falsificaciones? Para nada. Las armas de la Ciencia para descubrir falsificaciones no se limitan a la antigüedad del soporte. La composición química de pigmentos, tintas, arcilla... ha dado más de una sorpresa desagradable a los falsificadores que se han encontrado pasando una temporada en una pensión estatal por haber olvidado que las pinturas empleadas en el S XVII no tienen la misma composición que las actuales, que lo mismo puede decirse de las tintas, que la arcilla actual presenta una contaminación química que los etruscos no padecían...; pero, nuevamente, eso no es de aplicación en el caso de los cantos rodados de Ica porque no hay pigmentos de ningún tipo, sólo un grabado en la propia roca.

Sin embargo ¿por qué podemos asegurar que las piedras con dinosuarios, transplantes de corazón, astrónomos... de Ica son falsas? Vamos con las razones por las que no (reitero, no) podemos asegurarlo y después veremos la razón par las que sí podemos. El que eso pueda parecer inconcebible, obligue a reescribir la Historia de la humanidad, tenga repercusiones en la Biología... no es causa para afirmar su falsedad. Sí lo es para extremar la prudencia ante ellas, pero de ahí a asegurar que son falsas media un abismo, el que separa una actitud escéptica de un negativismo a ultranza. Les pongo un ejemplo. El doctor Semmelweis encontró que había una relación entre la asistencia de estudiantes de medicina que habían realizado autopsias a las parturientas de Viena y la alta mortalidad de éstas por fiebres puerperales. Nadie le hizo ni p..o caso porque eso era inconcebible, porque eso contradecía las teorías vigentes sobre el origen de las enfermedades... el caso es que las madres siguieron muriendo y el doctor Semmelweis, enloquecido por la negación ante lo que él consideraba una verdad evidente, falleció también cuando se hirió con un bisturí empleado en una autopsia para demostrar que sí había una relación entre ambas cosas.

Tampoco es de recibo una negación basada en que la defensa de la autenticidad de estas piedras corra a cargo de personas como von Däniken, Charroux o Benítez. Éstos pueden haberse equivocado en las tres mil afirmaciones anteriores y, sin embargo, haber acertado en ésta. Nuevamente eso es un llamamiento para extremar la cautela, pero no para la negación. Por ejemplo, los escritores de pseudohistoria han hablado también del mecanismo de Antikitera y de la pila de Bagdad y ambos objetos sí son auténticos (otra cosa distinta es que su funcion fuera la que ellos creen y que las conclusiones que quieran extraer de ellos sean igualmente erróneas).

Ni siquiera es asumible la negación de su autenticidad basada en el desconocimiento del yacimiento del que proceden porque ese mismo caso, objetos obtenidos por excavaciones ilegales y posteriormente recuperados, pero sin conocerse su contexto arqueológico, llenan los museos de todo el mundo comenzando por mucha de la estatuaria greco-latina.

No, todo eso es suficiente para "poner la mosca detrás de la oreja" al más pintado; pero nada más. Las razones para negar su autenticidad son, en menor medida, la declaración de sus autores que han reconocido que ellos las fabrican y no sólo lo han dicho sino que lo han demostrado haciendo piedras por encargo -y digo en menor medida porque puede haber piedras falsas mezcladas con piedras auténticas- y especialmente el análisis de las aristas y señales en los pedruscos.

Cuando empleamos un objeto se crea una señal de su uso y esa señal es visible mediante microscopía y comparable con otras a simple vista iguales. Puede parecer que el surco realizada por una herramienta manual es igual al causado por una herramienta mecánica, pero no es así. Al aumentar la imagen veremos un surco irregular en el primer caso y regular en el segundo. En las piedras de Ica se ha podido constatar el uso de herramientas mecánicas así como el de lija y ácidos. No obstante, un defensor de la autenticidad de estos grabados podría argüir que la presunta civilización glíptica pudo haber desarrollado maquinaria mecánica. Eso, no obstante, contrasta con los propios humanos representados que aparecen con cuchillos, lanzas, hachas... de piedra. Sin embargo, hay algo aún más comprometedor para la autenticidad de los grabados. Las piedras presentan una capa de oxidación que se va produciendo con el tiempo. Los grabados no están debajo de esa capa sino que la cortan. Es decir, que son relativamente recientes. Dado que varias de ellas representan dinosaurios y otros saurios extintos hace 65 o más millones de años, la falsificación salta a la vista.

Para intentar obviar este problema, alguno de sus defensores se escudan en que no se realizaron hace 65 o más millones de años sino que los saurios pudieron sobrevivir hasta fechas más recientes que es cuando serían observados por los hombres glípticos y grabados en piedra. No obstante no hay ningún resto de tales animales más modernos que los de Mongolia y Montana y ambos datan de esos 65 millones de años.

Aún más, el surco de un grabado está tan sujeto a erosión como cualquier otra cosa. No podemos determinar la fecha exacta de un grabado pero sí si es reciente o antiguo porque en el primer caso la arista es viva mientras que en el segundo estará deteriorada. En las piedras de Ica se ha podido demostrar que estamos ante el primer caso, el de un grabado reciente.

Sin embargo, debemos ser justos ¿hay alguna razón para sostener la autenticidad de los pedruscos? Sus defensores aducen que hay piedras encontradas en tumbas y que hay demasiadas para que puedan ser todas falsas. No obstante, eso no supone que las piedras con motivos más "extraños" no sean falsas, sólo que algunas -indeterminación- son auténticas. Pongamos un ejemplo, supongamos que yo les enseño un cuadro de estilo leonardesco en el que Jesús hace su entrada triunfal en Jerusalén montando una briosa Vespino. ¿Aceptarían ustedes que ese cuadro en concreto es auténtico porque existe la Gioconda o la Virgen de las Rocas? Pues lo mismo en el caso de Ica. Por otra parte, las imágenes que se representan son, en muchos casos, auténticos disparates como la célebre del indígena que aparece montado en un pterosuario. El hecho de que si una persona se montara en un pterosuario éste no podría volar parece no importarles a sus defensores que, sin hacer caso a los detractores, seguirán convencidos de la importancia de la "biblioteca glíptica". Bueno, su defensa se parece demasiado al derecho al pataleo como para que tenga que ser tomada en consideración.

16/10/2003

Tiempos interesantes

danger.gif"Quiera el Cielo que vivas siempre en tiempos interesantes" reza un proverbio chino. Pese al tópico de la sabiduría oriental me parece que esta vez les engañaron como a chinos porque, no nos confundamos, los tiempos interesantes suelen ser tiempos convulsos, de revoluciones, de grandes cambios y, por tanto, de violencia, sangre y muerte. Más acertados estaban los antiguos romanos, esos tipos tan cultos que hasta hablaban latín sin ser curas, cuando pregonaban como ideal de vida la "aurea mediocritas" (dorada mediocridad -sin el sentido peyorativo que tiene esta palabra en castellano-).

Sin embargo, la Historia parece empeñada en recordarnos aquel dicho según el cual "Los pueblos felices no tienen historia" y que los españoles no tendremos futuro; pero historia para dar y regalar. Vale, admitimos barco como animal acuático y que somos una generación que no ha tenido que ir a morir o matar en nombre de la patria, de Dios o de su pastelera madre por medio mundo, desde Vietnam (algún día les contaré esta curiosa historia) a la Patagonia. Incluso hemos podido prescindir de la castiza costumbre de liquidarnos unos a otros por un quítame allá ese gobierno. Si revisan la historia de esta España nuestra verán que pocas generaciones han tenido ese privilegio de la paz gracias a sucesivos gobiernos empeñados en que España era una gran potencia y que tenía que demostrarlo en guerritas absurdas por todo el universo mundo (no sé a qué político actual me recuerda esto...)

