El triunfo de Clío

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¿Es objetiva la Historia?

historia.jpgRecojo la propuesta de debate que formulan en DialBit para dar respuestas varias desde diversos blogs a la pregunta que pueden encontrar como título de este post y que es tan fácil de plantear como difícil de contestar.

¿Es objetiva la Historia? Antes que nada hay que diferenciar que cuando estamos hablando de Historia podemos entender dos cosas diferentes, una, lo que sucedió en el pasado y dos, la construcción que se hace para relatar esos hechos exponiendo tanto su desarrollo como sus causas y consecuencias. La Historia en su primera acepción es una, única. Pudo suceder de otras formas, pero aconteció así. En su segunda acepción, es plural. Basta, por ejemplo, con leer los libros dedicados a la descripción de la Guerra Civil española de 1936-1939 de Thomas y de Moa para ver hasta qué punto pueden ser divergentes los discursos históricos.

La respuesta, por tanto, parece ser que en la primera acepción de Historia estaríamos hablando de objetividad y en la segunda de subjetividad. Sin embargo, no es así. Parece que tendemos a confundir unidad con objetividad y pluralidad con subjetividad, pero eso es un error. Este blog es único (afortunadamente para los sufridos lectores) y, sin embargo, es subjetivo. Refleja mis escritos, sobre los temas que me interesan, tratados de la forma que considero conveniente... De igual forma, hubo una Revolución Francesa de 1789, los reyes Luis XVI y María Antonia fueron guillotinados... y las causas y las consecuencias de ello fueron humanas, subjetivas. Cuando hablamos de los hechos históricos sucedidos en el pasado, estamos hablando de motivaciones, actuaciones... de hombres con sus virtudes, sus defectos, su cultura, su forma de ver el mundo, en suma, con toda su subjetividad.

La segunda acepción de Historia, la construcción del discurso histórico, puede y debe ser objetiva. Por supuesto, es una construcción que va a hacer un hombre o un grupo de hombres con lo que siempre hay un porcentaje de subjetividad. Por ejemplo, las razones por las que X decide especializarse en un periodo histórico (o no especializarse en ninguno) son suyas. El que dentro de ese periodo elija tratar un hecho en concreto o dar una visión de conjunto es, así mismo, una cuestión personal. Sin embargo, cuando comienza la construcción del discurso la subjetividad debe quedar al margen. Al igual que la Ciencia, la Historia tiene su método y éste está pensado para reducir la subjetividad al mínimo. Los pasos que sigue el método histórico son: recopilación de todas las fuentes posibles, crítica de fuentes, ensamblaje dentro de la Historia.

Recopilación de fuentes porque las visiones de los hechos divergen según el espectador. No es lo mismo la visión que da un revolucionario francés de 1789 con la que da un aristócrata del mismo periodo. No coinciden las interpretaciones de un político republicano de 1936 con las de un militar de los nacionales. Todas ellas son visiones sesgadas y la misión de un historiador es superar la subjetividad de los espectadores y, para ello, debe conocer una y otra visión. Incluso dentro de cada bando, no es igual la visión de un republicano anarquista, de un comunista, de un socialista o de un miembro de la izquierda republicana.

Crítica para determinar cuál de esas fuentes diversas son fiables y en qué medida lo son. Éstas pueden coincidir en determinados aspectos, pero en otros no lo harán. Éste es el proceso más complejo y el que determina si el discurso histórico es digno de tal nombre o se queda en mera historia patológica (es decir, la que justifica aquello que el autor quería demostrar desde un principio) o incluso en pseudohistoria. Los criterios de selección de fuentes no son las de esto está de acuerdo con lo que yo creo o esto me gusta, sino criterios objetivos como la adecuación a los hechos reales.

Ensamblaje porque la Historia no es una sucesión de hechos inconexos sino un continuum en los que unos hechos provocan unas consecuencias que, a su vez, son causa de otros hechos que generan unas nuevas consecuencias que son causas de nuevos hechos... Por ejemplo, la I Guerra Mundial tiene una de sus causas en la antigua rivalidad franco-prusiana tanto por motivos económicos como políticos (reclamación de territorios que ambos sentían como propios como Alsacia y Lorena) e incluso históricos como fue el enfrentamiento durante las campañas napoleónicas. El tratado de Versalles que supuso el final de la I Guerra Mundial impuso condiciones tan duras a los alemanes que la humillación que les ocasionó es una de las causas que explica el auge del nazismo que provocaría la II Guerra Mundial. La nueva división de Europa después de este conflicto abonaría la llamada Guerra Fría entre la URSS y sus aliados y los EEUU y los suyos que supondría una sucesión de enfrentamientos (procesos descolonizadores, guerras de Corea y Vietnam...) cuyas consecuencias han llegado hasta nuestros días.

¿Por qué, entonces, podemos encontrar libros tan diversos como el de Thomas y el de Moa? Cuando tal cosa sucede, alguno (o ambos) de los historiadores no ha hecho bien sus deberes (entiéndase, ha cometido errores al aplicar los pasos del método histórico). No ha realizado una buena recopilación de fuentes o la selección que ha hecho de ellas no ha sido objetiva. Todos somos humanos y todos tenemos la tentación de arrimar el ascua a nuestra sardina, de convertir un conflicto en un enfrentamiento entre el bien (que será la postura que esté conforme a la nuestra) y el mal (los otros); pero los humanos somos capaces de una complejidad mucho mayor y con frecuencia esa simplificación maniqueísta oculta una vulgar manipulación de lo realmente sucedido (y por si les interesa, en este caso concreto el Sr. Moa es parcial y el Sr. Thomas también lo es. La gran obra historiográfica sobre la Guerra Civil aún está por escribir); pero la ventaja del método histórico (como del científico) es que permite detectar y corregir esos errores.

La escritura de la Historia es el intento, el difícil y complejo intento, de explicar objetivamente lo que nace de la subjetividad humana. De esa dificultad y complejidad nace inevitablemente el error, pero podemos aprender a reconocer y superar esas equivocaciones.
27/12/2003 13:32


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