El triunfo de Clío

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Monday, monday...

tutankhamon.jpg...que cantaban The mamas & the papas cuando la música era eso, música, y no técnicas de markéting para consumidores jóvenes sin causa y sin oído. Fin del ramalazo-disgresión nostálgico-carca y prosigo.

En definitiva, que hoy es lunes, lunero, primer día después del programa "Planeta encantado" presentado por el reportero más dicharachero de la televisión pública, don Juan José Benítez. Ayer, bueno, esta madrugada para ser preciso, el "documental" versó sobre el Arca de la Alianza. Ya saben todos Vds. la historia de Moisés (¡cómo se parecía este hombre a Heston!) que recibía los diez mandamientos en dos tablas de piedra y mandaba construir un estuche para ellas, una caja de madera recubierta de oro por dentro y por fuera... et cetera.

Esta vez, además, el Sr. Benítez me da pie para hablar de algo que me interesa mucho más que los contenidos de su "documental", si la Biblia es un texto con validez histórica (N. B. histórica, en la cuestión de si es válido religiosamente que cada uno crea o no lo que estime oportuno). Dejando aparte las afirmaciones esoteristas como el acumulador eléctrico que fulminaba a quién lo tocara y que es tan fácil de falsar como el señalar que objetos como el que ilustra este post responden a la misma descripción y no pegan calambrazos de ningún tipo (si se lo preguntan esta caja de madera recubierta de oro por dentro y por fuera apareció en la tumba de Tut-anj-Amón y está en el Museo de El Cairo), la cuestión que subyace en todo el programa es que el Sr. Benítez acepta la historicidad de la Biblia, que realmente existió un Moisés, que realmente dirigió el Éxodo de los israelitas de Egipto, que realmente recibió las Tablas de la Ley, que realmente existió el Arca de la Alianza, que realmente tuvo lugar una conquista militar de Canaán...

A fuerza de aceptar la realidad religiosa de la Biblia se da por supuesto que ésta también es válida desde un punto de vista histórico, pero eso es un claro non sequitur. Supongamos que yo creo en la religión de los antiguos helenos. En ella se habla de lugares reales, el monte Olimpo existe en realidad, Delfos también... y de lo uno y lo otros sostengo que realmente existió un tal Hércules que realmente limpió los establos de Augías, que realmente mató al león de Nemea... ¿No les parece que lo uno no se sigue de lo otro? Pues exactamente lo mismo sucede cuando en vez de la mitología clásica hablamos de la mitología judía.

El problema es ¿la Biblia es un texto histórico? La respuesta solamente puede ser un no rotundo. Los autores de la Biblia estaban haciendo teología, no historia. La cronología (básica en un texto histórico) es no pocas veces confusa y en ocasiones contradictoria. Pongamos un ejemplo: Según 1 Reyes 6, 1, el cuarto año del reinado de Salomón era 480 años después del Éxodo desde Egipto mientras que si vamos sumando las cifras dadas por el Pentateuco, Josué y Jueces nos da 534 años y eso que faltan tres periodos por sumar porque no dice cuántos años duraron, gobierno de Josué, judicatura de Samuel y reinado de Saúl. ¿Cuando se supone, por tanto, que tuvo lugar el Éxodo? Tanto en uno u otro caso nos situaríamos en la Edad del Bronce Tardío que para Palestina va del 1550 al 1200 A. de C. En esta época, Palestina estaba bajo dominio egipcio (piénsese en lo ridículo de que unos supuestos esclavos fugitivos de Egipto se refugiaran en unas tierras... bajo dominio egipcio). La correspondencia diplomática encontrada en Tell el-Amarna conservada nos muestra 150 cartas procedentes de los principados de Palestina-Siria que acudían al faraón (Amenofis IV más conocido como Ajenatón) para que solucionara sus disputas internas. Por ejemplo, Biridiya de Megido se queja de que Lab´ayu de Shechem intenta destruir su ciudad. ´Abdu-Heba de Jerusalén acusa al mismo Lab´ayu de dar tierras en Shechem a los ´apiru que debastaban las tierras del rey... Por cierto, pese a lo que digan algunos arqueólogos nos hay pruebas de que se pueda identificar a estos ´apiru con los israelitas. Por los textos, más parece que les identifiquen con bandidos que con un pueblo definido.

Añadamos que los poblados de esta época no estaban fortificados con muy pocas excepciones, su reducido tamaño (salvo algunos como Lachish y Hazor) y la existencia de templos, a veces de influencia egipcia, a veces de influencia siria y en otras que parecen autóctonos en los que se documenta el politeísmo, para comprobar cómo la historia real no tiene nada que ver con la que cuenta la Biblia. No hay invasión de una población extranjera, no hay destrucción de poblaciones, no hay monoteísmo.

Si vamos a Egipto la cosa no mejora. No hay el menor rastro ni histórico ni arqueológico de que abandonaran Egipto millones de israelitas (por cierto, tampoco hay el menor rastro de que habitaran allí). Tampoco en la península del Sinaí hay restos arqueológicos de que millones de personas anduvieran por allí durante cuarenta años. Incluso cuando ha podido identificarse alguno de los sitios mencionados en la Biblia como Kadesh-Barnea (yacimiento actual de Tell el-Qudeirat) que aparece en Números 13,26 y 20,1; incluso entonces no hay ningún resto arqueológico anterior a los S X-IX A. de C.

Incluso si quisiéramos identificar la destrucción que marca el final del Bronce Antiguo con la presunta invasión de Josué (en contra, recordémoslo, de las dos cronologías divergentes de la Biblia) ¿solucionaríamos el problema? No, pero eso lo veremos en un nuevo post.
24/11/2003 01:03


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