Pero, desde luego, no nos hemos aburrido. La tecnología aplicada a los medios de comunicación y de transporte ha conseguido convertir el mundo en el proverbial moquero. Lo que sucede en Afganistán o en Irak no nos resulta ajeno. Además cada vez está más diluida la diferencia entre "nosotros" y "ellos". Después de tanta guerra y tanta sangre hemos aprendido que el dolor de un niño israelí no es distinto al de un niño palestino (bueno, alguno aún no se ha enterado de esta sencilla verdad, pero tiempo al tiempo). No hemos visto ninguna gran guerra al estilo de la I o la II Guerras Mundiales (son demasiado caras para que nadie se las pueda permitir ya) pero sí el fin de una guerra sin batallas con la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS, el capitalismo triunfante (con todos los mecanismos correctores que se quieran) como única forma de economía viable, la expansión de la democracia y de los derechos humanos (aunque con dolorosas excepciones), los pasos para que Europa sea algo más que un club de mercaderes... y, por supuesto, la transición de la España unidaddedestinoenlouniversal a una España democrática con todos los defectos que se quieran, pero, por encima de ellos, con extraordinarias virtudes.

Así, ¿estamos contemplando el fin de la historia? Pues me siento tentado a responder aquello de que "Los muertos que vos matáis gozan de buena salud" porque las amenazas están ahí para el que quiera verlas y no imite a los avestruces, desigualdad creciente entre primer y tercer mundo, aumento del terrorismo, integrismo religioso creciente (y no sólo musulmán como puede comprobar cualquiere que compare a Juan XXIII con Juan Pablo II), rebrotes de partidos xenófobos y cuasifascistas, tendencias nacionalistas... son capaces de moderar el optimismo del más pintado. En fin, parece que el cielo hizo más caso a los chinos que a D. Juan Tenorio y los tiempos que nos aguardan (o nos acechan) prometen ser tiempos interesantes, tanto, al menos, como los pasados lo que, bien mirado, no deja de ser un chiste con muy poca gracia.
16/10/2003 20:02 Enlace permanente. Tema: Historia

17/10/2003

La importancia de llamarse Pío

miliciano.jpgNo sé si sabrán que en el S XX todavía se publicaban en España listas de autores literarios clasificados por su moralidad y que, por cierto, son una maravillosa guía literaria inversa. Basta con apuntar qué autores eran tachados de inmorales para saber quienes eran buenos escritores y a la inversa. Entre los blancos de la ira clerical (sus autores eran siempre religiosos) aparecen ¿como no? el "perverso" Pérez Galdós, el "hereje" Unamuno... mientras por el otro lado aparece el "excelso" Zane Grey y una panda de novelistas rusos (supongo que serían rusos blancos) a los que conoce hoy ni su señora madre.

Esto es una buena muestra de hasta qué punto llegó la gilipollez eclesiástica en su intento de que todo español fuera católico y romano. Ínfulas que proporcionan un sin fin de anécdotas ridículas como un libro de cocina con licencia eclesiástica (¿sería por los huevos?) o el ver jesuitas hasta donde no los había. Siempre me ha hecho gracia el chiste (no me costa que sucediera realmente) de la locutora de radio que tenía que presentar una zarzuela cuyo libreto había sido escrito por los hermanos S. J. (Serafín y Joaquín) Álvarez-Quintero y que lo anunció como obra del venerable hermano Álvarez-Quintero de la Compañía de Jesús, ganándose el despido ipso facto por el "pequeño" desliz.

Volvamos a los escritores inmorales. En ese ambiente tan "respetuoso" con los demás, no es de extrañar que la "bicha" fuera Baroja cuyas novelas descarnadas eran demasiado fuertes para la pacatería de los censores de la moralidad ajena. Claro que como Baroja se llamaba Pío les puso fácil el tontorrón juego de palabras y en alguna de estas guías aparece como Impío Baroja. Hilarante. A lo que íbamos. Hoy ese mismo cúmulo de invectivas (aunque desde la trinchera opuesta) se dirige a otro Pío, Pío Moa autor al que difícilmente le van a perdonar dos grandes "pecados", el haber escrito una obra histórica con éxito popular ("Mitos de la Guerra Civil") y el haber denunciado el sesgo ideológico pro-izquierdista de otros historiadores que abordaron antes que él el incomprensiblemente espinoso tema de la Guerra Civil española (la de 1936-1939, claro, las Guerras Carlistas no parece, por contra, que sean tabú).

Vamos por partes. El Sr. Moa ha escrito un libro de éxito que no por eso deja de ser un libro de historia, con sus citas documentales, referencias a otros historiadores... y que, por tanto, debe ser objeto de crítica histórica como el propio Sr. Moa no se cansa de solicitar algo que los historiadores criticados por él no se dignan realizar. Descalificaciones muchas, como historiador derechista, antiguo terrorista... pero eso es una clara argumentación ad hominem que se descalifica por sí misma. El único historiador que ha hecho lo debido, el profesor Moradiellos, sí entró en debate con el Sr. Moa contraponiendo documentos a documentos, fuentes a fuentes y, en mi opinión, no salió demasiado bien parado del asunto.

¿Quiere eso decir que el Sr. Moa haya escrito un magnífico libro de Historia? No. Por de pronto y frente a sus panegiristas (que también los tiene) que aseguran que su obra es muy original y aporta nuevos puntos de vista, yo debo confesar que su obra me parece deudora en extremo de la de historiadores anteriores como los hermanos Salas Larrazábal. Pocos de los documentos que aporta no habían sido ya citados en obras anteriores y sólo dos de los descubiertos por él me parecen realmente importantes (el del mitin de Azaña y el de la reunión previa a la Revolución de 1934). Poco bagaje me parece éste para una obra tan extensa.

No caigamos tampoco, por una reacción pendular, en el extremo contrario porque me parece igualmente injusto. Los "Mitos de la Guerra Civil" no me parece una obra desdeñable o sobre la que pueda pasarse con una descalificación genérica basada en la presunta ideología del autor que ni la conozco ni me importa. Si las aportaciones originales del Sr. Moa no son considerables, sí ha conseguido organizar en un todo bastante coherente las investigaciones de historiadores anteriores a él y en eso radica su importancia. Vamos a ver si consigo explicar lo que quiero decir. No es ningún descubrimiento que bajo la dictadura franquista había cosas que no podían ser publicadas en España. Esto ocasionó un sesgo favorable al bando vencedor en la historiografía de la época. Al instaurarse la democracia se consideró que esa historiografía era la del franquismo y que, como tal, era parcial e inútil. Esto en muchos casos es cierto, pero en otros no lo es y el rescatar esa Historia era necesario porque, independientemente de a qué bando estuviera vinculado el historiador, eso no niega que una afirmación bien documentada tenga validez. El Sr. Moa rescata mucho de lo que él considera válido de esa historiografía y lo presenta al lector que hará bien en leer los "Mitos de la Guerra Civil" y, después, comparar sus conclusiones con las de otros historiadores como Thomas. Entonces podrá empezar a considerar hasta que punto la historiografía sobre la Guerra Civil está sesgada y, a partir de ahí, podrá comenzar su labor crítica. En realidad, la gran obra de síntexis de la Guerra Civil aún está, en mi opinión, por escribir.

La crítica al Sr. Moa hubiera sido un magnífico arranque para esa síntexis necesaria, pero ha sido una ocasión dilapidada en la que han primado los intereses políticos sobre los históricos. Tal vez aún sea demasiado pronto, tal vez la mención a la Guerra Civil aún abra demasiadas heridas para que la objetividad sea posible o, tal vez, sea más fácil perderse en juegos literarios del tipo de Impío Moa antes que realizar una crítica histórica como debe ser hecha.
17/10/2003 19:38 Enlace permanente. Tema: Historia

18/10/2003

Escepticismo en la red

lupa.jpgNo sé quién dijo que un héroe puede ser tanto el vencedor como el vencido, que el que nunca lo será es aquel que abandona el combate. Esto también es válido para otro tipo de combates no bélicos, las disputas intelectuales como la existente entre esoteristas y escépticos.

