El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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Sinesio Delgado Supongo que este nombre no les dirá nada... y con bastante razón. D. Sinesio fue, no obstante, muy famoso en su época. Autor teatral de éxito, veía como sus obras se representaban con frecuencia. No obstante, el tiempo no le ha tratado bien ya que sus obras adolecen de todos los defectos de la mala literatura finisecular (y el siglo correspondiente es el XIX), exceso de sensiblería, prosa y verso ampuloso... En fin, como otro Echegaray pero sin premio Nobel.No obstante, una de sus creaciones (aunque no literaria) sí ha sobrevivido hasta hoy para "cabreo" de muchos y contento de unos pocos. Este palentino (nació en Támara en 1859) se trasladó a Madrid para estudiar Derecho aunque sus gustos no iban precisamente por el camino de la jurisprudencia y sí por el de la Literatura en general y el teatro en particular. Su señor padre terminó hartándose del poco caso que hacía el "niño" a sus estudios y acabó dejándole sin asignición como forma de presionarle. D. Sinesio reaccionó dedicándose a la escritura de forma profesional lo que le llevó a enfrentarse con una dura realidad, que los piratas no sólo navegaban por el Caribe, y el Manzanares, en ese sentido, no se quedaba atrás de la Isla de la Tortuga. Vio como sus obras frecuentemente se representaban o se plagiaban sin cobrar ni un duro ante una absoluta indefensión del autor. Harto de esta realidad consiguió superar el individualismo de los autores españoles (que estaban tan ahítos como él de esta situación) y en 1899 creó la Sociedad de Autores de España que hoy persiste bajo el nombre de Sociedad General de Autores y Editores o SGAE. Ni que decir tiene que nombrar este nombre en Internet es como mentar la bicha olvidándose de que esta Sociedad tiene como fin la protección de los derechos intelectuales y económicos del autor. Al margen de actuaciones concretas que puedan resultar impopulares o incluso erradas, la copia de una obra (literaria, cinematográfica, musical...) sin autorización del autor y el pago de sus correspondientes derechos no puede realizarse. La generalización de ese comportamiento ante la complacencia de la sociedad (top-manta, descarga de Internet de música, películas...) sólo conduce al encarecimiento del precio del producto legal (lo que retroalimenta la piratería cultural) y a la desaparición del autor entendido como creador. No sé si a alguien le parece deseable que volvamos a épocas anteriores en las que un autor de éxito como Cervantes (o Góngora o Bécquer o...) vivía en la penuria o en la que el autor debía tener una previa situación económica desahogada para poder dedicarse a la creación artística, pero no me lo parece en modo alguno. La idea de que sólo una élite económica puede dedicarse a las artes y el resto, si osa cometer tal "atrevimiento", debe morirse de hambre no es ningún progreso y sí una profunda involución a épocas felizmente olvidadas. ¿Que la SGAE puede pasarse un pelo en cosas como el canon por fotocopias o por CDs vírgenes? Puede, pero aquél que no haya hecho nunca una fotocopia de un libro o de un artículo de revista o haya empleado un CD para grabar material protegido por derecho de autor (entre los que se incluyen los programas informáticos que no sean de libre distribución) que levante la manita. Y ya que estamos hablando de la SGAE, aprovecho para desmentir uno de esos bulos que no se sabe de dónde nacen, pero que terminan siendo aceptados como palabra del Gran Pitufo a fuerza de repetirse machaconamente, lo de que la SGAE impide que un autor pueda (por que le da la santísima gana) distibuir gratuitamente su obra, que si por ejemplo yo escribo una canción (no teman que esa posibilidad se haga realidad) pueda colocarla en la red y permitir su descarga gratuita. En realidad, la SGAE sólo cobra los derechos de aquellas obras que los autores voluntariamente ponen bajo su protección. Vamos, que la SGAE no es ningún impedimento para que exista una cultura gratuita. Sólo es un impedimento para que se haga de forma gratuita en los casos en los que el autor no lo permita. Ya sé que defender la SGAE no está bien visto; pero si no existiera la SGAE habría que inventarla aunque ya nos liberó de esa tarea D. Sinesio hace más de un siglo. 27/10/2003 13:32 |
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