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Las raíces también son alargadas ¿Les suena de algo el nombre de Pintia? En el caso más que probable de que no sea así, les aclaro que es el nombre de un yacimiento arqueológico situado en Padilla de Duero (Valladolid) y cuya excavación (iniciada hace 25 años) está a cargo de la Universidad de Valladolid.Los restos que se documentan allí pertenecen al S I a. de C. Más concretamente es una antigua ciudad vaccea, el pueblo prerromano que habitaba parte de la meseta castellana y que puede englobarse en lo que se ha dado en llamar celtíberos. El yacimiento es importante por varios motivos, se ha podido comprobar la existencia de un "barrio" de alfareros cuando en las anteriores ciudades vacceas excavadas nunca había aparecido una agrupación gremial; en una de las vasijas encontradas figuraba una inscripción celtíbera, la más occidental que haya aparecido hasta la fecha; por primera vez se encontró un cementerio como espacio diferenciado y separado de la zona de viviendas y ya en un orden más crematístico, en él se han documentado hasta la fecha tres tesorillos (y les hago la advertencia de que los arqueólogos son un tipo tan raro de personas que prefieren las monedas de cobre o bronce a las de oro. La razón dejo que la supongan aunque les doy una pista: datación). Los vacceos, los primitivos habitantes de mi tierra, a veces parecen seres de otro mundo por sus rituales completamente alejados de nuestra vida contemporánea, pero, en ocasiones, parecen uno de nuestros actuales vecinos. Por ejemplo, practicaban distintas ceremonias de inhumación según quién fuera el finado. Los niños pequeños eran enterrados bajo las casas, los difuntos normales eran incinerados y lo que se inhumaba en el cementerio era la urna con las cenizas y el ajuar correspondiente, pero a los caídos en combate se les reservaba el honor de dejar su cadáver a disposición de los buitres. ¿Y eso era un honor? Lo era. Para numerosos pueblos de la antigüedad, los pájaros ejercían una función de psicopompos, podían recoger el alma de los muertos y elevarla hacia los cielos. Por tanto, el que un cadáver fuera devorado por los buitres era la manera de propiciar su pronta llegada a la vida de ultratumba. Era el equivalente al proceso de canonización actual y el más alto honor al que podía aspirar un vacceo. Esto explica perfectamente que fueran muy belicosos (parece que como los vikingos consideraban una maldición el morir en la cama de muerte natural) como pudieron comprobar los romanos durante el asedio de Numancia cuando se encontraron con que acudieron en ayuda de la ciudad sitiada la caballería de Pallantia (no está claro si esa ciudad era la actual Palencia o la actual Palenzuela. Posiblemente hubiera dos ciudades vacceas homónimas) obligándoles a levantar el asedio. Si esto suena a chino en una época en la que, afortunadamente, la guerra se considera una maldición, otras costumbres que se han podido documentar en Pintia siguen hoy vigentes. En la última campaña realizada se han encontrado los restos de un cuarto de lechazo (cordero lechal) junto a una crátera de vino como ofrenda funeraria. Si conocen estas tierras, sabrán que todavía hoy las fiestas no son tales si no hay una comida a base de lechazo asado regado con un buen vino. Sólo faltaba el pan para completar la trinidad nada santa, pero muy gratificante. 15/11/2003 13:02 |
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