Por eso, cuando todo está en contra (tradición, medios de comunicación...) reconforta encontrar direcciones en las que alguien continúa el "combate" porque debe seguir, aunque no haya la menor esperanza de victoria por la desigualdad de fuerzas en uno y otro bando. Por ello, me ha supuesto un doble placer el encontrar la web Expediente escéptico. Doble placer, primero por el mero hecho de que exista y segundo porque entre esta interesante recopilación de artículos he podido reencontrarme con textos creados por el venezolano Dr. Javier Garrido y que creía perdidos después del cierre de su web, la mítica Paraciencias al día. Aunque todos los artículos de esta web tengan un nivel muy alto, me permito recomendarles especialmente el dedicado a la Combustión Humana Espontánea que pueden leer en la sección de Medicina y ya dentro de nuestro campo, en la sección de Arqueología y Antropología, los artículos dedicados a los Dogons y al "misterio" de Sirio que tanta sorpresa causan a autores como von Däniken y que pronto reaparecerán en España por obra y gracia de J. J. Benítez y su "Planeta encantado".

Espero que su lectura les satisfaga tanto como a mí y ojalá que Expediente escéptico tenga una trayectoria futura que haga honor a lo mucho y bueno que ya presentan.
18/10/2003 12:16 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

20/10/2003

Estoy de los dogones hasta los...

dogon.jpgNuestro inefable J. J. Benítez se dio un paseíto hasta África para hablar de las leyendas del pueblo Dogón. Ya saben, ese pueblo africano que conocía que Sirio es una estrella doble desde hace tropocientosmil años cuando la ciencia occidental ignoró tal hecho hasta hace cuatro días lo que demostraría que los Dogón adquieron elevados conocimientos astronómicos de los sempiternos visitantes extraterrestres... Como en él es habitual, el periodista navarro no añadió nada nuevo a las ya clásicas obras de Temple y de von Däniken.

En fin, esta vez me va a resultar fácil la crítica porque ya está hecha de forma impecable en esta dirección y en los enlaces que podrán encontrar en el artículo del doctor Garrido. Sólo añadiré un par de citas de un artículo de Julio Arrieta que, por desgracia, no está disponible en la red sobre los "inmensos" conocimientos astronómicos de los Dogón: "El Sol es una vasija cocida al blanco permanentemente." "La Luna es de la misma naturaleza que el Sol, sólo que está a medio cocer." "Las estrellas procedían de bolitas de tierra lanzadas al espacio por el dios Amma, único dios." (Arrieta, Julio. Dogon, un misterio inexistente. El Escéptico nº 8. Primavera 2000. Pág. 54-58)

Creo que el tema no precisa de más comentarios por mi parte, salvo constatar que, de momento, el Sr. Benítez ha encontrado conocimientos "extraordinarios" en Perú (piedras de Ica), Chile (Isla de Pascua o Rapa-Nui) y entre los Dogón de Malí. ¿Es mera casualidad que todos esos pueblos sean ajenos a la tradición occidental? Porque parece que es muy "misterioso" que los pobladores de Rapa Nui erigieran los moais, pero es perfectamente normal que los atenienses construyeran el Partenón o los romanos el Panteón de Agripa o el Coliseo. ¿No hay aquí una clara muestra de etnocentrismo?

22/10/2003

Miré los muros...

Desolacion.jpgSupongo que no necesitan más que esa breve referencia para recordar el resto del conocido soneto de Francisco de Quevedo y Villegas, pero por si acaso aquí tienen el resto. No es el mejor poema de Quevedo (dónde esté aquel "Cerrar podrá mis ojos..." que se quiten todos los demás, incluso los demás de cualquier otro autor en castellano), pero siempre se cita como ilustración literaria de la decadencia española. Y es que D. Francisco, como buen cortesano, era un perfecto hipócrita que lo mismo podía escribir un poema a una pieza de caza abatida por Su Majestad (y hacer aparecer al rey como a un héroe, como si en vez de sacudirle un tiro a un pobre bicho hubiera peleado a brazo partido con el oso de Favila) que podía decir que "Filipo es grande a manera de hoyo". Como otras ocurrencias barrocas necesita explicación. Los hoyos se hacen más grandes cuanta más tierra les quitan y Felipe sólo podía considerarse grande de esa manera porque España había empezado a perder su Imperio.

Pecadillos que resultan perdonables por su inmensa calidad literaria unida a un extraordinario sentido del humor (y no sólo escatológico). No sé si es cierta la anécdota (si no lo es, merece serlo) de una competición de ingenio en verso en la que el contrincante daba un pie de dos versos a los que debía contestarse con otros dos en rima consonante. Si D. Francisco tenía muy mala uva, su rival no debía de quedarse atrás porque empleó una de las pocas palabras castellanas que no tiene rima consonante, polvo. Se arrodilló ante D. Francisco y le dijo: "Tu humilde servidor/postrado en el polvo..." a lo que D. Francisco respondió: "...De tus faltas, pecador,/ego te absolvo."

Como ya está bien de disgresiones volvamos al principio, a la decadencia, a la casa en la que no había nada en que posar los ojos que no fuera imagen de la muerte, estancia que es símbolo de lo que queramos ya que como D. Francisco sabía muy bien (uno de los títulos de sus obras filosóficas es "La cuna y la sepultura"), todo lo que nace debe de morir. Quevedo miró los muros de la patria; pero lo mismo podríamos decir de cualquier cosa como el escepticismo entendido como corriente organizada que, al menos en su versión española, está a punto de fallecer.

En uno de los experimentos de Susan Blackmore sobre PES (experimentos que, dicho sea de paso, llevaron a su autora desde la creencia en los poderes de la mente al escepticismo) clasificó a los grupos en función de su creencia previa o su falta de ella en "ovejas" y "cabras". Nadie debe ver en ello una intención ofensiva. Si algún creyente siente que es una forma disimulada de llamarle borrego que considere que, con la misma argumentación, yo debería estar de mascota del Vasconia, equipo que, por si no lo saben, tiene como animal totémico a un hermoso cabrón. No, la intención de Blackmore (ahora que lo pienso no sé si tal denominación es original suya o la había empleado alguien con anterioridad) era puramente descriptiva. Las personas propensas a la creencia tienden a ser más pacíficas, más gregarias ya que la misma creencia forma lazos de unión entre los que la comparten, mientras que los incrédulos tendemos a ser más levantiscos y más individualistas. En ese sentido, las referencias a los animales citados no puede ser más adecuada.

Es lógico pensar que el asociacionismo tiene mayor facilidad para funcionar si las decisiones se toman de forma más o menos rápida que si cualquier punto da a lugar a interminables debates que hace que los bizantinos parezcan unos aprendices de retórica poco aventajados. Si los participantes en el Concilio de Constantinopla (de ahí viene lo de "discusiones bizantinas") discutían sobre el sexo de los ángeles mientras tenían el enemigo ad portas, hoy podríamos decir que se debate de lo bueno o malo que es el sistema operativo del pingüinito frente al de las ventanitas mientras el señor Benítez habla de moais que levitan, piedras con dinosaurios grabados, los inmensos conocimientos astronómicos de un pueblo que cree que el sol es una vasija calentada... sin que nadie alce la voz para decir que eso no es así.

Claro que si hablaran temo que fuera para criticar no los contenidos del programa sino la mera existencia del mismo en una televisión pública (como si las funciones de las televisiones públicas fueran diferentes a las de las televisiones privadas)... así que hacen bien en recordar aquello de "Si lo que dices no mejora el silencio, ¡cállate!" Claro que tanto silencio recuerda la paz de los cementerios. Tal vez si el Sr. Benítez en vez de hablar de antropología, de arqueología... mencionara máquinas de movimiento perpetuo o agua magnetizada la reacción fuera rápida (entiéndase este adjetivo en sentido escéptico organizado que sólo admite la comparación con el sentido geológico del mismo). Así tal vez haya finalmente una reacción cuando el programa del Sr. Benítez haya dejado de emitirse.

Creo que era en la película de "Zorba el griego" donde uno de los personajes exclamaba: "Si hemos de fracasar que sea, al menos, un fracaso grandioso." No sé si el escepticismo organizado en España ha sido un fracaso grandioso; pero, sin duda, sí ha sido un grandioso fracaso.
22/10/2003 18:40 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

23/10/2003

Mis fantasmas favoritos

obsesion.jpgUn reciente debate en el blog Malos Pensamientos sobre la obra histórica de Pío Moa ha tenido el efecto de volverme a enfrentar a mis propios fantasmas, a esas obsesiones que no sé demasiado bien porqué siempre están ahí, a veces calladas y a veces gritándome al oído para que recuerde que, en realidad, nunca se fueron.

