El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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El violín que surgió del frío Frente a los vendedores de misterios que ven extraterrestres en cualquier logro tecnológico de la antigüedad (en especial si los autores de esos logros no son europeos), la Historia sí nos enfrenta con enigmas reales. ¿Por qué el acero de Damasco tenía las extraodinarias propiedades que atestiguan las piezas conservadas? ¿Por qué los violines cremonenses lograron un sonido que todavía hoy maravilla y que nadie es capaz de imitar? ¿Por qué los colores usados por los artistas medievales continúan tan vivos hoy como hace 500-600 años?Dentro de este pequeño muestrario de enigmas, hay diversas categorías, los que se resolvieron con facilidad (caso de los colores de los que los propios tratados de pintura conservados explicaban la manera de realizarlos), los que necesitaron avanzadas tecnologías para desentrañarse (caso del acero de Damasco) y los que aún continúan siendo un enigma (caso de los violines cremonenses). A finales del S XVII y comienzos del XVIII, en Cremona (Italia) se produjeron una colección de extraordinarios instrumentos musicales de cuerda que todavía hoy son cedidos o adquiridos por los mejores músicos del mundo porque nadie ha sido capaz de reproducir su sonido maravilloso. Son famosos los violines stradivarius (realizados por Antonio Stradivari) aunque también existan violas, violonchelos, mandolinas... de los que los realizados por los Amati y Guarnieri son tan buenos como los realizados por el luthier Stradivari. Conscientes del enigma, hasta la fecha se habían apuntado distintas hipótesis como la composición del barniz (aún hoy desconocida), hasta el tratamiento de la madera con agua de mar como forma de evitar la carcoma. Sin embargo, los propios luthiers actuales dudaban de esas teorías y señalaban que el barniz no determina el sonido y que el tratamiento con agua de mar puede reproducirse... y no por ello se logra imitar el sonido de un Guarnieri o un Amati y que la respuesta tenía que estar en la madera. Todavía hoy los luthiers artesanales de Cremona prefieren la madera de abeto del llamado "Bosque de los violines" en Paneveggio, pero tampoco ellos logran actualmente la sonoridad de un stradivarius ¿por qué? La respuesta acaban de encontrarla (al menos en teoría) Lloyd Burckle y Henri Grissino-Mayer en un artículo publicado en la revista Dendrochronologia (por supuesto, el artículo enlazado está escrito en inglés). Según estos autores, los luthiers de aquella época se beneficiaron de una madera de extraordinaria calidad producto de un crecimiento ralentizado de los árboles como consecuencia del llamado mínimo de Maunder. Salvo que sean Vds. climatólogos, astrónomos o historiadores especializados esto les sonará (presumiblemente) a chino. Entre 1625 y 1720 se produjo lo que se llama de forma popular "la pequeña Edad de Hielo", un descenso generalizado de las temperaturas en Europa que Maunder atribuyó a una perturbación de la actividad solar. Ese descenso de las temperaturas se observa en los anillos de crecimiento arbóreo como una serie de anillos mucho más delgados de la media. Los árboles engrosaron menos, pero la madera tenía más densidad de lo habitual y esa mayor densidad explica el que hoy sean irreproducibles los instrumentos musicales construidos durante esa época con esa madera. Aunque, como siempre, no falten voces discordantes que señalan que los autores no han demostrado que una mayor densidad de la madera signifique una mejora del sonido, la hipótesis de Burckle y Grissino-Meyer tiene varias mejoras sobre las precedentes como es el que no se centra en un supuesto secreto de Stradivari (que no explica la calidad similar de los Amati y Guarnieri) ni en lo que los propios luthiers consideran como elementos accesorios de la calidad de un instrumento. Aunque antes de aceptar la hipótesis como válida haya que hacer consideraciones como que los instrumentos actualmente conservados han sido modificados a lo largo de los años, que la madera es (no lo olvidemos) un material que evoluciona con el tiempo, y que no disponemos de ningún medio para saber cómo sonaba un violín cuando salió de las manos de Stradivari (sólo sabemos cómo suena desde hace un siglo aproximadamente, desde que empezamos a tener registros fonográficos y, para entonces, ya tenían 200 años de antigüedad) aún así la hipótesis es verosímil y tiene la ventaja de ser verificable. Es decir, cumple con los requisitos previos de una hipótesis científica. Obviamente, no podemos decir lo mismo de los ETs civilizadores que alguno quiere ver hasta en la sopa (de Tassili). 26/12/2003 12:23 |
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