El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
|
La falsificación de la HistoriaReconozcámoslo. A lo largo de la historia, pocas disciplinas han tenido que habérselas con los falsificadores con mayor frecuencia que la Historia. Al hablar de mixtificaciones históricas se nos presentan dos grandes conjuntos, la de los falsificadores por amor al dinero y la de aquéllos que pretenden justificar algo (una ideología, unos derechos...) con unos ficticios antecedentes históricos. Por descontado ambos conjuntos tienen una zona de intersección ya que esos derechos pueden llevar aparejados unas prebendas económicas que aúnen ambos tipos. El estudio de estas falsificaciones, además de ser interesante por sí mismo suele resultar muy divertido ya que viene a ser algo similar a la "Historia Universal de la Imbecilidad" si me permiten el homenaje-recuerdo al maestro Borges, además de ser un aviso a navegantes para que recordemos que el sentido crítico nunca está de más. Si hoy tenemos cercanos asuntos como los falsos diarios de Hitler por los que una revista alemana pagó una fortuna o el falso diario de Jack el Destripador que fue publicado con bastante éxito de ventas, en cada época han existido sus propios ejemplos que hoy suelen movernos a risa. ¿Qué otra cosa podríamos hacer ante las Cartas adquiridas por el matemático y astrónomo Philaretes Chasles en el S XIX? Embaucado por un charlatán, Vrain-Lucas, el científico adquirió la correspondencia entre Pascal y Newton de las que se desprendía la idea de que el francés había sido el verdadero descubridor de la gravitación universal. El único problemilla es que estaban fechadas en 1654 y entonces Newton tenía la tierna edad de once años lo que hacía un poco difícil el explicar porqué Pascal se carteaba con un niño inglés que, si entonces destacaba por algo, era por ser un pésimo estudiante. No obstante, monsieur Chasles aceptó encantado la idea de que el sabio francés era el auténtico descubridor de la gravitación y el británico un copión. A partir de entonces se dio el paso que separa lo sublime lo de lo ridículo y el científico galo fue adquiriendo cartas cada vez más peregrinas. Entre aquéllas cuyos "autores" y "destinatarios" son conocidas por haber sido citadas durante el juicio a Vrain-Lucas (fue condenado a dos años de reclusión) figuran una carta de Alejandro Magno a Aristóteles, otra de Pitágoras a la poetisa Safo, una de Julio César al jefe galo Vercingetórix y mi favorita, una de Lázaro a Jesús después de la resurrección de aquél. Por si fuera poco, cuando Vrain-Lucas fue detenido se disponía a vender a Chasles ¡¡¡una carta de Caín a Abel!!! Guau. Si en este caso estamos ante un mero móvil económico (ya dijo Quevedo aquello de que "Poderoso caballero es Don Dinero") no podemos decir lo mismo del "Hallazgo de la Torre Turpiana" en Granada. Supuestamente se localizó en este lugar una caja de plomo en la que se encontró un pergamino que decía ser obra de Juan Evangelista. El único problemilla es que estaba escrito en castellano y árabe lo que es un tanto difícil de explicar considerando que el autor del Evangelio de Juan vivió en el S I de nuestra era. En este caso, parece que el autor quiso "romper una lanza" en beneficio de los moriscos españoles, mal vistos por los españoles cristianos. De poco les sirvió a aquéllos, claro, considerando que fueron expulsados en la segunda gran "metedura de pata" de los monarcas españoles (la primera, obviamente, fue la expulsión de los judíos). Tampoco existió un afán de lucro en la "Historia Universal" de Flavio Marco Dextro, obra en realidad del padre Jerónimo Román de la Higuera, S. J., que pretendió presentar como un hecho histórico la legendaria visita del apóstol Santiago a la Hispania romana. También para legitimar pretensiones religiosas (aunque en este caso con consecuencias económicas y políticas) se produjo la, quizás, más famosa falsificación histórica de todos los tiempos, la llamada "Donación de Constatino" por la que el Emperador hacía donación al Papado de lo que, pasado el tiempo, fueron los Estados Pontificios; los territorios sobre los que los Papas ejercieron una soberanía temporal a la vez que espiritual. Tal donación no existió nunca sino que se trató de un intento de legitimación a posteriori de una situación de facto. La lista de falsificaciones sería interminable. Con sus grados mayores o menores de sofisticación y sus diversos motivos, lo único que tienen en común es enseñarnos la importancia de la crítica especialmente cuando nos enfrentemos a hallazgos maravillosos que parecen demasiado bonitos para ser verdad y que, precisamente por ese motivo, tal vez no lo sean. Para saber más: Godoy Alcántara, José. "Historia crítica de los falsos cronicones" Editorial Universidad de Granada. Granada, 1999. 08/09/2003 13:51 |
Temas
Archivos
EnlacesHistoriaParahistoriaEscepticismo
Divulgación
Cajón de sastreOtros |