Varios de esos fantasmas ya han desfilado ante ustedes mientras que otros, por ser ajenos a la temática de este blog, no aparecerán en este peculiar exorcismo que es escribir una bitácora aunque me quede con las ganas de contestar a esas "feministas" a las que vi ayer en televisión protestando porque la figura de la mujer en el Cómic es siempre (según ellas) o de alguien débil o de un mero objeto sexual. No me pregunten cuántos cómics habían visto para llegar a esa estúpida conclusión que más parece una oclusión intestinal; pero sospecho que los de la Patrulla X no figuraban entre ellos. ¿Verdad, Tormenta?

En realidad todo ello, tanto estas pseudofeministas, como Pío Moa, como el "Planeta encantado" de Juan José Benítez... puede reducirse a un único fantasma, el padre de todos mis espectros y que no es otro que el ejercicio de la crítica. Criticar ¿por qué, para qué, cómo, cuándo? En mi caso, la crítica es algo que debo hacer porque sin crítica no hay Historia ya que el segundo paso del método histórico (y en mi opinión el más complejo) es la crítica de las fuentes. Ya que estamos hablando también del Sr. Moa vamos con un ejemplo tomado de la Guerra Civil. Supongamos que me encuentro con las declaraciones de un vecino de la villa foral de Guernica en la que éste asegura que la destrucción no fue causada por un bombardeo de la Legión Cóndor sino por la política de "tierra quemada" de los republicanos (y, por si lo dudan, estas declaraciones existen realmente). Si la historiografía fuera un mero buscar fuentes y publicarlas tal cual, nos encontraríamos con dos tesis contrapuestas, Guernica fue destruida por la aviación alemana (obviemos el tema de si los nacionales sabían o no que el bombardeo iba a tener lugar) y Guernica fue destruida por el propio ejército republicano. Sin embargo, la Historia no es un mero publicar fuentes sino que éstas se someten a crítica para saber cuál es fiable, cuál no y cuál ni Pinto ni Valdemoro. Ambas versiones pueden ser interesadas por un tema de propaganda de guerra (de hechos ambos bandos practicaron tanto la tergiversación informativa como el bombardeo de poblaciones civiles y la política de "tierra quemada") pero ¿cuál lo es? Si el historiador no es digno de ese nombre optará por la versión que más se adapte a sus creencias personales; pero la crítica histórica no es eso porque debe ser objetiva. ¿Cómo resolver el embrollo? Sencillamente, hay fotografías de la villa foral después de la destrucción en la que se aprecian los embudos causados por un bombardeo aéreo, ese bombardeo que una de la fuentes niega que hubiera existido y que, por tanto, se demuestra como fuente no fiable.

Por supuesto les he puesto un ejemplo extremo y de fácil resolución ya que, aunque no existieran esas fotografías, sí tenemos las declaraciones del comandante de la Legión Cóndor reconociendo que la destrucción de Guernica fue cosa suya lo que confirma de forma independiente la fuente de otros vecinos de la villa que decían eso mismo. Por desgracia otros casos no son tan sencillos y, en ocasiones, la divergencia de fuentes plantea un problema irresoluble que sólo puede paliarse mencionando una y otra sin poder tomar partido por ninguna.

Si no todas las fuentes son válidas ¿deben ser mencionadas incluso si no lo son? En pocas obras de Historia que traten del bombardeo de Guernica encontrarán mención a los vecinos que culparon de la destrucción al ejército republicano. ¿Supone eso que no son objetivas? No. No hay ninguna obligación de incluir fuentes que son evidentemente erróneas lo que sólo contribuiría a aumentar la extensión del discurso histórico y la posibilidad de confusión en los lectores. Esto, por supuesto, nos lleva al "Planeta encantado" del Sr. Benítez como una muestra más del pensamiento esoterista.

Sabido es ya el gusto de los escritores esoteristas por denunciar la conspiración de silencio de la ciencia oficial, la historia oficial, los oficiales del ejército oficial y hasta del enano mudito de la Blancanieves no oficial de Walt Disney. Seguro que la madrasta vestida de negro era, en realidad, un MIB que no le dejaba hablar para que no contara que habían encontrado un OVNI enterrado en la mina ésa. La razón de ese silencio es, sencillamente, la misma por la que no se menciona a los vecinos de Guernica que quisieron ser más papistas que el Papa (ya se sabe que el miedo siempre ha sido un poderoso acicate para la mentira) y que no es otro que las fuentes erróneas no se mencionan habitualmente. Por eso en los buenos libros sobre Rapa Nui no verán referencias a moais que levitan, ni en los libros de Paleontología a los hombres que montaban Pterosaurios porque la Historia no tiene el cometido de exponer todas las fuentes sino de explicar el pasado. Su finalidad (la de la Historia) no es mostrar lo que algunos creen que pasó sino lo que realmente pasó, que causas y que consecuencias tuvieron los hechos.

Por tanto ¿es asumible el silencio de muchos historiadores ante la obra de Pío Moa, ante la obra del Sr. Benítez... (y que nadie quiera ver en ello una equiparación entre ambos porque eso sería absurdo)? No, no lo es. Estamos hablando de dos cosas completamente distintas. Una es la no necesidad de inclusión en obras historiográficas de fuentes probadamente erróneas. Otra, bien distinta, es que cuando alguien basándose en esas fuentes erróneas hace pública sus teorías, el no darse por aludidos sea una opción válida. ¿Para qué sirve la Historia? Si, como hemos visto, el método histórico busca la objetividad es para dar una explicación veraz del pasado. Del conocimiento del pasado se derivan consecuencias como la posibilidad de no repetir los errores de antaño, la comprensión por parte de la sociedad de porqué es como es y no de otra manera... El permitir con el silencio que se propaguen teorías erróneas es negar esos factores positivos. Callar en esos casos se me antoja contrario a la Ética por muy comprensible que sea el limitarse a sonreír ante la idea de un cacho piedro en plena levitación.

Si la crítica no sólo es válida sino un factor positivo por cuanto supone la corrección de errores ¿cualquier crítica vale? No. Por de pronto, la crítica no debe olvidar nunca el derecho a que cualquier persona manifieste cualquier teoría aunque sea manifiestamente errónea. Una crítica que pretenda que esas personas cierren su boca (o no escriban o no hagan programas de televisión, radio...) es inasumible. Tampoco lo es una crítica en la que se recurra a argumentaciones ad hominem. Si el propósito de la crítica es corregir un error haríamos mal en cometer errores como responder al hombre en vez de a lo que dice. Por la misma razón, una crítica genérica en la que no se entre en señalar los errores cometidos y argumentar porqué son tales tampoco es una crítica válida. Será un ejercicio de humor, de buen manejo mediático... pero no será una crítica como Dios manda, si me permiten la expresión.

Al final, el Sr. Moa, el Sr. Benítez, Guernica, el método histórico... son partes de un todo, la compleja búsqueda de la verdad y los escollos que aparecen en ese camino en el que la crítica es una herramienta indispensable para separar el grano de las pajas mentales. O tal vez sólo sean mis propios, personales e intransferibles fantasmas.
23/10/2003 13:48 Enlace permanente. Tema: Escepticismo

El largo viaje

TBO.jpgPara los "popes", el cómic sigue siendo el hermano pobre de las Artes. Recuerdo que mi libro de esta materia de C.O.U conseguía despachar la historia del cómic es apenas diez páginas sobre unas setecientas en total. En la universidad, de cuyo nombre no quiero acordarme pero que es ésa que tiene como modesto lema: "La Sabiduría edificó una casa para sí misma" (a lo que los estudiantes añadíamos que debían de haberla desahuciado hacía siglos), superaron la marca y no mencionaron ni siquiera el tema. Así, no es extraño que haya aún una cierta vergüenza al hablar de tebeos pese a que la valoración peyorativa se haya modificado sensiblemente desde la década de los 60.

