El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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El fondo y la nada Este año hubiera debido conmemorarse el 75 aniversario del nacimiento de Warhol. No obstante, parece que sus "quince minutos de popularidad" ya han pasado. En este país, sólo un pequeño museo de Arte Contemporáneo, la Fundación Díaz-Caneja de Palencia, ha celebrado una exposición sobre The Factory en recuerdo del artista estadounidense, tan popular en otro tiempo y, parece, tan ignorado en la actualidad.Decimos por aquí que "O calvo o tres pelucas". Posiblemente ni mereció su elevación a los altares en los 60 y 70 ni el ostracismo actual aunque la propia personalidad del artista no es ajena a este vaivén. Para entender a Andrew Warhola (su verdadero nombre) debemos conocer su vida, los difíciles comienzos del hijo de un emigrante eslovaco que nunca tuvo una posición acomodada. No es sorprendente que Warhol amara el dinero y la popularidad. Desde niño, según dicen sus biógrafos, coleccionaba autógrafos y fotografías de famosos en general y estrellas de cine en particular, una tendencia a la mitomanía que sería una constante en su obra. Se adscribió al popular art o, de forma abreviada, pop-art, una corriente artística nacida en el Reino Unido que propugnaba el empleo de formas de expresión ligadas a la publicidad, al cómic... en suma, a la llamada cultura popular. Warhol no fue el inventor del pop-art como se ha dicho en ocasiones, pero sí su representante más conocido. Admirador de Salvador Dalí ("Avida dollars" según el acrónimo con el que le rebautizó uno de sus ex-amigos surrealistas) y del dadaísta Duchamp, Warhol supo, como ellos, hacer de su vida un escándalo permanente y, por tanto, merecer la continua atención pública. Sus "boutades" son innumerables. Se recuerda su aparente desprecio por el Arte antiguo, sus declaraciones de que lo más hermoso que había visto en Florencia era un Mac Donalds, su visita al museo del Prado que duró apenas diez minutos (y eso porque se paró a hablar con un copista)... y por la aparente minusvaloración de su propia obra de la que llegó a decir que era mera apariencia, que estaba todo en la superficie y que no tenía nada en el fondo. Todo esto, recordado hoy en día, puede causar repulsa, pero no es más que una reacción a las críticas al pop-art y una contestación a otros movimientos artísticos del convulso S XX. Al pop-art (que se oponía, en general, a la abstracción se le acusaba de antiguo, de involucionar a formas del pasado), Warhol quería demostrar que emplear la figuración no tiene porqué equivaler al empleo de fórmulas anteriores. De forma similar, los artista pop se reían de las pretensiones intelectuales de otros movimientos del S XX que ambicionaban, ni más ni menos, cambiar el mundo, que ponían énfasis en el mensaje olvidando la forma bajo la que éste se presentaba. Para el pop-art, según lo entendía Warhol, no hay pretensión de cambiar nada, no hay mensaje pero tampoco es una forma de expresion antigua. Los experimentos cinematográficos de Warhol tal vez sean la mejor prueba de su capacidad de investigar nuevos lenguajes. Curiosamente, muchas de las "innovaciones" de la tendencia actual conocida como dogma (y que a algunos críticos les parecen profundamente revolucionarias) como el empleo de actores no profesionales, la inexistencia de guión previo y su substitución por la capacidad de improvisar... ya habían sido puestas en práctica por Warhol hace casi cuarenta años. No obstante, sus obras más conocidas, las series dedicadas a estrellas de cine, cantantes, políticos, objetos de la vida cotidiana... casi idénticos entre sí salvo por los cambios de color ¿añadían algo a la expresión artística? Tal vez el mayor contrasentido del pop-art sea ése. No querían tener mensaje y sólo valoraban la forma de expresión y, sin embargo, si algo ha quedado de ese movimiento es el mensaje de valoración de la cultura popular y de los objetos cotidianos. Querían innovar las formas de expresión y no lo lograron. Al final, el mayor atractivo de Warhol era su propia vida. Cuando ésta concluyó, sólo quedó el olvido. 29/09/2003 13:33 |
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