El triunfo de ClíoBlog sobre Historia y sobre historia de la Historia. Se permite la libre reproducción de todos los contenidos con el único requisito de citar la procedencia.
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21/10/2004Un nuevo comienzoEn caso de que no hayan acabado hasta las narices de este blog y su autor, a partir de ahora podrán localizar al segundo en este nuevo blog. Lo que se comunica a los efectos pertinentes (es decir, que no caigan allí por error, claro). 21/10/2004 00:19 Enlace permanente. Tema: Cajón de sastre. 27/07/2004Soy un es, un fue y un y será cansado Decir que la vida es un compromiso entre los ideales y la realidad es algo obvio. Ojalá que este mundo fuera tan perfecto para que hubiera tiempo para todo. Si me permiten la paráfrasis bíblica, que hubiera un tiempo para sembrar y otro para cosechar, un tiempo para trabajar y otro para escribir las chorradas que me pasen por la cabeza (o por otras partes) en este blog. Por desgracia no es así.Afortunadamente he encontrado trabajo fijo y a jornada completa (siempre he tenido suerte, lo reconozco) y eso supone que he tenido que olvidarme completamente de esta bitácora. He estado esperando a ver si encontraa alguna forma de compaginar la obligación y la afición. No ha habido manera. Acabo demasiado cansado como para dedicar las pocas horas que me quedan libres a poner por escrito de forma no demasiado incoherente mis reflexiones sobre diversos temas. Por otra parte, tampoco me haga ninguna ilusión de que estas historias sirvan para absolutamente nada distinto a aumentar la confusión en la ya caótica Internet. Parece que algunos lectores confunden el culo con las témporas y ven, por ejemplo, en una crítica a los disparates históricos contenidos en "El código da Vinci" una defensa de la iglesia católica. Con un par. Si suman dos y dos normalmente les dará cuatro (la otra posibilidad es que sean Vds. de los que encuentran triángulos rectángulos con catetos de 11 metros e hipotenusa de 13 al mejor estilo del Coronel Tapioca con antena de oro). Si suman el cansacio laboral con el cansancio intelectual sólo obtendrán la fatiga total y absoluta. Francamente, en esa situación el seguir con esto no tiene el menor aliciente y, por tanto, tampoco tiene el menor sentido. Que otros tomen el relevo si así les apetece. Que sean otras personas los que hablen de geoglifos faraónicos o de ruinas atlantes cuya existencia se pregona pero cuya localización exacta no hay forma de saber. Estoy demasiado cansado y demasiado harto como para seguir jugando esta partida, así que yo arrojo las cartas sobre la mesa y paso. Que otros a los que les corresponde en realidad el jugar la mano (periodistas, historiadores, arqueólogos...) ocupen mi lugar si les place y si no, no es mi problema. Les aseguro que si la gente cree que existe el papá Pitufo, el triángulo de las Bermudas o Santiago Matamoros eso no me va a complicar la vida. Como dice el refrán castellano "Que cada palo aguante su vela" y estos cirios nada tienen que ver conmigo. Pues eso, declaro cerrado este blog por cansancio infinito del escritor. Adiós, au revoir, ciao... 27/07/2004 01:01 Enlace permanente. Tema: Cajón de sastre. 14/06/2004No hay dos sin tresCon adelanto sobre las fechas previstas, acabo de recibir el tercer número de la revista Pensar. Los temas tratados (como ya es habitual, con un carácter de introducción a un problema determinado) son plurales, desde "Ovnis en el arte prehistórico" por Julio Arrieta hasta "La rebelión del mono. Gurúes financieros y pseudociencia económica" por Pablo Mira pasando por "Periodismo y escepticismo: Sembrar la semilla de la duda es una inversión a largo plazo" por Alejandro Agostinelli, "El mito de los mensajes subliminales" por Widson Porto Reis y "Nazca: "laberintos" en el desierto" por Joe Nickell (en mi opinión, el artículo más flojo de este número pese al renombre de su autor). Junto a estos artículos las secciones habituales de Pastillas con noticias breves que van desde un detector de la presencia divina a la emisión en España de "El castillo de las mentes prodigiosas"; Noticias Locales con presencia de supuestas apariciones marianas en Costa Rica, los astrólogos colombianos, los conflictos entre catolicismo y religiones sincréticas en Venezuela y los espiritistas brasileños; y Libros con una crítica a "El código da Vinci", completan este número. Como en cualquier otra publicación, unos escritos resultan más interesantes que otros. Personalmente me quedo con el de Julio Arrieta y el de Pablo Mira por ser los que recorren los caminos menos trillados. También me parece del máximo interés la reflexión, nada autocomplaciente, de Alejandro Agostinelli sobre el escepticismo. Frases como: "Pedir que te crean, aunque te asista toda la razón del mundo, no es tan sevicial, didáctico e instructivo como informar. Y antes que predicar o tratar de convencer, lo que cuenta es mostrar que existe otra forma de reflexionar." deberían hacernos meditar a todos los que consideramos que el pensamiento crítico es fundamentalmente positivo, que lo importante no es desenmascarar a Fulanito o Zutanito sino enseñar a la gente los recursos para que sean cada uno de nosotros el que descubra la superchería. En resumidas cuentas, interesante número que cumple a la perfección su carácter de introducción. Esperemos que la otra publicación escéptica en español "El Escéptico" que edita ARP- Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico con un carácter opuesto (el de tratar temas en profundidad) esté a la misma altura en su próxima entrega que debe estar al caer. 14/06/2004 17:04 Enlace permanente. Tema: Escepticismo. 