El triunfo de Clío

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Una historia de piratas

pirata.jpgComo muchos otros niños crecí rodeado de piratas, piratas del Caribe, de Malasia o en la Isla del Tesoro. Sandokán, Yáñez, El Corsario Negro, John Silver el Largo eran nombres tan comunes para mí como admirados y, sin embargo, eran meros héroes de ficción aunque entremezclado con sus nombres aparecían piratas reales como el Olonés o Morgan. Quizás sea cierto que somos lo que leemos (en especial en la niñez) porque desde siempre he sentido auténtica pasión por este tema. Poco a poco fui observando un cuadro que no tenía nada que ver con la versión románticamente idealizada de los novelistas. Asesinatos, pillajes, crueldades sádicas forman parte de la historia de la piratería y aparecen unidas a ellas de forma inseperable.

No obstante, hay que hacer algunos incisos. Aunque, de forma coloquial, hablamos genéricamente de piratas las diferencias entre ellos son inmensas. Por de pronto, no es lo mismo un pirata que un corsario. El corsario es un capitán provisto de una patente de corso, un documento expedido por un estado que le confería el encargo de luchar contra navíos enemigos y nunca contra los neutrales y los propios. Si era capturado, se le consideraba como un soldado enemigo. El pirata, por el contrario, no hacía distingos. Cualquier barco de cualquier nacionalidad era una presa potencial. Si era capturado acababa colgado.

Sobre el papel, la diferencia está clara. En la realidad, hubo casos de corsarios reconvertidos en piratas (la piratería en el Caribe fue apoyada por el Reino Unido y acabó volviéndose contra ellos) y viceversa (tal vez el caso más conocido sea el Morgan, que de pirata pasó a gobernador de Jamaica, título de Sir incluido).

Incluso dentro de cada categoría había diferencias. Poco tienen que ver un Olonés o un Barbanegra, auténticos ladrones y asesinos, con las personas que nos van a ocupar a continuación, el capitán Misson y su lugarteniente Caraccioli.

Poco sabemos de Misson antes de su dedicación a la piratería. Parece que era de origen provenzal aunque ni siquiera estamos seguros de que su nombre fuera ése en realidad. Sabemos que durante un viaje por Italia conoció a un fraile de nombre Caraccioli de ideas revolucionarias para su época. Ambos se embarcaron para intentar hacer realidad un sueño de una sociedad igualitaria, sin distinción de raza, nacionalidad o creencia religiosa y eso a finales del S XVII.

Después de alguna correría por el Caribe en el que, entre otras cosas, se dedicaron a apresar buques negreros para rescatar a los esclavos y convertirlos en hombres libres y miembros de su tripulación, acabaron cambiando de aires (o de mares) cruzando el Cabo de las Tormentas y afincándonse en Madagascar. Allí crearon una república a la que llamaron Libertalia ya en el S XVIII. Promulgaron un código de leyes que fue, sin duda, la legislación más avanzada socialmente de la época. Antes de la declaración de Independencia de los EEUU y de la Revolución Francesa, estos piratas proclamaron la igualdad entre todos los hombres.

Como no podía por menos de ser, renegaron de la bandera negra de la piratería y sus barcos navegaban bajo una enseña blanca con el lema "A Deo, a Libertate" (Por Dios, por la Libertad). Guiados por su ideal igualitario, Misson y Caraccioli se casaron con princesas indígenas y entre su pueblo figuraron personas de toda nación, de toda raza, de todo credo. Era un sueño hecho realidad y como tal sueño tuvo un despertar.

El capitán Misson murió durante una de sus correrías y las tribus indígenas acabaron asaltando la república igualitaria y destruyéndola. No obstante no desapareció su espíritu. El tercero al mando, un inglés de las colonias de nombre Tew consiguió salvar los documentos que había generado la república y los publicó en La Rochela. La influencia que pudo tener este experimento igualitario en los acontecimientos políticos posteriores no ha sido aún estudiada ni menos aún probada, no obstante Misson y Caraccioli son, cuando menos, la demostración de que los ideales de la declaración de Independencia de los EEUU y de la Revolución Francesa no eran nuevos, que algunas mentes se habían adelantado a su proclamación. Tal vez por ello estos piratas sean menos conocidos que un Kidd o un Teach. Su figura, mezcla de idealismo y de brutalidad, no es sencilla ni reducible a esquemas preconcebidos. Tal vez por ello, sus figuras continúan teñidas de contemporaneidad.
07/10/2003 14:17


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