En realidad el cómic tiene unos antecedentes de lo más prestigioso. Veamos. ¿Qué es un cómic? Básicamente es una serie de ilustraciones que desarrollan un argumento que da unidad al conjunto (como toda definición ésta adolece de defectos ya que, por ejemplo, hay cómics sin argumento). ¿Qué es la Columna Trajana? Caramba, ¡qué coincidencia! Por descontado, entre los relieves de ésta y Mortadelo y Filemón (por ejemplo) hay un largo camino que intentaremos explicar.

El contar historias mediante imágenes no obedecía a un mero interés artístico. En una época en la que el analfabetismo estaba muy extendido, las imágenes eran comprendidas por todos y, como tal, suponían un poderoso instrumento de propaganda. Desde los relieves mesopotámicos a la Columna Trajana pasando por el friso del Partenón y el Ara Pacis de Augusto vemos reflejada la idea que cada sociedad tenía de sí misma y que, en gran medida corresponde al "Arma virumque cano" de Virgilio. Victorias militares, cacerías de leones o actos religiosos eran objeto de representación artística de forma que todo el mundo tuviera conocimiento de esas "hazañas", a mayor gloria del pueblo que las erigiera.

La caída del mundo antiguo no sólo no supuso su fin sino que, por el contrario, aumentó ese empleo de las imágenes. Se ha dicho (y con razón) que las esculturas y pinturas de la iglesias románicas son un auténtico catecismo visual aunque el significado de algunas representaciones se nos escapan hoy en día por emplear símbolos que entonces eran comunes; pero que actualmente son crípticos para deleite de los esoteristas y "cabreo" de los demás. No me negarán que, por ejemplo, el que un pelícano represente el sacrificio eucarístico no tiene su aquél y éste es un caso del que, afortunadamente, conocemos su significado exacto por aparecer así en los Bestiarios medievales (si se preguntan la razón, en la Edad Media se creía que el pelícano se arrancaba trozos de carne con su correspondiente sangre con los que alimentaba a los pelicanitos. Sabiendo esto, el símbolo cobra sentido).

Incluso en los ambientes más letrados, la imagen aparece por doquier. Son conocidísmos los Comentarios al Apocalipsis por Beato de Liébana, más que por el interés de los Comentarios en sí, por la extraordinaria belleza de las miniaturas con la que se ilustraron en muchas ocasiones. Los monjes y monjas (como diría Ibarretxe) ya emplearon procedimientos como la división de una ilustración en franjas horizontales para dividir acciones diferentes (tampoco lo inventaron ellos puesto que los egipcios ya usaron este recurso) que han pervivido hasta hoy. Si en Occidente el mundo de la imagen va bien (como diría Aznar), no sucedía los mismo en Oriente. Las comunidades de religión judía tenían vedada la representación de imágenes por cuestiones religiosas (posiblemente para diferenciarse de los ídolos de las religiones vecinas) por obra y gracia del segundo mandamiento (que la iglesia cristiana tuvo buen cuidado en eliminar para favorecer su propaganda por el mundo grecolatino). Esta prohibición pasó al mundo musulmán aunque en algunos países se la pasaron por el forro del turbante y así las bellísimas miniaturas persas continuaron existiendo para deleite del mundo entero. En el Imperio Bizantino estalló la Querella Iconoclasta, la pugna entre partidarios y detractores de la figuración que pronto tomó dimensiones políticas y que concluyó con la destrucción de muchos iconos de la época en una de las mayores pérdidas que el Arte haya sufrido nunca.

Volvamos a Occidente. La invención de la imprenta de tipos móviles y el uso del papel supuso que los libros dejaron de ser el "lujo asiático" de épocas pasadas aunque siguieron siendo patrimonio de una minoría. No obstante, la alfabetización ya no era el sinsentido de la Alta Edad Media cuando prácticamente no había nada que leer hasta el punto que había monasterios que se enorgullecían de poseer doscientos libros. No obstante, la imagen no es sustituida por la letra impresa sino que se integra en el libro siguiendo la tradición de las ilustraciones. Es más, el uso de la imprenta para reproducir grabados (entre ellos los famosísimos de Durero) permite que la imágenes se multipliquen y no sólo en los libros. Los retablos góticos, renacentistas, barrocos ponen imágenes a los textos bíblicos y a la hagiografía de la época y la naciente burguesía desea retratos que permitan legar su imagen a la posteridad.

Sin embargo, no sería en estos ambientes "cultos" en donde aparecen los protocómics sino en medios populares. Creemos que son una derivación de las carticellas que se documentan en Italia en 1227. Las carticellas son series de dibujos que se empleaban en la educación de los niños (medio que copiaron los frailes franciscanos en la evangelización de México) y de las que parece que derivaron tanto los naipes y el tarot como los cómics pasando éstos por el paso intermedio de los pliegos de ciego. Como éstos han desaparecido hace mucho, les aclaro que había ciegos que, a cambio de unas monedas, iban de pueblo en pueblo con unos carteles con dibujos que narraban historias habitualmente truculentas y que iba mostrando al público mientras acompañaba las imágenes con los "romances de ciego", la versificación de los mismos hechos.

El paso siguiente, claro, era la integración de la narración en el propio dibujo y, curiosamente, este sencillo paso es el que más tardó en darse. Pese a la existencia previa de revistas ilustradas, el que se considera el primer cómic no apareció hasta finales del S XIX (concretamente el 9 de abril de 1893) cuando Outcault crea Yellow Kid para el periódico World. El éxito fue tan grande que pronto surgen imitaciones como Buster Brown en el New York Herald. En 1897 Dirks crea Kantzenjammer Kids e introduce una innovación fundamental, el uso de los "bocadillos" (esas nubes que surgen de la boca de los personajes y en las que se inserta el texto) que facilitó el incluir mayor diálogo sin confundir al lector.

No obstante estos pioneros, el primer gran creador del nuevo arte porque fue el primero que supo buscar recursos visuales como los juegos de planos, de puntos de vista... en aras de una narración desbordante de fantasía, fue McCay con su Little Nemo. En 1934 Alex Raymond creó Flash Gordon, un auténtico prodigio de inventiva, de fantasía para soñar un mundo inexistente, a veces reconocible y a veces extraño. Además, el esquema de protagonista heroico, fiel acompañante masculino (el doctor Zarkof) y novia guapa (Dale Arden) tendría mucho éxito como lo demostraría Víctor Mora asumiendo ese mismo esquema aunque con el añadido de un cuarto personaje que es el complemento cómico de la trinidad de Raymond (por si no se han dado cuenta, tanto El Capitán Trueno, como el Jabato y El Corsario de Hierro responden a este esquema aunque en este último -si me permiten la pequeña herejía, el mejor de los cómics creado por Mora- el personaje femenino tenga menor presencia en la acción).

En 1938 aparece Supermán que inicia un nuevo filón, las aventuras de personajes dotados de grandes poderes, los superhéroes, que alcanzarían su época dorada en la editorial Marvel con el trabajo de Lee y Kirby. Por el contrario, un género muy prometedor, el de terror, fue víctima del código de censura (censura voluntaria en teoría ya que las editoriales no tenían obligación legal de someterse al comité; pero sin cuyo sello de aprobación los distribuidores se negaban a difundir las publicaciones). Pueden imaginarse lo apasionante que resulta un cómic de terror en el que no pudieran aparecer zombies, hombres-lobo, vampiros... y en el que no podían mostrarse explicitamente asesinatos, mutilaciones... y en el que los asesinos tenían que recibir su correspondiente castigo. Puuuuffff. Lógicamente desaparecieron hasta que el código se fue a tomar por... afortunadamente.