11/06/2004De burros y de hombres Recuerdo un chiste de Forges en el que representa el rodaje de una nueva versión de Caperucita Roja. El director da instrucciones a la niña que interpreta el papel protagonista y le dice algo así como: "Entonces gritas, ¡te voy a matar! le metes el lanzagranadas en la boca y disparas." La pseudo Caperucita contesta: "De acuerdo, pero ¿no tendría que hacerle eso al Lobo Feroz en vez de a la Abuelita?" El director replica: "Es que no sabes cómo se ponen las Protectoras de Animales con estas cosas."Ya se sabe que un buen humorista es aquél que es capaz de mostrar lo ridículo de la sociedad en que vivimos. Forges lo es y de los mejores. Supongo que si ha leído El Correo de hoy, habrá recordado lo mismo que yo y se habrá dicho aquello de "la realidad imita la ficción". La noticia, en principio, parecía una de tantas. El actor John C. Reilly abandona el rodaje de la nueva película de Lars von Triers, "Manderlay". ¿Por qué? ¿Problemas de diferencias artísticas con el director, con los compañeros de rodaje...? ¿Diferencias económicas con el productor? ¿Problemas de incompatibilidad de fechas con otro rodaje ya comprometido? Pues no, nada de eso. El "plantón" fue motivado por la muerte de un burro. Por vaya Vd. a saber qué extrañas razones, en la película tenía que morir un burro así que alguien de la producción se encargó de localizar un asno enfermo que tuviera que ser sacrificado. La única diferencia para el borrico es que en vez de serlo en su pesebre lo fue en un plató de cine, pero bajo supervisión veterinaria y sin causar sufrimientos innecesarios al animal de acuerdo con la ley sueca. Pues bien, el actor secundario Bob, perdón, Reilly (¿en qué estaría yo pensando?) se lo tomó muy a pecho y tomó las de Villadiego incapaz de asumir el sacrificio filmado del jumento. Obviamente, cada uno tiene su propia sensibilidad pero trabajando en el cine norteamericano ¿no parece esto un poco demencial? Es que si una cinematografía se ha caracterizado por el desprecio a la vida humana es, precisamente, la de los EEUU. Basta con ver ese sushi-western demencial que lleva el título de "Kill Bill" para ver cómo se puede pretender convertir el asesinato en una de las bellas artes (que me perdone De Quincey por la paráfrasis) con litros y litros de ketchup y miembros cortados por doquier, y todavía hay quién le ríe la gracia de la violencia gratuita y sádica a su director, un tal Tarantino, que empezó muy bien en esto del cine y va por un camino cada vez más errado. Vale. Lo de "Kill Bill" fue cosa del departamento de Efectos Sanguinolentos mientras el burro está realmente muerto y bien muerto (no me pregunten cómo lo hubiera solucionado von Triers si la primera toma hubiera salido mal), pero hay un pequeño problema. En esa búsqueda del asesinato como espectáculo, hay tiroteos, explosiones, caídas, persecuciones de coches... y todo ello cuesta vidas reales en caso de fallo que más pronto o más tarde se produce. ¿Se acuerdan, por ejemplo, de Brandon Lee? Posiblemente sí, pero tal vez no de todos los especialistas muertos o malheridos intentando el más difícil todavía, la caída desde lo más alto, la explosión más realista... Todo ello ¿para qué? ¿Eran peores las viejas películas del Oeste en las que alguien se llevaba las manos al estómago y se "moría" sin que se viera ni una gota de sangre? ¿Que eso era poco realista? Pues tan poco realista como ver que a alguien (a quien supuestamente le han pegado un tiro con una pistola) saltar hacia atrás un par de metros mientras ríos de sangre fluyen por todas partes. ¿Estética de la violencia? Y una mierda. 11/06/2004 18:33 Enlace permanente. Tema: Cajón de sastre. 10/06/2004Schliemann y la Atlántida Una de las pocas cosas que resultan casi seguras es que si estamos hablando con un atlantófilo más pronto o más tarde va a decir aquello de que: ¿Por qué no van a ser ciertas las narraciones de Platón si Schliemann encontró Troya siguiendo la Iliada homérica? Mi respuesta suele dejarles bastante descolocados: ¿No sabes que Schliemann también encontró la Atlántida?No me he vuelto loco, sencillamente tengo la pasión de los libros antiguos (en especial, de los relacionados a las pseudociencias) y buena memoria para estas cosas. En 1912 (el 20 de octubre, para mayor precisión) el periódico New-York American publicó una carta de Paul Schliemann titulada "Cómo encontré la Atlántida, fuente de toda civilización" que dice (en su traducción al español), lo siguiente: "Algunos días antes de su