El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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Historia, paradigmas y diversión¿La Historia es una Ciencia? Si al hablar de Ciencia consideramos como tal sólo a aquello que podemos reproducir en un laboratorio en condiciones controladas, la respuesta debería ser negativa. No obstante, deberíamos ampliar un poco más la definición, para incluir el concepto de falsación. No debemos considerar como científica a ninguna afirmación que no pueda ser falsada por ningún procedimiento, no sólo en la sala de un laboratorio. Es muy conocida la anécdota de un biólogo al que se le preguntó si la Evolución no era una teoría acientífica por resultar infalsable. La respuesta fue que sí era falsable, para ello bastaría con presentar un fósil de conejo del periodo Cambrico. Por descontado que esa respuesta es también válida para el caso de la Historia. Con frecuencia se habla de una Historia Oficial, Inmutable en contraste con la Historia Real que, por supuesto, es la que realizan determinados intrépidos investigadores dedicados a echar por tierra todos los paradigmas de la Historia Oficial. Esa afirmación sólo puede provenir de una persona que no tenga ni idea de la historia de la Historia. Veamos un par de ejemplos: A comienzos del S XX la idea que existía del Homo Neandertalis era la de un bruto deforme, mucho más animal que humano. La razón para esa atribución fue, sencillamente, un error, la descripción de un esqueleto de esta especie sin darse cuenta de que el sujeto había padecido artrosis lo que explicaba las deformaciones que presentaba. Hoy, la concepción que tenemos de esa especie es la de alguien muy semejante a nosotros mismos en todos los aspectos. Incluso se está negando la afirmación tradicional de que el Arte fuera un producto exclusivo de nuestra propia especie. El supuesto paradigma (que no era tal) se vino abajo y nadie se rasgó las vestiduras por ello. El segundo caso tiene que ver con los megalitos. La opinión más extendida es que los megalitos más complejos de la zona del Egeo y Mediterráneo eran cronológicamente anteriores a los megalitos más sencillos de la fachada atlántica, que serían una degeneración de aquéllos. Fue entonces cuando Colin Renfrew aplicó la técnica del C-14 a los restos orgánicos asociados con el resultado de que era exactamente al revés. Los megalitos más antiguos son los de la fachada atlántica y los mediterráneos son una derivación suya. Nuevamente nadie se lamentó por la destrucción del paradigma. La descripción de la Historia no es algo cerrado, inmutable. Al contrario, igual que las restantes Ciencias está sujeta a una continua revisión y reescritura, pero para que se adopte una nueva visión sobre un tema determinado existe una condición sine qua non, las pruebas. Y aquí, como iremos viendo en entregas sucesivas, es donde fallan esos intrépidos investigadores a los que hacíamos referencia anteriormente porque lo que presentan como tales no lo son. Oscilan entre la pura y simple falsificación y/o invención hasta las malas interpretaciones de obras de arte, tradiciones... Ante estas afirmaciones pseudohistóricas, los profesionales de esta materia han solido hacer oídos sordos. Las razones para este silencio van desde la falta de tiempo hasta el no querer verse relacionados con teorías absurdas ni siquiera para refutarlas. Sin embargo, esa postura está cambiando. Conforme avanza el interés de la sociedad por la Historia (y si alguien lo duda sólo tiene que ver la cantidad de revistas a ella dedicadas que existen en cualquer kiosco) se hace necesaria la divulgación seria y responsable. Nadie debe considerar que, por ello, la Historia sea algo académico (en el sentido de aburrido) ni exclusivista, sólo accesible a un pequeño número de iniciados. Por el contrario, el conocimiento de la Historia es algo divertido y accesible a cualquier persona, sin otro requisito previo que el deseo de querer saber más. Decimos que es divertida porque pocas hay más gratificantes que el comprender porqué la sociedad en la que vivimos es como es, cómo ha llegado la Ciencia a sus logros actuales, cómo han surgido las distintas teorías políticas, económicas, ideológicas... La Historia no es el aburrido aprendizaje memorístico de la lista de los reyes godos, de las fechas de mil y una batallas. La Historia es la comprensión de los procesos de causas y efectos por los que las cosas fueron como fueron y no de otra manera y la descripción de esos acontecimientos. La Historia no es un viejo libro polvoriento en un anaquel desvencijado, la Historia es dinámica y, pese a los pronósticos de algunos agoreros, no tiene fin. La Historia, en definitiva, también nos habla de nosotros mismos. 21/08/2003 19:58 |
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