En Europa también tomamos nota del éxito y aparecen cómics tan populares como los americanos hasta el punto de que tebeo es el nombre de la publicación española TBO a la que siguieron Pulgarcito, Zipi y Zape, Mortadelo... dentro del campo del cómic supuestamente infantil aunque a veces el supuesto infante lleve barba. En terrenos menos "infantiles" (si aún creen que Mortadelo y Filemón son sólo para niños les aconsejo que vayan echando un vistazo a los últimos trabajos de Francisco Ibáñez como "El nuevo cate" y ya me dirán. Sospecho que los obispos españoles no lo han leído porque si no el anatema sit! no se lo quita ni dios) aparecen Roberto Alcázar y Pedrín o el fascio redentor hecho tebeo y ya con más calidad tanto de dibujo como de guiones (el guionista de Roberto Alcázar debía pensar menos que el encargado de diálogos de una película porno) El Guerrero del Antifaz creado por Gago en 1944 y a partir de 1956 El Capitán Trueno (el primer español que se ligó a una sueca según el dicho popular aunque fuera islandesa).

En Bélgica aparece el insufrible Tintin (lo siento, su éxito me resulta incomprensible) y en Francia Goscinny y Uderzo crean a Astérix, héroe del chovinismo galo y responsable junto con Obélix de la difusión de los "celtas megaliteros" que no hay forma de erradicar, aunque ¡qué caray! es muy divertido. En Francia también surgen Lucky Lucke y El Teniente Blueberry, éste último posiblemente el mejor cómic del Far West que jamás se haya dibujado.

A partir de los 60 y de la llamada contracultura, el cómic adquiere prestigio como una forma de expresión artística más. Por supuesto, como en cualquier otro arte, hay bodrios memorables junto a obras maestras y los primeros abundan más que las segundas. El hecho de que sea un arte fundamentalmente comercial puede tener algo (mucho) que ver con ello; pero también la dificultad añadida de tener que conciliar guión, expresión plástica y claridad narrativa está en la base de esa realidad. Todos los aficionados sabemos de muy buenos dibujantes que quieren hacerlo tan bonito que no se entiende una m... de lo que dibujan (si están pensando en B. S., yo también lo hago). También hay casos de esteticistas patológicos que hacen unas ilustraciones maravillosas, pero cuyos guiones son tan lineales como el mecanismo de un chupete. Guiones extraordinarios echados a perder por un dibujante (o un entintador) particularmente inepto también abundan. Cuando, no obstante, hay un guión extraordinario y un dibujante genial que, además, sabe cómo se narra una historia gráfica el resultado es maravilloso. Además, ¡qué demonios! no podemos permitirnos el tener un Velázquez en casa; pero sí la Saga de Fénix Oscura ;-)

24/10/2003

Una noche el río pasó

republicano.jpgEn un comentario me dice MP lo siguiente: "En referencia a lo que dices de lo que ocurrió en Guernica, ahora también tenemos el ejemplo de la Batalla del Ebro (o de Gandesa) tratada en dos libros de reciente publicación. Hasta ahora se había dicho que Franco tenía la estrategia de un comandante de batallón. Y yo me lo creía, claro. El general de brigada Miguel Alonso Baquer en su libro "El Ebro: la batalla decisiva de los cien días" lo considera un maestro de la aproximación indirecta que plantea la guerra en campañas huyendo de cualquier batalla decisiva. Mientras, Reverte en el otro libro "La batalla del Ebro" lo presenta como un salvaje entusiasmado por la perspectiva de barrer a lo mejor del Ejército Republicano. Pero me queda la duda: ¿era Franco un entusiasta de la acción directa, de no rechazar una buena batalla de aniquilación como la del Ebro, como parece presentárnoslo Reverte?"

Dado que la contestación va a ser un poco larga la traigo aquí en vez de añadir otro comentario. El caso, MP, es que no es exactamente igual la discrepancia entre la Batalla del Ebro y la doble versión de la destrucción de Guernica. Lo que se discutía en Guernica es qué pasó (¿Hubo un bombardeo de la Legión Cóndor? ¿Fue destruida la villa foral por el propio ejército republicano? ¿Ambas cosas?) mientras que el caso de la Batalla del Ebro es una discrepancia sobre las interpretaciones de lo que pasó, ya que el curso de la Batalla en sí está muy bien documentado y no hay discusiones más que sobre asuntos puntuales; pero como no quiero que puedan pensar que estoy "echando balones fuera" vamos con el tema.

Antes que nada, el juzgar la competencia o incompetencia militar de alguien (Franco, Rojo, Modesto, Yagüe...) no es competencia de los historiadores sino de los militares. A los historiadores les corresponde el estudiar las causas, relacionar los hechos y las consecuencias que éstos tuvieron. El que la Batalla del Ebro (en este caso) pudo haber discurrido de otra manera si Franco o si Modesto hubieran actuado de otra forma y si de esa otra forma hubieran conseguido sus fines (que es en lo que se basa la competencia o incompetencia militar) no es propiamente historia sino una ucronía muy interesante. Por ejemplo, una novela ganadora del Planeta "En el día de hoy..." Rojas planea un escenario curioso, el ejército republicano gana la Batalla del Ebro y con ella la guerra. ¿Qué podría haber pasado entonces? Es un juego literario y ucrónico interesante, pero la Historia es el estudio de lo realmente sucedido, no de lo que pudo haber pasado si...

Acabados los preámbulos vamos con el tema en sí y que cada uno juzgue lo que crea conveniente. El golpe de estado del 18 de julio de 1936 (que comenzó el 17 de julio, como es bien sabido) fracasó. Esta afirmación puede parecer sorprendente; pero los planes de los conjurados no eran desencadenar una guerra de tres años sino hacerse con el poder de forma inmediata. Los planes de Mola para el caso de que Madrid no se sumara al golpe contra la República era un rápido avance militar sobre la capital desde las capitanías con las que él creía que podría contar y falló entrepitosamente en sus previsiones.

El mapa de la situación española el 18 de julio es una pesadilla para el bando nacional desde el punto de vista militar. Sus fuerzas más importantes (el ejército de Marruecos) estaban al otro lado del Estrecho de Gibraltar y la República controlaba la Marina y el Ejército del Aire. También contaba la República con mayor número de soldados, con la mayoría de las fábricas de armas, la mayor parte de la población civil, los fondos del Banco de España y las regiones más ricas tanto en industria como en agricultura y minería. Todo ello demuestra el fracaso del golpe de estado como hace costar el socialista Prieto en un célebre discurso pronunciado en agosto del 36.

El cómo se pasó de esa situación militarmente desastrosa a la victoria es uno de los hechos más discutidos de la historiografía de la guerra no por el transcurso en sí sino por los motivos por los que fue así. Franco pasa a la península con el ejército de Marruecos (pese a lo que digan algunos principalmente por vía marítima dada la poca capacidad de carga de los aviones alemanes) sin que la marina republicana hiciera más que un intento por impedirlo cuando el destructor Alcalá Galiano se retira sin entrar en combate con las unidades nacionales que eran un cañonero y un torpedero. Una vez en tierra comienzan un avance para unir las posiciones sublevadas en Andalucía con el núcleo principal que era Castilla y león, Navarra, Aragón y Galicia a través de Extremadura y Castilla-La Mancha. Esas columnas bajo mando de Yagüe, numéricamente poco importantes, encuentran poca oposición excepto en ciudades y pueblos importantes como Badajoz y Talavera de la Reina en los que se libran duros combates. Después de tomar Toledo (decisión personal de Franco ante la opinión de otros generales que preferían un avance rápido hacia Madrid) continúan hacia Madrid en cuyos arrabales se sitúa la línea del frente que no se moverá ya hasta el final de la guerra.

Éste es el primer punto en que basa la supuesta ineptitud militar de Franco. Al decir de algunos historiadores-militares si Franco no hubiera ordenado retrasar el avance con la toma de Toledo para colocarse la medalla propagandista de haber liberado el Alcázar, la guerra podía haber acabado entonces al haber tomado los nacionales Madrid. Sin embargo, eso dista mucho de estar claro porque el ejército republicano de Madrid ya había resistido con éxito los avances de columnas nacionales desde Castilla y León deteniendo la ofensiva en la Sierra del Guadarrama. Las columnas nacionales procedentes de Andalucía eran numéricamente escasas y estaban agotadas después de un avance rapidísmo y de haber librado combates callejeros como los citados de Badajoz y Talavera. Salvo que las tropas republicanas se hubieran rendido sin combatir es muy difícil que hubieran podido tomar Madrid. La defensa de Madrid que duró hasta el final de la guerra, por otra parte, me hace dudar muy seriamente de que se hubieran entregado por haber llegado los nacionales unos días antes.

