El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
|
La Legión de Salvaguardias Nacionales A comienzos del S XIX la situación de orden público en España era, para decirlo suavemente, un jodido desastre. Como ha sido difundido hasta la saciedad (y con una visión en exceso deudora del Romanticismo) el bandolerismo veía su edad de oro. Quizás sea menos sabido que los índices de criminalidad en muchas poblaciones dejaba en mantillas los actuales; pero es suficiente con observar las cifras contenidas en el Diccionario de Madoz para quedarnos alucinados. En pueblos que no llegaban a los 2.000 habitantes podía haber siete u ocho homicidios al año y eso en las provincias que según el propio autor destacaban por su tranquilidad. Aunque hay que hacer constar que en "homicidio" Madoz engloba tanto el consumado como aquél que se quedaba en mera tentativa, aún así es para echarse a temblar o para pensar que Dogde City tenía claros antecedentes españoles.Consciente de ello, durante el Trienio Liberal y más concretamente en 1820, el teniente general Pedro Agustín Girón, Marqués de las Amarillas y I Duque de Ahumada, propuso la creación de la Legión de Salvagardias Nacionales, un cuerpo de orden público que se formaría con individuos provenientes del ejército, con hojas de servicio intachables y conocedores del terreno al que serían destinados. La idea, con la típica celeridad de los gobiernos españoles, tardó veinticuatro años en llevarse a la práctica aunque con dos diferencias, el nombre que pasó a ser la Guardia Civil, y el sueldo para sus miembros que era inferior al que el I Duque de Ahumada había propuesto 24 años antes (los gobiernos españoles siempre tan generosos). Por aquello de que la paga era una porquería (y además la tropa tenía que atender con su sueldo el cuidado del materal que les confiaran y los mandos tenían que comprarse hasta sus propios caballos), las condiciones para entrar a formar parte del cuerpo eran "sencillitas": "1.° Ser licenciado en el Ejército con buena nota en la hoja de servicios, y de buena conducta después de haber obtenido la licencia. En igualdad de circunstancias serán preferidos los de la clase de sargentos á la de cabos, y los de ésta á la de soldados. Únicamente en casos muy especiales podrá eximirse del requisito de licenciado. 2.° No tener menos de veinticinco, ni más de cuarenta y cinco años de edad. 3.° Tener á lo menos cinco pies y tres pulgadas de estatura. 4.° Gozar de perfecta salud y ser de complexión robusta." Concientes de su alta sensibilidad, el Ministerio de la Gobernación puso énfasis en cuestiones no monetarias (sospecho que en el Ministerio de Defensa actual debe sobrevivir alguno de los redactores de aquella normativa habida cuenta de la "generosidad" que demuestran con sus hombres) así que, a falta de pecunio, editaron una Cartilla del Guardia Civil que ha quedado extractada en la obra Historia de la Guardia Civil por un oficial del Ejército Español. Imprenta y litografía militar del Atlas. Madrid, 1858. Por esta obra nos enteramos de la imagen que el Ministerio pretendía de los miembros del cuerpo: "El honor, dice el artículo 1.° del citado capítulo, ha de ser la principal divisa del Guardia Civil; debe por consiguiente conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás." "3.° El Guardia Civil por su compostura, aseo, circunspección, buenos modales y reconocida honradez, ha de ser siempre un dechado de moralidad." "4.° Las vejaciones, las malas palabras, los malos modos y acciones bruscas, jamás deberá usarlas ningún individuo que vista el honroso uniforme de este Cuerpo." "6.° El Guardia Civil debe ser prudente sin debilidad, firme sin violencia y político sin bajeza. No debe ser temido sino de los malhechores, ni temible sino á los enemigos del orden." "8.º Será siempre un pronóstico feliz para el afligido, infundiendo la confianza de que á su presentación, el que se vea cercado de asesinos, se crea libre de ellos; el que tenga su casa presa de las llamas considere el incendio apagado; el que vea su hijo arrastrado por la corriente de las aguas, lo crea salvado; y por último, siempre debe velar por la propiedad y seguridad de todos." "9.° Cuando tenga la suerte de prestar algún servicio importante, si el agradecimiento le ofrece alguna retribución, nunca debe admitirla. El Guardia Civil no hace más que cumplir con su deber, y si algo le es permitido esperar de aquel á quien ha favorecido, es sólo un recuerdo de gratitud. Este noble desinterés le llenará de orgullo, pues su fin no ha de ser otro que captarse el aprecio de todos, y en especial la estimación de sus jefes, allanándole el camino para sus ascensos tan digno proceder." "11.