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Una fotografía desenfocada (II)Por descontado, comienza la presentación de las supuestas pruebas que demostrarían la autenticidad de la Sindone por la historia de Secondo Pía, el fotógrafo que descubrió la supuesta condición de negativo fotográfico de la Sábana. Por si no saben de qué va esta historia, en 1898 el Sr. Pía realizó dos fotografías de la imagen del lienzo. Al observar el negativo fotográfico encontró que la imagen era coherente y mucho más nítida que la original, es decir que la imagen del lienzo era como un negativo fotográfico y el negativo de esa imagen un positivo. Cuando otro fotógrafo, Enrie, en 1931 repitió la experiencia no se recató en asegurar que: "La impresión del cuerpo sobre la Sindone, excluidas sólo las huellas de sangre, es un perfecto negativo y no obra de la mano del hombre." (Pág. 94) Por supuesto ahora debemos preguntarnos qué hay de cierto en ello. La mayor nitidez del negativo se explica por dos factores que cualquier fotógrafo que haya realizado fotografías de pinturas deterioradas conoce, una fotografía realizada con un largo periodo de exposición muestra detalles invisibles a simple vista. El Sr. Pía empleó en sus dos fotografías tiempos de exposición de 14 y 20 minutos respectivamente (no, no es un error y no he puesto minutos en vez de segundos -que ya sería una velocidad de exposición larga cuando lo normal es 1/125 o 1/250 segundos-. Fueron minutos). Otro factor que no debe ser olvidado es que las placas que empleó el Sr. Pía eran ortocromáticas, es decir, que admitían poca variación de grises. Los detalles aparecían en blanco o en negro lo que, nuevamente, contribuye a la mayor definición de la imagen. No obstante ¿es un negativo o no lo es? Puesto que la barba y el pelo aparecen de color negro, si realmente fuera un negativo fotográfico el modelo tendría que haber tenido la barba y el pelo completamente canos lo que dejaría en mal lugar la supuesta identificación con Jesús. ¿Es, no obstante, algo tan inexplicable como pretendieron Pía y Enrie? Compruébenlo por sí mismos. Tomen una moneda, coloquen sobre ella un papel y froten ligeramente con un lapicero. Si fotografían la imagen resultante se encontrarán con que el negativo es equiparable al positivo (la moneda real). A continuación le toca el turno a la tridimensionalidad de la imagen propuesta por Jumper y Jackson en 1977. Empleando un analizador de imágenes que daba un valor métrico a los puntos de la imagen de acuerdo a su cromatismo, obtuvieron una imagen humana tridimensional lo que negaría que fuera una pintura o una obra humana realizada de cualquier otra forma. Nuevamente debemos preguntarnos ¿qué hay de cierto? Si bien en 1977 pocas personas podían acceder a la tecnología apropiada para repetir el experimento, en los últimos años ha cambiado esa situación. El resultado, lejos de ser una imagen tridimensional humana, es algo monstruoso. Si tienen curiosidad por ver el resultado de una de estas pruebas de verificación del experimento de Jumper y Jackson pueden encontrarla en la obra de Juan Eslava Galán anteriormente citada. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo Jumper y Jackson obtuvieron una imagen tridimensional y los demás algo informe? La razón es tan sencilla como que Jumper y Jackson corrigieron las desviaciones de la imagen de la Sindone de acuerdo a la imagen tridimensional de un hombre físicamente similar al del lienzo turinés y envuelto en una sábana. El resultado fue, lógicamente, que al eliminar las desviaciones con respecto a una imagen tridimensional el resultado final es una imagen tridimensional. De cajón. Como resultado de la misma "investigación" de Jumper y Jackson, ambos creyeron ver dos objetos duros sobre los párpados. No faltó quién los identificara como una nueva prueba de la autenticidad de la Sindone. Primero el padre Filas y después Baima Bollone identificaron dos monedas que, según el padre Filas, correspondían a la costumbre funeraria judía. De nada parece haber servido la reacción de los expertos en enterramientos judíos asegurando que esa supuesta constumbre era inexistente entre los judíos y las reacciones de diversos científicos advirtiendo que no hay tal imagen y que es un efecto de la pareideloia (intentar relacionar formas desconocidas u objetos informes con formas conocidas. No es algo distinto a atribuir formas a las nubes). El capítulo de pruebas físicas se cierra con unas declaraciones de un miembro del STURP asegurando que en el lienzo hay restos de sangre y ausencia de pigmentos. La Sra. Porter no dedica ni una linea a los trabajos de McCrone (miembro del STURP que fue expulsado por hacer públicas sus investigaciones) que no encontró tales restos de sangre y sí de pigmentos exactamente iguales a los empleados por los artistas medievales. A continuación nos encontramos con un capítulo dedicado a reconstruir la supuesta crucifixión de Jesús desde la imagen de la Sindone. Dado que como es previsible la imagen concuerda con los Evangelios (si pretendieran falsificar un Sudario tendrían mucho cuidado en que la representación coincidiera con el relato evangélico ¿verdad?) lo único que debe ser explicado es el tema de la herida en las muñecas; pero esto será motivo para una nueva entrada. 23/08/2003 11:23 |
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