En el norte, el éjército de Mola conquista con muy poca oposición las provincias vascas de Guipúzcoa y Vizcaya y después Cantabria y Asturias. La razón para esa débil defensa es una de las cosas que aún hoy se discuten. En los diarios de Azaña hay referencias a un informe que emitió el último jefe militar republicano de la zona en la que asegura que era todo un desastre, que los soldados no querían combatir porque sentían más simpatía por los nacionales más que por el gobierno republicano, que la corrupción campaba por doquier, que los mandos no conseguían que la tropa los obedeciera...

Al final de la campaña del Norte la situación objetivamente desastrosa del 18 de julio se había equilibrado. Los territorios dispersos bajo control de los nacionales se habían unido, se habían ampliado, habían conquistado las fábricas de armas vascas, la industria metalúrgica de Asturias y el País Vasco y las zonas mineras de Asturias, León y Palencia además de una gran ciudad como Bilbao y todo eso ante una débil defensa de un ejército republicano superior en efectivos y medios militares. Éstos son los hechos. Las interpretaciones las hay de todos los colores pero voy a mojarme un poco y mi conclusión es que tenía razón Rojo cuando dice que después del golpe el ejército republicano se desintegró por presiones políticas. Se apartó (o eliminó) a mandos intermedios por sus supuestas (o reales) simpatías por los sublevados lo que destrozó tanto la cadena de mando como la disciplina mientras los milicianos hacían lo que les daba la gana sin tener objetivos militares tácticos ni estratégicos.

Una vez que los nacionales habían conseguido su primer objetivo (unificar las zonas dispersas y eliminar la zona republicana en el norte) la guerra se llevó a cabo fundamentalmente en dos frentes, el de Madrid y el de Aragón. Si en el primero pese a batallas como la de Guadalajara no hubo cambios sustanciales, en el segundo, después de batallas cruentas como la lucha por Teruel, el ejército nacional consiguió seguir el curso del Ebro y romper la zona republicana en dos, al norte de la línea nacional gran parte de Cataluña (Barcelona incluida) y al sur la Comunidad Valenciana. En ese momento es cuando se produce la Batalla del Ebro.

La sensación de que la República había perdido la guerra se extendía tanto dentro como fuera de España. La única salida que le quedaba al gobierno republicano era la esperanza de que un cambio político internacional condujera a un apoyo inglés y francés a su causa y, para mantener esa esperanza, necesitaban tiempo. La Batalla del Ebro fue un intento para lograr ese tiempo. Aunque el contrataque tuviera la pretensión final de reunificar los territorios bajo control republicano, Rojo sabía perfectamente que no tenía casi posibilidades de lograr ese objetivo (como señalaron correctamente los asesores soviéticos) pero sí esperaba conducir al ejército nacional a una guerra de posiciones como las de la I Guerra Mundial y así esperar el desenlace de los acontecimientos europeos.

Cogidos por sorpresa, los nacionales vieron como el ejército republicano establecía una sólida cabeza de puente en "su" lado del Ebro; pero no conseguía romper definitivamente sus líneas con lo que después del avance inicial quedaron las líneas estabilizadas. Aquí es donde cometió Franco su supuesto segundo gran error. Sus generales (Yagüe entre ellos) planeaban contraatacar desde Lérida aprovechando que la República había concentrado sus mejores efectivos en la Batalla del Ebro, dejando desguarnecidas o mal protegidas amplias zonas del frente. Franco se opuso y concentró los refuerzos en la propia zona de combate dando lugar a la batalla más cruenta de la Guerra Civil. Sabemos la justificación que dio el propio Franco para esa decisión. Al haber concentrado la República sus mejores tropas en una única zona, si conseguían diezmarlas la guerra estaría acabada en la práctica.

Después de durísimos combates, el ejército republicano tuvo que retroceder a "su" orilla del Ebro. Las cifras de bajas no están claras; pero posiblemente rondaron los 40.000-50.000 hombre en cada uno de los bandos. El posterior avance nacional sobre la Cataluña republicana prácticamente no tuvo resistencia. El ejército republicano después del Ebro no tenía ya capacidad para realizar una defensa numantina ni mucho menos para volver a tomar la iniciativa.

Esto es lo que sucedió (y poca o ninguna discusión cabe sobre ello). Lo que hubiera sucedido si Franco hubiera dejado de lado Toledo o si Franco hubiera atacado desde Lérida en vez de atacar frontalmente las posiciones republicanas en el Ebro serán interesantes cuestiones de estrategia militar, pero para mí con tan poco sentido como plantearse qué hubiera sucedido si el ejército republicano no hubiera sido desmantelado por decisiones políticas después del 18 de julio de forma que Rojo tuvo que crear un nuevo ejército casi desde la nada meses después de iniciada la guerra.
24/10/2003 14:03 Enlace permanente. Tema: Historia

Estrambote a una historia

PUMBY.jpgMe comenta Anónimo en relación con una historia lo siguiente: "Para mí tengo que Zipi y Zape y Mortadelo son bastante posteriores (vamos, que mete usted un salto de bastantes años en su relación); entre medias están tebeos como DDT, Pumby, Jaimito, y, fuera del humor, Diego Valor y El Príncipe Valiente al principio y posteriormente Hazañas Bélicas. ¿Es así, o me bailan los años?"

Además de felicitarme por los lectores que tiene esta bitácora y su habilidad para corregir mis errores y/o omisión (gracias por ello de todo corazón) en realidad pegué dos saltos, omití géneros enteros y me gané la reprimenda de un amigo por no haber citado a la primera revista periódica de cómics que hubo en España y que no es, pese a que siempre creí lo contrario, TBO (1917) sino Dominguín (1915). Entre éstas junto con Pulgarcito (1921) y los cómics de la postguerra hay un primer salto que se cubre con Pocholo (1931) y ya en plena guerra con Chicos (1938). Entre la postguerra junto a la reaparición de Pulgarcito y TBO y los años 60-70 (segundo salto) hay una legión de revistas como Jaimito (1945), DDT (1951), Tiovivo (1955) y Pumby (1955) (el personaje creado por José Sanchis) sólo entre las supuestamente infantiles y masculinas (y aunque originariamente DDT estuviera dedicada a un público más adulto). En el género de aventuras aparecen El Coyote (1947) y El Campeón (1948).

También aparecen revistas dirigidas al público infantil femenino como Mis Chicas (1941), Azucena (1946), Florita (1949), Mariló (1950), Lily (1959)...

Sobre las series de cómics, Hazañas Bélicas es de 1948 y Diego Valor de 1954. Príncipe Valiente, el personaje creado por el canadiense Foster comenzó a publicarse en los EEUU en 1937, pero ignoro cuando comenzó su publicación en España.

Por último, como unión entre las revistas infantiles del tardo franquismo y las revistas adultas actuales como El Víbora, debo mencionar a una casi desconocida Trinca de los años 70 que aglomeraba historia más parecidas a las comedias infantiles con otras juveniles tipo realismo de aventuras en su modalidad Far West y con guiños a la contracultura como una delirante parodia de James Bond con estética del Submarino Amarillo, cuyo autor (por desgracia y "gracias" a los años pasados) he olvidado completamente. Posiblemente esta amplitud de miras fue lo que hizo que pasara casi desapercibida, aunque un servidor siempre estará en deuda con ella por haberle enseñado que el cómic era algo más que un divertimento.

25/10/2003

Españoles en la Conchinchina

Saigon.jpgReconozco que como todo quisque tengo mis filias y mis fobias. Una de las segundas es contra la Ciencia-Ficción en cualquiera de sus variantes. La versión dura me parece tan apasionante como la lectura del manual de instrucciones de un televisor. La versión ligera suele lograr ser tan mala como ciencia como ficción. A ver si alguien se anima a crear la versión liguera con la narración de encuentros sexuales entre especies extraterrestes. Upsss, no me acordaba que eso ya existe en forma de cutre-testimonios televisivos del tipo "Me violó una ganimediana con ladillas".