° El Guardia Civil, lo mismo en la capital de Monarquía que en el despoblado más solitario, no deberá salir nunca de la casa-cuartel sin haberse afeitado, lo cual hará lo menos tres veces por semana; llevará siempre el pelo corto, la cara y las manos lavadas, las uñas bien cortadas y limpias, el vestuario muy aseado y el calzado perfectamente lustroso." Claro que aparte de consideraciones tan preciosas sobre el honor, la higiene, el comportamiento digno... la Cartilla también contenía instrucciones más prosaicas sobre la forma en que el Guardia Civil debía de cumplir con su trabajo: "1.° El Guardia Civil, cuando se halle destinado al servicio de los caminos reales ó carreteras, los recorrerá frecuentemente y con mucha detención, reconociendo á derecha é izquierda de los parajes que ofrezcan facilidad de ocultar alguna gente sospechosa. 2.º Las parejas que hayan de prestar este servicio, caminarán á diez ó doce pasos de distancia un hombre de otro, para evitar ser ambos en ningún caso sorprendidos á la vez, y á fin de que puedan protegerse mutuamente. 3.° Procurarán informarse de los labradores, transeúntes, y muy particularmente de los pastores, si han visto ó llegado á sus hatos alguien, que por su persona ó mala traza inspire desconfianza. 4.º Cuando haya indicios de que en el término de la demarcación de un puesto se abrigan algunos malhechores, se harán frecuentes salidas por parejas, especialmente por las noches, reconociendo los hatos, ganaderías, casas de campo y ventorrillos, si los hubiese; verificándolo siempre con la debida precaución, y marchando siempre con la mayor vigilancia. 5.° Debe tenerse siempre presente que desde las dos ó las tres de la madrugada, hasta la salida del sol, y desde las cinco ó las seis de la tarde hasta dos horas después de anochecido, es cuando se cometen la mayor parte de los crímenes; por consiguiente, á estas horas deben procurar aparecer las parejas del Cuerpo en los sitios sospechosos. 6.° La experiencia ha demostrado que desde la instalación de la Guardia Civil, cuando los criminales tratan de hacer robo se ponen de acuerdo varios de distintos domicilios. Por ésto debe redoblarse la vigilancia sobre ellos y las pesquisas para la averiguación de su paradero, procurando á toda costa descubrimiento y captura. 7.° No sólo debe la Guardia Civil averiguar el paradero los ladrones que hubiesen cometido un robo, sino también el los efectos robados, así como las personas que los pudiesen haber adquirido, bien sean alhajas, ropas, productos del campo, caballerías ó ganado de otra especie. 8.° Procurarán no guardar nunca las parejas un orden periódico en sus salidas y movimientos, para de este modo tener en continua alarma á los criminales. 9.° A las horas que los correos y las diligencias acostumbran á cruzar por el terreno de su demarcación, deberán estar sobre el camino, especialmente por la noche, pues con esta precaución se contrarían los planes de los criminales, sin que el Guardia Civil de caballería tenga que correr escoltando los carruajes, lo que estropearía é inutilizaría sin ventaja su caballo. 13. El Guardia Civil, en sus correrías y patrullas por los pueblos ó término de la demarcación de su Puesto, deberá cuidar por regla general, de volver por distinto camino del que llevó á su salida, á fin de examinar más extensión de terreno. 14. Siempre que en el curso de sus patrullas encontrare algún carruaje ó carro volcado, ó caballería caída, como no vaya á un servicio determinado en el que por la detención resulte perjuicio, ayudará á los dueños á levantarlos; lo mismo que en cualquiera otra necesidad que observase en los viajeros, les prestará cuantos auxilios necesiten y estén á su alcance. 15. Igualmente cuando el Guardia Civil en el curso de su servicio encontrare algún viajero perdido, le enseñará el camino del punto á que se dirija, en especial si fuese de noche ó en días de nieve ó tormenta, en que es más fatal á los caminantes su extravío. 16. Siempre que en los caminos y campos hallase alguna caballería suelta ó ganado descarriado, ó cualquiera efecto perdido, procurará recogerlo, presentándolo á la autoridad local del pueblo más inmediato, y si tuviese indicios de la persona á quien pudiese pertenecer, se lo entregará directamente." Aparte de estas cuestiones relativas al orden público, la cartilla contiene también instrucciones para organizar la ayuda en caso de incendio y lo mismo en caso de inundación, terremoto o cualquier otro desastre natural. Ya que les habían convertido en policía y en miembros de protección civil, al mismo precio también les encargaron el ser guardabosques: "8.