El triunfo de Clío

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De primer plato: misionero

canibal.jpgAy, Señor, Señor... Parece que mi capacidad de asombro no tiene límites. Vean, vean, esta maravillosa noticia (Aviso: el enlace ya apunta a una noticia que no tiene nada que ver con ésta. Sorry) muy apta para contar en la sobremesa.

Las imágenes del misionero o del explorador metido en una inmensa olla puesta sobre las brasas han pasado a formar parte del acervo cultural con una no pequeña dosis de humor negro incluida y altas dosis de racismo incorporadas (ya se sabe que la tribu que rodea la olla esperando a que esté bien hecha la pitanza es negra, polinesia...). Claro que de un extremo se pasa al otro con facilidad y en aras de lo políticamente correcto incluso hay autores que niegan la existencia de la antropofagia y atribuyen las narraciones que describen estas prácticas a una ficción del imperialismo europeo que deseaba crear excusas para justificar su dominio de unos pueblos que eran tan salvajes que hasta comían carne humana.

Como suele suceder, la verdad está en el término medio. Ese comportamiento propio de "salvajes" también aparece en la civilizada y superior Europa (Atapuerca, Kraprina...) y, en realidad, no tiene nada de salvaje. Uno de los errores más comunes es juzgar las creencias de los pueblos de acuerdo a nuestra propia escala de valores y, antes de condenar, haríamos bien en recordar que para los católicos el pan y el vino por la ceremonia de la consagración se convierten en la auténtica carne y la auténtica sangre de Jesús. La antropofagia no suele estar motivada por el deseo de comer carne como alimento. Aunque sí hay casos documentados de canibalismo alimenticio (caso de la Gran Dolina de Atapuerca) lo habitual es la antropofagia ritual, el festín de una persona sacrificada a los dioses o el comer la carne de un enemigo valeroso para adquirir las propiedades que esa persona tuvo en vida.

Desde un punto de vista arqueológico, la cuestión plantea un problema. ¿Cómo podemos saber ante unos restos si hay antropofagia y si ésta es alimenticia o ritual? Podemos pensar que lo primero es sencillo porque el proceso de descarnar un hueso deja marcas bien de huesos bien de herramientas, sin embargo no lo es tanto si consideramos que hay otras razones para descarnar un cadáver que el comérselo a continuación. En varias tribus "primitivas" actuales se ha podido documentar el rito funerario de descarnar el cadáver no para comer la carne sino para limpiar los huesos que es lo único que se conserva bien en un cementerio, bien en el propio hogar. Aunque hay lugares en el que este descarnamiento se deja en manos de la naturaleza como consecuencia del proceso de corrupción o como consecuencia de la acción de los pequeños depredadores, en otros se efectúa de forma mecánica. La forma de diferenciar este rito funerario de un comportamiento antropófago es la fractura intencionada de los huesos para permitir extraer el tuétano o bien las señales de que ha habido un proceso de cocción o de asado previo. La forma de diferenciar si la antropofagia es ritual o alimenticia es el tratamiento posterior de los restos, si se han abandonado como basura estaremos ante una antropofagia alimenticia, si han sido recogidos y situados aparte estaremos ante una antropofagia ritual.

Una vez aplicados estos criterios no hay la menor duda de que la antropofagia sí ha existido digan lo que digan algunos bienpensantes, algo que tampoco tenía demasiada duda si advertimos que en obras en las que narran esos ritos de canibalismo había, simultáneamente, una defensa de los indígenas que los practicaban (véanse las obras de los cronistas de la Nueva España -México- como fray Toribio de Benavente o fray Bernardino de Sahagún en las que ambos extremos aparecen) lo que niega que sean una ficción para propiciar una excusa para su conquista, pretexto que tampoco necesitaban porque ya lo tenían (evangelizar a los nativos para que pudieran conocer la verdadera religión y acceder al Cielo y si de paso podemos arramblar cositas como el oro y la plata...). Lo mismo podemos decir de los exploradores africanos que describen canibalismo en algunas tribus y no en otras. Si esto fuera una excusa ¿por qué esa distinción?

Por último, el Kuru que causó víctimas entre la población nativa de Nueva Guinea, se considera una enfermedad ocasionada por el consumo de cerebros pertenecientes a humanos enfermos, una nueva prueba de que la antropofagia no fue una invención imperialista. El que, en efecto, esa práctica tuviera una lectura política en ocasiones no quiere decir que sea inexistente.

En fin, si los isleños de las Fiji quieren pedir perdón a los familiares del misionero comido por sus antepasados, como forma de aplacar el supuesto espectro, debemos entenderlo dentro de su propio cuerpo de creencias que también incluía la antropofagia. No obstante, por el bien de los misioneros actuales, celebro que ahora prefieran el pollo asado.
11/11/2003 17:38


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