El triunfo de Clío

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No tomarás el nombre de Turner en vano

turner.jpg¡Ay, Dios! Ya está liada otra vez. En el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte no ganan para sustos artísticos. Tan pronto el príncipe Carlos decide que es su deber el dar un "toquecito" a los arquitectos contemporáneos por su empeño en olvidar el marco en el que se van a situar sus obras, como se lía la marimorena por la compra millonaria de unos excrementos enlatados. Últimamente la polémica parece ir de la mano del premio Turner. Si hace dos años ya se montó la de San Quintín por que la obra galornada consistía en una habitación vacía, este año parece que se va a premiar una "escultura" consistente en dos muñecas hinchables (de las de sex-shop) en la que una le chupa la polla (¿debí escribir que le practica una felación?) a la otra. Su título es "Muerte" y hace pareja con otra formada por calaveras y cuyo título es "Sexo".

No sé si se supone que es una provocación, pero debo confesar que sólo me mueve a risa. El único sentimiento distinto a éste que me suscitan estas cosas es el de una inmensa lástima por el camino a ninguna parte que sigue una parte del variopinto arte contemporáneo. Me importa un bledo que las muñequitas se la estén mamando, que se dieran por culo, o que follaran en la postura del misionero. Precisamente una de las cosas buenas que nos trajo el difunto siglo XX es una postura mucho más abierta en cuanto a la sexualidad humana que hace que ante estas escenas sólo se escandalicen los opusinos, legionarios de Cristo y demás ralea de idéntico pelaje. Si la pretensión de los artistas era la de escandalizarme, lo siento pero no lo han conseguido. Junto a este fracaso hay que sumar un fracaso estético, la obra no me dice absolutamente nada (por cierto, si quieren perder un poco de su tiempo la pueden ver aquí). Sencillamente, son dos muñecos hinchables manteniendo un acto sexual, algo que más que una obra de arte parece la decoración de un puticlub de cuarta categoría.

"Lo importante es el concepto" repetía machaconamente el personaje de la muy gamberra película Air-bag, no sé si como lúcida parodia de los actuales críticos de Arte o por mera coincidencia; pero eso es lo que andan diciendo éstos estos días. Supongo que para ellos, lo importante es el juego de equívocos entre los conceptos freudianos del Eros y el Thanatos, que la "Muerte" se represente como un acto sexual y viceversa, lo que vendría a equivaler a que ambos conceptos no son completamente diferenciables sino que aparecen entremezclados, una labor de síntexis entre tesis y antítesis. Lo que importa es el concepto y éste es complejo así que puede recibir el premio Turner sin ningún problema ¿no?

Veamos como este concepto crítico de la importancia conceptual puede ser reducido al absurdo. ¿Qué sé yo de lo que ha querido transmitir el artista? En casos como el que nos ocupa, la interpretación de lo que han querido transmitir los artista es eso, una interpretación. Ignoro si los artistas se han pronunciado para asegurar que el sentido de su obra es el que arriba he reseñado. No sé, por tanto, si mi interpretación es correcta o si no lo es y, sin embargo, critico de acuerdo con una interpretación completamente subjetiva cuando la crítica pretende ser objetiva. Esto es ya un primer contrasentido; pero supongamos que los artistas hubieran declarado que, efectivamente, su intención era sintetizar los conceptos freudianos de Eros Y Thanatos. Me parece muy bien que sea ésa su intención pero ¿quién juzga la validez de conceptos? ¿Por qué, por ejemplo, puede ser más válida -artísticamente hablando- la síntexis de ambos conceptos freudiano que su oposición antitética? No hay respuesta a esta pregunta y eso nos conduce a que si sostenemos que en una obra de arte lo primordial es el concepto nos encontramos o bien con que no tenemos la certeza de que el concepto que nosotros entendamos sea el que realmente ha querido transmitir el artista o bien que todos los conceptos pueden tener igual validez artística, en definitiva, que las obras de arte son todas igualmente válidas. Tanto una opción como la otra son dos callejones sin salida para la crítica.

Pues bien, que les den el premio Turner y que con su pan se lo coman. Quedarán como muy "modelnos" y para mí demostrarán la misma inteligencia artística que los turistas japoneses que se liaron a hacer fotos a un extintor de incendios que creían formaba parte de la exposición de arte que estaban viendo. Lo único que me fastidia de todo este asunto es que aunque sólo de nombre, el pobre Turner se vea involucrado en el affaire de los premios al arte formalmente nulo.
29/10/2003 11:40


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