El triunfo de Clío

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La navaja de Occam y la cuchilla del doctor Guillotin

Hablaba el otro día de la concatenación de causas y efectos. Para explicar un poco más este tema absolutamente transcendental en una concepción moderna de la Historia nos fijaremos en el ejemplo de la Revolución Francesa.

¿Qué causó la Revolución Francesa? La respuesta podemos pensar que es muy sencilla, la hemos visto en cientos de películas y en la literatura más o menos histórica, la miseria tanto del campesinado como del proletariado urbano. Sin embargo, esa situación no era muy distinta en Alemania o en el Reino Unido. Tampoco en la propia Francia era una novedad. Ya se habían producido con anterioridad revueltas campesinas como la conocida como La Fronda bajo el reinado de Luis XIV pero ninguna tuvo la transcendencia de la Revolución que acabó con el reinado y la vida de Luis XVI. ¿Dónde está la diferencia?

La diferencia está en una multiplicidad de causas que van desde la fimosis de Luis XVI y un cambio en la moda de la época hasta las ideas políticas que denunciaban el Antiguo Régimen como algo obsoleto con lo que había que acabar cuanto antes mejor. No todas esas causas tienen obviamente la misma importancia. Si Luis XVI no hubiera padecido de fimosis o se hubiera hecho operar a tiempo, quizás la reina María Antonia (más conocida con el barbarismo de María Antonieta) no se hubiera cansado de esperar la consumación del matrimonio y no se habría dedicado a la busca y captura de amantes con el consiguiente desprestigio de la persona de ambos monarcas; pero también es posible que de no mediar esa situación la situación hubiera sido la misma. De igual forma, aunque no hubiera existido el cambio en la moda que desterró el uso de los bordados de Lion dejando en la miseria a los trabajadores de las hilaturas de dicha ciudad, la Revolución posiblemente se hubiera producido de igual forma.

Sin embargo, seguimos estudiando esas causas menores porque explican si no la totalidad del proceso, sí algunos aspectos parciales del mismo como el odio a la "austríaca" o la virulencia de la Revolución en la comarca de Lion.

Vemos que la Historia se resiste a ser reducida a causas únicas. Esto podría hacer pensar en una vulneración de la Navaja de Occam, el principio que sostiene que ante dos hipótesis igualmente explicativas tiene mayores posibilidades de ser correcta la que menos causas requiera. Sin embargo, en ese enunciado debemos fijarnos en la condición sine que non de que ambas hipótesis deben ser igualmente explicativas. Frente a la causa única de la miseria de la población, las causas múltiples que manejamos en la actualidad (más de una veintena) son más explicativas porque dan repuesta a preguntas como ¿por qué en Francia y por qué en esas fechas? ¿por qué esta Revolución triunfó mientras La Fronda fracasó? ¿por qué la Revolución fue apoyada por sectores como determinada nobleza o ciertos sectores del clero cuya situación no era mísera sino privilegiada?

Causas múltiples que, además, eran consecuencias de hechos anteriores, a veces muy alejados temporal y geográficamente. La miseria del campesinado venía dada por el sistema de propiedad de la tierra heredado desde la época feudal. El impulso intelectual de la Revolución se vio incrementado por el éxito de la Independencia de Estados Unidos y el sistema democrático allí instaurado (paradójicamente con el auxilio de la monarquía francesa que vio en la guerra contra el Reino Unido una magnífica ocasión de debilitar a su gran enemigo en Europa).

Causas que son efectos de acontecimientos que a su ves tienen otras causas. Acontecimientos que tienen una serie de consecuencias que a su vez son causas de nuevos acontecimientos. La Historia no es una línea recta, es un entramado con múltiples derivaciones sin claras limitaciones geográficas y temporales. Aunque por motivos de estudio podamos hablar de cosas como Historia Moderna o Historia de Francia, la realidad es que cualquier investigación va a transcender de esas etiquetas. La Historia Moderna no se puede entender sin los antecedentes de la Historia Medieval ni sus consecuencias en la Historia Contemporánea ni la Historia de Francia tiene sentido sin la Historia de España, Alemania, Reino Unido...

Frente a los intentos de un reduccionismo excesivo, debemos considerar la Historia como un proceso global y continuo.
22/08/2003 17:00


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