El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
|
Los héroes olvidados"Fortuna imperatrix mundi" reza el título de la más célebre de las composiciones de los "Carmina burana" de Orff. La revisión del pasado nos muestra numerosos ejemplos de personajes popularísimos en su tiempo y hoy olvidados excepto para los especialistas. La Fortuna no sólo gobierna el mundo sino que parece complacerse en derribar a los que en un tiempo fueron sus favoritos y en elevar a los olvidados. No en vano la iconografía tradicional la representaba con una rueda. Una de las características del S XX ha sido el encumbramiento de los grandes deportistas. A todos (supongo) nos suenan los nombres de Nurmi, Zatopek, Owens, Induráin... que suponen una nueva forma de entender la épica en la que los campos de batalla se ven sustituidos por los campos de deporte. No obstante, esta nueva casta no surgió de la nada aunque los éxitos de sus continuadores dejó en el olvido a muchos de los pioneros. Tomemos a uno de ellos, Lucien Mazan. Vale. Este nombre no les dice nada entre otras cosas porque no lo usó en su carrera profesional. Sabedor de que su padre, relojero de profesión, no veía con buenos ojos su afición deportiva, usó un pseudónimo para no avergonzar a la familia. Dado que era de pequeña estatura y tenía antepasados bretones se le conoce como Lucien Petit-Breton aunque salvo que sean grandes aficionados al ciclismo ese nombre tampoco les dirá nada. Pongámonos en situación. En 1903 el periódico L´Auto comprendió que el ciclismo interesaba cada vez más a la población así que decidió patrocinar una carrera por etapas que unieran las principales ciudades de Francia. Así nació una prueba mítica, el Tour de Francia. Los comienzos fueron tan difíciles que estuvieron a punto de tirar la toalla. Nada que ver con la prueba que vemos hoy en día. Las etapas nocturnas cubrían distancias a veces superiores a los 400 kilómetros, por carreteras que más bien eran caminos y entre la hostilidad de la población para la que el Tour suponía una molestia. En la edición de 1905 un "gracioso" sembró de tachuelas el camino por el que debían pasar los ciclistas. Uno de ellos se encontró sin tubulares para reparar tantos pinchazos (lo de la asistencia mecánica en ruta brillaba por su ausencia) y decidió abandonar la prueba y regresar en tren a París. No obstante la organización atendiendo a las circunstancias de la carrera decidieron repescar a aquel ciclista que corría su primer Tour. Aquel joven era Lucien Petit-Breton. Pese al comienzo poco lucido, en años posteriores Lucien Petit-Breton se convirtió en el primer ciclista que fue capaz de ganar dos Tours. Aquel joven que había sido emigrante en la Argentina (de ahí su otro sobrenombre, "el Argentino"), que se aficionó al ciclismo gracias a haber ganado una bicicleta en una rifa, que cambió su nombre para no avergonzar a su familia, se convirtió en el primer gran héroe del ciclismo. Su muerte durante la I Guerra Mundial acrecentó esa leyenda hasta que otros hombres y nombres le sustituyeron en la admiración popular. Aunque su nombre no nos suene no sucede así con su imagen. Una de las fotografías más celebres de aquellos años heroicos del ciclismo profesional muestra a un joven con el gran mostacho típico de la época, con el cuerpo envuelto por tubulares y una cartera de cuero a la espalda. Si alguna vez se habían preguntado quién era aquel joven ya tienen una respuesta. 11/09/2003 19:35 |
Temas
Archivos
EnlacesHistoriaParahistoriaEscepticismo
Divulgación
Cajón de sastreOtros |