Una de las cosas que más me jo...roba de la Ciencia-Ficción son las auténticas coces que arrea a toda disciplina humanística que se cruce en su camino con alguna gloriosa excepción como "La voz de los muertos", honesto acercamiento al problema de cómo demonios podríamos entender a una especie extraterrestre con cultura, biología, formas sociales... distintas a las nuestras, dilema que es obviado en muchas otras obras en la que los extraterrestres podrían haber nacido en Kansas City dado su grado de "humanidad". Pero cuando la cosa llega al descojono más selecto es cuando meten ciencias sociales en la trama, como perpetró Isaac Asimov en la Trilogía de la Fundación (de verdad que hubo una época en la que sólo eran tres novelas, "Fundación", "Fundación e Imperio" y "Segunda Fundación". Sobre las continuaciones, mejor haré como el Ebro al pasar por el Pilar...).

Por si acaso pertenecen al afortunado grupo de personas que no han leído tal engendro, además de darles mi más cordial enhorabuena, les aclaro que la trama se basa en el descubrimiento de la Psicohistoria, ciencia que de forma matemática permite predecir la historia. Para salvaguardar la civilización que está en decadencia (sí, los recuerdos a "Decadencia y caída del Imperio Romano" de Gibbon son constantes) se contituyen dos Fundaciones con la misión de reducir el periodo de barbarie hasta un nuevo renacimiento. Original no es, desde luego.

¿Es ello posible? No. Una sola persona puede cambiar la Historia y una sola persona es impredecible. El "efecto mariposa" en Historia aparece de continuo y algo trivial, anecdótico, termina convirtiéndose en causa alejada temporal y geográficamente de hechos relevantes. Si personalizásemos la Historia en forma de la musa Clío, ésta debería mostrar siempre una sonrisa burlesca.

Por ejemplo, ¿qué relación hay entre un misionero español y la Guerra de Vietnam? ¿Estoy de coña? No, no lo estoy. Supongo que saben que la Guerra de Vietnam comenzó como un proceso descolonizador (capitalizado por una guerrilla nacionalista y comunista, el Viet-minh) de la metrópolis que en este caso era Francia mezclado con la Guerra Fría. Bien. ¿Por qué Vietnam era colonia francesa desde poco después de la mitad del S XIX, cuando a toda esta zona (Vietnam, Laos...) se la llamaba Conchinchina? Aquí es donde entra en juego el misionero español.

Recordemos la situación española en la época. Después de la guerra de Independencia, España pierde la mayoría de su imperio, en una serie de guerras que terminan por desangrar el país. Por si fuera poco, la persecución de Fernando VII a cualquier cosa que oliera a liberalismo había llevado al exilio (o a la horca) a muchos intelectuales españoles. Su muerte sume a España en una serie de guerras civiles (las guerras carlistas) entre los partidarios de Isabel II (hija de Fernando VII) y los partidarios de Carlos (hermano de Fernando). En realidad, se trataba de una guerra entre liberales y absolutistas. Como resultas de estos acontecimientos, España no es ya una gran potencia, pero quiere aparentar que lo sigue siendo lo que conducirá a una serie de absurdas intervenciones militares en el exterior (expedición a Roma, a México, guerra de Marruecos...).

Vamos a la Conchinchina. A partir de la mitad del S XIX se desencadena una reacción xenófoba que toma tintes anticristianos. En 1857 es decapitado fray José Díaz Sanjurjo, vicario apostólico en Tonkín. En esta misma persecución religiosa mueren varios misioneros más tanto españoles como franceses y también población nativa que se había convertido al catolicismo. La opinión pública de ambos países monta en cólera olvidándose de cositas como que en España las cenizas del último quemado por la Inquisición estaban aún calientes (es que ser panteísta en España...) o que las autoridades podían encarcelar a un librero por vender la traducción de Reyna-Valera de la Biblia. Vamos, que la libertad religiosa estaba bien cuando defendía a los católicos, pero muy mal en la católica españa.

Los "mártires del Tonkín" debían ser vengados (curiosa forma de entender el catolicismo) así que se preparó una expedición de castigo. 1600 soldados de las Filipinas (hasta 1898 colonia española) después reforzados con un ejército expedicionario enviado desde España, junto a la Armada francesa de Oriente desembarcan e inician una guerra que duró dos años (1858-1859) y en la que, entre otras cosas, tomaron Saigón. La cosa podía haber quedado ahí, pero los franceses decidieron que, después de todo, el país no estaba mal. Los españoles se dieron cuenta de que estaban de comparsas ante lo que iba a ser la conversión en colonia francesa de la Conchinchina y se retiraron (1863) dejando el campo libre a Francia que, en efecto, comenzó por obtener la soberanía de parte del territorio por el tratado de paz y acabaron invadiendo el resto. Ho Chi Minh y la derrota francesa en Diem Bien Fu vendrían después.
25/10/2003 13:04 Enlace permanente. Tema: Historia

27/10/2003

Sinesio Delgado

escritor_1.jpgSupongo que este nombre no les dirá nada... y con bastante razón. D. Sinesio fue, no obstante, muy famoso en su época. Autor teatral de éxito, veía como sus obras se representaban con frecuencia. No obstante, el tiempo no le ha tratado bien ya que sus obras adolecen de todos los defectos de la mala literatura finisecular (y el siglo correspondiente es el XIX), exceso de sensiblería, prosa y verso ampuloso... En fin, como otro Echegaray pero sin premio Nobel.

No obstante, una de sus creaciones (aunque no literaria) sí ha sobrevivido hasta hoy para "cabreo" de muchos y contento de unos pocos. Este palentino (nació en Támara en 1859) se trasladó a Madrid para estudiar Derecho aunque sus gustos no iban precisamente por el camino de la jurisprudencia y sí por el de la Literatura en general y el teatro en particular. Su señor padre terminó hartándose del poco caso que hacía el "niño" a sus estudios y acabó dejándole sin asignición como forma de presionarle. D. Sinesio reaccionó dedicándose a la escritura de forma profesional lo que le llevó a enfrentarse con una dura realidad, que los piratas no sólo navegaban por el Caribe, y el Manzanares, en ese sentido, no se quedaba atrás de la Isla de la Tortuga. Vio como sus obras frecuentemente se representaban o se plagiaban sin cobrar ni un duro ante una absoluta indefensión del autor.

Harto de esta realidad consiguió superar el individualismo de los autores españoles (que estaban tan ahítos como él de esta situación) y en 1899 creó la Sociedad de Autores de España que hoy persiste bajo el nombre de Sociedad General de Autores y Editores o SGAE. Ni que decir tiene que nombrar este nombre en Internet es como mentar la bicha olvidándose de que esta Sociedad tiene como fin la protección de los derechos intelectuales y económicos del autor.

Al margen de actuaciones concretas que puedan resultar impopulares o incluso erradas, la copia de una obra (literaria, cinematográfica, musical...) sin autorización del autor y el pago de sus correspondientes derechos no puede realizarse. La generalización de ese comportamiento ante la complacencia de la sociedad (top-manta, descarga de Internet de música, películas...) sólo conduce al encarecimiento del precio del producto legal (lo que retroalimenta la piratería cultural) y a la desaparición del autor entendido como creador.

No sé si a alguien le parece deseable que volvamos a épocas anteriores en las que un autor de éxito como Cervantes (o Góngora o Bécquer o...) vivía en la penuria o en la que el autor debía tener una previa situación económica desahogada para poder dedicarse a la creación artística, pero no me lo parece en modo alguno. La idea de que sólo una élite económica puede dedicarse a las artes y el resto, si osa cometer tal "atrevimiento", debe morirse de hambre no es ningún progreso y sí una profunda involución a épocas felizmente olvidadas.

¿Que la SGAE puede pasarse un pelo en cosas como el canon por fotocopias o por CDs vírgenes? Puede, pero aquél que no haya hecho nunca una fotocopia de un libro o de un artículo de revista o haya empleado un CD para grabar material protegido por derecho de autor (entre los que se incluyen los programas informáticos que no sean de l