° Como una de sus principales obligaciones considerará siempre el Guardia Civil, la conservación de los montes y arbolados, así como la de los bosques del Estado y de particulares, que tan recomendada está por repetidas Reales órdenes, y cuidará por consiguiente con el mayor esmero, de evitar los cortes, descepes y mutilación de los árboles, como igualmente que no se extraigan furtivamente los caídos ó detenidos, por haber sido cortados sin autorización. 9.° Es asimismo obligación del Guardia Civil, vigilar que los árboles que se hallan en los caminos se respeten y no se toquen ni maltraten por los transeúntes, ni otra persona alguna, sin la debida autorización para ello de los Ayuntamientos ó personas á quienes pertenezcan." Incluso, a cambio de la "generosa" remuneración, debían atender a las palomas: "13. Igualmente cuidará el Guardia Civil que los dueños de los palomares cumplan la obligación que tienen de cerrarlos en octubre y noviembre para evitar el daño que las palomas causarían á las sementeras, y por la misma causa respecto á la recolección desde el 15 de junio al 15 de agosto deben también cerrarse, si bien estas épocas sufren alteración según los climas, á juicio de las autoridades." Claro que junto a estas recomendaciones-órdenes, queda establecido el origen de la llamada "Ley de fugas" cuyo uso y abuso causaría tantos desmanes en años posteriores: "Las parejas de la Guardia Civil, en la severa disciplina por que se rige el Cuerpo, no tienen disculpa si se les escapa algún preso ó si se dejan sorprender por los criminales;" Vamos, que el preso no podía escaparse y si alguno lo intentaba, pues carta blanca para que no lo consiguiera. Mucho se ha hablado también de aquellos guardias civiles tenían fama de ser más brutos que un arado. El Duque de Ahumada (el hijo del que tuvo la idea en 1820) debía ser consciente de ello puesto que varias de sus primeras circulares inciden en la idea de que no se puede pertenecer a la Guardia Civil y ser analfabeto y que aquellos que se encontraran en tal situación deben ser instruidos por sus mandos. Esta preocupación por la educación del Guardia Civil queda patente en la siguiente circular del duque de Ahumada: "En circulares de 5 de junio de 1845 y 4 de abril del año siguiente de 1846, previne las circunstancias que se habían de tener presentes para el destino de los guardias á los diferentes servicios del Cuerpo, atendidas sus distintas procedencias de contingentes, voluntarios, edad, etc. Cuanto en ellas está prevenido, supongo que, como todas mis prevenciones, será exactamente cumplimentado en la provincia ó Tercio del cargo de V. Desde aquella fecha acá se han aumentado las consideraciones que hacen necesaria una paternal atención en el destino de los individuos: ésta es, que el voluntario que á la creación del Cuerpo entró á servir con un niño de tres á cuatro años, tiene en el día de nueve á diez cumplidos; y si su padre no está destinado á un pueblo donde haya escuela, no podrá esta criatura adquirir los primeros conocimientos necesarios para poder prosperar en el mundo, y sus padres, con la ilustración que da el servicio del Cuerpo, no podrán menos de ver con sentimiento esta privación. En su consecuencia, y teniendo presente que ha de llegar un día en que los hijos de los mismos guardias á su vez serán guardias, sargentos, y aun oficiales y jefes de los que en lo sucesivo pueda tener el Cuerpo; en cumplimiento de lo prevenido en las dos circulares citadas, y en vista de la edad que ya pueden tener los hijos de los guardias que entraron en el Cuerpo á su instalación, cuidará V., de que en el tercio ó compañía de su cargo, siempre que sea compatible con el servicio, los guardias casados que tengan hijos de siete años arriba y vivan en compañía de sus padres, sean destinados á los puestos en que haya escuelas, para que puedan sus hijos adquirir en ellas la competente instrucción primaria." Estos son los orígenes de un cuerpo que ha pasado por todo, por lo bueno (extinción del bandolerismo, ayudas en desastres naturales...) y por lo malo (represión de movimientos sociales, 23 de febrero...) Para saber más: Texto íntegro de "Historia de la Guardia Civil" Un oficial del Ejército Español. Imprenta y litografía militar del Atlas. Madrid, 1858, disponible en esta dirección. 29/09/2003 19:41 |
Temas
Archivos
EnlacesHistoriaParahistoriaEscepticismo
Divulgación
Cajón de sastreOtros |