El triunfo de Clío

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Tiempos interesantes

danger.gif"Quiera el Cielo que vivas siempre en tiempos interesantes" reza un proverbio chino. Pese al tópico de la sabiduría oriental me parece que esta vez les engañaron como a chinos porque, no nos confundamos, los tiempos interesantes suelen ser tiempos convulsos, de revoluciones, de grandes cambios y, por tanto, de violencia, sangre y muerte. Más acertados estaban los antiguos romanos, esos tipos tan cultos que hasta hablaban latín sin ser curas, cuando pregonaban como ideal de vida la "aurea mediocritas" (dorada mediocridad -sin el sentido peyorativo que tiene esta palabra en castellano-).

Sin embargo, la Historia parece empeñada en recordarnos aquel dicho según el cual "Los pueblos felices no tienen historia" y que los españoles no tendremos futuro; pero historia para dar y regalar. Vale, admitimos barco como animal acuático y que somos una generación que no ha tenido que ir a morir o matar en nombre de la patria, de Dios o de su pastelera madre por medio mundo, desde Vietnam (algún día les contaré esta curiosa historia) a la Patagonia. Incluso hemos podido prescindir de la castiza costumbre de liquidarnos unos a otros por un quítame allá ese gobierno. Si revisan la historia de esta España nuestra verán que pocas generaciones han tenido ese privilegio de la paz gracias a sucesivos gobiernos empeñados en que España era una gran potencia y que tenía que demostrarlo en guerritas absurdas por todo el universo mundo (no sé a qué político actual me recuerda esto...)

Pero, desde luego, no nos hemos aburrido. La tecnología aplicada a los medios de comunicación y de transporte ha conseguido convertir el mundo en el proverbial moquero. Lo que sucede en Afganistán o en Irak no nos resulta ajeno. Además cada vez está más diluida la diferencia entre "nosotros" y "ellos". Después de tanta guerra y tanta sangre hemos aprendido que el dolor de un niño israelí no es distinto al de un niño palestino (bueno, alguno aún no se ha enterado de esta sencilla verdad, pero tiempo al tiempo). No hemos visto ninguna gran guerra al estilo de la I o la II Guerras Mundiales (son demasiado caras para que nadie se las pueda permitir ya) pero sí el fin de una guerra sin batallas con la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS, el capitalismo triunfante (con todos los mecanismos correctores que se quieran) como única forma de economía viable, la expansión de la democracia y de los derechos humanos (aunque con dolorosas excepciones), los pasos para que Europa sea algo más que un club de mercaderes... y, por supuesto, la transición de la España unidaddedestinoenlouniversal a una España democrática con todos los defectos que se quieran, pero, por encima de ellos, con extraordinarias virtudes.

Así, ¿estamos contemplando el fin de la historia? Pues me siento tentado a responder aquello de que "Los muertos que vos matáis gozan de buena salud" porque las amenazas están ahí para el que quiera verlas y no imite a los avestruces, desigualdad creciente entre primer y tercer mundo, aumento del terrorismo, integrismo religioso creciente (y no sólo musulmán como puede comprobar cualquiere que compare a Juan XXIII con Juan Pablo II), rebrotes de partidos xenófobos y cuasifascistas, tendencias nacionalistas... son capaces de moderar el optimismo del más pintado. En fin, parece que el cielo hizo más caso a los chinos que a D. Juan Tenorio y los tiempos que nos aguardan (o nos acechan) prometen ser tiempos interesantes, tanto, al menos, como los pasados lo que, bien mirado, no deja de ser un chiste con muy poca gracia.
16/10/2003 20:02


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