muerte, en el año 1890, mi abuelo, el descubridor de la famosa civilización de Micenas, entregó en Nápoles una carta lacrada a uno de sus más íntimos amigos. El sobre tenía la siguiente indicación: "Solamente podrá abrirlo un miembro de mi familia, a condición de que prometa solemnemente consagrar su vida a las indagaciones científicas que se describen en él." Mi abuelo, una hora antes de su muerte, pidió papel y un lápiz, y con mano temblorosa escribió: "Adición íntima al sobre cerrado. Romped eñ vaso de cabeza de búho; se refiere a la Atlántida. Explorad las ruinas orientales del templo de Sais y el cementerio del valle de Chucuna. ¡Importante! Allí encontraréis la explicación del sistema. La noche se aproxima... ¡Salud!" Cerró la carta y la envió por medio de una sirvienta al antes mencionado amigo, como complemento al paquete que ya se encontraba allí. Aunque todos tenían curiosidad por saber el contenido del misterioso paquete, sin embargo, ninguno perteneciente a la familia o amigo se atrevió a abrir los sellos. Ninguno sentía deseos de consagrar su vida a un asunto del cual nada se sabía y sepositaron el sobre en un Banco francés. Mientras tanto, yo me ocupé en asuntos científicos por varios años en Rusia, en Alemania y en Oriente y después decidí encargarme de la labor propuesta por mi abuelo. Durante este tiempo había meditado sobre el asunto y llegué a la convicción de que si él, de tal manera, había conservado el secreto era cosa digna de ocuparse de ella. En 1906 hice la solemne promesa y rompí el sobre. Había en él diversos documentos y fotografías. El contenido del primer documento es el siguiente: "Quienquiera que haya abierto este sobre debe solemnemente prometer que se dedicará enteramente a finalizar esta gran labor, que dejé sin terminar. Yo me he convencido de que la Atlántida fue, no solamente un gran Continente entre América y el litoral occidental de Europa y África, sino también la cuna de toda civilización. Según unos. la leyenda sobre la Atlántida es sólo una ficción, basada en fragmentos sobre el Diluvio, algunos miles de años antes de la Era cristiana; según otros, se trata de un hecho histórico, pero no han sido capaces de demostrarlo. Según los materiales adjuntos, notas y otros documentos, se debe emprender exploraciones hasta encontrar las pruebas. Quien se encargue de esta tarea, debe prometer continuar mis investigaciones y poner fin solamente a ellas cuando adquiera resultados definitivos, usando los materiales que he dejado. Con este objeto está depositada en el Banco francés una suma que se pagará al portador del recibo aquí incluído. Esta basta para los gastos de investigación. Enrique Schliemann" Yo no puedo ni deseo tampoco publicar todos los dicumentos; pero he de mencionar uno de los más importantes: "Cuando en el sño 1873 dirigía yo los trabajos de excavación de Troya y de Hissarlik y encontré en la segunda Troya el lugar de los famosos tesoros de Príamo, entre los objetos valiosos encontré un jarro grande de extraña forma. En su interior había metal, diversas vasijas de arcilla, estuches, algunas estatuillas de un metal extraño, monedas del mismo metal y objetos de hueso. Sobre algunos de estos objetos y vasijas de bronce se encontraba esta inscripción en jeroglíficos fenicios: "Del rey Cronos de Atlantis"." [...]" La carta de Paul Schliemann (si les interesa entera pueden encontrar su texto en la obra "El misterio de la Atlántida y las civilizaciones prehistóricas" por José Barbero Garrido. Ed. IMP. Radio P. Madrid, 1928. Págs. 32-47) prosigue describiendo las investigaciones tanto de su abuelo como de él mismo y anuncia la próxima publicación de un libro que contendría pruebas irrefutables de que todas las civilizaciones de oriente y occidente proceden de ese único lugar. Como vemos, la relación de los Schliemann con la Atlántida va mucho más allá del ejemplo de Troya ¿o no? Tal libro jamás llegó a existir y por un muy buen motivo, Heinrich (Enrique) Schliemann no tenía ningún nieto que se llamara Paul. En una investigación realizada en 1924 por F. Wencker, ya quedó claro que tal carta era una absoluta invención. Las pruebas que cita en la carta no existen y nadie ha sido capaz de encontrar evidencia alguna ni de la existencia de ese Paul Schliemann ni muchísimo menos de las supuestas excavaciones arqueológicas por él realizadas en medio mundo. Además, el texto original de la carta (arreglado en la traducción al español antes citada) contiene grandes errores como situar Tiahuanaco en América Central y confirmar invenciones de Donnelly y Le Plongeon. (Véase "El libro de las Atlántidas" por Armando Vivante y José Imbelloni. Col. Humanior, biblioteca del americanista moderno. Ed. José Anesi. Buenos Aires s/f -seguramente de los años 40-). La relación entre Schliemann y la Atlántida, lejos de ser un punto a favor de sus defensores, es, por el contrario, ejemplo de los múltiples fraudes relacionados con el supuesto continente desaparecido. 10/06/2004 17:13 Enlace permanente. Tema: Crítica a la Pseudohistoria. |
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